Capitulo 12: La Fiesta (Parte 3)

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Suspiro cansinamente, metiendo las manos a sus bolsillos. Había bailado un rato con Temari y luego esta se había terminado lleno a quien sabe donde a hacer quien sabe que. Pero no era ella la que le preocupaba, si no Ino. Apretó sus labios mirando a su alrededor. La ultima vez la había visto bailando con Hyuga, y juraría que seguirían juntos de no ser por que vio al ojiperla de un momento a otro caminar raudamente hacia un extremo del salón para recargarse contra la pared con su típico semblante de hielo, donde estaba también Shino.

Frunció el ceño cuando de un momento a otro noto a más de una pareja mirar curiosos en la misma dirección, por no decir que la mayoría miraba cierto rato al mismo punto, para después volver a lo suyo. ¿Qué podría ser tan interesante en medio de la pista? Se movió, intentando esquivar varias personas para terminar visualizando una melena rubia moviéndose a la par de una silueta de cabellos ojos. Abrió los ojos como platos. ¿Ino bailando con Gaara?... ¿Gaara bailando?. No podía concebir las tres palabras en una sola oración, sonaba a disparate. Tuvo que parpadear continuas veces para asegurarse de lo que veía no era una ilusión, inclusive pensó en realizar el característico sello de liberación kai.

-Jeje ¿que sorpresa no? Parece que Ino-chan surte efecto hasta en los mas serios – comento un alegre Chouji, luego de tragar un pequeño sándwich.

¡Caray! ¿En que demonios estaba pensando Ino esa noche? ¿Acaso era la noche de ''baila con todos los tipos raritos y serios de la fiesta''?

Se autoregaño al instante al pensar en ello. Neji era su líder en turno en aquella misión, y si bien no eran precisamente los mejores amigos, si habían afianzado lo que podría llamarse una amistad a lo largo de los años y las misiones, pero es que el era tan… raro. Y que decir de Gaara, ok, también habían afianzado un lazo por sus constantes misiones en Suna y su convivencia con sus hermanos, aunado al hecho de que para Gaara últimamente se había convertido en algo muy importante el que lo reconocieran como un amigo, pero aun así el era tan….raro, igual que Neji. A Ino si que le encantaba rozar y meterse en ese tipo de líos. Uchiha, Sai, Kiba, Neji… Gaara ¿Kankuro, tal vez?. Arrugo la nariz al recordar eso. No es que su rubia fuese una wila, ni nada por el estilo. Si no que siempre terminaba fijándose en los tipos mas problemáticos del mundo, de una u otra manera. Sabia de sobra que su amiga era mas virginal que un cd compacto virgen en su propio estuche.

Primero estaba Uchiha. Si bien el era cosa del pasado, de su pubertad, el no se atrevía a mencionarlo frente a la rubia por miedo a desatar sus emociones. Había sido testigo de las duras noches en las que Ino solía llorar por la repentina partida del loco vengador Uchiha, noches en las que el prestaba su hombro para ser mojado por las lagrimas de la mentalista y sus brazos para rodearla y mecerla en busca de reconfortarla, todo por un tipo que no pensaba en mas que vengar su clan, que ni siquiera se había detenido una vez en su puñetera vida a mirar a la rubia de ESA forma. Estúpido. Y hace tiempo, al haber escuchado por boca de Sakura que le habían visto en una guarida del asqueroso Orochimaru, no pudo pasar por alto el tembleque en la barbilla de la ojiazul. Para su suerte esta prometió nunca volver a desmoronarse por el Uchiha, nunca jamás.

Y Sai… bueno... El era cosa aparte, desde que se habían conocido escucho a Ino comentarle a Sakura la nostalgia que le traía mirar a Sai, pues le encontraba mucha similitud con el Uchiha. Y no había ayudado en nada que este le llamara preciosa, para el gusto de Ino y para el disgusto de Sakura. Y para el disgusto de el, repentinamente el pálido pelinegro agarro un gustillo por Ino. Constantemente la seguía, la dibujaba, cuando se hallaban en una conversación siempre se refería a ella con adjetivos calificativos tales como ''preciosa'', ''hermosa'', ''guapa'', ''muñequita''. Aquello le desagradaba, aunque a Ino parecían gustarle todos esos halagos que le regalaba el pelinegro, junto con esa rara obsesión que tenia el para con ella de andarla dibujando en constantes ocasiones y en diversas poses o situaciones. Era cosa de artistas, supuso en un principio. Pero aquel día en que encontró a Sai regalándole flores a la rubia supo que era algo mas, que la Yamanaka se había convertido, además de objeto de inspiración, en objeto del deseo y del amor que comenzaba a descubrir y a conocer el perteneciente a la raíz, sentimiento que florecía en el por primera vez en su triste vida.

Kiba por otra parte era el enamorado numero uno declarado de Ino, o al menos así se proclamaba el Inuzuka sin vergüenza alguna y gritándolo a los cuatro vientos por toda la aldea. El chico perro tenia un buen rato asediando a Ino, constantemente le invitaba a pasear, cenar, al cine o lo que sea que se le ocurriera. Y en ocasiones, la rubia aceptaba, pues no negaba ante nadie que disfrutaba de la compañía y de las risas que le regalaba el enérgico Inuzuka y su fiel compañero Akamaru. El era uno de los tantos que corría a compararle sus flores favoritas para el día de los enamorados y para su cumpleaños. E inclusive hace algún tiempo en el cumpleaños de Ino la sorprendió regalándole un cachorrito.

