Capitulo 12
Más que mil palabras
Descubrir el verdadero origen de aquellos bebés, lo había cambiado todo. Su deseo de rehacer su matrimonio… el repentino amor que le tenía a su esposa… el deseo de ser padre… el querer dejar atrás los malos momentos y formar sólo buenos recuerdos e… incluso el esforzarse por olvidar a la mujer que amaba… todo, absolutamente todo había cambiado, ya nada sería lo mismo, definitivamente… nada sería igual.
Estaba tan ensimismado en sus propios pensamientos que ni se percató de la presencia de su familia que había llegado para apoyarlo.
Rin: ¿cómo está sango? ¿Qué fue lo que le ocurrió?... ¿Inuyasha?, ¿me estás oyendo?
Inuyasha: (ladeó la cabeza) ¿Rin? ¿Qué haces acá?
Rin: vine a ver cómo está Sango; cómo saliste a toda prisa de la casa sin dar ningún tipo de explicación nos preocupamos
Inuyasha: ella está bien… eso creo
Rin: ¡ah! ¡¿Cómo que crees?! ¿Qué clase de respuesta es esa?
Inuyasha: respuestas son las que quiero ahora.
¿Dónde está Sesshomaru?
Rin: estacionando el auto, ¿por qué?
Inuyasha: para que no te quedes sola.
Me voy, hay algo urgente que debo atender (se quiso ir, pero Rin lo retuvo del brazo)
Rin: ¡¿más urgente que tu esposa e hijos?! ¿Qué puede ser más urgente que saber cómo están ellos?
Inuyasha: (sonrió de lado) Sango muy pronto será mi ex esposa y el bebé que queda vivo… no es mío
Rin: (lo soltó por inercia) ¿qué… acabas de decir?
Inuyasha: no tengo tiempo para explicaciones. En cuanto Sango salga de la cesárea, que sea ella quien te explique todo (se dirigió a la salida lo más rápido que pudo)
Mientras conducía iba pensando en todo lo que había dejado de lado desde el día en que aceptó que sería padre.
Por esos niños iba a reanudar su matrimonio e iba intentar ser feliz con su esposa, pero a pesar de ello no había podido sacar de su corazón ni un solo instante a Kagome.
En cuanto llegó a su destino, se dirigió a la puerta y se preparó mentalmente para saber toda la verdad acerca del origen de aquellos bebés o al menos sacarse la duda por completo de su mente.
En cuanto la puerta de aquella lujosa residencia se abrió, su "amante" lo recibió con una amplia sonrisa y un apasionado beso.
Kikyo: creí que no vendrías y me dejarías plantada por estar con tu… esposa
Inuyasha: (tomándola entre sus brazos) cómo crees que me perdería del placer de estar contigo
Kikyo: uhm, me agrada oír ello (cerró la puerta tras de él y en el recibidor le empezó a desabotonar la camisa) no perdamos tiempo… y aprovechemos cada segundo (lo devoraba a besos)
Inuyasha: (detuvo sus inquietas caricias) antes de empezar hay algo que quiero decirte
Kikyo: dime lo que sea (intentaba besarlo, pero él no la dejaba)
Inuyasha: ¿de quién son los hijos que espera Sango?
Kikyo: oh, ¿así que ya te enteraste? (se alejó unos pasos) esa información te costará mucho
Inuyasha: (la tomó por la cintura y besó su cuello) ¡así! ¿Cuánto preciosa?
Kikyo: (se estremecía de placer entre sus brazos) mucho, muchas horas de lujuría… y… ahh… (Estaba sucumbiendo al placer que él le otorgaba con sus besos)
Inuyasha: desde luego, pero esa será tu recompensa si me dices todo lo que sabes
Kikyo: no… ¡ahh!... no te diré nada… ¡ahh!... hasta que hagas lo que te pido
Inuyasha: (la soltó en seco) muy bien en ese caso me voy (se dirigió a la entrada)
Kikyo: ¡no, espera! Te diré, te diré todo… pero no te vayas… por favor
Inuyasha: ok, no me iré, pero a cambio dime todo lo que sabes (le mordisqueó el labio inferior)
Kikyo: ella llegó a mi consultorio hace poco menos de 6 meses atrás creyendo que estaba mal del estomago, y en cuanto le dije que estaba embarazada, se aterró, puesto que esos niños no eran tuyos
Inuyasha: aja y ¿Qué más?
Kikyo: ya te dije mucho, ahora cumple tu parte del trato
Inuyasha: (susurrándole lascivamente al oído) dime el resto y te haré todo lo que me pidas
Kikyo: (se derritió ante aquella promesa) ok, ok.
