Misty observaba atentamente las puertas del inmenso gimnasio con alivio y aprehensión. Después de al menos media hora de constante caminar y entusiasta preguntar por direcciones, habían finalmente llegado al gimnasio que marcaría para bien o para mal la carrera de Ash en el futuro. Deseaba ayudarle y, si era sincera consigo misma, en serio deseaba ofrecerle la oportunidad de intercambiar Pokémon con tal de que tuviese más oportunidades contra el líder. Era algo que hubiera hecho sin titubear años atrás, no obstante ahora más sabia y experimentada, sabía que dicho ofrecimiento no era más que un insulto tanto a sus compañeros como para Ash.

Había visto que el chico trabajó duro para llegar a este momento, quizás le tomó más de lo pensado el llegar a Pewter desde Viridian, pero dicho tiempo no fue desperdiciado en tonterías.

Sólo le restaba confiar.

—¡Bueno Ash! Espero que estés preparado para lo que... —el súbito abrir de las puertas automáticas del gimnasio detuvo su discurso. Tanto ella como los demás voltearon de inmediato en dirección del sonido sólo para ver emerger a dos personas de las instalaciones.

Uno era alguien que ella reconocía en apariencia más no en persona, era alto, de piel morena y cabello castaño. A su lado se encontraba un chico que podría ser su hermano gemelo debido a su aspecto físico, de no ser por la clara diferencia en edades y tonos de piel. El mayor, a quien ella recordaba por el nombre de Brock, alzó su mano en recibimiento.

—¡Saludos, entrenadores!, ¡mi nombre es Brock! —su voz era profunda y en cierta forma apacible, todos no podían más que sentirse bien recibidos de su parte. Sus ojos daban la impresión de estar cerrados, pero podía percibirse claramente que su atención estaba centrada por completo en Lucario.

El más chico del dúo por otro lado, claramente contaba con más exuberancia que su contra-parte. —¡Y yo soy Forrest! Líder del gimnasio Pewter. ¿Quién de ustedes es el retador?

Ash dio dos pasos hacia adelante llamando así la atención, —¡Yo soy el retador! Ash de pueblo Paleta.

En su hombro Pikachu alzó una patita en afirmación y apoyo a su entrenador, llamando la atención de Forrest en el proceso.

—Veo que tienes un Pikachu, ¿piensas usarlo en batalla?

Ash de inmediato interrumpió—: No, en esta oportunidad no emplearé a Pikachu al estar en clara desventaja... Por ahora. Tampoco emplearé a Lucario.

La última parte parecía agregarla con tal de aclarar cualquier malentendido. Brock habiendo escuchado sus palabras, preguntó —: Espero que mi pregunta no sea demasiado indiscreta, pero ¿dónde conseguiste un Pokémon de Sinnoh?

Misty decidió intervenir al ver que Ash claramente perdía la paciencia —: ¿Quizás Lucario pueda explicarlo en las gradas? Se hace tarde y desearíamos que la batalla iniciara con tal de llegar a tiempo al centro Pokémon. —Brock parecía sorprendido por sus palabras pero, comprendiendo la necesidad apremiante del tiempo, asintió—. De acuerdo, ¡Forrest! ¿Puedes dirigir al retador al cuadrilátero? Yo me encargaré de llevar a Misty y a Lucario a las gradas.

La pelirroja sonrió.

—¡Oh! Veo que sí me reconociste después de todo. —Brock asintió, sonriendo un poco antes de señalarle que le siguiera—. Sería un muy pésimo líder de gimnasio si no pudiera recordar a otros líderes, ¿no lo crees?

Misty afirmó ante ello, era normal que los representantes de cada gimnasio al menos supieran el nombre y algunos datos básicos de sus contra-partes. No obstante ella decidió preguntar algo más básico con tal de satisfacer su curiosidad y la del ahora atento Lucario que les seguía por las instalaciones—. Brock, ¿por qué no luchas contra Ash? No es por desprestigiar o desaprobar de Forrest, pero pensé que quizás querrías probar suerte con este chico.

Brock sonrió.

—¡Oh, créeme que en el momento en que posé mis ojos en el Lucario que lo acompaña quise batallar con él! Pero a partir de hoy pretendo viajar alrededor del mundo con tal de adquirir experiencia en mi verdadera pasión, la crianza.

Lucario finalmente decidió preguntar algo motivado por su instinto—: Entonces, ¿por qué no viajas con nosotros? Te aseguro que podrás aprender mucho más de lo que crees si lo haces. —Para la sorpresa de todos, la propuesta no parecía desagradable en lo absoluto, Misty observaba sorprendida que Lucario ofreciera tal cosa a un completo desconocido, mientras que Brock miraba pensativo.

El cánido simplemente les observó guiado por el fuerte instinto que le motivaba a conservar a como diera lugar al hombre que estaba delante suyo. Brock estuvo a punto de responder cuando una explosión remeció las instalaciones y atrajo la atención de todos al revelar que la batalla había iniciado.

XxX

Forrest no podía dejar de sonreír ante la batalla que tenía delante suyo. Al inicio no le había tomado demasiado en serio gracias a que sus Pokémon en esencia eran meros iniciales, y juzgando por el tipo y la distancia que había entre pueblo Paleta y Pewter, no deberían ser demasiado poderosos como para representar un reto.

Inició de forma reservada invocando a Graveler con tal de medir la capacidad del retador, ver si era del tipo que atacaba ciegamente, confiando en los ataques físicos del monstruo que elegía; del tipo que planeaba metódicamente cada movimiento y posibilidad, o del tipo que pretendía ganar todo con fuerza bruta y suerte.

