Capítulo 12: Vivencias

Los gritos y risas de los habitantes más jóvenes de la comarca comenzaron a resonar, los pobladores iniciaban la apertura de sus negocios y con ello se produjo la llegada de los clientes y turistas. Solo bastó que una gran bola de nieve golpeara contra el vidrio de la ventana de la posada para que Vincent comenzara a removerse en la cama. El aire frío que se sentía le provocó deseos de continuar durmiendo, no obstante no tardó en notar como una pequeña chica descansaba profundamente entre sus brazos.

Yuffie estaba aferrada celosamente a Vincent, así como una niña pequeña que busca protección en su gran oso de peluche. El cálido aliento de ella chocaba con su pecho masculino haciendo que se estremeciera ligeramente ante la sensación de calor y a la vez de frío. Él intentó sentarse sobre la cama, pero la fuerza que inconscientemente ejercía la chica agarrándolo por su camisa le hizo totalmente imposible esta tarea. Lo máximo que pudo hacer fue apoyarse sobre uno de sus codos al tiempo que levantaba su cabeza de las almohadas, mientras ella lo tuviera así, no habría escapatoria.

Suspiró resignado, y sin darse cuenta comenzó a contemplar a la dulce muchacha que reposaba a su lado. Su característica posición fetal al dormir, una de sus manos aferrada a la camisa de él, mientras que la otra estaba debajo de su almohada, su delicada boca de muñeca ligeramente abierta dejando al descubierto una pequeña porción de sus blanquecinos dientes, sus cortos cabellos alborotados, y uno que otro suave ronquido representaban para Vincent la escena más maravillosa con la que había despertado desde hace muchos años. Al parecer el frágil cuerpo de la chica había parado de temblar, sin embargo para asegurarse que todo iba bien, acercó una de las manos a su frente para comprobar su temperatura...todo parecía estar normal -Gracias al cielo- exclamó en su mente.

No podía negar que la chica se había transformado en una persona muy importante para él, pero supuso que ese sentimiento era lo normal luego de haber compartido tantas cosas junto a ella. Sin embargo no pudo evitar que su mano se deslizara poco a poco hasta una sus redondeadas mejillas, acariciándola con sumo cuidado con uno de sus dedos, dejando simplemente que éste patinara sobre su joven piel.

Por suerte o por desgracia, este gesto tan poco usual en Vincent provocó un leve gemido soñoliento en la ninja, quien finalmente soltó su camisa, permitiéndole así salir al fin de la cama. El chico se calzó sus pantuflas y se dirigió al baño para darse una buena ducha de agua caliente. Se despojó de sus ropas y las arrojó en un cesto que había cerca, al mismo tiempo que tomó una toalla para cubrirse lo que tenía que cubrirse.

Al escuchar el sonido del agua de la ducha, Yuffie comenzó a retorcerse en la cama, girando sobre las sábanas en busca del calor que aquel masculino cuerpo le había proporcionado y que inesperadamente había desaparecido. Comenzó a quejarse entre sueños, implorando que ese hombre volviera a su lado a reconfortarla. Harta de seguir buscando, sus ojos también comenzaron a visualizar luz, encontrándose tal como lo sentía, sola en la cama. Yuffie lamentó eso, ella nunca había compartido cama con algún hombre y nunca pensó hacerlo sino hasta después de casarse, no se imaginó jamás que el primer hombre con el que dormiría sería Vincent...no obstante le agradecía a Leviatán por eso, quizás él y ella no mantenían la mejor relación, pero ya se sentía totalmente convencida: podía confiar plenamente en el pistolero sin importar las circunstancias.

La chica dio un pequeño brinco de sorpresa al escuchar como la puerta del baño se abría y de él salió el ex Turco, que solo disponía de una toalla de baño para cubrir sus partes más íntimas. Él también se sorprendió de encontrar a Yuffie despierta.

-...Eh, buenos días Yuffie.

-...Buenos...días...

-Ejem...discúlpame por salir así del baño, es que pensé que estarías dormida.

La chica sintió como rápidamente se perdía en el cuerpo de Vincent, parecía una especie de scanner que pasaba su lente a lo largo de su figura definida, analizando cada detalle. Definitivamente, Vincent era un hombre atractivo, quizás el más atractivo que Yuffie había conocido en su vida... o tal vez pensaba eso porque era al primer hombre que veía en esas condiciones. Solo observar como cada gota que chorreaba de su largo cabello azabache recorría su cuerpo, desde su cuello hasta su espalda y cintura le parecía un show magnífico. Con voz tímida, el chico le sacó de sus fantasías.

-Eh...Yuffie.

-¿Ah?...¡EH! ¿Sí?

-¿Podrías darte la vuelta?... me resulta algo incómodo cambiarme si estas mirando...

-Eh...¡eh! ¡Ah! ¡Claro, si por supuesto!, jejeje, lo siento.

Y rápidamente la chica se giró sobre la cama para desviar su vista hacia otro punto del lugar. Pudo escuchar como las hebillas del pantalón del chico chocaban y tintineaban, su atención estaba tan centrada en él, que hasta podía escuchar el sonido que se producía cuando se subía los pantalones y se colocaba la camisa...tenía unas ganas tremendas de voltearse a verlo en su labor...-Esto está mal, Vincent es mi amigo, mi compañero, nada más Yuffie, ¡¿comprendes?!-

-¡Solo amigos!

No se había dado cuenta de que sus pensamientos habían salido a relucir en voz alta, ya vestido y completamente desorientado Vincent la interrogó.

-¿De qué estás hablando?

-Eh!... ¡Nada, jajajaja!- respondió ella balbuceando -Es que...estaba intentando recordar el nombre de una canción que me gusta mucho, ¡y ya me acorde!, "Solo amigos" es que se llama jajaja...

Vincent levantó una ceja dudando de la poco convincente explicación de la chica, se encogió de hombros y se dispuso a colocarse su chaqueta roja para salir.

-H-hey, ¿a dónde vas?

-A comprar el desayuno, ¿o prefieres esperar que lleguemos a Edge?

Un gruñido inoportuno por parte del estómago de Yuffie fue suficiente respuesta para ambos.

-¡Ups! creo que mi pancita prefiere comer ahora.

Vincent se rió entre dientes, Yuffie estaba volviendo a ser la misma chica de siempre.

-Bien, vístete y ordena tu equipaje, pronto vendrán por nosotros.

