Disclaimer:Los personajes no me pertenecen. Son de propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 11: Desconcierto
Un intenso olor inundó mi nariz y activó mi cerebro. La cabeza me daba vueltas y mis párpados pesaban lo suficiente como para que no pudiese abrir los ojos. Empecé a escuchar murmullos a mi alrededor, pero a pesar de mis esfuerzos no pude hablar. Quería que se callaran o mi cabeza explotaría. ¿Qué había sucedido? Yo estaba en el cementerio, visitando a Charlie, llovía incesantemente… De pronto, una imagen vino a mi mente: Edward, bajo un paraguas negro, evitando el impacto de mi cuerpo con el piso. ¿Qué hacía Edward ahí? ¿Me había estado siguiendo? Lo dudaba… No había ningún motivo para que él se preocupara por mí. Comencé a removerme incómoda. Quería abrir los ojos y detener el movimiento constante de mi cabeza que me estaba mareando cada vez más.
- Está reaccionando – dijo una voz lejana
Ese fuerte aroma a alcohol estaba impregnado en mi piel y quería en vano escapar de él. Me moví bruscamente y un quejido de dolor escapó de mis labios.
- ¡Bella! – exclamó una voz cantarina que reconocí como la de Alice - Tranquilízate
Mis músculos estaban tensos y no podía moverme sin que todo mi cuerpo lo resintiera. Me concentré en abrir los ojos, pero al hacerlo la luz me cegó y volví a cerrarlos de inmediato. En mi segundo intento, logré mantener mis ojos abiertos y, luego de parpadear en reiteradas ocasiones, poco a poco pude distinguir donde me encontraba. Mi cabeza descansaba en el regazo de Alice y estaba recostada en un sofá de la casa de los Cullen. Los ojos de mi amiga denotaban preocupación y también recriminación.
- ¿Qué pasó? – pregunté con voz ronca, desviando la vista de esa mirada reprobatoria
- Te desmayaste – informó una voz aterciopelada
Giré la cabeza y recién ahí me percaté de su presencia. De pie a mi lado estaba Edward.
- Tú … - susurré, pero el dolor en mi garganta me hizo imposible continuar
Tragué en seco, pero no pude evitar que una mueca de dolor apareciera en mi rostro.
- Te traeré un vaso de agua – dijo Alice
Con delicadeza, levantó mi cabeza y la dejó descansando en unas almohadas.
- No te muevas – me amenazó y desapareció rumbo a la cocina.
Un incómodo silencio que no pretendía romper se instauró entre Edward y yo. Miré mis manos como si nunca las hubiese visto, pero sentía la mirada inquisidora de Edward. Aún no sabía qué hacía él en el cementerio, pero gracias a su presencia estaba a salvo.
- ¿Por qué? – preguntó de golpe, soltando un sonoro suspiro
Lo miré, frunciendo el ceño.
- ¿Por qué qué? – pregunté confusa
Suspiró profundamente.
- ¿Por qué te haces esto? - cuestionó
¿Hacerme qué? Yo no me hacía nada. No sabía a qué se estaba refiriendo. Edward me confundía.
- No sé de qué estás hablando - reconocí
- No comes y, por las ojeras que tienes, tampoco duermes - dijo
Algo en su tono de voz hizo que mi corazón palpitara más rápido. ¿Se estaba preocupando por mí? Era cierto que, desde el diagnóstico de Renée, el apetito había desaparecido y, desde ese maldito encuentro, mis noches eran invadidas por pesadillas. Si él se había dado cuenta de lo anterior, eso significaba que estaba pendiente de mí. Al pensar que eso podía ser posible, un intenso sonrojo adornó mi rostro al instante. Pero mi lado racional me decía que eso no era probable. Un hombre como él jamás se fijaría en una mujer simple y normal como yo. Quizás sólo le inspiraba lástima y, al hospedarme en la casa de su familia, sentía la necesidad de que su entorno estuviera cómodo. Asimismo, mi estado probablemente le preocupaba a Alice y a los demás miembros de la familia así que tal vez él quería alivianar la carga que yo significaba para ellos.
- Estoy bien – dije, queriendo zanjar el asunto
- Mientes – refutó
Le sostuve la mirada por unos cuantos segundos. Parecía que él trataba de leer mis pensamientos, pero los pasos de Alice lo obligaron a desviar la mirada. Mi amiga me ayudó a sentarme y puso en mi regazo una bandeja llena de alimentos.
