Magia de sangre

En tensión máxima el Slytherin se separó suavemente de la castaña y se levantó de la cama y comenzó a recorrer la habitación de manera preocupada.

No se percató el joven de que solo estaba vestido con su pantalón convertido en short, y la castaña sorprendida, no dejaba de ver la impresionante estampa que tenía ante ella, el cuerpo joven, atlético, delgado pero fibroso, su piel parecía alabastro, blanca y perfecta solo rayada por las cicatrices que lo marcaban y definían, los hombros anchos, la cintura estrecha, los abdominales marcados, la angulosa y masculina línea de su rostro y esos ojos de tormenta grises como el acero cuando una emoción negativa cruzaba por ellos y como un mar de plata cuando el pensamiento era cálido.

En algún momento el rubio se percató de su casi desnudez y al voltear a ver a la castaña, esta tuvo la elegancia de bajar la mirada y sonrojarse un poco.

Arrogante como siempre, sonreía para sí, pero no comento nada, ella estaba extrañamente cordial, cuando generalmente ambos se hubieran lanzado al cuello del otro a punta de comentarios irónicos o hirientes y le intrigaba el saber por qué.

-Estas inusualmente amable Granger- y eso es normal en tu naturaleza, pero no es común que la tengas conmigo, siendo lo que soy y lo que te he hecho en todos los años que tenemos de conocernos, así que habla antes de que te lancé un hechizo para saber la verdad... dijo en un tono suave pero peligroso.

-Malfoy… sé que lo tomaras a mal, pero no soy dada a las mentiras, mereces saber la verdad y mejor te lo enseñare, ven conmigo- dijo la castaña, y con un movimiento de varita dijo ENGORGIO y el pantalón del rubio regreso a su tamaño original.

Se levantó de la cama y atravesó la puerta de su dormitorio y entro decidida al cuarto del joven, Draco se quedó helado al ver que la joven salía para dirigirse al suyo, sopeso largos minutos en hacer lo que la castaña decía, pero al fin la curiosidad pudo más y la siguió.

Llego a su lado cuando la joven tenía su varita en su sien y depositaba sus recuerdos en el pensadero, y muchos frascos pequeños se alineaban a un lado de la mesita donde estaba el instrumento mágico. Sintió la sangre irse a sus pies, había volcado en el sus peores recuerdos de la guerra, así como los hermosos que le atormentaban… ¿Qué tanto había visto Granger? la ira comenzaba a formarse como una tormenta dentro de sí, pero antes de que pudiera decir algo, tomo con fuerza el brazo de la Gryffindor y al levantar ella sus ojos miel chocaron con los plata y el objeto reacciono igual que la vez pasada, unas lenguas doradas y plateadas comenzaron a brillar y fueron tragados por el instrumento.

Estando dentro Draco se sintió flotar y vio a la joven cerca de el así que trato de arrastrarla hacia si con el instinto innato de protegerla, y al tocarla los recuerdos y sentimientos de Hermione comenzaron a desfilar ante sus ojos.

Una pequeña niña castaña se encontraba parada en el centro en un salón muggle, y los niños y niñas la señalaban con burla rodeándola y empujándola entre ellos ,- miren a la cerebrito sabelotodo, que prefiere un libro que divertirse y no falla ninguna pregunta de los maestros-, sintiendo una energía inexplicable que comenzó a formarse dentro de ella y la rabia y el coraje que sentía ante las burlas y algo se liberó y al siguiente minuto los vidrios del salón estallaron asustando a todos, y ella salió corriendo al baño de niñas y se encerró en uno de los cubículos tratando de controlar su respiración.- ¿Qué paso? ¿Qué está mal en mí?-se preguntaba angustiada.

La siguiente escena era un hospital, y a ella tendida en una cama mientras la picaban para sacarle sangre para hacerle estudios, sus padres asustados por que no entendían lo que pasaba y creyeron que la ciencia tendría alguna explicación para lo acontecido porque la pequeña niña había estado a punto de caerse de las escaleras de su casa y de repente se desapareció y apareció de nuevo al pie de las mismas sin ninguna lesión, eso se les había ocultado a los médicos, pero la mente racionalista de sus padres necesitaba respuestas.

Hermione llorando en su habitación, asustada por los acontecimientos, había varios incidentes extraños que no tenían explicación lógica lo que la atemorizaba, eso la hizo encerrarse en si misma y no ser muy comunicativa con otros niños, y derivo todos sus esfuerzos en sus logros académicos.

En el salón de su casa, una alta e imponente Minerva McGonagall les explicaba a sus padres que la jovencita era una bruja, que tenía un lugar reservado en Hogwarts desde su nacimiento, que todos los episodios extraños que había padecido era explosiones de magia accidental, y que a partir de la entrada al colegio se le enseñaría a controlarlas, y que ella se encargaría de explicarle el mundo mágico lo mejor que pudiera y el enorme alivio de la pequeña al saber que no había nada malo en ella pero temerosa del nuevo mundo que no conocía y en el que decidió que encajaría costara lo que costara.

La castaña en su habitación, leyendo y repasando todos los libros de magia que habían comprado en el callejón Diagon después de la visita de McGonagall , empeñada en conocer a fondo el nuevo torrente de conocimientos que había por adquirir, el anhelo profundo de al fin ser aceptada por otros niños y ser más normal como los demás niños.

