.-°-Toca.mi. piel-°-.
Acotaciones:
- Diálogos
" " Pensamientos
&&&&& Cambio de escena
Lin estaba en su habitación recostada, la noche había caído hacía no mucho tiempo pero ella estaba totalmente agotada, su día no fue nada especial pero aún así sentía que hubiese caminado por interminables horas, recordó la visita de Kohaku y como olvidó ir con Sesshoumaru, ella sabía que debía compensarlo por eso, sabía que él no le reclamaría nada pero aún así estuvo mal lo que hizo, así que esa noche saldría con él y tendrían una excelente noche. O por lo menos así lo pensó durante quince minutos antes de quedarse completamente dormida.
Sesshoumaru esa noche se sentía intranquilo, algo dentro de él seguía diciéndole que había un problema desde hacía días, intentó sacarse por todos los medios esa idea pero no podía y la actitud de Lin no ayudaba en lo más mínimo, pero tal vez en un par de horas más podría resolverlo todo y hablar con ella, saber qué sentía, cómo podía ayudarla a resolver sus problemas y volver a verla sonreír y ser la misma, además de que le gustaría saber por qué la última vez que hicieron el amor estuvo llorando.
Bastante convencido y decidido de que esa noche se terminarían al fin sus dudas, y aunque no lo admitiera su increíble miedo a perderla, salió de su apartamento y estando ya cerca del de Lin tomó el celular y llamó al teléfono filo, sonaron varios timbrazos y ella no respondió, entonces intentó en el celular y fue lo mismo. Al llegar pensó que no la encontraría ahí pero las luces en el interior estaban encendidas así que timbró desde la entrada del edificio.
Pasaron incontables segundos sumándose hasta convertirse en más o menos dos minutos antes de que una voz adormilada y cansada desde arriba le respondiera.
- Lin…
- Sesshoumaru… pasa… -le dijo sorprendida y sin hasta ese momento darse cuenta de que había dormido más de tres minutos. Cuando él cruzó la puerta Lin estaba sentada en el sillón con los ojos cerrados y aspecto adormilado todavía, fue hasta que se sentó a su lado que se dio cuenta de que ya estaba ahí.
- Estabas dormida.
- Sí, no me di cuenta cuando me venció el sueño… ¿qué vamos a hacer? –preguntó sonriendo tranquila.
- Sólo quiero que hablemos, que me digas qué es lo que te pasa.
- No… nada… sólo tengo sueño…
- No ahora, en los últimos días, desde antes de salir de viaje estás muy extraña y no me puedes mentir. –las palabras salieron duras y frías, con su característica inexpresión.
- Sesshoumaru yo no tengo nada –se puso de pie algo a prisa para evitar mirarlo a los ojos y tener que decirle la verdad, pero sus acciones no hicieron más que comprobarle a él que de verdad existían grandes dudas en el interior de esa joven a la que amaba aunque no se lo pudiera decir de frente con la importancia que tenía para él la primera vez que en verdad alguien le importaba.
- Entonces nada ha cambiado, todo está bien como antes y eres la misma mujer que conocía hace tiempo, no te comportas diferente ni tienes nada que no me has dicho. Me parece perfecto. – lo que dijo no fue más que un reflejo de su apaciguada desesperación y no las pensó, por un omento dejó de ser calculador y se dejó llevar. – Descansa.
Y así sin decir nada más se fue, ni siquiera la miró, ni siquiera se detuvo para darle un beso, sólo salió y ella se quedó ahí mirando hacia la puerta y con un montón de remordimiento que la carcomía por dentro, pero sin el valor para ir detrás de él y mirarlo a los ojos. Después de todo sí le estaba ocultando algo y no podría decírselo nunca.
&&&&&
Esa misma noche Inuyasha salió con Miroku, su más grande amigo, hacía algo de tiempo que no se veían y decidió que él era quien podía ayudarlo a olvidarse de todo lo que tenía encima, aunque en esas circunstancias no era la mejor influencia. Fueron a un centro nocturno y pidieron unas bebidas, mientras el chico de ojos azules buscaba a la víctima de esa ocasión Inuyasha se concentró en ver el fondo del vaso lo más rápido que le fue posible.
- Clama amigo, no quiero llevarte arrastrando a casa.
- Cállate Miroku, nada me importa, tal vez así Kikyo ya no me quiera.