- ¿Para quién es todo esto? – inquirí asombrada por la cantidad de comida
- Para ti – dijo Alice
- Es demasiado – negué con la cabeza
- Come – ordenó Edward
Alcé la vista para verlo, sorprendida por su exigencia.
- No tengo hambre - declaré
Al instante me arrepentí de lo dicho. Edward y Alice posaron sus ojos en mí y pude distinguir en ellos reprobación. Sabía que enojar a mi amiga no era buena idea y no quería que Edward sintiera compasión por mí, así que comencé a comer lentamente. Ninguno dijo nada, pero ellos vigilaban cada movimiento que yo hacía. Me sentía como una niña pequeña obligada por su madre a comer verduras. El ambiente estaba lleno de tensión y, temía que si decía algo, la situación empeorara.
El teléfono de Alice sonó, rompiendo el irritante silencio en que estábamos inmersos. Sin mediar palabras, le dirigió una significativa mirada a Edward y salió de la habitación para contestarlo. Entendí el mensaje. Quería que él se cerciorara que yo comiera.
Quería que esta tirantez se acabara así que tragué rápidamente y miré a Edward.
- ¿Qué hacías en el cementerio? – inquirí, cogiendo un trozo de manzana
Me miró sorprendido por mi intento de iniciar una conversación bajo la hostilidad imperante.
- Estaba visitando la tumba de mis padres – respondió, desviando la mirada
Asentí. No sabía que los padres de Edward se encontraban enterrados en Forks. No quise ahondar en ese tema puesto que no existía confianza entre nosotros y, al parecer, no le acomodaba hablar de ellos. Seguramente era doloroso recordar. Rememorar a Charlie también era triste, aunque mi mente había seleccionado los momentos más felices y yo los había atesorado en mi corazón.
- Es suficiente – dije, dejando la bandeja de lado
- Sólo comiste un poco de fruta – me contradijo Edward – Prueba la tarta de chocolate
Negué suavemente con la cabeza.
- Si es necesario, te daré la comida en la boca – advirtió
- No soy un bebé – me quejé
- Pero te comportas como uno – replicó, tomando el tenedor
- No te atrevas – lo amenacé, apuntándolo con el dedo
Alice volvió justo en ese momento y entrecerró los ojos al notar la situación. Edward se tensó, pero al instante relajó su postura.
- No quiere comer más – explicó Edward
- Aún estoy un poco mareada – me defendí, mirando a Alice con ojos suplicantes
Nos miró a ambos y se sentó a mi lado.
- Está bien – acordó mi amiga
Le sonreí ampliamente y miré victoriosa a Edward. Tuve muchas ganas de sacarle la lengua, pero me contuve para demostrar mi supuesta madurez. Él bufó y dejó el tenedor en el plato.
- Edward, ¿podrías dejarnos solas? – pidió Alice – Necesito hablar con Bella
Sólo asintió y abandonó la sala. Era obvio que Alice no dejaría pasar este episodio.
- No sé qué te sucede ni por qué me lo ocultas – comenzó mi amiga – Pero no dejaré que te hagas daño
-Fue un simple desmayo – le aseguré - No hay nada de qué preocuparse
- El simple desmayo, como tú lo llamas, no es normal – contraatacó – No te has alimentado bien últimamente y eso repercute en tu organismo
No supe qué responder. Los mareos y el desmayo no eran normales. Además, mi inapetencia había evitado que comiera decentemente.
- Trataré de comer mejor - prometí
- Perfecto – sonrió Alice – Pero no te librarás de los análisis que te van a practicar el lunes a primera hora
Eso era una exageración, pero viniendo de Alice no me sorprendía.
- No es necesario – negué con la cabeza – Además, odio las agujas
- No seas infantil – me regañó – Si te portas bien, te darán un dulce
Me crucé de brazos, mientras mi querida amiga soltaba una carcajada.
- ¡Familia! – gritó Emmett desde la entrada - ¡Ha llegado el rey de la casa!
- ¿Tenías que gritar? – dijo Rosalie, pegándole en el hombro
- Estoy haciendo una entrada triunfal – sonrió, caminando hacia nosotras seguido de Rose y Edward
- Trajimos algunas películas – avisó Rosalie - Y pensábamos hacer unas pizzas
- ¡Genial! ¡Llamaré a Jasper para que venga! – chilló Alice y subió corriendo las escaleras
Emmett y Edward encendieron la televisión para ver un partido de fútbol americano.