-Ok...¡Pero apresúrate!

Vincent solo le respondió con una sonrisa burlesca mientras cerraba la puerta con cuidado. La ninja suspiró...ya basta de pensar en tonterías, este pequeño viaje había hecho que sus hormonas se volvieran locas y estuvieran confundiendo las cosas, seguro que al llegar a casa todo volvería a la normalidad.


Desde la parte más alta de la montaña en la cual estaba el antiguo Healen Lodge, se podía ver como una ráfaga de partículas verdes danzaban en el aire, deslizándose por las praderas y algunas con suerte llegaban a parar al mar. Reeve y Shelke observaban el fenómeno, aquel por el que tenía que pasar cada ser que perdía la vida: la absorción del cuerpo y alma por la Corriente Vital. El arquitecto calculó que el cuerpo de Shalua había permanecido en las ruinas de Midgar alrededor de 4 semanas sin ningún tipo de maquinaria que sustentara su vida, y a pesar de eso el planeta aun no la había reclamado; esto le había llenado de esperanzas el corazón, tal vez existía alguna posibilidad de salvarla...pero en cuanto el cuerpo de la científica fue colocado en la estancia del Healen Lodge aquellas burbujas verdes habían comenzado a desprenderse y a los minutos ya no quedaba nada de la científica, quizás la Corriente Vital estaba esperando a que su hermana y el creador de Cait Sith la vieran por última vez antes de llevársela...Reeve no supo comprender si el planeta estaba siendo misericordioso o cruel con ellos.

Shelke tomó un poco de los restos de su hermana entre sus manos, cerró sus ojos y los abrazó como pudo, pues estos se deslizaban entre sus dedos como arena. Reeve también tomaba un poco y dejaba que el viento los llevase a donde quisiera, después de todo, así era Shalua, iba a donde su corazón la llevase, guiada por sus aires intelectuales y por sus inmensos sentimientos.

La chica de cabello naranja dejó que una pequeña lágrima se hiciera paso por sus ojos y surcará suavemente su mejilla. Reeve lo notó, y aunque él tenía deseos de hacer lo mismo prefería no desahogarse frente a la chica. El hombre se puso de cuclillas frente a Shelke y con uno de sus dedos limpió su pequeña lágrima, luego apoyó su mano sobre uno de los hombros de ella.

-Recuerda a tu hermana así, como el viento... no puedes verlo, pero puedes sentirlo y sabes que está allí a tu alrededor.

Y dulcemente le dio unas palmadas en su cabecita. Shelke asintió, dando a entender que comprendía aunque no pudiera aceptarlo del todo. El Comisionado realizó una pequeña reverencia religiosa y se volvió a mirar a la niña, seguía con la vista perdida en la distancia –Simplemente ha regresado al planeta, ¿no es así?...como dijo mamá, todo es un ciclo…así que algún día me reencontraré con ella.- pensó ella.


Finalmente, luego de bastante esfuerzo y bastante lucha con la astuta cremallera de su bolso, Yuffie había terminado de empacar todo y estaba dispuesta a regresar a Edge lo más rápido posible, ya el frío la estaba volviendo loca. Se dio cuenta que aún seguía en pijama, pero cuando se propuso cambiar de ropa sintió como la perilla de la puerta rechinaba haciendo entrada Vincent con una bandeja llena de comida. La ninja brincó en una pierna con entusiasmo, su estómago ya estaba comenzando a ponerse bastante molesto.

-¡Al Fin! ¡Comida!

Y más rápido que una ráfaga, le arrebató de las manos la bandeja de madera al pistolero sin dejarlo siquiera haber terminado de cerrar la puerta. Yuffie avanzó dando saltitos hasta su lado de la cama, se sentó colocando la charola sobre ella mientras deslizaba su lengua por sus labios golosamente. En esa posada sí que sabían cómo atender a los clientes en los asuntos culinarios, en la bandeja habían gran variedad de suculentas opciones: huevos fritos, salchichas, pan tostado con mantequilla, jugo de naranja recién exprimido y algunas rebanadas de jamón; todo se veía tan bien que Yuffie no sabía por dónde empezar. Luego de unos minutos de reflexión su olfato la llevó a escoger primeramente los huevos fritos, tomó su tenedor y sin delicadeza de ninguna índole los introdujo vorazmente en su boca saboreándolos apasionadamente. Sus ojitos grises destellaron de ilusión al descubrir que estaban más deliciosos de lo que creía.

Mientras, Vincent la observaba apoyado sobre la puerta cruzado de brazos y piernas, esa si era la Yuffie que él conocía, toda la pesadilla que habían vivido ayer se esfumó para dar paso a un nuevo amanecer, y también para dar paso a esos sentimientos tan curiosos que se despertaban en él cuando se deleitaba viéndola hacer cosas tan comunes y simples. Yuffie estaba lo bastante entretenida devorando todo como para darse cuenta de la profundidad en la mirada del ex Turco, sin embargo este se obligó a volver a la realidad agitando su cabeza discretamente.

Vincent se quitó su abrigo y se dispuso a sentarse junto a Yuffie en la cama, silenciosamente tomó una de las salchichas que había en el plato a la vez que encendía el televisor. La chica puso una mano sobre su pequeña frente apenada.

-¡Upss! Lo siento, mírame yo comiendo como una salvaje sin ofrecerte ni un poquito.

-Hmm, no te preocupes, después de todo no has comido nada desde anoche.

-Si, jaja, mi estómago ya se estaba poniendo obstinado.

El pistolero soltó una risa pequeña al tiempo que terminaba de degustar la salchicha que había tomado y desvió su vista al televisor, se estaba transmitiendo una película de ciencia ficción. Yuffie también siguió comiendo, aunque más lentamente esta vez, Vincent tomó luego una rebanada de jamón y la envolvió en un trozo de pan. La chica lo contempló unos instantes...esa manera de comer tan particular en él le resultaba hasta alienígena, lento y con parsimonia, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo para ello. Seguidamente, Vincent cogió uno de los vasos de vidrio y tomó un pequeño sorbo de jugo de naranja sin despegar ni un instante la vista del aparato audiovisual. La chica se preguntó qué era lo que le veía de interesante a esa película e impulsada por la curiosidad comenzó a prestar más atención, claro está, sin dejar de comer.

