Prueba

Al abrir el libro una luz intensa empezó a salir de él lastimando mis ojos, puse el antebrazo en frente de mis ojos para disminuir la cantidad de luz que entraba por mis retinas, aún continuaba con mis ojos cerrados cuando al cabo de unos tres minutos la luz se fue atenuando, abrí los ojos poco a poco pero no del todo ya que aún la luz molestaba, cuando ya estaba casi extinta por completo y mis ojos se acostumbraron al ambiente pude notar que me encontraba en un sitio diferente al que estaba anteriormente, no estaba Vulpécula, me encontraba como en medio del espacio; más bien parecía el mundo celestial lleno de estrellas pero sin una superficie, lleve mis manos al estuche de mis llaves pero no estaban, el estuche no se encontraba sujeto a mis caderas, estaba totalmente sola; no entendía de que iba esto pero estaba segura que tenía relación con el libro no tenía que perder la cabeza, cerré mis ojos y llené mis pulmones de suficiente aire para luego expulsarlo lo repetí varias veces para calmarme y estar con la mente fría por cualquier inconveniente. Seguía con los ojos cerrados pensando serenamente en una idea de cómo escapar o que era lo que iba a pasar cuando un sonido me distrajo, se escuchaba como un silbido o algo agudo que se escucha cuando hay mucho viento; abrí mis ojos y pude ver como una cumulonimbos empezaba a formarse cerca de donde estaba que a los cinco minutos empezó a brillar como si esta estuviera conteniendo un sin número de rayos, al poco tiempo los rayos empezaron a escapar de la gigantesca masa de nubes, caían a diestra y siniestra por todo el lugar sin piedad cuando vi a mi querido Plue en medio de la tormenta temblando sin poder moverse.

― ¡PLUE! ―grité con todo mi ser pero él no se movió, los rayos seguían cayendo y haciendo un ruido ensordecedor, no podía dejar a Plue ahí asustado y que uno de esos rayos lo llegarán a lastimar así que corrí con todas las fuerzas que me quedaban para alcanzarlo y salir de ahí; había recorrido ya unos trescientos metros a toda velocidad y daba gracias por todo el entrenamiento que había hecho meses atrás ya estaba a escasos metros de llegar a donde se encontraba Plue cuando vi una brillante luz dirigirse a Plue, no lo pensé dos veces y apresure el paso para luego saltar sobre él, todo había pasado en cámara lente a mi parecer; el rayo podía verlo claramente cómo se acercaba a Plue y pude ver mis movimientos al momento de saltar cuando tuve en mis manos a mi amigo me arrodille y todo empezó a correr muy rápido; de la nada apareció como un refugio y lo lance a este para luego sentir como era atravesada por el rayo el cual recibí en la espalda y perforó mi pulmones para luego salir por debajo de mis pechos caí al suelo y vi cómo rápidamente era envuelta por un líquido caliente de color carmín, todo empezaba a verse borroso pero pude notar que la tormenta se había ido; mis ojos se empezaban a cerrar, sentía como comenzaba a perder mi conciencia pero pude escuchar unos pasos muy familiares que se acercaron a mí, con sus pequeñas y tambaleantes extremidades me daba golpecitos desesperadamente mientras lo escuchaba llorar y hablar en su tierno lenguaje desesperadamente.

― ¿Es…tas bi…en… Plue? ―pregunté con mucha dificultad.

―Pum pum― fue lo que dijo que lo interprete como un sí lo que me hizo sentir muy aliviada, él seguía llorando y moviéndome para que me pusiera de pie pero sabía que este era el final para mí.

―No…llo…res Plue― dije estirando mi mano cubierta de sangre hasta su enrome cabeza y con mucho esfuerzo levanté mi cabeza para verlo una última vez, cuando puse mi mano en su cabeza esta se manchó de sangre pero no pareció importarle en lo más mínimo― Es…toy fe…liz de a ver…te conocido, al…guien más será tu du…eño así… que no tie…nes por que llo…rar.

Vi cómo el sacudía su cabeza repetidas veces sin parar de llorar y me trataba de decir algo desesperado pero era imposible que le entendiera luego escuche pisadas acercándose a nosotros.

