NickyColferC: Me alegro que te guste la historia, Ride no eh tenido tiempo de actualizarla, pero estos dias eh estado incapacitada y eh tenido tiempo para empezar a traducir el siguiente capitulo, esta historia actualizare entr capitulos diarios, por lo que la terminare sumamente rápido. :)
CAPÍTULO 11
-Vamos, a la ducha -Anderson ya estaba desnudándose al minuto de atravesar la puerta de la habitación. Kurt siguió el ejemplo más lentamente.
-¿Cuál es la prisa? -se quejó al dejar su uniforme-. Debo estudiar para mi examen de Historia de Vuelo de mañana.
-Eso puede esperar, esto no.
-¿Qué, una ducha? -siguió a Anderson dentro del cubículo. Había un hambre en los ojos del cadete de más edad que lo ponía nervioso. ¿Qué pasaba si Anderson había decidido acabar lo que había empezado en el campo de tiro? Sólo el recuerdo de su compañero de rodillas, tomando el pene de Kurt en su boca, fue suficiente para dejarle caliente y frío a la vez.
-No solo una ducha -Anderson prácticamente lo empujó bajo el chorro de agua caliente y luego lo siguió.
Después de tantas noches de ducharse juntos, estaba casi acostumbrado a ello.
Principalmente porque cuando Anderson le lavaba, como insistía en hacer, tenía cuidado de mantener una cierta distancia entre ellos y solo tocaba las partes no sexuales de la anatomía de Kurt, su espalda, sus hombros, brazos y a veces su pecho. Así que Kurt estaba más que un poco sorprendido cuando Anderson puso sus largos brazos alrededor de su pecho y lo atrajo hacia sí, para que su espalda estuviera pegada al pecho de su compañero.
-Hey, ¿qué estás haciendo? -protestó débilmente mientras unas cálidas manos enjabonadas empezaron a vagar sobre su desnudo pecho. Podía sentir el latido del pene de Anderson contra su desnudo trasero, cosa que le preocupaba, pero no lo suficiente, al parecer, para que su propio mástil no reaccionara ante la erótica situación. Una vez más, estaba duro y dispuesto, casi rozando su vientre con tensa impaciencia.
-Estoy haciendo lo que debí haber hecho desde el principio -respondió Anderson, su voz era un ronco gruñido en el oído de Kurt-. Estoy dándote un poco de alivio para el estrés -se inclinó y rodeó el pene de Kurt con una mano jabonosa.
-Espera… ¡Basta! -gimió Kurt-. Mira, sólo porque hicimos esa estúpida apuesta en el campo de tiro no significa que quiera que tú…
-No importa lo que tú quieras, Ojos Azules -el tono de Anderson era severo, incluso mientras lo acariciaba lentamente desde la punta hasta la raíz y de regreso, haciendo jadear de placer a Kurt-. Vi la forma en que fuiste por Smith allí, probablemente la misma manera en que fuiste por Karofsky en el comedor el otro día. Estás malditamente tenso y necesitas una liberación.
-Por supuesto que estoy tenso -explotó Kurt, permaneciendo aún rígido en el abrazo de su compañero-. Estás constantemente conmigo, tocándome, susurrándome al oído, pero nunca tengo ocasión de liberarme por mí mismo y… y ocuparme de mis asuntos- era la primera vez que admitía en voz alta lo que el estar tan cerca del otro hombre le despertaba, pero estaba demasiado distraído por la cálida mano enjabonada que rodeaba su pene para pensar en ello.
-Es por eso que estamos ocupándonos de eso ahora -Anderson continuó el masaje, alargando su otra mano para acunar el suave saco bajo el mástil de Kurt.
-¡Dios! -Kurt gimió mientras los dedos largos y hábiles de su pareja exploraban su desnudo pene. Lo que estaba haciéndole Anderson se sentía increíble, Pero sin embargo sabía que debía pararle-. Al menos… al menos déjame hacerlo yo mismo -protestó débilmente.