Todo permanecía en total calma, solo se podía percibir el sonido del televisor y de sus masticadas, normalmente con tanta calma habría comenzado a decir sandeces para crear un ambiente más animado, pero esta vez no sintió esa necesidad. Reflexionando un poco se dio cuenta que nunca había tenido un desayuno similar, en pijama, sobre una cama matrimonial acompañada por un apuesto hombre mientras veía televisión -¿Así se sentirá estar casado?- bromeó para sus adentros, si es así, resultaba bastante agradable. Agitó su cabeza desechando ese pensamiento tan absurdo, ¡¿Vincent su marido?!, en su subconsciente carcajeó con más fuerza que mil terremotos, ¡eso sí que era un buen chiste!

Y una vez más, el inoportuno celular de Vincent comenzó a repicar, Yuffie comenzó a espiar de reojo para descubrir de quien se trataba.

-¿Es Cid?, ¿qué dice?

-"Ya envié la nave a Iciclos. Esperen donde los dejaron ayer, soquetes"

-Ese anciano...- refunfuño ella.

Vincent de puso de pie, se sacudió las manos y declaró con contundencia:

-Bien, es hora de irnos.

-¡Oye, pero ni siquiera hemos terminado de desayunar!

-Yo ya estoy satisfecho, continúa tú...pero te recomiendo que te cambies de ropa pronto, a menos que quieras andar en pijama todo el camino de regreso.

-¡Ni de broma!

La chica terminó de comer lo que faltaba de un solo bocado, seguidamente tomó su abrigo y sus accesorios de nieve y se fue a cambiar en el baño. Vincent recogió los trozos de servilletas usadas, las arrojó en la basura y posteriormente colocó la charola sobre la mesita de noche, los empleados de la posada seguro vendrían por ella más tarde.

Yuffie no tardó mucho en alistarse, al salir del baño se encontró con el pistolero arreglando los bolsos de ambos y tomando los materiales que le había dado Koji.

-¿Lista?

-¡Yuffie Kisaragi siempre esta lista!- dijo ella haciendo énfasis con una pose triunfante.

Vincent solo se limitó a abrir la puerta y salir. Yuffie tomó su bolso y notó que sobre el suelo había una caja de madera abandonada.

-¿? ¿Qué es eso, Vince?

-Vaya, casi se me olvida. Eso me lo ha dado Koji ayer.

-¿Y qué es?

-No lo sé, no me molesté en abrirlo- dijo él negando con la cabeza -¿Podrías llevarlo?, no es muy pesado.

-¡Claro!

La chica tomó la caja y se la guindó en el hombro gracias a la cuerda que ésta traía consigo para tal fin. Cerraron la puerta de la habitación y bajaron las escaleras siendo recibidos por el amable recepcionista.

-¿Ya se van?

-Así es. Me ha dado mucho gusto volver a verlo, espero que nuestros caminos se crucen otra vez- agradeció Vincent inclinándose levemente hacia adelante.

-¡Bah! Tú y tus protocolos exagerados. Vayan con cuidado, y visítennos nuevamente.

-¡Claro que sí! Vendremos en navidad, Vince me lo prometió- exclamó la ninja mientras le mostraba al pistolero su más grande sonrisa.

Vincent volteó a mirarla algo perdido, intentaba recordar cuando había dicho tal cosa... ya, ayer cuando fueron a la casa de Koji, Yuffie se preguntó en voz alta cómo sería el ambiente en navidad y él le había propuesto venir para esa fecha...aunque nunca pensó que se lo tomaría en serio.

-¡Perfecto! Les tendré reservada la misma habitación para ese entonces. ¡Siempre nos es grato recibir a las parejas felices!- dijo el simpático recepcionista mientras aplaudía.

-¡NO SOMOS PAREJA!- reclamó el dúo dinámico al unísono.

Y antes de que el viejo hombre pudiera darse cuenta, ya ambos habían salido de la posada dejando a su paso una ráfaga de viento...


Las enormes llantas a prueba de balas crujían gracias al roce de éstas con las pequeñas piedras del camino. Después de haber pasado incontables semáforos y carreteras infinitas, finalmente el vehículo estaba a pocos minutos de su destino y las ansias de su conductor por llegar a casa se hacían cada vez más incontenibles.

En el Séptimo Cielo no había mucho movimiento, a esas horas casi nunca lo había, era la etapa en la que todos los clientes habituales de la tienda estaban trabajando arduamente para conseguir el pan de cada día y llevarlo a sus familias. Tifa secó sus manos húmedas con un pañuelo de cocina y sin más nada interesante que hacer decidió pasarse un momento por el cuarto de los niños.

Al llegar a la habitación se encontró con una desagradable sorpresa: la cama de Marlene hecha un total asco. Sobre el edredón había una bandeja y muchas servilletas usadas, el plato vacío pero sucio se encontraba en todo el centro de la almohada; también había un vaso desechable que amenazaba con caer al suelo, y los pequeños cubiertos formaban una equis entre sí a un lado. Indignada, Tifa suspiró profundamente al tiempo que pasaba una mano por su sedoso cabello castaño oscuro, intentó contar hasta 10 para calmarse, pero fue inútil, estaba demasiado cargada en esos instantes como para mantener su paciencia estable.

-¡MARLENE!

Poco a poco se escucharon los pasos de la niña mientras se acercaba al lugar del llamado, entró a la habitación como si nada hubiese sucedido.

-¿Me llamaste, Tifa?- preguntó la niña sonriendo, pero la mujer no se sentía hoy de tan buen humor como para dejarse llevar por una carita inocente.

-¿Me puedes explicar que hace esa bandeja y ese montón de basura sobre tu cama?

-Pues yo...

-¿Acaso no hay un cubo de basura afuera donde puedes ir a tirar todo este desastre?, ¿o también pretendes que lo haga yo?

-Pero Tifa...

-¡Basta de peros! Ya estas lo bastante grandecita, no siempre estaré para limpiar tus desórdenes.

-¡Pero Tifa, si tú misma me dijiste que dejara aquí la charola porque tenías muchos clientes hace rato!

En la voz de la pequeña podía sentirse el tintinar de un ligero llanto por venir, sus ojitos marrones se impregnaron de agua, aunque no se derramó ni una gota. Tifa calló un momento mientras abría sus ojos de par en par...es verdad, ella le había dicho eso a Marlene hace como 2 horas cuando el bar estaba lleno, se había olvidado por completo. Apenada posó su mano sobre sus ojos y respiró agitadamente intentado ella también contener el llanto. La chiquilla agachó su cabeza creyendo que en realidad había hecho algo malo, al ver su dolor Tifa se puso de cuclillas y colocó una manito sobre el pequeño hombro de la niña.