Y luego venia Neji, quien de la noche a la mañana comenzó a hacerse cercano a la ojiazul, producto de las constantes misiones que compartían y las veces que coincidían por la aldea o en la oficina de Tsunade-hime. ¿O era acaso que el Hyuga la seguía a ella?. El no era ningún tonto, podía ver el brillo en los blancos ojos del pelinegro cada que la miraba, la molestia en su rostro cada que Ino era asediada por el artista o el chico perro. Y el placer con el que la hacia rabiar en cada ocasión que se le presentaba, junto con aquella pequeña sonrisa al ver sus rabietas y escuchar los insultos que tenia ella preparados para el. Neji se sentía atraído para con la rubia, el lo sabia de sobra, pues no por nada era llamado inteligente. El la molestaba tanto por que le gustaba, como un niño pequeño que tira de las trenzas de la niña que le gusta para llamar su atención.

Lo de Kankuro tampoco era novedad, el siempre coqueteaba descaradamente con la florista cada que se prestaba la situación. Cada que estaban en Suna el hacia todo por llevarla a pasear y pasar tiempo con ella. El tipo era todo un casanova y en ocasiones le disgustaba demasiado que el pusiera sus ojos en ella. Y vaya que el marionetista no era ningún tonto, pues sabia que la rubia seria objeto de atención de cualquiera, y el siempre se adelantaba a todos para acapararla, dejando en mas de una ocasión a la deriva a las otras muchachas que conseguía ligar, poniendo a la rubia ante todo. Pero Ino le hallaba gracia a ello, pues siempre se la pasaba diciéndole a Shikamaru que el era una persona agradable, de amena conversación y de coqueteo divertido. Aunque ciertamente en sus recientes días en Suna había encontrado un gran cambio en la actitud de Kankuro para con Ino. Se había estado comportando mas bien protector, agradable, educado y sobre todo cercano, como alguien que mira a Ino de forma paternal, como si fuese una especie de hermana, como si fuera Temari.

Y al ver en aquel momento a Gaara bailando en la pista con Ino el rápidamente ato cabos. Suspirando fue y se sentó en la barra, ordeno un poco de vodka y volvió a echarle un vistazo a el joven Kage y a su amiga.

Seguramente, la razón por la que Kankuro había cambiado con Ino era esa. Lo que veía con sus propios ojos. Se tuvo que replantear la idea un par de veces en su cabeza para hallarle coherencia. Seguramente Gaara había notado a Ino. Cosa que seria un gran avance en su… ¿normalidad?. Demonios, el sabia muchas cosas de Gaara por boca de Temari, su buena amiga de Suna. Y algo que conocía era que el pelirrojo nunca había demostrado interés alguno en una muchacha en toda su vida. Atribuían el hecho a que Gaara todavía estaba 'en pañales' respecto a las cuestiones amorosas, pues muchos años solo y lleno de odio se esfumaban lentamente para dar paso a una vida mas o menos normal, donde comenzaba a desarrollar lazos de hermandad y aprecio. Y eso si que era un cambio abrupto, no les sorprendía ni a Kankuro ni a Temari que Gaara nunca fuera a descubrir lo que era el 'amor' de esa manera a menos que lo golpeara a la cara con un cactus. Se le revolvió el estomago al notar que quien fuese la primera persona en captar su atención de esa manera fuera Ino.

Pero la fin al cabo la rubia era algo difícil de ignorar para cualquier hombre. Kami, ¡ella era tan problemática! Y tan bella. Maldito el día en que se había fijado en una mujer tan problemática, en todo el sentido de la palabra. El siempre se había planteado que se fijaría y se casaría con una chica normal, que no fuese un portento ni un esperpento. Pero al final, se hallo sintiendo cositas por su mejor amiga, por la bella Yamanaka, la mujer mas problemática que había conocido en toda su vida. Y anhelar a algo mas con ella, significaría una batalla campal contra todos sus pretendientes, que si bien varios de ellos eran sus amigos o conocidos, la lista se ampliaba a otros shinobis de la aldea que el nunca había visto en su jodida vida y que parecían brotar del suelo por el que la rubia iba caminando, casi como margaritas. Y si bien el tenia una marcada ventaja sobre los demás por ser el mejor amigo de la Yamanaka y por conocerla y haber compartido TODO con ella desde la infancia, aun así los demás representarían un gran obstáculo para el. Mendokuse. Y si no era suficiente, ahora a la lista se sumaba el kage mas joven de la historia. ¡Kami! ¡Tenia que ser un Kage!

Ahora entendía a la perfección como se sentía el pobre Inoichi, que era DEMASIADO sobreprotector y celoso con su joven hija. Maldición. ¡Que problemático era todo! ¡Que problemática era ella!

-¡Quita esa cara, hombre, parece que tienes un serio problema de indigestión!- Kankuro, quien llego repentinamente a su lado tomo asiento y le dio una palmada en la espalda –Pones esa cara extraña, como si tuvieras ganas de ir al baño y no pudieras – comento con una sonrisa burlona, para luego darle un sorbo a su vaso de vodka. Se había desecho de su saco hace algún rato y arremangado las mangas de su camisa. Ya no lucia tan pulcro y formal como hace un par de horas. Su corbata estaba un poco floja.

Shikamaru bufo, tomando de la barra su abandonado vaso de vodka que le había traído el barman hace un rato. Empino el vaso y bebió todo su contenido de un sorbo. Kankuro negó con la cabeza, sonriendo y le hizo una seña al barman, quien llego a rellenar el vaso del Nara y de paso dejo la botella.

-¿Y que tal la fiesta? ¿Ya conociste a alguna chica linda de aquí de Suna o alguna extranjera? – pregunto el marionetista, intentando iniciar conversación, dándole uno que otro sorbo a su vaso.

