Capítulo 11 'La mansión de Jasper'
Los personajes son de Stephenie Meyer, la cual no ha aceptado regalarme ni un solo vampirito. La trama es nuestra.
Alice POV.
-¿Estas seguro de que esta es tu casa?- pregunté con la mandíbula aún desencajada por lo que estaba viendo.
-Seguro. Aquí vivo. - volvió a repetir Jasper.- ¿Impresionada?- alzó una de sus cejas.
-Demasiado.- asentí y le di un golpe en el hombro.- ¿Por qué no me dijiste que vivías en un hotel?- reclamé bastante enojada.
-No es un hotel, es mi casa.- afirmó con expresión divertida.- Mejor te vas acostumbrando, aquí vas a quedarte por los próximos días.
-Mierda. Pero es que… mierda.- murmuré incoherentemente y él se carcajeó.
Esa casa era gigante. ¡Gigante! ¿Como las mansiones de los famosos que se ven en televisión? Bueno así. Tenía tres plantas y era completamente blanca con columnas griegas y grandes ventanales recubiertos por un marco negro. Estaba cercada por una imponente reja eléctrica y ¡hasta tenía a un lado una cabina de vigilancia! Y un hermoso jardín frontal con plantas y árboles perfectamente podados. ¿En qué momento Jasper se había vuelto millonario? No tenía idea de esto, y así se lo hice saber.
-Nunca salió el tema de conversación.- dijo encogiéndose de hombros.- Además, me parece presuntuoso de mi parte ir por ahí contando a todo el mundo lo que tengo o lo que no tengo. ¿Acaso importa?
-No mucho en realidad.- confirmé. Cuando había decidido embarazarme de él no me había detenido a pensar si vivía debajo de un puente o en una mansión.- ¡Pero hubieses podido contarme!
-Bueno ya lo sabes. ¿Eso hace que te caiga mejor?- inquirió esperanzado.
-No, sigues siendo un bestia.- comenté sarcásticamente, el bufó. Pero era un bestia que tenía un perfecto cuerpo, un perfecto cabello rubio, unos perfectos ojos azules, unas perfectas calificaciones, y ahora ¡millonario! Carajo ¿por qué tendría que ser tan perfecto? Ese desgraciado. ¿En que trabajarían sus padres? Dudaba mucho que se hubiesen ganado la lotería… la palabra 'padres' había hecho que mi mente viajara hacia mis recientes recuerdos de la conversación con Thomas. ¿Cómo lo habrían tomado los padres de Jasper? O no tendrían idea. Mi cerebro hizo click en ese instante y aquella duda me embargó.- Oh diablos ¿tus padres saben algo de esto? No me digas que no están enterados de que van a ser abuelos…- ahora me sentía como una idiota por dejar que me arrastrara hasta este lugar sin haber hecho primero esa pregunta.
-Alice, relájate.- cortó él antes de que mi mente siguiera viajando más y más lejos.- No saben nada, tienes razón. Pero antes de que te pongas a despotricar acerca de lo estúpido que soy, o que eres, o que es el mundo, déjame explicarte. Ellos están en un viaje de negocios y llegan el lunes de la próxima semana, ya les dije que tengo que darles una noticia, pero me parece que no es lo ideal contarles por teléfono, aunque sería lo más fácil, considero que estas noticias se tienen que dar en persona.- asentí, tenía un buen argumento a su favor.- Así que no te preocupes, tenemos la casa para nosotros solos.- lo dijo con un tono pícaro en su voz.
-¡Pervertido! Quiero que mi habitación quede lo más alejada posible de la tuya.- vociferé no muy convencida. Una casa para nosotros dos solos. Ni siquiera había padres que nos obligaran a tener que comportarnos decentemente. Hey, un momento. La dirección a la que estaban viajando mis pensamientos no me agradaba. Bueno si, si me agradaba… que digo, no… pero en realidad si… ¡Basta Alice!