-Marlene, perdóname...lo siento...soy...soy una estúpida.

La mujer se llevó ambas manos a su rostro y agachó la cabeza con profundo arrepentimiento, Marlene la miró con angustia y la abrazó fuertemente.

-No Tifa, tú no eres estúpida...

-¡Si lo soy Marlene! ¡Ustedes no tienen la culpa de nada!

Tifa jadeó un par de veces luego de semejantes gritos dándole la espalda a la pequeña, una lágrima se escapó de su ojo y se deslizó por su mejilla.

-¿Porque estas molesta, Tifa?

La mujer no contestó, estaba poniendo toda su atención en contener la rabia y frustración. La niña insistió.

-¿Es...por lo de Cloud? Yo también estoy muy enojada, se volvió a ir.

Tifa limpió sus ojos llorosos y se volteó hacia Marlene afligida.

-...Perdón Marlene...es que ¡ARG!, ¡estoy tan molesta con él, ¡nada le costaba despedirse personalmente! Ya estoy harta de que haga lo mismo, ¿dónde quedamos nosotros, su familia?

-¿Te sientes sola...verdad?

Tifa intentó ahogar el llanto una vez más pero fue inútil, los riachuelos de lágrimas comenzaron a crear su caudal por el rostro de la joven, se había prometido hace años no involucrar a la pequeña en los problemas de ambos, pero simplemente ya no podía con tanto.

-Si, me siento muy sola…- admitió mientras se sentaba en la cama y cubría su rostro con sus manos llorando silenciosamente.

Marlene se acercó a ella y la abrazó nuevamente con esos brazos angelicales.

-¿Quieres mucho a Cloud, cierto?

Tifa vaciló un poco antes de responder.

-Si Marlene, lo quiero muchísimo, pero...

La luchadora aún seguía mirando fijamente el suelo. Marlene adoptó rasgos más serios, tomó el rostro de la mujer y le hizo levantar la vista para encararla.

-¡Cloud es un cabeza hueca! Él siempre me hace enojar por eso, es un tonto...pero también es muy bueno.

Tifa parpadeó confundida pero eso no detuvo el discurso de la pequeña.

-Cuando llegue dile todo lo que tienes guardado aquí- Marlene colocó una manita sobre el lugar donde estaba el corazón de su madre adoptiva. Al ver la expresión alegre en su dulce cara inocente, Tifa también sonrió, y con todas las fuerzas de su alma estrechó entre sus brazos a su pequeña hija.

-Gracias Marlene...lo haré- dijo mientras le propinaba un pequeño coscorrón a la niña, ella se rio divertida y se dispuso a retirar la bandeja y la basura de la cama -Deja que te ayude.

Ambas recogieron las cosas y bajaron a la cocina para limpiarlas, pero para la sorpresa de ellas la tienda no estaba del todo sola, había un joven sentado en una de las mesas con sus brazos cruzados y su cabeza baja...no era otro más que Cloud, quien al notar la presencia de las chicas levantó su cabeza y las miró con aflicción.

-¡Cloud, volviste!- sin mucha delicadeza, Marlene dejó la charola sobre el mostrador y fue hacia el chico para recibirlo con entusiasmo -¿Cómo te fue?, ¿conseguiste lo que buscabas?, ¿me trajiste un obsequio?

-Oye, oye, dame la oportunidad de responder... me fue bien, si conseguí las cosas que Reeve me pidió y claro que te traje un regalo.

De su bolsillo, Cloud sacó una pequeña piedra cristalina y brillante, tanto que parecía un diamante. Se la entregó a la niña quien se deleitaba al ver la luz tan espectacular que se producía en el interior de la misma.

-Es una roca milenaria, solo se consiguen en Cañón Cosmo, casi siempre los turistas se las llevan como souvenirs- explicó el rubio. -Según las leyendas de ese pueblo, esa piedra representa en su interior el movimiento del cosmos.

-¡WAO!...pero Cloud, ¿qué es el cosmos?

-Eh...pues...jaja, ni idea, solo te digo lo que me ha contado Red.

-Oh... ¡pues el cosmos parece ser muy hermoso!

Pocos momentos después bajó Denzel, su cabello estaba mojado, indicio de que había estado bañándose todo ese rato.

-¡CLOUD! ¡Has vuelto!

-Hola Denzel, ¿has cuidado bien a las chicas durante mi ausencia?

-Pues ahí las ves, ¡sanas y salvas!

-¡Así me gusta!- Cloud mostró su dedo pulgar dándole a entender al niño que había hecho un excelente trabajo como hombre de la casa y Denzel le devolvió el saludo.

Mientras tanto, Tifa miraba sonriente la escena, Marlene tenía razón, Cloud es bueno, sea un cabeza hueca o no...

-¡Denzel!, mira lo que me trajo Cloud- la niña corrió hacia su hermano con entusiasmo.

-¡WO! ¡Una roca que brilla!- dijo Denzel desconcertado.

-No es una roca que brilla, es una roca milenaria.

-Pero si brilla...

-Si, pero se llama roca milenaria.

-Bleh, como digas.

-La piedra es para ambos ¿ok?, no quiero peleas, así que compártanla- aclaró Cloud.

Ambos niños asintieron a la vez. Marlene tomó por el brazo a su hermano adoptivo y lo arrastró hasta las escaleras.

-¡Hey! ¿Qué pasa?

-Ejem...Cloud y Tifa tienen que hablar un rato, así que vayamos a jugar con la roca milenaria.

-¿Eh? Pero...

-¡Solo cállate y ven!

Y cual saco de papas, Marlene continuó arrastrando al niño hasta llegar a su habitación. Al escuchar la puerta cerrarse Tifa sintió como su aliento se congelaba, y su corazón comenzó a latir más rápido que nunca; ella volvió la vista hacía Cloud, él ahora miraba el suelo y jugaba un poco con sus botas intentando distraerse. Tifa tragó grueso, se dirigió al mostrador y comenzó a lavar los utensilios que habían estado sobre el edredón de Marlene. El lugar permaneció en silencio largo rato hasta que la mujer al fin cerró la llave del lava-vajillas y se atrevió a hablar al tiempo que secaba sus manos.

