Kazanari Tsubasa es uno de los nobles más influyentes en Japón. Pudiendo tener a quien quisiera a su disposición escoge a la única mujer que no sigue sus normas.

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Seducción

[Capítulo 11]

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Escrito por Alondra Scarlett

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Sean salió molesto de la mansión Kazanari con Shun y Serena detrás de él. Estos dos últimos se habían encerrado en una plática para no aguantar el mal humor del mediano de la familia Tsukuyomi. Todo había comenzado con el momento en el que Shun se había auto-incluido en la plática con Kanade y Chris, minutos después había aparecido Sean y sin tacto ni delicadeza preguntó por Maria, y con ese mismo tacto y delicadeza, Kanade le dijo que se encontraba con Tsubasa. Serena juraría que el infierno estuvo a punto de desatarse cuando todos ellos presenciaron como una plática aparentemente normal se iba apagando conforme los cuerpos del noble y la extranjera fueron acercándose, en donde el peli-azul posó sus manos sobre la cintura de la peli-rosa mientras que ésta las posaba sobre sus hombros y, para sorpresa de Serena, cerraba la distancia con Tsubasa.

Sí, había sido Maria quien había unidos sus labios, aunque ninguno de los involucrados se había dado cuenta.

Sean se sintió claramente indignado de que Tsubasa y Maria estuvieran tan involucrados en su mundo que no habían reparado en su presencia inclusive cuando estuvieron cerca de allí un par de minutos hasta que Kanade y Chris nada amablemente los alejaron de allí.

Serena se sonrojó en sobre manera una vez en la carroza mientras que su mente le traicionaba recordándole aquel breve momento en el que su mano había sido enlazada con la de Kanade. No tenía lógica. ¿Era normal? Sacudió la cabeza y se obligó a prestarle atención a Shun.

Por su lado, Maria y Tsubasa no habían cruzado palabra una vez que subieron de nuevo a la carroza aunque no era como si esto le molestara a Tsubasa, de hecho estaba satisfecha al notar que el avance que quería trazar con la Cadenzavna ya estaba hecho, ya era capaz de besar a la extranjera las veces que quisiera y ésta no opondría mayor resistencia, pues en el beso de aquella noche su contacto había sido más largo y se había repetido una vez más antes de que la velada terminase y terminara llevándole a su casa. No quería que Maria tuviera más contacto del necesario con Shun si podía evitarlo.

Maria por su lado estaba hecha un revoltijo mental, pues apenas le habían caído en balde helado el pesar de sus acciones. Prácticamente estaba siendo infiel a consciencia a su novia en Serbia, pero, la pregunta que Serena le había lanzado retumbó en su cabeza "¿Realmente importaba?". Le tenía a Leiur un respeto inmenso (y debía tenérselo) como su pareja, pero a su vez ella le estaba siendo infiel, no por voluntad, pero lo estaba siendo.

Suspiró y clavó su mirada en la ventana, sintiéndose extraña de, por primera vez, no sentir la mirada del noble sobre ella. De nuevo se sintió culpable. Leiur estaba obligada a ser infiel y ella lo estaba siendo por voluntad propia.

Todo era tan complicado. No tenía caso negarlo, en cierta manera –una bastante extraña– Tsubasa Kazanari le atraía, es por eso que la posibilidad de alejarse de él de manera tajante no era firme en su cabeza, era por eso que siempre terminaba cediendo a sus juegos mentales, pero sin duda todo era debido a ese aire tan de misterio que irradiaba el japonés. No sabía que era y tener la clara oportunidad de descifrarlo le hacía aún más difícil resistirse al llamado, pero lo que era un más claro que aquello era la convicción de no acostarse con él. No importaba las circunstancias, ella no se veía capaz de tener sexo con un hombre, y menos uno tan pretencioso como Tsubasa, entonces… ¿Por qué no le importaba que la besara?

