Hola y bienvenidos sean todos a leer este Fanfic, los personajes no me pertenecen. ni la historia debido a que esta historia está basada en "Adini Feriha Koydum" , Espero que les guste y acepto sugerencias
Capitulo 12: Te lo diré todo...
Luego de lo ocurrido en bote pasaron días, deseaba no volver a ir a ese lugar pese que sabía que tenía que cumplir con eso. Enterarse de lo del idilio de la señora Hinako la dejo afectada. Pese a todo eso era algo que iba contra sus principios.
No sabía porque pensaba en eso justo ese día cuando se dirigían a casa, como era de costumbre iba con Ranma, el muchacho ya tenía el habito de dejarla en su casa día tras día. Miro fuera de la ventana del copiloto y recordó nuevamente lo molesta que estaba con el oji azul. Era la tercera vez que discutían ya por lo sucedido con Mousse.
—No crees que exageras — rompió el silencio el muchacho de la trenza.
—Tu exageras, humillas a la gente que ni siquiera conoces. — hablo la peli azul para mirarlo de lado.
Hizo una mueca molesta antes de responder.
—Akane no quiero hablar del mismo asunto.
—¡críticas a la gente que no conoces, solo porque no tiene la misma vida que tú tienes! — encaro Akane enfadada.
—¡ese chico choco mi auto! ¡después se peleo! ¡y luego lo golpearon y culpo! —grito enfadado — ¡no quiero discutir con la persona más importante en mi vida por su culpa y la de su familia!
—Hay algo que me pregunto, ¿qué pasaría si fuera la hija de un conserje? —cuestiono la peli azul— sería tan importante en tu vida.
—no puedo creer que estés diciendo estas cosas Akane.
—¡contesta! — pidió la chica comenzando a perder la paciencia.
—Akane ¿qué dices?
—Ranma escucha... — fue interrumpida, justo cuando creía que diría todo.
—¡tú tienes que escuchar Akane, estoy harto de hablar de ese chico y su familia! — hablo molesto el oji azul.
Aquel comentario la había hecho enfadar, más aun que no le diera una respuesta concreta al asunto. Supo de inmediato su respuesta.
—Ranma estaciónate — ordeno Akane.
—¿cómo? —consulto Ranma desencajado.
—¡dije que te estaciones! — repitió la chica molesta.
En cuanto el auto se detuvo decidió bajar de este, ya estaba harta de ver la cara del muchacho con esa actitud tan pedante que estaba teniendo.
Eso le había colmado la paciencia en cuanto la vio bajar salió tras ella para encararla.
—¡Akane! ¿¡qué crees que haces!?
—No te necesito puedo irme sola — informo cortante.
—Qué acaso nunca seremos normales, nunca tendremos días normales, salir a pasear un rato, reír, hablar. — vocifero — es mucho pedir.
Lamento profundamente las palabras de Ranma puesto que tenía razón, ella no era capaz de salir libremente con él como cualquier otra chica, entre otras cosas. Se acerco hasta él para abrazarlo debido a que se veía realmente afectado por eso.
Llegaba por la noche a casa después de un largo y difícil día, estaba cansado de discutir con Akane por estupideces. Porque no entendía que lo único que quiere es estar con ella, su necedad comenzaba a fastidiarlo, pero pese a todo tenía una enorme necesidad de estar con ella. Habían pasado pocas horas desde que no estaba junto a ella y ya la extrañaba.
Abrió la puerta pesadamente para sorprenderse, su padre se encontraba sentado en la sala como pocas veces. se aproximo para ver qué es lo que hacía y entonces noto que miraba álbumes de foto, rio al ver aquella escena. no era algo propio de él.
—Vaya, mi papá está en casa y viendo nuestro álbum. — dijo Ranma burlesco — de verdad me estas asustando.
—Cálmate, las amas de llaves estaban limpiando y dejaron esto aquí. —contesto Genma.
—Yo ni siquiera sabía que lo teníamos —hablo el chico mientras miraba dentro de una pequeñas cajas repletas de fotografías.
Observo una foto que le llamo su atención y la tomo, era una fotografía de su madre cuando era más joven.
—Madre, que hermosa es... — comento el oji azul mirando la foto.
—Já, mírame ahora me estoy quedando sin cabello y tengo un gran estomago. — rió mostrándole una fotografía junto a su madre.
—Te ves muy joven ahí. — afirmo el azabache.
—Era cuando tenía tu edad.
—¿y... —hizo una pausa — Como supiste? —termino por preguntar.
—¿qué? —cuestiono Genma sin entender.
—que querías casarte con mamá — respondió curioso el muchacho.
Cerro el álbum de fotografías que tenía en sus manos y lo puso sobre la mesa para responderle a su hijo aquella interrogante.
—Me hice una pregunta, y luego me la respondí... ¿cuantos minutos puedo estar sin esta mujer? —sonrió — respuesta ni uno solo.
—así que eras tan feliz que no tuviste ninguna duda
—¿feliz? ¿tu madre y yo? —dio una carcajada — solíamos tener problemas todos los días, escenas, celos.
—Entonces querías casarte para pelear cómodamente — dijo Ranma sin entender — y el resultado es obvio papá.
—No hijo, nos casamos porque nos amábamos profundamente el uno al otro, incluso al discutir —aclaro el padre del muchacho.
—No puedes pausar tu vida por un segundo... —pensó en voz alta el oji azul.
—Es verdad, solo un verdadero tonto puede pausar su vida por un segundo. — Concluyo su padre.
Necesitaba pensar un poco más en el tema, dejo a su padre en el lugar para dirigirse a su cuarto y pensar tranquilamente antes de dormir.