Me contó que había estado con un sujeto durante algún tiempo, y que bueno había pasado más de una noche con él, y cómo estaba convencida que el tratamiento no estaba dando resultados… no tomó precauciones y fue así como concibió a los mellizos
Inuyasha: y si tú lo supiste todo este tiempo ¿por qué te quedaste callada?
Kikyo: porque… ella me suplicó que no te dijera nada, ya que no quería perderte
Inuyasha: (sonrió de lado) ambas son tal para cual ¡me engañaron e hicieron que me alejará de la mujer que realmente amo! ¡Eres una perversa Kikyo!… una reverenda perversa, ¡porqué sabiendo la verdad desde un principio, fuiste tú la que se acercó a mi mesa aquella noche en el restaurante e hiciste que Kagome se alejará de mí!
Kikyo: ¡no, eso no es así! Yo no tenía idea de quién era tu acompañante esa noche y… sólo seguí las órdenes de Sango. ¡Ella me utilizó! Yo no… yo… yo, sólo seguí sus órdenes nada más
Inuyasha: ¡mientes! ¡Tú sabías a la perfección quien era la mujer que me acompañaba esa noche y junto a Sango se unieron para separarme de ella! ¡Pero se acabo! ¡Todo esto se acabo! (Abrió la puerta y se fue furioso)
Mientras conducía por las calles, escuchaba una y otra vez en su celular la confesión de Kikyo.
Con aquella prueba estaba seguro que ningún juez le negaría el divorcio en el acto… pero, y Kagome… ella al saber la verdad… ¿volvería a su lado?
Su mente, su vida, su mundo… todo había cambiado en tan sólo segundos.
Estaba tan dolido en diferentes aspectos, que su mente era un vorágine de emociones. No podía concentrarse en nada ni detenerse a pensar en una sola cosa.
Necesitaba calmarse, meditar un poco las cosas y poner sus prioridades en orden ¿pero cómo?... estaba totalmente solo en esto.
Lo que había descubierto no era algo que pudiese compartir tan a ligera con un amigo o con su hermano.
Necesitaba estar solo, solo con sus tormentosos pensamientos, y no halló mejor lugar para hacerlo que un bar que se le cruzó en el camino.
Unas horas más tarde cuando el cantinero del bar se negó a servirle otra copa, se retiró del lugar, pero por lo ebrio que estaba una de las camareras le quitó las llaves de su auto y lo ayudó a abordar un taxi.
En el camino mientras lidiaba con sus demonios internos decidió cambiar de ruta y terminó frente a la puerta de la residencia de la mujer que amaba y el hombre que la había apartado de su lado.
Ebrio por el alcohol y borracho por el dolor, empezó a llamar a la puerta de aquella casa, y al no recibir respuesta empezó a gritar a todo pulmón el nombre de su amada, amenazando con que si no salía a verlo iba a tumbar la puerta para llegara hasta ella.
En la recamara principal…
El matrimonio que yacía plácidamente dormido, se despertó al escuchar los ruidos que provenían desde la entrada de su casa.
En un primer instante Miroku creyó que se trataba de un ladrón, por lo que le pidió a Kagome que llamará a la policía y que se refugiará en el cuarto de huéspedes, sin embargo a los poco segundos ambos reconocieron la voz del responsable de menudo escándalo y fue Kagome la que decidió dejarlo entrar, antes de que los vecinos dieran parte a la policía.
Inuyasha al verla, lo primero que hizo fue lanzarse a sus brazos y aprisionarla entre ellos, para luego susurrarle al oído un ¡te extrañé demasiado pequeña!
Ella al ver el estado en que se encontraba, simplemente lo guió hasta la sala y le ofreció una bebida caliente para que se le pasara el malestar, pero él hizo caso omiso a su hospitalidad, sentándola sobre sus piernas y en un desesperado beso, intentó trasmitirle todo por lo que estaba pasando.
Kagome: (se puso de pie en el acto) ¡estás ebrio!, lo mejor es que te prepare un café bien cargado para que se te pase (se dirigió a la cocina y él la siguió)
Inuyasha: lo único que quiero es a ti (la arrinconó contra la pared) no hay nada en este mundo que desee más que a ti. Te necesito… me haces falta, todo este tiempo que hemos estado separados te he extrañado como un demente. Por favor Kagome… déjame estar a tu lado
Kagome: lo que dices no tiene sentido. Tú tienes a Sango y tus hijos y yo tengo…
Inuyasha: ¡no! ¡No es así! ¡Esa condenada mujer me mintió desde un principio! ¡Esos hijos que ella esperaba… no son míos! ¡Son del bastardo de Miroku!
