12
Reconciliación
Si quieres saber a dónde vas, descubre de qué huyes.
-Alejandro Jodorowsky.
Llegaron frente a la casa y no tuvo que golpear la puerta más de una vez antes de que su madre abriera.
-Oh, chicos, ya llegaron. ¿Y Jane?-
Peter frunció el ceño -¿No está aquí?- suspiró y volteó hacia Matt con una mirada acusadora que él ignoró por completo.
-No se preocupe, señora M. Estoy seguro de que llegara pronto-
Iris bufó –Eso quisiera. Últimamente vuelve muy tarde-
-¿De verdad?- fue más una queja que una pregunta, porque Peter sabía bien lo que sucedía. Estaba intrigado sobre qué pensaba su madre que estaba pasando o qué excusas Jane le había dicho, pero antes de preguntar nada más, la chica e cuestión entró volando por la puerta y hacia las escaleras. Por un segundo, sin embargo, pudo distinguirlo perfectamente; estaba llorando.
-¡Jane!- rugió antes de correr hacia las escaleras y subir en zancadas, con toda la agresividad con la que podía hacer algo tan común.
Matt tuvo que apresurarse detrás para intervenir, pero al mismo tiempo intentar que Iris no intentase inmiscuirse –No se preocupe, señora M. Nosotros nos encargamos de todo. ¡Peter!- él también gritó enojado para que su novio no hiciese tonterías. Lo podía escuchar ya desde abajo "¿Qué pasó? ¿Qué te hizo? ¿Qué quiso hacer?".
-Peter- finalmente alcanzó la habitación de Jane y se puso en frente del mayor para que dejara de ser tan brusco con su hermana. Podía ver en su mirada que hervía de furia pero él también estaba determinado a dejarle en claro que su forma de hacer las cosas no era lo que correspondía en ese momento. No había razón para saltar a conclusiones con tanta precipitación.
Cuando logró calmarlo un poco, cambió su expresión tan seria y miro a la joven con compasión. En realidad no estaba hecha un mar de lágrimas, al parecer se sentía más frustrada que triste –Jane, dulzura, ¿quieres hablar de ello?-
-¿Por qué tuvo que irse?- preguntó entre sollozos.
-¿Quién, querida?- aunque ya había asumido que la respuesta era Jack, acarició su hombro con delicadeza para infundirle confianza a que les dijera más.
-Papá-
Su respuesta los dejó a ambos congelados por completo.
-¿Por qué tuvo que pasar?- Jane continuó gimoteando mientras los dos hombres se miraban entre ellos con los ojos muy abiertos, totalmente abrumados y desconcertados. La pregunta los había tomado más que desprevenidos y ninguno tenía idea de qué decir.
El tema de la muerte de James se había convertido en un completo tabú en la familia Moon. Los tres habían lidiado con el suceso por su cuenta y de forma individual, porque fue tan inesperado que ninguno había tenido tiempo de prepararse, de juntar fuerzas para reconfortar a los demás. Los tres habían quedado desconsolados y ninguno sabía si lo había superado realmente, porque nadie quiso jamás hablar al respecto.
Matt sabía que Peter de seguro no quería hablar de ello o no se sentía capaz de hacerlo allí, cuando había saltado de forma tan repentina -¿Por qué no me dejas con ella un momento?-
El mayor estaba, en verdad, perdido y sin saber qué decir, por lo que salió de la habitación y cerró la puerta tras sí.
Matthew quitó la almohada de la cama y se sentó detrás de Jane para abrazarla y acunarla. Ella se acomodó mejor y posicionó su cabeza sobre su pecho.
-¿Por qué no me dices qué ocurrió? ¿A qué viene esa pregunta?-
Ella apretó más su ropa como si intentara esconder su rostro entre los pliegues, pero al final se lo dijo –Jack-
Su cuñado suspiró, comprendiendo fácilmente a qué vino todo el problema -¿No quisiste hablar del tema con él?-
-No quiero hablar del tema con nadie- contestó enojada –No entiendo por qué estaba tan resuelto a saber sobre eso. Todo seguiría siendo maravilloso si lo hubiese olvidado-
-¿Tú crees?- Matt usó un tono que dejaba en claro que era una pregunta real y no retórica, aun así Jane tuvo que alzar la cabeza para ver en su cara si lo decía en serio.