Caminaba por el muelle lentamente, nuevamente tendría que ir a limpiar el yate. El día estaba nublado y eso la relajaba un poco debido a que se complementaba con su humor actual, temía la reacción del hombre al verla de vuelta en el lugar pero tarde o temprano tendría que ir.
En cuanto puso un pie en el lugar pudo encontrarse con aquel hombre de cabello castaño y mirada azulada, el joven que leía atento el periódico escucho sus pasos y entonces se levanto para recibirla.
—Esto es por la semana pasada. — dijo Shinnosuke entregándole dinero.
—Vine aquí porque Kasumi insistió en que conservara el trabajo, no sabe lo que vi ese día entre ustedes dos.
—Interesante—Hablo el castaño— pero sabe tus mentiras ¿cierto?
—Kasumi ha sufrido suficiente por esto, si ya no necesitas que alguien venga a limpiar me harías un favor— comento la Peli azul.
—Yo también debo mentir. — contó Shinnosuke.
—Shinnosuke no quise mentir sobre tu yate, ella tiene razones para mantener el trabajo. —Agrego la muchacha— como dije si le dices que ya no necesitas ayuda ella renunciara.
—¿y si no hubiera sucedido ese raro encuentro? ¿querrías renunciar a tu trabajo? — cuestiono.
—No—respondió mirándolo a los ojos.
—Entonces creo que te puedo ayudar, porque necesito alguien que me quiera ayudar y estoy muy contento con tu trabajo — hablo sonriendo el joven.
—¿por qué quieres que continúe? — pregunto Akane sin entender.
—Para mi tus mentiras no son un problema, no me voy a entrometer— aclaro—Y lo que haya pasado con Hinako eso no es tu problema, si no quieres trabajar aquí puedes renunciar. Pero si aun quieres venir, ya sabes donde están las cosas—informo—puedes empezar por ahí.
Pudo ver que la chica estuvo un rato pensando en el asunto, pero luego vio un brillo en sus ojos que jamás había apreciado en alguien.
Determinada avanzo y se preparo para seguir adelante, tenía sus propias metas y ayudar a su familia era una de ellas, no se rendiría para aunque se viera completamente amarrada a sus mentiras.
Comenzó a limpiar y luego de media hora pudo ver nuevamente al hombre que se encontraba trabajando en una mesa al aire libre dentro del yate.
No comprendía porque pero le enfurecía la actitud que tenía ese sujeto.
—quieres que siga trabajando contigo porque tienes miedo igual que la señora Hinako—hablo Akane desafiante—ya tuve suficiente de mis mentiras, no quiero ser parte de otras mentiras.
—esto es porque no crees en que quiero que sigas trabajando.
—no lo creo— respondió
—espera— dijo el castaño mientras desaparecía un minuto, luego de un rato volvió al lugar con un DVD en sus manos— Ten, esto me sirvió mucho es una película, el silencio de los gitanos. —contó Shinnosuke— los gitanos dicen que cuando me vi a mi mismo mintiendo ya no puedo creer en nadie. Es un regalo, espero que te sirva tanto como a mí me sirvió.
Se encontraba en las terrazas junto a Ryoga bebiendo un café pacíficamente, mientras pensaba en lo aburrido que era el día sin la peli azul. Sabía que ese día no tenía clases y eso lo ponía algo malhumorado.
—¡oye Ranma! — distrajo al chico de su mente— ¿qué te parece si tu y yo vamos al club esta noche a divertirnos?¿ qué harás en la noche?
—Solo porque Akane no puede salir, no significa que iré contigo.
—Oh... que drama— pronuncio burlón—tienes que hablar con ella, no sé porque sus padres son tan estrictos si ya no es una niña pequeña.
—Ya conocí a su hermana. — conto el oji azul.
—¡No es cierto! — agrego riendo para ver a Ranma que lo miro serio— ¡Okay! ¿Y?
—Tienen muchos problemas, Akane no lo comenta porque parece ser algo complejo.
Dio una carcajada al escuchar aquello.
—¿de verdad? —miro al muchacho— eso quiere decir que son el uno para el otro.
Lo miro algo molesto por el comentario pero no le dio mayor importancia, su amigo tenía razón. Ambos tenían problemas con sus familias.
Todos preparaban sus maletas para ir al Dojo esa noche a excepción de ella que al día siguiente tenía que ir al trabajo.
Estaba preocupada por dejar a su hermana menor sola por la noche en casa, pero tenía que ir Nabiki se estaba haciendo cargo sola de eso y ella tenía que velar por sus dos hermanas.
—Kasumi estaré bien no te preocupes. — tranquilizo a su hermana la peli azul.
—Akane volveremos mañana en la tarde, cuídate ¿sí? — hablo la mayor de las Tendo preocupada.
—Sí hermana, ve tranquila. —pronuncio Akane.
—Akane, Mousse irá con nosotros. — informo Soun mientras cargaba el bolso a la salida.
—Cierras bien la puerta ¿está bien? — pidió Mousse preocupado.
—Sí. — alcanzo a decir antes de ver a todos los integrantes de su familia salir del lugar.
Una enorme sonrisa apareció en su rostro al encontrarse sola ahí, sabía que por fin podría salir al menos una noche. Entro a su habitación para preparar sus cosas antes de retirarse de la casa.
Estaba aburrido esa noche en casa mientras preparaba un poco la sala para ver una película, ese era el día libre de la mayor parte de la servidumbre por lo que el silencio abundaba en su casa. Comenzó a buscar un DVD entre los muebles de la sala cuando el sonido de su teléfono lo distrajo totalmente del lugar.
—¿Que pasa Ryoga? — pregunto Ranma.
—¿donde estas amigo? — interrogo a través del celular— ven al club todos están aquí.
—No amigo, que se diviertan me quedare en casa—pronuncio con pereza.
