Racon Omega 98: ;3
ElYoker2002: Turi estaba en el baño intentado mantener el semen dentro 7u7 y no entendí la referencia :'(
En cuanto a Stand. En diseño me parecen buenos Star Platinum (mi favorito), The World, Soft and Wet, King Crimson y Gold Expirence (Réquiem).
En cuanto a poderes los Stands de los villanos principales y algunos protagonistas como el de Jotaro y Giorno. Desde DIO hasta Funny Valentine, todos sus Stands están rotísimos.
Adrammelech57: Lo se 7U7, me preocupa que no hayas entendido casi nada .-.
Bueno, sin más dilatación, vamos a la ¡Acción!
(In the world – Ao no Exorcist)
El lado oscuro de mi corazón se revelará
Se mira como un par de ojos rojos brillan en la oscuridad, mientras una estrella demoniaca brillaba a un costado y la esclerótica de los ojos se volvían negras.
Una tristeza imborrable del pasado.
Los ojos son cubiertos por un enorme fuego negro, mientras plumas negras, blancas y trozos de ala de murciélago caían en ese fuego que rodeaba a un pequeño niño
No pasa nada si no lo hago en serio, dispararé mis armas y extenderé mis manos.
Una serie de cabelleras se miran, plateado, blanco, negro, rubio y rojo mientras brillos de colores similares cubrían al niño, que pasaba a ser un adolescente de cabello negro
¿Desde cuándo mi camino ha sido tan inevitable?
Aparece el símbolo de un león en su espalda, mientras caminaba lentamente hacía el brillo del sol, con un hacia dorada en mano
Y ahora no ha quedado nada... Al diablo mi destino.
Aparece Irina arrodillada enfrente de un hombre de cabellos negros con una suave sonrisa, solo para que cambiase a una Irina saliendo de allí mientras la sonrisa iba a una torcida y cruel sonrisa.
Yo me lamento por mi orgullo no puedo soportarlo.
Aparece Rias mirando como Issei camina hacía un peliblanco dejando sus pisadas en la tierra.
Ah, ah, ah, solo en mi mundo. Un aria de amor resonando a través de esta realidad distorsionada con oraciones retorcidas.
Ahora Issei aparece en la academia, mirando la sonrisa paternal del hombre de cabellos azules en frente suyo mientras parpadeaba levemente.
Mis sueños y mi futuro se derrumban.
Issei mira como enfrente de él estaba un hombre pelinegro con mechas rojas, blancas y grises de ojos dorados, con una sonrisa cansada, y apretando los puños, se lanzó contra él
Y decir mentiras sería muy aburrido.
Akeno aparece sentada abrazando sus rodillas, mirando las plumas negras debajo de él antes de que Issei aparezca en cámara y mire la espada de 377 cm en su mano.
Adiós mi preciada vida.
Ve y reescribe este destino. Hazlo por tu orgullo, cubierto de heridas.
Issei agarra un brillo dorado en la mano de un hombre pelinaranja con ojos azules, que le sonreía con orgullo junto a una mujer de cabello negro y ojos amarillos.
Ah, ah, ah, solo en mi mundo.
Un campo lleno de espadas se mira alrededor de Issei, quien ahora vestía un traje negro y un manto de color beige que se mecía con el viento.
Incluso así yo canto la canción de amor y que tu deseo de dejar este mundo distorsionado se pueda cumplir y que nuestros destinos se vuelvan a unir.
Estirando una mano, Issei mira al grupo de 7 personas enfrente suyo, encabezados por un peliplata de ojos bicolores
El arrancamiento de la mentira era importante después de todo, puesto que esta es mi preciada vida.
La imagen cambia a un pelirrojo de ojos azules, a un peliplata de ojos rojos, un pelinegro de ojos negros, un peliblanco de ojos azules y un rubio de ojos morados, hasta llegar finalmente al mismo hombre que antes
La nube oscura de mi corazón está desapareciendo y la luz empieza a salir de nuevo.
El campo de espadas vuelve a aparecer, mientras ambos vuelven a lanzarse contra él otro en combate
Peleemos, no hay nada que temer.
Dos espadas iguales chocan entre sí, y los mismos ojos se miran entre si mientras el presente se enfrenaba al futuro.
Blandiré mi espada de doble filo.
Finalmente, la espada dorada de la victoria prometida, Excalibur, brilla en el campo de espadas ilimitadas al momento que un héroe renace
Todo está oscuro.
No puedo ver más allá de mi nariz y eso me aterra, es como si tuviera una pesadilla pero tan diferente a la vez. Se sentía tan real
Podía tocarme, podía "respirar" por así decirlo. No sé cómo conseguí un lápiz y escribí, así como leí lo escrito, totalmente imposible si fuese un sueño o una maldita pesadilla
Me es imposible describir la situación actual, ni siquiera se si las palabras que escribo son entendibles o siquiera si lo que estoy sosteniendo es un lápiz.