Kagome: (se quedó en shock) ¿qué… acabas de decir?
Inuyasha: lo que oíste… los hijos que Sango estaba esperando… no eran míos. Ella junto a su doctora idearon un plan para hacerme creer que yo era el padre de esos mellizos, pero hoy… cuando llevé a Sango de emergencia al hospital me enteré de la verdad
Kagome: (estaba boquiabierta y con la mirada perdida) estás ebrio y no sabes lo que dices. Lo mejor será que te vayas y hablemos cuando estés sobrio
Inuyasha: estoy ebrio, sí, pero no estoy mintiendo. ¡Siento tanto dolor por la vil traición de ambos!, por la gran mentira en la que me metió Sango, que… ¡desearía verlos muertos a los dos!
Por la culpa de ellos fue que nos separamos, por las mentiras de ese par de traidores tú y yo terminamos separados y lo único que yo deseo… es poder recuperar el tiempo perdido y permanecer a tu lado para siempre (quiso abrazarla, pero ella no lo dejó)
Kagome: no Inuyasha, las cosas no resultaron así por la culpa de ellos. Resultaron así, porque desde un principio estuvo mal que no respetáramos nuestros matrimonios.
Tú y yo también les fuimos infieles y considero que era lo correcto que luego de todo el daño que nos ocasionamos entre los cuatro… aprendiéramos la lección y que rehiciéramos nuestros matrimonios como era debido
Inuyasha: pero Kagome… ahora que nada nos impide estar juntos ¿me rechazas?, después de todo el sufrimiento por el que pasado intentando olvidarte… tú… ¿me estás rechazando? O es que acaso no oíste bien lo que te dije ¡Sango Y Miroku nos engañaron!
Kagome: ¡y nosotros a ellos! Así que nos somos muy diferentes
Inuyasha: pero… si nosotros nos separamos fue por aquellos bebés, de lo contrario nuestra historia hubiera sido otra
Kagome: no Inuyasha, esos bebés no fueron la causa. La causa fue que… yo me di cuenta que estaba haciendo mal al traicionar a mi esposo y dejar que tú traicionaras a tu esposa
Inuyasha: ¡no Kagome! ¡Tú… tú me estás mintiendo y te estás mintiendo! ¡Tú me amas tanto como yo a ti! ¡Lo sé, lo siento! ¡Tú me amas!... no lo niegues por favor
Kagome: sí Inuyasha, te amo, no lo voy a negar, pero tampoco voy a negar que desde el día que empezó el shuffle, me sentí culpable por mantener estos sentimientos por otro que no fuera Miroku, y es por ello que yo… me voy a quedar con él porque es lo correcto. Así como es correcto que te quedes al lado de Sango y tus hijos
Inuyasha: hija… está mañana Sango fue internada de emergencia, porque el varón había fallecido y la niña a la que dio vida… no es mi hija, y por ello… pienso pedirle el divorcio en el acto
Kagome: me da mucha pena lo que me dices, pero en lugar de venir a declararme tu amor, deberías estar al lado de tu esposa.
Ella te necesita ahora más que nunca
Inuyasha: no Kagome. Yo no quiero volver a ver a esa mujer en mi vida, porque esa mujer me apartó de lo que más amo en este mundo, y esa eres tú
Kagome: lo siento, pero yo hace mucho que tomé mi decisión, y es permanecer al lado de mi esposo
Inuyasha: ¿estás segura de lo que dices?, ¿aún después de saber toda la verdad?
Kagome: sí Inuyasha. El que Miroku sea padre de la hija de Sango, no cambia ni cambiará mi decisión
Inuyasha: entonces quiere decir que esto es el adiós
Kagome: así es.
Ahora vete por favor y no vuelvas a buscarme nunca más
Con el corazón totalmente destrozado, dejó atrás a la mujer que amaba. Definitivamente había perdido la batalla por su amor y ya no le quedaban fuerzas para seguir luchando por ella, si era ella misma quien lo rechazaba.
En cuanto lo vio partir, no pudo evitar soltar algunas lágrimas de profundo dolor y sentir el cómo se estremecía su corazón por la decisión que había tomado. Pero en el fondo sabía que era lo correcto y lo mejor para todos, sin embargo no estaba dispuesta a seguir con la misma vida que estaba llevando, ya que estaba dispuesta a darle un punto final a todo aquel lio.
Subió uno a uno los peldaños de la escalera que conectaba al corredor donde se hallaba su habitación. Dio un fuerte suspiro antes de ingresar y en cuanto vio a Miroku, sentado sobre la cama esperándola, supo que era el inicio del final.