—está bien... — agrego resignado Ryoga antes de cortar la comunicación.
Había encontrado una película adecuada para la noche de esas antiguas de terror cuando nuevamente su teléfono comenzó a sonar, molesto contesto el celular sin ver la pantalla.
—¡Ryoga ya dije que no! — hablo ofuscado.
—¿Dije que no? — pronuncio una voz femenina conocida.
Sonrió al escuchar esa dulce voz.
—mi amor... —dijo melosamente— pensé que llamaba Ryoga.
—¿qué haces? — pregunto la muchacha de cabellos azules.
—Nada estoy solo en casa, extrañándote mucho... — confesó
—¿Me extrañas? —interrogo.
—Sí— afirmo soltando un sonoro suspiro.
En eso sintió como sonaba el timbre de su casa, miro hacía la puerta preguntándose quien podía ser a esa hora.
—Están tocando— comento Ranma por teléfono—espera un segundo.
Fue hasta la puerta sin despegarse el celular de su oreja, abrió la puerta y entonces se encontró de frente con Akane que lo esperaba sonriendo en el umbral de la puerta.
Por un momento no lo creyó, miro su teléfono y entonces corto. Se acerco hasta la chica para comprobar que fuese real y la abrazo con fuerza.
Parecía un sueño poder estar con ella esa noche, la vio pasar velozmente hasta la cocina.
—¿Cenaste? — pregunto Akane.
—No. — respondió el oji azul.
—Entonces haremos algo. — dijo mientras buscaba algo que supiese cocinar.
Era pésima cocinera tenía que aceptarlo, pero había una comida que jamás le quedaba mal y era la pasta y las ensaladas. Preparo la salsa con suma atención para no envenenar al muchacho que la observaba atento sin musitar palabra alguna.
Luego de un rato termino la salsa y le hizo un gesto con la cuchara para que la degustara.
—Ranma prueba esto. — pronuncio dándole de probar preocupada.
El muchacho mantuvo silencio y entonces hablo ella nuevamente.
—¿tan malo sabe? — pregunto Akane.
—No, es solo no puedo creer que estés aquí. — pronuncio mientras la miraba embobado.
—mi familia no estaba en casa, por eso vine hasta aquí...
—Akane ¿sabes lo que estamos haciendo ahora? — cuestiono el muchacho.
—¿qué es? — pregunto.
—Estas aquí, cocinaste para mí, estamos haciendo algo normal juntos. — hablo Ranma.
—De hecho no hacemos cosas juntos. — agrego Akane.
—no hemos ido al cine, no te he podido llevar a que cenes con mi mamá.
—no pudimos jugar con Satori. —pronuncio la peli azul.
—¿qué más? — pensó en voz alta Ranma.
—En realidad hay algo quizás suene infantil, hace algún tiempo tuve un sueño, discutíamos mucho... —rio— había nieve y yo solo quería caminar en la nieve un momento, que nos divirtiéramos y jugáramos como niños pero, el invierno ya termino— pronuncio resignada— Quizás en otro invierno.
Escucho detenidamente sus palabras y pensó en algo, pero luego lo haría.
—Bueno vamos— dijo Akane tomando los platos para ir al comedor— no olvides la ensalada.
Obedeció a la muchacha como si se tratase de un robot.
Cenaron juntos en silencio tranquilamente, para luego comenzar a ver una película. Ambos se acomodaron en el sillón de la sala para comenzar a verla luego de que él preparase unas palomitas en el microondas.
En la película se llevaba a cabo una persecución típica de los films de terror, pudo ver a Akane tapándose los ojos en una escena nerviosa.
—Cobarde — dijo burlándose con seriedad.
—No soy cobarde, solo me siento mal— mintió descaradamente la peli azul para sacar un poco de palomitas—¡Ay no te vayas por ahí, por ahí va! — se tapo los ojos para no ver la escena.
Quiso reír pero se controlo y entonces la mantuvo abrazada con uno de sus brazos mientras comía palomitas.
—habla más fuerte quizás te escuche. — Hablo Ranma.
—Te dije que no viéramos una película de terror— regaño la muchacha molesta por las burlas del oji azul.
Se reincorporo para sentarse bien en el sofá, y en cuanto lo hizo el muchacho se acomodo a su lado.
—Te protegeré mi amor—aclaro el chico de la trenza.
Miro seriamente a Ranma y entonces tomo un poco de palomitas de maíz y se las lanzo en el rostro.
—Protégete a ti mismo. —desafió.
—¡Ya verás! —pronuncio para imitar la acción la muchacha.
En ese instante comenzaron una guerra de palomitas de maíz durante unos minutos hasta que la chica comenzó a rendirse.
—¡Ranma Basta! — hablo para comenzar a sacar pedazos de palomitas de su cabello— se están metiendo en mi cabello.
—¿y eso qué? — dijo Ranma riendo mientras tiraba algunas más en el lugar.
—¡Déjame en paz! — se quejo para correr alrededor del sofá mientras seguía quitando cosas de su pelo.
—¡No corras! — advirtió para atraparla por la espalda— ¡Te tengo!
La acerco hasta el de forma en que pudo poner su cabeza al lado de la suya sobre su hombro.
Era un momento divertido y especial para ambos, se volteo lentamente para observar a los ojos a Ranma que inmediatamente poso su mano sobre la cara de ella.
—Te amo tanto mi amor — pronuncio Ranma completamente perdido en su mirada— más que a todo, más que a cualquier cosa en el mundo.
—Yo también te amo mucho—dijo mientras acariciaba la espalda del muchacho— a veces no lo puedo demostrar, pero te amo.
Vio como la muchacha cerraba sus ojos y entonces se acerco poco a poco hasta terminar con esa maldita distancia que los alejaba, toco sus labios con los suyos lentamente para poder disfrutar completamente del momento.