― Él tiene razón, no es posible que alguien llegue a reemplazarte Lucy Heartfilia― escuche una voz masculina que se acercaba hacía nosotros.

― No hay manera de que alguien llegue a reemplazarte― continuo― no cualquiera arriesga la vida por nosotros y no es por sonar rudo ni con desprecio pero nadie se atrevería a arriesgar la vida por un Nicola pero tú lo hiciste… pude notar que los espíritus tienen un fuerte vínculo contigo, los demás no se cansaban de preguntar por ti― concluyo con voz serena y dulce.

― ¿Ellos… es..tán bien? ―pregunté preocupada por mis espíritus.

― Si lo están― cuando lo escuche decir eso solté un suspiro de alivio que me cobró la factura ya que mis pulmones estaban perforados haciendo que la tarea de respirar se volviera dolorosa.

―Es increíble que aun cuando estas a punto de morir te preocupes por ellos― comento el misterioso hombre.

―Para… mí ellos son m…is que…ridís…imos ami..gos gra..cias a ellos no me sen…tí sola du…rante los a..ños so…lita..rios de mi ni..ñez y siem…pre me han ayu…dado, to…dos los espí…ritus―antes de poder seguir tosí una cantidad considerable de sangre pero eso no me detuvo― arri…esgaría mi vi..da por to…dos los espí…ritus, incluyéndote― concluí con una sonrisa.

El espíritu se quedó en silencio, no me dijo nada ya volvía a perder la conciencia cuando escuche que el dejo escapar una risita yo solo medio abrí los ojos y estuve lo más atenta que pude a lo que iba a decir.

Traté de preguntarle que era tan gracioso pero mi voz no salía, movía mis labios pero no podía hacer que las palabras salieran, moví la cabeza y abrí un poco más los ojos de modo que pudiera ver al espíritu, que aunque no era capaz de verlo bien podía notar que era joven de cabello azabache el cual al parecer estaba en movimiento como si estuviera debajo del agua, tenía su rostro muy cerca del mío lo que me hizo darme cuenta de que estaba sonriendo.

― ¡Pasaste!― dijo con voz de júbilo.

― ¿Qué? ― fue lo único que logré pronunciar.

De pronto todo se volvió negro ¿Acaso ya había muerto? ¿A qué se refería el espíritu con que había pasado? ¿Pasado qué? De repente la misma escena que me había enseñado el libro anteriormente de mi madre con el Rey de los espíritus se puso frente a mí, pero parecía que con más contenido, ellos estaban hablando pero no podía escuchar nada; me empecé a acercar lentamente y pude distinguir solo tres palabras.

―Grave peligro― dijo el Rey de los espíritus el cual se escuchaba preocupado.

―Lucy― comento mi madre esperanzada.

Yo me quedé helada al escuchar mi nombre, traté de acercarme más a ellos para escuchar mejor pero después vi una fuerte explosión y escuche como el Rey de los espíritus le decía a mi madre que se fuera, él se puso en guardia y una silueta negra apareció frente al Rey que se acercaba cada vez más, antes de poder ver de quién se trataba todo se volvió negro de nuevo y después una luz me cegó; empecé a abrir mis ojos poco a poco y pude ver que me encontraba en una sala muy lujosa con columnas de mármol pulido y un piso bastante lustrado con muebles finos alrededor. Me encontraba sentada en uno, miré mi cuerpo y pude ver que no había ninguna herida, estaba vestida con ropa elegante y mi cabello estaba atado en un moño escuche carraspear a alguien delante de mí por lo que alcé mi vista de inmediato.

―Hola―saludo un hombre sentado frente a mí que al verlo me llego la imagen del espíritu de pelo azabache de antes, era él. Estaba sentado en un sillón blanco muy fino, vestía un esmoquin de chaleco negro muy elegante con una corbata color carmín, tenía su cabeza apoyada en su mano derecha y con las piernas cruzadas, su tez era blanca y su cabello negro azulado el cual estaba en constante movimiento era algo largo y ondulado, sus ojos violeta me miraban con detenimiento y había una sonrisa incrustada en su rostro, a pesar de estar sentado podía verse que era bastante alto y con un cuerpo medianamente trabajado básicamente era alguien bastante atractivo.

― ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué sigo viva? ―pregunte confundida.

―Eso que viviste antes fue una prueba― respondió sereno.

― ¿Una prueba? ― repetí.

― Déjame presentarme antes de explicarte. Soy Milo, se podría decir que soy el espíritu celestial que está dentro del libro, quería probar que fueras digna de luchar a nuestro lado para poder darte toda la información sobre la magia celestial y de cómo construir la llave más peligrosa que hay, pero como te dije tenía que ver cuán digna eras para dártela―explico con suma calma.

― ¿A qué te refieres con digna?

― A tu corazón y tus sentimientos por nosotros, Layla era igual a ti se suponía que ella era la que iba cumplir una misión por nosotros pero debido a su salud no pudo pero nos había comentado que tú ibas a ser una mejor opción ya que tu serías mucho más fuerte que ella, Layla no quería meterte en esto pero sabía que serías capaz de completar lo que ella no pudo por eso te dejo todo este conocimiento y le ordeno a Vulpécula entrenarte― explicaba mientras hacía aparecer el libro y lo agitaba.

No podía decir nada, estaba tratando de ordenar todo lo que él me había dicho; tenía tantas dudas que no sabía por cual empezar a preguntar.

― Sé que esto te resulta confuso y desconcertante pero por ahora no puedo decirte en que consiste la misión que Layla dejo en tus manos hasta que hallas dominado por completo la magia celestial, lo siento― decía apenado.

Lo vi con los ojos aún más abiertos.

― ¿Dominar por completo la magia celestial? ―pregunté incrédula.

― Sí, la magia celestial no es no es solo abrir las puertas, hay muchos otros usos para el poder celestial y muchos más hechizos aparte del Uranometría que por cierto es un hechizo de alto rango que muy pocos pueden controlar, además también tengo más información sobre el stardress en mis páginas, tengo todo con respecto a la magia celestial― hizo una pequeña pausa― de lo que no tengo registro es de alguien capaz de invocar a los espíritus sin la llave, eso sí es algo que jamás había escuchado en la historia de la magia celestial―concluyó seriamente viéndome directo a los ojos.

―Bueno yo… solo quería tener un método diferente de invocarlos para que no estuvieran en peligro, yo…yo no soy muy hábil esquivando ataques y personas por lo que siempre terminaba perdiendo mis llaves poniéndolos en peligro, a ellos y a mis amigos de Fairy Tail por tratar de protegerme― expliqué agachando la cabeza recordando todos los problemas que le había causado a los demás por mi falta de cuidado y mis tonterías.

― ¿Cómo es que se te ocurrió invocarlos sin llave y no otra cosa? ―preguntó intrigado.

― Hace más de una semana unos tipos me atacaron y me quitaron las llaves, dijeron que las iban a vender o algo así, a como pude me las ingenie para recuperarlas pero casi terminé con el tobillo quebrado, por lo que al día siguiente empecé a idear una manera de cómo hacer que no lograran quitármelas, me dormí pensando en eso y en el sueño recordé que cuando salve a Loke de desaparecer invoqué a todos mis espíritus sin necesidad de las llaves, fue algo muy breve pero lo había hecho por lo que se me ocurrió intentarlo y parece que si me funciono.

― ¿Invocaste a todos tus espíritus sin las llaves? ―pregunto asombrado yo solo me limite a asentir una vez.

― Increíble, tienes más potencial y magia del que esperaba es posible que tu si seas capaz de crearla― dijo feliz más para sí mismo que para mí.

― ¿Crear qué? ― pregunté confundida.

― Bueno se acabó el tiempo es hora de que regreses, no me olvides en el estante porque tengo mucho que enseñarte― dijo apresurado giñándome el ojo―Pero antes creo que alguien quiere hablar contigo.

― ¿Qué? ¿Quién?

Antes de darme cuenta esta en el mundo de los espíritus y frente de mí estaban todos mis espíritus sonriéndome, el Rey de los Espíritus se hizo presente pocos segundos después con una gran sonrisa.

― ¡Rey de los Espíritus!