Para su sorpresa la elección del chico no fue otra más que un Butterfree que, a pesar de ser tipo insecto, contaba con un buen repertorio de ataques y velocidad que podían poner en jaque a Graveler, quien por su peso y tamaño era obviamente más lento, a pesar de la ventaja de tipo.

—¡Graveler, bajo tierra! —gritó de inmediato al ver que necesitaba alejar a su criatura de las esporas que el tipo insecto podía emplear.

Ash comandó—: Butterfree, ¡usa Psíquico para sacar a Graveler del agujero! —la orden fue lo que Forrest menos esperaba, no era común que un Butterfree conociera tan pronto semejante ataque, no si como sospechaba tenía poco de ser capturado. Graveler emergió intempestivamente del suelo luchando contra las ataduras psíquicas que sujetaban su cuerpo.

—¡Butterfree, contra la pared ahora, luego usa somnífero! —el tipo insecto no titubeó en realizar la orden a pesar de que el peso y la estruja del tipo roca parecían dificultarle el hacerlo. Graveler a pesar de sus intentos por escabullirse salió disparado en dirección de la inmensa pared de piedra impactando brutalmente sobre la superficie.

Forrest intentó ordenarle el alzarse y evadir las esporas que pronto le sacarían de combate, pero para su sorpresa el Butterfree no sólo contaba con ataques psíquicos, sino con una gran velocidad que respaldase sus acciones. En cuestión de segundos, había cruzado el trecho que le separaba del tipo roca y en mucho menos tiempo había desatado una nube de esporas, con el objetivo de dejar fuera de combate a su oponente.

Flint, su padre, quien en ese instante hacía de referí alzó la bandera en dirección de Forrest y comentó—: ¡Graveler no puede continuar, el ganador es el retador!

Forrest sonrió al regresar a su fiel amigo a su Pokébola, felicitándole por el desempeño realizado y la información que le había ayudado a recolectar.

En las gradas pudo ver que la puerta se abría bruscamente dejando entrar a Brock y los demás invitados a las instalaciones. Su hermano mayor estaba sorprendido de que hubiera perdido la primera batalla, pero todo era posible en la línea de combate.

—De acuerdo, Ash. Eres un buen contrincante pero hasta aquí has llegado. ¡Sandslash, yo te elijo!

Ash empleó de inmediato su Pokedex con tal de registrar al Pokémon de su rival como lo había hecho anteriormente con Graveler. Flint esperó a que ambos entrenadores estuvieran listos y en menos de lo que supieran, ambos Pokémon habían iniciado el combate al emplear su gran velocidad con tal de dominar al otro.

Butterfree empleaba al máximo su capacidad de vuelo para mantenerse alejado de las enormes garras de Sandslash, mientras que el tipo roca empleaba su agilidad superior y su entorno para catapultarse constantemente al aire intentando noquear de un sólo golpe a su oponente, nunca dándole tiempo para emplear sus capacidades psíquicas. Forrest sonrió al ver que su táctica de acoso y perseverancia habían acorralado tanto al Pokémon como al entrenador.

—¡Sandslash, arroja arena sobre Butterfree! —Forrest sonrió al escuchar el pánico en la voz de Ash al ordenarle a su Butterfree que esquivara dicho ataque, pero la velocidad del tipo roca había logrado ganar esta contienda al bañar en grandes dosis de arena al tipo insecto. Butterfree al igual que las mariposas, contaba con alas en extremo delicadas que al menor daño solían dejar de funcionar, en este caso el roce violento contra miles de granos de arena impactando en la delicada superficie de sus alas había servido para lograr que el insecto se desplomara.

—¡Acabalo con corte, Sandslash! —comandó Forrest en un intento por acabar con dicha batalla de una vez por todas, al estar agotando demasiado rápido las energías de su Pokémon al forzarlo a mantener semejante velocidad a pesar de su peso.

Ash ordenó—: Butterfree, usa Psíquico a tu alrededor, ¡pulveriza toda la roca! —el tipo insecto tardó apenas segundos en procesar su orden, tiempo suficiente para que Sandslash pudiera huir a máxima velocidad de las inmediaciones y evitara el ataque por completo. Butterfree mientras tanto estaba en ese momento rodeado de polvo, siendo imposible el poder vislumbrar su posición con la vista. El moreno de inmediato aprovechó esta última oportunidad. —¡Rayo Psíquico!

Forrest sonrió al ver que un leve punto de luz se había marcado en la humareda, revelando la ubicación de su rival. — ¡Lanza rocas! — tras el comando Sandslash de inmediato procedió a cortar algunas rocas con sus afiladas garras y en cuestión de segundos, había lanzado varias en dirección del ahora indefenso Butterfree, que apenas podía disparar su rayo antes de que las rocas impactasen de lleno en su anatomía.

Forrest ordenó a Sandslash esquivar el debilitado ataque logrando salvar a su Pokémon por meros centímetros. Flint alzó la bandera en dirección de Ash.

—El Pokémon del retador no puede continuar, la victoria es para el líder de gimnasio.

Ash de inmediato regresó su criatura a su Pokébola con tal de que esta pudiera descansar como es debido.

—¡Gracias, amigo, hiciste un excelente trabajo! — dicho eso tomó una nueva Pokébola de su cinturón y arrojó su nueva criatura.

Forrest bufó en sorpresa y ligera resignación al ver al Poliwag emerger de las manos del entrenador.

