SCC no me pertenece, es obra de CLAMP
- Capítulo XII -
No podía creer lo que veía, ese joven era muy parecido a su antiguo compañero de infancia, podría decir que era una réplica del mismo, lo siguió por unos minutos hasta que desapareció de su vista, era extraño pero casi podía jurar que se trataba de su versión adulta. Regresó hasta la entrada de la universidad, quería sorprender a su amiga por eso no la había molestado el día de anterior cuando llegó, la arrastraría con ella a comer para ponerse al corriente con sus vidas. Se distrajo buscando en su bolso cuando volvió a percatarse de la presencia del joven que pasaba a su lado, definitivamente ese joven era como él.
-¿Li?.- Lo llamó apenas se recuperó de la impresión, pero el joven ya había desaparecido nuevamente. -¿Era Li? Que buen gusto tiene. Es una lástima, quizás en otra ocasión lo encuentre, bien tengo que buscar a Sakura. ¿Qué iba a hacer? ¡Ah sí!- Tomó su celular y comenzó a redactar un email.
¡Estoy en Japón! ¡Te espero en la entrada!
xoxo
En cuanto recibió el mensaje no dejó de contar los minutos para que el maestro diera por terminada la clase, ¡Por fin iba a ver a Tomoyo! Después de tantos meses, por fin podría ir con ella, tenía tanto que contarle, también quería presentarle a Kyo ya que sólo lo conocía por una que otra foto que la castaña había mandado. Esperaba que se llevaran bien, cuando se enteró que eran novios su prima había querido regresar de inmediato pero se tenía que conformar con los detalles únicamente. No tardó en divisar la figura de Tomoyo, era tan delgada y blanca que resaltaba entre la gente, su cabello largo y peinado de forma alta, junto con aquellos lentes de sol, le daba una elegancia que nadie podía superar.
-¡Tomoyo!- Llamó la castaña con entusiasmo.
-¡Sakura! ¡Te extrañé demasiado!- Ambas jóvenes se abrazaron con alegría, como si hubiese sido mucho el tiempo que estuvieron separadas.
-Yo también, pensé que no te vería hasta las vacaciones de invierno.
-¡No lo permitiría! Me escaparía o haría lo que fuera con tal de venir a verte. Vamos a comer, creo que debes de estar hambrienta después de terminar clases. Además tienes que contarme todo.
Era increíble, cada vez que veía a su amiga la encontraba más guapa y sofisticada, siempre había contado con ese aire de princesa, desde pequeñas se distinguió por su buen gusto y atracción en la moda, ahora la veía realizada, una futura y prometedora diseñadora de modas. No paraba de admirarla, a pesar de que aún seguían siendo las mismas siempre encontraba algo diferente, algo que marcaba el paso del tiempo.
-¡Oh, Sakura! Te extrañaba tanto, todos estos meses sin poderte grabar han sido muy difíciles para mí.
-¡Tomoyo! No digas eso, sabes que me apena demasiado cuando grabas.
-¡Lo sé! Pero eres mi inspiración y el no tenerte cerca lo hace más complicado. De hecho quería pedirte un favor.
-Si es por los diseños que mencionaste en el correo claro que los veré, aunque estoy segura de que son buenos.
-La verdad Sakurita...quiero pedirte que seas mi modelo. ¡Por favor! He terminado los diseños y quiero verte con ellos puestos, tendríamos una sesión de fotos, como los viejos tiempos, así podría tener todo el proyecto terminado y todo mundo apreciaría lo bella que es mi amiga. ¡Imagínate, te convertirías en una súper modelo!.
-¡Tomoyo!- Suspiró ante las palabras de su amiga. -No podría, sabes que no soy muy buena en eso...
-Sakura, eres buena, desde niña siempre has sido mi modelo, no te puedes echar para atrás ahora que soy casi una profesional, además lo llevas en la sangre.
-Mamá realmente era hermosa, yo no lo soy tanto…
-Sakura eres hermosa, no lo digo porque seas mi amiga más querida sino porque es la verdad, debes verte en un espejo, te aseguro que más de un chico muere por ti.
-Gracias Tomoyo, pero es que me da pena.
-¡Por favor!