-¡Por supuesto que sí!-
-¿Cuánto tiempo crees que puedes andar con una persona sin conocerla?-
-Pero él sí me conoce-
-Pero no puedes culparlo por ser curioso. Él seguramente no sabía lo doloroso que era para ti hablar de eso. ¿A ti nunca se te dio por preguntarle algo sin saber si la respuesta sería fácil o no de hablar?-
-Esto es diferente, yo le dije que no quería hablar de eso y siguió insistiendo-
-¿Sabes qué tipo de persona es la más curiosa, además de los niños?- él la miró con una sonrisa y ella negó con la cabeza –Los enamorados-
Su respuesta la hizo sonrojar peor que lo Jack lo había logrado alguna vez en el tiempo que se conocían. El calor en sus mejillas se sintió tan fuerte que tuvo que agachar la cabeza para intentar esconderlo, en vano. Sabía que tenían algo pero nunca le había asignado la palabra amor o nada que se le pareciese. De hecho, nunca le había asignado ningún nombre, y que Matthew pensara, sin saber nada de lo que ocurría entre ellos, que Jack estaba enamorado de ella, la hizo sentirse más que cohibida.
Matthew, muy divertido con su reacción, continuó su discurso –Te preguntaré de nuevo y esta vez piénsalo bien, ¿en verdad crees que todo sería mejor si no lo dejaras conocerte por completo?-
Ella guardó silencio mientras reflexionaba. De verdad no veía forma en que se creasen situaciones feas o incómodas si dejaran todos los malos recuerdos de lado. Jack había insistido en que quería ayudarla, pero nada podía hacer para cambiar el pasado, entonces ¿cuál era el punto de simplemente conocerlo?
-¿Qué tal un sueño?- él la interrumpió. Desde que lo conocía él tenía la costumbre de contarle sus sueños como si fuesen cuentos. Ella nunca supo cuáles eran en verdad sueños y cuáles se los había inventado, pero siempre pensó que saber eso arruinaría la magia. Lo único que sabía era que cada sueño que le contaba, servía como una perfecta lección para lo que sea que estuviese sucediendo.
-Dime- le respondió.
-Estaba yo parado en el medio de la nada. No se veía más que blanco todo alrededor, excepto por una silueta negra a lo lejos. Como era lo único que veía, intenté acercarme a ella para saber qué era, pero cada vez que daba un paso al frente, de ella salían nubes de humo que me atacaban e incitaban a retroceder. Comencé a enojarme con esa silueta, ¿qué razones tenía para tratarme así? Pese a sus ataques, seguí avanzando paso a paso hasta que al fin me encontré con ella, pero me atacaba tanto que no podía distinguir qué era. Intenté hablarle y hablarle, hasta que las nubes comenzaron a ser un poco menos, y entonces me di cuenta que la silueta era una persona-
-¿Quién era?-
-No lo sabía, no lo conocía- vio como la niña entre sus brazos comenzó a entender a dónde iba –En cuanto sus ataques disminuían, yo me acercaba más y lo veía cada vez con más claridad. Hasta que distinguí su mano y la tomé. Fue entonces cuando finalmente las nubes cesaron por completo, y pude caminar a su lado. ¿Y sabes qué pasó?-
Ella alzó la cabeza con expresión melancólica -¿Qué?-
-Esa persona se convirtió en quién amo-
Jane comprendió todo el significado y objetivo del sueño. No necesitaba explicación. Sabía que Peter había sufrido la muerte de su padre tanto como ella, y que tenía tantos o más problemas para expresar lo que sucedía en su interior. Se había preguntado cómo Matthew había logrado llegar a él pero nunca se sentó a pensar realmente en el tiempo y esfuerzo que debió haberle llevado. En las barreras que seguro aún hoy debía sobrepasar.
-Ahora tú cuéntame un sueño- pidió Matthew.
La menor quedó pensativa. Toda su vida pasaba por su cabeza y de pronto se dio cuenta de un sueño que había estado guardando sin saberlo –Una vez soñé que todos estábamos hechos de palabras y que yo no era la única que podía leerlas. Que cualquier persona que veía a otra podía leer con claridad las palabras y oraciones que componían a los demás, incluyéndome a mí. Era algo tan normal y aceptado como el que todos tengamos distintas facciones y cuerpos, por lo que no había nada que ocultar. No tenía miedo de que los demás viesen todas las palabras sobre mí, porque sabía que todos las aceptaban-
Ahora fue Matthew quien quedó mudo. Él siempre había notado el miedo de Jane, pues era lo que la mantenía tan alejada de todo, pero era la primera vez que ella lo admitía, incluso si lo hacía en metáforas, era un gran progreso que ella se diese cuenta de que su miedo la tenía anclada sin poder avanzar.
