Capitulo 11

Comienza la Travesía

El jardín real del palacio estaba cubierto por las sombras de la noche, todo era sigiloso y sereno, a no ser por las apresuradas pisadas de varios ninjas que se deslizaban entre las sombras y arbustos.

Zeta corría a una gran velocidad, el viento se cortaba a su paso. Había sido privada de su mascara por un hombre el cual aunque lo hubiese visto tan solo un instante reconoció, era el mismo del carruaje, estaba segura y de alguna manera esto la llenaba de mucha vergüenza.

Había perdido a Aquila de vista, pero era común, siempre se separaban cuando había este caso de persecuciones en contra suya; escuchaba los acelerados pasos detrás de sí, pero lo que ha aprendido durante estas actividades es nunca mirar hacia atrás.

Fue entonces cuando sintió una ligera lesión en su hombro, y sin detenerse llevo su mano hacia este y noto que había sido alcanzada por un pequeño dardo, no sabia de que clase de efecto tendría en si pero aun así se mantuvo en movimiento. Fue entonces cuando salió alguien de entre las sombras de los arbustos y la sujeto fuertemente para introducirla entre las sombras.

Nadia sentía el corazón en la garganta mientras Aquila cubría levemente su boca para evitar que emitiera un sonido que las delatase.

Se pudieron escuchar los sigilosos pasos de sus cazadores pero momentos después estos se alejaron gracias a que escucharon un sonido mas haya de donde se encontraban, de seguro Dante había realizado bien su labor, así como Sett; una de sus múltiples funciones en estas actividades es cuando se percaten de que sus amos se encuentren en esta clase de situaciones ellos a sus seguidores atrayendo su atención con sonidos entre los arboles y arbustos.

Aquila: ¿Estas bien?- susurro a su hermana, a lo que esta solo asintió.

Aquila: Bien, será mejor que nos larguemos de aquí mientras podamos.- comento- ¿Qué paso con tu mascara?

Nadia: ... Luego... te lo cuento...- dijo pausadamente.

Aquila: No te ves bien... ¿qué paso?

Nadia le mostró el pequeño dardo.

Aquila: Ya veo... bueno por lo que sé este veneno no es mortal así que apresurémonos a regresar a casa, no quisiera que empeoraras- intuyo con tan solo ver las facciones del dardo.

Aquila ayudo a Nadia a levantarse, sabia que en esas condiciones no saldrían de aquí fácilmente.

Aquila: Sube a mi espalda- dijo al momento de acuclillarse en el suelo.

Nadia: ¿Qué?- pregunto sin entender muy bien.

Aquila: Yo te sacare de aquí... vamos no hay que perder el tiempo.

Aunque a Nadia le apenase poner a su hermana mayor en esta situación no vio otra salida mas que obedecer, Aquila cargaba a Nadia sobre su espalda mientras esta se sujetaba levemente de su cuello.

Aunque Aquila parezca una persona fría y reservada, se preocupa por realizar bien su labor de hermana mayor y de cierta manera a Nadia le gustaba que ella aun le importase y se preocupara por ella, pero también... odiaba .

Cross, de cierta manera había quedado estupefacto ante el conocimiento que una chica... una mujer fuera uno de los ninjas que estuvieran a bajo el régimen de Kahome. De uno que otro caso, debe ser bastante buena como para que Kareonte y Cell hayan puesto sus en sus manos.

Por otro lado se había enterado de algo demasiado importante, los planes de ese par de víboras que son Cell y Kareonte, se lo esperaría del consejero pero ¿de Cell?... Ante sus ojos siempre había sido un súbdito leal a la familia, líder justo de las fuerzas de la Dinastía, fue su maestro, así como también el de Vejita, claro que solo estuvieron a su enseñanza por corto tiempo, no era que ellos ya no hubiesen querido seguir bajo su tutela, mas bien él fue quien decidía cuando debían seguir solos y formar sus propias técnicas. Sí, esa era la imagen que tenia de él, pero ahora... ahora veía que la avaricia puede llegar a doblegar hasta al guerrero mas justo, como es en este caso.

