Hola Ustedes!!
¿Saben?...esta parejita se ha ganado más fans de los que esperaba...
Haaa el amore...
Hermosamente Diferente...
El asunto estaba resbalando rápidamente por sus manos, él jamás creyó que se vería en esta situación, ¡Porque nunca antes había estado en "esta situación"!, pero Albus prefería no pensar en eso y disfrutar de la agonía. Llevaba ya una semana y media "casado" y aunque le aterraba pensar en la idea… se estaba enamorando…
¿Cómo no la había visto antes?, Leanee era increíblemente divertida, autentica, inteligente, espontanea y tierna… esa sonrisa, esa mirada, ese hermoso cabello rubio que se mecía cuando ella brincoteaba por los pasillos… y sobretodo ese dulce "Hola querido" que le susurraba en la mañana a modo de saludo y que siempre venia acompañado de un suave beso en su mejilla. Azul era otro asunto, lloraba, gritaba, comía, jugaba y se ensuciaba… pero por alguna extraña razón todo aquello le estaba resultando divertido, hasta el pequeño Dumnsroon azul tenía sus bueno ratos y tenia que aceptar que le estaba tomando algo de cariño.
En diez días había aprendido tanto de ella… le gustaba el pan tostado con mermelada de zarzamora, tararear canciones cuando hacia los deberes, sujetarse el cabello en una coleta alta durante las calses, mirar la lluvia, leer cuentos de hadas y algo que le derretía el corazón… era muy friolenta de sus manos, así que entrelazaba cariñosamente sus dedos con los de él cuando tenia frio, pero jamás sin antes preguntarle con timidez: ¿Puedo Al?
Eran diez para las ocho y habían quedado de verse en la Sala Común para terminar sus reportes del proyecto de "Padres Responsables" y Albus Potter tenía que pensar en una excusa y rápido, no tenia nada, ABSOLUTAMENTE NADA, ni siquiera su hoja de datos completa, hacia cinco horas desde ese momento que se había prometido a sí mismo terminar su deberes, pero el quidditch una vez más había triunfado sobre su razón y acababa de llegar de un asombroso y largo partido con sus amigos… siempre le pasaba, postergar sus responsabilidades por la "pelota", pero nunca antes se había arrepentido de hacer esa elección tanto como ahora.
Corría tan rápido como trataba de pensar en un buen argumento para su "esposa", ¿Qué le iba a decir?... seguro que ella se molestaría y tendría todo el derecho, Leanee tomaba muy enserio el taller y no parecía haber otra salida… tendría que mentirle.
-¡Hola Albus! –saludó la joven rubia con sorpresa mientras el Gryffindor depositaba un rápido beso sobre su cabello.
-¿Y Azul? –el moreno se sentó en una silla frente a ella estirando los segundos antes de hacer algo de lo que seguro se arrepentiría después.
-Esta durmiendo sobre mi cama, no despertará hasta mañana –Leanee sonrió- esto es muy extraño, llegaste cinco minutos antes de las ocho… tú no sueles ser puntual.
Albus se rascó nerviosamente la nuca.
-Sí, pero ya sabes… siempre hay una primera vez…
Leanee rió.
-Supongo… ¡Ohh!... mira, aquí están mis reportes, son exactamente diez y no te preocupes omití la parte de la "subasta" –Leanee rejuntó todos sus papeles y los metió dentro de una carpeta.
-Sí, Leanee sobre eso… yo… no tengo… no tengo los reportes… -Albus bufó avergonzado y se dejo caer en el respaldo de la silla.
-¿Pe-pe-pero cómo?... tu dijiste que… -empezó ella pero el moreno la interrumpió.
-No tengo los reportes… aquí. Los deje en mi baúl y… tengo un horrible desorden, tengo que hacer limpieza urgente… ¿Puedo dártelos mañana? – preguntó como niño pequeño.
Leanee le miró con ternura y sonrió.
-No te preocupes, mañana esta bien.
