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Ling les había solicitado volver a su palacio en la ciudad imperial, ahí, tendría que arreglarse para partir al matrimonio de Mei, en el cual él siempre estuvo invitado, no solo como emperador, sino, como hermano de Mei.
Alphonse sabía que los herederos de todos los clanes habían sido invitados.
Mientras andaban en caballo, Lan Fan se les unió, saliendo de la nada como siempre. Ella estaba delante compartiendo cabello con Ling, éste informándole de todo lo que Mei había dicho.
Alphonse iba en un caballo, en silencio, a su lado ambas quimeras se le acercaron.
—Quiero disculparme con ustedes —comentó antes de que ellos pronunciaran palabra—. Vinimos aquí por conocimientos, ustedes me acompañaron para que les ayudara a resolver sus problemas, pero… estamos envueltos en esto. Me siento egoísta, como si pensara en mí mismo como si sus opiniones no importaran.
—No se preocupe, joven Alphonse —dijo Jerso—. Sabíamos que esta investigación duraría mucho.
—Pero nos quedamos dos años en Xing… Ed ya recorrió un país entero del Oeste y le dio tiempo de volver con Winry un tiempo.
El suficiente para embarazarla.
—Y nosotros hemos recorrido también mucho Xing —dijo Zampano—. Ha leído libros, ha aprendido Alkahestria. Una de las cosas que queríamos hacer en este viaje es ayudar a los demás también, y en este momento estamos ayudando a la señorita Mei. Ella se encuentra atrapada por su propia cultura y tradiciones y la estamos ayudando a salir de todo esto.
—Usted prácticamente la está salvando.
Aquello, todo ese apoyo, calentaba aún más el corazón de Alphonse. Le hacía sentir al menos un poco mejor.
Lan Fan se detuvo esperándolos. Alphonse dio cuenta que Ling se había quedado dormido mientras ella manejaba el animal.
—Tendrémos que apresurar el paso para estar al menos al amanecer en la ciudad imperial —dijo la chica. Alphonse pudo ver lástima en sus ojos oscuros. Apresuraron el paso, pero aún se mantenían al lado de ella.
—¿Cómo hacen para cancelar las leyes? —le preguntó Alphonse a Lan Fan.
—El emperador creó un consejo conformado por diez de sus hermanos y hermanas. Los de los clanes más poderosos y Mei. Muchos no estuvieron conformes porque Mei fuera parte del consejo siendo de un Clan pequeño, pero Ling certificó que ella podría serlo ya que le ayudó a conseguir la piedra. El Clan Li no es parte del consejo ya que el príncipe murió. La situación de quitar o agregar una ley se basa en que se da la propuesta y si la gran mayoría está de acuerdo, se cumple.
—Wow.
—No es tan fácil como parece, muchos están apegados a las tradiciones y va a ser muy difícil hacerles cambiar de opinión.
—Entiendo… —y continuaron en silencio.
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—Te diría que fueras al menos disfrazado como guardia, pero eres muy grande para parecer de Xing —le dijo Ling. El único tiempo que había tenido para dormir había sido en el caballo, ya que eran siete horas hasta la ciudad imperial. Luego llegaría a cambiarse y partir nuevamente para estar a la hora exacta del matrimonio.
—No te preocupes —le dijo Alphonse—. Confío en tu presencia para vigilar que no le pase nada a Mei.
Además, no sería capaz de ver con mis ojos el matrimonio.
Alphonse estaba seguro que se derrumbaría en lágrimas.
Ling le sonrió y le dijo que la biblioteca estaba disponible. Alphonse debería ir a dormir a la habitación que Ling le había dado, como las quimeras habían hecho, pero no estaba tranquilo para poder pegar el ojo.
Se dirigió a la biblioteca y tomó uno de los tantos libros para poder distraerse, por la ventana, observó a Ling y Lan Fan partiendo hacia los terrenos del Clan Li.
Con su corazón estrujado, estuvo tentado a rezarle a los dioses por los que no creía que protegieran a Mei de cualquier mal.
