Pasillos y pasillos, pero Yuuri no se veía por ninguna parte. Al mismo tiempo se horrorizaba por lo que veía, habitaciones y habitaciones de omegas, quien sabe qué estaban haciendo con ellos, pero eran muchos.
"con razón tantas desapariciones por años en distintas partes del mundo" pensaba para sí.
Pero nada indicaba donde estaría Yuuri, el orden alfabético se había saltado su nombre, por lo que deben tenerlo en otra parte. No podía guiarse, ya que el lazo estaba roto. Si antes había logrado controlar su instinto, ahora estaba perdiendo el control, su alfa interior amenazaba con salir por completo a la luz.
"si eso pasara… asustaré de nuevo a Yuuri, no quiero hacerle daño otra vez"
La primera vez que lo vio, supo que él era su destinado, un olor dulce y placentero como ninguno llegó a sus fosas nasales, al verlo, su alfa tomó el control en un segundo. "esa vez Yuuri no lo disfrutó para nada". Por eso mismo, decidió que la próxima vez sería solo para él, para que Yuuri no la olvidara, que sintiera tal placer que se desconectara de este mundo.
Siguió avanzando conteniendo su deseo de destruir ese lugar con tal de encontrarlo, y marcarlo desesperadamente para que nadie se acercara.
Entre las muchas habitaciones que habían sido desalojadas para rescatar a los omegas, había una puerta roja cerrada todavía. Pateó la puerta, pero esta solo llevaba unas escaleras a un subterráneo. Tal vez estaba empezando a delirar, pero olía a Yuuri.
Bajó. No lo dudó ni un segundo, era el olor de Yuuri. Por fin, detrás de una puerta blanca… era su voz. ¡Abrió la puerta para por fin verlo!
Corrió a abrazarlo, muy fuerte, impregnándolo con su olor, pero conteniendo su instinto todavía. Era difícil por el celo de Yuuri, su olor era muy fuerte, y se veía algo enfermo. Al intentar separarse fue el omega quien no lo dejó, frotando su cabeza en su pecho buscando inundarse con su olor, su parte omega había tomado el control.
Víctor no quería eso, por mucho que le costara quería a un Yuuri consiente cuando le hiciera el amor. Pero entonces recordó.
Con la poca fuerza de coluntad que le quedaba, divisó el vaso que antes había traído Yuko. Tomó un supresor para alfa, y se lo tomó, y oro para omega y le hiso tomarlo. La respiración de Yuuri se hiso algo más tranquila.
Se miraron a los ojos, por fin. Era la mirada de ambos, conscientes, pero el deseo era evidente. Sin decir palabra alguna, solo mirándose, supieron todo lo que se tenían que decir. "márcame" "te voy a marcar".
Ahora sí podía hacerle disfrutar como era debido, no le importaba el lugar donde estaban.
Le besó apasionadamente, no demoró mucho en dejar ese níveo cuerpo debajo suyo, sobre la manta que le habían dejado a Yuuri para anidar. Sus cabellos negros y ojos achocolatados contrastaban con lo blanco de la manta, y era un espectáculo que agradecía estar conciente para disfrutar.
- Víctor – dijo Yuuri, tantos altos y bajos para llegar a ese momento de sus vidas. Amaba a Víctor, y agradecía hacer recibido un supresor para poder recordar con detalle lo que pasaría dentro de poco en ese lugar. No le hubiese gustado que todo sucediera como la primera y única vez que lo hicieron, quería tener un lindo recuerdo.
Víctor se acercó poco a poco a él, sentía la respiración acelerada y dificultosa de su alfa en su oído, y un dulce y ronco susurro "te deseo Yuuri, déjame hacerlo". No era la voz de mando de alfa, pero de todas formas no se podía negar ante él, no en el estado en que se encontraba.
Lo abrazó de vuelta, recibiendo gustoso un beso. Su camisa desapareció, los pantalones también, y la ropa de Víctor no corrió mejor suerte.