Sin darse cuenta comenzó a sentir como el joven dejaba de besarla en los labios para ir hasta su cuello, se tenso de golpe y entonces pudo ver como se detenía para mirarla.
—Ranma... esto es demasiado para mí— confeso avergonzada.
Tomo su rostro con ambas manos para acariciarla y entendió completamente sus palabras, sabía que ella demasiado inocente aun para dar el siguiente paso, sonrió y entonces puso un fuerte beso en su frente. La abrazo para que se sintiera segura y no temiera de él.
Abrió los ojos pesadamente por la mañana y entonces sintió algo pesado sobre su cintura. miro a un lado y entonces vio al joven que dormía pacíficamente a su lado, habría querido quedarse en ese lugar. Pero entonces recordó que su familia iba a llegar ese mismo día, se levanto con cuidado para no despertar al muchacho.
Se puso en pie y entonces tomo una libreta que estaba sobre la cómoda de la habitación. Escribió en la pequeña libreta una nota antes de tomar su bolso para salir del lugar.
Bajo las escaleras luego de pasar al baño para lavarse la cara y peinarse, miro hacia la mesa del comedor y decidió dejarle desayuno al muchacho antes de irse. No tardo mucho en hacerlo, para luego marcharse a casa.
Se giro en la cama para abrazar a quien se suponía que debía de estar ahí, cuando no sintió a nadie. Abrió sus ojos para confirmar su decepción, comenzó a reincorporarse cuando pudo ver una nota en la almohada al lado de la suya.
—Anoche fue como un sueño, buenos días — leyó en voz alta un poco más alegre.
Se levanto luego de un rato y se aproximo hasta el baño para bañarse y próximamente vestirse, en cuanto termino de prepararse para salir bajo las escaleras mientras terminaba de acomodar las mangas de su camisa.
Ya sabía que haría en ese día se aproximaba hasta la puerta cuando miro de medio lado la mesa, sonrió al ver el desayuno y entonces solo se limito a sentarse a la mesa.
Llego a casa antes que todos y entonces entro a su cuarto para cambiarse de ropa, mientras lo hacía se observo detenidamente al espejo, era feliz pero al ver su reflejo comprendió que todo a excepción del sentimiento era falso.
Se abrazo a sus piernas sobre su cama, su mirada se perdió en un objeto del lugar, tomo el DVD y entonces recordó aquellas palabras.
—Desde que me mentí a mí mismo, ya no confió en nadie. — pronuncio mientras se miraba en el espejo de su cuarto.
En ese minuto se lleno de valor. — te lo diré todo... — se dijo a sí misma.
Se movió hasta su improvisado closet y entonces tomo un vestido blanco, miro su pelo y entonces decidió alisarlo debido a que solía usarlo ondulado o tomado. Ese día lo haría, tenía que hacerlo.
Entro a paso seguro a esa enorme joyería en la cual lo esperaban, miro de reojo las vitrinas y entonces el vendedor del lugar lo saludo.
—Bienvenido señor Saotome— hablo cordial el hombre.
—Hola— saludo sonriendo.
El hombre saco de abajo del mesón una selección de joyas finas que puso a disposición del muchacho.
—estas son las piezas más selectas que tenemos actualmente— comento el vendedor.
Impaciente miro los anillos y saco uno para mirarlo detenidamente, no sé convenció con el primero. Luego vio otro que tenía un diamante en el centro con forma similar a un corazón, lo vio de todas las perspectivas en la cual se le podía apreciar.
—será este... —pensó en voz alta— tan perfecto como ella.
Salió de casa arreglada de pies a cabeza, usaba un vestido blanco con un lazo rosado en la cintura no muy ajustado. Llevaba un maquillaje sutil y su cabello estaba lizo.
Saco su celular del bolso para marcar el numero de Ranma, no paso mucho cuando esté contesto.
—Ranma...
—sí, mi amor — respondió.
—Quiero ir a la costa, ¿puedes venir conmigo? —consulto la peli azul.
—Sí, estaré ahí tan pronto termine ¿de acuerdo? — hablo Ranma.
—Muy bien pero no me hagas esperar mucho. — pronuncio seria.
—Está bien cariño, me voy, nos vemos— alcanzo a oír finalmente para cortar la llamada.
Comenzó a preocuparse debido a eso, temía que con el pasar del tiempo perdiera el valor para lograr confesarle la verdad.
Suspiro pesadamente antes de emprender marcha hasta el Faro.
Tomo el autobús para llegar hasta el lugar y luego de media hora llego al sitió pero se extraño que el muchacho aun no llegase.
Se puso en una sombra debido al fuerte sol que hacía ese día y entonces decidió llamarlo nuevamente, ya eran cuarenta minutos por sobre la hora acordada.
No alcanzo a esperar mucho al teléfono cuando contesto nuevamente el joven.
—Hola Ranma, ¿donde estas? te estoy esperando a un lado del faro— hablo Akane.
—¿por qué no mejor vienes a mi casa? — sugirió.
—Pero habíamos dicho que nos veríamos aquí— se quejo.
—Es que estoy atrasado apenas me estoy cambiando, ven te espero. — dijo el chico antes de cortar.
Suspiro sintiendo un nudo en el estomago.
—Al final no importa en donde nos veamos— se dijo así misma antes de marcharse al lugar.
Toco el timbre nerviosa e impaciente, se había decidido finalmente a decir la verdad y estaba tratando de mantener el valor para decirlo todo y no acobardarse como siempre.
Paso poco cuando el oji azul le abrió la puerta.
—Bienvenida— pronuncio alegre para tomarle la mano inmediatamente— acompáñame al jardín quiero enseñarte algo.