Ese traidor de Kareonte... no solamente quiere evitar la unción de las dinastías, sino también matarlos a todos y lo peor de todo es que el muy miserable quiere ponerle las manos encima a su hermana. Pero bien, ahora que lo sabe no va a quedarse tan tranquilo, debía hacer algo y debía ser rápido. Sabía que si iba con su padre, este no lo tomaría en serio así que el único que puedo ayudarlo en esta situación era su hermano.

Cross caminaba lo mas tranquilamente posible por los pasillos del palacio, no debía mostrar nerviosismo o algún indicio de su preocupación.

Fue entonces cuando en su camino se topo con la silueta de su hermana pocos metros adelante, estaba por entrar a su habitación.

No lo había notado, pero Nirva ya no era una niña, era una hermosa mujer... ¿Cómo era que no lo había notado? Solamente hasta ahora que sabia que Kareonte estaba interesada en ella... Pero en ese momento no se perdonaba no haberlo notado antes, estaba tan encerrado dentro de sus propios traumas que lo cegaban de la realidad. Si que se parecía a su madre...

Nirva: Ah... buenas noches hermano- saludo respetuosamente al verlo.

Pero Cross solo la miraba en silencio, algo que a Nirva ya no le sorprendía ni le molestaba, pero... esta vez había algo en su mirada que le pareció extraño en él.

Nirva: ¿Sucede algo malo?- pregunto.

Cross: No- dijo a secas- Es solo que... no había notado lo bonita que luces ahora.

La princesa solo lo miro extrañado... sabia que algo raro estaba pasando, lo veía en sus ojos.

Cross: ¿Has visto a Vejita?- pregunto.

Nirva: Si, lo vi dirigirse al salón de entrenamiento hace unos momentos- contesto.

Cross: Bien, debo ir a verlo.- dijo al momento de intentar seguir su camino cuando Nirva lo tomo levemente del brazo.

Nirva: Cross... en serio ¿sucede algo malo?- volvió a insistir.

Cross: Son solo imaginaciones tuyas torpe. Déjate de esas ideas y vete a descansar.

Nirva: Sabes que nunca has podido engañarme- comento.

Cross: Hmm tengo prisa... te prometo que luego te diré todo lo que necesites saber ¿esta bien?

Nirva: Ja, tu y Vejita no tienen remedio, pero esta bien, pero me explicaras después ¿eh?

Cross: Por supuesto.

Cross llego a donde se supone encontraría a su hermano, discretamente observo por la puerta que estaba entreabierta, escuchaba sonidos dentro, el sonido de cómo dos cuchillas chocaban mutuamente.

- Vamos Vejita, saca toda esa ira que sientes en este momento- escucho dentro de la habitación.

Cross observo a su hermano practicando con alguien más. Observaba los movimientos de ambos, eran rápidos y fríamente calculados. Cross sabia que Vejita era una experto guerrero y era raro verlo enfrentándose a alguien que pudiera sostener un encuentro con él, sabia perfectamente de quien se trataba... Cell.

Cell es el único en este lugar que logra a Vejita en los entrenamientos, jamas en su vida ha vista como pelea realmente, pero se dice que él puede imitar o realizar todas las técnicas de combate conocidas, eso era algo de admirarse de él.

- Eso es! ¿Ves como la ira te hace más hábil?!- escuchaba desde afuera.- El sentimiento de la ira puede ser un gran proveedor de energía al momento de luchar, es aquella que le da al guerrero las fuerzas necesarias para luchar contra un oponente. La ira, el orgullo de un guerrero son las únicas motivaciones que tú necesitas para un combate.

Cross estaba acostumbrado a recibir esa clase de de su hermano, ya veía de donde eran inculcadas, pero no solamente Cell decía esa clase de cosas, su padre también.

Después de unos momentos todo en el salón se silencio, y sorpresivamente Cell salió del salón y se encontró con el otro príncipe, el cual de cierta manera se sobresalto al momento de tenerlo cara a cara después de saber la clase de calaña que era.

