CAPITULO 12
Pasé el resto del día en silencio. No tenía ganas de hablar, por lo comencé a recoger los desperfectos que había ocasionado nuestra trifulca esa misma mañana. Dante debía estar también sumergido en sus pensamientos, ya que no hizo ningún intento de hacerme hablar, cosa que agradecí. No dejaba de darle vueltas a lo que el demonio había querido decir… que yo no era yo… no tenía ningún sentido, si lo pensaba bien. Pero ¿y si había algo que yo no sabía? Al fin y al cabo, si 24 horas antes me hubieras preguntado sobre la existencia de demonios, yo lo habría negado rotundamente y me habría echado a reír.
Cuando comenzaba a caer el sol, la oficina se encontraba medianamente habitable. Si bien los grandes daños no habíamos podido repararlos, los escombros y muebles rotos si los habíamos retirado, así como los cristales rotos de las ventanas. Andaba distraída, recogiéndome el pelo que había escapado de la coleta y se me echaba encima de la cara, cuando escuché el sonido de la puerta.
"Uhh… vaya, veo que habéis tenido fiesta" dijo silbando tras esto la persona que acababa de entrar. Tendría aproximadamente mi altura. Era delgada, de facciones finas y con el pelo largo y rubio. Una mujer muy guapa, sin duda. Vestía de manera provocativa, con unos pantalones de cuero negro ajustados a juego con un corsé del mismo material. Se bajó ligeramente las gafas de sol negras que llevaba, apoyándolas sobre el tabique de su nariz y mirándome por encima de ellas "Tú debes de ser el encargo de Dante. Trish, encantada" dijo tendiéndome la mano.
"Riley, el encargo, lo mismo digo" dije sonriendo cínicamente mientras repetía su gesto. Nunca jamás me habían llamado encargo y la experiencia no había sido placentera.
Dante apareció por las escaleras, bajándolas de dos en dos mientras se aproximaba hacia nosotras.
"Vaya! Pero si ya está aquí mi chica favorita" rió "¿Qué tal Trish?"
"Corta el rollo Dante y dime para qué querías que viniera"
"Vamos vamos, no me digas que no me has echado de menos" dijo aproximándose juguetonamente. Trish alargó la mano agarrándole de la barbilla y acercándose a él mientras sonreía.
"¿Así que me has llamado porque me echas de menos, ehh?"
Veía la escena absorta. ¿De verdad Dante sentía algo por ella? Es decir, era el tipo de mujer que le pegaba, sin duda alguna. Pero… dentro mía, todo eso me estaba fastidiando. ¿Celos? Si. Sabía que lo de Dante conmigo era sólo un juego, pero no podía evitar ese sentimiento creciera en mí. Aparté la vista, dejándoles mientras continuaba con lo mío, enfadada porque no me podía creer que me sintiera así por él. Busqué a Marshall, pero supuse que con toda la pelea se habría marchado de la casa. Ese gato me recordaba mucho a mí. Era muy independiente y siempre que estaba incómodo en un sitio, se iba a otro. Huía. Pero él era un gato fuerte y listo. Seguro que fuera al sitio que fuera, estaría bien.
"¿Marshall se fue?"
Me gire súbitamente. No me había percatado de que Dante se había colocado a mi espalda, apoyando levemente su barbilla sobre mi hombro.
"Si, pero no me preocupa"
"Es un gato inteligente, sabrá arreglárselas"
"Ya lo sé"
Me alejé de él, dirigiéndome hacia el otro extremo de la habitación para coger un cigarro. Apoyada en la pared, comencé a fumar mientras les observaba.
"Y, ¿Trish te llamabas, no?" Asintió "Trish, ¿qué es lo que te ha encargado Dante?"
"Averiguar que es la Orden de la que habló vuestro amigo" contestó con desdén.
"No sé a qué organización se refiere. Es un asco, siempre hay un grupo metido por medio…" comentó Dante "Pero Trish es una experta en averiguar ese tipo de cosas, ¿vedad nena?" dijo poniendo un brazo sobre sus hombros
"Sabes que soy la mejor" dijo sonriéndole.
"Por favor…" musité de manera inaudible, dándole una calada al cigarro y exhalando una gran cantidad de humo lentamente.
Mi móvil comenzó a sonar, dándome la excusa perfecta para abandonar esa situación. Corrí hacia él, cogiéndolo sin mirar quien era.
"¿Si?"
"RILEY!!" La voz de Sam me perforó los oídos
"Si si, dime"
"¿Sigues viva?"
"Es la pregunta más ridícula que me has hecho en tu vida. Voy a hacer como que no la escuche y a darte otra oportunidad"
"En serio, me tenías muy preocupada. Cuando Paul me dijo lo que era la araña…."
"Ya, no se te ocurrió otra cosa que ponerme guardaespaldas"
"¿Pero te volvieron a atacar?"
"No" Mentí para no preocuparla. Eso era lo que menos necesitaba.
"…me alivia oírlo. De todos modos, quédate cerca de él. No te arriesgues, vete tu a saber si volverían a aparecer"
"Ya lo pensé… estoy con él, no tienes de qué preocuparte, de verdad"
Varios segundos de silencio siguieron a mi frase. Sam estaba planeando algo. Seguro. O eso o estaba dándole vueltas a alguna cosa que no se atrevía a preguntar.
