Nat: Hola! aqui esta la actualizacion semanal de este fic, un poco mas temprano debido a que tengo que viajar (otra vez ¬¬*) sino de seguro que les habria dejado con la intriga un ratito mas (muajajaj) espero que les guste n.n
Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins y la historia original a la pagina de Facebook Novelas Originales & Adaptadas
Sin mas que decir...
A leer!
Capitulo 12
Sabía que se habían estado acercando poco a poco hasta aquel instante desde el día en el que se conocieron en el estudio de Finnick. Entre ellos existía una atracción básica, una necesidad imposible de definir que Katniss no se paró a cuestionar cuando él la ayudó a incorporarse. Sin poder contenerse, permitió que él la abrazara.
Los labios de Peeta eran cálidos y suaves. La besó lentamente, con creciente presión, utilizando la lengua para separarle los labios mientras la estrechaba entre sus brazos y le aplastaba los senos contra la firmeza de su tórax. Katniss le rodeó el cuello con los brazos y respondió como nunca antes había respondido con ningún otro hombre. A través de la bruma que le nublaba el pensamiento, le pareció que ningún hombre la había besado de aquella manera, que nadie la había abrazado con tanta urgencia. Entonces, todo se desvaneció en la marea de la pasión.
No ofreció resistencia alguna cuando sintió que él la hacía tumbarse sobre el sofá mientras aún la estaba besando. El peso del cuerpo de Peeta hundió el de ella en el sofá. Se le colocó entre las piernas, dejando muy claro cuál era su deseo. La boca empezó a recorrer la suavidad de la piel para comenzar haciéndolo con la firme columna del cuello. Katniss experimentó el fuego de una nueva e intemporal necesidad corriéndole por las venas. Sintió los latidos de un corazón, aunque no pudo estar segura si era el suyo o el de él, cuando los labios de Peeta le acariciaron la garganta y el rostro antes de poseerle de nuevo la boca con ardiente pasión. Le deslizó la mano bajo el jersey para tocarle un seno, que pareció henchirse con sus caricias. Katniss suspiró y se movió bajo él.
Se sentía perdida entre las nieblas del deseo y, movida por los besos y las caricias que él depositaba con tanta destreza sobre su cálido y dispuesto cuerpo, respondía con una pasión que había mantenido oculta hasta aquel momento.
Las manos de Peeta comenzaron a recorrer la llanura del vientre de Katniss. Cuando sintió que él comenzaba a desabrocharle los pantalones, comenzó a resistirse. Peeta no prestó atención alguna a sus protestas y siguió devorándole la boca con la suya y dibujándole un tórrido sendero de pasión sobre la garganta.
—Peeta, por favor, no sigas. Tienes que detenerte.
El levantó la cabeza y la miró a los ojos, que en aquellos momentos parecían enormes por el miedo y el deseo. Peeta también tenía la respiración entrecortada y Katniss comprendió que la decisión de detenerse o de seguir adelante no dependía ya de ella.
—Katniss —murmuró él. Entonces, se inclinó sobre ella para volver a reclamarle los labios. Sin embargo, ella giró la cabeza y lo empujó.
—No, Peeta. He dicho que ya basta.
Cuando se apartó de ella, un largo suspiro se le escapó de los labios. Se puso de pie y sacó un cigarrillo de la pitillera de oro que había dejado sobre la mesa. Katniss se incorporó y se agarró las manos con fuerza sobre el regazo mientras mantenía la cabeza baja para mirarlo a los ojos.
-Sabía que eras muchas cosas, Katniss -dijo él, tras lanzar una rápida y violenta bocanada de humo—, pero nunca pensé que eras capaz de calentar a un hombre de este modo para dejarlo después con la miel en los labios.
-¡Eso no es cierto! -protestó ella. Rápidamente levantó la cabeza por la dureza del tono que él había empleado—. Es injusto que digas eso. Sólo porque he parado, porque no he permitido...
Las palabras se le ahogaron en la garganta. Se sentía confusa y avergonzada.
—No eres una niña —replicó él, con una ira que provocó que a Katniss le temblaran los labios—. ¿Cuál suele ser el resultado cuando dos personas se besan de ese modo, cuando una mujer permite a un hombre que la toque así? Tú me deseabas tanto como yo te deseaba a ti. Deja de jugar. Los dos sabíamos que esto ocurriría tarde o temprano. Eres una mujer hecha y derecha. Deja de comportarte como si fueras una niñita inocente.
Aquella afirmación tuvo un resultado inmediato. Un rubor delator cubrió rápidamente las mejillas de Katniss antes de que ella pudiera bajar el rostro para ocultar su incomodidad. Peeta la miró boquiabierto. La ira trataba de sobreponerse a la incredulidad.
-Dios Santo... No has estado nunca con un hombre, ¿verdad?
Katniss cerró los ojos. Se sentía tan humillada que lo único que pudo hacer fue mantener un obstinado silencio.
-¿Cómo es posible? -preguntó Peeta-. ¿Cómo puede ser que una mujer llegue a la edad de veinticuatro años con un físico como el tuyo y que se mantenga tan pura como la nieve recién caída?
—No me ha resultado muy difícil —musitó ella, con la cabeza baja-. Normalmente no consiento que la situación se me escape tan fácilmente de las manos.
—Tal vez sería mejor que le comunicaras tu inocencia a un hombre antes de que la situación se te escape de las manos -le aconsejó él con un cierto tono cáustico. Entonces, apagó el cigarrillo con más fuerza de la necesaria.
—Tal vez debería pintarme una «V» roja en la frente para que todo el mundo sepa que soy virgen. Así, no habría confusión alguna —le espetó ella, tras levantar la barbilla con gesto desafiante.
— ¿Sabes una cosa? Te pones guapísima cuando te enfadas...Ten cuidado o volveré a intentar cambiar tu situación.
-No creo que fueras capaz de forzar a una mujer -replicó ella.
Peeta hizo ademán de ponerse la cazadora, pero se detuvo. Se volvió para mirarla y la contempló con ojos entornados mientras la ponía de pie para besarla de nuevo, lo que hizo hasta que el rechazo inicial de Katniss se transformó en un flojo abrazo.
—No cuentes con ello —le dijo tras empujarla suavemente para que volviera a caer al sofá-. Siempre consigo lo que quiero —añadió mientras la miraba lentamente de pies a cabeza, deteniéndose especial mente en los labios, que aún estaban húmedos por sus besos—. No te equivoques. Podría poseerte aquí mismo y sin forzarte, pero...
Se interrumpió para dirigirse hacia la puerta.
—...pero puedo esperar.
Nat: tan tan! aqui esta el final de este capitulo tan esperado xD Pobre Peeta, se quedo con las ganas de pasar a un nivel mas alto con Katniss ¿se arrepentira ella mas adelante de no haber cedido en ese momento? Mas adelante lo sabremos n.n espero que les haya gustado el capitulo. Mil gracias a todos los que leen, a los que dejan reviews y a los que han agregado el fic a sus alertas y favoritos. Nos leemos en el proximo capitulo :D
Besos!
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