- Que optimista eres Inuyasha, si ella por nada del mundo te dejaría ir ya, se sacó la lotería en el momento en que te amarró y tú por decente no te das cuenta y te quedas con ella.
- No necesito que me digas eso… Kikyo no buscaba amarrarme… el problema es que quiero a alguien más. – le dijo a su amigo cuando tomaba ante sus dedos el segundo vaso que le habían dejado ya enfrente.
- Me parece perfecto –le anunció Miroku con tono de voz casual. – ¿Puedes darme tu teléfono celular y tus llaves antes de que los pierdas a media borrachera?
Inuyasha lo miró suspicaz unos segundos y luego entendió que era la luz verde para que hiciera lo que mejor le pareciera y su amigo se encargaría de mantenerlo lejos de cualquier estupidez, como buscar a Kikyo… o aún peor, a Kagome.
Entonces el hombre de ojos azules dejó solo al otro cuando se topó con los ojos coquetos de una joven desconocida, por desgracia esa noche tenía que ayudar a su amigo y no podría ponerle la atención debida, pero si todo salía bien la extraña no demoraría más de 24 horas en llegar a su departamento.
&&&&&
Sesshoumaru regresó directo a su casa, se sirvió algo de vino en una copa y fue directo hacia su estudio personal, era una habitación permanentemente cerrada con llave en la cual habitaban todas las cosas especiales para él, ahí ni siquiera quien hacía la limpieza podía entrar, dejando el trabajo sólo para él. Dejó la copa de lado y se sentó en la computadora para comenzar a escribir, era lo que usualmente hacía si deseaba registrar algo importante en su vida, así tenía la costumbre desde muy joven.
Esa bitácora siempre estuvo llena de ascensos en el trabajo, nuevos libros secretos leídos y amantes sin nombre de una sola noche, las apariciones significativas se limitaban a dos, una mujer de ojos indiferentes con la cual se burlaba de su hermano hacía tiempo y una joven de mirada cálida que poco a poco llenó cada espacio de las hojas y de su vida, una Lin que ahora sentía más lejos que nunca.
Así tras interminables horas frente a la pantalla supo finalmente qué era lo que debía hacer, aunque no le gustara tendría que esperar, ser paciente con ella y dejar que todo pasara a su tiempo. Aunque no le gustara en lo más mínimo estaba atado de manos.
&&&&&
Eran casi las cinco de la mañana y el cielo estaba todavía oscuro aunque algunas personas ya se habían levantado para comenzar sus días y otras todavía estaban en las calles producto de la noche anterior, como era el caso de dos hombres jóvenes, iban en el auto de Inuyasha mientras el de Miroku permanecía todavía en el lugar donde habían salido desde hacía ya varias horas, él estaba más que cansado y algo sobrepasado por la actitud de su amigo, hacía años que no veía emborracharse a Inuyasha y nunca cuanto pasó se puso como esa interminable noche. Sin embargo su determinación de amigo era más fuerte que cualquier cosa y costara lo que costara lo llevaría a donde era su lugar.
Kagome escuchó el timbre y se sobresaltó, era tan temprano que todavía estaba dormida y el cielo oscuro, pero alguien había llamado a su departamento y no tenía idea de quién podía ser. Se levantó de prisa algo asustada y tomó la bata que se fue poniendo mientras caminaba apresurada al interfón junto a la puerta de entrada. Sentía su corazón latir rápido y la respiración dificultada, no quería preguntar quién era pero debía hacerlo. Al fin llegó y presionó el botón para escuchar a la persona que estaba abajo.
- ¿Si?
- ¿Señorita Kagome Higurashi? –le preguntó un hombre con la voz cansada.
- Sí… ¿quién es?
- Disculpe la molestia… usted no me conoce, pero tengo algo que entregarle, creo que usted es la persona más indicada para recibirlo.
- No… no le entiendo… ¿viene a entregarme algo a estas horas?
- No, bueno, más bien a alguien, pero creo que mi amigo no se encuentra en circunstancias para hablar… o… mantenerse en pie –acabó de hablar con algo de trabajo mientras sostenía a otro hombre de ojos dorados tan corpulento con él pero que se encontraba algo perdido en su propio mundo. – Si fuera tan amable de dejarme subir podría depositar a Inuyasha en su sala y marcharme.
- ¿Inuyasha¿Está bien?
- Pues me temo que no muy conciente, pero seguro que no pasará de una resaca.
