Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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12. Todo a Su Lugar.

Bella's POV.

Sentí unos suaves besos recorrer mi espalda, pero no quería abrir los ojos, estaba cómoda sobre la cama y la almohada me invitaba a seguir durmiendo como nunca, así que me acomodé en ella y seguí durmiendo, pero los besos en mi espalda volvieron.

— Bella, amor despierta —dijo Edward en mi oído.

— No —metí mi cabeza bajo la almohada.

— Vamos amor, es un lindo día y te traje el desayuno —murmuró Edward cerca de mi oído.

— No quiero —intenté taparme más con la sábana, pero Edward no me dejó.

— Si no te quieres despertar, está bien; pero no te tapes, déjame ver tu sexy espalda —dejó unos besos por mi columna que erizaron mi piel.

— Mm Edward —murmuré.

Edward dejó de besar mi espalda y sentí que se movía a mi lado. Unos ruidos de cubiertos se escucharon, ya sabía que Edward estaba comiendo. Me giré lentamente y la luz me dio en el rostro, cerré los ojos y escuché la risa de Edward.

— No es chistoso —dije.

Volví a abrir los ojos para ver la sexy cara de Edward muy cerca de la mía.

— Buenos días amor —besó mis labios y sentí el sabor de la frutilla.

— Buenos días.

— Aquí está la comida —me mostró una bandeja enfrente de nosotros.

Me acomodé en la cama, cubrí mi cuerpo con la sábana y saqué una frutilla, esta sabía deliciosa, así que tomé otra. Edward comía a mi lado en silencio mientras sonreía, creo que yo igual tenía una sonrisa en mi rostro.

— ¿Cómo te sientes? —me preguntó Edward.

— Bien ¿Por qué lo preguntas? —lo miré extrañado.

— Puede ser que te sientas un poco incómoda —murmuró.

— Estoy bien —besé su mejilla.

Seguimos comiendo del rico desayuno, me tomé un vaso de jugo que estaba exquisito, y comí unas ricas tostadas con mermelada.

Al terminar Edward dejó la bandeja en el suelo y se volvió a recostar en la cama. En ese momento me di cuenta de que él tenía sus bóxer puestos, y yo estaba completamente desnuda.

— Creo que es injusto que estés vestido —dije.

— No podía ir por comida desnudo —dijo con los ojos cerrados.

Me moví por la cama y en un rápido movimiento me puse sobre el cuerpo de Edward. Él se sorprendió y abrió los ojos mientras una sonrisa picarona aparecía en sus labios. Me acerqué a besarlo cuando la sábana caía y dejaba al descubierto mi cuerpo. Las manos de Edward se fueron a mis caderas, mientras nuestros labios se devoraban.

Comencé a moverme contra el cuerpo de Edward pero él, en un rápido movimiento, nos giró, dejándome bajo su cuerpo y sin poder moverme.

— ¿Qué pasa? —pregunté.

— Quiero repetir lo de anoche, pero por tu bien, no debemos.

— Estoy bien Edward —le dije.

— Lo sé, pero aun debes tener algo de dolor y prefiero esperar un poco —besó mi frente— déjame hacerlo a mi manera.

— Bien, pero es injusto.

— Ya verás que no —besó mis labios. — Ahora arriba que iremos a pasear —se puso de pie.

— Ok.

Tomé la sábana y envolví mi cuerpo con ella. Cuando me puse de pie, sentí una pequeña punzada en mi entrepierna que me obligó a volverme a sentar en la cama.

— ¿Estás bien? —llegó Edward a mi lado.

— Sí, solo… creo que tenías razón con eso de los dolores.

— Te lo dije.

Edward me ayudó a colocarme de pie y me fui al baño para ver si por lo menos el malestar disminuía. El agua relajó mi cuerpo, y comencé a recordar la noche anterior. Lo cuidadoso que fue Edward y todo el amor que me demostró, había sido la mejor noche que nunca imaginé, y sobre todo había sido perfecto.

Envolví mi cuerpo en una toalla para ir en busca de mi ropa. Tenía unas pocas prendas en el closet de Edward, algo que ayudaba cuando me quedaba en su casa, como también cuando Emmy me ensuciaba un poco.

Me puse un vestido de color morado, con pequeños tirantes; tomé mis converse, que no sé en qué momento subí, y me las coloqué. Dejé mi cabello suelto, justo cuando Edward entró y me sonrió.