-¡Gracias! –gritó aliviado- voy a acomodar mis libros, a emparejar mis calcetines y a doblar mi ropa y mañana…
-¡Ropa!... lo olvidaba, Rosie me dio algo para ti… –la joven se levanto rápidamente de su asiento y rebuscó en su mochila –Ten, pidieron cuatro y esta es la tuya.
Una increíble camiseta de Salem se desplego ante sus ojos, era sencilla, negra y tenia el elaborado logotipo del grupo en el pecho, combinado con purpura y gris los colores oficiales de la banda.
-¡Wow!... no puedo creer que las consiguiera –antes de que pudiera decir otra cosa, Leanee le arrebató la prenda de las manos y con una alegre mirada le indico que subiera los brazos. Albus obedeció sin pensar y la joven bajo cuidadosamente la camiseta por su cuerpo.
-Te queda muy bien, solo que… -ella dudó un instante.
-¿Qué? –la sonrisa de Albus desapreció.
Leanee se paro de puntitas y revolvió juguetonamente los negros cabellos del joven.
-Listo, ahora si parece que vas a un concierto de rock –dijo la rubia risueña mientras se sentaba en el sofá.
Albus se sonrojó vorazmente y la siguió.
-Espero que se diviertan mucho…
-¡Claro que nos divertiremos!... ¡Es Salem!... El mejor grupo de rock que… oye…oye… ¿Tú tampoco vas a ir verdad? –preguntó él sin poder evitar un dejo de tristeza en su voz.
-No Al, tengo planes para esa noche.
-¿Ha si?
-Sí, la fiesta de Sortilegios Weasley –apuntó Leanee riendo.
Albus se golpeó la frente con la palma de su mano.
-Claro… la fiesta –susurró él apenas audible.
-Como sea… a mí no me gusta mucho esa música.
-¡¿No?!... es Salem Leanee, ¡DEBE gustarte!
-No, lo siento…no me gusta –ella rio suavemente –me parece solo… ruido.
-¿Ruido he? –Albus levantó una ceja escéptico- ... ¿Entonces que música te gusta?
-Me gusta tocar el piano… -la joven rubia le dedico una tímida sonrisa pero dispuesta a contestar la siguiente OBVIA pregunta.
-Pain-que?
-Piano, es un instrumento musical muggle, lo tocaba mi abuela.
-Mi papá vivió toda su vida como un muggle y jamás me ha dicho nada de un… ¿piano?
-Pues tendremos que hacer algo al respecto, prometo enseñarte este sábado en mi casa cuando celebremos el cumpleaños de mamá, además… también tengo algo importante para el día antes de la fiesta… sucede algo muy especial en mi jardín.
Albus sonrió embelesado, ella perecía muy feliz.
-¿Qué pasa?
-Luciérnagas... -Leanee suspiro- esta es la época del año donde buscan pareja, salen en la noche, así que mi jardín se llena de lucecitas… es muy hermoso…
-Ya lo creo… -susurró Albus sin apartar sus ojos de la chica.
Jamás había conocido a nadie que tuviera intereses tan… "peculiares"… Leanee era verdaderamente diferente… hermosamente diferente…
-En fin, en vista de que no podremos revisar nuestros reportes, ¿Por qué no hacemos otra cosa?
Albus sintió esa horrible sensación en su estomago y el demonio de la culpa le secó la garganta.
-…prometo… prometo… prometo darte los reportes mañana, hagamos lo que tú quieras.
Leanee lo pensó un instante y miro hacia la ventana abierta.
-¿Vamos a dar un paseo?
Ambos chicos sonrieron y salieron por el retrato de la Señora Gorda, rumbo a los jardines del castillo. Era la hora de la cena y el Gran Comedor estaba lleno, solo había unos pocos alumnos en los pasillos y eso les regalaba el ambiente perfecto para estar solos afuera… o eso creían…
-¡Hola Leanee! –saludó un joven en la entrada de la puerta principal.