Le alzó la barbilla para que lo viera a los ojos -El pasado es el que te trajo al presente, y es en el presente en donde marcas tu futuro. Los tres de ellos eres tú, y jamás debes olvidar quién eres ni tampoco ocultarlo-
Ella comenzó pensar en la idea de mostrar su verdadero ser ante todos, ante cualquiera que conociese en el futuro y, en lo más pronto, a Jack. La idea la puso a temblar de tal manera que el mayor tuvo que abrazarla por un rato más para confortarla e infundirle el valor que necesitaba. Mostrar el rostro que mantuvimos oculto por tanto tiempo puede ser una de las tareas más difíciles jamás, siendo tan incierto el resultado de tal acto. Recordó la frase que una vez había leído; "Ocultar el verdadero rostro ante el miedo de encontrarnos a nosotros mismos".(2)
Después de mucho postergarlo, usando el tiempo para juntar el coraje que necesitaba, finalmente se decidió a salir de su cuarto y bajar las escaleras.
No había salido desde la noche anterior, y ni su madre ni su hermano habían entrado a preguntarle nada. Ella estaba acostumbrada a su familia en la que nadie intervenía en los asuntos de los demás a menos que se les dejase, así que no le sorprendió en lo más mínimo que nadie fuese a verla luego de que Matthew se fue.
No era muy temprano, por lo que ya se había salteado gran parte de los quehaceres que conformaban sus mañanas, pero eso no le importaba. Su mente estaba más que ocupada con otro asunto: enfrentar a su madre.
Matthew la había convencido de dejarse ver por completo, y ese cambio debía empezar con los más cercanos a ella, así que se pasó la madrugada acomodando sus seis imposibles. El primero de ellos era tener una conversación con su madre sobre sus sentimientos. Pensó que si era capaz de compartirlos con ella, sería más fácil enfrentar a Jack o cualquier otra persona después.
Buscó a su madre dentro de la casa y no la encontró. Por un momento se desilusionó pensando que tal vez había salido, hasta que se asomó al patio y para su gran sorpresa la descubrió agachada en el césped viendo sus flores.
Jamás había visto ni oído a su madre mostrar interés por el jardín, mucho menos creyó que una mujer como ella se arrodillaría en la tierra, sin importarle si ensuciaba sus ropas. Pero ahí estaba, acariciando las plantas con una melancolía que se distinguía a la distancia.
Mientras no salía de su asombro, su hermano se acercó por atrás sin que ella lo hubiese escuchado siquiera entrar a la casa;
-¿Qué estás haciendo?-
La hizo saltar y antes de que tuviera tiempo de explicarse, su madre apareció en la escena.
-Ah, ahí están. Vamos a almorzar ya antes que sea más tarde- la mujer emprendió camino hacia el comedor cuando Peter la detuvo.
-Madre- Iris se volteó y Peter dudó un segundo -Jane tiene algo que decirte- miró a su hermana que no había salido de una sorpresa ni de otra, antes de volver a su madre -Y yo también-
La mujer juntó sus manos antes de responder -Pues, casualmente hay algo que a mí también me gustaría decirles, así que vamos- Iris llevó a sus dos hijos a la sala y les pidió que la escucharán primero, antes de decir lo que sea que quisieran decirle -Los dos han crecido mucho, y de la forma más espléndida, cosa que jamás creí que sucedería cuando quedaron solo a mi cargo. Siempre creí que la única razón por la que fui capaz de cuidarlos fue porque su padre estaba a mi lado. Él se fue, pero puedo ver que todo lo que les enseñó sigue con ustedes. Aun así, siento que lo decepcionaría si yo nunca les enseñase algo de mí-.
Ambos quedaron en silencio, inseguros de qué decir o si deberían siquiera decir algo. Por primera vez en mucho tiempo, vieron a su madre esbozar una sonrisa, sincera y nada forzada, y ninguno estaba seguro de que era lo que la había hecho sonreír.