Cell: Ah... buenas noches Cross- dijo respetuosamente al momento de acomodar su espada en su cinturón- ¿sucede algo?- pregunto al ver cierto nerviosismo en su mirada.

Esa mirada, la mirada de Cell siempre había sido muy profunda, autoritaria, la recordaba perfectamente.

Cross: No- respondió a secas.

Cell: ¿De verdad?- insistió.

Cross: Cell, debo ver a mi hermano ahora, hay algo que debo consultar con el enseguida- respondió.

Cell: Esta bien, no te quito mas tu tiempo- dijo al momento de realizar un ademan de despedida y caminar por el largo corredor.

Cross permaneció pensativo al momento de ver como su imagen autoritaria desaparecía por el corredor, jamas había sido muy bueno disimulando frente a él, fue su maestro y con tan solo mirarlo puede leer su mente o saber que estaba siendo sincero o no, y no dudaba que esta vez no supiera que él ya esta enterado de la verdad que se esconde en este palacio, así que debía apresurarse.

Entro sin mas rodeos y observo la silueta de su hermano aun con su espada en el centro de la enorme habitación, en una posición de combate aparentemente mientras mantenía sus ojos cerrados como si intentara concentrarse. Cross se detuvo a pocos metros de él e imagino que no había notado su presencia pero...

Vejita: ¿Qué quieres?- dijo con una voz seria y autoritaria sin siquiera voltear a verlo.

Cross: Debo informarte de algo que es de suma importancia- dijo del mismo modo.

Vejita: ¿Qué es que no puede esperar hasta mañana?- pregunto.

Cross comenzaría a explicarle lo que escucho previamente, pero en esa habitación, Vejita no seria el único que se enteraría, otro individuo que se ocultaba estaba enterado de lo que estaba pasando.

Mientras, en otra parte de la ciudad de Kahome.

Nadia: ... No, no quiero esa cosa sabe muy amarga- dijo al momento de darla un ligero sorbo a un brebaje.

Ezined: No repliques y bébelo todo- ordeno autoritariamente al momento de ver las quejas de su hermana menor.

Nadia: ... esta bien... pero deberías ponerle un poco de azúcar- comento, para después darle otro trago.

Ezined: Eso te pasa por descuidada, pero tienes suerte que no haya sido mortal este pequeño amigo- dijo mientras sujetaba el dardo entre su mano.

Nadia: Lo siento.

Ezined: Eso ya no importa... ahora nos vemos en problemas. Un hombre ya sabe quien eres y sin mencionar que el mejor samurai de Himura sabe quien soy yo... Y ahora Aquila y Zeta están en la lista de los mas buscados de los ninjas de Kareonte... se podría decir que nuestras carreras como ninjas terminaron... por un tiempo.- comento seriamente.

Nadia: Creo... creo que es lo mejor... para las dos, no podíamos seguir haciéndolo... no me refiero a ser ninjas si no... que ya no podíamos seguir bajo el mando de Cell, en esas misiones solo por el legado de nuestro padre.- comento.

Ezined: Ja, nuestro padre...él es una de las principales razones por la que estamos en esto.

Nadia: Hacia mucho tiempo que ya no pensaba en él... y ahora supimos que Cell fue quien ordeno su ejecución...

Ezined: Eso ya no debe mortificarnos- comento un poco irritada.- Lo que sucedió es algo que ya no podemos remediar. Debemos preocuparnos en otras cosas como el hecho de lo que vamos a hacer ahora. Para nuestra buena suerte nadie de Kahome sabe quienes somos realmente, creen que somos hombres, bueno, eso era hasta hoy claro esta.- comento.

Nadia: De verdad lo lamento.- volvió a decir.

Ezined: No te estoy culpando, no lo mal entiendas, pero ¿sabes lo que significa no? Si ese hombre esta de parte de Kareonte seguramente ya le informo de lo que descubrió... lo mas recomendable seria irnos... por lo menos por un tiempo.

Nadia: No creo que sea una persona mala- añadió.

Ezined: ¿Cómo es que estas tan segura?- pregunto.

Nadia: No lo se...- comento al momento en que un extraño rubor apareció en sus mejillas.