Jasper se dirigió, por un camino rodeado de árboles a los lados, hacia la parte trasera de la casa. Con un control remoto abrió una compuerta y entramos a un garaje. En el estaban aparcados un Audi R8 plateado, un Lamborghini Gallardo color blanco y un Aston Martin db9 negro. Además de dos motos, una BMW S 1000 RR en verde lima y una Ducati 916 roja. Oh, este tipo en definitiva tenía una aberración hacia la velocidad.
-¿Bajas?- preguntó abriéndome la puerta, yo todavía seguía con la misma expresión de sorpresa. Sacudí la cabeza para intentar ordenar mis ideas y bajé casi de un salto del auto.
-¡Oh dios mío!- grité dado vueltas alrededor de todo el lugar.- No puede ser, es que ¡No puede ser! ¿Son tuyos? ¿Y nunca los sacas? ¡Eres un desgraciado!
-Sí son míos.- contestó con una presuntuosa sonrisa.- Sí los saco, pero depende del humor en que este. Además, el Ferrari es mi favorito.- confesó mientra se acercaba a mí.
-Y ¿me dejas probarlos?- junté las manos en ademán de súplica.
-Ni hablar, eres demasiado peligrosa con la velocidad.
-Pero… pero…- hice un puchero.- ¡Por favor! Te juro que no voy a más de 200kms. Yo se que tu quieres dejarme, se que sí… anda… anda…- empecé a dar saltitos.
-Bueno…-comenzó a considerarlo, mi expresión se iluminó.- Esta bien.- suspiró derrotado. Y antes de que yo pudiera comenzar a gritar eufóricamente añadió.- Pero…- mi sonrisa se desvaneció ¿Qué pero?- Yo conduzco.
-Ah, no. Eso sí que no.- fruncí el ceño.- ¡Yo quiero conducir! Jasper, solo una vuelta.- seguí rogando.
-No sigas insistiendo, no te dejaré. Llevas ahí a mi hijo.- puso una mano sobre mi vientre.- Estos genes son muy valiosos querida.- solté un bufido, que ególatra. Lo miré a los ojos, componiendo una carita de perro mojado y el hizo una mueca, desviando la vista hacia un lado.- No hagas eso. Sabes que no me puedo resistir a tu carita, pero comprende que es por tu seguridad y la de nuestro hijo.- intentó razonar. ¡Rayos, no lo iba a poder convencer!
- ¿Y que tal la moto?- inquirí esperanzada.- ¡Déjame montar la Ducati!- señalé la moto roja de la esquina. El abrió desmesuradamente los ojos. No había que ser adivino para saber cual sería su respuesta.
-No te dejaría acercarte a una moto ni aunque me amenazaras con un revolver.- negó.
-Eres un tontorrón sobre protector.- me quejé haciendo un mohín. Él se carcajeó al tiempo en que me tomó por la cintura y plantó un beso en mi mejilla. Puse los ojos en blanco, ya hasta sabía como hacerme callar, pero quizás con un poco más de insistencia terminaría por ceder.
-Vamos, te llevo a tu habitación.- me hizo un gesto para que lo siguiera. Pasamos por una puerta que conectaba a la parte trasera de la casa y que daba a un área en la que se encontraba un mueble negro en forma de 'L' con capacidad para diez personas aproximadamente y frente a él un televisor plasma gigante- creo que el adjetivo gigante quedaba perfecto al describir esta casa.-. Esta es la sala de estar.- comentó Jasper mientras pasábamos.
-¿La sala de estar no se ubica en la parte delantera de la casa?- pregunté extrañada.
-Si, tenemos una en la parte delantera, pero es solo para recibir visitas importantes. Pasamos aquí cuando queremos divertirnos.- explicó. Me encogí de hombros, que casa tan… lujosa. Si, lujosa. El piso de todo el lugar era blanco y casi brillaba, las paredes también eran blancas, y a base de eso estaba combinado todo lo demás. Sillones negros, mesas rojas, dando un aspecto bastante moderno a la decoración.- Por allá está la cocina.- Jasper señaló una puerta al fondo.- Y las habitaciones de servicio allá.- señaló otra puerta cercana a la anterior.- Si quieres mañana te doy una visita guiada para que te familiarices un poco con las cosas, creo que por hoy has tenido suficiente, debes descansar.- estuve de acuerdo, aunque sentía verdadera curiosidad por lo que podría encontrar en aquella mansión Me condujo hacia una escalera blanca en forma de caracol con un pasamanos negro por la cual subimos.- Aquí se encuentran las habitaciones de huéspedes y otras.- dijo restándole importancia.