-Te ayudaré pero promete que sólo en tu clase verán esas fotos, ¡Por favor! Moriría de pena si alguien más las ve.
-Está bien, no te preocupes. ¡Te verás hermosa!
Tomoyo era esa clase de personas que no desisten de su objetivo, había aprendido que por más veces que se negara siempre terminaba cediendo ante sus peticiones. Extrañaba que siempre la arrastraba en sus locuras de la moda, aunque no entendía del todo le gustaba mucho el mundo de su querida amiga.
-Sabes, me pregunto qué será de nuestros amigos.- Dio un sorbo a su té y miró hacía la ventana de la cafetería. -¿No te da curiosidad saber qué pasó con Hiragizawa, Meiling, Li y los demás?- La castaña se atragantó por la sorpresa de su comentario. -Hoy me dio curiosidad, quizás fue porque vi la torre de Tokio.
-Tomoyo…- Pensó antes de mencionar el encuentro con su antiguo compañero. -...no lo podemos saber, perdimos la comunicación con ellos…
-Pero, ¿No te da curiosidad? Quizás Li se ha convertido en un gran hombre y se haya casado con Meiling.- Rió ante la ocurrencia.
-Li…
-¿En serio, no te da curiosidad saber cómo es él?
-¡No, que va! Creo que sería bueno si no lo vuelvo a ver, quizás se convirtió en un odioso, amargado, petulante, como decía mi hermano.
-¡Imposible! ¿Estamos hablando del mismo Li?- Rió ante la descripción de su amiga.
-¡Claro! Uno siempre cambia, mejor quedarnos con los recuerdos que decepcionarte.
-Vi un joven muy apuesto que se le parecía, casi podía jurar que era él.- Comentó dando al punto que quería llegar, mientras observaba cómo le cambiaba el rostro a su amiga Kinomoto. –Sakura, si lo hubieras visto te sorprendería.
-¡Imposible! ¿Le hablaste?- Su corazón se había acelerado, ¿Acaso era una broma? Lo menos que deseaba era involucrarse con él y si Tomoyo se encontraba con él insistiría en seguir en contacto. Tampoco quería que ella se involucrara, conocía a su amiga y su curiosidad la llevaría a querer saber más del joven. –Tomoyo, ¿Le hablaste?
-No, es un lástima. Cuando lo llamé estaba muy lejos de mi. ¡Ves que si te interesa! ¡Ay Sakura! Ustedes dos eran tan lindos de pequeños.
-¡Tomoyo, por favor! No me recuerdes eso.- Miró su malteada con una sensación de tristeza. –Sabes que eso quedó atrás.
-Sakura, ya lo sé, no debes de recordármelo.- Tomó la mano de su amiga. –Bien, ahora cuéntame acerca de tu novio. ¡Quiero conocerlo!
Miraba nuevamente al joven que tenía frente a ella, sabía que estaba mal comparar a las personas, sobre todo si acaban de conocerse, pero cuando le pidió a su amiga que le hablara de su novio nunca imaginó que ella lo llamara para conocerlo en persona. No podía negar que era guapo y simpático, pero simplemente el hecho de verlo le recordaba a su amigo de infancia. Si Sakura decía que no le interesaba saber nada acerca de Li, estaba muy equivocada. Su novio parecía una especie de copia inspirada en él, aunque podía asegurar que el joven de la mañana era aún más parecido, Kyo tenía un sutil aire, inclusive en su personalidad.
-¿Y hace cuanto que se conocen?- Preguntó para analizar mejor, mientras su amiga estaba ausente. –Sé por Sakura que llevan años siendo amigos, me lo contaba en los mails.
-Desde la preparatoria, siempre me contó sobre ti. Es una pena que no coincidamos antes.
-Probablemente no era el momento. Sabes, me recuerdas a alguien.- Mencionó aparentando desinterés.
-¿Tan común soy? Eso me da en el ego.
-No, digo es el color de tu cabello y tus ojos, pero definitivamente ahora que te veo bien las facciones son diferentes.
-¿Eso cómo lo debo de tomar?
-Como un cumplido definitivamente, la persona que me recuerdas es sumamente atractivo, y guapo. Todo un adonis.
-¿Sakura lo conoce?