—Ranma tenemos que hablar.
—Está bien, hablaremos en el jardín— dijo sonriendo mientras la guiaba.
—Ranma detente. — pronunció viendo al chico detenerse.
—Casi lo olvidaba — hablo Ranma para sacar un gorro rojo y ponérselo a la chica—ponte este gorro.
—¿por qué? — pregunto sin entender nada de lo que estaba haciendo el muchacho.
—No preguntes — dijo para volver a tomarla de la mano hacía fuera.
Poco antes de llegar a la salida se puso tras ella y tapo sus ojos con sus manos, mientras avanzaban hasta el lugar.
—Ten cuidado— advirtió ayudándola a bajar un peldaño.
Obedeció a sus ordenes sin decir nada, sentía un poco de frió sin entender porque cuando en ese día hacía calor hasta hacen minutos atrás.
—¿estás lista? — pregunto Ranma para luego quitar sus manos de los ojos de la chica.
Abrió los ojos y entonces pestaño dos veces para ver si aquello que veía era real.
El patio del muchacho estaba completamente blanco, cubierto por la nieve que había mandado el chico a poner en el lugar junto a unas maquinas que tiraban nieve artificial al ambiente.
—¡Ranma! — pronunció sorprendida— esto es... — las palabras no lograban salir de su boca debido a la impresión.
—Mi hermosa novia quería jugar en la nieve, le cumplí su deseo. — hablo Ranma cerca del oido de la chica.
Lo miro y entonces le devolvió la hermosa sonrisa que el chico le estaba dedicando.
Camino involuntariamente hasta el centro del patio para observar todo detenidamente.
—Hiciste todo esto ¿por mi? —pregunto débilmente la muchacha.
Se acerco hasta la muchacha de cabellos azulados para tomar sus manos y verla a los ojos.
—Todo es para ti — pronunció para tomar su mano y llevarla hasta el lado izquierdo de su pecho— y mi corazón.
Miro a los ojos al muchacho y entonces comenzó nuevamente a sentirse culpable, había ido hasta ahí para decirle la verdad y eso era lo que tenía que hacer.
—Ranma yo tengo muchas cosas que decirte — hablo mirándolo a los ojos— y si aun piensas lo mismo después de eso yo—se detuvo— Yo... — su mirada azulada era tan intensa que no podía hablar— no puedo hablar cuando te miro a la cara. — cerro sus ojos y entonces se armo de valor.
Metió su mano en su bolsillo para sacar una pequeña caja de terciopelo y ponerla en sus manos a la altura de la vista de la muchacha.
—Abre los ojos— pidió.
—Ranma... —pronuncio para abrir sus ojos y ver la caja asustada.
Pudo ver a la chica mirarlo luego de ver el anillo.
—Cásate conmigo... — dijo Ranma mirándola más intensamente que nunca.
Estaba demasiado sorprendida como para decir alguna palabra, se preguntaba todo el rato por que le estaba sucediendo eso justo cuando pensaba en decirle la verdad, cuando con mucho esfuerzo había juntado el valor, él se encargo de derrumbarlo todo de golpe al decirle aquellas dos simples palabras.
Espero una respuesta pero creyó que debido a la sorpresa de la chica no podía ni hablar.
Se acerco hasta ella y levanto su mirada tomándola del mentón.
—Te amo tanto— agrego el oji azul sonriendo— no me interesa cuantas peleas hemos tenido, ni cuantas veces dijimos tonterías, puedo hacer eso toda mi vida, no me importa, Akane te amo tanto. — reitero.
Sus piernas comenzaban a flaquear, como permitió que su mentira llegara hasta este punto, cerro fuerte los ojos y se dejo caer de rodillas al suelo. Las lagrimas comenzaron a surcar por sus mejillas sin poder evitarlo.
Se aproximo preocupado sin entender lo que sucedía con ella, toco su hombro y entonces ella lo miro con los ojos llenos de lagrimas.
—¿por qué ahora? — pregunto Akane mientras apretaba con ambas manos su vestido.
—¿qué significa eso? — cuestiono preocupado.
—Ranma... no puedo hacerlo — dijo llorando— no puedo casarme.
Se dejo caer de rodillas al suelo sin decir nada, nunca se había esperado esa respuesta.
Miro al muchacho caer de rodillas en la nieve y entonces se levanto a su lado.
—¡dime algo! — pidió Akane— dímelo.
No entendía absolutamente nada de las reacciones de la joven, lo único que entendía era que había destrozado su corazón con esa respuesta.
—¿por qué? — pregunto el oji azul.
—No puedo—respondió Akane.
Se levanto de golpe y entonces toda la tristeza se volvió ira.
—¿¡por qué no puedes hacerlo!? — grito Ranma enfadado.
No pudo responder y entonces comenzó a huir del lugar.
—¡vete! — vocifero viéndola marchar— ¡da la vuelta y déjame! ¡no hables! ¡no me des una respuesta! ¡como siempre, no pudiste con la relación! ¡ nunca me creíste!
Dio la vuelta para verlo y entonces marcharse del sitió en completo silencio.
Pasaron unas horas desde que se había ido del lugar, decidió volver debido a que estaba preocupada por el muchacho. Lo busco por su casa hasta que lo encontró finalmente bebiendo en el jardín mientras observaba el anillo.
La vio llegar y entonces le dedico una fría mirada de lado.
—Ranma... creo en nosotros — pronuncio Akane— creo en nosotros más que en cualquier cosa.
Se levanto de la silla en la cual se encontraba y dio un sonoro suspiro, realmente no comprendía a esa mujer.
—Entonces convénceme— pidió el oji azul mientras sostenía sobre sus manos la caja de terciopelo.