-Ahm, supongo que me quedo aquí.- comenté.
-No, no. Tu habitación está en el próximo piso.- se apresuró a explicar. Le miré interrogante.-Tú sígueme.- en el tercer piso no había tantas puertas como en los anteriores, en realidad solo habían cuatro: dos del lado derecho y dos del izquierdo.- Allí esta la biblioteca y la oficina de trabajo.- señaló una puerta que estaba al lado izquierdo.- y esa es la habitación de mis padres.- indicó la puerta que estaba en frente.- Por aquí esta tu habitación…- nos dirigimos a una de las puertas que estaba del lado derecho.
-¿Y tu cuarto?- interrogué cuando estuvimos frente a lo que sería mi futuro dormitorio.
-Es esa de allá.- señaló la puerta contigua.
-¿Y me vas a dar la habitación de al lado? Justo lo contrario de lo que pedí. No, no, no.- negué.- Yo prefiero quedarme en el piso de abajo. En las habitaciones de huéspedes.
-Tonterías.- replicó Jasper.- Esas habitaciones son muy sencillas, esta es mucho mejor. Solo la habilitamos cuando viene de visita algún familiar. O el presidente de los estados unidos.- bromeó. Alcé una ceja y el se limitó a girar el pomo de la cerradura e indicarme que pasara. No me seguí quejando. Simplemente, no tenía ganas de hacerlo.
-Oh dios.- esa habitación era… como todo lo demás en esa casa. Parecía una suite de lujo de algún hotel. El piso estaba recubierto por una alfombra crema y las paredes en un tono un poco más oscuro. La habitación era imponente y constaba de una cama con dosel y sábanas blancas, frente a ella un televisor plasma. A un lado había una peinadora de madera con un gran espejo colgando y un armario de puertas corredizas. Hacia el fondo había unas cortinas marrones, detrás de las cuales había un pequeño balcón, según lo que Jasper me indicó. Y una puerta que conducía hacia lo que supuse sería un baño, pero no me moleste en revisar.
-¿Ahora todavía quieres ir a las habitaciones de huéspedes? ¿O ya te he convencido?- interrogó mientras veía mi cara de fascinación.
-Me quedo con esta.- confirmé.
-Perfecto, entonces le digo a Rupert que suba tus maletas.
-¿Rupert?- pregunté extrañada.
-Si, Rupert. Nuestro mayordomo.
-¿Un mayordomo?- exclamé.- ¿Pero que los mayordomos no se llamaban Jaime?
-Emmett piensa lo mismo.- puso los ojos en blanco.- Pero no. No tienen una compañía especial que solo contrata mayordomos con ese nombre.
-Ah.- asentí.- Igual le llamaré Jaime.- me encogí de hombros. En ese momento mi estómago rugió hambriento. Claro, había olvidado cenar.- Jasper tengo hambre.
-¿Y qué desea comer la madre de mi hijo?
-Quiero un sándwich de Subway (*).- declaré. Oh si, ya me imaginaba aquel delicioso pan…
-Alice son la 1:00 AM no podemos salir a comprar Subway.- replicó calmadamente Jasper. Me imaginé al delicioso pan desapareciendo de mi alcance y compuse una mueca.
-¿Por qué no?- me quejé haciendo un puchero.- El centro comercial Pike Place esta abierto las 24hrs del día.
-Pero esta al otro lado de la ciudad.- comenzó Jasper.- ¿No quieres que te prepare un sándwich? Soy un excelente cocinero de sándwiches y…
-No Jasper. Subway es especial y quiero comer allí.- negué rotundamente.
-¿Y que tal si vamos mañana…?
-Ahora.
-Pero…- alcé una ceja, desafiante.- Vamos a Subway.- terminó rindiéndose.