— Me encanta como te ves —llegó a mi lado—, estás hermosa.

— Gracias —besé sus labios.

Mis manos se fueron a su cuello, él me atrajo de la cintura y nos besamos como si no hubiera un mañana, aunque fuimos interrumpidos por el sonido de un teléfono. Edward se separó y sacó su celular para contestar.

— Hola mamá —sonrió—. Sí, estoy bien ¿Cómo está Emmy? Qué bueno, déjame hablar con ella —me miró feliz—. Hola pequeña ¿Cómo te portas? —le preguntó —. Te quiero bebé, cuídate y obedece a tus abuelos.

Edward habló un poco más con sus padres, y luego cortó para tomar mi mano y sacarnos de la casa.

— ¿Dónde iremos? —pregunté.

— Te mostraré un lindo lugar, pero primero pasaremos por el almuerzo.

Partimos hacia no sé dónde. Todo el tiempo fuimos de la mano, y Edward cada cierto tiempo se giraba para sonreírme. Se paró en una cafetería que estaba en la carretera y se bajó a comprar. Yo me quedé en el auto escuchando música.

Él no se demoró mucho en comprar, apareció con dos bolsas de papel, que no me dejó ver y volvió al camino.

Íbamos rodeados de árboles, hasta que de la nada, apareció el sol y pude ver el mar. Me enderecé en mi asiento y miré hacia adelante. Los acantilados estaban hacia el lado de Edward, pero se veía hermoso con el sol, hacía que el agua brillara. Bajamos las ventanas del auto y el olor salado del mar nos rodeó.

— Me encanta —dije—, es hermoso.

— Te llevaré a un lugar que conozco.

No sé cuánto tiempo más estuvimos en la carretera, pero luego entramos por un pequeño camino, hasta llegar a donde comenzaba la playa. Edward se bajó del auto, sacó las bolsas de papel, y se juntó a mi lado para caminar de la mano hacia la playa.

— Déjame sacarme las zapatillas —dije.

Me saqué las zapatillas, las tomé y seguimos caminando por la playa. La arena se sentía muy bien bajo mis pies.

Edward me llevó hasta unas rocas donde había un bosque cerca y daba sombra sobre la arena. Ahí nos sentamos. Él sacó unos emparedados, algo de fruta y unas gaseosas y comenzamos a comer mientras disfrutábamos de la vista… las olas romper en la orilla y sentir el viento rodeándonos.

— Esto es hermoso —dije.

— Qué bueno que te guste, con los chicos siempre veníamos aquí.

— Tenemos que venir con ellos alguna vez.

— Sí, me parece. Les diremos.

Al terminar de comer Edward me dijo que fuéramos a las rocas así que subimos por ellas, aunque mi vestido se movía por la brisa marina lo cual hacia que no pudiera colocar atención a donde pisaba.

— Amor con cuidado —dijo mientras iba delante de mí.

— Sí —dije.

Edward subió a una piedra más alta y cuando quise dar el paso el viento sopló. Traté de sujetar mi vestido, pero me solté y perdí el equilibrio. Me vi de espaldas cayendo en las piedras, cuando sentí los brazos de Edward rodearme la cintura.

— Bella ¿estás bien?

— Me vi sobre las rocas —lo abracé.

— Ten cuidado.

— No me dijiste donde vendríamos y la ropa no ayuda.

— Vamos, ve delante de mí.

Subí por las piedras delante de Edward, sabía que él podía ver mi ropa interior, pero ya a esta altura no me importaba.

Nos sentamos en las piedras más altas, la vista era espectacular. Edward se colocó detrás de mí y yo me senté entre sus piernas. Me abrazó y apoyó su cabeza en mi hombro y así nos quedamos un rato, disfrutado de estos momentos juntos.

— Sonríe —dijo de repente y su celular nos sacó una foto.

— Amor avísame —le reclamé.

— Bien.

Él volvió a colocar la cámara delante de nosotros, yo sonreí y él tomó la foto. Nos sacamos muchas estando sobre esa piedra. En algunas besaba mi mejilla, yo besaba la de él. Él se escondía en mi cuello, la cual encontré tierna y la quería. En otra nos besábamos, primero de manera tierna y luego apasionada, una foto que sería solo de nosotros.