Miroku: ¿se dijeron todo lo que se tenían que decir?
Kagome: (se sentó al otro extremo de la cama dándole la espalda) sí. Aclaramos las cosas entre nosotros y nunca más nos volveremos a ver
Miroku: ¿estás segura de ello? Ya que me da la impresión que no estás feliz con la decisión que tomaste o es que acaso… ¿ocurrió algo más?
Kagome: tienes razón, no estoy feliz y hay mucho o quizá poco de lo que tú y yo debemos hablar con respecto a lo que me dijo él
Miroku: (se sentó a su lado, pero sin mirarla) escuché parte de su conversación
Kagome: entonces ya debes estar al tanto ¿no es así?
Miroku: sí. Lamento mucho lo que está pasando… todo es mi culpa
Kagome: (lo miró fijo y seriamente) entonces ve con ella. Entre nosotros las cosas están irremediablemente rotas
Miroku: (se levantó y le dio la espalda) realmente lamento el perderte. Eres una mujer muy valiosa a la cual no supe cuidar, ni valorar
Kagome: es muy tarde para lamentos. Lo único que queda ahora es que arregles las cosas. Tanto con Sango, como con Inuyasha y… asumas tu responsabilidad
Miroku: (la abrazó impulsivamente) ¡lo lamento! ¡Realmente lamento todo el daño que te he causado! Permíteme ayudar a enmendar mi error, por favor
Kagome: (volteó el rostro para que no la viera llorar) ya no hay nada que se pueda hacer y si en algo quieres ayudar… hazte cargo de esa niña que no tiene la culpa de nuestros errores
Miroku: (la obligó a mirarlo) ¿pero y que hay de ti? Tú lo amas ¿por qué no vas tras de él?
Kagome: ya es muy tarde para nosotros, lo nuestro fue un error de principio a fin y es mejor que se terminé de una vez
Miroku: no Kagome, acá el único que cometió un gran error fui yo, por no saber respetarte y por haberme dejado llevar por lo que sentía
Kagome: ¿vas a negarme que lo que sientes por Sango no es real?, ¿y qué la emoción que te invade de saber que aquella bebé es tu hija… es sólo mi imaginación?
Miroku: me conoces demasiado bien, cómo para engañarte, pero aún así, aunque lo nuestro esté definitivamente acabado… ¿por qué no me dejas ayudarte a recuperarlo?
Kagome: porque yo no lo he perdido, lo he dejado partir
Miroku: no lo entiendo ¿por qué, te auto castigas de esa manera?
Kagome: porque estoy cansada de todo esto. Lo único que quiero es ser libre de lo que siento
Miroku: ¿y que sientes?
Kagome: culpa, mucha culpa por haberte traicionado, culpa por haberme metido en medio de un matrimonio, por amar desenfrenadamente a un hombre que no es mi esposo y culpa… de haberte usado sólo para huir del yugo de mis padres
Miroku: nada acá es tu culpa, lo único que tú hiciste fue enamorarte por primera vez en tu vida y de verdad, y tú nunca me utilizaste, ya que ambos sabíamos desde un inicio el porqué de nuestra decisión de casarnos
Kagome: estoy demasiado confundida, no sé qué debo, ni que quiero hacer. En estos momentos no puedo pensar con claridad.
Lo único que quiero es alejarme de todo y de todos y… dejarlos ir a ambos, para que puedan hacer sus vidas como corresponden
Miroku: entiendo. Nos divorciaremos tan pronto sea posible y si en algo te ayuda… conozco muy bien a Inuyasha y aunque lo largues de tu vida un millón de veces, el volverá, así que tomaté el tiempo que necesites para pensar y cuando estés lista, me encargaré de que él te encuentre
Kagome: gracias. Ahora debo empacar, no quiero seguir en esta casa, ni en esta ciudad
Miroku: lo sé. Prometo que me pondré en contacto con el abogado lo antes posible y te haré llegar los documentos correspondientes
Kagome: gracias
Miroku: gracias a ti por ser quien eres
En el hospital…
Inuyasha se acababa de hacer una pruebe de ADN; era la última prueba que necesitaba para obtener el divorcio en el acto y no tener nada que ver con Sango y su hija.
Estaba tan dolido emocionalmente que la rabia que sentía por el engaño de su aún esposa, ya ni le importaba.
Caminaba meditabundamente por uno de los múltiples corredores, cuando chocó con alguien. Sin mirar a la persona en cuestión, le ofreció las disculpas del caso y continuó su trayecto.