-Nada en especial – respondió simplemente, para deshacerse de su saco y buscar algo entre sus bolsillos. Termino extrayendo un paquete de cigarrillos y un encendedor zippo. Tendió la caja al marionetista quien, después de agradecerle tomo un cigarro. El Nara hizo lo mismo, llevo la barra mortífera de tabaco a su boca y la encendió, para seguidamente encender el cigarro del marionetista.

Ambos inhalaron el mortífero tabaco, ensuciando sus pulmones. Shikamaru sonrió de lado, si Ino le viera en esos momentos seguramente le arrebataría el cigarro y lo apagaría usando un lugar no muy agradable de su cuerpo para quemarle y castigarle por su pequeño vicio.

-Tu no te miras tan activo como de costumbre – dijo el perezoso, recargándose en la barra y separando aun mas sus piernas. Echo humo por su boca.

-Meh, la mayoría de las chicas aquí me odian, además la exótica belleza que me interesaba ya esta en otras manos – comento el mayor, tronándose los dedos y recargándose de la misma manera que el manipulador de sombras en la barra.

Shikamaru al instante supo que se refería a Ino.

-Tsk… que problemático – comento, haciéndose el desentendido y buscando nuevamente con la mirada a su rubia compañera, no le tomo mucho tiempo ubicarla, seguía bailando con el ex jinchuriki. Frunció el ceño ligeramente. Definitivamente, entendía a Inoichi mas de lo que hubiese deseado comprender.

Y sin saber por que, entre la oscuridad del salón un par de gemas nacaradas llamaron su atención. Gemas pertenecientes al genio Hyuga. Este no tardo en sentirse observado, a duras penas aparto su mirada de su rubio delirio y pronto ubico al Nara al otro lado del salón. El de ojos chocolate sonrió de medio lado, aun con el cigarrillo en su boca y alzo su vaso de vodka. Seña interpretada a la perfección por el prodigio.

Este pareció dudar unos instantes. Le dijo algo a Shino, ante lo que este asintió y ambos terminaron abriéndose paso entre un montón de fangirls que se habían comenzado a aglomerar a sus alrededores, atraídas por el misterio que representaba el rostro del muchacho alto con gafas negras y el estoico genio que obviamente pertenecía al poderoso clan Hyuga, y las muchachas no habían tardado en prácticamente correr hacia el cuando le encontraron solo.

Llegaron con el marionetista y el estratega, pidieron sus respectivas bebidas y se sentaron entre los bebedores y viejos huraños del lugar. Y gracias al entorno en el que estaban las fangirls no tardaron en desaparecer, espantadas por lo lúgubre del rincón del bar.

El Nara tendió nuevamente el paquete de tabacos a los recién llegados, Neji denegó sincerando que no era un fanático del humo y Shino comento algo de que eso podría molestarle a sus insectos.


Se sentía más que ridículo, pero valía la pena al tenerla tan cerca durante todas esas cancioncitas. Inclusive había comenzado a agarrarle un poco de gusto al baile, aunque ciertamente era únicamente por la cercanía que representaba tener que bailar en pareja con la florista.

Era algo por demás embriagador, el aroma floral revoloteando a su alrededor, ella moviéndose suavemente, los roces entre sus cuerpos que enviaban placenteras descargas eléctricas por su espina dorsal, la cálida mano sobre su hombro, sus manos unidas y su mano aferrándose a la pequeña y frágil cintura. Todo se aglomeraba en un montón de sensaciones desconocidas para el, pero tan placenteras que su cuerpo clamaba por mas cercanía.

-Gaara- llamo ella, sacándole de su letargo.

El como respuesta le miro interrogante.

-Vamos por algo de beber, muero de sed! – exclamo la rubia, parando de bailar y prácticamente arrastrándolo del brazo al bar nuevamente. Si bien hace horas había sido victima del frio del exterior ahora si que moría de calor. Necesitaba refrescarse lo mas pronto posible o terminaría deshidratada.

Gaara por su parte se sorprendió también al notar su boca y garganta secas, sensación que había ignorado olímpicamente pero que repentinamente apareció, producto de todo el ajetreo que había tenido con la rubia. Pronto su saco le incomodo. Lo había recogido de las manos de Kankuro mientras Ino iba al baño, pero ahora lo que mas deseaba era deshacerse de el.

Shikamaru al ver a la rubia y al pelirrojo acercarse rápidamente escupió su cigarro y lo escondió tras el, alarmado le pidió a Kankuro que hiciera lo mismo, o que se atuviera a las consecuencias. Este prefirió hacerle caso.

Ambos llegaron a la barra, donde estaban sus amigos. Ino fue directo hasta Shikamaru, sonriente, pero sin soltar el brazo de Gaara en ningún momento. Aquello no paso desapercibido para los demás.

-¿Dónde dejaste a Temari-san? – pregunto, intrigada. La ultima vez que vio a Shika lo vio bailando con ella. Noto como Kankuro se incomodo un poco con la pregunta, miro de reojo a Gaara y a este lo vio tan neutral como siempre.

El Nara se encogió de hombros, no es como si fuese a estar toda la noche con Temari, su amiga.

Ino repentinamente arrugo la nariz. Al notar eso Shikamaru sudo frio.

-¿Qué es ese olor? – pregunto con evidente tinte de molestia y dando un paso al frente hasta violar el espacio vital de los muchachos. Los 5 hombres la miraron, expectantes.

-No es como si fuera a estar con Temari toda la noche, sabes? Ella tiene asuntos que atender y solo baile con ella por que me arrastro hasta la pista con artimañas y engaños – y sabia que lo que decía era una hipérbole, pero ahora mas que en cualquier momento deseaba distraer la atención de Ino del olor que ella comenzaba a detectar. –Sin ofender – se apresuro a añadir, mirando a Kankuro y a Gaara.