-¿Te ha ido bien?

-Si, supongo que sí.

-Me alegro...

-...- el rubio no contestó, sólo se rascó detrás de la cabeza con nerviosismo.

-¿Has comido?, ¿quieres que te prepare algo?

-No tengo hambre, pero gracias.

-Está bien.

Nuevamente esa actitud... Cloud no la había encarado en ningún momento desde que llegó, Tifa sabía que le pasaba algo, sus ojos Mako se veían abatidos.

-¿Ocurre algo?

-...No.

-Te conozco- replicó inconforme la luchadora -¿Hay algo que quieras decirme?

Tifa levantó una ceja bastante preocupada y sintió como cada pelo de su cuerpo se cargaba de electricidad cuando el chico finalmente levantó su cabeza, ahora la estaba mirando directamente. Ella sí que tenía que decirle muchas cosas, realmente estaba harta de que simplemente pasara de ella como si nada hubiese sucedido, pero prefirió esperar a que él hablara primero. Y como tan comúnmente sucedía en este tipo de situaciones importantes, la campana detrás de la puerta del bar se escuchó, por ella entraron los exhaustos Vincent y Yuffie luego de un largo recorrido desde Iciclos hasta Edge.

-¡Ya regresó su ninja favorita! Digan que me extrañaron.

-...Hola Yuffie– respondió la joven pareja con languidez.

-¡Hm! A mí también me da gusto verlos...

Tifa se percató de lo descortés de su recibimiento, sus amigos tampoco tenían la culpa de nada, así que aclaró su garganta y mostró una sonrisa trémula.

-¿Y cómo les ha ido chicos?, ¿todo bajo control?

Vincent y Yuffie se miraron simultáneamente mientras una pequeña línea de rubor surcaba la cara de ambos, ellos tenían muy presente que no todo había estado "bajo control" durante su viaje al continente nevado, pero nunca lo dirían en voz alta.

-Todo ha ido bien...- dijo Vincent tajantemente

-Si, jejeje...eso mismo- respaldó Yuffie.

-¿Acaso no piensan dejarme pasar?- refunfuñó Reeve detrás de la puerta totalmente obstruida por los recién llegados y sus maletas.

-¡Pasa anciano!, ni que estuvieras tan gordo.

-Mide tus palabras, princesa.

-¡Deja de llamarme así!

-Cierto Reeve, el calificativo de princesa no me parece apropiado.

Shelke había salido de su cuarto al escuchar el alboroto que había armado la ninja con su llegada, supuso que Vincent estaba con ella, así que quiso salir a recibirlo. Para variar, Yuffie no se quedó con esa.

-¡¿COMO?! Para tu información soy la heredera al trono de Wutai, ¿escuchaste? En el fondo si soy una princesa.

-No vayan a empezar...- suplicó Vincent pasando su mano por sus cabellos de ébano.

Yuffie se quejó entre dientes al tiempo que hacía un puchero, y con la fuerza que la caracteriza tomó sus maletas dispuesta a dirigirse a su cuarto para vaciarlas. Vincent suspiró, e igualmente se propuso desempacar y cambiarse de ropa.

Reeve entró en la tienda y tomó asiento en una de las mesas ante las miradas asqueadas de Cloud y Tifa...era inútil, si querían tener esa bendita conversación debía ser lejos del bar.

-¿A que vienen esas caras largas?

-Nada que te importe- Cloud no mostraba el mínimo compromiso en disimular su disconformidad.

Apenada, Tifa cambió de tema rápidamente evitando así la posible próxima pelea del día.

-..¿Finalmente Yuffie y Vincent trajeron los materiales?

-Pues claro, son el dúo dinámico, el mejor que he visto en mi vida.

Shelke se cruzó de brazos molesta ante este comentario. La hospitalaria Tifa les sirvió a los muchachos un poco de jugo de manzana, mientras Cloud tomaba asiento en uno de los banquillos frente al mostrador.

-Yo quiero una cerveza bien fría- solicitó con firmeza.

-¿?...ok.

Y mientras Tifa la servía, Yuffie y Vincent procedían a bajar ya cambiados y más aliviados. La ninja tomó también asiento frente al mostrador y Vincent permaneció apoyado bajo el marco de la puerta con sus brazos cruzados. Todo se mantuvo en silencio unos instantes, cada quien sumergido en su propio subconsciente. Nuevamente la puerta del bar se abrió, haciéndose presente el extrovertido piloto que todos conocían.

-¡Buenas!, ¿cómo está la gente de este pueblo?

-¿Cid, qué haces aquí?- preguntó Reeve casi escupiendo su zumo.

-¿Acaso no puedo venir a saludar?

-¡Cid! Tanto tiempo- Tifa lo recibió con entusiamo.

-Jejeje, cierto, hace más de un mes que no pasaba por aquí, es que ya saben toda esta mierda con ese aeropuerto me ha mantenido muy ocupado.

-Nos alegra que vinieras, pasa a tomarte un trago.

-Eh...si, bueno...es que no vengo solo.

Todos los chicos miraron interrogantes al piloto rubio, él extendió su mano hacia afuera de la tienda como si estuviese ayudando a alguien a subir las escaleras. La susodicha no era otra que la dulce esposa de Cid.

-¡Hola chicos!

Todos quedaron estupefactos, Shera acomodó sus gafas resbaladizas mientras sonreía amable y con timidez, como siempre lo había hecho.

-¿Qué sucede?

-Bueno... es que...-dijo Cloud buscando las palabras adecuadas.

-Has engordado un poco desde la última vez que te vi...- Yuffie entornó sus ojos luego de emitir el imprudente comentario.

-Yuffie, no creo que eso sea grasa- Tifa tuvo que contener la risa.

-¿Eh?...¡¿eso quiere decir que…?!

Shera soltó una dulce risita a la vez que acariciaba su protuberante pancita con ternura.

-Jeje, pues si, Cid y yo vamos a tener un bebé.

Yuffie y Tifa chillaron de emoción mientras que el resto del personal masculino se reía entre dientes burlándose de la expresión avergonzada de Cid.

-¿Por qué no nos lo contaste antes, Cid?- inquirió Cloud cruzándose de piernas.

-...Conociéndolos, seguro que comenzaban a molestarme. Serán idiotas...