Miroku: disculpas son las que debería ofrecerte yo
Inuyasha: (detuvo su paso y se volteó a mirarlo) no esperaba encontrarte en este lugar, sin embargo imagino el porqué estás acá
Miroku: sé que las cosas han ido de mal en peor, pero no por ello te alejes de Kagome
Inuyasha: ¡jah! Que irónico que seas tú precisamente el que me venga a decir ello
Miroku: sé que ella te pidió que no la buscaras más, sin embargo has de saber que lo dijo de dientes para afuera. Ella en estos momentos está muy confundida y dolida por todo lo que está pasando, pero ello no quiere decir que haya dejado de sentir algo por ti
Inuyasha: ¡¿algo?! ¡Ya no estoy seguro que ella sienta siquiera algo por mí! Le di la oportunidad de estar juntos, de alejarnos de todo y empezar de cero… sin embargo ella prefirió quedarse a tu lado
Miroku: hazme responsable de todo si eso deseas, pero si no vas tras de ella, no me culpes luego cuando ya no la puedas hallar
Inuyasha: tú eres el menos indicado para decirme que hacer ¡Por tu culpa y por tu ineptitud es que estamos metidos en este condenado lío y debería romperte la cara a golpes por ello!, pero de nada serviría ya que no arreglaría nada.
¡Me largo! No quiero permanecer en el mismo lugar que tú y la traidora esa
Miroku: ¡espera!
Inuyasha: ¡¿qué demonios quieres ahora?!
Miroku: ¿qué va a ocurrir entre tú y Sango?
Inuyasha: ¡jah! ¿Todavía tienes la desfachatez de preguntarme eso? Es más que obvio que le pediré el divorcio lo antes posible. Con todas las pruebas que tengo ningún juez me negará el divorcio en el acto, y en cuanto a la custodia de esa niña… no pienso pelearla, ya que es tu hija
Miroku: eso era precisamente lo que quería oír.
Kagome y yo también nos separaremos. Ya me puse en contacto con mi abogado y como es de mutuo acuerdo, no tardaremos mucho en estar separados legalmente, por lo que si me lo permites decírtelo de nuevo… ¡ve tras ella o le perderás el rastro!
Adiós Inuyasha, quizá algún día nuestros caminos se vuelvan a cruzar y espero que para ese entonces estemos en una mejor situación que ahora
Inuyasha: (le dio la espalda) adiós, cuídalas bien que desde ahora ambas son tu responsabilidad
(Continuó su camino)
En una de los cuartos del hospital…
Un recién estrenada mamá se encontraba descansando, sin embrago su sueño era tan ligero que por cada movimiento que se escuchaba o sentía a su alrededor se despertaba.
Sango: ¿quién es? ¿Doctor es usted?
Miroku: ¿cómo te encuentras?
Sango: (abrió los ojos de par en par) ¡¿qué haces tú acá?!
Miroku: vine a verte a ti y a mi… hija
Sango: ¡¿qué acabas de decir?!
Miroku: (se le acercó y tomó su mano entre las suyas) siempre sospeché que los bebés que esperabas eran míos, pero como decidiste extirparme de tu vida, no quise insistir, sin embargo sabía que este día tarde o temprano llegaría
Sango: ¡pero qué disparate estás diciendo! Esa bebé es hija de Inuyasha, no tuya
Miroku: (sonrió levemente) ya no lo ocultes Sango. Ya todos sabemos la verdad, todos están al tanto de lo que ocurrió entre nosotros durante el shuffle, y es más que evidente que nuestros respectivos matrimonios están arruinados
Sango: entonces esa es la razón por la que Inuyasha no ha venido a verme
Miroku: me lo topé hace unos minutos y está más que decidió a divorciarse de ti
Sango: e imagino que ya se fue corriendo a los brazos de tu adorada esposa ¡jah! Era de esperarse
Miroku: sí y no. Efectivamente él fue en su búsqueda, pero ella lo rechazó, por lo que no sé qué pasará entre ellos de ahora en adelante. Lo único que yo sé, es que desde este momento tú y la bebé son mis responsabilidad y me encargaré de cuidarlas muy bien y amarlas con todo mi ser
Sango: ¡pero qué tonterías estás diciendo! ¿Qué crees, que por el simple hecho de haber tenido una hija contigo, crees que te voy a aceptar en mi vida? Estás muy equivocado. Yo haré lo haga falta por recuperar mi matrimonio
Miroku: ¡ay Sango! ¿Hasta dónde te puede llevar tu orgullo y obsesión?
Sango: ¿obsesión? ¿Cuál obsesión?