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Mei nunca fue muy fan del maquillaje. Admitía que ciertos tonos le resaltaban sus facciones, pero sentía que algunos podían ser muy exagerados.
El maquillaje para presentarse ante la casamentera, era más fuerte: rostro blanco, labios rojos y delineado negro; y por suerte, en el de matrimonio era realmente suave: tan solo el delineado y los labios.
Mei había perdido la cuenta de cuánto la llevaban preparando, le dieron su almuerzo mientras terminaban de arreglarla, no lo tocó, estaba aterrorizada.
Las doncellas arreglaban todo para ella con delicadeza, le colocaron el traje rojo con dorado. Le peinaron, colocaron alfileres en su cabeza para luego colocar un tocado que combinaba con su vestido.
Al finalizar, Mei se miró al espejo y aguantó sus ganas de llorar.
Nada más mirarse, notar lo diferente que se veía, le hizo querer sollozar. Frente a ella, mirándola con ojos oscuros, se encontraba una mujer, no una niña.
Una mujer que partía al altar, dejando atrás sus sueños y anhelos. Dejando atrás su niñez, a su amor.
Dejaba atrás a su familia y a su clan.
—Señorita Chang —dijo la doncella. Mei la miró cuando ella, dándole una delicada sonrisa, se acercó y le limpió una lágrima que había escapado. Por suerte el maquillaje era a prueba de agua—. Ya es hora.
Mei asintió, sin decir palabra alguna salió detrás de su doncella. Salía de aquella habitación como la señorita Chang, y volvería como la señora Li.
Mei tragó en seco y apretó la grabadora que había hecho Alphonse que había escondido en su traje.
Lo siento tanto…
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El salón principal estaba abarrotado. Ling había sido el último en entrar, antes de que comenzara la ceremonia, llamando la atención de todos que se levantaron de forma inmediata y le hicieron una respetuosa reverencia.
Sí, ya llevaba dos años en el puesto, pero aún así le era algo difícil acostumbrarse.
Caminó sonriéndoles a todos hasta la primera fila, observó a sus hermanos notando que no faltaba ni uno.
Vaya, sí que iba a ser una gran fiesta.
Li se plantó delante de él con una sonrisa. Le hizo una reverencia.
—Es un honor que se encuentre aquí, su alteza —Ling fingió una sonrisa, quiso darle un puñetazo a Li sabiendo ya todo su plan. Pero debía contenerse. Ladeó la cabeza.
—No podía perderme el matrimonio de una de mis hermanas —respondió.
—Sobre todo si se trata de la joven Mei —respondió Li.
—No comprendo a qué es lo que se refiere, señor Li.
—Su relación con ella es fuerte ¿no?
—Oh, por supuesto. Adoro a Mei. Es una chica muy fuerte, espero que la cuides bien, Li —el mencionado le dio una sonrisa que le provocó un escalofrío a Ling.
—No se preocupe, su alteza. Mei está en buenas manos —y no se habló más. Ling se dirigió a su puesto y Li se limpió su traje rojo.
Ling podía observarlo, planeando todo un desastre.
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Definitivamente todos sus hermanos estaban ahí. Desde el mayor, actualmente, de 25 años, hasta la más pequeña de 6. Mei podía sentirlos, observándola. Algunos con furia, sabiendo que este matrimonio la ascendería a sucesora inmediata del trono. Otros con lástima, conociendo la edad de ella. Otros con burla, sabiendo que ella no era feliz.
Mei trató de mirar hacia enfrente mientras avanzaba, pero ahí estaba Li, dándole aquella sonrisa. Mei esperaba enborracharlo en el banquete, en verdad lo esperaba.
Las piernas le temblaban, quería derrumbarse ahí, a mitad de camino. Miró a Ling que le dio apoyo con sus ojos. Mei tenía la garganta seca y un nudo se apoyaba en ella. No sé dio cuenta cuando ya estaba frente a Li.
Ambos se inclinaron hacia el otro y la ceremonia comenzó.
Mei trató de que sus manos no temblaran cuando levantó la taza de té.
