Una sombra apareció delante de los ojos de Nathan. Le dolía todo el cuerpo, apenas podía respirar y tan sólo deseaba poder descansar, pero al mismo tiempo, no podía dejar de pensar en Liza.

"Ahora me deberás una." Conocía muy bien esa voz y siempre que la escuchaba le hacía sentir mal, le daba miedo, podía reconocer que le aterraba escuchar hablar a aquel hombre. "Al menos espero que dejes de pensar que quiero matarte, a ti o a tu novia."

"Liza." Consiguió pronunciar Nathan con gran esfuerzo. Abrió los ojos y miró a su alrededor.

Junto a él estaba Liza en el suelo, parecía inconsciente o al menos permanecía inmóvil. Alargó la mano hacia ella, pero estaba demasiado agotado como para poder llegar a tocarla. Luego miro al otro lado y allí vio dos formas, una no tenía los pies en el suelo y emitía ruidos muy parecidos a los que haría alguien que se estuviera ahogando. El otro, permanecía de pie, delante del primero.

"No soy el más querido por aquí, pero gracias a ti, van a ver que no soy tan malo como ellos creen." Dijo la voz.

Nathan levantó la mirada y allí lo vio, cogiendo del cuello a su agresor, al hombre que había tratado de matarlos a él y a Liza. El hombre se estaba poniendo de un color bastante parecido al morado y apenas respiraba.

Sylar por su parte, sonreía, aunque con la vista borrosa, Nathan no pudo estar seguro si se trataba de una sonrisa diabólica tal y como él le había visto siempre o realmente había cambiado, pues en su mente tan sólo estaba la imagen de Liza.

"No pongas esa cara que no pretendo matarte, no al menos si no decides volver por aquí nunca más. Estás poniendo en peligro al hombre al que quiero con tu presencia. ¿Lo has entendido?"

"Si." Dijo el otro hombre con un estertor. Con un simple movimiento de mano, Sylar lanzó contra la pared al hombre, que acabó golpeándose la espalda contra ella. Lo retuvo allí, mirándole con cierta curiosidad, como si de un depredador se tratara, observando a su próxima presa.

"Este sitio está protegido, así que por tu propio bien te recomendaría que no volvieras nunca, si no quieres saber cuales son mis habilidades claro." El hombre protestó con fuerza al notar una fuerte presión en la cabeza y sentir una gota de sangre surgir de su frente.

"Sylar, detente." Dijo Nathan, que empezaba a sentirse mejor, lo suficiente como para apoyar las manos en el suelo e intentar levantarse.

"Soy Gabriel, aunque no es fácil perder las viejas costumbres. Además no pensaba matarlo, se que eso no le gustaría a Mohinder."

Nathan ya no le estaba haciendo caso, incluso había dejado de prestarle atención al hombre que estaba en la pared y que trataba de removerse para soltarse de su agresor. Se deslizó hasta Liza, que continuaba quieta en el suelo.

La recogió entre sus brazos y le quitó un par de mechones de cabello del rostro; le acarició la mejilla y le besó con cuidado en los labios. Ella se removió y dijo algo pero no fue capaz de entenderla.

"Eso es, vamos vuelve conmigo."

"Nathan…"

"Si, mi niña, estoy aquí, todo está bien." Nathan levantó un momento la mirada hacia Sylar que poco a poco, había dejado caer al suelo al otro hombre, sin quitarle la vista de encima. "Creo que tu ex no te va a molestar en una larga temporada." Terminó diciendo cuando Sylar se lo quedó mirando a él.

"Vete de aquí, no me tientes a quitar una amenaza de en medio."

En cuanto fue capaz de moverse el hombre exhaló con fuerza, se levantó y atravesó la pared sin pararse a mirar atrás.

La habitación se quedó en silencio. Ninguno de los dos hombres que se estaban mirando dijo nada; tan sólo se quedaron así, mirándose en silencio, Nathan sosteniendo a Liza entre sus brazos, acunándola lentamente, Sylar de pie, mirándole triunfal, esperando que Nathan dijera aquello que llevaba mucho tiempo esperando.