Miroku: es más que evidente que tú sólo quieres seguir casada con Inuyasha para no ser señalada por la elite que te rodea, cómo la divorciada del grupo. No soportarías que te señalen como la que se divorció por tener una hija con otro y por ello es que quieres forzar a Inuyasha a permanecer a tu lado
Sango: ¡te equivocas! Sí yo quiero permanecer a su lado es porque lo amo y quiero que me perdone
Miroku: ¿estás segura de lo que dices? (se le acercó y ella se sonrojó)
Sango: ¡desde luego que estoy segura!
Miroku: entonces si hago esto, no te afectará en lo más mínimo ¿no es verdad? (le dio u cálido y sutil beso en los labios y ella por inercia le correspondió. En cuanto él la miró, se dio cuenta que estaba totalmente sonrojada) lo sabía, estás mintiendo, tú aún sientes algo muy fuerte por mí y hasta podría jurar que aún me amas
Sango: (sonrojada hasta más no poder, volteó su rostro para que no la vea) ¿por qué… por qué no te olvidaste de mí en todo este tiempo? ¿Por qué simplemente no rehiciste tu matrimonio y me dejaste ser libre de estos sentimientos?
Miroku: (se sentó a su lado y le acarició la mejilla) porque no quise, ni pude hacer nada de lo que me acabas de decir. Intenté hacer un matrimonio con Kagome sí, no lo voy a negar, pero siempre sentí que me faltaba algo y ese algo eras tú. Sin embargo ya la había lastimado tanto, que no quería seguir haciéndolo, pero ello no significó que te hubiese borrado de mi corazón, y es por ello que cuando supe apenas unas horas atrás que la bebé que tuviste era mi hija, la felicidad y las esperanzas de estar a tu lado me inundaron
Sango: (no pudo evitar llorar) no debí apartarte de de mi lado, pero cómo mencionaste hace un momento… tenía vergüenza de ser señalada por la sociedad que me rodea
Miroku: y ahora que sabes que sin importar lo que hagas, no me alejaré de ninguna de ustedes dos ¿qué piensas hacer?
Sango: ¡tonto! ¿Quién ha dicho que te pienso aceptar?
Miroku: no te estoy pidiendo que me aceptes, te estoy ordenando que lo hagas, porque de ustedes nadie ni nada me va a separar nunca más.
Las amo y eso no va a cambiar. Así tenga que enfrentarme al mundo entero
Sango: (no pudo contener sus sentimientos por lo que se abrazó fuerte a él, y se puso a llorar) no lo hagas… no te alejes de mí nunca más. Luché e hice todo lo posible por escapar de estos sentimientos, pero ellos son más fuertes que yo
Miroku: descuida morena, que de hoy en adelante te juro que estaremos juntos para siempre.
Mientras que ellos empezaban su nueva historia de amor, Kagome e Inuyasha sufrían cada quien por su propia cuenta.
Ella había decido regresar a la casa de sus padres y él irse del país por tiempo indefinido.
3 años después…
En el aeropuerto de Miami…
Se podía escuchar por el altavoz del lugar como eran llamados los pasajeros con destino a Japón y poco a poco estos se iban formando para abordar su avión.
En primera clase…
Señor: señorita (refriéndose a la aeromoza) usted disculpe, pero creo que hubo un error con el número de mi asiento; yo pedí que fuera al lado de la ventana e individual
Aeromoza: lo siento señor, en seguida lo trasladaré a uno que cumpla sus requerimientos
Un par de minutos después…
Aeromoza: disculpe señor, pero el avión está copado y sólo nos queda un asiento al lado de la ventana en clase económica, aunque este sería compartido con una dama ¿estaría usted de acuerdo?
Señor: en vista que es con una dama, acepto. No soporto tener como compañero de vuelo a un hombre que ronca sin césar
Aeromoza: en ese caso sígame por favor (Lo condujo hasta su nuevo asiento, pero no había nadie, por lo que supuso que la dama estaba en el baño u otro lugar)
Es aquí señor y por la incomodidad, la aerolínea le regalará un pasaje doble ida y vuelta para cualquier destino que usted desee
Señor: muy agradecido señorita
En cuanto la aeromoza se fue, se colocó los audífonos para escuchar la película que se estaba transmitiendo, pero como estaba cansado se quedó dormido, sin embargo a los pocos minutos sintió que alguien se sentó a su lado.
Señor: disculpe seño… ¿Kagome… eres tú?
Kagome: ¡no lo puedo creer! ¡Inuyasha! ¡Pero qué gran sorpresa!
Inuyasha: lo mismo digo, ha pasado tanto tiempo desde que nos vimos la última vez
Kagome: 3 años ya, desde que te pedí que no me buscarás más… y ¡vaya que lo cumpliste!