- No se preocupen – dijo irónica Rosalie – No necesito su ayuda
Los aludidos ni se inmutaron por el evidente reproche existente en la voz de Rose.
- Yo te ayudaré, Rose – anuncié - Además, debo familiarizarme con la comida
Cuando emití la segunda frase, Edward volteó a verme y me dedicó una sonrisa deslumbrante. Sin darme cuenta, le respondí el gesto e inconscientemente mordí mi labio inferior.
Sentí la mirada de Rose sobre mí y, al verla, descubrí que había presenciado nuestro silencioso intercambio. Pensé que iba a rechazar mi ofrecimiento, pero asintió y nos dirigimos a la cocina. Comencé a cortar los ingredientes en absoluto silencio. Respetaría su decisión porque sabía que ella tenía razón. No era justo que yo engañara a quienes quiero y, en consecuencia, les hiciera daño. Nunca fue mi intención herir a nadie, pero tampoco podía revelar lo que me atormentaba.
- Lo lamento – susurró Rosalie tan bajo que creí imaginarlo
Levanté la vista asombrada por sus palabras y me emocioné al ver que sus azules ojos ya no eran fríos. ¿Ella lo lamentaba? Yo debía disculparme por actuar a sus espaldas.
- No tienes por qué – dije – Todo lo que me dijiste es verdad
- Aún así, fui demasiado dura contigo – contestó con su mirada clavada en mis ojos – Me dejé llevar por la rabia y lo siento – tomó mis manos entre las suyas- Sé que estás pasando por un momento muy duro y que necesitas más apoyo que nunca. No quiero que pienses que no me importas. Sabes que te adoro y que siempre te he considerado mi hermana perdida – sonrió – No quiero presionarte así que aguardaré hasta que tú decidas contarme lo qué te sucede.
La abracé con fuerza como si mi vida dependiera de ello. Unas lágrimas se escaparon de mis ojos producto de la emoción del momento. No tenía nada que perdonarle. Había sido ella misma. Rose siempre decía lo que pensaba y sentía, y yo la conocía muy bien. También sabía que le costaba mucho pedir disculpas, lo que demostraba el esfuerzo enorme que estaba haciendo por reconciliarse conmigo. Este distanciamiento entre nosotras me había dolido, pero ahora ya todo estaba arreglado.
- Además – agregó alejándose un poco de mí – Te compré algo y quiero que lo aceptes sin excusas
La miré con confusión mientras sacaba una pequeña caja de su bolso.
- Si pretendes fugarte de nuevo, al menos podrás avisarnos - sonrió, tendiéndome el paquete
Lo tomé entre mis manos y lo abrí de inmediato, ante la atenta mirada de mi amiga. Era un hermoso teléfono móvil blanco.
- Sé que no te gustan los regalos costosos – recordó – Por eso descarté un iphone o un blackberry.
- Es fantástico, Rose – dije – Pero no puedo aceptarlo…
- Sin excusas, Bella – me cortó – Estaré más tranquila si estás ubicable
- Pero … - traté de negarme
- Pero nada – me interrumpió nuevamente - Me tomé la libertad de registrar todos nuestros números en caso de que los necesites
- Sólo con una condición - señalé
- ¿Cuál? – preguntó, rodando los ojos
- Me dejarás pagártelo cuando tenga dinero - propuse
- No – negó de forma tajante
- Entonces, no puedo aceptarlo – concluí – Ya han hecho suficiente por mí. Esto – levanté el móvil – sería un abuso.
- Eres absurda, ¿sabes? – sonrió y supe que había ganado
- Creo que Alice y tú me lo recuerdan constantemente - sonreí
- Está bien – aceptó – Trato hecho
- Gracias – la abracé
El ambiente dentro de la cocina cambió radicalmente. Rose me comentó algunas estupideces que Emmett había dicho o hecho y yo no paraba de reírme. Terminamos de hacer las pizzas y las pusimos en el horno mientras limpiábamos los utensilios y la encimera.
Un olor exquisito inundó el lugar y no tardó en llegar Emmett.