Desvió ligeramente sus ojos verdes hacia el aludido quien miraba distraídamente por la ventana, de nuevo estaba esa mirada extraña en él. Regresó su vista a aquellas calles tan obscuras en las que solamente se alumbraban por los faroles y el pequeño hospital ue permanecía abierto aun siendo las dos de la mañana.

De manera imperceptible mojó sus labios usando su lengua, estaban un poco secos. El sabor de Tsubasa permanecía allí, tan fuerte como hace unos cuantos minutos, un sabor dulce que se le hacía remotamente familiar, pero en ese momento no podía hilar el donde, su mente le enviaba diferentes imágenes y recuerdos de su vida en Serbia.

Vino a su mente su primer encuentro con Leiur, fue casi simultáneo a su encuentro con Ver.

Fue un poco de que había hablado con Nastassja acerca de las dudas respecto a su sexualidad, aunque claro, con bastante temor en ella, apenas dos meses habían apaleado a una mujer en plena calle porque se le atrapó besando a una mujer, además de que cuando habían comenzado sus dudas, fue testigo en una ejecución contra un hombre que se declaró culpable de haber mantenido relaciones sexuales con un hombre. Al que identificó como su amante, alegó que realmente lo había forzado, que quien debía merecer la condena era él, pero claro, el otro no lo permitiría, así que usando a la esposa y los hijos del hombre, convenció a la autoridad de que estaba mintiendo porque lo tenía bajo amenaza. Había sido lo más bellamente trágico y conmovedor que vería en su vida.

Los diferentes viajes que había realizado antes de acogerlas a Maria y a Serena, había abierto la mente de Nastassja, por eso actuó con naturalidad ante la confesión de Maria, a decir verdad, tanto ella como Serena lo sospechaban, por tanto habían creado acuerdos sobre cómo manejarse. Para mantener apariencias, Nastassja debía parecer interesada en conseguirles prometido a sus hijas adoptivas. Esto no suponía ningún problema, ambas eran hermosas y llamaban la atención de todo hombre que las viera, y por obvias razones Serena era más abierta que Maria, quien parecía ser una dama extremadamente dificil, así fue como el doctor John Wayne Vercingetorix entró a la vida de la Cadenzavna mayor. Acercándose de manera espontánea a ella, ofreciéndole una bebida bastante cargada y soltando comentarios que rozaban lo vulgar referentes a su cuerpo.

En ese momento Maria apenas acababa de cumplir dieciocho, no había tomado alcohol en su vida y la bebida de Ver había cometido su objetivo de embriagarla. Por suerte, antes de que el poco honorable hombre decidiera llevársela, apareció Leiur, quien se hizo pasar por una amiga suya y alegó que su hermana la estaba buscando, que la llevaría de inmediato. En realidad fueron a una de las tantas habitaciones de aquel salón después de borrar una botella de Sljivovica* con el objetivo de armar su propia velada para despertar al día siguiente con una increíble jaqueca y sus cuerpos desnudos sin algo que las cubriera. De manera poco memorable, Maria había perdido la virginidad, hoy día, poco más de tres años después, seguía sin poder recordar cómo había sido su primera vez; lo único que recordaba era su cara adquiriendo pánico y vistiéndose y arreglándose antes de que acompañante despertara, llegar corriendo a su casa y pidiendo perdón a su madre adoptiva casi de rodillas. Leiur llegó medio día después con la intención de aclarar que ella permanecería en silencio si ella igualmente lo hacía.

Después de aquel momento tan particular, Maria y Leiur se vieron obligadas a pasar más tiempo juntas ya que la familia Darahim tenía bastante alianza con la Cadenzavna –Maria se sorprendió enormemente de que nunca se hubieran encontrado– y dado a que Serena en ese entonces estaba conociendo a uno de sus pretendientes, y Maria huía de los interminables acosos del famoso y aclamado Sr. Ver., su relación con aquella mujer con la que habían perdido ambas la virginidad fue haciéndose más estrecha hasta que una tarde cualquiera, hablando de trivialidades en la soledad de su habitación mientras que Ver trataba de convencer a Nastassja de comprometerla con él, sus labios se unieron estando sobrias por primera vez.