-¡Sí, claro! Éramos amigos en la primaria.- Observó con gracia la molestia del joven. Era un novio celoso, ¿Li sería celoso? Le estaba causando mucha curiosidad saber que había sido de ellos, definitivamente si volvía a encontrar al chico de la mañana lo abordaría, no podía más con la curiosidad, inclusive investigaría con sus contactos, recordaba que la familia de Li era poderosa en Hong Kong. Si tenía suerte alguien los conocía o sabía acerca de ellos.
Sakura estaba distraída y no prestaba atención a lo que su novio decía, nuevamente se estaba comportando de una manera que a él le desagradaba. Pero no podía evitar pensar y preocuparse por lo que Tomoyo le había dicho. Saber que Li estaba cerca y que ella podía encontrarlo nuevamente, le angustiaba. Le pediría que no la buscara en la universidad, la citaría en otra parte, haría todo lo posible porque no se encontraran. El destino no estaba de su parte en aquel momento.
-Sakura, estas muy callada ¿Pasa algo?- Cuestionó por segunda vez Kyo. Debía admitir que no estaba en el mejor momento y que se sentía ausente aún cuando estaba con él. –Desde que dejamos a tu amiga me has ignorado. ¿No me puedes contar?
-Lo siento, prometo compensarlo. Han sido unos días cansados, con todo lo que ha sucedido. ¿Estás bien? No debí hacerte venir hasta acá.
-¡Qué dices! No soy ningún débil, puedo cuidarme.
-Kyo, esto no es normal…tu sabes…los terremotos.
-Sak, estás muy nerviosa, no te angusties. Son cosas que no podemos controlar, además aunque sea el fin del mundo no te dejaré.
-Kyo.
Eso era lo que ella temía, que el fin del mundo estuviera a la vuelta de la esquina y no poder proteger a sus seres queridos. Aunque Li tuviera razón y ella fuese una débil no quería involucrarse, porque si lo hacía no habría vuelta atrás, volvería a un mundo del cual le costó mucho desprenderse. No quería sufrir nuevamente, podía ser egoísta pero deseaba que todo fuese mal sueño o que los dejasen fuera del juego. Abrazó al joven y enterró su rostro en su pecho.
-No me dejes…
Aquella escena le era algo repulsiva, detestaba espiar a los demás y más en ese tipo de situaciones. La insistencia del viejo Xue lo había llevado a esperar nuevamente a la castaña fuera de su edificio, nunca espero verla acompañada por su novio y presenciar una escena demasiado empalagosa. Espero por media hora en lo que ambos hablaban, pudo distinguir que su acompañante estaba molesto. Kinomoto era de ese tipo de persona que no lo iba a involucrar, no iba a contarle a nadie lo que estaba sucediendo por más problemas que le causara, eso le daba ventaja para seguir insistiendo, llegaría el momento en que no tendría más que recurrir a él.
La noche estaba más fría para la época en la que se encontraban, espero un rato más y marcó en su celular. –Baja, estoy afuera. Tenemos que hablar.- Colgó sin darle oportunidad para reprochar, lo que deseaba era irse y seguir investigando. Estar cuidando de ella le estaba quitando mucho de su tiempo, tiempo que podía invertir en la investigación.
-Li. ¿Quién te crees? No puedes venir aquí y ordenarme.- Reprochó la castaña.
-El anciano Xue quiere hablar contigo. Antes de que te niegues debes saber que si no aceptas te buscarán y te llevarán con él quieras o no.
-¿Me van a obligar?- Respondió con ironía. -¡Vaya! Ahora lo tengo que hacer aún si me niego.
-Vamos Kinomoto, no te tomará más de una hora. ¿Mañana después de clases? Puedo acompañarte.
-Tengo cosas que hacer. Tom…- Dejó sus palabras en el aire al recordar que no quería involucrar a su amiga. -No puedo y no lo voy a hacer.
-Como quieras, no digas que no te lo advertí. Toma, usa esto en caso de que estés en problemas.- Le entregó un papel con una frase escrita.