- Supongo que reservaron dos de peperoni con extra queso para mi – dijo mirando el horno
- ¡Lo olvidé! – dijo Rose, golpeándose suavemente la frente – Incluso les puse champiñones a todas
Emmett la miró impactado, como si le hubieran dado la peor noticia de su vida. Apreté los labios para no reírme y delatar a Rose, pero no pude contenerme y solté una carcajada. Rosalie me siguió y Emmett nos miraba confuso. Unos cuantos segundos más tarde, Emmett entendió que era una broma.
- Con la comida no se juega – dijo, entrecerrando los ojos
- Fue divertido - reconocí
- Crueles – murmuró, saliendo de la cocina
Alice y Jasper se apoderaron de uno de los sillones, mientras Rosalie se sentaba en el regazo de Emmett en un sofá. No tuve más opción que sentarme en el sillón disponible junto a Edward, guardando la prudente distancia.
- ¿Qué película veremos? – pregunté, antes de morder mi trozo de pizza
- Paranormal Activity – respondió un sonriente Emmett
Tosí fuertemente a raíz del impacto. Él sabía perfectamente que odiaba las películas de terror por las pesadillas que originaban. Además, ya era de noche y la oscuridad le daría un aspecto aún más siniestro.
- ¿Quieres matarme? - inquirí
- Vamos, Bella – dijo con la boca llena – Es sólo una película
¡Claro! ¡Una película que no me dejaría dormir en días! ¡Una película que me erizaría los pelos de susto! ¡Una simple película!
- ¿Tienes miedo? – me desafió un Edward sonriente
- No – mentí, esquivando su mirada burlesca
Alice apagó la luz y puso en marcha la cinta. ¿Qué si tenía miedo? ¡Estaba aterrada! Estaba segura que no podría conciliar el sueño después de verla. Aguanté con todas mis fuerzas las ganas de gritar y llorar mientras veía la película. No era sano estar pendiente de semejante cinta. Despegué los ojos de la pantalla y miré a los demás. Rose veía interesada la película sin inmutarse siquiera al igual que Emmett, Jasper y Edward. Alice escondía su rostro en el cuello de Jasper cuando alguna escena la asustaba, pero nadie gritaba. Yo estaba temblando de susto. La tentación de encerrarme en mi habitación era atrayente, pero no le daría el gusto a Edward de burlarse de mí. Además, no quería estar sola en estos momentos.
Un grito proveniente de la televisión me sobresaltó y noté a Edward mirándome con disimulo. Recompuse mi postura y me concentré en la película. Dudaba que fuera una historia real. Más bien parecía ser una estrategia publicitaria. Una mano se posó en mi hombro. Pensé que era Edward, pero al notar que tenía ambos brazos cruzados sobre su pecho, me levanté de un salto y grité con fuerza.
Todos estallaron en carcajadas y no entendí el motivo hasta que descubrí a Emmett tras el sillón. Puse una mano sobre mi frenético corazón.
- ¡Idiota! – lo insulté, caminando en su dirección – ¡Podría haber sufrido un ataque cardíaco!
- No seas exagerada, enana - rió Emmett, alejándose de mí - Sólo era una bromita
- ¡Una de muy mal gusto! –espeté, corriendo tras él
Era totalmente absurda la situación. Emmett era gigante y yo no podría hacerle el menor daño siquiera, aunque lo intentara.
- Fue gracioso – dijo Alice
Detuve la persecución.
- ¡Cómplices! – acusé, señalando a los demás
Todos continuaban disfrutando de la bromita de Emmett a mi costa.
- Pensé que no tenías miedo – se burló Edward
Estaba roja de rabia.
- Perdón por no estar a tu altura – repuse con ironía, dejándome caer nuevamente en el sillón e ignorando la expresión extraña en el rostro de Edward
Las risas cesaron, mientras yo maldecía por lo bajo.
- Basta de películas por hoy – concluyó Jasper
Le sonreí agradecida.
- Sí – concordó Alice – Tengo sueño
- Yo también estoy cansada – aseguró Rose
- ¿Muy cansada? – preguntó con picardía Emmett, alzando las cejas sugestivamente
Todos rodamos los ojos ante tal proposición.
Luego de despedirnos, cada cual se dirigió a su habitación.