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-Quiero un sándwich de cangrejo.- le pedí al empleado y luego le indiqué que era lo que debía tener mi pan- que en realidad era todo excepto tomate-. Pero le faltaba algo…- ¿Oiga tiene sirope de chocolate?
-Sirope de chocolate.- repitió extrañado el empleado. Asentí impaciente.- No señorita, me temo que ese tipo de ingredientes no están incluidos en nuestra lista.
-Agh. Me parece muy mal de su parte. Creo que podré una queja.- dije irritada, al tiempo en que buscaba en mi bolso.- Tome.- extendí el frasco de sirope acababa de sacar.- Póngale esto.
-¿Esta segura?- el chicuelo abría desmesuradamente los ojos, como si aquello que viera le pareciera impresionante.- No me parece correcto mezclar este tipo de ingredientes en un pan…- bufé.
-Es mejor que haga lo que la chica le pide. Se pone agresiva si no cumplen sus deseos.- le confió Jasper con una sonrisa divertida. El chico abrió aún más los ojos, como si creyera al pie de la letra aquella blasfemia acerca de mí. ¿Agresiva, yo? bueno, si, un poquito. Quería replicar cuando mi teléfono móvil sonó, al mirar la pantalla, vi que era el número de mamá, me había olvidado de llamarla. Le indiqué por gestos a Jasper que se encargara él de la preparación de mi sándwich y me alejé para poder hablar con más tranquilidad.
-Hija ¿estas bien? No me has llamado. ¿Qué ha pasado?- mi madre me comenzó a llenar de preguntas sin siquiera dejarme responder.
-Mamá no te preocupes, estoy bien. Lamento no haber telefoneado a la casa, lo olvidé.
-Supongo que te creo.- suspiró pesadamente.- Oh, Alice quiero que sepas que Jamie y yo ya te extrañamos.
-Ah, solo llevo fuera unas horas.- rodé los ojos.- Tendrán que acostumbrarse a no estar conmigo, yo también los extrañaré.
-Espero que vuelvas pronto.- comentó mamá.- ¿Y dónde te quedarás estos días?
-En casa de Jasper. Ahora estoy con él.- mierda, eso no había sonado nada bien.- Oh, mamá no lo malinterpretes… no es que él y yo nos hemos… no, bueno sí… pero eso fue hace cuatro meses… nosotros no vamos a… ósea, nuestras habitaciones son contiguas… quiero decir, están separadas.- ni yo misma entendía lo que estaba queriendo decir, pero estaba segura de que no se debía escuchar nada bien.
-Ah, por favor. Estas con Jasper y eso me alivia porque sé que cuidará bien de ti. Y con respecto a lo que vayan o no vayan a hacer estos días… te aseguro que no es de mi incumbencia.- le restó importancia. ¿Me estaba dando permiso de acostarme con él? Esto era extraño.- Oye, si hubiese sido hace cuatro meses te diría 'cuídate' pero digo, ya estas embarazada ¿sabes? Eso sería absurdo…
-¡Mamá!- exclamé escandalizada. Agradecía infinitamente que no hubiera nadie a mi al rededor para observar como mi cara se comenzaba a poner roja.- Te dije que no vamos a hacer nada.- se escuchó un bufido al otro lado. ¡Ah, mi propia madre no creía en mi fuerza de voluntad!- Es en serio mamá. Jasper y yo tenemos claro el asunto. Somos padres por separado.- sentencié. Pero ese argumento sonaba barato y falso. Si habíamos llegado a aquel acuerdo ¿Por qué estábamos siempre juntos? Sí, estábamos traspasando los límites que había decidido imponer desde un principio, y no me importaba en lo absoluto.
Jamie POV.
Vi como mamá colgaba el teléfono y se dirigía al recibidor, donde me encontraba sentado en uno de los sillones. La observé con inquietud.
-Alice esta con Jasper.- eso me tranquilizó al instante, sabía que él no dejaría que le ocurriera nada. Creo que no habría podido escoger un mejor cuñado. Aunque quizás ella no lo había escogido a él por las mismas cualidades que yo encontraba.