-Mis dos hijos, al fin llegaron al fondo de la madriguera, y vinieron a buscar a su madre para que les diga cómo salir al País de las Maravillas- no había duda de que la cara de los dos debía ser impagable, por la manera en que Iris rio -Nunca olviden que los padres ya pasamos por todo lo mismo que ustedes, y en mi experiencia, los problemas de amor son demasiado complicados como para querer resolverlos por sí solos-
Los dos hermanos se sonrojaron ligeramente e intentaron detenerla ahí mismo -No, no. Eso no es por lo que queríamos…- Peter no pudo terminar su oración cuando ella lo interrumpió.
-¿Alguna vez les conté lo conflictiva que yo era al comenzar la secundaria?- ninguno de sus hijos parecía creerle, habiéndola conocido como una mujer de etiqueta que siempre se apegaba a todas las normas sociales. Ella suspiró con dramatismo -Ah, nunca estuve orgullosa de esto, por eso no les dije. Pero es cierto. Toda la escuela primaria yo fui tan tímida y excluida, que al llegar a la adolescencia me revelé y comencé a tener estas ideas infantiles y ridículas de que si no querían ser mis amigos, tampoco ellos podrían serlo. Comencé a crear conflictos a hurtadillas, poner a amigas contras amigas y novios contra novias. Era realmente un desastre, no puedo creer que les esté diciendo esto-
Jane, aún confundida y siempre curiosa, le preguntó; -Pero, ¿qué cosas hacías?-
-Oh, travesuras de las que me aseguraba que culparan a alguien más. Fui así casi todo el primer año hasta que llegué a un caso particular. Había una chica que no necesitaba de mi ayuda para que sus amigas la odiaran, era en verdad horrible. Pero un día descubrí que incluso con su personalidad, tenía un novio que se moría por ella. Me puse en plan para hacer que pelearan, nunca hacía algo demasiado grave, pero esta vez no estaba segura de qué hacer. Ella ya lo trataba mal y él seguía llevándole regalos y poemas. Lo que hice fue enviarle a ella un regalo ostentoso que recibió en frente de todos en el curso, y decir que era de él. Los demás se le burlaron, y a la salida la vi enfurecida gritándole al chico que ni siquiera sabía que había hecho. Estaba segura de que esta vez él también se enojaría, pero no fue así. Lo único que hizo fue sonreír con tristeza y despedirse de ella-
Los dos, ya atrapados en la historia, le preguntaron qué sucedió luego.
-Lo seguí por un par de calles hasta que lo alcancé y vi que estaba llorando. Jamás había visto a un chico llorar. Le dije que había visto la escena y le pregunté por qué había estado con una chica así. "Porque se llama Wendy" me respondió- Iris detuvo si historia para mirar a sus confundidos hijos y asentir con la cabeza, indicándoles que era cierto lo que decía -"Lo sé, la mayor tontería que hayas oído. Crear fantasías y aguantar tanto tiempo a alguien que no me gusta, creyendo que en verdad podría convertirla en otra persona. En un personaje de cuento". Yo seguía sin comprender lo que me estaba diciendo, y aun así se me ocurrió consolarlo y decirle que todo había sido mi culpa. Y él solo me miró asombrado y sonrió; "¿En verdad, fuiste tú? Oh, gracias. Llevaba ya mucho tiempo en esa fantasía, me hacía tanta falta un toque de realidad"-
Jane creyó que la historia llegaría solo hasta allí y bajó la vista al suelo -¿Lo volviste a ver?-
-Por supuesto, era de esos de los que no te libras fácilmente. Al día siguiente se acercó con cuidado después de la escuela a darme un regalo de agradecimiento, junto con un lugar de encuentro para que yo fuera a decirle que opinaba del presente. El papel tenía una dirección y un horario, pero ningún día, así que no creía que lo volviese a ver realmente. No abrí el regalo hasta que llegué a casa-
Esta vez fue Peter quien preguntó -¿Y qué era?-
Su madre sonrió -Era una copia del Principito. Me pareció tan ridículo como él, pero como era corto por curiosidad lo leí. Apenas terminé, me sentí atrapada en él. No fui a verlo porque asumí que no estaría allí, pero cuando pasaban los días me di cuenta que no podía dejar de ver a esos personajes en todo aquel que conocía, sentía que me estaba volviendo loca. Hasta que después de dos semanas tomé la decisión y fui, sin esperanzas, al lugar que él me había dicho, y ahí estaba.
