Me encuentro en uno de esos momentos donde soy consciente de que estoy haciendo las cosas mal, pero que lo disfruto tanto que termino restándole importancia y sigo haciéndolas. No debería estar en un restaurante italiano esperando a una mujer que vuelve loca y ocupa la mayoría de mis pensamientos, todo lo contrario, debería estar en mi apartamento, viendo alguna película o documental e intercambiando mensajes de texto con mi novio. Debería porque es lo correcto pero no por que sienta la necesidad ni el deseo de hacerlo.
Habíamos quedado en cenar a las ocho de la noche, pero Santana nada que llegaba, en parte estaba agradecida por que los nervios de cenar a solas con ella me estaban devorando viva y por otro lado me estaba inquietando que no llegara, ¿y si le paso algo o se había arrepentido de venir a cenar conmigo?, las cosas no eran tan fáciles entre nosotras, si no estuviera en una relación con Sam probablemente no dudaría mucho en estar o darle una oportunidad a Santana, cosa que por cierto no debería estar pensando, pero lo hago, terminar con Sam no es fácil, pero controlar mis sentimientos tampoco.
Pasaron otros diez minutos y ninguna señal de Santana aun, ya estaba cansada de ver la carta una y otra vez para entretenerme, incluso es muy posible que me sepa todos los platillos del menú, pero no tenía intenciones de irme, algo dentro de mi decía que me quedara y aunque no tuviera ese presentimiento la esperaría hasta que cerraran el restaurante, para mi suerte no fue necesario porque al momento llego.
-hola-me sonrió dulcemente-lo siento mucho-su tono de voz estaba algo agitado, seguramente estuvo apurada para llegar-no quería llegar tarde, lamento hacerte esperar-vi el arrepentimiento en su rostro, como no perdonarla, de igual forma ni siquiera estaba enojada, todo lo contrario me calmaba el hecho de que apareciera.
-no te preocupes, lo importante es que llegaste-sonreí para tranquilizarla y darle a entender que todo estaba bien-¿puedo saber a qué se debe la demora?
-ammm digamos que una llamada inesperada-la sentí algo incomoda, incluso desvió su mirada hacia la carta.
-¿todo está bien?-le pregunte preocupada, no quería que tuviera algún problema familiar o relacionado al cual atender y que solo viniera por obligación, lo entendería perfectamente.
-sí, no te preocupes, puede que haya sido inesperada pero fue bastante…-hizo una pausa y su rostro se tornó pensativo-…no sé cómo decirlo, ¿liberador?-me dedico una sonrisa al decir lo último, aunque no estaba segura del por qué.
-me alegro-dicho eso un silencio cómodo se apodero del ambiente, Santana miraba con más detalle la carta mientras yo la miraba a ella.
-¿ya te dije lo hermosa que te ves hoy?-me tomo por sorpresa su comentario, su mirada sobresalía un poco sobre la carta y me miraba fijamente, sentí como mis mejillas se enrojecían, a veces me parecía injusto que con tan poco tiempo de conocerla, tuviera tanto efecto sobre mí.
-gracias-le conteste con timidez-tu tampoco estas tan mal-no era precisamente lo que quería decir, ella se veía hermosa, pero era lo más conveniente.
-¿tan mal?, me esperaba algo más como "estas irresistible", pero me puedo conformar con eso-ese derroche de confianza me encantaba, no conocía muchas personas que fueran tan confiadas, sí, Tina tiene un poco de eso, pero es un tipo de confianza completamente distinto al de Santana, ella tiene un algo que resulta imposible de ignorar, es tan diferente de mí.
-que modesta-le dije en un tonto burlo a la vez que le sonreía y ella me devolvía la sonrisa, pese a todos mis nervios, se sentía bien estar a solas con ella.
El camarero llego y tomo nuestras órdenes, un poco después regreso con nuestros platos, ambas empezamos a comer lo que pedimos, pero Santana se veía particularmente satisfecha con su comida.