-¿Con Jasper?- saltó escandalizado mi padre.- ¿Ese no es el chico que…- su cara comenzó a ponerse roja.- ¡Oh lo voy a matar! Dime dónde vive que lo…
-Por dios Thomas. Te recuerdo que tú eres el causante de esta situación, así que no entiendo por que te escandalizas. Él es un buen muchacho.- cortó mi madre de manera indiferente.
-¿Un buen muchacho que dejó embarazada a mi pequeña? Mary, ¿en serio eres tan inocente como para creer que ellos se van a comportar mientras estén juntos?- inquirió mi padre sarcásticamente y mamá lo fulminó con la mirada.
-No Thomas, no soy tan inocente. Sé que son jóvenes y tienen hormonas, pero es mejor aceptar lo inevitable. Deberías hacer lo mismo.- replicó secamente ella.- Quizás tú creas que Alice todavía es tú pequeña y lamento tener que ser yo la que te saque de aquel sueño, ella ya es lo suficientemente mayor como para tomar sus propias decisiones.
-¿Entonces tú apruebas esta aberración? ¡Alice solo tiene 17 años! ¿Me estas oyendo? Diecisiete. Y a va a tener su primer hijo. Tú puedes estar de acuerdo, pero yo considero que ni siquiera debería estar pensando en hombres a esta edad.- rodé los ojos ante semejante comentario medieval.
-Ah, ¿y qué quieres que haga? ¿Jugar con muñecas? Mira, a mí también se me hace difícil ver a mi hija crecer, y tal vez esta viviendo algunas experiencias que ninguno de los dos planeábamos que tuviera hasta cierto tiempo bastante alejado, pero así son las cosas. No te queda de otra que aceptarlo.
-¡Yo te dije que había que recluirla en un convento! ¡Esto es tú culpa, si me hubieras prestado atención no tendríamos este inconveniente…
-No veo inconveniente alguno.- objetó mi madre. Luego dio un suspiro de frustración- Al parecer, tú y yo no vemos las cosas del mismo modo. Y no pienso dejar que sigas lastimando a Alice, esta emocionalmente inestable en estos momentos. Así que mientras adaptas tus opiniones a este siglo, puedes dormir en la habitación de huéspedes.- la cara de mi padre palideció al instante. Auch, golpe bajo. Sí, era incómodo pensar de tus padres de ese modo, pero ¿eran humanos, no? Bueno, algo así. Además si mi padre, como yo quería pensar, era un piloto de avión fiel a su esposa, eso debía ser aún más duro.
-Pero… pero.- balbuceó.- Eso no es justo Mary…
-No es justo que tú creas que mandas en esta casa y que decidas a quien dejas y no dejas entrar. Más aún si hablamos de tu propia hija. Y no quiero seguir discutiendo esto, así que adiós, voy a dormir, he tenido suficiente por un día.- dicho esto mi madre se alejó dramáticamente, luego pude escuchar el golpe de una puerta.
Estaba molesta, y yo igual. Aunque intentaba comprender como debía ser la noticia para mi padre, ya que a mí tampoco me había caído muy bien. Y es que no podía evitarlo. En mi mente Alice había sido siempre como mi hermana menor.
Mi padre y yo estábamos sentados en el recibidor sin decir ni una palabra, ambos sumidos en nuestros pensamientos. Este silencio era incómodo, la verdad no había mucho que decir. Decidí ponerme de pie para dirigirme a mi habitación.
-No te vayas Jamie.- interrumpió cuando estaba al pie de la escalera.- Quiero charlar contigo.- fruncí el ceño y fui a sentarme de nuevo en el sillón. ¿Qué tendría para decirme? Mi padre suspiró y se inclinó apoyando los codos en sus rodillas.- Jamie que tal te va… con las chicas.- comenzó. Oh mierda. Esa conversación no. No con mi padre.