–Hermanas, así son…. – rio Kankuro.

Gaara permaneció neutral, sin ninguna expresión en el rostro, cosa que todos interpretaron como lo mismo dicho por el marionetista.

Ino apretó las manos, un poco molesta, por el evidente hecho de que el Nara intentaba distraerla. Y fue cuando se dio cuenta de que sostenía una mano ajena, una mano mas grande que la de ella y mas fuerte.

-Lo-Lo siento – soltó la mano del pelirrojo, visiblemente apenada. Que tonta. No le había soltado.

Gaara pareció incomodarse un poco al tener que pasar dicha situación frente a varios espectadores, quienes le miraron curiosos. Neji por su parte pareció sentirse un poco molesto, miro a Gaara con el ceño suavemente fruncido. Gaara no se dejo inmutar y también le miro.

Al notar a todos repentinamente callados, Ino se desespero. Pero pronto algo hizo click en su cabeza… y en su nariz.

-Huele como si… mmm… huele a …. Tabaco – termino murmurando, como si hubiese detectado una droga ilegal entre los presentes. Ino miro a todos y a cada uno por unos instantes, intentando encontrar al infractor. Pero no encontró nada. Mugrosos hombres y su estoicidad.

Se sostuvo el puente de la nariz, visiblemente hastiada. Iba a tener que hacer una investigación exhaustiva. Y pobre si fuera Shikamaru quien había estado fumando.

Al primero a quien miro fue a Gaara, que estaba a su lado. Descarto en primera instancia al pelirrojo, por que de haber sido el él culpable ella se habría dado cuenta hace mucho, además no había forma de que el se hubiese puesto a fumar, pues había estado bajo su mirada todo este tiempo.

Se acerco peligrosamente a Shino, lo olfateo un poco. Negativo. Lo sabia, seguramente el humo era malo para sus insectos. Shino ni se inmuto, se quedo donde mismo sin haberse movido ni un milímetro y mirando quien sabe que.

Luego se acerco a Hyuga. Le dedico una mueca cuando se encontró cerca de el, solo para terminar llenando sus fosas nasales del fresco y dulce olor masculino perteneciente al prodigio, con un toque mentolado. El prodigio en cambio cerro sus ojos unos instantes y se cruzo de brazos, teniendo una lucha interior. Su instinto masculino primitivo le gritaba que aferrara sus manos a las caderas de la rubia y la obligara a sentarse sobre el, para terminar devorándola y así marcara con sus besos su sello personal, haciéndola de su propiedad. Que molesto era ser hombre, aquella situación lo hacia sentir ridículo y débil, estúpido y primitivo. Maldita Yamanaka, siempre lograba remover al hombre dentro de el.

Luego fue el turno de Shikamaru. Quien para ese momento ya estaba sudando a chorros. El Nara trago saliva y cerro sus ojos, esperando el mas bueno de los sopapos que podía propinarle la rubia. Ella se acerco y al instante encontró la fuente del olor a tabaco, sus sospechas eran ciertas, para su total desagrado.

La rubia frunció el ceño y su mirada se ensombreció. Tomo por las solapas del saco al Nara y comenzó a sacudirlo violentamente, como si de un muñeco de trapo de tratase. -¿Cuántas veces te he dicho que dejes de fumar, maldita sea? ¿Acaso quieres una orden por escrito? ¡Tus pulmones se volverán negros y quedaras igual que Asuma-sensei – prácticamente grito, sorprendiendo a los demás por la violencia con la que había reaccionado. Inclusive el barman y uno que otro ebrio curioso habían detenido sus actividades para mirar a la escandalosa rubia.

Gaara abrió sus ojos, sorprendido y mirando a la delicada fémina sacudir a su compañero. Se esperaba todo menos eso. Esa rubia si que era indescifrable y sorprendente, con un humor cambiante y muy especial.

-Mendokuse, esta bien, esta bien! – exclamo el estratega, temiendo por su vida. Alzo sus manos en señal de paz, aun siendo zarandeado sin compasión.

-¡Dame tu mugrero! – ordeno la rubia, ante lo que el de ojos chocolate rápidamente le tendió un paquete de cigarrillos. –TODO- volvió a gruñir, casi parcia que sus ojos celestes ahora eran rojos. El Nara cedió sin chistar y pronto la rubia tuvo en su poder el tabaco. Comenzó a romper los paquetes, visiblemente molesta.

-Detesto tu basura, enserio. – gruñía mientras buscaba un bote de basura cercano. Los hombres le miraban entre asustados y asombrados.

Y repentinamente, Kankuro comenzó a reír.

-Que es tan gracioso? – pregunto la Yamanaka, arrugando la nariz y tirando por fin la basura en su lugar.

-Me parece adorable que cuides de esa manera la salud de Shikamaru- se sincero, con una amplia sonrisa. Esa rubia era un estuche de sorpresas.

Ino inflo las mejillas infantilmente y se sonrojo un poco, pero luego de que el marionetista hablara pudo detectar cierto olor mezclado con el alcohol.

-¿Tu también? – pregunto gruñendo, con las manos en la cintura. Luego se dispuso a estirar violentamente la oreja del marionetista, y con su otra mano la oreja perteneciente a su estratega amigo de la infancia –Deberían cuidar mas de su salud, ¿No les da vergüenza? ¿Que no ven que ustedes charlatanes pueden influenciar negativamente a personas sanas como ellos? – inquirió, señalando a Gaara, Shino y Neij, quienes se pusieron de todos colores. Cada uno tomo su respectiva distancia de la explosión de ira de la rubia.