-¡Omen! –la chica sonrió ampliamente y se acerco para abrazarlo.
Omen Bass, era el capitán del equipo de Revenclaw, las chicas no podían encontrar otra palabra para describirle que no fuera "encantador", no era demasiado guapo, ni tenía ningún atractivo físico en particular, pero era atento, caballeroso y galante… ¿Para que querían un Adonis?, cuando este hombre les tendía la mano para bajar del carruaje y extendía su brazo para acompañarlas a su destino.
Albus desconocía la definición de lo que sentía, o se negaba a asociarlo con "esa" palabra, pero sabía en lo más profundo de su corazón que el acido que empezaba a consumirle el estomago se llama: Celos.
-Me tienes terriblemente abandonado –dijo Omen ladeando la sonrisa.
-Mmmm he estado muy ocupada… -contestó ella bromeando.
-Me imagino, se que entraste nuevamente al taller y para mi desgracia llegue demasiado tarde… ¿Verdad Albus?
Albus lo miró retador, absurdamente ofendido que de se atreviera a llamarle por su nombre y decidido a aclarar los limites.
-Hola Bass –murmuró secamente y desvió la mirada.
Omen asintió entendido, sin la más mínima intención de seguir el juego del Gryffindor.
-¿Así que entraste de nuevo? –preguntó Leanee ajena a la "batalla".
-Sí, es el último año, no me lo perdería, estoy con Brandie… de Slytherin.
-¿Brandie Houston?... mmm ella es una chica… -Leanee se detuvo a elegir cuidadosamente sus palabras.
Ambos chicos se miraron nerviosos, no compartían la filosofía popular de: "Hablar mal a espaldas de los demás"
-Es una chica preciosa –dijo Omen dando por cerrado el tema.
Albus tragó saliva, jamás hubiera podido decir nada gentil sobre esa chica estúpida, después de todo él mismo la había rechazado de la lista de "esposas" el día de la discusión con McGonagall.
-Sí, lo es… ¿Cuántos Dumnsroon les dieron? –Leanee sonrio feliz de cambiar el rumbo de la conversación.
-Dos, dos Dumnsroons.
-Ohhh que suerte… a Albus y a mi solo nos dieron uno.
-Que pena Leanee, se la ilusión que te hacía volver a tener trillizos como el año pasado… ¿lo recuerdas?
Albus sintió que se le detenía el corazón.
-¡Sí!... claro que lo recuerdo… fuiste un padre excepcional.
-No digas más, yo fui el afortunado.
¿Pero que demonios?... ¿¡Ellos habían sido pareja el año pasado!?... lo único que le faltaba, jamás lo admitiría ante nadie... nunca, pero para sus adentros sabía que si de compararse se tratara… él saldría perdiendo… apenas podía con un solo Dumnsroon y Omen parecía encantado con tres, fue "sobornado" para entrar en el taller, y el Revenclaw se inscribió aún después de saber que Leanee no estaba disponible y lo más importante, ella reconocía su empeño y él… ¡él no había podido ni completar su hoja de datos!
-En fin… tengo que irme Leanee, me dio mucho gusto encontrarte y ojala que puedas acordarte de mi de vez en cuando… tanto como yo de ti –Omen sostuvo con delicadeza las manos de Leanee y le paso un rizo rubio detrás de la oreja.
A Albus le dolió el gesto más que cualquier quaffle en la cara.
-Adiós Potter, espero que Gryffindor juegue la final con nosotros –se despidió cortésmente el joven.
-Tenlo por seguro –dijo Albus haciendo un esfuerzo olímpico por ser educado.
-Es un gran chico… ¿Te conté que él fue mi esposo el año pasado? –preguntó Leanee con inocencia –tuvimos la nota más alta del taller.
-¿Enserio?... que bien.
Albus se adelantó un par de pasos sin poder esconder el sarcasmo de su voz.
-Al… ¿Estas bien? –Leanee le siguió el paso y estando a un escalón del jardín detuvo al chico del brazo.