—No nos rindamos Ranma, te amo tanto— dijo para luego tomar la caja lentamente de sus manos— Ranma tengo que merecérmelo, solo que ahora no es el momento —Aclaro— por favor no me preguntes, pero me pondrás este anillo cuando llegue el momento y me lo dejaré siempre lo juro... te amo tanto.
Estaba parado como si fuese una jarra con sus brazos a los costados de su cintura debido a su molestia, pero seguido de las palabras de la chica lo abrazo perdiendo totalmente su enfado.
—Te esperare... — Hablo Ranma para abrazar a la chica— no importa lo que pase, no importa el tiempo, te pondré este anillo—afirmo para poner un beso en su cabello.
Caminaban por la orilla de la playa la peli verde y el muchacho del colmillo, ambos miraban el mar luego de haber salido a despejarse un poco. Estaban en completo silencio solo oyendo el sonido de las olas, cuando la joven decidió romper el silencio.
—Ya que estamos aquí porque no vamos a buscar a Ranma para ir a desayunar ¿te parece? — consulto alegre Akari.
—Tal vez esta con Akane, quizás tengan planes— respondió Ryoga.
—Entonces podemos salir todos.
—¿no te vas a rendir nunca ? — pregunto— ¿cuánto tiempo lo has pretendido?¿cuántos años has tratado de que se fije en ti?
—¿qué estás diciendo? — dijo molesta la peli verde.
—el solo te ve a ti como tú me ves a mi Akari—Aclaro— déjalos en paz, solo sé tú misma... el juego se acabo ¡entiende! ¡Ranma ama a Akane no hay nadie más para él!
—¡Ya basta! —grito—¿¡porque estas tratando de hacerme daño!?
—Ranma le propuso matrimonio a Akane. — soltó de golpe.
Las lagrimas comenzaron a salir lentamente de sus ojos, no podía estar sucediendo eso. Todo le estaba resultando fatal con el muchacho, quiso gritar pero se contuvo para no ser vista por su amigo.
El día estaba nublado, pero aun así estaba en aquel lugar lleno de arboles. Miraba a su alrededor mientras el chico estaba a su lado sentado en una manta, en el lugar había un lago enorme y se sentían los pájaros cantar.
Reviso la cesta que había preparado el joven y entonces se decepciono un poco.
—Cuando llamaste no me imagine que era para un día de campo— comento Akane mirando el sitió.
—Solo quería hablar contigo— aclaro Ranma—Akane yo...
—¿qué clase de día de campo es este? — consulto interrumpiéndolo— No hay algo de té, no hay parrillada ni nada...
—Parece que sabes mucho de los días de campo... —hablo arqueando una ceja.
—Como sea no está, tan mal... creo— dijo la muchacha riendo.
La miro seriamente antes de plantear aquella pregunta que necesitaba ser resuelta.
—¿por qué no me dijiste que sí? — pregunto serió el oji azul.
Nerviosa trato de evitar su mirada que en ese punto parecía quemarla debido a la intensidad de esta. Se afirmo de sus rodillas y trago aire antes de responder.
—Como ya te dije, siento que es muy pronto—alcanzo a decir para intentar verle a la cara, pero le fue imposible por su mirada—no puedo hablar si me sigues mirando así.
—De todas formas no hablas, me dices lo mismo pero de diferente manera— pronuncio para luego enumerar— es pronto, no es la ocasión correcta todavía, no es el momento, entre otras.
Lo miro con algo de molestia debido a su comentario, se levanto de la manta del suelo para respirar un poco de aire. —Este lugar es hermoso— comento la peli azul— tranquilo, pacifico.
—También eres eso, sería, linda, pero inquieta. — hablo para acercarse hasta ella.
—Ranma ya te dije que sí, sí muchas veces, sí para siempre, pero estoy esperando el momento indicado para ponerme ese anillo—aclaro mirándolo como pocas veces seriamente a los ojos.
—Entiendo, tratas de ser racional estas pensando en todas esas peleas y rompimientos, ya no confías. — dijo apenado— me acostumbre a ser inestable, pero también sé ser racional.
—Soy dos Akanes— contó— en realidad todos tenemos muchos rostros, rostros que no mostramos porque nos asustan... —hizo una pausa para mirarlo— rostros que podríamos evitar en el espejo.
—¿así que hay alguien que no conozco detrás de este lindo rostro? —cuestiono Ranma mientras tomaba su rostro para verla a los ojos—La Akane que no conozco que recuerde esto, me enamore de sus rostros. — declaro.
—Acaso lo dices por alguna razón—hablo preocupada— ¿siempre recordaras esto? ¿verdad? — interrogo Akane.
—Solo necesito recordarte para recordar, no importa cuál... —respondió seguro.
Realmente esperaba desde el fondo de su ser que el muchacho recordara aquellas palabras cuando el momento de la verdad llegase.
Estaba recostada sobre el torso desnudo de su amante, mientras acariciaba cada espacio de su fuerte y tonificado pecho. Se acomodo lentamente para poder hablar con él, llevaban bastante tiempo en completo silencio.
—No sé si deba agradecer o preocuparme de que Akane siga trabajando aquí— Hablo Hinako.
—¿por qué? — pregunto Shinnosuke.
—no la despediste, ya no se qué pensar—aclaro— quería que la despidieras pero, su ausencia y su presencia me desconciertan.
—Sigue trabajando conmigo Hinako, pero no porque tu lo quisieras.
Sorprendida se reincorporo para ver al hombre directo a los ojos.
—¿no fue por eso? — consulto la mujer— pensé que era porque te lo pedí
—Pensaste mal.
—Entonces ¿por qué sigue aquí? — interrogo sin entender.
—Porque así lo quiero— estipulo el hombre mirando directamente a la mujer.