-hummm, ¿alguna vez te mencione que amo la comida italiana?-me comento mientras se llevaba otro bocado a su boca y expresaba con todo su ser lo mucho que lo disfrutaba.
-no que recuerde-me hice la tonta, era verdad que ella no lo había mencionado, pero si sabía que le gustaba la comida italiana, Rachel lo había comentado en uno de los múltiples mensajes de texto me envió después de la fiesta, seguramente fue para averiguar lo que había pasado entre Santana y yo, no me sentía cómoda hablando del tema así que siempre lo evitaba.
-En Lima solo hay un restaurante decente al que puede ir, se llama Breadstix y sirven comida italiana, vivía prácticamente en ese lugar, pero obviamente no es nada comparado con este restaurante-hizo una pausa para mirarme fijamente a los ojos-gracias por invitarme-lo dijo con tanta ternura y cariño que mi cuerpo reacciono de inmediato otra vez me estaba sonrojando.
-no hay nada que agradecer, te lo debía-empecé a jugar con mis manos, los nervios regresaron pero eran un tipo de nervios diferente-además teníamos que celebrar tu victoria-su sonrisa creció aún más y sus ojos no se despegaban de los míos, como si algo siempre los guiara para encontrarse.
-no fue solo mi victoria, pero me alegra tener una celebración privada, en especial si es con tan buena compañía
Tuve que agachar un poco la cabeza para que no me viera, a este punto mi cara podía ser comparada con la de un tomate, ¿Por qué tenía que ser tan aduladora?, nunca he sido buena manejando los halagos, no creo que los merezca, además solo complicaba más las cosas.
-te sonrojas mucho cuando te halagan, en parte supongo que es porque no te gusta ser el centro de atención, pero… ¿hay algún otro motivo o solo eres tímida?
-podría decir que si hay otro motivo-Santana levanto una ceja y asintió con la cabeza para indicarme que continuara-es solo que cuando dicen que soy…-hice una pausa, no me gustaba hablar mucho de mis inseguridades, pero Santana me hacía sentir cómoda, no sentía juicios involucrados cuando estaba a su lado-bonita…-baje el tono de mi voz-…o interesante, es difícil para mí poder aceptarlo, porque no pienso de esa manera.
-¿Por qué no?, Quinn eres una persona increíble, deberías tener un mayor autoestima o apreciarte un poco más.
-Tal vez es por mi padre-divague la respuesta, mi mente reflexionaba los motivos y solo resaltaba uno.
-¿tu padre?-pregunto confundida
-mi padre siempre quiso solo un hijo, mi hermana Frannie era todo lo que necesitaba para representar a la familia feliz que tanto deseaba, pero unos años después llegue yo y digamos que él nunca me quiso tanto como a Frannie-no lo odie por ese hecho, pese a mi corta edad comprendía que existían padres que tenían a sus hijos favoritos, cosa que no debería suceder, pero que era común-siempre me comparaba con ella, me hacía sentir tan inferior, ella era la bonita, la atlética, la niña de los ojos de papá, la juiciosa, la del futuro por delante…mientras que yo solo era la otra hija, la que él nunca vio y la que siempre se sintió como si fuera nadie.
-Quinn…- sentí una mano cálida sobre la mía y junto a esa calidez una energía que con el tiempo ya reconocía- …lamento decirlo pero tu padre es un idiota-no pude evitar reírme, era verdad, no podía negarlo
-sí, lo es-ella me dirigió una sonrisa y apretó con más fuerza mi mano
-di que eres bonita-soltó de repente
-¿Cómo?-le pregunte confundida, seguramente había entendido mal
-tu padre es un idiota bastante ciego, has vivido todos estos años bajo la sombra de tu hermana y con las palabras de tu padre, pero él no ve, lo que yo veo y eso basta, di que eres bonita
-no-agite mi cabeza en negación, no podía aceptarlo tan fácilmente
-en ese caso, le preguntare a cada uno de los presentes en este restaurante lo que opinan de tu belleza
-no serias capaz-dije con desconfianza
-mírame-intento levantarse de la silla pero agarre su mano con fuerza para detenerla
-Santana, no es necesario, la opinión de ellos no hará que cambie la mía de la noche a la mañana
-lo sé-lanzo un suspiro y volvió a acomodarse en la silla-pero la aceptación es un paso, en la secundaria pase por algo parecido, no es la misma situación, pero si se pueden relacionar, no te estoy diciendo que te creas la más bella del mundo ni que te vuelvas arrogante y presumida, solo que aceptes lo que eres, porque así logras descubrirte y te liberas de todas las cadenas que te atan.