-No -el tono de Anderson no admitía discusión alguna-. Si te pasas demasiado tiempo meneándotela, eso arruina tus sensaciones con los mandos JP.
-Esas son chorradas, tú no crees realmente eso, ¿verdad? -exigió Kurt.
-Es sabiduría popular, ¿qué importa? -Anderson sonaba como si pudiera estar sonriendo un poco-. En cualquier caso, es la razón detrás de otra tradición, un piloto siempre masturba a su artillero todas las noches, o cada vez que lo necesita. Desde el momento en que entras en el programa Needle como artillero, tú ya no tocas tu propio pene, excepto para ir a mear, hasta que te gradúas. Y puesto que has estado en el programa casi dos semanas, yo diría que falta mucho tiempo.
-Sólo quieres una excusa para tocarme -Kurt lo acusó con un jadeo mientras Anderson acariciaba su eje.
-Aun sigues estando tan condenadamente seguro de que voy a tratar de violarte, ¿no, Novato? -la profunda voz de Anderson sonaba amarga-. Crees que todo lo que quiero hacer es hundir mi pene profundamente en tu dulce culo virgen -mientras hablaba, dejó que sus dedos se deslizaran desde el frente hasta el desnudo trasero de Kurt. Con un movimiento brusco empujó a Kurt hacia delante, sin perder nunca el control sobre el eje de Kurt mientras lo hacía.
Kurt gritó ante el ataque repentino y se precipitó hacia delante, sujetándose a duras penas con sus manos contra los tibios y resbaladizos azulejos del cubículo de la ducha. Antes de darse cuenta, Anderson había separado sus piernas y se inclinaba sobre él, mientras aun bombeaba su pene. El cuerpo entero de Kurt entró en pánico cuando sintió dos largos dedos jabonosos invadir la hendidura de su culo y comenzar a circundar su tierna entrada.
-¡No! -dijo con voz entrecortada-. ¡Anderson, por favor! ¡Maldita sea, lo prometiste!
-Solo quiero que sepas, que si quisiera, lo haría -murmuró Anderson al oído de Kurt. Lentamente, introdujo un dedo en el apretado ano de Kurt. Él luchaba contra la invasión, pero estaba impotente ante el abrazo de hierro de su pareja. No había nada que pudiera hacer, se dio cuenta, sólo aguantar y tomarlo. Y si Anderson decidía follarlo, él tendría que aguantar eso también. Tendría que tomar ese grueso pene sin circuncidar profundamente dentro de su culo y dejar que Anderson lo cabalgara hasta que se corriera.
-¡Lo prometiste! -dijo con voz entrecortada, sin saber qué más decir. Cómo detener esto. Tan bueno como se sentía el tener a su alto compañero acariciando su pene, realmente no quería el eje de Anderson invadiendo en su interior, no quería ser follado. De alguna manera era ir demasiado lejos en algo que nunca había esperado hacer en absoluto.
-Lo prometí y siempre cumplo mi palabra -la voz de Anderson era baja y sedosa en su oreja-. No te voy a follar esta noche, Ojos Azules. Pero te vas a correr para mí. Te voy a masturbar todas las noches a partir de ahora para mantener ese carácter tuyo bajo control. ¿Entendido?
-En… entendido -Kurt gimió cuando el enjabonado puño que encerraba su pene completó en otra agonizantemente y lenta caricia-. Pero si vas a hacerlo, ¿no puedes acabar de una vez? ¡Vamos, hombre, me estás matando! -como siempre, la sensación de ser sujetado y retenido le excitaba casi tanto como la sensación de la mano de Anderson sobre su pene. Se preguntó si esto sería la tendencia que los exámenes de La Academia de alguna manera habían reconocido en él, el placer que le daba el ser dominado y tocado por otro hombre. Era enfermizo, algo que nunca había sospechado de sí mismo, no hasta que abandonó la Tierra dejando atrás su vida normal. No había forma de negar que tener las manos del veterano cadete sobre él, mientras Anderson lo forzaba a seguir tomándolo y aguantar, le ponía más caliente de lo que alguna vez había estado en su vida-. ¡Por favor! -gimió de nuevo, tratando de no pensar en que estaba rogando.