—¡Bien! — pronuncio con algo de preocupación.
No lograba entender aun que cosas eran las que pasaban por la cabeza de aquel hombre olvidadizo, pero de algo estaba segura y era que eso no le daba para nada buena espina.
Se despidió de Ranma a una cuadra de su casa, pero inesperadamente al comenzar a caminar a la residencia vio que alguien se acercaba hasta ella muy molesto. Sin entender que hacía en ese lugar se quedo de pie para ver que pretendía, aun no sabía si la había visto y si era así se metería en serios problemas.
—¿Kuno? — pronuncio Akane preocupada.
—Te estás portando mal Akane— dijo amenazante.
—Déjame en paz — hablo mientras avanzaba y era detenida por este.
Comenzaba a asustarle esa actitud del sujeto.
—¿porque no me dejas tranquilo Akane? —hablo Kuno—cuando cierro los ojos te veo y cuando los abro ahí estas... no puedo con ello mi diosa, te me escapas entre mis dedos y no puedo dejarte ir. —sujeto con fuerza el brazo de la chica.
—Ya hablamos de esto aléjate — advirtió la peli azul.
—¿por qué no puedes dejar a ese chico? ¡dime! ¿por qué tiene dinero y un auto lujoso?
La mirada poseída del muchacho la había aterrado completamente.
—Déjame ir— pronuncio tratando de soltarse de su agarre.
—¡Vamos! — ordeno mientras la arrastraba hasta su auto.
Se estaba negando a ir e impuso toda la fuerza necesaria para que no la obligase a subir al coche pero aun así no lo estaba logrando. A su suerte pudo ver a lo lejos a su primo que llegaba a casa.
—¡Mousse! ¡ Mousse! — grito pidiendo auxilio desesperada la oji avellana.
Corrió lo más veloz que pudo para detener al hombre, gracias a dios llevaba sus anteojos porque de lo contrario no habría podido ver a su prima.
—¡Espera! — dijo para levantar del cuello al hombre enfadado— ¿¡Qué estás haciendo!? ¿¡Qué pretendes!?
—No lo golpees Mousse— pidió Akane— no te metas en más problemas.
—¡Tu prima hace cosas incorrectas! — reclamo Kuno.
—Te matare si vuelves a tocar a mi prima ¿lo entiendes? — amenazo Mousse para llevarse a su prima del lugar, mientras observaba atrás amenazante a aquel hombre que asechaba a su prima.
Llego a casa para la hora de la cena, pero su sorpresa fue enorme al ver a su padre sentado en esta con todo servido en ella. Levanto una ceja extrañado y luego se acerco hasta poder estar cerca y ver la cena además de al gordo de su padre.
—¿Una comida con mi padre? — pregunto Ranma extrañado— ¿a qué se debe la sorpresa?
— A la nieve que le hiciste a Akane—dijo Genma—y cuéntame sobre la boda.
—Bien, ya sabes que le propuse matrimonio, ¿y si dijo que no? —cuestiono.
—hahaha— dio una sonora carcajada— hijo mío, Ranma Saotome hace nevar para una chica y es rechazado— logro decir con sarcasmo el hombre del turbante.
—no la conoces, si se trata de Akane cualquier cosa puede pasar. —aclaro— no me rechazo, pero descuida la boda no esta tan cerca.
—No me preocupa, pero a tu madre sí. —miro a su hijo— si eres un Saotome las noticias vuelan, tu madre piensa que no conocemos bien a Akane y es verdad.
—Espero que no le hayas dicho nada que la preocupara como siempre...
—Mira, si empiezas una relación con Akane asegúrate que tu madre la conozca. —informo Genma.
—Ella piensa que es muy pronto ¿y tú? — pregunto el oji azul.
—Pienso que se repite la misma historia, mi hijo se pierde por su primer amor y sigue mis pasos — respondió riendo.
—Yo no estoy siguiendo tus pasos—esclareció mirándolo seriamente— hago mi propio camino junto a la mujer que amo, te observe y se como no amar a una mujer—añadió con total sinceridad que molesto a su padre— pero Akane, me enseña a cómo hacerlo.
Ese comentario definitivamente le había molestado, no quiso quedarse más sentado en la mesa y se levanto para dejar a su hijo cenar solo.
Habían pasado algunos días cuando se decidió por fin a salir e interrogar a su amigo referente a lo sucedido con la muchacha de cabellos azulados que lo tenía en las nubes. Hablo con el por unos minutos y al parecer aun quedaban dudas en su cabeza, no había comprendido la mitad del asunto.
—Espera un momento, no entendí— hablo Ryoga—dijo que sí o que no.
—Akane tiene miedo— respondió Ranma mientras se arreglaba en el baño— no sé si a mí o a nuestro pasado o al futuro no lo sé, pero realmente le tiene miedo a algo.
No entendía absolutamente nada pese a su respuesta.
—¿qué le hiciste? — dijo de medio lado— vayan a las vegas y cásense— bromeo.
Lo miro seriamente al escuchar aquello, no era para nada una mala idea al menos no para él.
—¿enserio? — miro a su amigo levantando una ceja— porque no lo pensé antes... — pronuncio con total sinceridad, haciendo estallar una sonora carcajada de la boca de su amigo.
—¿Estás seguro? — lo interrogo sin poder creer que ese era el ex don Juan de la vida nocturna— si te dice que sí mañana, te casarías con ella sin decir algo— miro al oji azul levantando una de sus cejas— hablas de matrimonio Ranma, de solo pensarlo me hace sentir helado — logro decir fingiendo escalofríos.
—No tengo alguna duda, quiero vivir con Akane. — dijo Ranma seguro.
Se levanto y le dio una sonora palmada en la espalda a su amigo luego de oír esas palabras.