Santana tenía un punto, tal vez deje que las palabras de mi padre se metieran mucho en mi cabeza, tal vez ella tenía razón, mi padre no es un hombre ejemplar, solo es un traidor, cruel y mentiroso, ¿Por qué debería dejar que sus palabras me influyan?, ya había pasado mucho tiempo desde que le perdí todo respeto, ya no debería dejarme afectar.
-soy…linda-le conteste con timidez
-no te escucho
-soy linda-conteste con un poco más de confianza
-eso es-me sonrió- no es precisamente la palabra que te describe, pero es un avance, con el tiempo lograre que aceptes lo que eres de la forma en que yo te veo
Tenía miedo de preguntar pero a la vez me moría de ganas por saber cómo era la forma en que ella me veía, pero me asustaba la manera en la que pudiera reaccionar si no tenía suficiente control sobre mí.
-¿y cómo me ves?
-hermosa, radiante, perfecta, única-cada una de las palabras que salían de su boca tenían un peso de ternura que hacían que mi corazón se derritiera-ojala existiera una palabra que pudiera reunir todo eso y describirte, perfecta no es suficientes, diría que se queda corta para poder abarcar todo lo que tú eres. Para mí, eres indescriptible en palabras y sé que no lograre que pienses eso de ti, pero algo próximo bastara para que te des cuenta de lo maravillosa que eres.
Nunca me habían dicho algo tan bonito en mi vida, ni siquiera Sam había logrado ser tan bueno en las palabras para hacerme sentir tan querida, Santana me hacía sentir tan especial que estaba al borde de las lágrimas, pero no quería llorar, no aunque fuera por felicidad, quería terminar la velada sin dramatismos y preocupaciones, así que solo le pude dar la sonrisa más sincera y grande del mundo como agradecimiento.
No nos dijimos nada más, no era necesario, terminamos de comer y aunque Santana trato de convencerme para que no pagara, logre pagar la cena, al salir del restaurante Santana se ofreció para acompañarme a mi apartamento ya que solo vivía a unas cuantas cuadras del lugar, al principio me opuse porque no quería molestarla, pero la necesidad de tenerla a mi lado por un rato más logro ganar a la razón.
-ahora que lo recuerdo, necesito pedirte un favor-me dijo mientras pasábamos una calle
-¿en qué te puedo ayudar?
-¿podrías darme el número de teléfono de tu amiga?, la reportera, Tina-no pude evitar fruncir el ceño al recordar todo lo que me había dicho Tina acerca de su opinión de Santana, ¿habían hablado de algo en particular durante la entrevista?, ¿será que Tina no fue totalmente formal con Santana y se mostró coqueta con ella mientras la entrevistaba?, no creo, Tina era descarada pero no tanto…¿o sí?, más que todo, ¿para que necesitaría Santana su teléfono?