-Haré que te corras cuando me sienta bien y preparado -gruñó Anderson en su oído-. Pero primero quiero que hagas algo por mí. Quiero que cierres los ojos, que apoyes tu cabeza en mi pecho y que te relajes -relajó un poco su agarre, haciendo posible que Kurt se apartara de la pared de azulejos e hiciera lo que le decía.
Kurt pensó en puntualizar lo obvio, que sería casi imposible relajarse con Anderson tocándole de esa manera, pero sabía que era inútil. Respirando profundamente, se obligó a seguir las órdenes.
Cerrando los ojos, inclinó su cabeza sobre el ancho pecho de su compañero, tal y como lo había hecho el primer día en el campo de tiro.
-Ahora escúchame, mientras te acaricio -murmuró Anderson a su oído-. No te quiero tratando de pensar en otra cosa, no trates de imaginar que soy tu pequeña novia en casa mientras te hago esto.
-Muy bien -aceptó Kurt con un suspiro. Para ser honesto, su novia Brittany le había hecho un par de trabajos manuales, pero no tuvieron nada que ver con esto. Para empezar sus manos no eran tan grandes, calientes y callosas como las de Anderson y ella no era capaz de agarrar todo su pene de una vez. Por no mencionar el hecho de que ella nunca había tratado de poner los dedos dentro de él mientras se lo hacía-. ¿Puedes… puedes al menos sacar tu dedo? ¿Fuera de mí? -se las arregló para preguntar, odiando el tono suplicante en su voz, pero incapaz de suprimirlo.
-No, eso es parte de ello -Anderson bombeaba su pene lentamente, a la vez que impulsaba su dedo dentro y fuera del cuerpo de Kurt-. Quiero que te relajes y me imagines follándote. Imagina que esto es mi pene dentro de ti justo ahora, Ojos Azules- apretó duro y profundo, frotando algo sensible profundamente dentro del cuerpo de Kurt que le hizo ponerse rígido y gritar.
-¡Dios!, ¿qué…?
-Eso es tu próstata. Se siente bien, ¿no? -Anderson lo hizo de nuevo y Kurt se sacudió en sus brazos casi perdiendo la batalla por no correrse-. Si yo estuviera dentro de ti, si yo tuviera mi pene enterrado profundamente en tu culo y follándote, la estaría frotando allí una y otra vez con cada embestida -lo demostró con el dedo mientras seguía frotando la polla de Kurt.
-Anderson, por favor…
-¿Por favor qué, Novato? -había auténtica ira en la voz del cadete mayor-. ¿Por favor, déjame correrme?
-¡Sí, maldición! -Kurt dijo entre los apretados dientes. Estaba cerca, tan cerca que le pareció que iba a morir o que la parte superior de su cabeza estallaría cuando finalmente se corriera. Pero con cada sacudida, Anderson sujetaba la base del pene con maestría, apretando de manera tal que retenía el orgasmo que Kurt anhelaba tan malditamente.
-Sigamos, entonces. Quiero oírte decirlo -Anderson le susurró al oído-. Di: por favor, haz que me corra.
Kurt no tenía ya dignidad ni orgullo propio. Sabía que más tarde, probablemente estaría enojado, pero ahora estaba tan excitado sexualmente, que no podía pensar en nada más. A pesar de que sabía que no debía reaccionar, no podía evitarlo. Para su vergüenza, se encontró con que estaba recostado contra su alto compañero, bombeando en la mano de Anderson con abandono, y moliéndose contra el dedo enterrado profundamente dentro de su cuerpo, entregándose completamente a sí mismo. -Por favor, Anderson. ¡Por favor, haz que me corra!