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Los banquetes de bodas era lo más famoso de Xing. Mei no podía alejarse mucho de su marido, pero era bastante incómodo cuando Li la tenía agarrada del brazo y no la soltaba para nada.
—Li… tengo que ir al baño —le susurró entre dientes para que nadie más escuchara. Li le miró y la dejó libre.
—No te pierdas —le murmuró él acercándose para darle un beso en la mejilla. Mei corrió hacia el baño, para luego desviarse hacia la puerta trasera del palacio. Necesitaba tomar aire, necesitaba respirar.
Sollozó. Le dolía el pecho y se sentía sucia nada más con haber besado a Li en los labios.
Estuvo tentada a escapar. Oh, tan solo podría correr y perderse, no volver más.
Pero no podía. Simplemente no…
—¿Hermana? —Mei se paralizó ante la voz infantil. Se dio la vuelta para encontrarse con una niña, Wen, la heredera del Clan Yu, la última hija del emperador— ¿Estabas llorando, hermana?
—No, pequeña —mintió Mei con la voz temblorosa, secó sus lágrimas y se colocó a la altura de su pequeña hermana.
—¿O estás llorando de felicidad? Mi mami me dice que a veces las novias lloran porque están felices —Mei soltó una risita— ¿Estás feliz, hermana?
—Por supuesto —mintió Mei. Debía fingir estarlo, debía fingir que todo esto, esta boda, fue su idea también.
—Mamá dice que las bodas son felices.
—¿Y qué te pareció a ti? —Wen frunció el ceño, tratando de pensar. Luego, levantó la mirada y Mei se observó en aquellos ojos oscuros, como los suyos.
—¡Muy linda! —comentó la niña— Mi mami me dice que tendré una parecida cuando sea grande —la sonrisa de Mei se borró. Se recordó que ella estaba haciendo esto por eso mismo, ayudaría a su hermano a abolir los matrimonios arreglados.
Sin embargo, le sonrió a Wen y le palmeó la cabeza.
—Y yo estaré ahí.
—Eso espero —Wen le volvió a sonreír y le extendió algo que tenía en la mano. Mei sonrió ante la flor, una peonía que ella sabía que florecían en los jardines—. Para ti, hermana —Mei sonrió y recibió la flor. La niña luego corrió hacia la casa.
Mei suspiró observando la flor y sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.
Maldición, pensó que había dejado la etapa de llorona hacía mucho.
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La fiesta duró hasta las tres, Mei esperaba que Li estuviera lo suficientemente borracho como para soltar la lengua, la cuestión sería ¿Cómo preguntarle las cosas?
Mei quiso hablar en privado con Ling, pero en ningún momento tuvo la oportunidad, además que se vería sospechoso. Quería preguntarle por Alphonse, saber dónde estaba, cómo estaba.
Suspiró y se quitó el tocado de la cabeza, luego, soltó su cabello de los alfileres. Sacó la grabadora y la dejó en su nochero y cuando se dirigía al baño para quitarse su vestido, escuchó el estruendo en la puerta.
No sé sobresaltó, ya que sabía que pronto lo escucharía. Li se abrió paso y cerró la puerta, aunque de todos modos, no quedaba nadie consciente para interrumpirlos, la mayoría de sus hermanos decidieron partir enseguida a sus respectivos hogares y solo unos cuantos se quedaron en las habitaciones.
Li se acercó un poco tambaleante a Mei y le pasó un mechón de cabello detrás de la oreja para luego acariciarle la mejilla.
—Todo salió a la perfección, señora Li —murmuró Li. Mei notó que definitivamente estaba borracho y decidió aprovechar. Se colocó detrás de él y comenzó a masajearle los hombros.
—Todo va de acuerdo al plan —murmuró Mei.
—El plan… oh sí, el plan —Li sonrió y Mei se dio cuenta que eran la hora. Encendió la grabadora.
—¿Y cuál es el plan?
Y Li cantó. Le contó el plan como si ella fuera su consejero, como si al ser su esposa ya tenían un nuevo nivel de intimidad.
Claro, Li no mencionó lo de matarla a ella, pero lo dio a entender cuando dijo sobre tomar él el trono cuando Mei se encontrará finalmente indispuesta.