Pero todo lo que empezó como ira y reproches termino en risas amistosas y sonrisas. O algo así. Ino y Kankuro rieron libremente, mientras que Shikamaru rio pero no tan efusivamente.
Neji por su parte se limito a esbozar una sonrisa burlona, de esas que de vez en cuando aparecían en su rostro al pelear con la Yamanaka. Shino también sonrió. Y Gaara… bueno, el torció la boca en lo que parecía ser una sonrisa, mientras una calidez llenaba su interior, algo similar a lo que sentía cuando charlaba con el hiperactivo rubio Naruto y con sus hermanos… comodidad. Amistad.

-Tsk. Problemática – musito Shikamaru con una tenue sonrisa, cuando al fin se calmaron las risas.

Ino le respondió con un fingido deje de molestia – Sonso – contrataco la rubia, haciendo una mueca infantil. -¿Dónde esta Chouji? – pregunto repentinamente, cayendo en cuenta de que el Akimichi no estaba cerca. Lo busco con la mirada pero solo encontró a Gaara apartándole un banco, haciéndole una seña para que tomara asiento. Le sonrió, acomodo un mechón travieso de sus largos cabellos tras su oreja y se sentó. El hizo lo mismo, a un lado de ella y ordeno por ambos al barman.

-Esta por allá, ya sabes, comiendo – respondió el estratega encogiéndose de hombros y mirando a su rubia amiga.

-¿Que acaso no va a llenar en toda la noche?- pregunto con evidente molestia y reproche, mirando a lo lejos a la aspiradora de comida viviente.

-Ya sabes que no, Ino – Shikamaru paso una mano por sus cabellos recogidos, luego comenzó a juguetear con el pendiente que adornaba su oreja derecha.

Ino suspiro resignada mientras tomaba el frio vaso que Gaara le extendía al frente. –Gracias – al instante noto que era la misma bebida de hace un rato, y que el había ordenado lo mismo. Bebió un poco del contenido de su vaso con ayuda del transparente popote.

Pronto el lugar se lleno de un incomodo silencio, o al menos así lo fue para Ino, obviamente silencio verbal, pues todo el salón estaba inundado de animada música y charlas amenas y no tan amenas, pero ellos permanecían callados.

Pronto la única fémina comenzó a incomodarse, miro de reojo a los varones alrededor para notarlos de lo mas tranquilos y cómodos. De un momento a otro se pregunto como podían estar tan a gusto callados en medio de una fiesta, con sus miradas divagando en ningún punto en específico. Shino permanecía tan inmóvil como siempre, jugueteando con lo que parecía un pequeño insecto en su dedo índice. Dio un respingo al ver el bicho. Neji… bueno, Neji estaba como siempre, con aquel rostro carente de emociones y la mirada prendida de algún lejano punto inexistente. Kankuro golpeteaba con sus dedos la barra, paseando sus ojos por todo el lugar, seguramente mirando a las muchachas, solo que para sorpresa de la rubia este lo hacia desinteresadamente. Shikamaru tenía la misma expresión tranquila y aburrida de siempre, sus brazos y espalda recargados en la barra como si quisiera recostarse en esta. Y Gaara cruzado de brazos, con el aguamarina de sus ojos mirando al vacío y su estoico pero pacifico semblante habitual.

Resoplo, incomoda, haciendo bailar su dorado flequillo con su aliento.

-Y… ¿Qué tal la noche? – decidió lanzar la pregunta al aire, pero al instante se sintió estúpida de no haber formulado una pregunta mejor.

-Bien – respondió Kankuro, para luego darle un largo y tendido sorbo a su vodka.

Shikamaru se encogió de hombros – Problemático.

Y nada mas eso recibió de respuesta, y no le sorprendió para nada a la rubia, pues no esperaba a que los menos comunicativos fueran a responder con algo mas que no fuera un encuadre de hombros o un asentimiento de cabeza.

Contrajo el rostro un poco, antes de tomar un largo sorbo de su orgasmo. Sintió el dulce y delicioso liquido empapar su boca y garganta, refrescándolos. Luego se removió incomoda en su asiento. Se quedo callada un par de segundos mas, y estallo.

-Que aburridos son ustedes – comento a modo de regaño, acomodándose el cabello y levantándose.

Todos parecieron tomar el 'regaño' como quien les comenta algo del clima. Shikamaru sonrió, la florista no podía estarse quieta nunca mucho tiempo, y menos en una fiesta.

-Y tu eres la diversión andante – comento ceñudo el Hyuga, retándole con la mirada.

Ino volteo el rostro hacia el ojiperla y gruño, aun no se le olvidaba lo de hace un rato.

-Al menos no soy un saco de aburrimiento – inquirió, inclinando un poco su cadera y cruzando sus brazos.

-Olvidaba que vienes maquillada para la ocasión y yo no, payaso – el ultimo adjetivo lo murmuro, pero si llego al fino oído de la mentalista.

Kankuro ahogo una risa, se cubrió su boca con sus manos y mordió sus labios en un intento por no reír. Kami. Era tan entretenido ver pelear a ese par.

Shikamaru rápidamente amplio los ojos y estuvo a punto de persignarse, se levanto, temeroso por su vida y tomo por los hombros a la Yamanaka, en un intento de calmarla. En el rostro de esta apareció un marcado tic en su ojo, mientras que sus temblorosas manos se empuñaban. Ere el colmo! Arg! Ese estúpido Hyuga!

-Hyuga… - murmuro la Yamanaka crispada.

–Ino, Ino… Hyuga es un tonto, no lo escuches, te vez hermosa esta noche – le hablo suavemente el estratega, buscando tranquilizarla. Trago saliva al ver como una vena se marcaba en la frente de la rubia.