- ¡Es un tonto! Cómo se le ocurre hacer eso y ahora pide que yo lo cuide, pero si no soy su enfermera privada. – al escuchar a la sobresaltada joven Miroku entendió que quizás su plan no era tan perfecto como le apreció en un inicio y al dejar de oírla pensó en emprender la retirada y llevar a su amigo a otro lado, probablemente a su casa. Sin embargo antes de que pudiera decidir que hacer una mujer de ojos negros y piernas muy bien torneadas, tal y como la corta bata y camisón le dejaron ver, le abrió la puerta y se aproximó. – Vamos a subirlo.
- Claro señorita. Veo que Inuyasha tiene buenos gustos, sin duda alguna así es.
- ¿Disculpe? –preguntó ella algo indignada mientras lo subían poco a poco por las escaleras que parecían especialmente largas en esos momentos.
- Nada, nada, digo que es usted una excelente amiga.
Así siguieron en silencio y lo recostaron en el sillón de la sala, Kagome le desanudó la corbata y fue a la puerta acompañando a Miroku, él le entregó las llaves del auto y el teléfono celular diciendo que él tomaría un taxi, ella iba a preguntarle algo más, como por ejemplo por qué lo llevó ahí en lugar de a su casa, pero no le dio tiempo de nada más cuando ya había desaparecido escabulléndose con la habilidad de un conquistador que huye cada mañana en silencio.
Se quedó sola con un hombre dormido en el sofá y sin saber qué hacer, le hubiese gustado despertarlo y hacerlo entrar en razón para poder regañarlo un rato, pero era imposible y al parecer lo único que le quedaba era esperar. Caminó hacia su alcoba y tomó dos cobijas y dos almohadas, al volver a la sala se acercó a él y con algo de trabajo le puso una almohada debajo de la cabeza para que estuviese más cómodo, aunque al paciente parecía no importarle, y le echo encima la cobija. Por encima se sentía molesta y hastiada por tener que hacer eso, pero en su interior sólo se preguntaba si él estaría bien, si no tendría problemas con Kikyo por eso… ¡cómo podía importarle eso! Más bien se debería preocupar por ella misma, pero le era imposible, la figura de ese hombre perdido en sus pensamientos, en sus sueños era demasiado para ella, la hacía olvidarse de todo lo que tenía a su alrededor y sólo desear estar a su lado por siempre. Suspiró profundo y miró el reloj, hacía más de cuarenta minutos que el timbre sonó y dentro de no mucho tiempo tendría que levantarse así que se sentó en el suelo al lado del sillón y puso una almohada bajo su cabeza, se cubrió con la cobija que tenía y y subió un brazo al sillón, no era la posición más cómoda que pudo tomar, sobre todo porque tenía a su lado otro sillón perfectamente disponible, pero deseaba estar tan cerca de él como le fuese posible, aunque Inuyasha no se diera cuenta, aunque no le importara lo mucho que lo amaba, aunque no pudiera decírselo y sólo pudiera verlo estar con Kikyo y dejarlo ir. Nada de eso tenía la menor relevancia si podía estar un poco más escondida a su lado y verlo ser feliz.
&&&&&
Unas horas más tarde Lin salió a prisa de su departamento, eran ya pasados veinte minutos de la hora en que usualmente sale y no deseaba llegar tarde pues había mucho que hacer y Kagome ya la había ayudado lo suficiente en días pasados. Intentó encender su auto con la misma prisa con la que salió, pero no tuvo éxito, trató de nuevo otro par de veces pero todo fue inútil. Algo desesperada penó qué podía ser, aunque no tenía en realidad idea de cómo funciona una máquina así. "Tal vez sea la batería…" –pensó dentro de su repertorio de tres cosas que podía identificar y tuvo suerte, o algo así, notó que había dejado las luces encendidas la noche anterior y seguramente esa era la causa de la falla "Voy a tomar un taxi… "– marcó el número de la memoria en el celular y después de varios repiques la atendió una mujer diciendo que en más o menos una hora tendría el automóvil ahí, Lin intentó replicar que era demasiado tiempo de espera pero todo fue inútil.
Sesshoumaru estaba en la cocina de su departamento tomando una taza de café como todas las mañanas, la noche no había sido buena pero el cansancio no hacía ningún tipo de estrago en su rostro, él lucía como todos los días con su piel blanca y los ojos dorados impasibles y duros como ningunos, pero capaces de dar demasiado si los sabías encontrar.