Syaoran Li siempre se comportaba de una manera que no podía entender. Siempre ordenando, seguramente ser líder de un clan era sumamente pesado. Miró el papel nuevamente, su caligrafía era perfecta, ¿tenía que ser perfecto en todo? Leyó las palabras en su mente, sabía que no podía recitarlo o invocaría el conjuro. Se dejó caer en su cama y suspiró mientras observaba el techo de su cuarto. ¿Cuánto tiempo iba a soportar? Miró nuevamente el papel.
-Trueno…
Ese era el poder que distinguía a Li, recordaba cuando lo invocaba de niños con su espada. No sé dio cuenta en qué momento se quedó dormida. La ciudad estaba oscura como siempre y sólo era iluminada por aquellos relámpagos del cielo. Todo estaba destruido como en cada uno de los sueños que tenía, recorrió aquel lugar con miedo, ese miedo que siempre la acompañaba. ¿Quién era esa persona? Le dolía tanto verla de esa manera, su nombre salió de su boca pero no escuchó palabra alguna. Comenzó a llorar nuevamente, el sello de su poder comenzó a brillar bajo de ella y miró a aquel cuerpo inerte en el suelo.
-¡Sakura!- Despertó del sueño, estaba sudando y agitado. –Rayos…si continúa así no podré dormir en un buen rato. ¡Maldición! ¿Por qué eres tan terca?- Caminó al balcón de su recamara. -¿Soy yo?
No pudo dormir, su mente comenzaba a tratar de descifrar aquel sueño, era el mismo lugar donde aparecía Kerberos, podía sentir esa sensación de dolor, pero estaba seguro que no estaba viendo lo mismo que la castaña. Los sueños premonitorios mostraban únicamente lo que tenía impacto en uno, lo que necesitaba saber. Era difícil tener control sobre ellos, y la antigua card captor había perdido control sobre sus poderes, si tan solo ella pudiera controlarlos podían saber un poco más de lo que les deparaba.
Se había quedado dormido en clases, el maestro había decidido poner una película que lo terminó arrullando como un bebé. Caminó hasta la última clase que compartía con la castaña, no tardó en encontrarla durmiendo en uno de los asientos. Decía que no le interesaba saber nada pero le estaba afectando más de lo que ella deseaba, que necia era. Nadie la despertó durante la clase, estaba demasiado agotada.
-Se ve tan bonita cuando duerme. ¿No lo crees Azumi?
-Nunca cambia, no puede ser posible que no haya despertado, con todo el alboroto que hubo.
-Ya, despiértala. Hay que irnos y no la podemos dejar.
-Inoue, yo me encargo.- Había mencionado el castaño. –Tengo que hablar con ella del proyecto.
-Claro, sólo no vayas a querer aprovecharte no vaya a ser que te ganes otro buen golpe en el rostro.- Se burló de su compañero. Inoue era demasiado preceptivo.
-¿Qué? ¿De qué hablan?
-Vámonos Hana, dejemos a este par. ¡Qué divertido!- Los siguió con la mirada hasta que desaparecieron por el pasillo. Miró nuevamente a su compañera y tomó asiento frente de ella, seguía siendo la misma.- Kinomoto.- Nombró con voz fuerte, pero no hizo efecto alguno. –Kinomoto, desierta.- La movió teniendo mejor respuesta.
-¿Eh? ¿Qué sucede?
-Parece que estuvieras invernando. Ya terminó la clase.
-¡¿Qué?! ¡No puede ser! Debiste despertarme, ¡qué pena!
-No tengo la obligación, además fueron tus amigos quienes no te avisaron.
-Que pesados.- Tomó sus cosas, y revisó que no estuviera tan mal en el espejo. –Gracias Li, nos vemos.
-Oye, ¿a dónde vas?
-Tengo prisa.
-¿Se te olvida que íbamos a ir con el anciano Xue?
-Li, en ningún momento acepté ir, recuerdo perfectamente decirte que no iría.
-Perfecto.- Dijo con molestia mientras pasaba por su lado. –Sólo no digas que no te lo advertí.
-Eres un odioso, no todo mundo está a tus pies, debes de saberlo. No tengo tu tiempo.
-Sé a la perfección que no soy de tu agrado, pero debes de saber que esto va más allá de que quiera molestarte, si no estuvieras en peligro no me tomaría la molestia de insistir. Haz lo que quieras, sólo se consciente de tus decisiones y no vengas después a lamentarte.- Suspiró mientras caminaba a la salida, pero se detuvo, estaba molesto. –Eres tan patética, te preocupa demasiado la situación pero eres tan cobarde que huyes del problema.