Mei sonrió. Se alejó y apagó la grabadora para guardarla de forma inmediata en la gaveta. Cuando quiso dar la vuelta, Li la miraba con ojos intensos.
Mei tembló. Su esposo se acercó a ella y la besó fuertemente en la boca. Mei tuvo que resignarse, para bien o para mal, debía cumplir con sus obligaciones.
Solo esperaba que el sufrimiento acabara pronto.
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Antes del amanecer, cuando ya su llanto se hubo calmado. Mei tomó una bata y se la colocó encima tocando su piel desnuda.
Miró a su lado, Li dormía plácidamente. Mei tomó la grabadora y se levantó de la cama con cuidado. Pasando su vestido sin siquiera mirarlo, tomó una hoja y una pluma para escribir la carta.
"Listo. Plan terminado.
Mei Chang."
Puede que ahora fuera Li, pero ella seguiría usando su apellido para cartas personales.
Volviendo a mirar hacia su cama, notando que aún su esposo dormía, ella decidió salir al encuentro que había planeado con Lan Fan. Si Li se levantaba y no la encontraba ahí, Mei podía excusarse diciendo que fue a la cocina a buscar algo de comer.
Se encontró con Lan Fan frente a la habitación del emperador. La guardia la miró y enseguida, luego de hacer revisión del perímetro, se quitó la máscara.
Mei le entregó la carta y la grabación.
—Cantó —dijo Mei. Lan Fan se la había quedado mirando. Observó que la otra chica miraba sus muñecas. Mei enseguida notó las marcas rojas en su piel.
—Mei…
—Fue más suave de lo que había prometido ser —dijo la princesa con un nudo en la garganta—. Supongo que el licor no nubla todo, al menos el deseo lo mantiene.
Lan Fan sintió como su corazón se estrujaba al ver y escuchar a Mei así. No eran solo las marcas en sus muñecas, eran los chupones en su cuello y en el nacimiento de su pecho.
A Lan Fan le dolió no poder hacer nada al respecto. Le dolió, porque Mei había hecho muchas cosas por ella y Li cuando cruzaban el desierto de vuelta a su país.
—Mei… —fue a hablar, pero la princesa la hizo callar con una mirada. Mei le tomó de las manos y le hizo apretar la grabadora.
—Por favor, no permitan que esto sea en vano —su voz temblaba—. Por favor, llevenselo pronto —Mei la miró, sus ojos llenos de lágrimas, pero con un brillo de esperanza en ellos—. Y por favor, no le digan sobre esto al joven Alphonse. Díganle que yo le pido que vuelva a su país.
» Que yo personalmente le escribiré cuando sea libre.
Lan Fan era fuerte, su entrenamiento le exigía no llorar.
Pero ni ella fue capaz de contener aquellas lágrimas luego de que Mei se fue. Aún en su cabeza, en reproducción continua, sus palabras del sacrificio de la princesa.
Nota: Joder… debo admitir que este capítulo me hizo llorar. Ha sido súper doloroso escribir esto… joder… es que Li es una mierda (fíjense que ni me he esforzado en buscarle un nombre XD
Sobre Wen, se sabe que en la serie, Mei es la hija #19 y tiene unos 12 años… y son 43, por lo cual, hay otros 14 niños más pequeños. La escena de Wen me gustó mucho, sobre todo para recordarle a Mei porque luchaba. Es una nena dulce, y la adoré tanto.
Y bueno, definitivamente este capítulo pudo conmigo, me pase de Angst.
Les cuento, este capítulo lo escribí escuchando mi reflejo de Mulán… todo en esa película me recuerda a este fic.
Ahora, bien.
Les tengo una mala noticia… el siguiente capítulo, es el final. Luego viene el epílogo.
Planeo terminarlo antes de que se acabe septiembre.
En fin, gracias. Miles de gracias por apoyar este fic. Por seguirlo, por leerlo, por dejarme comentarios… Dios… estoy muriendo del dolor.
Los quiero.
Gracias por leer.
Fullmetal Alchemist ©Hiromu Arakawa