Llegados a este punto, los recuerdos de la Cadenzavna comenzaron a entremezclarse. En ocasiones veía a Leiur, en otras a Ver y en otras a Tsubasa. Increíble, ahora él también estaba en su mente. Tsubasa era como una mezcla de ambas historias, se acercó a ella y a su hermana con la firme intención de seducirla, y al igual que a Ver., le llamó la atención que se mostrara tan reticente a su contacto, pero a diferencia del doctor, Tsubasa siempre se mostró honesto. Ver había llegado a un punto en que ya estaba obsesionado con ella y en lugar de tenerla como compañera de cama, la quería como su esposa a la cual desecharía apenas se aburriera; Tsubasa por su parte, desde el principio dejó notar sus lascivas intenciones, se las comunicó y aseguró, que terminaría en su cama por propia voluntad. Leiur había roto sus esquemas de manera contundente, dejándole aturdida y asustada, hasta que de a poco se ganó s confianza y su corazón, Tsubasa también había roto sus esquemas, confundía su ya aclarada sexualidad e infundía cierta adrenalina con ese tan único y especial desafío que había diseñado para diversión de ambos y placer propio.

Recordó como Ver de manera demandante, le tomó del cuello e inmovilizó sus manos y le besó frente a todo el mundo. Como sus labios dibujaron una expresión triunfante antes de que lo abofeteara, como sus labios rasposos le molestaron al igual que su pequeña barba y dijera con sorna "eres perfecta para mí". Esto le trajo las palabras de Tsubasa:

"Usted es hermosa, muy seguramente ya le han dicho eso muchas veces, pero estoy seguro de que a excepción de sus familiares, nadie ha logrado explicarle por qué y siempre atribuyen a su cuerpo. Seré franco, es verdad que usted posee un cuerpo hermoso capaz de despertar el deseo en los hombres y la envidia de las mujeres con simple hecho de ser, aunque por otro lado, no me sorprendería que otra mujer fuera presa de sus encantos." (Capítulo 5)

Leiur vino a su mente ahora. Esa mirada llena de deseo y amor al mismo tiempo, una mirada que enviaba escalofríos a su cuerpo y de vez en cuando le hacía perder la razón, una mirada similar a la Tsubasa pero que claramente carecía de amor y se remplazaba con el desafío.

Dulces palabras que le fueron susurradas con el fin de atravesar su corazón, como ella había hecho con el suyo, a pesar de que primeramente fue presa de sus encantos femeninos y ese cuerpo que Tsubasa definió como bien definido. Leiur con miedo se acercó a ella, hasta el punto de que sus alientos estaban cercas y se permitió susurrarle un "te amo". Tsubasa le alabó y con seguridad unió sus labios de una manera tan única que le hizo imposible continuarse resistiendo.

La primera vez que ella inició un beso con Leiur fue embriagada por sus palabras de amor, sintiéndose responsable de responder todas aquellas bellas palabras que la mujer le estaba diciendo. La primera vez que ella había besado a Tsubasa fue por el simple hecho de querer hacerlo, sin sentirse obligada, sin darse cuenta de que por un momento su mente se borró y olvidó que aquello lo hacía por aquel reto, la voz tan suave del noble le provocó de la nada aquel efecto que Leiur tardó meses en conseguir. ¿Por qué? En su mente se coló la segunda vez que Tsubasa le besó y ella le correspondió en la premura de su habitación y espectadores en la puerta

— ¿Y qué hay del beso que me dio el día de ayer?

—Me lo estabas pidiendo, así como estás haciéndolo ahora.

— ¿Tan arrogante eres? —Pregunto alzando la ceja mientras que el noble se acercaba un poco más.

—No tanto. Es simplemente que tu mirada ha viajado de mi cara y contemplando mis labios desde que te despertaste, y cuando miras mis labios inconscientemente muerdes los tuyos.

— ¿Ahora eres Maria-lantropo?