Kankuro hacia un esfuerzo sobre humano por no reír a todo pulmón. Gaara le miraba intrigado. Shino y Neji miraban, expectantes.

La Yamanaka abrió la boca, para lo que todos supusieron seria emitir un par de insultos en un volumen de voz aterrador, por lo que los presentes se prepararon para recibir en sus pobres oídos la fuerte voz de la Yamanaka. Esperaron, esperaron… pero nada ocurrió.

La mentalista tomo aire profundamente, conto hasta mil de un sopetón y aparto a Shikamaru de su camino. Se cruzo de brazos y miro al causante de sus constantes ataques de ira con una sonrisa arrogante y altanera, muy parecida a la que el solía dedicarle a ella.

-Claro, y esperas a que yo crea que esa es la razón por la que no puedes mantener tu mirada en mi rostro por mas de 5 minutos sin bajar la mirada – escupió ácidamente, encuadrando sus hombros.

El prodigio frunció el ceño y se quedo sin palabras. Le acababa de ganar en la batalla verbal que el había iniciado. Maldición. Un tono rojo claro, que paso desapercibido por la oscuridad del salón, apareció en sus mejillas.

Kankuro comenzó a reír.

Golpe bajo. Punto para Yamanaka.

Ino se auto felicito dentro de su mente y sonrió, triunfal. Ja! Definitivamente esta era su noche. Shikamaru la miro cansinamente antes de rodar los ojos.

-Eso quisieras – murmuro entre dientes el genio, pero Ino decidió ignorarle, no quería ensuciar su victoria.

La florista tomo asiento nuevamente y, sonriente, tomo su bebida de la barra y se la acabo de un solo trago. Dejo la cereza para el final y felizmente anudo el tallo. Pidió mas bebida.

Gaara le miraba un poco sorprendido, realmente aquella rubia era… extraña. Por un bobo comentario del Hyuga, se había puesto roja de la ira, tanto que el creyó que en algún momento explotaría por lo que la miro preocupado. Pero repentinamente, en un solo suspiro todo su enojo pareció esfumarse para quedarse únicamente con una actitud altanera y de confianza. Vaya, al parecer era cosa de rubios ser tan temperamentales y de emociones cambiantes de manera drástica. O al menos así eran los rubios que el conocía. Ruidosos, temperamentales. Bien lo veía en su hermana, en la Hokage adicta al sake, en su amigo el jinnchuriki del kyuubi.

De un momento a otro aquellas actitudes en los rubios que el conocía llegaban a parecerle en cierta medida un poco molestos, pero en ella había sido… diferente. Era de cierta manera divertido verla a ella, tan pequeña, tan delicada, con una mirada de poseída como el demonio. No la creía capaz siquiera de lanzar un golpe sin quejarse de la posibilidad de dañar su manicura, pero en dichos momentos ella parecía dispuesta hasta a patear infinitamente el trasero del prodigio, sin importarle que sus caros zapatos se dañasen en el proceso.

Ino se tomo otros dos vasos de la bebida rápidamente y de un momento a otro salto de su silla al escuchar una canción que le encantaba. Junto sus manos, sonriente.

-¡Me gusta mucho esa canción! - exclamo felizmente.

Kankuro, como buen casanova y traductor del lenguaje femenino que era al instante supo lo que eso quería decir. En cualquier otra situación hubiese sacado el mismo a la florista a bailar. Pero esa noche estaba para darle empujoncitos a su hermanito. Le dio un disimulado codazo, solo para terminar recibiendo una mirada interrogante del pelirrojo, quien no entendió nada.

Kankuro le señalo con la mirada la pista de baile. ¿Qué esperaba el pelirrojo? ¿Indicaciones por escrito?.

Se tenso al notar la cara que Ino permanecía ahí, expectante. ¿Que acaso ninguno de los monigotes la iba a sacar a bailar nuevamente?.

El marionetista casi sintió terror cuando vio al Nara a punto de hablar, seguramente para preguntarle si quería bailar y a Hyuga removerse en su asiento, seguramente con intenciones de ponerse de pie y tenderle la mano a la kunoichi para llevarla a la pista. Tenia que actuar rápido, pues Gaara todavía parecía un poco confundido, ya que aun no captaba la indirecta.

Salto de su asiento como un resorte, distrayendo a los demás.

-¡Mas vodka! Y… Y vino, cerveza… sake, si, sake! - exclamo, ganándose la atención de todos momentáneamente mientras se inclinaba sobre la barra llamando al barman.

Gaara alzo una ceja ante el comportamiento de su hermano y le miro extrañado. ¿Acaso ya estaba ebrio? Pero si apenas había comenzado a beber…

Kankuro inclino su rostro en su dirección e hizo una mueca con el rostro, alzando sus cejas un poco y señalándole con la mirada la pista de baile. Y fue cuando Gaara lo comprendió. Separo sus labios, listo para decir algo pero cayo al notar la mirada de su hermano. Kankuro se sentó y Gaara se levanto. Le tendió su brazo a Ino y le miro con aquel semblante serio que le caracterizaba, mientras la rubia alzaba la mirada hacia el pelirrojo, quien sin palabras, con un solo asentimiento, pudo hacer que la rubia interpretara su… invitación.

Ella asintió y tomo su brazo, para luego levantarse e irse hasta la pista de baile con el pelirrojo nuevamente, donde comenzaron a bailar de nueva cuenta.

Kankuro al verlos suspiro aliviado y se dejo caer en su asiento. Eso había estado cerca.