"Gracias."

"No está mal teniendo en cuenta que me odias y que estás convencido de que voy a mataros a todos."

"Lo digo en serio, gracias, por salvarnos la vida, si no hubieras llegado a tiempo, supongo que ahora estaríamos muertos."

"Mucho mejor aunque…"

Sylar no terminó la frase, pues Peter entró en el dormitorio en ese momento. Había escuchado la llamada desesperada de su hermano, pero lo había hecho demasiado tarde. Estaba agotado y se había quedado profundamente dormido, después de estar hablando con Claire durante mucho rato.

Su cara lo decía todo, era la viva expresión del miedo, por pensar que algo horrible podía haberle ocurrido a su hermano y que él no había llegado a tiempo para ayudarle. No dijo nada, tan sólo miró la escena, preguntándose que era lo que estaba mal allí.

"¿Qué demonios haces aquí? Al final has venido a terminar lo que llevas mucho tiempo intentando, pues lo siento, pero siempre que nos hemos enfrentado, hay demasiada gente dispuesta a detenerte."

"Peter, no, no es lo que parece. Sylar," Nathan miró al otro hombre. "Gabriel nos ha salvado la vida. Te llamé a ti, pero supongo que él también me escuchó y estaba más cerca para venir ayudarnos."

"¿Ayudaros? ¿Cuál es tu plan? ¿Por qué pretendes ahora hacerte amigo nuestro?"

Gabriel no dijo nada. permaneció en silencio, con una media sonrisa en la expresión. "Peter déjalo ya, te estoy diciendo que tal vez estábamos un poco equivocados con él. no voy a negar que no es una persona de la que vaya a fiarme al cien por cien, pero estaba aquí, cuando podía haberme dejado morir, nos ha salvado, cuando podía haberse unido a ese tipo y haber conseguido nuestros poderes sin problemas. Gabriel nos ha ayudado. Nada más."

"Nathan…" Liza rozó el brazo de su novio con una mano y cuando él bajó la mirada, se encontró con los ojos oscuros de ella mirándole directamente. Se incorporó, no sin cierta dificultad, hasta quedar apoyada en el hombro de él y más que nada, agradeció las manos de él rodeando su cintura y protegiéndola sin moverse del sitio. "Lo siento, si no estuvieras conmigo, no habría intentado matarte a ti."

"Si no estuviera contigo, seríamos amigos, te habría oído gritar y habría acudido sin pensarlo para ayudarte. Creo que estaríamos en una situación bastante parecida a esta, con la pequeña diferencia de que ahora no iría a besarte."

Ella sonrió al mismo tiempo que se ruborizaba. Nathan le besó en los labios, mientras ella rodeaba el cuello de él, sin importarles que su hermano le estuviera viendo o que el propio Gabriel, estuviera delante.

Nathan se levantó y llevó a Liza hasta la cama donde la tumbó. Ella tenía la expresión sumamente cansada. No lo diría; aunque la conocía desde hacía poco tiempo, sabía que no le gustaba mostrarse débil o indefensa delante de nadie; pero estaba echa polvo, demasiadas veces a punto de morir para su gusto.

"Volverá a por mi, nunca se cansa y mucho menos ahora que sabe que no estoy sola, ahora tu también estás en peligro."

"No me preocuparía por tu ex durante un tiempo, creo que no pisará este sitio por una temporada." Dijo de repente Gabriel. Peter lo miró dureza y Nathan sabía perfectamente porque.

No se trataba de que Gabriel pudiera ser una buena persona, o de que no fuera a hacerles daño nunca más, si eso era verdad. El problema de Peter, era que él era el héroe, el que se ponía en peligro para ayudar a sus amigos, el que peleaba frente a todos, no le que acudía tarde al rescate, no el que miraba al salvador del día. Podían ir las cosas muy mal, pero Peter siempre estaba preparado para pelear.