Todavía distraído pensando en cualquier cosa miró las llaves de su auto y de inmediato pensó en Lin, fue como una especie de aviso, algo estaba mal con ella y probablemente habría un auto involucrado. De inmediato se dirigió hacia el teléfono maquinando alguna excusa para la llamada, no podría decirle lo que sintió y por como estaban las cosas tampoco quería que ella se sintiera presionada.
- ¿Sesshoumaru? –le contestó del otro lado e la línea la voz intranquila de la joven.
- ¿Cómo estás?
- Bien… pero mi auto no quiso encender… y no tengo como irme, hay mucho trabajo y un taxi se tarda demasiado… no sé qué hacer… - sus palabras eran apresuradas y tensas, a leguas se notaba lo mal que se sentía por algo que quizá era muy pequeño pero que por el momento la atormentaba.
- En veinte minutos estoy ahí, espérame.
- ¿En verdad puedes? Muchas gracias… te espero… - apenas pudo responder ante la contundencia de lo que más que nada le pareció una orden, pero que llegó para salvarla como un ángel en el peor de los momentos.
&&&&&
Kagome despertó con al cuello torcido y la espalda adolorida, habían pasado dos horas desde que se quedó en el suelo durmiendo y ya debía irse. Se puso de pie con lentitud y cuidado de no lastimarse ni hacer ruido que lo despertara, dio un suspiro cansado y se fijó en el semblante de Inuyasha, se veía como una piedra en su profundo letargo, claramente no sería capaz de despertar en varias horas.
"Inuyasha… eres un tonto… ¿por qué lo" –¡Ah!- interrumpió ella misma su pensamiento con un pequeño grito ahogado de sorpresa cuando el teléfono comenzó a repicar, lo más a prisa que pudo corrió al aparato que se encontraba, para su mala suerte, perdido en algún lugar del estudio, aunque la ausencia de cualquier otro sonido lo hiciera parecer omnipresente en todo el departamento.
- ¿Si? –pudo al fin responder con la respiración entrecortada y la voz muy baja.
- Kagome ¿está todo bien? Es tarde, pensé que ya estarías aquí y me preocupé.
- Lin… sí… es que… bueno en un rato salgo para allá… tuve un pequeño retraso.
- ¿Te sientes bien¿Por qué susurras?
- Es Inuyasha… anoche uno de sus amigos lo trajo… se le pasaron las copas y está dormido en el sillón, yo me acabo de despertar. Sólo voy a dejarle algo para cuando despierte y me baño para ir contigo.
- No, no… bueno, como quieras, pero mejor espera a que despierte… aquí puedo mantener todo bajo control, tú misma muchas veces lo has hecho por mí. Así que tómate tu tiempo.
- Gracias Lin… te llamo más tarde.
Terminaron la llamada y Kagome se recargó en la pared aliviada, ahora tenía todo el tiempo necesario para pensar en algo para hacerle de desayunar al hombre que descansaba en su sillón y darse un baño en la tina para relajarse. Así tranquila caminó de regreso a donde él estaba dormido, o por lo menos así fue como pensó encontrarlo.
- Inuyasha… -le dijo al verlo sentado con la cabeza entre las manos.
- Kagome… no… yo no… no sé…
- Tu amigo te trajo. –respondió rápidamente y a secas la pregunta que seguramente él intentaba formular.
- Ese Miroku… maldita sea me las va a pagar. Discúlpame… no sé si hice algo malo… me iré ahora mismo.
- ¿En esas condiciones? No lo creo. Deberías volver a dormir mientras te hago algo de desayunar. – Inuyasha no entendía por qué era tan gentil con él y al mismo tiempo le hablaba con un tono seco y distante, entendía lo segundo a la perfección pero no sabía cómo podía ser tan benévola.
- ¿Qué hice anoche? –preguntó al fin para sacarse la duda.
- Nada… y no fue anoche, te trajo a las cinco de la mañana. Sólo caíste en el sillón. No pensé que despertaras tan temprano, debió ser el teléfono… Inuyasha… ¿Por qué lo hiciste? –eso era lo que la inquietaba y en cierta forma la tenía molesta, el cuidarlo era lo de menos, al contrario se sentía bien por haberlo tenido cerca y poder cuidarlo.
- No… no lo sé… sólo quería… olvidarme de… de todo lo que está mal… -la respondió a pausas y luego tuvo un intento de ponerse de pie, aunque se vio frustrado por un fuerte malestar que lo asediaba.