Inuyasha: no es cierto, ni bien salió mi divorcio con Sango, te busqué por casi todo el país, pero nunca di contigo y Miroku me comentó que te habías vuelto fotógrafa paisajista y que viajabas tanto que te perdió el rastro
Kagome: es cierto, desde hace 3 años que llevo viajando por casi todo el mundo y no me establezco lo suficiente en ningún sitio, pero… ¿qué hay de ti? ¿Cómo estás? ¿Te casaste, tuviste hijos?...
Inuyasha: ni una, ni otra Kagome. Desde que nos separamos lo único que he hecho es pensar en ti y soñar con el momento en que te volvería a ver, porque tal y como te dije años atrás, tú eres lo más importante para mí y lo sigues siendo (sin siquiera pensárselo, la besó) te amo, te he amado desde que te conocí y te he estado esperando todos estos años
Kagome: Inuyasha yo… no sé qué decirte, yo… (Agachó la mirada) he esperado este momento por mucho (lo miró con los ojos aguados) ¡te he extrañado cada segundo de mi vida! ¡Y moría por volverte a ver! Pero después de lo que te dije… no sabía si me seguirías amando
Inuyasha: (la abrazó con todas sus fuerzas) desde luego que te sigo amando pequeña, y ahora que por fin te encontré, nunca, óyeme bien, nunca te dejaré ir de nuevo, porque si no te tengo a mi lado, prefiero morir. Te amo pequeña, te amo tanto que hay algo que quiero hacer
Kagome: ¿qué cosa?
Inuyasha: esto (se paró en medio del corredor, se arrodilló a sus pies y…) Kagome Higurashi ¿te casarías conmigo? (le mostró un anillo de compromiso que siempre llevaba con él por si algún día de la encontraba)
Kagome: (emocionada hasta las lágrimas) sí, definitivamente sí
Inuyasha: muy bien, entonces, falta lo siguiente (gritó para que todos lo escuchen) ¿hay algún juez de paz, ministro, sacerdote o juez civil a bordo? (un hombre se puso de pie)
Señor: yo soy juez de paz en el estado de california ¿qué desea usted de mí?
Inuyasha: (tomó de la mano a Kagome y la paró a su lado) quiero que me una en matrimonio con el amor de mi vida (la miró embelesado)
Kagome: ¡pero, Inuyasha, estamos en un avión!
Inuyasha: eso no importa, quiero que unamos nuestras vidas desde hoy y para siempre
Juez: tal como dijo la señorita estamos en un avión, cruzando aguas internacionales en este momento, pero si usted desea que los case, lo puedo hacer bajo las leyes de california que me lo permiten
Inuyasha: ¡excelente!, entonces cásenos
Aeromoza: pues la boda tendrá que ser con todos ustedes sentados, porque el capitán ha dado orden de que se abrochen los cinturones (sonrió en complicidad)
Una mujer no muy lejos de ahí: pero la novia debe lucir radiante, por lo que puede ponerse el vestido que estoy llevando en mi bolso para la boda a la que asistiré
Un joven se puso de pie: y, yo la voy a maquillar para que esté aún más bella
Su compañero: si tú la maquillas, yo la peino
Y así sucesivamente todos los pasajeros se volvieron cómplices de la felicidad de Inuyasha y Kagome que estaban a punto de unir sus vidas en un matrimonio de lo más alucinante
Unos días después…
Una pareja recién casados caminaba por la orilla de una de las playas de las Bahamas. Caminaban tomados de la mano y en sus miradas se reflejaba el infinito amor que se tenían.
Inuyasha: ¿eres feliz señora Taisho?
Kagome: y cómo no serlo señor Taisho, si nuestra boda fue la locura más grande que he cometido en mi vida; y el vídeo de la misma fue el más visto en los últimos días
Inuyasha: toda locura que hago es por el infinito amor que te tengo y si tú no estuvieras a mi lado no me interesaría estar cuerdo. Te amo pequeña, te amo demasiado
Kagome: y yo a ti, te amo tanto que no me puedo imaginar un solo día lejos de ti… otra vez.
Prologo.
Un año después.
En la residencia Taisho de Orlando florida…
La señora de la casa se encontraba empacando las últimas cosas para su viaje a Walt Disney.
Iba de un lado al otro revisando que nada le faltara y que todo cupiera de manera ordenada.
Kagome: (sentándose sobre su maleta para cerrarla) ¡listo! Creo que ya está todo. ¡fiuuu! Sí que me costó poner todo en su lugar.