"… ¿esta bueno?"
"Sam por dios…"
"Te lo digo en serio, tiene que estarlo seguro. Y además estás con él! ¿Dónde?"
"en su casa Sam…"
"uuuh! Cuéntame! ¿Vas a hacer algo no? Por favor, dime que vas a hacer algo!"
"Esta parte tan cotilla de tu personalidad me crispa. No voy a contarte nada"
"Oh venga ya! Yo le estoy pagando! Si no me lo dices tú, le llamaré yo misma para preguntar"
"No te atreverás…"
"Claro que sí, y lo sabes"
"Puta psicópata…"
"Si si, ya… a mi me interesan los aspectos sexuales de vuestra relación, así que cuéntame, ¿Qué tal la noche?"
"Pe…pero… ¡¿Por qué coño das por sentado que me he acostado con él?!" dije en voz alta. Mierda. Dante se había enterado y me miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Me alejé de donde estábamos y bajé la voz "no me acosté con él, y no tengo planes de hacerlo"
"Eres una aburrida, ¿lo sabías?"
"Si, lo sé, pero yo no soy de las que van por ahí liándose con cualquiera"
"No es un cualquiera"
"Me da igual. Sam, para ya, en serio"
"Está bien… ¿te veré mañana en el trabajo?"
"No, voy a estar unos días fuera. Si Sommerson te pregunta, estoy con un detective que ha descubierto algo sobre unos miembros de mi familia, ¿está claro?" aclaré para evitar malentendidos
"Como el agua, no tienes de qué preocuparte, yo te cubriré las espaldas… zorrilla mentirosa"
"Ok Sam… y gracias…"
"Ya te llamare… y tíratelo!!" gritó antes de qué colgara el teléfono gruñendo ante su insistencia.
"¿Era Sam?" preguntó Dante acercándose por mi espalda
"¿Cómo la conoces?"
"Creo que ayer fue una tal Sam la que me llamó gritando para que fuera a por su amiga"
"¿Y cómo es que ella te conocía?"
"Sabía la contraseña. Su marido tuvo un problema similar al tuyo hace unos años. Arañas también. Solo que en su caso, no había nada mas aparte de ellas"
Eso aclaraba muchas cosas. No me imaginaba como Sam podía conocer el número de teléfono de un cazademonios y cómo se había percatado de que no era simplemente una araña gorda… gordísima, lo que nos habíamos encontrado.
"Entonces, ¿tengo una fan que espera que surja una gran historia de amor entre nosotros?" preguntó arqueando una ceja
"Tener fans no sirve de nada si la otra mitad no está de acuerdo, ¿no crees?" dije imitando su gesto "Tú ya tienes tus historias. Yo no pienso ser una más en la lista"
"¿Qué te hace pensar que tengo otras historias?"
"Lo sé, los tipos como tú siempre tienen historias. ¿Trish?" dije viendo que la mujer había abandonado hacía tiempo la casa.
"¿Trish? No, creo que con ella te equivocas" Dante se alejó de mí, acercándose a la mesa y recogiendo un marco de fotos que estaba bocabajo sobre ella. Me mostró la foto que contenía. Mujer rubia de ojos azules… ¿era Trish? "Esta es Eva, mi madre. Como habrás comprobado, Trish es idéntica a ella. Y cariño, por muchas historias que tuviera, jamás podría tener nada con alguien que es un clon de mi madre. No soy tan degenerado"
Respiré aliviada. No entendía por qué el que me hubiera aclarado esto me quitaba un peso de encima tan grande, pero lo cierto era que lo hacía.
"¿Más tranquila? Porque… OH! ¿Qué ha ocurrido? ¿Estabas celosa?" Dante sonreía ampliamente. Arrugué la nariz al ver que lo había descubierto, mirándole enfadada.
"No eran celos"
"Sí lo eran"
"No, y aunque lo fueran, no significan nada"
"Sí que significa algo. Y es que muestras interés por mí. Es un avance para tan poco tiempo"
Gruñí sintiéndome derrotada. Tenía razón, y él sabía que yo lo sabía.
"De todos modos, aunque me sintiera interesada por ti, no voy a ser un trofeo más. Mi autoestima está por encima de ello"
"Lo sé"
"Así que si quieres algo conmigo, vas a tener que trabajar muy duro" Me giré y salí a la calle. Necesitaba respirar aire fresco. Así que, encendiéndome otro cigarro, me senté en las escaleras a pensar. En estas últimas 24 horas mi vida había cambiado. Hasta ese momento tenía claras mis prioridades pero ahora… ya no sabía qué hacer. Mi único apoyo en ese momento era Dante. Podía confiar en Sam, pero no quería meterla en esto. Ni siquiera sabía si mi vida era real. No después de la visita que habíamos tenido esa misma mañana.
Y así continuaban los días. Trish no aparecía. Yo estaba taciturna, sin muchas ganas de hablar a pesar de que Dante intentara animarme. Era superior a mis fuerzas, pero los nervios me tenían agotada. Necesitaba saber algo.