Reeve se levantó estrepitosamente de su silla y dio un leve puñetazo a la barra.

-¡Has acertado!, ¡eso es justo lo que haremos! Ya era hora viejo decrépito, estás en edad de que te digan abuelo y no papá.

-¡Pero mira quien habla!, ¡el más viejo del grupo!- señaló el piloto.

-Claro que no, el más viejo es Vincent.

Vincent alzo su vista al techo, calló unos instantes y seguidamente respondió sin un ápice de emoción en su voz.

-Es cierto, pero tú luces mucho peor que yo.

-Que cruel- se quejó Reeve casi llorando.

Tifa rio apenada, sus amigos siempre le hacían pasar vergüenza.

-No sean malos chicos, no es momento de fastidiarlo, más bien deben felicitarlo.

Cloud hizo caso omiso a la sugerencia de la dueña del bar y prosiguió:

-¡Hey Cid! ¿Y cómo te preparas para la llegada del niño?, ¿ya aprendiste a cambiar pañales y dar biberones?

-¡Cuida tus palabras, pedazo de mierda!

-¿Con esa jerga le hablarás a tu hijo?- intervino Reeve.

-¡Se acabó!, ¡prepárense para morir!

La científica se interpuso en el camino de su esposo impidiendo así que ocurriera una tragedia dentro de ese pequeño bar.

-Cid, sólo bromean, no te lo tomes tan en serio.

El piloto se cruzó de brazos con frustración, se tragó sus insultos y se sentó en uno de los asientos grandes del lugar murmurando algo. Reeve y Cloud seguían riendo con disimulo.

-Y dime Shera, ¿cuantos meses tienes?- preguntó Tifa.

-Tengo casi 8 meses de embarazo.

-¿Eso significa que pronto darás a luz, no es así?

Shera dio un bote sorprendida, no había notado la presencia de la callada ex Tsviet en una de las esquinas.

-¡OH! Tú debes ser Shelke, Cid me ha hablado mucho de ti. Gusto en conocerte.

Shelke estudió cuidadosamente a la ingeniera y no pudo evitar sentir cierta nostalgia, su sonrisa sincera, su mirada dulce y su amabilidad le recordaba remotamente a su hermana mayor, ella reflejaba también ese aire intelectual que había admirado en Shalua. La niña parpadeó un par de veces al ver que la científica se acercaba y extendía su mano de forma cortés ante su nueva conocida, ella estrechó su mano de vuelta.

-Tengo el presentimiento de que nos llevaremos muy bien- dijo Shera aun con una afable sonrisa.

-Pienso lo mismo- dijo Shelke.

-Jeje...¡oh!- Shera llevó su mano a su estómago. Tifa se acercó más a ella para auxiliarla.

-¿Te pasa algo?

-Es que acaba de patearme, me tomó desprevenida, jaja.

Alrededor de Yuffie parecía formarse un aura llena de destellos y estrellitas de ilusión, dando saltitos sobre una pierna se acercó sigilosamente hasta donde estaban las dos mujeres.

-¡Yo quiero sentirlo!, ¿puedo?, ¡anda, di que sí!

-Por supuesto.

Emocionada, Yuffie se agachó un poco y acercó su oído a la pancita de Shera al tiempo que la acariciaba suavemente incitando al bebé a patear de nuevo.

-Vamos chiquitico, ¡soy tu tía Yuffie!, ¿no te da felicidad verme?

Yuffie dio un pequeño bote alejándose de la panza al sentir un fuerte golpe retumbado en su oído.

-¡Lo hizo! Jajajaja.

-Me parece que le ha dado gusto verte.

-¡A mí también me da gusto! Por favor, sal rápido de allí, ¡la tía Yuffie quiere conocerte personalmente!

En una esquina Vincent reía ante esta tierna escena, recordaba como él había tomado una actitud similar cuando Lucrecia había quedado en estado, la venida de un bebé al mundo es suficiente motivo como para alegrar a cualquiera. Suspiro sonreído y se dirigió a la ingeniera.

-¿Ya saben si será niño o niña?

-No, prefiero esperar a que nazca para llevarme la sorpresa.

-¡Pues yo espero que sea niña! Así podré enseñarle como debe comportarse una verdadera mujer en un mundo tan machista como este ¡MUAHAHA!- exclamó la kunoichi alzando un puño al cielo. Shera sonrió intimidada.

-Con tal de que nazca sano, yo seré feliz.

Tifa abrazó a la embarazada soltando un par de chillidos embelesados, incluso llego a alborotarle un poco sus castaños cabellos.

-¡Estoy muy contenta por ti, Shera!. ¿Cómo se siente esa nueva experiencia?

-Mmmm, es una pregunta difícil- respondió ella incorporándose -Supongo que lo sabrás bien cuando tengas un hijo dentro de ti.

Tifa suspiró ante tal respuesta al tiempo que posaba una mano sobre su vientre. Ella ya se sentía como una madre gracias a los pequeños Denzel y Marlene, los amaba como si fueran su propia sangre, pero ciertamente nunca había pensado con seriedad el engendrar un hijo dentro de sí. La idea la conmovió profundamente y sintió unas breves ganas de llorar...-Definitivamente toda esta situación me tiene muy sensible- se reprochó.

-¿Y quién te gustaría que fuera el padre, Tifa?

La mujer de ojos vino abrió sus ojos de par en par y su cara se tornó completamente roja ante semejante pregunta...de la que sin duda Yuffie sabía la respuesta.

-A ver...¡Ya sé!, que tal Clo...¡!

La luchadora logró taparle la boca justo a tiempo, menos mal que el espadachín estaba demasiado ocupado haciéndole imposible la existencia a Cid.

-Todos ustedes son unos idiotas...voy afuera a fumar.

Y antes de que el piloto si quiera pudiera levantarse de la silla, Shera reclamó con fuerza.

-¡CID!

-¿Qué? Me dijiste que el humo le hace daño al bebé, por eso voy a fumar afuera.

-Te he advertido mil veces que fumar es malo para la salud, no solo para la de nuestro hijo, sino para la tuya también. ¿Sabes cuantas muertes por cáncer de pulmón se reportan anualmente?

-Shera, no me dará cáncer, ¡por amor a Dios!

-No correremos el riesgo, ¡no más cigarros y punto!

Shera introdujo su mano en el pantalón de su esposo y sacó una caja de cigarros sin abrir, seguidamente la arrojó al cesto de basura.