Nathan lo conocía demasiado bien y conocía los sentimientos de su hermano como si fueran los suyos propios. "¿Por qué no vas a buscar a Mohinder y le dices que venga a echarle un vistazo a Liza?"

"Estoy bien, tan sólo algo magullada, pero un sueño reparador lo soluciona todo." Liza notó el apretón de mano de Nathan y la mirada de complicidad que le envió. Peter quería ayudar, Peter tenía que salvar a alguien. "Me duele la cabeza, creo que tienes razón. No me encuentro muy bien." En realidad no estaba mintiendo. "¿Crees que podrías traerlo cuanto antes?

"Nathan ¿estás seguro?" Preguntó Peter mirando primero a su hermano y luego a Gabriel.

"Si, tranquilo, todo está bien, al menos por el momento." Pues al fin y al cabo, Nathan no podía estar muy seguro de cuanto tiempo iba a durar ese nuevo Gabriel. Peter suspiró y se dio la vuelta, nada le iba a hacer cambiar de idea sobre lo que pensaba de Sylar, siempre sería un asesino, no podía quitarle el ojo de encima por mucho que ahora estuviera actuando.

No comprendía como Nathan podía estar tan ciego con él, pues Sylar no había cambiado, tan sólo se trataba de una pose para conseguir algo.

"Espero que sepas lo que haces hermano."

Nathan levantó la mirada hacia la puerta al escuchar los pensamientos de su hermano pequeño. Comprendía su preocupación, porque si no la tuviera, Nathan pensaría que le ocurría algo malo. Pero había algo distinto en la forma de mirar de Sylar, algo que le convertía de alguna manera en un ser humano. Tal vez fuera que no dejaba de pensar que Mohinder, que realmente estuviera enamorado. Aunque tal vez, Peter tenía razón después de todo y no se trataba más que de un truco para cogerlo con las defensas bajas y poder hacerse con sus poderes.

Nathan podía estar seguro de cual era la realidad, pero por el momento prefería seguir su propio instinto, aunque ya le había fallado más de una vez y preocuparse de lo que realmente le importaba ahora.

"¿Cómo estás?" Se sentó en la cama junto a Liza.

"Mejor de lo que le he dicho a tu hermano, pero…"

"Estás hablando conmigo," Dijo Nathan poniendo un dedo sobre los labios de ella. "Y pensaba que ya te habías dado cuenta que no me puedes mentir así, con tanta facilidad." Le acarició al mejilla y dejó que ella se acomodara de nuevo sobre su pecho. "Estás hecha polvo, lo puedo leer en tus ojos, tienes miedo de que vuelva tu ex y piensas que cuando vuelva va a intentar hacerme daño a mi."

Liza se mordió el labio con fuerza, tanta que Nathan pensó que se iba a hacerse sangre.

"Me marcho, no quiero molestaros, pero espero que te hayas dado cuenta que no soy el monstruo que era, Mohinder me ha cambiado así que os pediría a todos que le deis una nueva oportunidad, él sólo vio lo que tu has visto en mi, mucho antes. Es un gran tío y lo último que desearía sería haceros daño a ninguno de vosotros."

"Vete ya por favor." Nathan estaba muy incómodo con esa confesión por parte de alguien que hasta hacía un día antes, había sido uno de sus peores enemigos.

"Claro que pero Mohinder no tiene ninguna culpa de ninguno de mis errores en el pasado. Os considera sus mejores amigos y aunque no te lo quiera decir, digamos que ve en ti la figura del hermano mayor que nunca ha tenido."

"¿Podrías dejarnos solos?" Gabriel no dijo nada más y salió del cuarto.

"A mi me gusta Mohinder." Nathan sonrió al escuchar a Liza. A ella le caía bien todo el mundo, era incapaz de ver la maldad en nadie, a menos que ese alguien intentara matarla directamente.

"Descansa."

"¿Estarás aquí cuando despierte?" Preguntó ella acurrucándose todavía más contra el cuerpo de él.

Le besó antes de que ella cerrara los ojos. "¿Dónde iba a ir?"