Dejé que el agua se calentara mientras me despojaba de mi ropa. Necesitaba un baño relajante antes de dormir. Me adentré en la tina y cerré los ojos. A pesar de querer mantener mi mente en blanco, dos ojos verdes inundaron mi mente. No cabían dudas que Edward era un hombre atractivo, pero no entendía cómo su presencia podía causar tal efecto en mí. Me intimidaba, pero no de un modo negativo. Sólo bastaba verlo para que mi corazón latiese frenético en mi pecho, mi respiración se entrecortara y mis mejillas se tiñeran de carmín. Me ponía nerviosa, pero no me incomodaba. Nunca ninguna persona del sexo masculino me había alterado de tal forma. ¿Qué tenía Edward Cullen que lo hacía diferente a los demás? De pronto me di cuenta que desconocía todo sobre él y que la razón de mi interés podría ser aquella. Él era todo un misterio para mí. Su atmósfera enigmática me intrigaba de sobremanera.
Salí de la tina cuando el agua estaba casi fría y me vestí con un cómodo pijama. Estaba cansada, pero no tenía intención de dormir. Salí de mi cuarto, haciendo el menor ruido posible, y bajé las escaleras en silencio. La casa estaba muda, así que supuse que los demás estarían en los brazos de Morfeo. Me di cuenta de mi error cuando estaba en la planta baja. Una melodía desconocida envolvía el ambiente. Sin proponérmelo, busqué el origen de la música y me topé con la puerta entreabierta de una habitación que los Cullen nunca utilizaban. No quería interrumpir, pero la curiosidad era superior. Asomé mi cabeza y vi a Edward sentado de espaldas a mí sobre un taburete frente a un gran y hermoso piano de cola negro, interpretando esos extraños acordes. Me alejé de la puerta y me apoyé en la pared, tratando de distinguir las emociones implícitas en la melodía. Sólo podía calificarla de una manera: desgarradora. La composición sólo contenía notas melancólicas, plagadas de sufrimiento, dolor y angustia. Sólo un alma herida podría tocar algo así. Tuve ganas de abrazarlo, pero me contuve. No era yo quién debía consolarlo y probablemente él no aceptaría que le tuviera compasión. Además, él pensaba que todos estaban durmiendo.
No quería invadir aún más su privacidad, así que lo dejé solo con su tormento. Sigilosamente caminé hacia las puertas que daban al jardín trasero. Desde ahí aún se oía la música. Me senté en uno de los escalones y apoyé mi cabeza en el ventanal. La noche estaba inusualmente despejada y se podían apreciar algunas estrellas que decoraban el firmamento. El viento helado me erizó la piel, pero necesitaba aire fresco. De pronto, la melodía cesó con acordes aún más tristes. Sin darme cuenta, una lágrima rodó por mi mejilla. La tomé con mi mano y la observé. No sabía cuál era la lógica, pero hace tiempo que pocas cosas tenían sentido. Estaba tan ensimismada mirando esa gota salada que no me percaté cuándo Edward apareció hasta que se sentó a mi lado.
- Lamento haberte despertado – se excusó, con la mirada pérdida en un punto lejano
- No te preocupes – lo tranquilicé, volviendo a ver el cielo – No estaba durmiendo
Ninguno acotó algo. Cada cual estaba sumido en sus propios pensamientos. Me dediqué a disfrutar de la fría noche con los ojos cerrados. A pesar del silencio, sentía su presencia. La brisa me trasladó a tiempos pasados que ansiosamente añoraba repetir, pero sabía que era imposible. Un recuerdo nítido llegó a mi mente. Las nocturnas conversaciones que sostenía con Charlie, sentados en el jardín y acompañados de un exquisito chocolate caliente que sólo él sabía preparar. También rememoré las consecuencias de esas tertulias. Renée regañando a mi padre por haberme mantenido en la intemperie y ser el causante de un leve resfrío.
- Deberías sonreír más seguido – dijo Edward, logrando que me sobresalte – Te ves adorable
Abrí abruptamente los ojos y vi que me observaba. Instantáneamente me sonrojé ante su cumplido.
- ¿En qué pensabas? – preguntó
- Sólo recordaba – suspiré – Todo tiempo pasado fue mejor
Se quedó en silencio y desvió su mirada al oscuro horizonte.
- Discrepo contigo – señaló, luego de unos minutos – Antes no sucedían menos cosas malas, sólo que la gente las echa al olvido. Si una persona sólo recuerda lo negativo, puede afirmar que todo tiempo pasado fue peor.