Todo me aterra, no se lo que voy a encontrar si empiezo a caminar. Tengo mucho miedo, quiero a mi Onii-sama a mi lado para que me calme
Sonará infantil o algo parecido, pero era verdad.
El miedo inundaba cada poro de mi ser, sudor frío caía de mi nuca.
Solo necesito tres minutos, mi magia esta increíblemente baja, pero si soy capaz de soportar esos tres minutos podre usar un hechizo
Incluso el mínimo hechizo necesita un circulo mágico, los cuales proyectan luz, y con él podre ver
Pero de nuevo, tal oscuridad para que ni yo pueda ver...
—No te muevas...—salté levemente cuando escuché un murmullo detrás de mí. Una voz que reconocí al instante debido a que provenía de un lugar más bajo que el mío
—¿Koneko-chan?—baje la mirada y efectivamente reconocí aquellos ojos dorados con pupilas rasgadas como las de un felino.
Estaba segura que me miraba de forma monótona, pero aquellos ojos demostraban todo lo que sentía en esos instantes.
Incertidumbre, desespero...miedo.
Quizá fue como una medida desesperada, pero le abrase impulsivamente, quería saber que ella era real y no un producto de mi cerebro por pasar demasiado tiempo en la oscuridad.
Hice lo mismo con ella, no sabía donde estaba, pero ambas teníamos... miedo
Para mi fortuna, era la real ya que al instante sentí como sus brazos se movían para abrazarme de forma temblorosa. Mi hombro se humedecía cuando sus lágrimas caían sobre mí.
Los demonios podían ver en la oscuridad, pero apenas y podíamos ver algo en tremenda negrura que se cernía sobre nosotras.
Era el miedo a lo desconocido enteramente, miedo al que incluso nosotras, seres sobrenaturales no éramos indiferentes, porque sabíamos que existían cosas más allá de nuestro entendimiento
Pero esa oscuridad se sentía peor que eso, no podíamos oír nada más que los sonidos que la otra hacía, y cada segundo se sentía como una hora.
Solo un minuto y podría iluminar con lo que fuera.
Solo resiste un minuto.
. . .
Trague pesadamente, mis manos temblaban mientras mis dedos soltaban ligeros chispazos en busca de crear algo de electricidad para poder ver en esta oscuridad que nos atormentaba a las tres.
—No te muevas Asia—escuche a la nueva integrante de nuestro grupo, Xenovia, murmurarle a nuestra [Alfil] para que no soltará su mano y así no romper el círculo que las tres formamos.
Las tres no podíamos hacer otra cosa que mirar a nuestro alrededor sin poder ver absolutamente nada de lo que nos rodeaba, caminábamos juntas, pegadas lo más posible.
Debo de dejar de tratar de hacer chispas, debo de guardar mi magia para iluminar con algo más fuerte.
Aspire durante 4 segundos y suspiré por otros 4. Use algo que Ise-kun me enseñó hace poco.
"Respiración de batalla". Servía para calmar, relajar y mantenerse centrado en algo.
Realmente debo de agradecer a Ise-kun después de esta...no sé si llamarla pesadilla o no...todo esto me tiene tan confundida...
Xenovia me apretaba tanto la mano que sus uñas se enterraban en mi carne y sacaban sangre, ella no lo notaba por su miedo.
Podría haberle dicho, pero ese dolor al menos me reconfortaba… y me aterraba a la vez.
Sabía que si me dolía, estaba viva.
Sabía que si me dolía, estaba despierta.
Sabía que si me dolía, es porque esto era real.
. . . .
Empecé a caminar usando una espada para alumbrarme, me mantenía calmo aunque el sudor frío cayese por mi nuca.
—Kiba-sempai, tengo miedo—mire de reojo al otro [Alfil] de mi grupo notando como se aferraba a mí, sus uñas se enterraban en mi vientre y sacaban sangre.
El dolor que me provocaba me mantenía lo más calmado posible. Tenía que ser fuerte por los dos y seguir avanzando hasta despertar.
Esto ya nos había pasado antes, solo que no era tan...siniestro.
Nuestra ama, mucho antes que nuestros nuevos miembros de integrasen al grupo, uso un hechizo que nos conectaba en una sola mente mientras dormíamos para así poder visitar una mente en específico y así saber que era lo que el otro más temía y así tratarlo como lo que éramos, una familia.
Eso nos unió, más no nos curo en su totalidad.
Me enteré que mi señora intentó conectarnos con la mente de Ise-kun y Asia-chan pero solo tuvimos éxito con nuestra pequeña [Alfil]
¿Por qué razón?. Simple.
Algo–o alguien–impedía que ella se conectará con la mente de mi único compañero varón...en su totalidad
Había rincones de nuestra mente que simplemente estaban demasiado oscuras como para revelarla a los otros, pero no como esto
Esto que veíamos era oscuridad absoluta.
. . . .