-Le dije todo lo que me había pasado en ese tiempo y él solo me preguntó si había conseguido encontrar a un Principito. Cuando le dije que a él no, me propuso salir a buscarlo- comenzó a reír ante el recuerdo -Nos pasamos toda la tarde deteniendo a todo niño, joven y adulto que se le pareciera en apariencia, y él les preguntaba si tenían alguna rosa, si miraban a las estrellas de noche o cómo hacían amigos. Jamás sentí tanta vergüenza en mi vida, y aun así, volví a verlo al día siguiente.
-Nos pasamos varias tardes buscando a un Principito y a una rosa. Luego de un tiempo solo la pasábamos paseando, leyendo y hablando tonterías, aunque seguíamos diciendo que nuestra razón de vernos era encontrarlos a ellos. Un día yo también fui hacia mi madre para preguntarle si estaba loca por seguir viendo a alguien así. Ella dijo que si el amor es cuerdo, bien podía no amar, y al día siguiente le dije a él que no necesitaba seguir buscando, que ya lo había encontrado. Él no me preguntó quién era, solo dijo que él también había encontrado una rosa-
Jane sintió tristeza por un momento -¿No sentiste miedo, cuanto te dijo que había encontrado una rosa, de que no fueras tú?-
Iris alzó los hombros -No me importaba, yo solo quería seguir de la misma manera en la que estábamos. Después me di cuenta de que fui una tonta- hizo una pausa.
-Porque no se lo dijiste- afirmó Peter.
-¡No! Por creer que con eso era suficiente. Cuando me dijo que esa rosa era yo, sentí una alegría que jamás había creído posible. Me sentí tan ingenua al haber pensado que podría haber seguido viviendo a su lado sin ser correspondida, que algún día podría verlo con alguien más. No. La felicidad que sentí en ese momento…- suspiró -Eso era lo que yo en verdad anhelaba-.
Jane comenzó a tener problemas respirando. Sabía cuál era ese sentimiento; era el mismo que ella sintió cuando Jack la besó por primera vez. Tuvo que volver a bajar a la cabeza para intentar esconder sus ojos llorosos, evocando todo lo que él le había hecho sentir en el poco tiempo que estuvieron juntos, creando más lágrimas con cada recuerdo. Hasta que su madre se inclinó y levantó su barbilla para que la viera.
-¿Saben qué fue lo último que su padre me dijo, mientras estaba en esa cama de hospital?- miro a sus dos hijos fijamente -"Yo era dueño de un planeta tan pequeño y tan solitario, luego encontré una rosa, y mira toda la alegría que trajiste a mi pequeño jardín. Será más que maravilloso mirar a las estrellas ahora"-
Jane ya no tuvo control sobre sus lágrimas, y a su espalda Peter también tenía un nudo en la garganta y los ojos húmedos. Su madre acarició sus rostros y continuó -Ninguno de los dos está mal. Ambos son solo muy jóvenes para saber cómo amar, pero eso es algo que se aprende con el tiempo así que por favor, no huyan de él, menos si tienen a alguien dispuesto a esperarlos y aprender con ustedes-
La pequeña y rota familia se abrazó y compartieron lágrimas que antes habían caído en solitario, mientras que ahora podían caer en el consuelo de saberse acompañados, de saber que no estaban solos y perdidos en una realidad tan inmensa.
(N/a): Buenas, gente! Vengo con otro capítulo, y espero que sigan leyendo y les siga gustando. Supongo que tal vez por el título pensaron que ya se arreglaban estos dos, pero en realidad tiene que ver más con la reconciliación de Jane con su familia, con la muerte de su padre, consigo misma y su realidad en general. Y yendo a las notas de hoy:
1-Creo que a este autor ya lo había citado antes en medio de un capítulo, de cualquier manera les repito; es un director de cine surrealista y escritor chileno. Tiene una página de frases diarias en Facebook si quieren buscarlo. Es genial, y creo que la frase en sí no necesita mayores explicaciones.
2-Esta frase es nuevamente del ilustrador N. A. Lepka. Perdón, pero tiene demasiadas frases geniales.
3-Y bueno, les dije que se iban a hartar de ver Alicia, el Principito y Peter Pan citados en esta historia. Son como mi santa trinidad, amo esos libros.
Muy bien, gente. Me despido de ustedes por ahora, espero sus comentarios!