— ¿Cómo puedes tomar una foto cuando nos besamos? Con suerte puedo pensar en ese momento —dije.

— Me cuesta, pero quedaron muy buenas —dijo Edward.

— Te amo — susurré.

— También te amo —besó mi cuello.

Bajamos de las rocas con cuidado, y para cuando llegamos abajo, Edward hizo que posara en el agua, aunque solo me mojé hasta la rodilla, que era lo que mi vestido me dejaba.

Volvimos a donde habíamos estado sentados y nos acurrucamos uno al lado del otro. Edward comenzó a besar mi hombro que estaba descubierto, llegó hasta mi cuello y se fue por mi mandíbula hasta mis labios, los cuales comenzó a besar lentamente, hasta que su lengua tocó mi labio pidiendo el paso, y la pasión se desató.

Edward terminó recostado en el suelo, yo sentada a horcajadas sobre él, mientras que sus manos me apretaban con fuerza de mis caderas. Mis manos estaban revolviendo sus cabellos.

Nos separamos con la respiración entrecortada, apoyé mi frente en la suya. Miraba directamente los ojos de Edward, ese verde profundo que me había hipnotizado desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron, además eran un libro abierto a los sentimientos, como también eran una barrera a ciertas cosas.

— Te amo, te amo —dijo Edward y me besó.

— Te amo —murmuré.

Nos quedamos sentados hasta ver la puesta de sol. Habíamos pasado todo el día en esa playa, fue perfecto… una tarde juntos, sin preocupaciones. Cuando las estrellas aparecieron en el cielo decidimos volver.

El camino fue en silencio, estaba un poco cansada y llegar a casa fue rápido. Al entrar avisé a Edward de que me daría un baño. Él llamaría a Emmy y prepararía algo para comer. El agua ayudó a relajar mi cuerpo, como también a quitar la arena que tenía en todos lados. Me coloqué un pijama al salir, sequé mi cabello y volví donde Edward. Estaba en la mesa de la cocina esperándome.

— ¿Estás cómoda? —me preguntó.

— Sí, me hizo bien el baño.

— Espérame para comer, me iré a bañar.

— Ok.

Edward pasó por mi lado y me besó, antes de desaparecer por la escalera. Terminé de preparar la comida, y Edward justo volvió con su pijama ya puesto.

Comimos tranquilos, conversando de distintas cosas. Edward pensaba que Emmy ya no lo extrañaba, le dije que eso era tonto, que solo estaba extasiada con el viaje. Al terminar de comer entre los dos limpiamos el lugar. Estaba lavando la loza, cuando Edward me abrazó por la espalda, y comenzó a besar mi cuello. Me giré para besarlo, y el beso subió de intensidad, me tomó del trasero para que envolviera mis piernas en su cintura, y el comenzó a caminar hacia las escaleras.

Esa noche nos volvimos a amar, el recorrió mi cuerpo de manera lenta, como yo lo hice con el suyo. Nos conocimos de la manera más íntima posible, lo cual nos acercó mucho más el uno al otro.

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— Mamá los chicos llegaran —le decía Edward a Esme que estaba nerviosa.

— Es que no los veo hace mucho.

Esme se movía de un lado a otro nerviosa por tener todo listo. Aunque era un pequeño almuerzo para todos, para Esme era importante, ya que hace mucho que no veía a los chicos, y sabía que el que ellos vinieran era un avance en su hijo.

Me acomodé en el sillón, y Emmy se vino a sentar a mi piernas, se cómodo en mi regazo, mientras abrazaba un oso de peluche.

— Princesa no debes dormir aun, viene los chicos.

Ella solo se movió en mi regazo y escondió su carita en mi pecho. Yo la abracé, esperando que no se quedara dormida, debía ver a los chicos.

— Bella, ¿Emmy está dormida? —me preguntó Edward llegando a mi lado.

Miré a Emmy y ella se removió para decirme que aún estaba despierta.

— No, solo quiere estar en mis brazos.

— Bien.

Edward se sentó a mi lado para abrazarme. Emmy nos miró y sonrió, ella se sentía bien teniéndonos a los dos juntos.

— No sé qué hare cuando entremos a clases —dije.

— ¿Por qué? Me miró Edward extrañado.

— Pasar casi todo el día con ustedes a pasar solo un par de horas será muy raro.