Mata...desgarra...destruye...
Me detuve de repente al oír unos murmullos venir de todo lugar y a la vez de ningún otro.
La oscuridad en verdad me esta enloqueciendo.
—Rias-sama...¿Escuchaste eso?—de verdad Koneko-chan...hubiera deseado que eso hubiese sido producto de mi mente.
El empezar a escuchar cosas me parecía igualmente aterrador, pero aun así, significaba que ella al menos no estaba en peligro.
Alce mi mano temblorosa, formando con mi energía mágica lentamente un circulo mágico, con el aura roja cubriéndome débilmente.
Y todo se ilumino.
Me detuve al ver a mis demás sirvientes cerca a dónde estaba y estos se sorprendieron al verme
No tardaron en correr hacia mí y abrazarnos a ambas con tanta fuerza que me dolía. Pero no me importó para nada, solo me limité a devolver el abrazo.
Todos teníamos las mismas emociones mirando en ese abismo de pura oscuridad, en ese vacío primordial que parecía cernirse a nuestro alrededor como una manada de perros hambrientos.
—Rias— Akeno fue la primera en hablar, limpiando las lagrimas en sus ojos—. ¿Dónde estamos? Mejor dicho, ¿Por qué estamos aquí?
Me gustaría responderle, pero la verdad… no tengo idea.
Los mire a todos, completos...pero faltaba alguien.
—Chicos...¿E Ise?—todos parecieron reaccionar a mis palabras, buscando de derecha a izquierda al único [Peón] que yo poseía.
—…Tenemos que buscar a Ise— dijo Asia alzando sus manos al instante que todos volteábamos a verla.
Akeno le miro con preocupación—Incluso si lo hacemos, no sabemos que tan grande sea este lugar, y nuestra magia fue succionada. Tardaremos mucho en…
—Intrusos… devorarles…
Los pelos de mi cuerpo –y probablemente el de todos a mi alrededor– se crisparon en el instante que escuchamos una voz gutural.
—Comerles... arrancarles la carne... romper sus huesos...
Nos pusimos en una forma de circulo, espalda con espalda, agarrando nuestras manos, todos sudando tanto que la piel estaba resbalosa.
—Comer... Gremorys.
Y en un instante, una enorme garra del tamaño de un edificio aterrizo a nuestro lado.
No una pata.
Solo la garra, la uña.
Sentimos un temblor colosal, mucho mayor al que sufrió Tokio en aquel lejano 2010 que lo dejo totalmente devastado.
La oscuridad empezó a retraerse y alzarse, empezando a tomar forma mientras que un panorama digno de lo que todos los seres humanos conocen como infierno.
La supuesta oscuridad que vimos antes eran piel, escamas mejor dicho, como placas de metal negras apiladas una sobre la otra, retrayéndose como una serpiente.
El lugar en el que estábamos no era pura oscuridad.
Era pura luz.
Pero esa cosa, esa… bestia… la devoraba con sus escamas tan oscuras que ni la luz era capaz de escapar de ella.
Lo que estaba a nuestro lado era un meñique…
A la distancia, pudimos ver el dedo anular, dividido por cientos de metros.
Y por sobre nosotros, un colosal dragón negro se alzaba imponente, empequeñeciendo cualquier montaña imaginable por un ser vivo.
Sus ojos eran rojos y tenían la forma de dos relámpagos que brillaban con sed de sangre y batalla.
De alguna forma, su hocico formaba una sonrisa maquiavélica mostrando toda la hilera de colmillos que poseía.
De la nada, cuatro pilares se alzaron alrededor del dragón negro que no dejaba de mirarnos con hambre.
Esos cuatro pilares eran sus patas, él era tan colosal como nosotros lo éramos para las pulgas, sus alas gigantescas oscurecían el cielo a pesar de tener un par de agujeros en ella.
Sus dientes capaces de triturar ballenas chorreaban saliva al vernos, bajando su cabeza gigantesca hasta tenernos enfrente.
Para nosotros, enfrente era subjetivo.
Todo lo que alcanzaba nuestra vista era ese enorme dragón, o mejor dicho, solo su cabeza.
Era una Bestia hecha de Oscuridad.
Koneko temblaba y lloraba, sus orejas y cola salieron señal de que empezó a detectar las emociones de aquella entidad.
—Odio...Mu-Mucho Odio...
Solo escuche eso antes de ver con horror como aquel dragón abría sus enormes fauces y nos engullía rápidamente.
Y solo vi oscuridad...mucha pero mucha oscuridad.
Y entonces… el rojo apareció a mi vista.
Desgarrar, asesinar.
Te tienen miedo.
Devóralos.
Deja todo y destruye
Vuélvete libre.
Vuélvete libre con todo y devóralos a todos.
Come.
Come.
Come.
A partir de allí no escuché nada más, solo llegue a ver una armadura negra en una especie de catacumba en algún lugar recóndito y olvidado por el mundo.
