Otro capítulo por ahora pa no desaparecerme, espero les siga gustando y manden reviews!!
……………………………………………………………………………………………………………
011 La perrera
- Mira, echas la moneda… - Ollin dijo esto haciéndolo y Ron la observaba atentamente, - te da el tono… - puso el auricular en el oído del pelirrojo
- ¡Eso es un tono! – exclamó con comprensión.
- Sí, ahora marcas el número y…
- Ya dejen eso, - habló Hermione molesta acercándose al teléfono público para hacer la llamada, Harry la siguió de cerca mientras unos pasos más atrás Ron preguntaba:
- ¿Y cómo saben que combinación de números poner?
De forma tediosa, Hermione marcó a hospitales, albergues, y a la policía esperando recibir noticias de Sirius.
- Nada, - dijo al fin, cansada, Harry cabizbajo se sentó en el suelo, donde los otros dos ya estaban tirados desde rato antes.
- ¿La perrera? – sugirió Ron riendo sólo por el comentario.
Harry y Hermione se miraron como tontos ¿Cómo no lo habían pensado antes? En esta ocasión fue Harry quien marcó describiéndole a un señor malhumorado a Hocicos. Cuando colgó tenía una gran sonrisa en su rostro.
- ¡Está ahí!
La alegría de sus amigos fue acompañada por una expresión de horror de Ollin.
- ¿Qué sucede?
- ¿Qué sucede? ¡Sucede que está en la perrera! – Exclamó, los demás no comprendieron, - ¡No saben lo que hacen ahí! Las perreras se saturan de tantos animales que recogen en las calles, si acaso los tiene ahí un día o dos, a veces ni eso, ¡y los matan!
Los chicos se quedaron boquiabiertos.
- Claro que no, - refutó Hermione burlonamente.
- ¿Ah no? ¿Cómo lo sabes? – Ollin le habló desafiante, a Harry le pareció increíble verla así cuando estaba acostumbrado a sus sonrisas y bromas tontas.
- Es una institución pública, con reglamentos…
- ¡ESA SON LAS REGLAS! – exclamó la morena exasperada.
- ¡No es posible! ¡Sería inhumano! – replicó incrédula.
- También lo es la guerra, - habló fría mirándola a los ojos, - también el hambre en Marruecos, el racismo en EUA, el…
- ¡Ohh, no! ¡Ha encontrado a su Némesis! – masculló Ron nervioso. El mago de ojos verdes se dispuso a terminar con todo.
- ¡Basta! De cualquier forma debemos ir a sacar a Sirius, - habló parándose entre ellas, - Y si lo que dice Ollin es cierto…
- ¡Eso es imposible…
- Pero si es cierto, - Harry miró a Hermione en advertencia, - debemos ir lo antes posible.
- Igual y me equivoco, - apoyó la otro, - Pero ¿para que averiguar?
Hermione la observó con fijeza enojada.
Se quedó un poco atrás junto con Ron para ir a la casa por cualquier cosa necesaria.
- Es una tonta, - murmuró.
- Tranquila, Herm, - le dijo su amigo tirando de sus cabellos juguetonamente, - Sólo es diferente…
La castaña suspiró incómoda por el comentario y siguió a los demás.
xXxXx
Sirius dormía cuando entró un encargado del lugar, en las últimas 18 horas lo había visto entrar 3 veces llevándose a un grupo de animales con él, sabía adonde los llevaba porque desde ahí podía escuchar los quejidos de estos. Se mantenía tranquilo, ya que su tamaño los atemorizaba lo suficiente para atreverse de un momento a otro a llevárselo con los demás. Eso también lo sabían los empleados del lugar, por esa razón, el hombre tenía en su mano una jeringa con somnífero para dormir a aquel gran perro que los miraba receloso cada que entraba. Sin darle tiempo de despertar encajó la aguja en su piel y dejó que el líquido entrara en su cuerpo.