-¡Oye, acabo de comprarlos!

-No me importa, no quiero tener que criar a mi hijo sola porque su padre no quiso dejar de fumar.

Molesta, la ingeniera abrió la puerta del bar y salió del mismo, no sin antes despedirse de sus amigos con una reverencia.

-¡Hey Shera!, ¡más vale que dejes de alterarte así, eso le hace daño al niño!- Cid replicó, pero nadie le contestó -...Shera...¡SHERA!...¡espérame, no pensaras conducir tu sola la nave!

Y como alma que lleva el diablo, salió disparado del bar para seguir a su mujer, los demás miraban bastante divertidos la escena; al conocerlos, Cid era el que solía decirle a Shera que hacer y ella obedecía sin chistar...al parecer al casarse los papeles se habían intercambiado.

-Por eso yo nunca me casare, es todo un lío con las mujeres- pensó Reeve en voz alta

Tifa y Yuffie le lanzaron su respectiva mirada asesina al Comisionado y éste tembló ligeramente esperando una posible cachetada. Vincent atinó a suspirar y seguidamente sonrió, definitivamente cada uno de sus compañeros estaban construyendo un nuevo camino y una nueva vida, las cosas han cambiado bastante.


En vista de la poca afluencia de clientes, Tifa decidió cerrar más temprano de lo normal; Barret había llegado hace poco y después de tomarse un trago fue directo a su cuarto y quedó completamente a merced del sueño, ahora estaba dedicado a prestar ayuda en Corel y pasaba días fuera de casa. Cloud estaba dándose una ducha, mientras Reeve, Vincent y Shelke hablaban de quién sabe qué en una de las mesas de la tienda. Yuffie se había ido a su habitación a dormir un poco.

La luchadora pasó un último trapo húmedo al mostrador dejando así todo en orden, sólo le faltaba sacar la basura. Pasó por todos los cuartos con una gran bolsa negra, en la cual depositaba todos los desperdicios de los cestos. Ya habiendo recogido todo, solo faltaba la habitación a la que pocas veces se atrevía a entrar; la habitación de Cloud. Respiró profundamente y giró la perilla penetrando en el recinto. Barret dormía profundamente produciendo escandalosos ronquidos, Tifa sonrió al recordar cómo durante su aventura de hace tres años todos se quejaban de ese insoportable sonido que les hacía imposible conciliar el sueño. Debajo de un pequeño escritorio se encontraba oculta la papelera, lo único que había en su interior era un hermoso girasol, la flor favorita de Tifa...¿qué haría algo tan bonito tirado en un basurero como si fuera desperdicio común y corriente? Ella la tomó y la contempló unos momentos, si, definitivamente esa era su flor favorita, sus pétalos amarillos brillantes simbolizaban el sol, para ella esa flor era la representación de la esperanza, la esperanza de que aunque cayera la noche el sol volvería a brillar al día siguiente. De pequeña había tenido su patio lleno de girasoles, era la envidia de todos sus vecinos en Nibelheim.

-¿Quién habrá tenido tan poco corazón para arrojarla así a la basura?

-Fui yo.

Tifa se volteó rápidamente. Detrás de ella estaba Cloud, quién acababa de entrar y solo disponía de un largo pantalón negro como vestimenta.

-Me asustaste, Cloud- suspiró aliviada.

Él no dijo nada, simplemente se acercó a la chica sin quitarle la vista de encima. Con uno de sus dedos rozó los pétalos del girasol y dejó escapar una leve risa.

-¿De qué te ríes?

-¿Recuerdas...que de pequeña le cantabas a los girasoles?

-Si.

-Siempre me pregunté por qué lo hacías... aunque nunca te lo pregunté de frente, ¿podrías respondérmelo ahora?

Tifa arqueó la comisura de sus labios divertida, pero la profunda mirada de Cloud y su sensual sonrisa lograron intimidarla, aunque ella intentara ocultarlo de la mejor forma.

-Pues, dicen que cantarle a las plantas les ayuda a crecer más bonitas.

Cloud volvió reír, esta vez más fuertemente.

-No tenía idea. Se me hace difícil creerlo.

-¡Pues créelo! ¿Quién tenía el patio más bonito en la comarca, ah?

-Es cierto...tu patio siempre se veía hermoso y lleno de vida- él sonrió dulcemente y miró de lleno esas hermosas orbes marrones que tanto le encantaban.

Cloud estuvo seguro de algo en ese momento, si no fuera porque Barret también estaba en esa habitación, no hubiera podido controlarse, lo curioso es que esta vez no había bebido más que una cerveza. Durante su viaje a Cañón Cosmo se dedicó en repetidas ocasiones a reflexionar sobre sus sentimientos, incluso llegó a pedirle consejo a Nanaki aunque éste no supiera mucho de asuntos del corazón...ya había logrado comprender que no necesitaba estar bajo los efectos de alcohol para que sus sentidos se encendieran al estar cerca de Tifa. Como si su mirada fuera una cuchilla afilada que pudiera lastimar la cara de porcelana de la chica, retiró sus ojos azules y clavó su vista directamente en el suelo mientras su expresión te tornaba seria.

-Estas muy extraño desde que llegaste...- dijo ella con voz desvanecida.

-Mejor será que salgas de aquí Tifa...y...arroja esa flor a la basura, no remediará nada en lo absoluto.

Tifa no pareció entender lo que Cloud le decía, ella endureció sus rasgos, como siempre él prefería encerrarse en sus problemas e intentar resolverlos sin su ayuda. Ni una sola palabra salió a relucir de los labios de la luchadora, permanecer allí les haría mucho más daño a ambos, así que sin protestar abrió la puerta de la habitación y salió.

El muchacho indignado consigo mismo se arrojó a su cama y se colocó la almohada sobre su cara con desespero. Intentó asimilar todo lo que había escuchado desde fuera del cuarto de la mujer esa mañana, ella había llorado por su causa, aunque ninguna de las chicas se había percatado de su presencia detrás de la puerta –Lo único que hago es lastimarla…no quiero que vuelva a llorar de esa forma por mi culpa…no tengo idea de lo que debo hacer ahora- sus miedos de hace un año estaban consumiéndolo de nuevo, no se sentía capaz de amarla como ella lo merecía, de protegerla o de hacerla feliz…


Reeve, Shelke y Vincent se encontraban aún en el primer piso del Séptimo Cielo. El pistolero tomó un sorbo de su té caliente a la vez que intentaba asimilar la noticia recién recibida, luego posó la taza sobre la barra y bajó su cabeza afligido.