Estaba molesta, la había puesto de mal humor discutir con él. Todo el rato estaba pensando en lo que había dicho, tenía razón era una cobarde, pero él no tenía derecho de hablarle de esa manera. Lo odiaba.
-Sakura ¿Te pasa algo?- Preguntó Daidouji. –Estas muy distraída, ¿te molesta algo? ¿No te gustaron los vestidos?
-¡No!- Respondió apresuradamente. –No es eso, discutí con alguien.
-¿Con Kyo?
-No…otra persona.- Se miró al espejo, Tomoyo se estaba esforzando mucho en que se vieran perfectos los vestidos , y ella de malagradecida no le ponía la atención que requería. –Tomoyo…son tan lindos.
-¿Qué sucede?
-Es que...¿Las personas pueden cambiar mucho? ¿Yo…he cambiado?
-Todos cambiamos, ¿te preocupa? Cuéntame, ¿Qué sucedió?
-Alguien me dijo que me había vuelto patética y quizás tenga razón pero no me quiero involucrar en este momento. Siento que no estoy preparada para lo que tendría que enfrentar. Sé que tiene derecho a molestarse, pero él también ha cambiado. Se ha vuelto una persona tan fría y dura, casi podría asegurar que no le molesta herir a las personas con sus palabras.
-¿Es con quien peleaste?
-Sí, perdón por no decirte más pero…
-No te preocupes, entiendo.- Su amiga estaba muy afectada por esa persona, ¿de quién se trataría?. -Descuida, si piensas que estas mal en tu forma de afrontar el problema, no es malo. Todos tenemos miedo del resultado, date un tiempo, verás que encontrarás la solución, y si esa persona ha cambiado quizás es porque tiene mucha responsabilidad sobre si. ¿No lo crees?
-Gracias Tomoyo, siempre tienes las palabras adecuadas para mi.
-No hay de que, además necesito hacer que mi modelo no se vea tan decaída, te haré la prueba de maquillaje.- Caminó al tocador y abrió un estuche de maquillaje. -¡Esas ojeras que traes son horribles! Debes de dormir adecuadamente.
-¡Ay, Tomy!
Hablar con su amiga siempre le daba la tranquilidad que necesitaba, durante el resto de la tarde el trabajo la distrajo, era tan cómodo no pensar en ello, no preocuparse en otros problemas que no fueran los típicos. Apresuró el paso cuando comenzó a sentir la presencia de alguien, apretó con fuerza su bolso preparándose para golpear. Ya era tarde y las calles se encontraban con poca afluencia, vio el carro que la seguía. No era el de Li pero distinguió el sello que tenía, ya lo había visto antes, pero ¿dónde?.
-Srta. Kinomoto.- Le habló uno de los dos hombres que aparecieron frente de ella.
-¿Quiénes son ustedes?- Apretó más el bolso dispuesta a usarlo. -¿Qué quieren?
-Acompáñenos por favor.
-¡No me toques!
-Necesitamos que nos siga, por favor no lo haga difícil.
-No.- Puso resistencia a los primeros intentos pero ambos hombres eran más fuerte que ella, quiso escapar en cuanto subió al auto pero en su intento uno de los hombres la noqueo. Otra vez estaba molesta. Abrió los ojos poco a poco, no reconocía el lugar pero sin duda era lujoso.
-Hasta que despiertas.- Mencionó una voz que conocía.
-¿Li? ¿Dónde estoy? ¡Fuiste tú!- Se levantó del sillón y corrió a él, sólo el sonido del golpe se escuchó en la sala. -¡No tienes ningún derecho!
-¡Maldición, Kinomoto!- La tomó de las manos pues intentaba golpearlo nuevamente. –¡¿Quieres estar quieta por favor?!
-¡¿Quién te crees que eres?!
-¡Cherry, querida!- Escuchó la voz a su espalda. –Veo que ha despertado. Disculpa mucho a mis guardias, ¿te han lastimado?
-¿Fue usted?