— Pero nos veremos siempre y Emmy nos estará esperando todas las tardes.

— No me gusta —hice un mohín.

El timbre de la casa sonó, pude escuchar a Esme hacer una exclamación desde la cocina, y la risa de Carlisle que se dirigía a la puerta. El abrió y todos los chicos aparecieron.

— Hola Carlisle —entró Emmett y lo abrazó.

— Es bueno verlos chicos —abrazó a uno por uno mientras entraban a la casa.

Todo entraron y se cerró la puerta. Rosalie no venía con los chicos y sabía que aún no podía perdonar a Edward.

— Chicos —apareció Esme.

— Señora Cullen —le dijo Emmett.

Ella los abrazó con cariño a cada uno mientras le decía cosas. Se podía ver la emoción de Esme, ella quería a todo el mundo como sus hijos, y cuando ellos no volvieron a verla, sintió como si le quitaran a sus hijos.

— Vamos chicos pasen, pero… ¿Dónde está Rose? —preguntó Esme.

Todos se miraron, pero fue Emmett que con una mirada triste, respondió:

— Ella aun no quiere ver a Edward, lo lamento.

— Tranquilo hijo, lo entiendo — le dijo Esme.

Cuando el momento tenso pasó los chicos se acercaron a nosotros para saludarnos. Emmy se fue a los brazos de Alice, mientras esta le entregaba una bolsa de regalo. Emmy saltaba feliz porque había recibido algo.

Todos conversamos un rato hasta que Esme nos dijo que podíamos pasar a comer. Nos sentamos a la mesa, Carlisle de cabecera, Edward a su lado izquierdo, luego Emmy y yo. Emmett estaba en la otra cabecera, luego Alice y Jasper, y Esme junto a Carlisle.

Emmett era el que llevaba la conversación, decía muchas cosas, como también se reía por todos. Esme tenía una sonrisa en la cara por toda la gente que estaba en la casa. Me sentía muy a gusto con todos aquí.

— Es bueno volver a aquí —dijo Emmett—, después de que a Edward le dieran los cinco minutos de huraño.

— Es que mi hijo es especial —murmuró Esme y todos reímos.

— ¡Hey! Estoy aquí —dijo Edward.

Eso aumento las risas, haciendo que Emmy se uniera a ellas y pasara a llevar su plato con la mano y este cayó al suelo. Todos nos quedamos en silencio y volvimos a reír. Ayudé a Esme a limpiar, para que ella trajera el postre. Alice había tomado a Emmy en sus brazos y le decía cosas de moda. Mi amiga estaba loca si creía que Emmy le entendía.

— Debemos ir de comprar —dijo Alice mirando a Edward—, quiero comprarle mucha ropa saltaba Alice en su silla con Emmy que reía.

— Ya veremos —dijo Edward.

— Amor recuerda que Emmy es hija de Edward y no una muñeca —le dijo Jasper.

— Lo sé, pero quiero regalonearla —la abrazó.

Esme apareció con los postres. No pasaron ni minutos y Emmett ya quería otro. Luego nos fuimos al living, donde siguieron conversando, yo me senté en las piernas de Edward, mientras Emmy jugaba con sus cosas.

— Mami.

Emmy venía caminando hacia mí, refregando sus ojos con sueño. La tomé en mis brazos y se acurrucó en mi cuerpo.

— ¿Te dice mamá? —preguntó Alice.

Yo los miré, y me di cuenta de que todos me miraban. Solo nosotros sabíamos que Emmy me decía así, y ahora podía ver a todos sorprendidos.

— Hace ya un tiempo que Emmy me dice así —dije—, y me gusta.

— Qué lindo —saltó Alice—, son una familia —aplaudió feliz.

Todos se echaron a reír y Emmy abrió sus ojos, me miró y sabía que debía llevarla a dormir. Me fui a su habitación, la deje en su cunita y ella se acomodó para dormir.

Volví donde los chicos, estuvieron un rato más con nosotros y se fueron, ya que era tarde. Como la mayoría del tiempo me quedaría en casa de Edward, ya era una costumbre.

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Entré en el estacionamiento del instituto, ya estaba toda la gente en sus pequeños conversando y riendo. Me estacioné en un espacio libre, y vi a mis amigos conversando frente al jeep de Emmett. Me bajé y tomé mi mochila caminando hasta donde ellos estaban. Los saludé uno a uno, Rosalie me miró y pude ver que algo quería decirme pero no lo hizo.