—Podría decirse—Sin mediar otra palabra, los labios de la serbia fueron bruscamente invadidos por los de la japonesa.

Las manos de María fueron a los hombros de Tsubasa en un intento de alejarlo de ella, pero desistió una vez que el Kazanari mordió ligeramente su labio, de nuevo haciéndole entreabrir la boca dándole entrada a su lengua.

¿Por qué no podía negarse a los besos de Tsubasa?

Leiur volvió a aparecer en su mente, el tacto de sus manos y su cabello, tan suave y tan delicado que le caracterizaba como mujer y había hecho que poco a poco hubiera caído enamorada de ella. Su imagen se difuminó y se remplazó por la de Tsubasa, sus manos estaban endurecidas por el trabajo y fortalecidas al entrenar como espadachín, pero el tamaño de sus manos era el mismo que las de Maria y sus dedos igual (o inclusive más) de delgados. No importaba cuando lo pensara, jamás en sus veintitrés años de vida había conocido a un hombre así.

Sus labios eran tan delgados, tan suaves… tan poco masculinos…

Sus ojos se abrieron con incredulidad girándose repentinamente contra el noble quien continuaba mirando por la ventana.

Aun recordaba su agitado respirar, la mirada dilatada de Tsubasa pero a la vez vacía. Aun recordaba sus mejillas ardiendo y cabeza mareándose. Aun recordaba la sensación de peligro que le había venido antes, durante y después de cada beso, la adrenalina a ser descubierta por las personas incorrectas, la rebeldía de saber que estaba rompiendo los paradigmas de la sociedad, una ligera libertad de sentirse segura a pesar del riesgo.

Sintiendo su mirada, Tsubasa terminó girándose hacia Maria, dirigiéndole una sonrisa divertida, casi como si supiera el disparate que estaba dibujándose en su cabeza. Una sonrisa que le decía "Lo que piensas es una total locura" y entonces vino de nuevo su respuesta cada vez que lo tachaba de loco, la locura lo hacía el más cuerdo del lugar.

Besar a Tsubasa Kazanari se sentía exactamente igual que besar a una mujer.


*Sljivovica. Bebida serbia que supera al whisky

Maria divagaciones locas, todo lo que pensó mientras iba de camino (me recuerda a mi xD)

¡Madre santa! Otro capítulo que supera los 2k ¿Qué está pasando conmigo? De nuevo me terminé extendiendo con eso de historias pasadas, hehe, bueno, por lo menos ahora sabemos un poco más de Maria que de a poco se acerca a descubrir la verdad sobre Tsubasa. Y nada, así termina el capítulo 11 de Seducción, espero les haya gustado.

Saludos especiales a TheNeferet, xeonice2, Love novels, Dani Horta y enzo que comentaron el capítulo anterior aun con todo lo que me tardé y respondiendo a la duda de este último acerca de si habrá lemon más adelante, pues la respuesta es...

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No lo sé xD A decir verdad solo dos veces escribí lemon (¡las adaptaciones/traducciones no cuentan!), el primer intento lo borré tanto de mi perfil como de mi computador, era horrible y el segundo quedó mas o menos decente (Cross Ange: El duelo entre ángeles y Dragones - Epílogo) aunque metí bastantes cosas. He intentado hacer historias de unicamente lemon y sin sentimientos pero una vez me quedó una cosa bastante enferma que aun no sé porque no borro de mi computador (era sobre Moka Interior y Kurumu de Rosario+Vampire). Lo que si tengo garantizado es Lime para ciertos eventos de la historia pero sobre el lemon... aun no me decido. Es que la historia es de temática sexual en contexto y pues cuando Maria ya no pueda negarse vendría siendo el clímax así que no sé si hacer su acto de manera inceíblemente poética o ser detalladamente explícitos al describir la intimidad TsubaMaria

¿Que dicen ustedes? ¿Debería meterlo o no?

De cualquier manera me despido no sin antes pedirle que de verdad me respondan si quieren lemon (saben que cumplo mucho sus peticiones) o si no, además de recordarles que...

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