-Papá, de verdad no estoy interesado en hablar contigo de esas cosas. Yo sé lo que es necesario, y en el instituto se encargan de informarnos de…
-Ah, pero ¿Alice y tú van al mismo instituto, no?- asentí.- Bueno si a ella no le sirvió esa información, posiblemente a ti tampoco. Además soy tu padre, puedes tener toda la confianza que desees conmigo y no estoy tan viejo, todavía soy un chico en onda.- me llevé una mano a la frente con desesperación. Los padres no entendían que mientras más intentaran comportarse como jóvenes mas la cagaban.
-Papá no creo que en onda sea una frase de este siglo.- comenté incómodo.
-Oh claro que sí.- afirmó y luego se aclaró la garganta.- Bueno Jamie a lo que vamos. ¿Tú has tenido con una chica algún momento emocionante que desees compartir?- mierda, mierda, mierda, esto no puede ser. ¿Ahora como hago para salir de aquí?
-Ehh.- me rasqué la cabeza.- Yo no… tú sabes, yo no he hecho nada interesante.
-Vamos Jamie, puedes ser sincero conmigo. No está mal que quieras hacer esas cosas, tú ya eres un chico grande. Lo único que te digo es que debes cuidarte, no queremos añadir por ahora otro miembro a la familia.- me miró de manera perturbadora.- Por ejemplo, tu madre y yo.- y justo tenía que poner ese ejemplo pensé para mis adentros.- Nosotros no queremos más hijos, como sabes. Cada vez que yo vengo utilizamos…
-Ya papá. Para. Yo soy virgen de acuerdo.- solté y creo que luego de esto me pondré un anillo de castidad. Era por mucho la situación más vergonzosa que había pasado en toda mi vida.
-Mierda.- murmuró.- ¿Eres gay verdad? ¡No puede ser, tengo un hijo gay!- exclamó- Es que yo sabía. Te veía usando esas camisas de seda, pero no le di importancia…
-Es lino, papá. Lino.- interrumpí. En mi defensa, Alice me había enseñado magistralmente a diferenciar las telas.
-¡Es peor de lo que pensé!- se llevó las manos a la cara.- Oye hijo, quiero que sepas que aunque seas gay yo te apoyo en tus decisiones. Pero es que ¡maldita sea! Yo si quiero un nieto y entonces…
-Papá, no soy gay. Yo he tenido novias. Y he besado chicas. Del género femenino.- lo tranquilicé.
-Ah.- suspiró aliviado.- Esta bien. Eso esta muy bien.- dijo con tono pícaro.- Entonces como te decía quizás tu comiences a besar a una chica y el momento se ponga intenso, tal vez tu cuerpo sufra ciertos cambios. Cierta rigidez, por así decirlo…- Dios mío, ¿Qué hice mal? Yo soy una buena persona, hago mis deberes, respeto a mi madre, ¿Por qué me castigas así? Tuve que seguir escuchando aquello por los siguientes veinte minutos. Jamás en mi vida había sentido tanta incomodidad junta. ¡Y la maldita tierra no me quería tragar!
Alice POV.
Y otra vez la bola se fue por el carril. Esta tarde no había podido derribar ni un solo pino.
-Eres pésima en este juego.- se burló Emmett. Le saqué la lengua y volví a concentrarme, aún me quedaba un tiro.
-Déjame te ayudo.- ofreció Jasper que había entrado en ese momento por la puerta. Se puso detrás de mí.- El problema, es la posición.- me tomó de la cintura, haciendo que me inclinara junto a él.- Así, y lanzas.- puso su brazo a un lado del mío e hizo que ambos se movieran juntos para luego soltar la bola, la cual fue a caer directo en el centro, derribando nueve de los diez pinos.- Para la próxima hacemos un strike.- susurró a mi oído y se alejó. Con una expresión idiotizada, y avergonzándome frente a todos sus amigos fui a tomar asiento en una de las sillas.
¡Una pista de Bowling! ¡Había una pista de Bowling en su propia casa! Constaba de dos carriles y estaba cubierta con un lustroso suelo de parquet. ¡Hasta tenía la máquina que repone los bolos y la que devuelve las bolas para lanzar! Observé la pantalla que tenía en frente, en la cual llevaban los puntos anotados en el juego ¿Y cuántos pinos había derribado yo? Contando los que había hecho gracias a Jasper, nueve. Que patético.