-Si querida, también he llamado al joven Li.- Miró divertido la situación. -Joven Li puede acompañarme un momento, necesito comunicarle algo de suma importancia.- No había sido Li como ella suponía, se sentía apenada por haber golpeado a su compañero, era la segunda vez que lo hacía. La puerta se cerró, se escucharon algunos murmullos de parte de ambos hombres, se sentía tan pequeña e insignificante, era como si estuviera en un lugar al cual no pertenecía. No tardó mucho tiempo cuando la puerta volvió a abrirse, el castaño estaba molesto, su mirada estaba clavada en los papeles que tenía en la mano. Tomó asiento dentro de la oficina del Sr. Cho.
-Cherry, querida. Lamento tanto traerte a este lugar sin tu consentimiento. Debo disculparme nuevamente por el trato que te dieron mis guardias, aún no están acostumbrados a no llamar la atención.
-Descuide.- Musitó mientras movía sus manos de forma nerviosa. –Aún así no entiendo por qué estoy aquí. No sé si Li le ha comentado mi postura respecto al asunto.- Miró al joven quién la observaba de manera seria. –Sr. Cho, yo no los puedo ayudar, tampoco me quiero involucrar, esto no es algo que me concierne.
-¿Puedo preguntar el por qué, Srta. Kinomoto?- Le sorprendió escuchar su nombre, aunque era obvio que lo sabía pero había algo distinto cuando lo mencionaba, hacía las cosas más serias. –Debo decir que estoy un poco decepcionado de su postura, pero me gustaría saber si hay una razón de fuerza mayor por la cual no quiere verse involucrada. El joven Li debió comentarle acerca del peligro que corre, inclusive me han informado que ha sido atacada en una ocasión, sin contar que la siguen en todo momento.
-Yo…sé que me han seguido durante los últimos días, sobre todo cuando he estado sola. Mis razones son personales señor, además debe de saber que mis poderes se encuentran sellados. No sería de ayuda, al contrario creo que sería un estorbo para ustedes, por favor no insista en que me una al entrenamiento, no lo haré. No me involucrare.
-Señorita, precisamente por esa razón debe realizar el entrenamiento. Debe liberar nuevamente sus poderes eso le dará la facilidad para pelear en el momento que lo requiera. Estamos en una situación delicada, los últimos acontecimientos que han rodeado a la ciudad no son cualquier cosa.
-No quiero pelear, eso lo he decidido.
-¿Ni para proteger a su familia?- La castaña miró a Li y dirigió nuevamente su mirada al anciano. –Señor disculpe mi postura, en caso de que mi familia se vea perjudicada tendré que aceptar el resultado de mi decisión. Se lo he comentado a Li, no pienso involucrarme, no insista.
-Debe de tener una buena razón, permita entonces que el joven Li este al pendiente de su protección.
-¡No!- Comenzaba a molestarse, aunque se trataba de su cliente preferido debía dejar claro que no quería que la estuvieran vigilando las 24 horas del día. -Señor, por favor entienda que no quiero absolutamente nada que ver.
-Eres una necia.- Había hablado el chino. -Kinomoto deja de comportarte como una niña.
-Joven. Por favor no discutamos por cosas sin sentido.- Caminó hasta quedar de frente a la castaña, tomó su mano entre las de él. Estaba sorprendida, el señor Cho le estaba transmitiendo un sentimiento de tranquilidad. -Querida, no te molestaré más con el tema, piensa por favor en que puede salvar a su familia en caso de peligro. No pondré vigilancia las 24 horas pero el joven Li estará al pendiente de su situación, su misión es su seguridad y en caso de peligro no dudaremos en ser de su ayuda. Confíe en nosotros si siente en cualquier momento que corre peligro.
-Gracias…
-Joven Li, acompañe a la srta. Kinomoto a su casa.
-Si, como diga. Vámonos.
-¡No! No es necesario, puedo regresar sola.
-De ninguna manera, pasa de media noche, sería muy peligroso para una joven tan linda como usted. Además la he traído sin su consentimiento permita que la regresen a casa sana y salvo.
-Gra..gracias.- Era imposible negarse, sentía que estaba viviendo un sueño. Todo era tan raro, ¿en qué momento su vida se estaba volviendo tan complicada?