Ezined lo noto pero no le dio mucha importancia.

Nadia: ¿Sabes? Aun no puedo creer que alguien como el señor Goku pueda ser un samurai.- comento, cambiando de tema.

Ezined: Ya somos dos... por mas que intento asimilarlo... pero todo tiene sentido, esa habilidad que demostró ante unos sujetos armados solamente con la ayuda de un instrumento tan frágil e inofensivo como un paraguas... no se como no lo percibí antes.

Nadia: Seguramente su amigable sonrisa te cautivo provocando que te distrajeras un poco por lo que tus sentidos no estaban al 100% enfocados- comento en tono de broma.

Ezined: No digas esa clases de sandeces- argumento un poco molesta.

Nadia: Bueno es que cuando lo mirabas tu mirada era muy diferente- añadió- Incluso sonreíste y fuiste amable con él, no muchas personas logran eso en ti.

Ezined: Es solo tu imaginación.

Nadia: Si claro. Bueno yo solo digo lo que veo y pienso.

Ezined: Creo que el veneno era mas fuerte de lo que pense, comienzas a alucinar.

De regreso al palacio de la Dinastía del Dragón.

Kareonte se encontraba en su , revisando uno que otro papel con sumo interés. Sabia que Aquila y Zeta se habían escapado, pero también sabia que no intentarían nada en contra suya, eso lo mantenía tranquilo hasta cierto punto.

Solamente unas pequeñas y delegadas velas iluminaban el lugar.

Repentinamente la puerta de la habitación se abrió de golpe, permitiéndoles la entrada a los dos príncipes.

Kareonte: Vaya, majestades, ¿qué se les ofrece a estas horas de la noche?- pregunto cordialmente.

Vejita: Déjate de hipocresías Kareonte y dame una explicación razonable para que no te corte el cuello en este momento y mas vale que sea rápido- dijo un poco molesto.

Kareonte: Disculpe príncipe pero no entiendo a que es lo que se refiere- comento sin perder aquella seriedad.

Cross: Lo sabemos todo- comento al momento de arrojar lo que parecía un pedazo de tela oscura sobre el escritorio- Es un pequeño recuerdo que obtuve de los ninjas que mandaste a Himura.

Kareonte: Me temo que aun no se a lo que se refieren- volvió a insistir.

Vejita: Ja, déjate de juegos maldito traidor, pretendes acabar con todos nosotros para quedarte con todo el imperio ¿no es verdad?

Cross: Es por eso que también quieres evitar la unión de las dinastías, eso afecta tus intereses.- añadió.

Kareonte: ¿Qué pruebas tienen para acusarme de esa manera?- pregunto tranquilamente al momento de cruzarse de brazos.

Cross: Es mi palabra, contra la tuya- respondió.

Kareonte: Me preocuparía si las cosas estuvieran a mi desventaja pero no es así... es la palabra de un hijo como tu hacia un padre tan ciego como un murciélago que confía plenamente en mí, además yo tengo las de ganar aquí- comento.

Vejita: ¿Así que lo admites?

Cross: ¿A que te refieres con que ya ganaste?

Kareonte: Ha ha mis estimados príncipes, los dos han sido unas pequeñas pestes para mi, me adelante a esta clase de acciones de su parte por lo cual aquí tengo una prueba la cual los compromete a ustedes por este cargo de traición hacia la dinastía. Un pequeño documento en el cual los señala a ustedes como autores intelectuales del asesinato de la Princesa de Himura.

Vejita: Maldito insecto, pero crees que eso bastara para ganarte la credibilidad de nuestro padre?

Kareonte: Ah, Vejita, Vejita tengo a tu padre comiendo de la palma de mi mano, además ese desconformismo por el matrimonio te señala automáticamente como el primer sospechoso, todo encaja perfectamente a mi favor.

Cross: ¿Crees que vamos a permitirte eso maldito infeliz?!- dijo al momento de desenvainar su espada en un arranque de impotencia, lanzando un golpe rápido contra el consejero que ni siquiera se movió, peor antes de que la punta de acero lograra llegar la blanco, de entre las sombras de la habitación el filo de otra se interpuso entre Kareonte y la espada de Cross.