Fue en ese momento que con estruendo se abrió la puerta y Sirius abrió los ojos encontrando un tipo temeroso frente a él, pero el miedo no era infundido por el canino sino por lo que acaba de llegar.
- ¡¿Qué es eso, Hank?! – exclamó impresionado.
- ¡Calla y abre una de las grandes! – entre Hank y un muchacho trataban de dominar a una enorme serpiente dentro de una jaula, esta no era adecuada para su contenido y el animal fácilmente podía escapar. El primer hombre se apresuró a hacer lo que le indicaban. Todos los compartimentos estaban ocupados por más de tres perros, menos uno. Sirius observó al reptil, viendo más de lo que aquellos muggles podían, no era una serpiente cualquiera, en el momento en que sus ojos calculadores se cruzaron con los suyos. Se quedo quieta, observándolo.
- ¡Ahora! – dijo el muchacho dispuesto ha deshacerse del animal lo antes posible, el primero abrió la puerta de la jaula, después de todo aquel perro negro iba a ser sacrificado. No contaron con que la serpiente saltaría en una especie de bote hacía afuera y los amenazaría con su larga lengua y el intenso siseo que producía. El tiempo pareció congelarse.
Estaban hechizados, Sirius lo sabía, y en cualquier instante atacaría, a pesar de la pesadez de su cuerpo no podía permanecer sin hacer nada. Se lanzó contra el reptil y esta dejó a sus presas para atacar al animago. Apenas pudo reaccionar antes de sentir la mordida en su cuello, sintió un calor en sus venas, era el veneno recorriéndolas.
xXxXx
- Venimos buscando un perro, - dijo Harry cual niño pequeño en una dulcería. Se encontraban en la perrera después de dar varias vueltas sin sentido y conocer distintas estaciones de metro en la travesía. A sus lados estaban Hermione y Ron, Ollin se mantenía alejada, sintiendo cierto rechazo de ellos.
El recepcionista era un joven poco amable que los miró fijamente.
- ¿Cómo es su perro?
- Negro, grande, pelo duro… se llama Hocicos…
El tipo rió por el nombre.
- Hay muchos que se parecen a eso, - su voz era despectiva.
- Pero me dijeron que estaba aquí…- Antes de recibir una burla del recepcionista, Hermione habló con voz tierna.
- ¿Podemos pasar a verlos? – le sonrió coqueta como sus compañeros no le habían visto hacer nunca.
- Mmmh… bueno, es zona restringi…
Un estruendo se escuchó sorprendiéndolos, confundido el joven se levantó sin decir nada y salió de la oficina.
- Vamos, - Harry rápidamente entro seguido de Ron, Hermione nerviosa miró a su alrededor antes de ir tras ellos.
Entraron a la única puerta abierta donde la voz molesta del recepcionista sonaba preocupada.
- ¡Oh, por Dios! ¿Están bien? ¡¿Qué sucedió?!
Vieron en el suelo a tres hombres con el mismo uniforme gris, los mayores estaban tirados respirando con dificultad, mientras el muchacho se quejaba revolcándose en el frió suelo.
- ¡Will! ¡¿estás bien?!
No parecía escucharlo, tenía los ojos abiertos y seguía moviéndose. Hermione ahogó un grito obligando a Harry apartar la vista de los hombres, casi al fondo de la sala había un bulto negro, un animal.
- Hocicos… - corrió hacia él, aún respiraba aunque estaba inconsciente, lo levantó y salió con él en brazos. En el pequeño pasillo que los regresaba a la recepción Hermione vio otra puerta entreabierta, se asomó por ella viendo varios cuerpos de perros inertes. Ron regresó sobre sus pasos y la tomó de los hombros con suavidad.
- Apúrate, - le indicó.
Afuera, Harry hizo una rápida llamada desde la recepción pidiendo una ambulancia. Después sin decir nada a sus amigos salió a la calle con Sirius en brazos. Lo miró sintiendo un nudo en la garganta y se enfrentó a Hermione y a Ron.
- Vamos con Dumbledore, - les dijo con firmeza.