-claro, no hay problema-dije con indiferencia y un tono algo molesto, no pretendía hacerlo pero por alguna razón sonó de esa forma, le dicte el número de teléfono de la misma manera, no tuve necesidad de sacar el celular, el cual apague para disfrutar de la velada sin interrupciones, porque me sabía de memoria el número de ella, tantas locas situaciones en las que lo necesite con prisa, que lo mejor fue aprendérmelo
-gracias-dijo triunfante-pero no te pongas celosa-tomo mi abrazo y me jalo suavemente hacia su cuerpo-es para un amigo, yo solo tengo ojos para ti-me soltó el brazo y me aparte rápidamente
-no estoy celosa-aunque no estaba segura, no era una persona celosa, nunca había sentido celos, ni siquiera de Frannie, pese a toda la atención de mi padre, creo que es porque siempre acepte el lugar que ocupaba en la familia para él, así que no sabía identificarlos correctamente
Santana se limitó a sonreírme maliciosamente. Caminamos el resto de calle y al poco tiempo llegamos a mi edificio, Santana no conforme con solo dejarme en la puerta del edificio decidió acompañarme hasta la puerta de mi apartamento, según ella porque no confiaba de mi vecinos, a quienes obviamente no conocía, aunque yo creo que fue porque quería saber dónde vivía.
-aquí estamos, 603, mi apartamento
-supongo que por más que trata de estar más tiempo contigo, hasta que llegamos por esta noche-dijo desanimada y triste, incluso estaba haciendo pucheros
-así es-me reí antes sus expresiones-pero la pase muy bien, no tengo como agradecerte todo lo que hiciste por mi esta noche
-no tienes que hacerlo, con que seas feliz es suficientes-una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro, por alguna razón me preocupaba-aunque puede que haya una forma de que me agradezcas
-¿así?, ¿Cómo?-Santana se me acerco acorralándome contra la puerta del apartamento y colocando su frente sobre la mía, tal vez un poco de resistencia de mi parte hubiera evitado que quedáramos en esa posición, pero no hice nada para evitarlo.
-un beso-dije seductoramente
-Santana, ya hablamos de esto-estaba jugando con fuego y me iba a quemar si dejaba que las cosas avanzaran-solo amigas
-¿y las amigas no pueden darse besos en la mejilla?-dijo inocentemente-tuve que lavarme la mejilla en el que me diste aquel beso después de que almorzáramos, pero mi mejilla extraña el sentimiento de tus labios en su piel…por favor-sus ojos me imploraban, ¿Cómo podía negarme?, en especial después de todo lo que me dijo, además también extrañaba sentir su piel en mis labios.
Tome su rostro en mis manos y me acerque lentamente a su mejilla para plantar un beso en ella, se supone que tenía que ser rápido, pero me quede lo que parecía una eternidad sintiendo el contacto de su piel con mis labios, sentí la forma en que Santana se estremeció y no tenía muchas intenciones de apartarme hasta que escuche a alguien toser en el corredor, rápidamente me aparte de Santana y cuando gire me encontré con Brody.
-hola Quinn-me sonrió y luego se dirigió a Santana-Santana-le dijo no muy amigablemente
-Boby-le dijo Santana con brusquedad
-espero no interrumpir nada
-no…solo me despedía de Santana por acompañarme hasta acá, nada más-le conteste inocentemente
-que amable de tu parte Santana, gracias por traer a Quinn a salvo
-no hay problema-dijo entre dientes-creo que ya es hora de que me retire, nos vemos luego-se giró y empezó a caminar hasta la salida, Brody y yo nos quedamos por fuera del apartamento hasta que no quedo rastros de ella.
-parece que te divertiste esta noche-me dijo bromeando, no le conteste y saque las llaves para abrir la puerta, una vez lo logre ingrese rápidamente, Brody entro detrás mío
-¿Quieres algo de tomar?-me dirigí a la cocina para servirme un vaso con agua, Brody vivía en el mismo edificio pero en raras ocasiones me visitaba, por lo general yo pasaba el tiempo en su apartamento aprovechando que él tenía balcón para distraerme un poco, así que algo debió suceder para que viniera justo en ese momento
-no así estoy bien, gracias
-entonces cuéntame, ¿a qué debo tu visita?