—¡Bueno, amigo! Se ve que ésta no será una batalla sencilla — comentó a su Pokémon que asentía en ligera consternación por enfrentarse a un tipo acuático.

Flint esperando alguna respuesta por parte de Forrest, suspiró antes de proseguir e iniciar la batalla.

—Sandslash, usa tu velocidad para acabar con Poliwag — comandó Forrest en un intento por terminar la batalla lo más pronto posible al estar en obvia desventaja.

Ash sorprendió a todos los presentes al gritar—: ¡Poliwag, chorro de agua sobre el suelo!

La pequeña criatura de inmediato procedió a disparar grandes cantidades de agua sobre la superficie, apenas esquivando al empapado y debilitado Sandslash que gracias a su ataque anterior se encontraba ahora en la línea de 'fuego' e intentaba a como diese lugar salir desde abajo del afluente de agua que robaba su energía segundo a segundo al erosionar sus defensas.

—Usa excavar — gritó Forrest en pánico al ver que su maniobra había salido en su contra gracias a la ingenuidad del retador. Pero para su sorpresa el polvo de la batalla anterior se había transformado con el agua en lodo, empeorando la movilidad de su Pokémon en el proceso, intentó comandarle algo pero era claro que Sandslash había perdido el conocimiento ante el ataque continuo de Poliwag, sumado a la presencia del lodo. Por lo que no le sorprendió cuando su padre alzó la bandera en su dirección declarando su derrota.

Poliwag aterrizó sobre el lodazal con una gran sonrisa en su rostro al mismo tiempo que danzaba en sus patitas, en victoria por su primera batalla exitosa. Ash hacía lo mismo pero con Pikachu en sus manos, girando continuamente y vitoreando en el proceso por su primer gran paso hacia su sueño de ser el mejor.

Forrest sonrió mientras llamaba de vuelta a Sandslash con tal de que pudiese tener un merecido descanso—: Hiciste un trabajo estupendo amigo mío, gracias.

Miró en dirección del retador, satisfecho de haber perdido honorablemente con alguien que claramente respetaba a sus criaturas. Observó rumbo a las gradas, escuchando los aplausos de la pelirroja que acompañaba al chico al igual que los de su hermano que no dejaba de observarle con un claro orgullo por cómo había manejado la situación.

Caminó en dirección del retador, esta vez satisfecho de los resultados a pesar de haber perdido, tenía una medalla que entregar y felicitaciones que otorgar por un trabajo bien hecho.

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Lucario miraba en dirección del campo de batalla, claramente satisfecho de que todos esos años de entrenamiento en el laboratorio Pokémon hubieran servido mucho para fomentar en Ash una mente ágil y diestra para solucionar problemas de apariencia inquebrantable. No obstante a pesar de su victoria, podía percibir que a Ash aún le quedaba un largo camino por recorrer si deseaba llegar a la cima, como tantas veces había clamado anteriormente.

Miró en dirección de Brock quien a pesar de conocerlo parcialmente, parecía ser alguien que su instinto clamaba por tener a su lado fuera lo que fuera, algo que sólo había ocurrido en presencia de seres en los que él confiaba con su vida de ser posible. Hasta ese momento, éstos siempre habían sido Delia, Oak y muchos de los miembros en pueblo Paleta. Pero una vez inició su viaje se presentó su primera anomalía, en ese caso Misty, quien había demostrado ser una adición valiosa en la vida de Ash.

Y por segunda vez tenía un sentimiento que le imploraba el añadir a Brock al grupo, era extraño pero a la vez reconfortante que la presencia del joven adulto emanase semejante familiaridad, a pesar de estar seguro que esta era la primera vez en su vida que le conocía.

Piénsalo bien, Brock. Sé que ambos nos beneficiaríamos de tener al otro en nuestras vidas — musitó para sí mismo el cánido mientras empleaba sus largas y poderosas patas para saltar en dirección de Ash con tal de acompañarle en semejante momento.

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Brock no podía creer lo eficiente que el retador había resultado a pesar de la obvia falta de experiencia, podía ver que dos de los Pokémon que había empleado no eran inusuales en la ruta 01 y, juzgando por el tiempo que le llevaría a un entrenador promedio el caminar la distancia entre los pueblos, era obvio que el chico no tenía mucho tiempo con ellos bajo su comando. Sin embargo lo que había presenciado le daba a entender que a pesar del poco tiempo entrenando dichas criaturas, fue lo suficiente para haber adquirido un nivel respetable.

—El chico es especial, Brock. Su amor por los Pokémon es enorme en comparación con otros entrenadores que he encontrado, su dedicación es ejemplar. Fui testigo de hasta dónde es capaz de ir con tal de lograr su meta — la voz de Misty le sacó de inmediato de su cavilación, sorprendiéndose de cuán convencida estaba de lo que acababa de comentar.

Sonrió, satisfecho con lo descubierto más que nada.

—Suenas muy segura de que el chico llegará lejos, Misty.

Intentó contener la carcajada que amenazaba con emerger de su garganta al ver el ligero atisbo de sonrojo en las mejillas de la chica, al ser atrapada observando fijamente al joven. La pelirroja, intentando ignorar el hecho de que por algunos segundos no pudo quitar los ojos de Ash, trató de redirigir la atención a otros puntos, sólo para perder la compostura al ver a Brock alzar sus cejas continuamente de forma sugestiva.

No dudó en golpear su hombro un par de veces en consternación.

—¡Ugh, no has cambiado nada desde que nos conocimos en la liga Indigo.

El agredido alzó los brazos con tal de defenderse de cada embiste de sus puños, carcajeando en el proceso.