—¡bien hecho! ¡te felicito! —hablo Ryoga— entonces vamos a celebrarlo esta noche solos... —vio a su amigo asentir con la cabeza— luego la felicitaremos en la fiesta de la Universidad.
Ambos se miraron con una sonrisa al pensar que iban las cosas tan bien para el joven Saotome.
Llego a trabajar ese día al Yate de Shinnosuke cuando se lo topo de frente en cuanto subió al bote, ambos se miraron y se saludaron, en cuanto lo hizo comenzó a buscar dentro de su bolso el DVD que el hombre le había dado, entonces se lo entrego.
—Te traje esto, gracias. — dijo Akane.
—¿qué te pareció? ¿la viste? — consulto el castaño.
—No pude, el DVD de casa no funciono — hablo apenada la peli azul mirándole a los ojos—pero no olvidare el verso que me dijo— sonrió— ¡muchas gracias! — termino de conversar con el hombre para ponerse en marcha con el aseo del lugar.
Observo la película en sus manos para sentir una especie de disconformidad, que nunca había sentido antes.
Se encontraba limpiando una pequeña mesa de madera cuando de pronto una voz la distrajo desde atrás.
—¡Akane!¡ven aquí! — pronuncio haciéndole un gesto con la cara para que le siguiera.
—¿sucede algo? — consulto Akane.
—Deja ese paño ahí y ven. — ordeno Shinnosuke—Anda.
Siguió las ordenes del hombre y lo acompaño hasta el lugar que le indico.
Cuando llego al lugar se sintió algo insegura, el cuarto del castaño y eso no le agradaba.
—Ven a ver la película—indico.
—¿qué dice? — pronuncio sin entender a ese hombre.
—Sé lo que dije, pero actúas como si te hubiese hechizado. — hablo con naturalidad.
—¿Yo? ¿me sentare a verla? — dijo sin entender absolutamente nada, realmente no lograba comprender que era lo que quería ese sujeto.
—Puedes verla de pie si quieres. — aclaro.
—Mi hermana dijo que es un hombre extraño y realmente lo es... — soltó si pensar en sus palabras.
—Te di una película, y no pudiste verla y aun quiero que la veas Akane—invito a la joven— siéntate.
Estuvieron viendo la película en completo silencio por casi una hora, estaba por llegar al final del desenlace cuando de pronto una extrañada Hinako llego al lugar.
—Shinnosuke— pronuncio sin entender porque estaba a solas con aquella jovencita de cabellos azulados.
El ambiente se torno de pesado y entonces decidió marcharse.
—Muchas gracias— agradeció Akane— aunque no estoy muy satisfecha con la limpieza de hoy.
—Hasta luego— se despidió.
Luego de que salió del rango de visión de ambos.
—No crees que ya es demasiado — hablo la castaña.
—¿Demasiado qué? — cuestiono el joven.
—además ya sabes lo que paso por su culpa — informo Hinako.
—A la que estas cuestionando es solo una chica de diecinueve años, creo que estas exagerando las cosas. —reprocho su conducta el hombre de ojos azules.
—dime los días de limpieza, no quiero toparme con ella— aclaro para dejar de discutir.
Iban a prepararse para salir ambos jóvenes amigos cuando el timbre de la casa de Ranma comenzó a sonar. Estaban sentados en la escalera de su casa cuando comenzó a sonar el timbre, se levanto el dueño de caso a recibir la visita. Abrió la puerta y para su sorpresa se trataba de Akari.
—Ranma tengo que hablarte.
—Akari, estas ebria... — dijo molesto el oji azul.
—Te vas a casar... —miro al muchacho seriamente— estoy ebria pero sé lo que estoy diciendo, bebí para poder hablar contigo.
—Akari, no hables porque te sientes con valor— hablo el muchacho serio.
—Ranma—murmuro —Yo te amo.
—Akari yo también te quiero igual a Ryoga...
—Ranma por favor no me hagas esto, te lo pido—suplico mientras las lagrimas caían por su rostro—yo sé lo que dije, perdí oportunidades... cuando descubrí que le propusiste matrimonio, pensé que, que debía detenerme Ranma—confeso— pero no pude... Ranma todo empieza de nuevo, cuando miro tu rostro.
Hizo un gesto con la mano molesto para quitarle importancia.
—Akari lo que dices no tiene sentido. — dijo Ranma algo molesto.
—Deseo poder ayudar, quisiera... — pronuncio levemente la peli verde.
Se armo de valor para bajar aquellas escaleras después de haber oido todo, él ya lo sabía pero jamás pensó que escucharlo sería tan doloroso.
Sabía que su amigo había podido oír todo pero no era algo que él hubiese provocado.
—Ryoga— alcanzo a decir al ver el rostro del muchacho aparecer.
En ese preciso momento salió por la puerta de la casa de Ranma seguido por este mismo.
—Amigo espera... — lo retuvo antes de que subiera a su auto.
—No escuche algo que no supiera—aclaro entristecido—nada que no sepa.
Suspiro pesadamente lamentando el dolor de su amigo.
—Lo siento... — pronuncio con total sinceridad el oji azul.
Ambos observaron cómo se marchaba aquella mujer problemática en su auto luego de la escena. En cuanto se marcho la peli verde, el joven del colmillo hizo lo mismo. Necesitaba pensar a solas y desahogar su dolor con un par de lagrimas que se negaba a dejar que vieran.
Continuara...
Hola!
de antemano disculpas, no sé que ocurrió con fanfiction la plataforma en si me trolleo y se me entre mezclaron los caps, así que como solución.
Publico dos capitulos XD! sean felices~
en el capitulo anterior deje los reviews~ lamento los incovenientes...
de antemano gracias~