-tu madre me llamo, dijo que te estuvo llamando, pero que siempre le mandaba a buzón así que está preocupada, también Sam-Brody tomo asiento en el gran sofá de la sala, yo regrese de la cocina con mi vaso de agua y me senté en una de las sillas al frente del sofá
-apague el celular para no ser molestada-coloque el vaso de agua sobre la mesa de te que tenía en el centro de la sala y saque mi celular del bolso para encenderlo
-¡oooh!, así que te gusta prestarle total atención a Santana-otra vez bromeando con el tema
-Brody-le conteste seria para que para con los chistes
-¿Qué?, Quinn sabes que no te juzgo, lo que te haga feliz a mí me parece bien, pero aunque no sea muy amigo de Sam, creo que sería justo que hablaras con él
-lo sé-no pude evitar soltar un suspiro de desánimo-eso mismo me dijo Tina
-un momento, ¿Tina sabia?, ¿Por qué no me dijo nada?, esa asiática mañosa pensé que éramos confidentes
-¡hey!-le conteste indignada, siempre me pregunte como era que los dos sabían lo que pasaba con mi vida cuando uno de ellos no estaba presente en uno de esos sucesos
-¿Qué?, No te sorprendas mucho Quinnie, somos tus mejores amigos y debemos estar atentos a todo lo que pase contigo para que no salgas lastimada.
-eso explica muchas cosas
-claro eso incluye la sinceridad y debo juzgar mucho tu gusto por las mujeres-dijo como si nada,
-¿A qué te refieres?
-¿Santana?, ¿en serio?, vamos que le pudiste ver a esa presumida y arrogante mujer
-no hables así de ella, además deberías conocerla un poco más, al fin y al cabo es la mejor amiga de Rachel y sé que estas bastante interesado en ella-le dije firme, no me gustaba la forma a la que se refería de Santana, ella no era parada nada ninguna de esas dos cosas
-Sí, Rachel me gusta, pero solo he hablado con Santana en una ocasión y digamos que la primera impresión no fue la mejor
-entonces conócela, te aseguro que pronto veras lo especial y la gran persona que es-tome nuevamente el vaso de agua de la mesa de te y le di un sorbo
-tiene que tener algo especial para que te lleve al borde de romper con toda tu moral y ética-dijo serio, por un momento casi me atraganto con el agua pero logre salir sin lesiones, coloque el vaso una vez más en la mesa y mire a Brody fijamente
-no he engañado a Sam con Santana, solo somos amigas
-sé que no lo has engañado, lo sé porque has odiado a tu padre por años por haberle roto el corazón a tu madre cuando la engaño con su mejor amiga, pero lo que quiero decir es que Santana te está llevando al límite de tus creencias, así que debes sentir una atracción muy grande o eso es lo que me dio a entender lo que vi en el corredor
-solo fue un beso amistoso-me defendí
-claro, pero no te preocupes, sabes que ante todo soy tu amigo y siempre te apoyare
-lo sé, gracias, sé que siempre puedo contar contigo
-ahora volviendo al motivo por el que vine, no solo debes avisarle a tu madre que aun estas con vida, sino que debes hacer unos cuantos favores que pidió que realizaras
-lamento que siempre tengas que darme los recados de ella-le dije con una sonrisa
-nos conocemos desde los 5 años, prácticamente toda mi vida he sido el mensajero entre tu madre y tú, a estas alturas ya no es ningún problema-me sonrió- de todas forma, me dijo que necesitaba que le compraras esta medicina-se levantó del sofá para poder sacar un papelito de su bolsillo, el cual dejo sobre la mesa de te
-¿está enferma otra vez?, ¿Por qué no me había dicho?-me empecé a preocupar, después de lo sucedido con mi padre, mi madre tuvo un bajón de salud terrible por la depresión que le causo eso, con el paso del tiempo se ha recuperado y no había presentado ningún indicio hasta ahora.
-cálmate, sí, está bien-me tranquilizo-la medicina no es para ella, una de sus amigas del club de tenis está enferma y necesita comprar la medicina desde la sede principal aquí en Nueva York, pero su salud está demasiado delicada para viajar y no tiene parientes cercanos que la ayuden, así Judy se ofreció para que tú la compraras y la llevaras a Boston al terminar el semestres.