-Entonces Shalua ha regresado al planeta- hizo una breve pausa -Siento mucho tu perdida Shelke...lamento no haber podido hacer más por salvarla.

-No tienes por qué disculparte, hiciste lo que estuvo a tu alcance.

-Pensamos que era prudente que lo supieras...luego hablaré con Yuffie y se lo informaré- intervino Reeve.

-Es realmente una lástima...

Vincent apretó su puño sobre la barra con impotencia, aquella mujer le había ayudado mucho semanas atrás y él no pudo hacer nada para rescatarla. Reeve notó como el silencio en el ambiente les estaba haciendo daño e intentó cambiar el tema.

-Bueno, no vinimos solamente a decirte eso.

-¿Hay más?

-Si...después de todo lo que ha pasado, creo que debemos ayudar a Shelke a vivir tranquilamente, tal como Shalua lo deseaba.

Vincent asintió con la cabeza y volteó a mirar a la ex Tsviet con mirada interrogativa.

-¿Qué es lo que deseas hacer de ahora en adelante, Shelke?

La chica volvió a mirar hacia la ventana pensativa. Lo que ella más deseaba era regresar el tiempo para así borrar todos los errores que cometió y salvar a su hermana, pero eso era imposible, lo único que podía hacer era seguir adelante junto con sus nuevos amigos y vivir de la forma más normal posible.

-Lo que más deseo...es ser una niña normal, quisiera poder crecer y hacerme adulta como cualquier persona común, plantearme metas y cumplirlas...

-¿Y qué te impide tener metas siendo como eres ahora?- preguntó Reeve casi regañándole.

-Pues... mírenme...luciré eternamente de esta forma, la gente no puede tomarse en serio a una niña de 10 años.

Vincent comprendió totalmente los sentimientos de la niña, para él no fue nada fácil tener un cuerpo inhumano y Shelke debía sentirse con limitaciones similares a las que él sufrió, por eso la ayudaría a toda costa.

-Entiendo cómo te sientes, pero te aseguro que puedes lograr grandes cosas siendo simplemente tu misma...eres una chica inteligente- dijo Vincent totalmente impasible.

Shelke ladeó su cabeza impresionada, su empatía la había tomado completamente desprevenida y por unos segundos, algunas imágenes en su mente comenzaron a jugarle bromas pesadas mostrando como Vincent había sido amable con Lucrecia en múltiples ocasiones, y como la había consolado cuando su cuerpo comenzaba a ceder ante los experimentos con su hijo aun no nacido. La chica naranja sacudió su cabeza intentando sacar esas interferencias de su mente, odiaba aquello, odiaba las memorias de esa mujer…

Reeve se levantó de su asiento y comenzó a caminar un poco mientras apoyaba su mano en su mentón, pensativo.

-Si quieres ser una niña normal, ¿porque no empiezas a hacer lo que hace una niña normal?

-¿A qué te refieres?

-Una niña normal no se la pasa todo el día encerrada en un bar...

-¿Qué estás pensando ahora...?- interrumpió el ex Turco

-mmmmm- Reeve rascó su barbilla pensativo -...¡LO TENGO! Podrías inscribirte en una escuela.

-¡¿Qué?!- exclamó Shelke intentando asimilar aquello.

-¡Claro! Así podrás conocer chicos de tu edad y hacer nuevas amistades, ¿qué te parece?

-Una completa locura... en primer lugar, mi intelecto y conocimientos son muchos más avanzados que los que pueda tener un chico de mi edad.

-Todos los días se aprende algo nuevo, nadie tiene el conocimiento absoluto, quizás hasta le agarres el gusto. Podrías sacar una carrera y hacerte profesional, estoy seguro que con tu inteligencia puedes lograr grandes cosas, ¿no te hace ilusión?

-No lo sé...

Reeve cerró sus orbes intentando encontrar una alternativa que convenciera a la niña, luego de unos segundos chasqueó sus dedos mostrándose triunfante.

-Hagamos algo... llamaré a algunos amigos que tengo en el área educativa para inscribirte en algún colegio, ve unos días a ver si te gusta, si no te agrada me lo dices y te saco de inmediato de allí, ¿qué me dices?

-...Reeve...¿por qué te tomas tantas molestias? No comprendo...

El arquitecto permaneció en silencio unos instantes, al poco rato sonrió, de la manera como solo él sabe hacerlo.

-Porque estoy preocupado por ti. No me gusta verte triste, tampoco me gusta oírte decir cosas negativas sobre tu apariencia, lo importante es que creas en ti misma.

La muchacha ensanchó sus ojos al mismo tiempo que arqueaba una ceja bastante confundida, aun no lograba entender del todo la preocupación de aquel hombre. Ella reflexionó un instante...quizás tenía razón, quizás debería empezar a actuar como una niña normal para sentirse como tal, quizás debía dejar de tenerse lastima y empezar a hacer algo por sí misma, por fin tenía el control de su futuro, ahora debía escoger su propio camino.

-Creo que no perderé nada con probar...

-¡Esa es la actitud! Vincent, ¿tú qué opinas?

-¿Es eso lo que quieres realmente, Shelke?- preguntó Vincent con más seriedad de la acostumbrada.

-...Creo que es mejor que quedarme de brazos cruzados.

-Si es así, tienes mi apoyo. Después de todo estoy intentando lo mismo que tú, vivir una vida normal.

Shelke sonrió, pocas veces lo hacía, pero en esos instantes se sintió llena de esperanza, el apoyo de esos dos hombres hacía que se olvidara momentáneamente de su dolor y que encontrara las fuerzas para seguir.

-Gracias...chicos.


Fin del capítulo 12

Notas de la autora: Este capítulo ha sido más bien para completar un poco la historia, lo consideré necesario para que el argumento siga el rumbo que quiero que tome, espero que no se aburran demasiado. No he tenido casi reviews desde que comencé a re-subir el fic y eso me está entristeciendo un poco, espero encontrar la motivación para seguir escribiendo aunque nadie me lea n_nU. Gracias a mi querida amiga Bechan in Wonderland, a pesar de los años me sigues apoyando y escribiendo, no tienes idea lo mucho que aprecio eso :)