-Si la ayudas no se vale.- se quejó Seth.
-Claro que sí, ustedes son muy buenos.- repliqué haciendo un mohín.
No gané esa partida, pero con Jasper, por lo menos obtuve un puntaje lo suficientemente alto como para no ser objeto de burlas. Al terminar, bajamos a la sala de estar, la que había visto la otra noche con el mueble gigante en forma de 'L' en el cual me recosté mientras ellos se dirigían a la cocina a buscar algo para picar.
Suspiré, este día había sido totalmente normal y aburrido. Además juntarme tanto con los amigos de Jasper ya estaba comenzando a afectar mi cerebro. No es que fueran malas personas, no, es simplemente que a veces se olvidaban que yo estaba ahí y hacían comentarios como 'Rosalie tiene unas tetas' o '¿Viste el trasero de Bella? Qué orgullo que sea mi novia' y eso me perturbaba. Y mucho. ¡Estaba comenzando a pensar como chico! ¡Necesitaba salir a comprar sostenes o hablar con una chica!
En menos de un minuto, ya habían llegado todos a sentarse en el sofá. Jacob y Edward encendieron la consola de video-juegos y comenzaron a jugar distraídamente, mientras que Seth y Emmett hablaban de algún 'tema de hombres de gran relevancia' ósea: sexo, autos y comida. ¡Qué simple era el género masculino!
Jasper tomó asiento a mi lado con una cerveza en la mano. Fruncí el ceño, eso no me agradaba, así que antes de que pudiera reaccionar, esa botella se encontraba en mi poder.
-¡Oye!- exclamó.- ¡Me la estaba tomando! Pero por qué…?
-Porque estoy embarazada y no puedes beber.- argumenté.
-Alice, la que no puede tomar eres tú.- bufó él.- Técnicamente yo…
-No me gusta que bebas.- repliqué.- Así que no vas a beber más.
-Eso es injusto.- intentó razonar él. Y no, no me pudo ganar. Así que esa botella terminó en la basura y Jasper con cara de sufrimiento.
-El alcohol te hace cometer muchas locuras.- recordé, más para mí misma. Pero no hacía falta, yo cometía más estupideces estando sobria.
Pasaron algunas horas para que los chicos abandonaran el lugar. Y en realidad se habían ido por que habían visto al tipo del clima explicando que se avecinaba una fuerte tormenta. Es que la verdad, nadie quería abandonar esa mansión. Sonreí internamente por ese comentario. Yo no tendría que irme.
-¿Y ahora que quieres hacer ahora?- preguntó Jasper cuando todos se habían marchado.
-Me debes un recorrido.- respondí sin pensarlo mucho. Él no había tenido tiempo de mostrarme la casa en su totalidad, y la verdad la curiosidad me mataba por saber que más podría encontrar.
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-Solo te queda un lugar por ver.- comentó Jasper frente a la puerta que más me intrigaba.- Mi habitación.
-¿Bueno y qué esperas para entrar?- pregunté impaciente.
-Le quería dar suspenso al momento.- se encogió de hombros. Puse los ojos en blanco y le hice a un lado para abrir la puerta.
El dormitorio era inmenso, eso era cierto, más luego de haber visitado todos los cuartos de la casa, ya me parecía bastante normal.
Tenía paredes blancas y una alfombra negra. Al centro había una cama gigante con sábanas negras, frente a ella un televisor plasma con unas consolas de video juegos conectados. En un área que debía funcionar como un pequeño salón de estar había algunos puff de color blanco alrededor de una mesita con su propio mini refrigerador y en la esquina opuesta del lugar estaba una repisa con algunos trofeos, a su lado ¡un aro de basket! Era excéntrico, pero lo que más me sorprendió fue encontrar una caja tirada en el suelo al borde de su cama.
-¿Puedo?- señalé la caja. Él se encogió de hombros dándome libertad de registrar.
Con mucha curiosidad me acerqué y destapé el paquete. Se me cortó la respiración al ver lo que había dentro. Eran libros. No libros cualquiera, sino tomos de enciclopedias acerca de la fecundación, la paternidad, artículos de periódicos y revistas recortados… Vi sobre la mesa de noche se encontraba uno de los libros abierto.