-Córrete entonces -rechinó Anderson en su oído. Y con una última sacudida firme, presionó en el lugar sensible y profundo en el cuerpo de Kurt de nuevo y lo impulsó por encima del borde.
-Dios, ohDiosohDiosohDios -Kurt se oyó gemir cuando sintió llegar el orgasmo anhelado por largo tiempo. Se sintió a sí mismo dejándose llevar, desbordándose sobre el puño cerrado de su compañero sin poder hacer nada mientras se corría como nunca lo había hecho antes. La sensación fue tan intensa que por un momento el mundo se volvió gris y vio estrellas danzando frente a sus ojos.
-No, sólo yo -la molesta sonrisa afectada había vuelto a la voz de Anderson, pero esta vez parecía estar ocultando algo, enmascarando alguna otra emoción que Kurt no podía identificar. Anderson se enderezó y retiró su dedo del cuerpo de Kurt, al mismo tiempo que soltaba su pene-. Quiero que recuerdes esta noche -murmuró al oído de Kurt-. La forma en que pudo haber sido y no fue. Quiero que recuerdes que puedo follarte cuando quiera, pero que no lo haré porque mantengo mis promesas.
Kurt todavía jadeaba, tratando de recuperar el aliento. Él nunca había tenido una experiencia sexual tan intensa en su vida y sus rodillas estaban literalmente flojas como consecuencia. Sabía que debería estar enfadado con Anderson por dominarlo y tocarle en contra de su voluntad, pero todo lo que podía sentir en ese momento era un exhausto desconcierto. Nunca sabía qué esperar del veterano cadete que era su compañero. En un momento Anderson podía ser tranquilo y sensual, dispuesto a hincarse de rodillas ante Kurt y tomar su pene en la boca. Y al siguiente, era duro y firme sujetando a Kurt y follándolo sin piedad con un dedo mientras lo masturbaba hasta el orgasmo. ¿Cómo sería a continuación?
Anderson debió notar la preocupación en el rostro de Kurt, porque sus propios rasgos se suavizaron hasta que incluso la mitad desfigurada de su cara pareció amable. -Vamos, Hummel- murmuró, ayudando a Kurt a salir de la ducha-. Estás completamente agotado, vamos a la cama -tomó una toalla y secó a Kurt completa y cuidadosamente, prestando especial atención a su pene y al área entre sus piernas. Kurt sabía que tenía que protestar por ese trato, pero por una vez estaba demasiado cansado para decir nada. Y al menos Anderson estaba siendo amable de nuevo.
Dejó a Anderson llevarlo al dormitorio y acostarlo junto a él en la estrecha cama, tapando a ambos con la colcha azul marino. Ni siquiera se quejó cuando el veterano cadete lo atrajo hacia sí, apretando la espalda de Kurt contra su pecho, de tal manera que el aun duro mástil de Anderson presionaba contra sus muslos. Todas las noches desde que habían empezado a dormir en la misma cama, él había dejado una franja estrecha en el colchón entre ellos para evitar tocarse. Pero ahora se sentía demasiado bien, era muy reconfortante sentir los fuertes y musculosos brazos alrededor de su cintura y sentir el cálido aliento de Anderson en su nuca. «Solo por esta noche», pensó medio dormido. «Volveré a la otra forma mañana. Pero sólo por esta noche esto se siente bien».
-Tu cabello está comenzando a crecer de nuevo -murmuró Anderson en su oído cuando Kurt empezaba a quedarse dormido-. Me gusta eso, Ojos Azules. No te cortes el cabello de nuevo.
Kurt abrió la boca para decir que haría todo lo que él mismo quisiera con su cabello, pero estaba demasiado cansado y las palabras no quisieron salir. En su lugar, cerró los ojos y se dejó llevar a la deriva, arrullado por los brazos calientes que lo envolvían, y la sensación del firme y desnudo cuerpo de Anderson a su espalda.