- Lo siento niño pero me temo que no puedo permitirte que hagas eso.- dijo el hombre portador de la otra arma.- Por lo menos Aun no.

Cross: Cell...

En tan solo un segundo varias siluetas oscuras entraron a la habitación y rodearon a los dos jóvenes.

Kareonte: Como ven todo lo tengo previsto. Mátenlos a los dos.

En un movimiento en que Cell trono sus dedos las 6 siluetas que había en la habitación se abalanzaron contra los dos guerreros, quienes reaccionaron rápidamente y se defendieron a pesar de que el espacio en el que estaban era algo pequeño.

Cell: Yo que tu, me largaba ahora mismo- susurro al consejero.

Kareonte: Si, puedes matarlos no hay problema, eso nos resultara ventajoso ya que eso será una prueba mas de la traición de los príncipes, al momento de verse acorralados al yo descubrir su traición intentaron asesinarme. Cielos, si que la suerte esta de nuestro lado esta vez.

Cell: Puedes seguir auto halagandote todo lo que quieras pero vete de aquí, muerto no me sirves.- comento.

Kareonte solamente se puso de pie y se encamino a una de las paredes de la habitación, la cual era una pared falsa y contenía un pasaje secreto que servia para esta clase de casos.

Vejita: Miserable, no te escaparas!- dijo al momento en que golpeo a uno de los hombres con el mango de su arma y salto en contra del consejero y hubiese dado en el blanco si no hubiera sido por la intervención de Cell quien protegió la huida del anciano.

Vejita: Tu también eres un maldito traidor, me decepcionas.- comento mientras forcejeaba un poco contra su maestro.

Cell: ¿Traidor? Bueno el traidor es otro Vejita- empujo lejos de él al príncipe.

Mas siluetas entraron a la habitación cubriendo las únicas dos maneras de salir o entrar de la habitación, el espacio era bastante reducido por lo que seria difícil que salieran ilesos, y mas la presencia de Cell, si este intervenía directamente quien sabe que es lo que sucedería.

Cross: ¿Y ahora que?- susurro a su hermano con quien topo espaldas.

Vejita: ... no creí que en mi vida fuera a decir esto pero... no lo sé...

Cuando todo parecía que los ninjas se volverían a lanzar sobre ellos, dos cápsulas pequeñas salieron de la nada y se impactaron contra el suelo despidiendo un humo denso y negro, por lo cual la mayoría de los guerreros de la habitación se conmocionaron.

Otra sombra entro a la habitación golpeando a varios de los ninjas que estaban distraídos de una manera feroz.

De un rápido movimiento de sus manos salieron disparadas seis estrellas que se incrustaron en los cuerpos de otros hombres que cubrían una de las posibles retiradas.

El humo se densifico rápidamente y ya todo estaba mas claro, Cross y Vejita observaron a un ninja con ropas azules que se acerco a la ventana.

- !Por aquí, no hay tiempo que perder!- les grito.

Los dos no tenían tiempo para pensar tranquilamente su siguiente movimiento así que no desaprovecharon la oportunidad.

Aquel ninja de color azul salto por la ventana y cayo suavemente en la superficie y espero a que los otros dos hicieran lo mismo.

Cross: ¿Quién rayos eres tu?- pregunto al momento de cruzar miradas con él fuera del palacio.

- Puedes preguntar todo lo que quieras en cuanto nos larguemos de aquí!- dijo al momento de comenzar a correr.

Cross no sabia si seguirlo o no, pero Vejita se veía mas determinado y lo siguió, y Cross no tuvo mas remedio que hacer lo mismo.

Cell camino lentamente por la habitación mientras pasaba sobre los cuerpos de sus hombres caídos o lastimados. Tranquilamente observo por la ventana por la que escaparon y permaneció por unos momentos con la mirada perdida entre las sombras, hasta que una sonrisa se dibujo en su rostro.