- No te pares –Kagome intervino acercándose a él lo suficiente para que un abrazo a la cintura la tomara desprevenida.
- Nunca te alejes de mi… no quiero hacer nada que te aleje de mi…
Sus cuerpos estaban muy juntos, Inuyasha la sostenía con gran fuerza y desesperación, en esos momentos sintió como todos sus temores se materializaban enfrente, creyó que al fin Kagome se cansaría de estar a su lado así y lo dejaría, se alejaría para siempre dejándolo sumido en una vida que no era la suya, con una persona a la que no amaba pero a la que ahora estaba atado por una unión de sangre y vida irrompible.
- Tranquilo… Inuyasha… todo está bien. Estoy aquí contigo y aquí me voy a quedar todo el tiempo que quieras, siempre que me necesites voy a estar a tu lado…
Las palabras salieron de su boca como si lo hicieran del alma, no las pensó y razonó su impacto, sólo sintió y se lo dijo tal cual era, justo como quería que él lo supiera porque ella ya estaba decidida a quedarse a su lado pasara lo que pasara. Aunque eso implicase terminar con sus planes de boda.
Inuyasha no reaccionó por un par de segundos, se quedó abrazado apenas conciente de lo que acababa de escuchar. Intentó decir un "te amo" porque en verdad lo sentía pero por alguna razón no pudo, sólo la haló hacia sí para besar sus labios. Con el primer contacto fue suficiente para que se fundieran en una caricia profunda y apasionada, reconciliadora y reparadora de desavenencias inexistentes que les habían dejado más de una marca ya. Así siguieron besándose hasta llegar a algo más, se expresaron su amor esa mañana solos sin que nadie los interrumpiera o molestara, incluyendo a sus respectivas conciencias que ya les habían arruinado ocasiones anteriores.
&&&&&
Esa tarde el cielo comenzó a nublarse, no era común por esos meses pero quien lo supo interpretar notó que se trataba de un anuncio de tormenta sin lluvia. El medio día se había marchado dejando a una pareja sin verse, Sesshoumaru ocupado con trabajo y Lin con una invitación para almorzar con otro hombre, un amigo de hacía años.
Así en ese tiempo intermedio el destino se trazó y Kagome decidió que iría por la tarde a la oficina, no quería hacerlo pero tenía unas cosas que sólo ella podía terminar y estaban deteniendo a Lin de seguir con ese proyecto, así se vio camino a Hoshi como todas las tardes.
La dueña de la empresa estaba aún en el restaurant cuando su amiga le avisó que iría para terminar eso que le faltaba, se sintió aliviada y más libre de la tensión que cargó toda la mañana. Sin embargo no supo que ese tiempo libre que tuvo resultaría en algo mucho peor. Resolvió acompañar a Kohaku a su departamento para analizar el espacio y empezar a pensar en la decoración que prometió hacer, no fue mucho el tiempo que le tomó decidir, apenas el suficiente para que el cielo lleno de nubes negras se arremolinara llevado por el viento. Su amigo quiso entretenerla más pero no le fue posible, así que la llevó a eso de las seis de regreso a la empresa.
Kagome los vio entrar a su oficina y miró a una con extrañeza y al otro casi con reproche, pero sabía que en sus manos no estaba juzgar o decirle a Lin que hacer. – Voy a bajar, regreso luego- se excusó para alejarse antes de decir o hacer algo inapropiado. O como una señal más de lo que estaba por venir.
- Muchas gracias por traerme… mañana voy a llamar a los distribuidores para la decoración, espero que no tarden tu presupuesto.
- Está bien, no te preocupes y gracias… -le respondió el joven de pecas tomando su mano para besarla mientras dejó los ojos chocolates sobre los de ella.
- Ko… Kohaku… no… -pero sus palabras no fueron escuchadas, un par de labios la silenciaron cuando si previo aviso se pusieron sobre los suyos en un beso tranquilo como los que recordaba de hacía años.
CoNTiNuaRá...
Hello!! Aquí estoy, como dije una semana después del anterior... espero que les haya gustado, me costó algo de trabajo definir unas cosas. mil gracias por todo su apoyo, me es muy importante saber si les gusta, de verdad me dan muchos ánimos con sus comentarios (de cualquier tipo). Así que si tienen un segundo les pido un review, porfis. Y ya me despido, deseando (como creo que ay dije... ejem... :p ) que les hay gustado y además se cuidan mucho y nos estamos leyendo. byes.