— ¿Cómo están para regresar? —preguntó Emmett.

— Lista —dijo Alice.

— Es el último año — dijo Jasper—, será extraño dejar esto.

— Sí —asentimos todos.

— Hola Bella —dijo alguien detrás de mí.

Me giré y me llevé una gran sorpresa al encontrarme con Alex.

— Hola Alex —le sonreí—, que bueno verte.

— Igualmente.

— Chicos les presento a Alex —dije y nombre a cada uno de mis amigos—. Lo conocí en las vacaciones, también es de ultimo año.

— Un gusto hombre —le palmeó la espalda Emmett.

Todos comenzaron a preguntarle cosas a Alex, y él les respondía todo, como también preguntaba, se estaba llevando muy bien con los chicos.

En eso mi vista fue cubierta por unas manos, yo sonreí y toque las manos de Edward. Su olor lo delataba.

— Hola sexy —dijo Edward en mi oído.

Yo me giré y envolví mis brazos en su cuello para poder besarlo. No lo veía desde el Sábado, y era Lunes, ya lo extrañaba muchos.

— Váyanse a una habitación —nos dijo Emmett entre risas.

— Hola chicos —dijo Edward al separarse.

— Hola —respondieron todos felices.

— Creo que iré por mi horario —dijo Rosalie y se giró para desaparecer.

— Siento eso hermano —le dijo Emmett—, iré por ella.

Emmett se fue detrás de Rosalie, y pude escuchar un resoplido de Edward. Sabía que le dolía el no ser perdonado por Rose. Tomé su mano entre la mía y le di un apretón, él me sonrió en agradecimiento.

— Yo también iré por mi horario —dijo Alex.

Todos asentimos y nos despedimos de él.

— ¿Qué hacía aquí? —me preguntó Edward.

— Me vino a saludar, y le presenté a los chicos.

— No me gusta —dijo Edward.

— Estás celoso —le dijo Jasper.

— ¡Claro que no!, pero ese chico no me gusta —repitió Edward.

— Sí, claro —lo molestó Alice.

— Mejor vamos por nuestros horarios —dije.

Entramos en el instituto tomados de la mano para ir por nuestro horario. La profesora que nos entregó el pape sería nuestra profesora de literatura y esperaba que fuera simpática, era una de mis clases favoritas.

Cuando tuvimos nuestro horario nos fuimos a sentar a una mesa del comedor antes de ir a nuestra primera clase. Comparamos las clases y vimos con quienes nos tocaban. Tenía cuatro clases con Edward, calculo, biología, literatura e inglés. Con Alice tenía dos y con Jasper tres. Aunque tenía que ver con Rose y Emmett.

El timbre que anunciaba que debíamos ir a clases sonó, así que me fui con Alice a mi primera clase. Ahí encontramos a Alex quien se sentó detrás de nosotros y junto a él se sentó una chica nueva, Kate; ella venía de Seattle.

Alice conversó con los dos mientras esperábamos al profesor, yo estaba más pendiente de enviarle mensajes a Edward que de otra cosa. Haber pasado cada día de nuestras vacaciones juntos nos había hecho ser dependiente del otro, ahora lo extrañaba mucho, como también a Emmy.

"Saliendo de clases volaremos a tu casa, quiero ver a Emmy"

Escribí el mensaje, y este fue respondido en segundos.

"También extraño a Emmy, seguro ella nos extraña. También quiero nuestros momentos de privacidad"

No pude evitar sonrojarme por el comentario. Nuestros momentos de privacidad también eran de mis favoritos.

— Bella, Bella —me llamó Alice.

— ¿Qué sucede?

— Kate dice que le gustaría mucho salir de compras con nosotras.

— Me parece, ustedes me dicen que día —dije, aunque no me gustaban las compras.

— Excelente —saltó Alice feliz.

En ese momento llegó el profesor y todo el mundo se quedó callado. Él explicó cómo se llevaría el curso y todo el mundo le puso atención.

Así pasó la mañana, entre clase y clase. Cuando por fin me tocó con Edward no podíamos quitarnos las manos de encima. Edward me tomaba una mano, o ponía la suya en mi pierna. Yo también lo hacía, o pasaba mi mano por su cabello, todo el tiempo nos teníamos que tocar.