—¡No puedes cambiar la perfección, Misty, y lo sabes!

Ella estuvo a punto de comentar algo cuando el súbito movimiento de Lucario les sacó de su momento, al ver como en un simple salto la criatura había logrado al menos movilizarse unos seis metros desde su posición hasta donde se encontraba ahora actualmente. Brock no pudo evitar apreciar la agilidad con la que había realizado dicho movimiento.

—Menudo Pokémon tiene este chico. Juzgando por su apariencia, diría que está al menos por encima del nivel cincuenta en su desarrollo.

Misty asintió.

—Sin duda es un Pokémon peligroso, pero no obstante tampoco invencible. Le falta mucho por crecer, aún no está a los niveles de los monstruos de Lance.

Brock asintió de inmediato.

—Sabes que pocos están al nivel de Lance —no obstante al igual que Misty, no podía negar que el chico ante él mostraba la promesa de un futuro brillante. Bufó, no podía creer lo que estaba por hacer—. Quizás sí él lo permite pueda acompañarlos, tengo curiosidad de ver hasta donde llega.

La pelirroja asintió con una sonrisa en sus labios.

—Además, de poder hacerlo podrías finalmente cumplir tu sueño de ser el mejor criador Pokémon del mundo. —Brock se carcajeó un par de veces antes de asentir.

—Es gracioso que me recuerdes ese viejo sueño, porque verás…

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Forrest no podía dejar de sonreír a pesar del ambiente triste que envolvía al hogar de los Slate. Brock hacía no mucho había revelado algo que muchos de ellos ya sospechaban desde hacía semanas, cuando luego de años de duro entrenamiento y continuo trabajo, Brock le cediera a él su posición cómo Líder de gimnasio. Un trabajo que desde que podía recordar tomaba con tanta seriedad como criar a sus hermanos por su cuenta hasta que sus padres finalmente regresaron de sus viajes.

Observó en dirección de ambos padres, que estaban mirando la escena con una clara mezcla de culpa y felicidad. Era claro que apenas estaban reconociendo cuanto habían fallado a sus respectivas familias al marcharse de forma tan irresponsable, Forrest lo sabía mejor que nadie, quizás incluso más que Brock mismo el cuanto había sacrificado su hermano mayor por garantizarles una vida mejor a cada uno de ellos. Al luchar, trabajar y procurar que todos los días hubiese comida en la mesa, ropa para vestir y mucho amor para ofrecer.

El daño más claro en la relación entre padres e hijos se perpetuaba con el hecho de que ninguno de ellos solía llamarles madre o padre, sino más bien Lola y Flint, una condición que ambos adultos habían aceptado solemnemente, quizás con la intención de ganarse de nuevo el derecho a ser llamados de tal forma por sus hijos.

No obstante, a Forrest le interesaba algo más en esos momentos.

—Brock, ¿estás seguro que sólo quieres llevarte a Onix? Tenemos muchos otros Pokémon, incluso algunos de tus originales que han evolucionado a Steelix o a sus evoluciones finales. —le preocupaba que de todos los Pokémon en la despensa del gimnasio, su hermano hubiera decidido que la mejor idea era el empezar con uno que apenas estaba siendo entrenado.

Brock, quien abrazaba a los más pequeños del grupo familiar le sonrió.

—Descuida, Forrest, estaré bien. Tan pronto como pueda atraparé otros Pokémon que me hagan compañía. ¡Además no viajaré solo como tenía planeado inicialmente! Tendré compañía y sabes bien que estaré seguro. Lo mejor es no negar al gimnasio de buenas criaturas, nunca sabes cuando una inspección puede llegar a ocurrir. Además, sabes que la Liga Pokémon no me permitiría emplear a Steelix u otros Pokémon de alto nivel, no mientras aún esté en Kanto.

Forrest suspiró, sabía que había algunas malas gracias de pertenecer a la liga Pokémon.

—¡Me sigue pareciendo sumamente tonto el que sólo algunos entrenadores puedan portar algunas clases de Pokémon!

Lola y Flint se miraron por algunos segundos, llamando la atención de Brock de inmediato. —¿Sucede algo?

Lola quien siempre había sido la más vocal de la pareja suspiró antes de comentar—: No sabemos todo, pero muchos de nuestros contactos han revelado que quizás algo está sucediendo en los altos mandos de la liga.

Brock de inmediato se alzó sobre sus pies cuidadoso de no arrojar con su movimiento a sus hermanos que aun se sostenían de sus piernas.

—El alto mando de la liga está conformado por las personas más honestas y trabajadoras en todo el mundo.

Flint finalmente alzó sus manos en una señal de paz al ver que habían tocado un punto sensible en el joven.

—No estamos hablando de la Élite Pokémon, Brock, sino de los altos mandos de la liga Pokémon. Un ente al que incluso los cuatro de élite deben responder. Últimamente han habido rumores de que grandes empresas están tomando influencia en los asuntos oficiales.

El hombre no pudo evitar detenerse cuando su hijo alzó una mano con tal de detenerle en el acto.

—¿Chicos, por qué no van al gimnasio un momento? Los adultos deben hablar —la voz del joven adulto era suave pero con un toque de autoridad. Forrest no podía evitar el intentar salir disparado como sus hermanos habían hecho rumbo al gimnasio, hasta que la mirada de Brock sobre sí mismo le alertó que lo que fuera que estaban por hablar era algo serio.

Algo que quizás cambiaría su mundo para siempre.