Analicé sus palabras y me di cuenta que, aunque hablara en tercera persona, se refería a él. Su ceño estaba levemente fruncido y parecía más una reflexión interna que una conversación.
- Además, no sabemos qué nos depara el futuro – agregó – Puede que lo que consideremos mejor aún no ocurra.
- Aún así – contradije - ¿Qué provecho existe en rescatar sólo lo negativo? Eso sólo causa daño. Los sucesos desfavorables lastiman, pero lo más reconfortante es atesorar las cosas buenas. Una sonrisa, una caricia, un abrazo…
Mi voz se perdió en el silencio de la noche. Cerré los ojos y me permití soñar con que Charlie rozaba suavemente mi mejilla con su mano y depositaba un tierno beso en la frente. ¡Cuánto lo extrañaba!
Edward no replicó, pero sentía su mirada en mí. De pronto, recordé la composición.
- Por cierto, hermosa melodía – dije, aún con los ojos cerrados – Dolorosamente hermosa
- Sí. - respondió sin ningún matiz en su voz
- ¿Quién es su autor? - pregunté
Aguardé unos minutos la respuesta, pero sólo hubo silencio. Abrí lentamente los ojos y me sorprendí al darme cuenta que estaba sola. Edward se había ido, dejándome en un absoluto desconcierto.
Muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos! También muchas gracias a todos los que siguen la historia de manera silenciosa.
Les traigo un nuevo capítulo en medio del caos que se ha producido en mi país. Como muchos saben, un terremoto de gran magnitud azotó a Chile la madrugada del sábado. Las imágenes son desgarradoras y sólo espero que nos recuperemos pronto. No dudo en la fuerza y solidaridad con que contamos. Los bienes materiales se pueden reponer, pero la gran cantidad de personas que perdieron la vida es una tragedia. A las personas que perdieron a algún ser querido o a aquellas que buscan desesperadamente a sus familias, toda la fe y fuerza en estos duros momentos. Los apoyaremos en todo lo que nos sea posible! Cariños especiales a quienes pertenecen a las VII y VIII regiones!
Hay muchas campañas de ayuda. Sólo entren a Facebook y encontrarán muchos grupos serios reunidos con el fin de brindar ayuda a quienes más la necesitan. También se realizará una Teletón el día viernes con el objeto de reunir al menos 15 mil millones de pesos. Si puedes, colaboren! Muchos lo necesitan…
Vivo en Santiago y aún no sé en qué estado quedó todo allá. En este momento estoy en el sur de Chile, pero en esta ciudad las consecuencias no fueron graves. Aún hay réplicas y se estima que continuaran por meses. El temor aún no pasa y la desesperación entre la gente crece cada vez más. No puedo decirles con certeza cuándo actualizaré ya que la electricidad se corta sin aviso previo. Volveré cuando pueda, sólo les pido comprensión y paciencia.
¡¡¡FUERZA CHILE!!!
Un abrazo,
Chemita
Como no se pueden responder los reviews anónimos de manera privada, lo haré aquí:
-dianita: Me alegro muchísimo que la historia te guste! Bella ha sufrido mucho, pero pronto todo se iluminará para ella… será una especie de tregua! Gracias por estar pendiente de las actualizaciones y espero que este capítulo haya sido de tu agrado!
-lorecullen: Gracias por tus felicitaciones! Seguiré escribiendo… No se librarán tan fácilmente de mí! Jajaja Nos leemos!
-Seanen: Gracias por seguir la historia! Me emociona que te guste! Espero seguir leyendo tus comentarios!
-Little Hope: Paciencia… No prejuzguen a ninguno de los personajes sin conocerlos a fondo!
-Julieta C: Rose y Bella se reconciliaron, aunque recordemos que Rosalie tiene una personalidad fuerte y no olvidará fácilmente… Estará atenta a cada movimiento de Bella! Todos maldicen al desconocido, pero realmente él fue considerado con Bella… No puedo decir nada más, sólo hay que esperar que la historia transcurra! Nos leemos!
-vivi2002: Qué bueno que la historia te guste! Falta aún para conocer la identidad del desconocido… Mientras tanto, disfruta del fic!
- *Kagome H.*: En esta historia, todos son humanos y, por lo tanto, son capaces de cometer errores. La diferencia radica en cómo repararlos. Espero seguir leyendo tus comentarios!