La hora del almuerzo llegó y todos nos juntamos en la cafetería. Cuando llegamos a la mesa Rosalie se puso toda incómoda por la presencia de Edward, y se levantó para desaparecer por la puerta. Edward se puso de pie y salió detrás de ella antes que Emmett.

Todos nos quedamos mirando por donde habían desaparecido y no nos movíamos, todos queríamos saber que pasaría.

Estuvimos unos veinte minutos en silencio, comiendo nuestro almuerzo de apoco, cuando Edward y Rosalie volvieron a aparecer, esta última venía con los ojos rojos y sus mejillas sonrojadas por haber llorado. Edward me miró y sonrió, al parecer todo estaba bien.

Emmett abrazó a Rose cuando llegó a su lado, Edward nos miró a todos y dijo que todo estaba bien. Debía hablar con él en privado para saber qué había pasado para que Rosalie entendiera y lo perdonara.

Comenzamos a comer antes de que tocaran el timbre y tuviéramos que volver a clase. Alice nos contaba de su viaje a Australia, cuando se detuvo y me miró.

— Bella no te pregunté ¿Cómo te fue en París? Debe ser hermoso —dijo Alice con aire soñador.

Yo me quedé de piedra porque había olvidado por completo que Alice creía que viajaría a París. Se supone que mi viaje era justo cuando ella estuvo en Australia.

— Bella ¿Fuiste a Paris? —me preguntó Rose.

— Yo… es que…

— Bellas ¿Irías a Paris en las vacaciones? —me preguntó un Edward muy serio.

— ¿No fuiste? —preguntó Alice, pero yo estaba más preocupada de Edward.

— ¿Por qué no me dijiste? —preguntó— ahora entiendo porque sabes francés.

— Edward yo…

— Creo que esto no pinta bien —dijo Jasper.

Todos nos quedamos en silencio mientras miraba a Edward quien tenía una mirada de traición en sus ojos.

— Yo… creo que ya no tengo hambre —dijo Edward y se levantó de su lugar.

— No, Edward espera —me puse de pie y corrí detrás de él.

Él camino más rápido alejándose de mí, pero corrí detrás de él y lo detuve de la mano.

— Edward, espera déjame explicarte.

— ¿Qué me quieres explicar? ¿Qué dejaste que nosotros frustráramos tus planes? ¿Qué no fuiste a Paris por nosotros? Bella eso era lo que no quería que pasara.

— Edward fue mi decisión, ustedes no tienen que ver con ella. Aparte lo pasé mucho mejor aquí que sola en París.

— Bella —dijo Edward con una mirada triste.

— Ven.

Tomé su mano y nos metimos un salón vacío, cerré la puerta y abracé a Edward.

— Escúchame Edward Cullen, y escúchame bien. Quedarme con ustedes, fue mi decisión de nadie más. Fueron unos días geniales junto a ustedes, y no cambiaría nada de ellos. Entiende que amo estar con ustedes, que estoy comprometida con nuestra relación, y que ni tú ni Emmy se interponen en mi felicidad o en mi vida, solo la hacen mejor.

— Bella —me apretó Edward contra su pecho—, te amo, te amo y eres lo mejor que me ha pasado —beso mi cabeza—. Perdona mi reacción, es que no quiero quitarte lo que más quieres.

— No me quitas nada, tengo lo mejor y eso es a ustedes.

Edward levantó mi barbilla y junto nuestros labios. En ellos había amor, disculpas, promesas y muchas cosas más. No sé cuánto tiempo nos besamos, pero perdimos la clase que seguía.

Espero que les gustara... lamento no haber subido ayer jueves... pero como supieron por el grupo de face mi beta aun no me lo enviaba... :/ Pero ya esta aqui..! Que les parecio? les gusto ese momento especial entre Edward y Bella...? espero que si :D Buenoe el otro capitulo si vendra el Jueves... y aunque perdi la historia por que se formateo mi pc prometo no retrasarme aunque no tenga que dormir... eso si teni el fic hasta una parte en mi celular lo cual me ayuda, pero se borro un capitulo que habia terminado hace unos dias y no alcance a guardar u.u Pero seguire escribiendo :D Bueno gracias por las alertas, favoritos y los Review... Siempre me hacen sonreir :D

Saludos y Gracias por leer

Danii^^