XxX

Ash no podía dejar de observar su medalla piedra, era impresionante cómo algo tan pequeño podía representar tanto. El inicio oficial de su carrera, de sus sueños y más que nada un acceso a un mejor control sobre sus criaturas. Todo en un pequeño objeto que cabía con comodidad en la palma de su mano.

—¿Sabes? ¡Es de muy mala educación no prestar atención cuando tus amigos te hablan, Ketchum! —la voz de Misty resonó en sus oídos con firmeza al punto de hacerle saltar ligeramente con sorpresa.

—¡Rayos, Misty! Baja la voz, ¿quieres? Harás que Joy nos saque a patadas del comedor —respondió de inmediato el moreno mientras masajeaba con un dedo el agujero de su oído izquierdo en una no tan sutil queja hacia el tono de la chica.

Un bufido fue lo que recibió a cambio.

—¡Honestamente! ¿Para qué me preocupo? ¿Te has dado cuenta que tengo alrededor de cinco minutos tratando de llamar tu atención?

El aludido de inmediato alzó sus manos, intentando aplacar la ira en alza de la jovenzuela.

—¡Cálmate, Misty! Lo siento, ¿de acuerdo? No fue mi intención, sólo estaba emocionado por haber conseguido una medalla, es todo.

La pelirroja no pudo más que suspirar con resignación.

—Entiendo que estés emocionado, en serio puedo darme una idea. ¿Pero te das cuenta que esa medalla es tan sólo el inicio, no es así? Hay un largo camino delante tuyo y la preparación es la clave a la victoria. —Ash le observó atentamente por algunos segundos con una ceja alzada, ella no pudo evitar el preguntar. —¿Por qué me miras así?

El moreno le observó por algunos segundos más antes de negar con el rostro.

—En serio deberías charlar menos con Lucario, Misty. Comienzas a sonar como él. Rayos, incluso estás comenzando a dar sermones como él.

La pelirroja alzó ambos hombros antes de comentar—: Lucario no es el único ser que puede dar consejos, Ash. Te agrade o no, tengo mucha más experiencia entrenando que tú, podrás tener más poder en estos momentos, pero una vez lleguemos a Cerulean planeo demostrarte la diferencia que existe entre los dos, — una sonrisa retadora emergió de los labios de la chica a la vez que sus ojos parecían arder con pasión ante el reto que acababa de arrojar.

Ash le observó fijamente por algunos segundos, sorprendido por ese aspecto en ella que no había notado con anterioridad. Sonrió de igual forma, respondiendo al reto.

—¿Oh?, ¡no puedo esperar para hacerte tragar esas palabras, Misty! —no pudo evitar alzarse de su silla y plantar sus manos sobre la mesa mientras observaba desde arriba a la pelirroja quien lentamente imitaba sus acciones desde su lado, plantando ambas palmas sobre la superficie de la mesa e inclinándose en dirección de Ash, ambos ensimismados en los ojos del otro y el reto que el otro representaba.

Al menos hasta que una nueva voz interrumpió el concurso de miradas—: E-jem, lamento interrumpir este precioso momento entre una pareja de enamorados, pero las reglas prohíben cualquier tipo de conducta indecorosa en las áreas públicas del centro. — Joy parecía seria y consternada por encontrarlos tan cerca el uno del otro sobretodo porque ambos, a pesar de haberle escuchado, parecían no darse cuenta qué tan cerca estaban el uno del otro. No obstante una vez ella había concluido su discurso, ambos adolescentes finalmente notaron que sus rostros estaban apenas a centímetros de distancia. Misty soltó un ligero chirrido en sorpresa, mientras que Ash saltó hacia atrás con fuerza intentando cubrir su rostro con sus manos por auto-reflejo.

Joy sonrió a pesar de que dicho acto rompía con su profesionalismo al escuchar a ambos profesar distintas razones por las cuales había ocurrido lo que ocurrió y cuán errada estaba. Sabía exactamente qué había ocurrido, pero la vida de una enfermera era tan monótona y aburrida, que el agitar a jóvenes entrenadores solía ser una de las pocas aventuras que podía gozar en su centro Pokémon.

No obstante decidió interrumpir a ambos en medio de sus excusas—: Sus Pokémon están listos, al igual que sus ropas. Espero que ambos recuerden las reglas con respecto al uso de las habitaciones cuando... —guardó silencio cuando ambos chicos parecían estar a punto de estallar en llamas gracias a la cantidad de sangre que fluía por sus mejillas ante la implicación que acababa de hacer.

La pelirroja fue la primera en romper el hielo—: Quizás, si es posible, ¿podríamos tener habitaciones privadas?

El moreno asintió de inmediato al escucharla comentar esas palabras acabando de inmediato con la diversión de Joy.

—De acuerdo, las pertenencias de la señorita serán enviadas a la habitación del frente a la que han reservado. No obstante deben recordar que luego de las diez de la noche, es percibido indecoroso el abandonar las habitaciones con tal de visi...— de nuevo, Joy sonrió ante la clara muestra de vergüenza que ambos jóvenes intentaban contener a medida que continuaba su diatriba. Una vez terminó ahora contenta de que la tensión entre ellos y, más que nada, el ambiente de agresividad se hubiera disipado por uno mas tímido y controlado entre los dos.

Y si algo nacía de ese momento, bueno, ¿cualquiera puede soñar no es así?

