Muchas gracias a todos por continuar leyendo mi historia! En especial a aquellos que siguen dejando sus comentarios. Al fin otra semana que termina, aunque igual me toca trabajar el fin de semana... Pero bueno al menos toca celebrar que es viernes. Sin mas aqui les dejo otro capitulo, tuanis!


Cuando vi a Shizuru sentada entre la multitud me invadió una alegría sobrenatural. Despejando todas las dudas y tristeza que había sentido previamente. No me gustaba mucho el hecho de que alguien más tuviera tanto poder sobre mis estados de ánimo, pero estaba demasiado sobrecogida por mis sentimientos como para que eso me importara realmente.

Mi humor era tan alegre que incluso fui capaz de interactuar con sus amigos como si fueran también mis conocidos, a diferencia de mi inhabilidad social regular. Pase el resto de la presentación en un trance, la música algo secundaria. Esos ojos como rubís, faros que captaban toda mi atención entre el humo y la oscuridad del bar. Por dicha mi falta de concentración no se tradujo a una falta de coordinación y logramos terminar nuestro pequeño concierto sin mayores incidentes, incluso logrando efusivas muestras de aprobación del público.

Después de llegar a la locación de la fiesta pos evento, porque siempre debería haber una fiesta después de un buen concierto, logramos escaparnos de la multitud e ir a un punto recluido de la playa en donde habíamos arribado.

Mi corazón latía con tal fuerza que dudaba que fuera capaz de retenerlo dentro de pecho por mucho tiempo. Tomando su mano caminamos hasta que nos encontramos con la locación ideal. Nos sentamos en la arena, el calor de su cuerpo junto al mío quemándome, mas sentía ganas de acercarme todavía más, como un insecto que aunque sabe que el fuego podría fulminarlo no puede evitar volar directamente hacia él.

La luna y el mar los únicos testigos de hechos que ni siquiera podía convencerme totalmente podrían suceder. Sus ojos cerrándose lentamente, mientras en un lento movimiento nuestros labios se unieron para compartir secretos que no se pueden expresar en palabras. Fue en ese momento que el mundo a mi alrededor desapareció. Perdida en una dimensión donde nada existía, más que este hermoso ángel que me elevaba por entre las nubes de ese paraíso nocturno.

Tímidamente mis manos se acercaron a su cuerpo, temiendo desairar a tan delicada belleza. La suave textura de su piel mandando corrientes eléctricas que viajaban de mis dedos hasta mi cerebro, incapacitándolo. Las suyas imitando la acción, intensificando mil veces la pasión que cernía sobre mi pecho. No sé cuánto tiempo pasamos así, explorando delicadamente cada sensación, dejando que nuestros cuerpos hablaran por nosotras. Los segundos fusionándose entre sí.

Cuando por fin nos separamos, maldita necesidad humana de tener que respirar, no podía apartar mis ojos de esa cara que había logrado destruir todas mis previas nociones sobre el mundo. Y es que nunca en mi vida había experimentado ninguno de los sentimientos que ahora me sobrecogían. Los encuentros íntimos que pude haber tenido en el pasado, reducidos a vulgares juegos infantiles. Sus dulces labios capaces de drogarme como ninguna otra sustancia podría.

Su sonrisa me saco de mis cavilaciones, devolviéndome al mundo de los vivos. Si esto era un sueño no quería nunca despertar. Poso su cabeza en mi hombro, envolviéndome entre sus brazos. Podía sentir su corazón palpitando contra mis costillas, definitivamente no era una fantasía onírica.

Así nos quedamos, observando las estrellas. La música de las creaturas nocturnas amenizando el momento. De vez en cuando intercambiamos algunas palabras, aunque realmente no era necesario, el silencio capaz de expresar más que suficiente. Desgraciadamente no habíamos llegado a ese lugar solas y después de un rato decidimos ir a ver como la estaban pasando nuestros amigos. Caminamos en dirección a la fiesta lentamente, nuestras manos entrelazadas. Deseando ser las únicas habitantes del mundo. Al menos los hechos previos habían destruido cualquier duda que hubiera podido sentir respecto a los sentimientos que experimentaba.

Los festejos parecían bastante amenos. La risa y la música inundando la locación. Incluso la estoica Nina reía como una chiquilla, mientras Nao hacia bromas altamente inapropiadas, como era su costumbre. Me pregunte qué edad tendría ya que la alegría en su rostro la hacía parecer ridículamente joven, temí que Nao pudiera terminar en la cárcel, aunque probablemente andar con una menor no era el mayor de sus problemas si las autoridades la capturaban.

Trate de localizar al resto de mis amigas sin exito. Probablemente Yohko y Midori habían ido a algún lugar apartado, ayudando a alimentar mis sospechas sobre ese par. Lo que me preocupo es que tampoco pude encontrar a Mai. Yo sabía que la pelirroja era perfectamente capaz de cuidarse sola, pero no era habitual que desapareciera de esa manera, al menos no cuando Tate ni siquiera estaba presente.

Nos fuimos a sentar donde Nao entretenía a su amiguita y a las chicas que habían llegado con Shizuru. Parecían buenas personas, aunque la rubia daba la impresión de no estar muy bien de la cabeza. Pero confiaba que si a Shizuru le agradaban ya me acostumbraría a ellas. Me pregunte si eran una pareja, ya que daban esa impresión, en especial por como la morena de anteojos se aferraba del brazo de la otra mientras conversaban, pero decidí que era un poco rudo comentar al respecto.

Cuando llegamos Shizuru no tardo en apegarse a mí, y si bien sentirla tan cerca era en extremo placentero no podía evitar sentir como si mi cara estuviera ardiendo en llamas, lo que provoco que Nao me hiciera victima de sus comentarios de doble sentido.

Así pasamos varias horas charlando, hasta que el alba le dio paso a un nuevo día y el cansancio de una noche en vela se hizo presente. Recogimos nuestras cosas y perezosamente hicimos la peregrinación hasta donde se encontraban nuestros vehículos. Shizuru se despidió de mí con un rápido beso en la mejilla y la promesa de vernos más tarde. Al parecer tenía un par de cosas que hacer ese día, así que partió con sus amigas hacia el lugar donde se encontraba la camioneta en la que ellas habían venido.

Al llegar a nuestro propio automóvil nos percatamos que Mai no había aparecido, a diferencia de Midori y Yohko que se habían hecho presentes después de un par de horas. Intentamos llamarla al celular sin exito. Nos estábamos comenzando a preocupar cuando a lo lejos la vimos venir, caminaba lentamente y sin levantar a mirada.

El llegar a donde la esperábamos nos saludo secamente y se subió al carro. Nadie se atrevió a decir nada al respecto. Yohko condujo lentamente mientras que Midori dormía plácidamente a su lado, mientras yo y Nao intercambiábamos miradas preocupadas por la extraña actitud de nuestra amiga.

Al llegar de nuevo a nuestra base de operaciones Mai se apresuro a su habitación sin decir mucho, solo que no se sentía muy bien y que deseaba descansar. Decidimos que era mejor dejarla en paz por el momento, ya más tarde podríamos ver que le pasaba a la normalmente afable chica.

Las demás decidimos que era buena idea tomar una pequeña siesta antes de empezar la nueva jornada, después de todo al día siguiente era nuestro mayor evento del improvisado tour, ya que tocaríamos en un hotel que al parecer era bastante lujoso.

Trate de conciliar el sueño pero mi mente no podía dejar de pensar en Shizuru y los eventos de la noche anterior. Pero eventualmente el cansancio gano la batalla y caí inconsciente. Sonando sobre la chica que me había cambiado el mundo.