Al par de minutos Chouji ya se les había unido, pues ya se había terminado los bocadillos de la mesa. Pidió algo de sake y se sentó con ellos a platicar y a beber, aunque ciertamente los únicos que participaban en la conversación eran el, el Nara y el Sabaku no. Shino intervenía de vez en cuando y Neji permanecía en silencio, asintiendo de vez en cuando y hablando solo cuando era necesario.

Frunció el ceño al escuchar como empezaba la sexta canción desde que Ino se había ido a bailar con Gaara. ¿Acaso no iban a cansarse, o algo así?.

Suspiro cansinamente y cerro los ojos, en un vano intento por esclarecer su mente y pensar algo mas. Pero a el solo llego el recuerdo de hace un par de días, cuando descubrió al pelirrojo saliendo de la habitación de una dormida Yamanaka. Lo sabia por que el había estado segundos antes mirándola y para cuando el salió activo su byakugan y le vio entrar por la ventana. Gruño por lo bajo, lleno su vaso de sake y lo bebió hasta el fondo.

Maldita rubia y sus malditos potenciales pretendientes, seguidores y demás traumados con ella. Había tenido que agradarle para algo mas precisamente ella. A quien no soportaba, quien le parecía una chiquilla quisquillosa y ruidosa, mimada y objeto del deseo de mas shinobis de los que a el le agradarían. ¿Por qué no simplemente se había fijado en una chica mas sencilla, menos complicada? Como Tenten, tal vez. Pero lo inevitable surgió, pues a pesar de siempre haber admitido que la condenada era demasiado guapa y sentir cierta atracción física por ella, el día en que comenzaron a tener misiones juntos por orden de Tsunade el había descubierto a la verdadera Ino. La que el pensaba era un remedo de kunoichi delicada y adicta a las compras con diminutas ropas resulto ser una fiera kunoichi dedicada con sus misiones, perfeccionista con su trabajo, entregada a la aldea y a su deber como ninja. Si bien era cierto que el siempre la reprendía crudamente por sus errores, muy muy muy en el fondo le sorprendía la dedicación de la rubia con su deber, pues anteponía todo no solo al éxito de sus misiones, si no también a la integridad y bienestar de sus compañeros, los cuales cuidaba como si fueran sus hermanos de sangre. Tenia una excelente capacidad perceptiva, rápidamente captaba hasta el mas mínimo detalle a su alrededor cuando la situación lo ameritaba, identificaba sin problema alguno a los que mentían, las ocupaciones de las personas, sus sentimientos. Sentimientos. Algo que ella siempre comprendía muy bien, a pesar de ser ajenos. Lo atribuía al desarrollo de su psique gracias a las habilidades características de su clan, las cuales había escuchado que ella manejaba a la perfección. Pero nunca admitirá eso en voz alta, nunca de los nuncas. Y si había algo que disfrutaba de ella era la manera en la que hacia berrinches, sus astutas respuestas y la pose altanera que adoptaba para con el, lista para el contraataque. Sonreía interiormente cada que la veía fruncir el ceño y hacer pequeñas rabietas, era algo que le agradaba mucho más de lo que quisiera.

Y sin perder de vista a su rubio delirio, tomo un vaso de sake y lo bebió. Estaba claro que Gaara también había quedado prendado por la rubia. Y el que pensaba que el pelirrojo era una persona agradable…

-Deberíamos alocar mas esto. Me estoy comenzando a aburrir – la voz de Kankuro sonó. Los demás le miraron con una interrogante en el rostro. –No se, tengo ganas de ser party boy de nuevo – declaro, acomodándose en su silla.

Shikamaru se puso azul al imaginárselo bailando usando únicamente una trusa con corbata de moño. Sacudió su cabeza intentando alejar esa imagen.

-Mendokuse. Que problemáticos son este tipo de eventos – bufo, meneando su cabeza en un intento de aliviar su entumecido cuello.

Ino continúo bailando con Gaara, para asombro de mas de uno, en especial de los pertenecientes a la villa de la arena, que nunca imaginaron ver en su vida a Gaara bailar. Mas de uno tuvo que tallarse los ojos y parpadear repetidas veces para asegurarse de que no era un espejismo, otros tantos pensaron que estaban demasiado ebrios y que comenzaban a alucinar, pero no era así. De vez en cuando iban a la barra a pedir algo de beber, en busca de refrescarse e intercambiaban palabras, o al menos Ino lo hacia, con sus amigos y compañeros.

Y así la noche se convirtió en madrugada y la fiesta llego a su fin, aunque unos disgustados pues tenían ganas de mas, pero como buenos anfitriones y bien planificados tenían preparado lo que seria el afterparty, organizado por Kankuro. La música del lugar la quitaron alrededor de las 3:30 am y algunos, ya cansados y deseosos de dormir, comenzaron a retirarse, felicitando a la kunoichi delegada de Suna por la excelente organización y lo bueno de la fiesta. Temari en el centro del salón despedía a los que ya se iban e invitaba cordialmente a todos a la afterparty, para los que desearan asistir.

Cuando termino la música Ino soltó a Gaara, para pesar de este y para alivio de un par de ojos perlados que los observaban. La Yamanaka rió y estiro sus brazos. Gaara le miro interrogante, como preguntándole que era tan gracioso. Ino capto su pregunta.

-Para ser la primera vez que bailas lo hiciste bien. Me la pase muy bien contigo Kaze…. Gaara-sa.. Gaara – termino, y sus dedos viajaron a su corbata por enésima vez en la noche, acomodándosela. Se había vuelto en algo tan habitual a lo largo de la noche que ya no le pedía permiso para acomodársela.

Gaara se sintió muy bien al recibir aquellas palabras por parte de la rubia. Separo sus labios pero se vio interrumpido por un hombre mayor, un líder de uno de los mas poderosos clanes de Suna.