Cell: Ya nos volveremos haber príncipes... por el momento espero que se hagan mas fuertes y me proporcionen un buen combate- penso, para después salir de la habitación y llamar a uno de los guardias del palacio.

Había pasado una semana desde el ultimo incidente en el palacio de la dinastía del Fénix.

Esa mañana Bulma, junto con Goku, Crono y Chichi habían salido de la ciudad de una manera incógnita, usando ropajes normales y un pequeño y sencillo carruaje para transportarse. Debía aparentar ser viajeros comunes y corrientes y evitar llamar la atención, algo que definitivamente no seria logrado proveniente de este pequeño y singular grupo.

Crono y Goku iban fuera del carruaje, Crono era quien llevaba el control de los sencillos caballos mientras que Goku iba sentado a su lado. Ambos vestían ropa común y si pasaban como cualquier campesino o trabajador. Solo llevaban un par de horas desde que salieron de Himura entre estos dos no había habido mucha comunicación que digamos y a Crono le parecía extraño ver a su amigo tan serio, había estado así esta ultima semana, estaba demasiado pensativo.

Crono: ¿Te sientes bien Goku? ¿Aun te duele la herida que tienes en el pecho?- pregunto rompiendo el silencio aparte de los constantes sonidos de los cascos de los caballos sobre la superficie.

Goku: Mmm no, estoy bien- dijo con su singular sonrisa- Cicatrizo perfectamente estos últimos días- comento.

Crono: A bueno. AL parecer esa mujer doctor es buena y sabe lo que hace- comento.- ¿Cómo era que se llamaba? Estaba tan ebrio que no recuerdo.

Goku: ... Ezined- respondió seriamente.

Crono: A sí, un nombres bastante peculiar a mi parecer, pero te seré honesto con una doctora así hasta yo me enfermaría mas seguido.- bromeo.

Goku: ... Ay Crono... si supieras...- penso para sus adentros.

Crono: ¿Vez?

Goku: ¿Qué cosa?

Crono: Otra vez ahí estas, no se que te pasa amigo pero estas muy raro estos últimos días, algo te preocupa o que?- pregunto sin mas rodeos.

Goku: Por supuesto, hay muchas cosas que me preocupan en este momento, las palabras de ese ninja me hicieron saber que no solo es un ente el que quiere quitar a Bulma del camino, si no mas, es impredecible saber cuantos quieren evitar a cualquier medio la unión de las dos dinastías; están nuestras dinastías vecinas la del Cisne y la del Tigre, no estoy culpando a nadie pero tengo un presentimiento que ellos tienen algo que ver.

Crono: Es verdad... bueno de cualquier manera debemos asegurarnos de que esto culmine de una vez por todas, así podremos regresar a nuestra forma de vida común sin que todas las noches un loco intente hacer algo dentro del palacio.

Goku: Si... creo que será lo mejor- concordó con su compañero.

Dentro del transporte.

Bulma vestía un kimono sencillo y su cabello estaba recogido por un listón, observaba melancólicamente los arboles que parecían moverse haya afuera. Chichi iba a su lado pero ello permanecía ocupando su tiempo en estar tejiendo algo.

Por mas que hubiese detenido este momento... llego, finalmente llego, en un par de días estaría frente a su prometido y una etapa de su vida culminaría y otra nueva comenzaría, pero no solo para ella, sino para todo una nación.

Lo que mas le entristecía de cierta manera es no haber podido despedirse de Randel, la verdad es que no sabia exactamente que era lo que sentía por él... pero aun así hubiese querido verlo una ultima vez para determinarlo o por lo menos intentarlo.

Esperaba tener solo una oportunidad de verlo una sola vez mas, solo para eso, solo para aclarar sus sentimientos, tenia la esperanza que se apareciera así como siempre lo hacia, de la nada, un movimiento entre los arboles y él aparecía, una ligera brisa y ahí estaba otra vez, pero no se apareció, ¿le habría pasado algo malo? Se preguntaba, pero extrañamente sabia la respuesta, estaba bien... estaba segura y algo en su interior le aseguraba que el destino le daría la oportunidad de verlo nuevamente.