Harry se incorporó sobre el charco de sangre y se acercó a Hermione, que sostenía el brazo de Ron.
- ¡Sujétalo en alto!
Casi mecánicamente, Harry tomó el brazo de Ron, antes de darse cuenta de que le faltaba la mitad de la mano izquierda.
- ¡¿Pero qué ha pasado?!
- ¡Se ha escindido! Tocó a la vez a Remus y a mí. La parte del cuerpo que le falta segúramente esté con Remus.
Ron, que estaba semi inconsciente, comenzó a despertar, y a gemir de dolor. Hermione apuntó su varita a él y conjuró Dormicum, haciendo que volviese a caer en un profundo sueño.
La escena era dantesca. La mano izquierda le faltaba, como si alguien se la hubiesen arrancado de cuajo. Hermione le arrancó la camisa, dejando ver su pecho, donde le faltaban grandes trozos de músculo. A ella le temblaban las manos, mientras buscaba cosas en su bolso. Sacó un pequeño bote de poción negra.
- Esto ayudará.
Le echó dos gotas sobre la herida del pecho, y ésta comenzó a humear y chispear. Por el ruido, Harry pensó que su amigo estaría revolviéndose de dolor, de no ser porque estaba inconsciente. Cuando dejó de sacar humo, la piel había crecido sobre la herida, y el músculo había vuelto a crecer, como si hubiesen pasado semanas de curación.
- Bien – dijo Hermy -. Harry, necesito que aprietes fuerte el brazo para que no siga sangrando, ha perdido demasiada sangre. Necesito preparar un conjuro.
Harry asintió, y apretó con fuerza el muñón. La sangre le hacía sobre las manos y antebrazos, manchándole la túnica. Hermione sacó un pesado libro, titulado "Magia y medicina", buscó en el índice, y lo abrió por la página indicada. Estuvo largos minutos leyendo, mientras Harry no perdía de vista a su amigo, por si dejaba de respirar.
- Aquí está. Harry, levanta más el brazo y apártate un poco.
Harry lo hizo. Hermione comenzó a hacer una serie de complicados símbolos en el aire, con los ojos cerrados. Un viento imperceptible le levantó ligeramente el pelo castaño, e hizo revolotear los pliegues de su túnica. Finalmente, abrió los ojos, apuntó al brazo amputado de Ron, y conjuro:
- Regero.
La herida de pronto se cerró y creció piel sobre ella. Hermione se acercó a mirar.
- Hermy... ¿qué has hecho?
- He usado un conjuro regenerador. Si me ha salido bien, su mano debería regenerarse en unas 48 horas.
- ¿Y si no te ha salido?
- Pues.... tendremos que buscar ayuda profesional.
Harry quería preguntarle algo más, pero no tuvo fuerzas.. Ahora que se sentían relativamente a salvo, y que Ron ya no estaba en peligro, comenzaron a comprender qué es lo que había ocurrido, y en qué situación se hallaban. Casi sin pensarlo se abrazaron. Ella temblaba ligeramente. Harry no mostraba estar tan afectado como ella, sin embargo lo estaba. Especialmente por lo inútil que se había sentido cal ver a su amigo tan cerca de morir.
Al cabo de pocos minutos, los dos se calmaron.
- ¿Y qué hacemos ahora, Harry?
- Deberíamos acampar. ¿Sería mucho suponer que te hayas traído una tienda de campaña?
- No – dijo ellasecándose las lágrimas – está al fondo de mi bolso, debajo de los libros.
- Eres la mejor. Hermy, ¿por qué no te quedas con Ron? Voy a montar la tienda.
Hermione asintió, sin dejar de vigilar a Ron. Harry en el fondo se alegró. No le había pedido que se quedara únicamente porque ella descansara – que era en parte la idea -, sino también porque él necesitaba sentirse un poco útil. Rebuscó en el bolsito de Hermione. Tuvo que meter la cabeza dentro, e iluminarlo con un conjuro Lumos , para poder encontrar la condenada tienda.
La sacó y la desplegó, con un toque de su varita. Era la misma tienda que habían utilizado en el mundial de Quidditch, hace ya cuatro años. Por dentro era enorme, y olía ligeramente a gato.
- Harry, llevemos a Ron dentro, abre la puerta.
Hermione lo hizo entrar en la tienda, flotando en el aire, y lo acomodó en una litera. Parecía dormir profundamente, pero estaba bien.
- Dormirá durante unas cuantas horas. Cuando despierte, la regeneración le dolerá mucho.
- Vaya... bueno, peor es no tener mano.
- Claro.