-Excelente noche, Kazekage-sama – dijo el alto hombre, de piel tostada y jovial sonrisa.

-Todo ha sido gracias a mi hermana Temari – comento educadamente, con aquel tono de voz sereno que poseía.

-Ya le di mis felicitaciones a ella y a Kankuro-donno, y algo tuvo que ver usted en la organización, ¿o me equivoco? – pregunto, divertido el hombre. Antes de darle tiempo de decir algo, añadió – Ha sido un placer.

-Gracias por su presencia, Rowa-san –musito Gaara. Al instante miro de reojo a su rubia compañía. –Disculpe mis malos modales – comenzó, aclarándose la garganta – Esta señorita es Yamanaka Ino, representante de nuestros aliados de Konoha. Ino, este hombre es Rowa Sukko, líder del clan Sukko de Sunagakure.

El hombre había estado esperando aquella presentación, pues en primera instancia se acerco para tener la oportunidad de conocer a la misteriosa rubia que estaba con su líder. No puso evitar sorprenderse al escuchar como el la tuteaba con tanta naturalidad frente a el.

Ino sonrió ante el hombre mayor e inclino su cabeza. – Un placer conocerle.

-El placer es mío. Gratificante es conocer a la hermosa novia del honorable Kazekage-sama – musito el hombre sonriente, inclinando su cabeza también. – Gusto en conocerla, lady Yamanaka. ¿De casualidad usted no es la hija única de Inoichi-san? – supuso el hombre, ya sabia que el cabello rubio largo y aquellos ojos color cielo se le hacían familiares.

La rubia abrió sus ojos sorprendida y separo los labios para emitir palabras que nunca llegaron, sus mejillas se encendieron como aquel día en que el dueño del puesto de dangos había dicho algo similar. En cambio el pelirrojo se quedo estático, sin saber que decir ni como reaccionar.

-Yo… Si, soy hija de Inoichi – afirmo ella, aun sin saber como responder o reaccionar a lo otro. Prefirió guardar silencio. Rápidamente recobro su compostura y sonrió amablemente.

-¡Vaya! Perdone mi atrevimiento, pero no es cierto lo que dicen de usted. Había escuchado que era hermosa, pero ese adjetivo le queda corto. –Admitió el hombre – Enhorabuena, no esperaba menos de la novia de Gaara-sama.

Gaara estaba a punto de decir algo, pero en ese momento llego Kankuro de la nada, abalanzándose sobre ellos. Paso su brazo derecho por el hombro de Gaara y el izquierdo por el hombro de Ino.

Salvados por la campana.

-Hey! El Afterparty – dijo el castaño. Luego miro al hombre frente a el y sonrió – ¿Que tal Rowa-san? ¿Nos honrara con su presencia?.

-Tal vez me quede una hora o dos, Kankuro-donno. Gracias. – el hombre inclino la cabeza – He de retirarme, mi esposa me espera. Kankuro-donno, Kazekage-sama, Lady Yamanaka –anuncio cortésmente, realizo una ligera reverencia y se marcho.

Kankuro se quedo mirando como se iba el hombre, confundido. Luego volteo a ver a la rubia.

-¿Te llamo lady Yamanaka? – pregunto sin cuidado alguno, alzando una de sus cejas. Había bebido pero no como para escuchar cosas distorsionadas. Le había prometido a Temari que si se ponía hasta las chanclas iba a hacerlo en el afterparty.

-Pues… si – respondió aun confundida, sin saber como sopesar esa información.

Kankuro comenzó a reír.

-Ay, ya vámonos – dijo aun entre risas, soltándolos y comenzando a caminar hasta donde estaban reunidos los demás.

Ino y Gaara se miraron avergonzados unos cuantos segundos, sin saber que decir, momentos antes de partir hacia donde estaban los demás. O al menos Ino lo hizo, pues Gaara tenía aquel semblante carente de emociones habitual, seguramente preguntándose por que no había desmentido la errónea concepción del hombre. Seguramente no había encontrado la manera adecuada de hacerlo, pensó.

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Se que fui una irresponsable y tarde mucho en actualizar. Pero sinceramente el verano me quedo corto... cuando acorde ya estaba preparando mi cosplay para el evento del verano, y yendo a ver los resultados de mi examen de admisión a la facultad. Y cuando me di cuenta de todo ya estaba en los cursos que se dan antes de ingresar a la carrera. Gosh, fue todo tan rápido... Sin contar que la condenada musa me abandono y me dejo mas sola que un rábano.

Espero que hayan disfrutado este capitulo, aunque la verdad no fue tan largo como yo quisiera. Lo tuve listo desde el domingo pasado, pero decidí esperar a que volviera a ser fin de semana para traérselos. Se que dije que este capitulo correspondería al afterparty, pero había unos detallitos que quería afinar.

En ocasiones siento que me desvio, la historia tomo un rumbo totalmente diferente al que me había planteado en un principio. Quizá cambie el summary y el nombre del fic. No obstante, les comunico que esto es un GaaIno, pero la verdad encontré mas interesante meter mas obstáculos para el pelirrojo.

Como siempre, muchisimas gracias por su apoyo y por leerme. Gracias, Gracias!

Como recompensa por esperar tanto les prometo pronto el siguiente capitulo extra largo!

Recuerden: criticas, ideas, amenazas, felicitaciones, tomates, lechugas, pepinos, piñas, manzanas, platanos, papas, zanahorias, chocolates, pringles, cervezas TODO es bien recibido en los reviews.
Déjenme su opinión para darme mas ánimos e inspiración para continuar!

De nuevo muchas gracias por leerme. Me hacen muy feliz.

Saludos, besos y abrazos. Los quiero!

Exito, nos leemos pronto!