Y fue entonces que desperté.
Dragontale Arco 2: [Cadenas del Pasado]
Capítulo 12: La Armadura
Rias Gremory respiraba agitada mientras transpiraba copiosamente.
—¿Rias?—la pelirroja giró su cabeza lentamente, la luz de la luna alumbró la habitación para ver a su madre quien le miraba preocupada—¿Qué sucede? ¿Tuviste una pesadilla?—la castaña preguntó pero no obtuvo respuesta alguna de su hija.
Ella solo temblaba, allí, sumamente asustada por lo que había vivido y visto en esos meros minutos que para ella fueron horas.
—Hija…¿Qué pasó?—volvió a preguntar la Bael suavemente, tomando la mano de su retoña con mucha delicadeza—Puedes contarme lo que sea…
—Okaa-sama…—murmuro Rias mientras que el sudor perlado caía por su rostro y barbilla, todo su ser temblando debido al pavor—Bestia…Oscuridad—Venelana Bael mostró una mirada sorprendida ante las palabras de su hija.
Lo que Rias le dijo confirmó uno de sus más grandes temores.
Había despertado.
Acostado en su cama, Issei tenía cerrado los ojos mientras intentaba conciliar el sueño. En su mano derecha, había una especie de huevo grande de color negro como su cabello.
—No puedes evitarme más…—un murmullo salió de algún lado de la habitación del pelinegro. Interrumpiéndole en su intento de dormir—Observa como te sigo evitando, ya llevo 1 año y medio haciéndolo—contesto a la aparente nada con algo de aburrimiento.
—¿Otra vez te está molestando?—Issei abrió los ojos suavemente y miró otros ojos tan rojos como los suyos viéndole fijamente.
Sonrió suavemente, reconociendo aquella maternal y fría mirada—Shi-kaa-chan—se sentó en su cama y la observó.
Era una mujer que casi nada se le podía ver, su cuerpo en su totalidad estaba cubierto por un manto negro roído en la parte final, dando la apariencia de que flotaba cuando se camuflaba en la oscuridad. Unos mechones de cabello negro azabache caían por los costados de la capucha y solo unos bellos ojos rojos eran visibles.
La mujer soltó una pequeña risa—Ya no eres un pequeño y me sigues diciendo así…
—Eres mi madre…—le dijo antes de agregar—O al menos una de ellas…—la bella mujer sonrió enigmáticamente y camino hacia él. Sentándose en la cama, cogió su cabeza y la coloco en su regazo, su pálida y tersa mano derecha acariciando su cabello negro—¿Enserio me vas a cantar?
—Soy tu madre…o al menos una de ellas—respondió con un tono algo jocoso mientras empezaba a tararear suavemente
(Berserk OST—Ash Crown)
Una fúnebre y suave canción empezó a salir de los labios de la mujer quien movía su cabeza a compás de la canción.
Issei se mantenía estático en su regazo, con los ojos cerrados y manteniendo el agarre en el huevo negro de forma firme. Escuchando atentamente a la mujer de cabellos de color cuervo cantarle.
La luz de la luna entraba por la ventana, alumbrando los cuerpos de ambos. Proyectando sus sombras en la pared detrás de ellos.
La sombra de la mujer era exactamente igual que a su figura. Pero la de Issei era diferente.
Un dragón, estaba acostado, pero aún así se podía distinguir su figura gigantesca.
Los minutos pasaban y la mujer seguía cantando, aún cuando Issei ya se había dormido.
Se mantenía tranquila, aún cuando la sombra en forma de dragón se levantó y empezó a estirarse.—Fue una buena tonada, Muerte—la mujer no dijo absolutamente nada, solo siguió acariciando el cabello de su hijo.—Sabes que no puedes detenerme; él es cada vez más inestable. Esta más cerca de lo que te imaginas de su punto de quiebre.
—No me importa…—la mujer de orbes rojizos dijo aquello con una voz tranquila—Sé que saldrá de esta…No quiero…No quiero que sea como padre
La Bestia río levemente ante sus palabras—Es un poco tarde para eso, ¿no crees?—preguntó, más no obtuvo respuesta alguna de su parte.
Y eso fue más que suficiente para que aquella sombra se retirara
Por ahora.
Algo curioso del Inframundo es que a pesar de que los demonios llevan viviendo allí desde que Elohim expulsó a Lucifer del Cielo, solo estaba explorado un 25%, 5% de esos 25% era abarcado por Grigori.
Debido a que el inframundo tenia que abarcar a todas las personas que habían muerto desde la era de la creación y que por sus actos eran enviados al inframundo, lo que se podía saber es que el inframundo "visible" es de más de 500 veces el tamaño del planeta tierra, superando con creces incluso otros planetas del sistema solar.
Sin embargo, eso era lo visible, ya que era fácil decir que había mucho más de lo que podían ver.