- Escucha Harry, voy fuera a lanzar defensas sobre la tienda.
- De acuerdo.
Hermione, en el exterior, trazó un círculo alrededor de la tienda. Durante largos minutos, conjuró una docena de conjuros sobre la zona. Para algunos, debía realizar complicados movimientos de ocho figuras con su varita. Tras lanzar el último, el círculo que había trazado se iluminó ligeramente durante unos instantes.
- Ya está. Si me ha salido bien, nadie debería ser capaz de vernos ni oírnos, aunque esté a menos de un metro de la tienda.
- Eres genial Hermy. Voy a preparar té. ¿Quieres?
- Sí.
Hablando bastante poco, prepararon té para los dos. El líquido caliente les sentó genial, casi tanto como el whisky de fuego les había devuelto a la realidad tras la muerte de Ojoloco.
- Hermione, por cierto. ¿Donde estamos?
- En el bosque donde se celebró el mundial. Es el primer lugar que pensé, supuse que estaría lo suficientemente aislado.
- Bien supuesto.
Ambos guardaron unos minutos de silencio, solo interrumpidos por la respiración agitada de Ron.
- ¿Qué debemos hacer ahora, Hermione?
- No lo se. Ron necesita descansar, así que deberíamos pasar aquí al menos una noche. Después deberemos movernos continuamente para evitar ser detectados.
- Estoy de acuerdo.
Tras acabar el té, Harry se sentó en el exterior de la tienda a vigilar, mientras Hermione sacaba un pesado libro titulado "Historia secreta de la magia".
Los pensamientos de Harry vagaban, perdidos, tratando de recomponer toda la información de la que disponía. ¿Dónde encontrar los otros Horcruxes? Y más importante todavía, ¿cómo iban a destruirlos?
Haciendo un recuento, habían sido destruidos dos horcruxes: El diario, y el anillo. Sabía de la existencia de dos más, Nagini, y el medallón que ahora llevaba guardado en el bolsillo. Según sabía, existen un total de siete horcruxes. Entonces, ¿dónde se hallaban los otros tres?
Por más que pensó, no encontró ninguna pista en su cerebro que pudiera indicarle su paradero. Tras un par de horas de tensa vigilancia, entró dentro de la tienda, dispuesto a intercambiar ideas con Hermione (ya que Ron seguía durmiendo).
- Hermione, quería....
- Harry, escucha ésto -le respondió señalando un párrafo del libro-
- ¿Qué?
Y empezó a Leer.
"
El Ejército de los Tres Magos.
El alzamiento del señor oscuro Masterick, hace aproximadamente mil años, coincide con la época en que Salazar Slytherin abandonó Hogwarts, enojado con las enseñanzas que allí se impartían, y con los magos nacidos de muggles.
Masterick era un mago que no dudaba en usar sus poderes ante los muggles, retando a la inquisición de inglaterra, además de alzar ejércitos de muertos vivientes. Los magos de media Europa se unieron para tratar de detenerle, pero sus ejércitos y sus secuaces eran demasiado poderosos.
Es entonces cuando los tres magos fundadores de Hogwarts: Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw, y Helga Hufflepuff se unieron a la guerra. Reunieron un ejército, en su mayor parte, formado por soldados Muggles que ansiaban acabar con el mal que asolaba sus tierras.
Sin embargo, tras meses de lucha, sus esfuerzos fueron infructuosos. Hasta que apareció un segundo mago versado en las artes oscuras. Propuso a los fundadores de Hogwarts y a su ejército, un pacto, el cual les haría volver a la vida cuando se les requiriese, para acabar con el mal. El pacto se rompería cuando el mal fuese destruido, y un mago digno les liberase.
Godric, Rowenna, y Helga, rechazaron formar parte del trato, al igual que gran parte de su ejército. Pero muchos otros soldados aceptaron.
Pocas semanas después, el señor oscuro Masterick supo de la creación de la alianza de los tres magos, que estaba reuniendo muchos seguidores. Entonces atacó Hogwarts, esperando disgregarla antes de que supusiera un peligro.
El Ejército de los Tres magos se reunió para combatir a Masterick, junto a muchos otros, dispuestos a acabar con el mal que asolaba sus tierras. La batalla parecía perdida. Pero cuando el pacto empezó a funcionar, los soldados de la alianza volvían a la vida, convertidos en muertos vivientes, pensantes, y esclavizados a servir a sus señores: los tres magos de Hogwarts. Sin embargo, estos soldados dieron la vuelta a la batalla, y llevaron a la alianza a la victoria. Masterick, al verse perdido, escapó.