Ambos en ropa interior, dando y recibiendo besos. Sus lenguas bailaban un vals sensual y lento. La rodilla de Víctor rozó el miembro de Yuuri, sacando un primer gemido, Víctor al sentirlo, quiso escuchar más, con algo de malicia volvió a tocarlo superficialmente, observando el tierno sonrojo en su omega.
- te amo Yuuri – le dijo mientras empezaba a retirar el bóxer, liberando su deseo. Lo miró sin disimulo alguno.
- n-no veas así – le dijo Yuuri al sentir la mirada sobre él
- pero se ve tan delicioso – bajó por su abdomen dejando un camino de besos
- ¿q-qué vas a- a hacer? Mmggghh – su miembro había sido lamido tímidamente, pero fue suficiente para agitarlo sobremanera – e-es sucio.
- no es sucio si es de Yuuri – fue la respuesta que recibió, luego de eso su miembro fue engulido por completo. Su alfa succionaba, lamia y cubría con su boca. – ahh, mmmgghh
- cierra tus ojos Yuuri, solo concéntrate en el placer – le hiso caso sin saber muy bien por qué. Víctor le hacía sentir cosas que jamás se imaginó. No podía creer que fuera la mismo persona de esa vez, estaba feliz, feliz de que su alfa era Víctor y no otra persona.
"cualquiera se equivoca, ahora mismo, quiero tener a Víctor"
El ritmo empezó a acelerarse, y sintió la cumbre llegar.
- vic…tor… me vengo – sintió que este no se apartaba, su omega interior también estaba contento, tano que éste último lo controló un segundo para decir – "márcame" – y despertar a tiempo para sentir el climax.
Recobrar sus fuerzas luego de tan fuerte sensación tomó algo de tiempo, pero vio frente suyo a su alfa completamente desnudo, listo para atacarlo. Estaba candado y jadeante… pero… se le antojaba, lo quería dentro de él no como omega, sino como Yuuri.
- Yuuri, te amo – la sesión de besos se reanudó, mientras un dedo travieso se abría paso en su entrada ayudado por su fluido natural.
- yo también.
Siguieron besándose, mientras más dedos entraban a ese lugar. Eran largos y traviesos, se movían en círculos y como tijeras, preparando el lugar para algo más grande que debía ser introducido.
- hhaaaa!
- parece que lo encontré – volvió a tocar con la punta del índice ese lugar que creaba reacciones tan lindas en su omega.
- q-que fue… eso… aaahhhhh
- es un punto especial en Yuuri – le dijo Víctor mientras retiraba sus dedos – un punto con el que nos vamos a divertir – le dijo, tomó el miembro erecto de su omega entre sus manos, mientras se hundía poco a poco en esa estrecha cavidad.
La carita del chico de cabellos negros se deformó un poco, el largo y grosor era mucho mayor que los dedos de antes. Unas lágrimas abandonaban sus ojos, además de un pequeño quejido. "¿cómo fue que eso entró la primera vez?" se preguntaba.
El dolor fue reemplazado por placer cuando Víctor empezó un suave masaje en su miembro.
- va a doler un poco Yuuri, pero te haré disfrutarlo, ya verás, te lo prometí – las primeras embestidas fueron algo dolorosas, pero al mirar a los ojos a su alfa, al sentirlo moverse dentro suyo, sabía que esto no era sexo, sino que hacían el amor.
Se coordinaban para moverse, para besarse, las mordidas también. Se miraban a los ojos, y eso era amor. Víctor tocaba ese punto una y otra vez, llevándolo al séptimo cielo y más arriba.
- me-me vengo
- t- te amo
El orgasmo llegó a él, Víctor aprovechó para lamer su cuello, le molestó un poco no ver la marca que había hecho tiempo antes, al culminar, hundió sus dientes en esa bella piel que se le ofrecía.
Yuuri, al sentir la formación del lazo, llegó al orgasmo, derramando su semilla en el pecho de su alfa.