El silencio le parecía incómodo, Syaoran estaba sumido en sus pensamientos, ¿Había algo que lo molestaba? Observaba su rostro, estaba cansado y tenía ojeras. ¿Era así cómo ella se veía? ¿Hace cuánto que no lo veía? Habían pasado 10 años desde la carta sellada, después de eso no volvieron a encontrarse. Sin duda él se había convertido en alguien poderoso e importante, el sr. Cho le tenía plena confianza.
-¿Qué tanto ves?- Lanzó su sonrisa burlona cuando brinco al escuchar sus palabras. -Me vas a desgastar.
-¡Ni..ni lo sueñes Li!- Sus palabras salieron algo atropelladas. Sentía el calor subir por su rostro. -Yo...yo no te…
-Estás toda roja...No te puedo culpar, las mujeres no dudan en admirar mi persona, es algo que no puedo evitar.- Sonrió de satisfacción cuando vio que estaba completamente roja la castaña.
-¡Yo no te estaba viendo! ¡Eres un maldito egocéntrico!
-Hemos llegado.- Bajó del auto y la acompañó hasta la entrada del edificio. -Descansa Kinomoto.
Era extraño, aunque durante mucho tiempo deseo verlo nuevamente, nunca imaginó que se volverían a ver en esa circunstancia. Estaba a unos pasos de volver al mundo mágico, sólo era cuestión de tiempo para que no pudiera salir de él. Esta noche únicamente quería dormir.
- Notas -
Lo cierto es que se me complico empezar el capítulo, aunque tenía la idea no podía plasmarla. También me di cuenta de unos errores que tenía en los pasados capítulos, cuestiones de palabras, nada grave. Palabras que modifiqué y volví a subir los capítulos 2, 3 y 7. Primero; Había colocado "Clan Fua" en lugar de "Clan Chen". Segundo; Okinawa se me hace un tanto lejos del centro de Tokyo, por esa razón cambié la ubicación por Osaka. Tercero; La edad y estudios de Sakura, me puse a investigar un poco sobre cuando inicia el ciclo escolar en Japón, descubrí en un blog algo que dice así: "Una de las curiosidades es que mientras que en España nos guiamos por juntar los alumnos que sean del mismo año en Japón se juntan los nacidos entre el 2 de Abril de un año hasta los nacidos el 1 de Abril del siguiente. Por ejemplo si tenemos 2 personas nacidas una el 1 de Abril del 1982 y otra nacida el 2 de Abril del mismo año estos no compartirían curso como pasa en España sino que el nacido en el 1 de Abril iría a un curso superior que el otro. ¿Curioso no?. Mientras que en España nos fijamos en el año de nacimiento en Japón se basan en el calendario escolar."
Eso quiere decir que si no lo entendí mal Syaoran es mayor que Sakura, porque su cumpleaños es el 1 de Abril y Syaoran es el 13 de Julio. La serie de anime comienza cuando ella inicia el curso de 4° grado con 10 años, recién cumplidos; cuando aparece Syaoran han pasado dos meses del inicio del curso y él tiene 10 años, entonces durante el período de verano el cumple los 11 años. (Disculpen esta explicación pero para mi es importante, ya que siempre pensé que Sakura era mayor.) Ahora he cambiado la edad, ella tiene 21 años y Syaoran tiene recién cumplidos 22 (por eso la mención de la boda del cumpleaños 23 para Syaoran). Los cursos se llevan en trimestre y van en el segundo periodo que es durante Septiembre-Diciembre.
En cuanto los estudios quedan de la siguiente manera:
Kinomoto Sakura, Departamento de Lenguaje y Cultura, Facultad de Letras, Universidad de Tokyo.
Li Syaoran, Departamento de Administración de Negocios, Facultad de Economía, Universidad de Tokyo.
Espero y estos datos a ustedes les sean de referencia para que entiendan un poco de dónde está ubicada la historia, a veces pienso que lo escribo y solo queda en mi mente. Si tienen dudas, comentarios, tomatazos no duden en enviarlos. Soy malisima con la ortografía, es algo que he ido mejorando pero siempre tengo errores, así que me disculpo por ello.
Saludos! Espero siga siendo de su agrado. :)!