Bueno ahora a preparar la mamila de Kai y empacar sus cosas.
Se dirigía al cuarto de su pequeño bebé, cuando escuchó sonar el timbre; miró su reloj y por la hora sabía de quien se trataba.
En cuanto abrió la puerta una glamorosa mujer se dejó ver.
Sango: ¡ay perdón por la demora Kagome! Pero mis sirvientes no hallaban la manera de meter todas mis maletas en un solo auto, por lo que tuve que hacer uso de 3 de ellos para poder ir hasta el aeropuerto y lo mismo ocurrió cuando llegué allá.
Kagome: (miró hacía el jardín de la entrada y divisó como varios hombres descargaban infinidad de maletas de diversos tamaños) descuida Sango, llegas a tiempo. Aún no he empacado las cosas de Kai e Inuyasha y Miroku están atrapados en el tráfico, por lo que tardaran un buen rato en llegar
Sango: bueno, como siempre digo: una reina jamás llega tarde, son los demás que llegan muy temprano
Kagome: (sonriendo) lo sé su majestad, lo sé
En vista que los muchachos no están creo que deberemos ayudar a los señores a meter tus maletas, pero antes le ofreceré un refresco. Con este calor los pobrecitos deben estar muy sedientos (escuchó a Kai llorar en el segundo piso y se inquietó un poco)
Sango: yo me hago cargo del bebé, tú sigue con lo tuyo
Kagome: gracias por ayudarme
Sango: gracias a ti
Varios minutos después, en la sala…
Kagome: ¡wuau! Fue todo un triunfo meter todas tus maletas hasta acá
Sango: (con Kai en brazos) lo sé, lo sé. Creo que me excedí con el equipaje, pero entre tanta ropa linda y montones de accesorios que tiene Rosan (su hija) no me pude decidir, así que decidí traer casi todo
Kagome: ¡pero si sólo estaremos 4 días y 3 noches! ¿Para qué le empacaste tanto?
Sango: para que luzca hermosa en cada lugar que visitemos
Kagome: uhm… así se la va pasar cambiándose de atuendos y no va disfrutar prácticamente de su cumpleaños.
Déjame que re-empaque sus cosas y te aseguro que con una sola maleta bastara para que lleve lo que necesite
Sango: muchas gracias por ser como eres Kagome. Ahora que será nuestro primer viaje todos juntos es cuando se me pega la nostalgia y la culpa por todo lo que pasó hace 4 años atrás
Kagome: ¡ay vamos! No te sientas mal. El pasado ya es historia, lo único que importa ahora es que todos somos amigos y que estamos felices como estamos
Sango: es verdad, después de lo que pasó cuando nació Rosan, las cosas cambiaron mucho, y hasta el día de hoy me siento culpable por el hecho que tú e Inuyasha tuvieron que separarse por 3 años
Kagome: no fue tu culpa, simplemente tomamos rumbos diferentes y ya ves, ahora estamos casados y con un hermoso bebé
Sango: (haciéndoles muecas a Kai) Es cierto, es la fusión perfecta entre ustedes dos. Con esos ojitos color ámbar y su cabello azabache, va a derretir el corazón de muchas en el futuro
Kagome: y Rosan no se queda atrás, con esos ojos azul profundo y esa hermosa sonrisa que se maneja, estoy segura que tendrá a más de uno rendido a sus pies
Sango: si vieras como se pone de celoso Miroku, pensando que algún día alguien se va a llevar a su princesa de su lado, uy, se vuelve una fiera
Kagome: (cerrando una enorme maleta) ¡ya está! Ya logré reducir tus 14 maletas a 1 sola
Sango: ¡definitivamente eres la mejor! Deberías trabajar como organizadora de eventos junto conmigo, eres muy buena organizando todo
Kagome: quizá lo haga, pero por ahora solo me quiero dedicar a mi familia. Con un bebé de 3 meses y un esposo que le encanta ser mimado… uhm, no me queda mucho tiempo libre (ambas sonrieron por lo felices que eran)
Sango: están llamando a la puerta
Kagome: debe ser mi mamá que ya llegó para hacerse cargo de Kai (en cuanto abrió una pequeñita de 4 años se le lanzo a los brazos)
Rosan: ¡Tía Kagomi! ¡Ya llegué!
Kagome: ¡mi preciosa princesa! Estás igual la cenicienta. Tu vestido está hermoso
Rosan: mi papi Miroku y mi tío Inui me compraron este y muchos más
Kagome: (alzó la mirada y los vio cargando muchos paquetes) ok, creo que tendré que re-empacar las cosas de Sango… otra vez (sonrió muy feliz)
Fin -