-Antes de ir a dormir, siempre leo algunas páginas.- dijo Jasper.
No pude evitar enternecerme. Él, al igual que yo, esperaba con ansias la llegada de este bebé. Quizás no la noticia había llegado a nuestras vidas de una manera inesperada, y acarreara muchas consecuencias consigo, pero no podíamos evitar amarlo irremediablemente.
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Se volvió a escuchar otro trueno, haciendo que mis temblores se incrementaran. Era irónico que viviendo en Seattle aún le tuviera miedo a las tormentas. Además, no es que me desagradara la lluvia, en general disfrutaba el sonido que hacía al chocar contra los cristales, pero no de esta manera tan salvaje.
Estaba aterrada y sola en esta espaciosa habitación. Normalmente cuando este tipo de climas imperaban en la zona, dormía con alguien. Ahora no tenía a nadie para que me hiciera compañía. Suspiré. Si, si tenía a alguien. ¿Pero sería correcto? Recordé el día en que Jasper se había metido en mi cama mientras dormía. Técnicamente estaba devolviendo el allanamiento a mi dormitorio. Lo que es igual no es trampa ¿no es así? Sí, es así.
No hicieron falta muchas palabras para convencerme a mí misma. Tenía miedo. Mucho miedo, y a este paso no podría pegar un ojo en toda la noche. Sin darme cuenta ya estaba avanzando hacia la habitación contigua y al estar frente a la puerta no dudé en golpearla. Pensé que Jasper no estaría despierto, pero me equivocaba. Al abrir me miró extrañado.
-¿Se te ofrece algo? ¿Algún antojo a la 1:30 AM que deseas complacer?- preguntó curioso.
-Jasper ¿puedo dormir contigo?- solté sin detenerme a pensar las palabras, podría arrepentirme si lo hacía.
Bueno con respecto al POV Jamie: pensé que sería una buena idea observar que ocurría en casa de Alice mientras esta no estaba. Ya que este es un personaje independiente (aunque, si quieren saber algo interesante 'Jamie' es uno de los personajes de la novela The host, también de SM) no creo que lo inmiscuya mucho en la trama. Aunque quizás haga otro Pov de él para explicar algunas cosillas que en mi opinión han quedado sueltas. No lo sé ^^.
Pasando a otro punto en la agenda: tengo un anuncio que dar. En mi país están apunto de comenzar las clases y yo como otra estudiante más -¿Por qué tengo que ser tan chica?, ¡quiero crecer!- tendré que reincorporarme a mis actividades escolares. Eso me deprime. Y mucho. !No me agradan las clases! Agh! En fin, el punto es que quizás tarde en publicar un poco más. Creo que puedo prometer traer un capítulo por semana, pero igual esperaré a ver como me va en los primeros días, así que no prometo nada. Por nuestro twitter indicaremos cuando será la próxima actualización, si lo desean pueden estar al pendiente allí: miller_kk
No quiero alargar mucho mi testamento, así que mejor se despide Katherine.
Contestación a los reviews (al parecer esta será una sección fija)
-marelie: no sabes cuanto te agradezco que estes al pendiente de mi historia. !Gracias! Bueno haré mi mejor intento para traer los capítulos más rápidos. Pero te doy toda la razón, es difícil u.u
-leitakhr: hola otra vez ^^! Pues gracias, mi cuellito valora mucho tus palabras. Espero haberte sorprendido con el POV. Y para esta historia, te digo que la inspiración siempre se deja ver ;) No se como agradecerte por tanta dedicación al fic. Y pues GRACIAS jajaja
-Khriss Cullen Hale: gracias por comprender el comportamiento del padre de Alice. Creo que muy pocas chicas tienen una relación muy unida con su padre, yo no me encuentro entre esas tampoco. Hum. bueno, te digo que me diste una idea... pero no te diré cual (?) luego la verás. Bueno y otra vez GRACIAS por leer mi historia, no la dejaré de escribir, lo prometo ;)