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Ash no podía creer lo que estaba ante sus ojos y más aún lo que observaban. Después de una larga e incómoda noche repleta de sueños que preferiría mantener como secretos de alto calibre. No podía creer que ante él, luego de haberse estado esquivando toda la mañana en el centro Pokémon, estaba Misty, vestida nuevamente con su sudadera negra que su madre había empacado como ropa extra, y que él le había prestado hacía tiempo con tal de cubrirse del viento helado.

No podía despegar los ojos de ella, en especial de la forma en que, a pesar de lo ocurrido la noche anterior y la vergüenza que sufrieron a manos de Joy, ella aún desplegara algo de este tipo.

—Lo siento es que… bueno, una chica no puede vestir de igual forma todo el tiempo y... —ella guardó silencio al ver que no hacía más que observarle en silencio—. Por Mew, Ash, di algo.

El moreno finalmente parecía despertar de su trance.

—Oh, había olvidado que te había prestado esa sudadera. Ahora que lo pienso, sí era obvio que aun la tuvieras, nunca la pedí de vuelta y estaba satisfecho con mi uniforme de entrenamiento, o la camisa azul — guardó silencio, sintiéndose incómodo ante lo íntimo que resultaba el gesto.

Misty miró hacia el suelo. —No es permanente, ¡te la regresaré, lo prometo! apenas podamos llegar a Cerulean y tenga acceso a mi armario con ropa, lo haré.

El moreno negó con su rostro.

—No hay problema, Misty, no me molesta. Sólo me sorprendió por un momento. Ahora que ambos estamos listos para partir, ¿has visto a Lucario?

Misty asintió de inmediato a la vez que iniciaba a caminar en dirección del recibidor del centro.

—A pesar de que estaba en excelentes condiciones, Lucario se quedó con Joy a petición suya con tal de poder estudiar su especie. No obstante creo que Pikachu está frustrado, es probable que quisiera luchar en el gimnasio, Ash, por lo que quizás sería mejor que le hicieras gastar algo de energía antes del siguiente.

Ash sonrió al oír más que ver las intenciones de la chica.

—¡Oh, no! No lograrás convencerme de dejar a Pikachu fuera de nuestra batalla, Misty. Sabes muy bien que los tipo eléctrico tienen ventaja sobre los de agua y es una ventaja que pienso explotar.

La chica giró su rostro levemente en su dirección antes de sacarle la lengua.

—¡Si crees que no tengo formas de lidiar con tipo eléctricos, recibirás una enorme sorpresa, Ketchum!

El moreno sonrió satisfecho de escuchar la pasión en la voz de la chica a pesar de todo. Ambos guardaron silencio por algunos segundos hasta alcanzar a vislumbrar a Lucario en la lejanía.

—Allí están y... Oye, ¿ese no es Brock? Me pregunto qué hace aquí.

Ambos chicos aceleraron el paso con tal de descubrir qué había atraído al joven adulto a las inmediaciones. No obstante lo único que encontraron fue a un sorprendido grupo de Pokémon observando atónitos cómo el joven de piel morena soltaba un piropo tras otro sobre una indiferente Joy, que hacía lo mejor posible por permanecer profesional.

¡Buenos días, Ash, Misty!, Misty, ¿podrías por favor contener un poco más a Brock? Creo que Joy está por perder los estribos —comentó de manera casual Lucario mientras observaba de reojo a los recién llegados, en especial a Misty que portaba la sudadera de Ash.

Ninguno de ellos notó la sonrisa cómplice que se dibujó en su rostro y el de Joy al notar ese pequeño detalle.

Misty suspiró con resignación y se dirigió a extraer por la fuerza a Brock de las cercanías de la joven enfermera por medio de su oreja. Ash por su parte observaba atónito la escena hasta que Pikachu, en un acto de afecto, saltó a sus brazos, provocando que su atención estuviese de inmediato sobre él. —¡Buenos días para ti también, Pikachu! Espero que hayas dormido bien porque tenemos mucho que entrenar para tu batalla en el siguiente gimnasio.

Lucario prefirió comentar—: Eso es muy buena idea, pero creo que te estás adelantando un poco a los hechos, Ash, aún falta mucho para ciudad Cerulean, por lo que tendrás tiempo suficiente no sólo para entrenar a Pikachu, sino a todos tus Pokémon. No olvides que un equipo balanceado...

—Procura una victoria asegurada. Sí, sí, Lucario lo entiendo, pero tengo planes para mi batalla con Misty, y Pikachu podría ser mi arma secreta. Con él a mi lado tengo una victoria asegurada.

—¡Sigue soñando, Ketchum!

—Sólo espera a que nos enfrentemos y verás quién sueña, Misty.

Brock finalmente decidió intervenir—: Niños, niños, calma. No hay necesidad de pelear en el centro Pokémon, ¿recuerdan? Estamos en terreno neutral.

Ambos jóvenes tuvieron al menos la decencia de sonrojarse al ser atrapados de nuevo a punto de entablar una nueva discusión. Una vez dispersa la posible contrariedad, Brock observó en dirección de Lucario antes de preguntar—: ¿Estás seguro de que está bien lo que ofrezco?

Ash observó a Lucario por algunos segundos intentando reconocer que estaba ocurriendo, desgraciadamente lo único que pudo conseguir por parte del cánido fue un asentir de su rostro. Por lo que el chico de inmediato volcó su atención al ahora sonriente Brock, que lentamente caminaba unos cuantos pasos en su dirección antes de detenerse ante él e inclinarse en respeto.

—Mucho gusto, mi nombre es Brock Slate y si no es molestia alguna me agradaría acompañarte en tu viaje.