― Felicidades, vieja amiga haz sido capaz de pasar la prueba― comentaba con su tono tan característicamente lento― sabía que lo ibas a hacer, si decides crearla tienes todo mi consentimiento vieja amiga, pero ten mucho cuidado.

― Pero ¿Crear qué? ―volví a preguntar impaciente.

Él sonrió.

―Lo sabrás cuando leas el libro, hasta pronto vieja amiga, que las estrellas guíen tu camino― concluyó con una enorme sonrisa mientras todo ante mí se desvanecía.

― Espera Rey ¿Qué quieren decir con eso? ― Volví a preguntar mientras extendía mi mano hacía el Rey en un intento inútil de pararlo.

Todo se volvió negro y en pocos segundos estaba frente al libro en la cueva.

― ¿Por qué rayos tiene que haber tanto misterio? ¿Acaso les cuesta mucho decirlo de una vez y ya? ―pregunté furiosa.

― Lucy ¿Estas bien? ―pregunto Vulpécula preocupada a mi lado.

― Si, si estoy bien es solo que mucha información en un solo día ― respondí tomándome la cabeza con la mano derecha.

― ¿Qué fue lo que paso?

― ¿Con qué? ― respondí contestando inocentemente.

― ¿Cómo que con qué? Fuiste absorbida por el libro ¿Qué pasó? ― preguntó un poco alterada.

― Oh, bueno básicamente fue una prueba del espíritu del libro para ver si yo era digna de tenerlo― conteste algo emocionada.

― ¿Y?

― ¡Pasé! El libro me dejo tenerlo para enseñarme todo sobre la magia celestial.

― Excelente porque con tu cabeza dura será un trabajo pesado el enseñarte, era obvio que necesitaría ayuda― dijo burlándose.

― ¡Oye! Aprendo rápido.

―Claro que si querida― contrataco sarcástica mientras se dirigía hacia la salida.

―Espera Vulpécula ¿Qué hacemos con esta puerta? ― la frené de inmediato, ahora que había obtenido lo que estaba buscando tenía que saber sobre esa puerta y ¿Por qué mi madre la tenía?

― Hay que dejarla aquí eso es todo, vamos rápido quiero salir de aquí― dijo apresurada.

― Pero ¿Por qué mamá tenía una puerta vinculada a la magia de Zeref? ―pregunté una vez más.

―Porque también está vinculada a la magia celestial y fue usada para conectar épocas ¿Listo ya estas contenta? Quiero salir de aquí― respondió ya irritada, esa respuesta no me convencía del todo, puede que sea la verdad pero no era toda la verdad y aunque quería preguntarle no pude, quería saber la relación que tenía mi madre con Zeref o al menos con ese objeto que era creación del mago oscuro más temido pero en parte tenía miedo de escuchar una respuesta que arruinara la imagen que tenía de mi madre.

Caminamos rápidamente a la salida, le di un último vistazo a la cueva y cerré la puerta con llave y puse la clave de nuevo; caminamos sin hablar hasta el claro donde habíamos peleado.

― Que bien que quedo― comenté refiriéndome al lugar.

― Sí, lo sé yo lo restaure― presumió divertida.

Luego de pasar el claro tampoco hablamos de nada, cuando llegamos al agujero por donde caí Vulpécula se detuvo.

― ¿Vamos a salir por ahí? ―pregunté.

― Sí.

―Pero está bastante alto― cuestione incrédula.

― No me subestimes niña― dijo sonriendo me tomo de la cintura y agarró impulso para luego saltar, en un abrir y cerrar de ojos estábamos fuera del hoyo.

― ¡Eso fue increíble! ―dije separándome de Vulpécula emocionada.

― Lo sé― dijo caminando― Vaya sí que se descuidó la mansión― comentó triste y decepcionada.

―Sí mi padre hizo un mal negocio y lo perdió todo― expliqué con melancolía.

―Qué pena― contestó desilusionada.

― Sí― dije de la misma manera.

― ¡Bueno! ―dijo de un pronto a otro alegre disipando por completo el ambiente deprimente― Es hora de salir ya estoy ansiosa por ver cómo ha cambiado el exterior en estos años― dijo emocionada mientras caminaba en un paso alegre y rápido, yo solo sonreí y la seguí.