Godric, al darse cuenta de lo que había permitido, quiso liberar a su ejército. Sin embargo, el pacto especificaba que el mal debía ser destruido antes de que las almas de los infortunados soldados fuese liberada.
Masterick nunca fue capturado.
Se cuenta que el mago oscuro que creó el pacto, fue asesinado el mismo día de la batalla, y quedó atrapado junto al ejército de los tres magos. Según la leyenda, el Ejército de los Tres Magos sigue enterrado en las afueras de Hogwarts, esperando su llamamiento, en espera de su oportunidad de acabar con el mal, y poder ser libres para siempre."
Cuando Hermione terminó de leer, Harry estaba con la boca abierta.
- ¿De dónde has sacado ese libro?
- Me colé cierta librería del centro de Londres. Ya sabes, sitios donde supuestamente una bruja menor de edad no debería estar.
- Pero esa historia.... ¡no puede ser cierta! ¿Un ejército de Inferiis enterrado debajo de los alumnos de Hogwarts?
- Es difícil de confirmar. Pero lo investigaré. Hay ciertos aspectos que coinciden: el alzamiento del señor oscuro Masterick, los magos fundadores de Hogwarts luchando contra él, y también el hecho de que contaran con un ejército compuesto por soldados Muggles. Sin embargo, en ningún libro de historia oficial se cuenta nada respecto al pacto que hicieron....
Hermione decía todo esto sin separar la vista del libro, con la misma mirada desquiciada que llevaba en época de exámenes.
- ¿Qué ibas a decirme, Harry?
- Eh... ¡ah sí! Quería hablar contigo acerca de donde buscar a continuación.
- He estado pensando también, y se me ocurren unos cuantos lugares que visitar.
- A mí también, deberíamos ponerlos en común.
La conversación se interrumpió cuando un gemido lastimero surgió de la hamaca de Ron. Se estaba despertando. Hermione se levantó y se acercó al herido.
- Ron, estás a salvo – le dijo lo más tranquilizadoramente que pudo -, he curado tus herdas.
- Ah.... ¿por qué me duele tanto el brazo? ¡AG! - dijo él entre gemidos de dolor.
- Porque.... este... - Hermione no encontraba forma simple de decírselo.
- Porque se te está regenerando la mano, Ron.
Ron abrió mucho los ojos, y levantó el brazo para mirárselo. A pesar de su cara de horror, era cierto que se estaba regenerando. Parte del dorso de la mano había crecido ya, y el dedo índice empezaba a despuntar como un pequeño abultamiendo de carne.
- Aaaaah.... - El chico parecía en shock.
- Tranquilo Ron, que se te regenerará. Pero te va a doler hasta que termine.
- Mi... ma-ma... ¡mano!
- Tómate ésto -le dijo hermione alargándole un vaso con una poción espumosa.
Casi sin saber lo que hacía, Ron bebió el líquido que le pusieron en la boca.
- ¿Qué es eso, Hermy? - preguntó Harry
- Un antiinflamatorio. - Él la miró extrañado. - ¿Qué? ¡Los muggles tienen también la medicina muy avanzada!
Sea como sea, el medicamento funcionó. A los pocos minutos, Ron dejó de quejarse. Hermione incluso logró animarlo para que leyera un libro.. Harry, que lo había estado pensando, se acercó a ella para pedirle algo.
- Hermy, quería pedirte un favor.
- Dime Harry.
- Verás, lo pensaba desde principio de verano. ¿Podrías enseñarme a curar heridas?
Ella lo miró entre sorprendida y encantada.
- Quería pedírtelo antes, pero se me pasó. Y después de lo que ha pasado... ¿qué habría ocurrido de ser tú la herida? Ni Ron ni yo sabríamos qué hacer....
Hermione, medio sonriendo, rebuscó dentro de su bolso y sacó un par de pesados libros. Uno se titulaba "Anatomía aplicada". El otro era "Medicina muggle y mágica: la unión de dos artes".
- Harry, siéntate a mi lado. Empecemos haciendo un repaso rápido de anatomía básica. - Ella observó la cara de susto de Harry al ver los dos libros – Tranquilo, que ya me encargo yo de resumírtelos.
Harrry se sentó a su lado.
- Lo primero que vamos a repasar, es el sistema circulatorio. En otras palabras, cómo evitar que alguien se desangre....
Harry reprimió un bufido. Le esperaba una laaaarga lección.
Ale ale ale, ¿me estoy dando más prisa o no? jejeje
Recordad que si me colgais reviews me daré más prisa en escribir.
Un saludito.
Volgrand