Solté el aire que no sabía que contenía ante la explicación-menos mal-coloque mi mano en mi pecho para controlar mi respiración un poco-¿algo más?
-yep, también necesita que le lleves un set nuevo de cubiertos y de manteles para el comedor, aunque no entiendo por qué no solo los compra allá.
-tu sabes cómo es ella, cree que por que vienen de Nueva York lucirán más atractivos
-si… a veces ni entiendo a tu madre
-créeme, yo tampoco
-lo último, es que Sam llamo para decir que Finn y él encontraron un lugar perfecto para ir a acampar y quería saber si tienes ganas de ir con ellos cuando regreses a Boston
-suena divertido-siempre me han gustado las expediciones y salir al campo libre, era el lugar perfecto para capturar atreves de mi lente la belleza de la naturaleza en su estado más salvaje
-entonces llámalo y dile
-lo hare, lo hare, gracias por todo a veces creo que no he sido tan buena amiga como lo has sido tu-era verdad, Brody ha hecho tanto por mí en todo lo que nos conocemos que aun creo que no he sido lo suficiente como amiga con él
-es porque soy el mejor amigo del mundo- sonrió con arrogancia- pero…tú también lo eres, siempre has estado ahí en los momentos más difíciles de mi vida, puede que digas que no, pero es porque nunca aceptas lo amable que puedes llegar a ser, también eres buena amiga y con el hecho de que sigas siéndolo es suficiente para que yo también lo sea-se levantó del sofá y se dirigió a la puerta-claro que esta vez no lo seré
-¿Qué?, ¿Por qué?-¿me dio un discurso motivacional para decirme que no iba a ser un buen amigo?, algo tramaba
-no podre acompañarte en el vuelo a Boston dentro de tres semanas
-no me digas esos-le dije exaltada, le tengo miedo a las alturas, por lo que digamos que los aviones y yo no nos llevamos bien, pero Brody siempre me ha acompañado en cada uno de los vuelos que he tomado para viajar de Boston a Nueva York y de Nueva York a Boston para calmarme
-lo siento, pero me surgió un compromiso con los ensayos de una obra de apertura y es una gran oportunidad para mí, así que viajare una semana después de terminar el semestre-en verdad se sentía mal por dejarme sola en el avión, tantos años que podía reconocer sus emociones
-ni modo, tendré que ser valiente-le dije para conformarlo, no podía retenerlo de sus sueños
-siento lastima por la persona que quede a tu lado, dejara de sentir su brazo por alrededor de un mes-una vez más bromeando para hacerme sentir mejor
-ya vete-le dije jugando
-nos vemos-Abrió la puerta y se fue
Me quede sola, mirando hacia el vaso con agua, mi celular vibro, rápidamente lo desbloquee y el nombre de Sam resalto, abrí el mensaje y lo leí.
Que descanses amor, pasa una buena noche-Sam
Me quede mirando el mensaje por un rato, Sam, Sam, Sam…tal vez regresar a Boston un rato me haga recordar el por qué soy novia de él, cuál es la razón de tanto cariño, tal vez pueda reavivar la llama que alguna vez existió y no dejarme llevar por mis sentimientos hacia Santana, o tal vez solo me dé cuenta de que lo mío con Sam ya no va para ningún lado y que pese a lo que opine mi madre me deje llevar por el dictamen de mi corazón.
Lamento mucho la demora en actualizar, como les dije en Semana Santana no tuve internet por que visite la casa de mi abuelita y pues ahí me distraje un poco y termine escribiendo un One-Shot en vez del capítulo de esta historia, por cierto, si tienen tiempo me gustaría saber su opinión del One-Shot que escribí.
Espero que les guste este capítulo, porque a partir de acá digamos que ya vamos llegando al nudo de la historia, como siempre todos los errores son mios y agradezco mucho su apoyo.