-Trisss: Me alegro mucho que el fic te agrade! Rosalie sospecha algo, pero no tiene la certeza de nada. Al menos, cedió y arregló la situación con Bella! La razón de la presencia de Edward en el cementerio ya se aclaró. Nos leemos!
-AinaRa: Aquí está el capítulo! Ojalá te guste!
-Poison_Ivy.e: Me emociona saber que mis actualizaciones te alegran el día! Aunque esta historia esté narrada desde el punto de vista de Bella, no se centra sólo en ella ni implica que los demás personajes no tengan importancia. De hecho, algunos tendrán una relevancia trascendental que afectará la vida de Bella. Agradezco enormemente tus felicitaciones! Me alegra mucho que mi forma de escribir te agrade! Ojalá este capítulo no te haya desilusionado! Te agregaré a MSN, pero no me conecto mucho. Cualquier cosa, la vía más eficaz es por e-mail o MP. Nos leemos!
: No te mueras antes de leer el final! Prométeme que resistirás! Jajaja Debo reconocer que, en ciertos momentos, la maldad me domina. Pero en este caso, no lo hago por maldad. Simplemente, las cosas no pueden ser fáciles. Falta para conocer la identidad del desconocido, así que por mientras espero que disfrutes de la historia! Espero seguir leyendo tus comentarios!
-libia: Me alegro mucho que la historia te guste! Aún falta para saber si es Edward o no… Nos leemos!
-Ada: Gracias por sacar la voz y opinar! Me emociona que la historia te agrade! Ojalá este capítulo no te haya desilusionado! Nos leemos!
-Ross: Bella no quiere reconocer su arrepentimiento, pero la situación la superó y ahora debe asumir las consecuencias… Los impulsos nunca son buenos consejeros, pero también hay que entender su situación. Habrán acercamientos entre Bella y Edward… En cuanto a tus candidatos, uno de ellos es! Jajaja Lo siento, pero no puedo darte ninguna pista… Sólo te pido paciencia y espero que disfrutes la historia! Espero seguir leyendo tus interesantes comentarios!
-alnath_taurus: Me alegro que la historia sea de tu agrado! Espero que este capítulo te haya gustado! Nos leemos!
-Vanina: Aquí está otro capítulo que espero te guste! Cualquier crítica constructiva, es bien recibida! Nos leemos!
-sofia: Sé que a veces la intriga es insoportable, pero la espera valdrá la pena! ¿Qué te pareció este capítulo? Espero leer tus opiniones!
-CurlyGoth: En este fic, nadie es perfecto. Como ya he dicho, todos son humanos y en consecuencia cometen errores. El desconocido tiene sus motivos, pero los conoceremos más adelante. Nos leemos!
-ivi: Me alegro mucho que el capítulo anterior te haya gustado y espero que éste también! Los recuerdos serán difíciles de borrar, pero son las consecuencias de su decisión y debe asumirlas. Bella no se está alimentando bien y no ha podido dormir tranquilamente… Todo ha sucedido muy rápido y ella aún no lo asimila. Espero seguir leyendo tus comentarios!
-je_tatica: Qué bien que la historia te agrade! El extraño tiene sus razones, así que es mejor no juzgarlo antes de tiempo…Nos leemos!
-Jandhare: Muchas gracias por tus felicitaciones y por seguir este fic! Tus teorías son interesantes… No puedo decir más porque adelantaría la historia! Espero que te guste este capítulo y seguir leyendo tus comentarios!
-mari: Espero que este capítulo sea de tu agrado! Nos leemos!
-sofia: Aquí está un nuevo capítulo! Ojalá te guste! Gracias por leer!
-Ada: Lamento la demora, pero estaba disfrutando de unas merecidas vacaciones. No tengo ningún viaje planeado, así que les regalaré muchos capítulos como recompensa por mi prolongada ausencia! Gracias por tus buenos deseos! Espero que este capítulo no te defraude y opines sobre él! Un abrazo!
-jessica isabella cullen: Me alegro mucho que la historia te guste! Como he dicho, la identidad del desconocido aún no se revelará… Por ahora, veremos cómo evoluciona el estado de salud de Renée y el avance en la relación de Edward y Bella. Un abrazo!
-natii chahin: Estoy feliz que el fic sea de tu agrado! Aquí está un nuevo capítulo que espero te guste! Espero seguir leyendo tus comentarios!