El nudo se formó, Víctor se pegó a él, mientras su respiraciones volvían a la normalidad.
- te dije que te haría mío durante este celo – no recibía respuesta, pero sabía que Yuuri lo escuchaba, pues podía sentir nuevamente a su omega interior saltar de alegría – no quiero volver a separarme de ti, nunca.
- yo tampoco Víctor
- gracias por darme otra oportunidad Yuuri
- ya… olvidemos el pasado Víctor
- no, nunca lo olvidaré, siempre estaré agradecido de tu perdón – volvieron a mirarse, azul y chocolate, un tierno beso mientras el nudo se desinflamaba.
- de todas formas – se levantó lentamente de la manta – tomé supresores, por lo que no quedaré embarazado
- no hay apuro Yuuri, sabes que podemos ir a un ritmo más lento si quieres
- gracias Víctor
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Luego de eso salieron del lugar. Lo que hacía la organización con los omegas fue sacado a la luz. Las crueldades de los experimentos fueron expuestos, y pocos se atrevían a decir que eso estaba bien. Los grupos de presión empezaban a dar resultados.
Años después, se decidió que desde la más tierna infancia, alfas, betas y omegas estudiarían juntos.
De todas formas, se solía separar en géneros para enseñar educación sexual. A los alfas se les advirtió sobre los peligros de encontrarse a un omega en celo, y sobre los supresores para alfa para que los tuvieran siempre a mano. A los omegas se les dijo que era posible borrar la marca de un alfa, pero se les advirtió de los grandes peligros que ello conllevaba, entre ellos se puso de moda ciertas aplicaciones para celular que les recordaban llevar supresores en la mochila, y les avisaba según sus ciclos cuando les llegaría el celo.
Por su puesto no todo era reír y cantar. Quedaban grupos de alfas descontentos con la igualdad, y también se crearon ciertos grupos extremistas de omegas que odiaban a los alfas por el simple hecho de ser alfas.
- ningún extremo es malo chicos – Yuuri, dos años luego de todo lo sucedido, daba clases de patinaje a los chicos, habían vuelto a Rusia luego de que dejaran de perseguir a los de Open your eyes, y ya era algo tarde para ser patinador profesional, pero estaba feliz. Amaba los niños.
- pero hay alfas malos – le dijo una chica beta de 7 años.
- hay alfas malos, que creen que todos los omegas son malas personas, pero hay omegas que viven con resentimientos, y odian a todos los alfas… no hay que guardar rencor a nadie, tenemos que vivir todos juntos.
- ¡si profesor! – dijeron todos los niños, la gran parte de ellos ya sabían hacer un Axel simple, era la mejor clase de todas.
- recuerden que los próximos meses las clases las hará Yuko
- ¿por qué? – preguntó uno de los chicos
- me voy para tener a mi bebé, tengo unas semanas de descanso antes de tenerlo, y varios meses para cuidarlo después.
Todos los niños del lugar amaban a Yuuri, tanto, que el día que lo llevaron al hospital para tener al bebé, llegaron varias flores a nombre de sus alumnos.
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- me has hecho el alfa más feliz del mundo – le dijo mientras sostenía al pequeño omega recién nacido de cabellos blancos en sus brazos
- yo también soy el omega más feliz del mundo
- mi próximo programa, el de mi última temporada, estará dedicada a ti, y a esta criaturita.
- ¿y cómo lo llamarás? – le preguntó recibiendo al cachorrito de sus brazos, mientras el alfa se sentaba en la camilla a su lado.
- Yuuri on ice
bueno gente, me demoré un poco, pero aquí está el final de esta historia...
espero que les guste 3
que se sepa que soy el tipo de persona que cree que siempre hay que perdonar la ofensa, y perdonar la historia. el rencor y el odio siempre son malos, por mucho que alguna vez yo misma he recibido ofensa de quien no me lo esperaba.
nos vemos a la próxima
