CAPÍTULO 11

¿Puede haber alguien más estúpida que yo? No lo creo.

¿Por qué todo, si iba bien ésta mañana, tuvo que estropearse de semejante manera?

¿Por qué todo tiene que ser tan difícil con él?

Sentada en la barda perimetral del dojo donde no pueda verme si regresa, sigo esperando que vuelva a casa para nuestra famosa cita. Cita que no se llevó a cabo.

Aún sigo vestida con la ropa atrevida-casual-inocente-elegante que escogí, me costó mucho esfuerzo encontrar un conjunto que cumpliera adecuadamente con las características que buscaba. Sin embargo, todo fue en vano.

Él nunca llegó.

Y se preguntarán, ¿cómo es posible si viven juntos y estaban juntos cuando acordaron salir JUNTOS?

Pues fácil: dijo algo parecido a "Tú prepárate para la mejor cita del mundo, yo salgo y vuelvo enseguida".

Bueno… sigo esperando.

Es en esta clase de situaciones cuando me pregunto: ¿Realmente me quiere? ¿Le importo más allá del compromiso pactado años atrás? ¿Se preocupa por mí como lo haría por cualquier otro ser humano? ¿Como una amiga más?

Un suspiro sale sin aliento… ¿por qué no regresó? Sigo preguntándome como he estado haciendo hace horas. La verdad estoy luchando por no hacerme cuentos en la cabeza, quiero escuchar su versión de la historia, quiero creer en lo que me dice. Pero es tan difícil… Tanto tiempo escuchando de su boca que no le importo hace que ahora mismo no sepa qué pensar.

No quiero prejuzgar. Ya lo he hecho desde hace mucho.

Miro el reloj y marca las 11:58 de la noche.

A pesar de todo lo que siento, no puedo evitar preocuparme: ¿estará bien? ¿Habrá tenido un accidente? Me estremezco solo de pensarlo. ¿O es por el frío tan intenso que está haciendo y las tantas horas que he estado sentada aquí, donde el viento se siente tanto?

Me abrazo a mí misma.

No siento hambre ni sed ni sueño. Simplemente estoy como una computadora a la cual dejaron de utilizar: suspendida.

Esa es la palabra, estoy suspendida, ni apagada ni encendida.

Me limito a esperar.

Y esperar.

Y esperar.


Son las 5 de la mañana, me bajo de la pared y voy a la cocina.

No es que tenga hambre, pero no puedo hacerle más mal a mi cuerpo: me quedé muchas horas en la misma posición, en el sol y luego en el frío.

Preparo una sola ración de comida, un solo vaso de jugo, solo coloco un único lugar en la mesa.

¿Dónde está él?


Hola! Hace mucho que no publico nada, y me disculpo por eso, pero no sabía cómo continuar, y me rehusaba a actualizar con un capítulo que se escribió nada más por escribir, algo vacío y por puro compromiso.

Éste es un capítulo muy corto, pero lo escribí en un momento en que estaba muy sensible, se lo enseñé a una gran amiga y me impulsó a publicarlo, sé que es pequeño, pero me gustó.

Ya no les prometeré una actualización en determinado tiempo, solo les diré que cuando llegue la inspiración y que esté conforme con el capítulo lo subiré.

Gracias por todos sus reviews, fav y follow, espero no decepcionarlos por la espera y la actualización de hoy.

Espero que nos leamos pronto!