Ash abrió los ojos de golpe mientras que Misty saltaba de emoción al haber logrado conseguir la compañía de Brock en sus viajes. Por otra parte el moreno observó en dirección de Lucario en busca de confirmación, sólo para recibir un asentimiento de su alargado rostro, profesando seguridad con tan leve acción.

—¡Claro, no hay problema! Bienvenido al equipo.

Brock sonrió de oreja a oreja ante su aceptación.

—Gracias, trabajaré duro para comprobar mi valía.

Misty asintió por unos segundos hasta que finalmente recordó un pequeño detalle.

—¡Oh, por Mew! Eso significa que ahora tengo que evitar que te encarcelen por acercarte demasiado a jóvenes hermosas.

Ash se carcajeó por algunos segundos al ver la reacción de Brock ante las palabras de Misty, antes de comentar—: Brock, si no te molesta creo que será mejor partir cuanto antes, si quieres podemos ir a tu casa con tal de que puedas recoger tus cosas.

El moreno de inmediato se detuvo al ver la sonrisa en el rostro de Brock al comentar sobre sus pertenencias.

—Sabía que tenías un buen ojo para el detalle, Lucario hizo bien al prepararte, estoy impresionado.

El joven adulto se inclinó en apreciación y respeto en dirección del cánido antes de tomar una Pokébola de su cinto en sus manos y proceder a arrojarla justo en medio de ellos, dejando salir para el asombro de todos, a excepción de Joy no a un Pokémon, sino sorprendentemente una enorme mochila de campamento equipada casi a reventar con innumerables objetos.

Misty fue la primera en romper el silencio de estupefacción, —¡En el nombre de Mew! ¿Qué fue eso Brock?

Ella no dejaba de tocar la mochila con su dedo índice, como si esperase que con el mero contacto, el objeto procediese a transformarse en un Ditto.

Lucario por otra parte comentó contemplativo—: Al parecer las Pokébolas pueden capturar no sólo monstruos por lo que aparenta.

Ash no pudo evitar dejar escapar algo de la frustración que estaba sintiendo ante la confusión que le embargaba. —Pero… pero es que nada de esto es posible. Se supone que las Pokébolas fueron creadas para capturar Pokémon, ¿Cómo es posible que puedan capturar objetos también?

Para la sorpresa de todos, fue Joy y no Brock quien respondió tal pregunta—: Inicialmente sí, en sus primeras versiones sólo servían para transportar a los monstruos capturados. No obstante desde hace más o menos cuarenta años, la compañía Silph ha mejorado y expandido su diseño a nuevos horizontes, pudiendo no sólo funcionar como normalmente se espera, sino como una forma de almacenar grandes objetos, incluso animales de un lugar a otro de forma rápida y eficiente. En especial porque la Pokébola puede ser des-materializada y reenviada por medio del transportador sin afectar o dañar su contenido.

Lucario no pudo evitar inquirir—: ¿Entonces por qué este conocimiento no es de dominio publico?

Brock de inmediato contestó—: De hecho lo es, cada Pokébola viene con un manual de instrucciones con las posibilidades y usos que poseen. Los adultos mayoritariamente las emplean sólo para su función original ya que existe un límite en el peso y los objetos que pueden 'capturarse'. De hecho, es común encontrar varias Pokébolas desechables en el camino, algunas colocadas de forma adrede por la liga Pokémon para beneficiar a los entrenadores con pequeños objetos como pociones, comida Pokémon y otros aditamentos.

Ash bufó con indignación —: Pueden asegurar que tendré algunas palabras para el profesor la próxima vez que le vea. Eso pueden darlo por seguro.

Joy añadió—: No debería decirles esto, pero hay otra opción en las Pokébolas que no es a menudo conocida por el público.

Tomó una Pokébola con su mano derecha desde el dispensador al frente suyo y, para la sorpresa de todos, procedió a coquetearle a Brock. El joven adulto no pudo resistir semejante visión y antes de que lo creyeran posible, había comenzado a avanzar en dirección de la mujer esta le disparó a Brock con el rayo de la Pokébola, deteniéndolo en el acto. Luego comenzó a explicar. —Es bien sabido que los seres humanos no podemos ser capturados por las Pokébolas, la liga Pokémon se ha encargado de ello y todas las compañías se aseguran de excluir la mera posibilidad de las mismas. No obstante Jenny me reveló que a pesar de no poder capturar a los humanos, el rayo tiende a paralizar de cinco o seis segundos a quien le haya recibido. Al menos hasta que el sistema nervioso del individuo se haya sobrepuesto al escaneo.

Una vez dicho eso, todos observaron en dirección de Brock quien lentamente recuperaba su movilidad.

—Como verán el proceso es indoloro, pero presenta muchas posibilidades, algunas buenas otras malas. Si en alguna ocasión se encuentran en dificultades con un atacante humano y no tienen un compañero a su lado para defenderse, empleen la Pokébola y obtendrán valiosos segundos que podrían significar la vida o la muerte.

Todos guardaron silencio por algunos segundos, al menos hasta que la mujer sonrió y miró en dirección del ahora serio Brock—: Sé que tomas en serio tus responsabilidades a pesar de tu conducta indecorosa para con los miembros de mi clan, o el de Jenny. Es por esto que estoy revelando esta información, eso y mi prima me informó de las contrariedades que el joven Ketchum y la señorita Misty enfrentaron anteriormente. Dudo que esa sea la última vez que vivan una experiencia similar a pesar de que firmemente deseo lo contrario.

Lucario asintió por un segundo y procedió a inclinarse en agradecimiento, seguido de cerca por todos los presentes.