Por lo tanto, habían cosas que si alguien se perdiera, podría encontrarlas, y ya que el infierno existía desde los albores de la creación, podían encontrarse cosas más antiguas que la humanidad.
Y eso era lo que justamente buscaba.
—No entiendo porque estamos aquí...
Se escucho una voz joven decir aquellas palabras, sin embargo, no se trataba de personas en un lugar publico o en un edificio importante, ni siquiera era la superficie del vasto inframundo.
Era bajo tierra, en unas ruinas subterráneas.
—Sirzechs-sama nos pidió que exploremos estas ruinas—respondió una segunda voz notoriamente femenina y seria.
—Las ruinas de una civilización que ni tenía nada que ver con el inframundo, ellos eran enanos, ¡enanos te digo! ¿no se supone que esas cosas son nórdicas? ¿Cómo es que están aquí?
Hubo unos segundos de silencio, antes de que la voz femenina hablase nuevamente—Y como nórdicos, su tecnología era muy alta, ellos eran los más avanzados en Asgard, sin embargo, las ruinas de aquí pertenecen a una de las tribus más despiadadas de todas.
—Ahhh, oí de eso, escuche que dejaban a los barbaros y Berserkers de Odín como niños haciendo una rabieta. Todas sus armas parecían hechas para monstruos que solo querían matar.
—Y todas estaban malditas.
—Eso no responde porque están aquí en el inframundo.
—En verdad que eres… mng, el inframundo se conecta con diferentes panteones mitológicos, recuerda que Hades es uno de los que más terreno posee aquí y el es griego, además de Anubis y muchas otras deidades. En el caso de los enanos que vivían aquí, a ellos los desterraron por como eran por Odín mismo, estaban a nada de crear sus propias armas mata dioses.
—Ohhh—la primera voz, también femenina pero más joven dijo eso en entendimiento
—Sirzechs-sama ya mando a unos soldados, solo regreso uno y está internado en el Hospital Psiquiátrico del Clan Sitri.
—…Dame una razón para no regresarme en este instante entonces.
—Porque eran soldados de clase baja. Nosotras somos mejores que ellos
—Ugh. Odio cuando tiene razón
—En todo caso, dijeron que en lo más profundo estaba un objeto que soltaba un aura de muerte, resguardada en una puerta con un sello de alto nivel.
—Por favor no me digas que iremos allí.
—Y nosotras iremos a investigarlo.
—Hija de puta te dije que no me digas eso
—Aunque me lo pidieras, no habría podido. Es justo allí donde Sirzechs-sama nos pidió ir.
Se escucho un fuerte lamento venir de la segunda voz, las oscuras ruinas se iluminaban solo por unas antorchas que mostraron la apariencia de ambas.
Eran dos mujeres; una ya madura y la otra joven, como de unos 16 años.
Eran completamente diferentes la una de la otra si se analizaban bien, la mayor tenía cabello color plata, la menor de color oro.
Donde la mayor poseía un cuerpo curvilíneo y bastante sensual pero sin mucho musculo, la otra poseía un cuerpo delgado y ejercitado.
La rubia era bastante bajita incluso para estándares japoneses y la peliplata era bastante alta.
La mayor tenía ojos azules y la menor ojos verdes.
Una vestía de color azul con plata y la otra vestía de color rojo con dorado, la rubia tenía un cabello revoltoso y erizado, la peliplata lacio y bien cuidado.
Eran lo contrario en todo.
Hasta en actitud se notaba eso.
El rostro de la albina era estoico y el de la rubia totalmente fastidiado.
Y sin embargo, de alguna forma sobrenatural ellas dos se llevaban bastante bien.
Aunque la actitud de la segunda siempre molestaba a la primera.
Era como la relación de una hermana mayor con una menor; pero una menor muy problemática.
—Bueno, ¿las damas primero?— dijo la rubia al llegar a una enorme puerta de metal en las ruinas que parecían resguardar la armería.
—Oh por favor, insisto que vayas primero, tu eres de la realeza y yo soy solo una sirvienta.
—Acabas… ¿acabas de usar sarcasmo?
—No creo que como una simple sierva eso se me permita.
—Estoy orgullosa de ti— dijo la rubia antes de dar unos pasos a la puerta enorme y de su espalda saco una enorme Claymore color plata con detalles dorados.
La alzó por sobre su cabeza y la chocó contra la puerta, cortándola en dos dejando ver el interior a las dos.
Un viento oscuro y tenebroso les dio en la cara, sin duda alguna, de ser una película de terror, ese sería el momento donde dos personas sin escrúpulos despertaban a un mal antiguo.
Algo curioso de las películas de terror era que la rubia, la estúpida de la película, siempre despertaba ese mal antiguo.
Y esta vez, no sería la excepción.
—…Siento que quiero golpear a alguien— dijo la Ojiverde entrecerrando los ojos mientras veía su espada.
—Deja tus estupideces para más tarde, Mordred—dijo la peliplata con seriedad y el ceño fruncido.