Él se volvió dispuesto a expresar su incomodidad con particular detalle, pero la dulce mirada de la rubia lo dejó una vez más sin palabras, resopló resignado y se tragó su orgullo, ella no tenía la culpa de nada…
-Estoy bien, es solo que…
-¿No te pusiste celoso?... ¿O sí?... porque yo solo tengo ojos para ti –Albus sonrió furiosamente sonrojado y Leanee soltó una carcajada –no es cierto, no te asustes Al, solo serás mi esposo por dos semanas más y volverás a ser libre.
La joven rió más fuerte y comenzó a caminar, el césped se sentía suave bajo sus pasos y hacia un poco de frio.
-Sí… solo dos semanas más… -susurró Albus para si mismo.
-¿Vienes?... ¿O quieres que llame a Omen para que me acompañe? –bromeó Leanee considerablemente lejos de Albus.
El Gryffindor la miro con una sonrisa suspicaz y empezando a caminar hacia ella decidió disfrutar del paseo.
-Te daré cinco buenas razones, por las que te conviene más que yo te acompañe- dijo Albus con picardía.
-¿Enserio?
-Enserio.
-¿Numero uno?
-Numero uno. Yo soy tu esposo y tienes un Dumnsroon conmigo… lo siento pero es tu obligación.
-Mmmm cierto. ¿Numero dos?
-Numero dos. Conozco estos jardines como la palma de mi mano, así que no debes temer a perderte.
-Que conveniente –sonrió Leanee siguiendo el juego.
-Numero tres. Las ardillas pueden ser peligrosas.
-¿Las ardillas?
-Ohhh si, son… ya sabes… salvajes, necesitas a alguien que te defienda de esas pequeñas bolas de pelo.
Leanee rió fuertemente arrugando la nariz como a Albus le encantaba.
-Numero cuatro. Soy muy guapo, ¿Recuerdas?
La joven se dobló de la risa acompañada de las carcajadas de Albus.
-¿Y numero cinco? –preguntó ella risueña después calmarse.
-¿Numero cinco?... Es suficiente con las cuatro anteriores.
Leanee río nuevamente y Albus obligó a su cerebro a trabajar a todo vapor para encontrar una idea que alimentara sus ganas de abrazarla.
-Oye… ¿Puedo Al? –preguntó ella tímidamente frotando sus manos.
Albus sonrió inmensamente feliz y de un rápido movimiento se quitó su sueter azul y lo deslizó con toda la delicadeza de su ser por el cuerpo de la joven, le quedaba enorme y eso la hacia más adorable todavía, entrelazó sus dedos con ternura y siguió caminando como si nada hubiera pasado…
Estuvieron hablando por más de una hora, de pianos y luciérnagas, de quidditch y Salem, de Azul y el proyecto… y de mil cosas más que hasta ese instante bajo la luna nueva, parecían carecer de importancia. No pararon de reír, pero aprendieron a escuchar, descubriendo que cada cabeza es un mundo, y que los jardines de Howarts son mucho más cortos de lo que parecen, que el frío puede ser increíblemente cálido y que un minuto tiene más de sesenta segundos… fue entonces que Albus se sorprendió a si mismo anhelando que aquella hermosa chica se fijara en él, no pedía demasiado, no tenia derecho y por ahora estaba feliz con el suave tacto de sus manos, pero descubrió con temor que había demorado una eternidad para "encontrarla" y solo un pestañear en enamorarse y que si quería envolverla entre sus brazos tenia que demostrarle que él, era su mejor opción y que no se arrepentiría de escogerlo, porque era mucho mejor que cualquier Omen Bass y aunque no tenía ni la menor idea de cómo hacerlo… estaba dispuesto a dar la batalla…
¿Qué tal?
Leanee aún no ha dicho nada... ¿Sentirá lo mismo por Al?
Jajajajaja
Nos vemos el próximo viernes!!
Besos Capuchinos!!