La conocida escena del tren, donde se conocieron y la esperanza de la pequeña al encontrar una inteligencia a la par de ella, que se había dado de manera tan natural y la suave admiración de la pequeña ante la presencia del rubio, teñida por una tímida atracción.

La tristeza de la pequeña al ver al niño rubio ser seleccionado en Slytherin, siendo ella ya una Gryffindor y empezar a entender la profunda división de clases y castas dentro del mundo mágico.

La conocida antipatía de todos hacia ella, que volvían a llamarla rara o extraña, pesadilla (cortesía de Ron) o insufrible. Su crisis de llanto en los baños de niñas en las mazmorras y el terrible susto al toparse con el Troll, la ayuda de Harry y Ron al último minuto y la tenue esforzada amistad que se había ido desarrollando al paso de su primer año, las pruebas para encontrar la piedra filosofal y la enorme alegría de ser al fin aceptada por otros niños.

Al fin Draco entendía ese afán perturbador de la castaña por pertenecer, no era afán de pavonearse o parecer más inteligente, era pura desesperación de ser aceptada en un lugar, encontrar amigos y puntos en común.

La terrible escena en el campo de Quidditch , cuando el mismo llamo a la pequeña Sangre Sucia, y el terrible dolor que le causo oírlo, mas viniendo de el por qué era el único alumno que la retaba en calificaciones y en conocimiento, siempre disputándose los puntos en las clases que compartían. El desagrado de ella creciendo cada vez que la hostilizaba y su rabia y su ingenio determinados a demostrar que no la lastimaba, cuando interiormente cada insulto la llenaba de pena.

La alegría de Hermione cada vez que lograba realizar un hechizo o poción nuevo, reafirmándose a si misma su pertenencia al mundo mágico, las felicitaciones de sus maestros, la envidia de los demás al no poder hacerlos la entristecía pero creía que solo con practica y tesón cualquiera los dominaría. Su enorme corazón al explicarles a los demás alguna duda, su paciencia con cualquiera que le pidiera ayuda.

Sus nervios exasperados cuando le pego al rubio en tercero, nacidos de la enorme tensión que soportaba, por los estudios y el miedo enorme por Harry que parecía ser perseguido por Sirius Black. Y el detonante fue la crueldad que Draco demostró al burlarse de la muerte de un ser vivo, y la pena que le causaría a Hagrid.

El terror profundo que le causaba Voldemort y los mortífagos, sus creencias absurdas y estúpidas y su enorme valor y determinación al combatirlos. Y muy en el fondo sin reconocerlo del todo, sintió la pena de la castaña por él, en su determinación a negarse a creer que fuera un mortífago aunque Harry insistiera en ese punto. Su horror al saber que su amigo había lastimado a Draco y su incapacidad para asumir que el joven rubio la atraía de alguna manera.

Su frenético impulso de racionalizar toda la guerra, estando fuera buscando los horrocruxes, el hambre, el miedo, la enorme sensación de traición por parte de Ron al abandonarlos, y el dolor desquiciante de los Cruciatus de Bellatrix y su terrible marca. Draco percibió que la joven sabía que hubiera querido ayudarla, y lo hizo a su manera al no luchar con Harry por las varitas y lo más importante, negarse a reconocerlos cuando la bruja loca de Bellatrix trato de identificar al ojiverde. Y el cómo se percató de que desvió los hechizos de Fuego Maldito de Crabbe en la sala de los menesteres. Y al final de todo cuando después de que todo parecía perdido como renegó de sus antiguas creencias y corrió hacia Harry para cederle su varita y así poder terminar esa infame guerra.

La corriente de energía emanada del pensadero se hizo más fuerte y al no poder soportar más el cuerpo de Hermione cerró los ojos y se cortó la conexión.

El instrumento mágico los depósito de nuevo en la habitación del Slytherin, y esta vez fue Draco quien ayudo a la castaña, que al tocar el piso casi cae desvanecida si hubiera sido por los potentes reflejos del joven.

Con suavidad la cargo y la depósito en su propia cama, reviso si se encontraba bien, no tenía temperatura, parecía simplemente agotada y la dejo dormir, muy consciente ahora del enorme valor de la joven, su inteligencia y su indoblegable sentido de la justicia y su feroz bondad. Y la creencia negativa del racismo estúpido de su clase cayó a los pies de Draco definitivamente hecho añicos.

Al ver el pensadero un escalofrió lo recorrió, jamás había visto comportarse así al instrumento mágico, y al recordar lo que la joven le había dicho acerca de la sangre mezclada busco frenético un libro de su biblioteca personal recordaba vagamente la información y necesitaba una confirmación de que tal vez se hubiera equivocado, pues de no hacerlo podría ser escalofriante.

Tratado de sangre y sus usos en la magia era el título del libro, buscando en el índice fue al capítulo correspondiente y se puso a leer:

Debemos incluir en este capítulo una explicación de la magia de la sangre, de la popularidad que tiene entre las prácticas mágicas y del por qué. La sangre es el lazo mágico más importante puesto que es la linfa vital, la representación del alma humana. Por ello, la entrega de sangre en los sacrificios simboliza la entrega del alma.

El miedo comenzó a atenazar su razón, la información era muy clara, la magia derivada de la sangre unía para siempre las corrientes mágicas de los magos en cuestión, el alma de la castaña era suya, pero trágicamente para ella, la de él era suya.

Espero que les guste, leerlos me hace muy feliz, gracias por seguirme. Phoenix.