Estaba todo oscuro, inclusive con su visión de demonio apenas podía ver.
—Haber, deja que yo me encargue, Grayfia— respondió la llamada Mordred mientras su espada se "abría" dejando salir una luz roja con leves relámpagos que fungían de antorcha.
Lo que vieron… fue solo una armadura.
Parecía estar hecha de placas sobre placas de ese metal negro... no, no era metal, era acero, más denso y más pesado.
El asunto era que... no había nada más, ni cientos de miles de armas o artefactos tecnológicos.
Solo una armadura negra.
Bueno, si había algo más algo lejos de la armadura.
Era grande y gruesa con un mango largo.
Demasiado grande, gruesa y pesada para ser una espada. Pero en verdad lo era.
Era más como un enorme trozo de acero con un mango, una enorme placa de hierro afilada con el centro de color negro.
Transmitía un aura extraña, tanto que incomodaba a la "Reina de Hielo"
Era como el aura de una espada sacra o una "Demonslayer", una espada que esta tan manchada con sangre demoniaca que las mezclas de sangre volvió el arma en algo corrosivo para ellos.
Ambas tragaron pesadamente—Mordred...aumenta un poco más tu prana...—pidió la maid viendo con cuidado su alrededor.
La rubia así lo hizo, alzando su arma un poco más alto, y enviando más energía mágica a ella, generando que el brillo se volviese más fuerte y toda la enorme habitación se llenase de la luz roja que emitía.
Y las dos casi vomitaron al ver lo que había en aquel lugar, alrededor de la espada y de la armadura.
Cadáveres.
Cientos, miles… millones de cadáveres de seres de todas las formas imaginables y no-imaginables, cosas que solo la mente de Lovercraft podría explicar y que el Necronomicon sin duda consideraría como "Antiguos"
Demonios antiguos.
Eran murales, grandes, dibujados con la sangre de aquellos demonios asesinados por aquella espada.
Pero lo más inquietante era el idioma en el que estaban esos dibujos, no… no eran dibujos, eran inscripciones pintadas con sangre.
"Su forma macabra eclipsaba al mal hecho carne, parecía tener la forma de un Dios Demoniaco pero no era uno; era el Destructor, nieto del Rey Carmesí. Su piel brillaba de tal manera que parecía que una fina capa de platino le cubría, junto con ello, el mismo cosmos se alzaba en sus fauces, haciéndolas parecer un hoyo tan profundo que no parecía tener un fin determinado. Sus ojos dorados y putrefactos brillaban con una malsana sed de sangre que haría temblar incluso al más osado. Representaría el fin de la existencia conocida y venidera, nadie se salvaría. Su poder los consumiría.
Cuando aquel que porta los ojos dorados que harán a tantos temer, el tiempo y la estrella dejarán de ser aliados para aquel que tiene los ojos que pueden ver más allá del espacio sideral que nos rodea. Temed de mis palabras mortales, aquel que a día de hoy sigue ostentando el cargo del Rey traerá consigo a su heredero; el llamado Heraldo de la Muerte se erguirá sobre todos y uno, nadie será capaz de detenerlo cuando cumpla su cometido
Él era su propio antítesis. Un ángel protector y un dios cuidador. Era, perse, algo inusual, pues era él mismo quien eclipsaría al Rey Carmesí, su abuelo, y traería una era de paz absoluta al Omniverso. Sus ojos dorados brillarían con la fuerza de millones de supernovas y su piel parecería estar cubierta por una fina capa del platino que representaba el mañana para todo y para uno. Aquel llamado amigo siendo más que uno sonreiría al ver su resplandor, aquellas estrellas trayentes del orgullo carmesí que traían desde generaciones pasadas verían junto a las 36 almas pecadoras el cometido de aquella alma que negra era y será por toda la eternidad. Entonces y solo entonces, el Cielo nunca más seria un límite impuesto para él, y ante todos ustedes, prometerá traer un futuro brillante guiado por la única y verdadera luz carmesí
¡Oh temed todos de él! Porque traerá la destrucción a cada paso que dé. Sembrara el terror más profundo que todos y uno sentirían en sus mortales vidas. La reencarnación de aquel que se reveló ante el celestial que a su vez era un rey sentado en su trono hecho de los huesos de sus hermanos, palidecería ante el poder absoluto de aquel que era llamado el Arcángel de la Desesperación
Cuidad cada paso que den porque será el futuro que sembrareis. Recordar estos escritos: el tiempo confabulara con las estrellas rojas que trajeron una generación llena de orgullo, el menor de ella será tutelado por aquel que es llamado el ser superior a todos. Todos serán salvados y estarán debajo de su manto dorado que brillaba como si una fina capa de platino que representa el mañana y el todo hubiera sido puesta sobre él. La reencarnación del hombre que se reveló guiará al nieto que una vez trajo la desesperación. Recordad mis palabras, el platino y carmesí que en su senda están serán guiadas por el Tarot que trazado por las estrellas esta.