Estamos profundamente agradecidos por el conocimiento que nos ha impartido, joven Joy,. esperamos no decepcionarla.

Jenny negó con el rostro. —¡No es problema alguno! Espero que tengan un muy buen viaje.

Despidiéndose el grupo lentamente marchó hasta la puerta del edificio, todos pensando claramente en lo que se acababa de revelar ante ellos. No obstante al cruzar las puertas, era claro que aún no podrían partir al haberse encontrado con Forrest y un hombre de avanzada edad a las afueras del centro Pokémon.

—¡Forrest, ¿señor Shudo?! No esperaba verles por aquí —. Lentamente el grupo descendió las escaleras en dirección de ambos esperas, quienes parecían satisfechos de haberles podido encontrar. Forrest, siendo el más joven de la pareja, de inmediato corrió en dirección de su hermano mientras que el anciano le seguía a un paso más sedado.

—¡Brock, Brock! Olvidaste esto en casa, me encargué de empacarla por ti, hermano—comentó el joven adolescente mientras empujaba dicho objeto a las manos de su sorprendido pariente.

—¿De qué estás hablando, Forr… —el rostro del joven adulto había palidecido al ver el contenido que la bolsa portaba. Pero antes de que pudiera protestar, Shudo quien finalmente había alcanzado al pequeño grupo, decidió comentar.

—¡Joven Brock, me alegra haberte podido alcanzar antes de que te marcharas de ciudad Pewter! Deseaba poder despedirme del héroe que tantas veces ayudó al museo y a los ciudadanos— Brock no pudo dejarle continuar.

—¡Señor Shudo, por favor! No tiene por qué agradecérmelo. Era mi trabajo, estaba orgulloso de hacerlo.

El sexagenario le observó por algunos segundos antes de asentir en respeto, no obstante prosiguió—: ¡Joven Brock! Sabe bien que a estas alturas puede llamarme Takeshi. Sin embargo, quiera reconocerlo o no, estamos muy agradecidos por tu labor. Es por ello que el museo está más que dispuesto a partir del contenido de esa bolsa para tu beneficio. — el anciano de inmediato alzó una mano con tal de apaciguar la protesta del joven adulto.

—Hazle un favor a un pobre viejo y llévate ese fósil contigo, sabes que las minas de Pewter están colmadas de ellos. Tarde o temprano el museo podrá reponer esta pieza. Luchaste mucho hace algunos años para salvarla de un ladrón, en aquel entonces negaste toda posibilidad de una recompensa y lo acepté. Sin embargo años luego y tras mucha deliberación, he decidido que no existe un mejor destino para ese fósil que ser devuelto a la vida.

Esto tomó a todos por sorpresa. —¿A la vida? — preguntó Forrest algo confundido por lo dicho, había jurado que el único valor de la pieza a la que le había entregado a su hermano yacía en el aspecto monetario.

El sexagenario afirmó. —¡A la vida! No, no les juego una broma, ¡es posible, gracias a la tecnología actual! Y mejor aún, puedo darles el nombre del científico capaz de ayudarlos en dicha obra. ¡Blaine!

Todos los líderes de gimnasio dejaron escapar un resoplido en sorpresa ante la información. Ash por otra parte preguntó—: ¿Blaine, quién es Blaine? —tanto Pikachu como Lucario asintieron al unísono a su pregunta.

Shudo respondió, observándolo atentamente. —: ¡Tienes mucho por crecer jovenzuelo! Blaine es un renombrado investigador Pokémon al igual que un rival al que tendrás que enfrentar en el futuro. —el hombre posó sus ojos en Misty y frunció el ceño, antes de regresar a observar al moreno—. ¡Espero que no pierdas tu tiempo coqueteando con esa linda señorita! El viaje Pokémon es sobre descubrimientos, auto-superación y amistad. El romance sólo causa problemas innecesarios.

Misty infló sus mejillas sin saber que estaba imitando a Ash en su infantil gesto de protesta al escuchar al anciano seguir hablando. —¡No es que estemos en una relación romántica o algo, sólo somos amigos! —Brock y Lucario asintieron a esto, a pesar de que ambos parecían haber notado algo que ella no. Ash al igual que Misty se encontraba insistiendo inútilmente ante el anciano el tipo de relación que compartía con su compañera de viajes.

Forrest simplemente se limitó a escuchar y a observar, aún preocupado por lo que su hermano y sus padres le habían revelado la noche pasada. Apretó los puños en ligera indignación mientras pensaba para sí mismo: ¡Te prometo que mientras viva, no dejaré que pongan un sólo pie en nuestra ciudad, Brock! ¡Aunque me cueste la vida y la de mis Pokémon!

Notas de autor:

La información encontrada aquí puede ser verificada en las páginas oficiales de Pokémon. La del efecto paralizador, de almacenamiento y de transporte. De hecho, así es que asumo Red logra meter en su bolso/mochila una bicicleta, aparte del resto de sus objetos.

El último capítulo del año, de nuevo me tomaré un poco más de tiempo para alejar el material que tengo en mi PC, del que ya he publicado. Estoy de vacaciones, pero lamentablemente estoy de viaje y lejos de mi computadora. Por lo que estoy lejos del archivo principal, sin embargo ya estoy manejando algunas escenas para el futuro.

Lamento no haber respondido los reviews como lo hacía con anterioridad, apenas tenga un acceso más libre a internet responderé. Gracias por las críticas, serán tomadas muy en cuenta, puede que edite capítulos pasados para corregir dichas fallas.

Felices fiestas y prospero año nuevo.