Para evitar el camino que el destino le trazo, aquel que busca el Cielo debe dejarlo en su potestad, no ser quien necesita el amigo sino ser el amigo para él. Recordad, en su espalda va una carga sin igual y en la oscuridad aquel ser se ríe una vanidad inigualable para cualquier mortal existente. Aquel que lea esto avísele al cuarto hijo marcado por el que todo lo puede, su mayor salvación, el Verdadero Rey Carmesí se levantara de la sombra que el mundo y el tiempo pusieron sobre él"
—Grayfia...Este lugar me da mala espina.
La peliplata no respondió con un comentario frio o calmado, miraba las inscripciones y los cadáveres allí de forma intermitente, su cara mostraba lo que sentía... miedo, y estaba congelada por esa emoción.
Oyeron unos pasos, suaves y calmados—Vaya...Visitas...
Una voz anciana y sabia fue la que hablo, era la voz de un hombre con suma experiencia en él.
Mordred dirigió su espada hacia donde provenían aquellos fúnebres pasos, sorprendiendo a ambas ante lo que vieron.
Era un ser enorme y delgado, con un cráneo parcialmente desnudado con un gran cerebro expuesto vestido con una larga capa con un cuello alto y puntiagudo. Cuando él se paraba, parecía que su manto alcanzaba el suelo.
Su cráneo carecía de piel y hueso, su cerebro expuesto era mucho más grande de lo que podría contener un cráneo humano normal. La piel de su boca estaba estirada contra el hueso, mostrando sus dientes amarillos y su piel café apunto de pudrirse.
Faltaba su nariz, y sus labios y la piel circundante se retraía con finos ganchos y cables.
Sus párpados estaban cosidos, cerrados. Mantenía sus manos y brazos escondidos debajo de su capa. Sus dos brazos delgados eran inhumana y suficientemente largos como para alcanzar más allá de su capa. Cada una de sus manos tenía seis dedos largos y delgados con largas uñas.
—Hum...—una voz suave y trémula salió de ese ser digno de una mente perturbada, intrigado ante la presencia de aquellas damas—Supongo que están aquí por esto...—una de sus esqueléticas manos se posó en la armadura y está tembló, como si estuviera viva.
Y peor aun, que parecía deseosa de lanzarse sobre el ser cuyo cerebro era visible.
—No puedes hacer nada sin el niño...— apenas dijo eso, la armadura se detuvo y él retiro su mano de la armadura
—¿Quién o que eres?—cuestionó la menor de ambas mujeres, añadiendo más energía a su espada.
—Me llaman Conquista pero en realidad me llamo Void, en cuanto a lo que soy, me han llamado un ángel, o un demonio, simplemente soy un predicador de la Causalidad.
Eso deslocó a ambas damas. ¿Ángel? ¿Demonio? ¿Predicador de la Casualidad?
¿De qué demonios hablaba?
—Ahora, es mi turno de preguntar—dijo aquel ser 'viéndolas' fijamente—¿De qué generación eres, jovencita?—no era una pregunta para Mordred, sino para Grayfia que se vio sorprendida ante su cuestionamiento.
—¿Generación?
—Si, ¿qué generación de demonio eres?—cuestionó nuevamente—No eres una hija del Dios de los Demonios, así que no eres uno de la Primera Generación.
—…¿Dios de los Demonios?... ¿Hablas de los Mao?
—¿Mao? Hmmm, los llamados hijos de los hijos de Yamata. Debes de ser algo entre la segunda generación y la tercera, te ves como humana… eres más como la tercera generación entonces.
Void se llevó una de sus manos a la barbilla, rascándosela levemente—Interesante...Y tienen la esencia del muchacho, eso mejora las cosas.
Mordred alzo una ceja ante lo mencionado, la parte de 'esencia' le parecía algo bastante... familiar.
—Pensar que tras tantos millones de años lo encontraría de nuevo es algo de alabar. Como diría su padre; la gravedad quiso que este encuentro sea fortuito.
La espada de la rubia descendió justo enfrente de Void, a centímetros de que el filo le diera—¿¡QUÉ QUIERES CON ISSEI FENOMENO!?— bramo ella después de escuchar la parte acerca de la gravedad.
El grito no pareció afectar al sujeto con el cerebro fuera, estaba todo tranquilo a pesar de la espada a solo 10 centímetros de cortarlo en dos—¿Yo? Personalmente, nada, aunque admito que extraño tener un buen rival para jugar ajedrez.
—Eso me lo dice todo, conoces a Issei— dijo la rubia con rostro tan serio que congelaría el sol—. Ahora, nada que nos digas acerca de ti lo vamos a entender… ¿Qué es esa armadura y espada?— pregunto ella viendo la armadura negra y la espada enorme.
—¿Esos cachivaches? Nada, por ahora, solo están esperando al muchacho
—¡Mientes! ¡Oí a esa armadura gruñir!
—Hmmm, te lo pondré de esta forma, hace tiempo, alguien uso esas dos cosas y asesino a tantos retoños de los nuestros que las armas se han contaminado con la esencia de millones de Apóstoles— al decir eso, Grayfia sintió como que conociera esa palabra en algún lado—. El llamado "Godslayer"… el padre de Issei, y él es el legitimo heredero de ambos.
—Esa armadura está maldita—soltó la [Reina] de Lucifer con seriedad—El aura que emana...
—Es el aura del muchacho, mujer demonio—completo aquel 'hombre'—Para que la reconocieras, supongo que has experimentado la desesperación en carne propia.
—… Te lo preguntare una vez más… ¿Qué eres?
—No soy solo…— dijo Void mientras elevaba sus brazos a los lados, la capa negra estirándose para mostrar a otros tres seres.
Mil millar de millones de caras cubrieron el techo y paredes, la oscuridad de todo siendo cambiada por un rojo sangriento, entre las caras vieron como una de ellas salía un cuerpo enorme de un ser humano, una enorme mujer desnuda con la piel tan pálida como la de un muerto descendía de los cielos bañada en sangre que surcaba su hermoso cuerpo, solo llevando un collar en el cuello que nunca haría nada para cubrir su desnudez, lentamente, su cuerpo se encogía mientras descendía en el suelo.
Slan (Muerte)
Las ratas empezaron a correr desde las grietas y del suelo, empezando a formar una figura lo más parecida posible a una humana, un hombre rechoncho con los ojos cerrados, las mejillas tan gordas e hinchadas que su boca parecía estar siempre abierta por eso, sus manos juntas mientras la carne de las ratas comenzaba a formar carne y ropa negra.
Conrad (Hambre)
Y entonces… el cuarto apareció
—Nosotros somos— una figura descendió de los cielos como un arcángel, ante los ojos de las dos, humana y demonio, un ser con un traje negro que dejaba ver bien la totalidad de su cuerpo a excepción de un casco negro en forma de halcón, unos ojos rojos que miraban a los humanos debajo suyo como una especie de deidad infinitamente superior—. Los Jinetes del Apocalipsis.
Femto (Guerra)
El aura que emanaban aquellos cuatro seres era inmensa; ambas mujeres sudaban la gota gorda en esos momentos.
—Entréguenle la armadura al hijo del Último Chakravartin— dijo el ultimo en aparecer con sus ojos rojos viéndoles a ambas—. Y díganle que nos volveremos a encontrar muy pronto.
Como si se tratase de una especie de fenómeno natural, un tornado se formo de la nada, generando que ellas viesen a los cuatro jinetes desaparecer como si fueran hechos de humo junto al tornado que les consumió.
Ni un segundo después, ambas cayeron de rodillas, y no pudieron hacer otra cosa que reír y llorar sin control… respectivamente.
No podían detenerse aunque quisieran, tantas emociones en un solo momento.
Mordred, quién lloraba, miró a la siempre fría Grayfia reír como nunca en su casi inmortal vida—¿En qué mierda nos metió tu marido?—cuestionó la rubia temblando con solo ver la armadura
La peliplata no respondió, solo siguió riendo.
Porque sabía que si dejaba de hacerlo, rompería en llanto.
—Ise-kun
—No
—Ise
—¡No!
—Amor
—¡He dicho que no me pasa nada!—gritó el pelinegro viéndose toqueteado por todo lado por sus miembros de equipo y su novia, como buscando algo.
—Solo es una precaución inicial…—murmuró la pequeña [Torre] albina aferrada a su pierna extrañando y molestando más a Issei.
Este iba a gritar alguna maldición mientras a sus espaldas Gilgamesh se reía de lo lindo. Hasta que una de las paredes se abrió mientras Omega hablaba.
*Código 003, Mordred Pendragon*
*Código 040, Grayfia Lucifuge*
Todos se giraron para ver a las recién llegadas.
Issei se congelo al ver aquella armadura negra con ese casco en forma de dragón con ojos rojos como relámpagos. Pero antes de hablar, sintió las uñas de Koneko aferrarse mucho más a su piel, haciéndole daño hasta hacerle sangrar.
—¡Bestia! ¡Bestia! ¡Bestia!—grito la pequeña albina temblando como una hoja.
No solo ella, todas las Gremorys y Kiba temblaban de la misma manera
¿Qué demonios pasaba?
Los ojos de la armadura brillaron levemente en maldad total. El hocico pareció curvarse en una especie de sonrisa cuando vio a Issei.
Este solo dio un paso hacia atrás, una gota de sudor cayendo por su mejilla.
¿Pensaste que podrías escapar de mí? Estás equivocado, vástago de mi creador. Soy como un parásito, no me cansaré hasta verte morir una y otra vez hasta el fin de los tiempos.
…Ah chinga.
