Capítulo 12: Nubes

Las pequeñas casitas de los pajaros y la cabaña de Fluttershy era lo único que podía apreciar la ida de Rainbow y Lightning Sparks, esa pequeña zona cercana al bosque que siempre presenciaba los primeros rayos del sol en las mañanas, y toda la calma en las noches, en realidad esa parte de Ponyville era la más tranquila, definitivamente Fluttershy vivía como una reina. El cálido viento del atardecer despedía a lo que una vez fue el acompañante y mejor amigo de la pegaso color vainilla, que en ese mismo instante se dirigía a una nueva aventura, que en parte lo hacía por ella, para demostrarle quien era en realidad y así cumplir su promesa de una vez por todas. Sparks le dio un último adiós a lo que una vez fue su habitación donde se hospedaba, dejando una linda carta de despedida a su querida amiga, en verdad él sentía algo por ella que cada día lo hacía más y más fuerte, si, era amor, era ese sentimiento que hasta ahora jamás había sentido, que hacía que fuera mejor cada día, por eso se convertiría en un Wonderbolt, no importa cuánto tardaría, lo importante era regresar como un pegaso nuevo, que supiera quien era en la vida, que ya no era un inútil, que su Cutie Mark le dijera su futuro, pues aunque ahí estaba presente, no sabía que representaba en él, para los que la veían era una Cutie Mark muy hermosa, pero para él, solo era un flanco vacío.

Rainbow lo esperaba algo impaciente afuera de la hermosa y colorida cabaña, jugando con el pasto, y viendo los pajaritos en el atardecer, en su cabeza también había un dilema, el pegaso se le hacía atractivo, pero ella sabía que su corazón le pertenecía a Fluttershy, ella solo veía esos profundos ojos verdes, recordaba cuando los dos se quedaron atorados en el árbol, cual potrillos divirtiéndose, cuando le enseño a volar, ella sentía que él tenía algo que necesitaba, esa pizca de sentimientos que le hacían falta para ser feliz, su complemento, su otra mitad... ella solo esperaba.

El cielo se teñía de un naranja hermoso, combinado con las grandes y esponjosas nubes, hacían la pareja perfecta para hacer un atardecer hermoso, esos rayos pasaban por la ventana de la habitación de Fluttershy, ahí sería donde encontraría a su primer acompañante, Jack, el patito que solo lo estaba mirando, triste, obviamente sabía las intenciones de su amigo pegaso, él solo lo miraba, su mirada tan profunda, tan tierna,

llena de tristeza, Sparks se agacho a la altura para verle los ojos a su amigo.

-No podrás acompañarme Jack-dijo Sparks, mirando directamente a los ojos del patito, el solo seguía observándolo con una mirada que derretía corazones.

-Necesito que cuides de Fluttershy por mí, ¿lo harías por mí?-. El patito le sonrío en forma de afirmación.

-Cuídate amigo-dijo Sparks con lágrimas en los ojos, mientras acariciaba la cabeza de Jack con su ala. Le dio una última mirada, se puso en cuatro patas y cruzo la puerta de la habitación de su amiga, bajo las escaleras observando los últimos detalles de la cabaña que le dio calor y seguridad durante más de dos semanas, cerró la puerta y sin más que decir cruzo el puentecito que daba entrada a la cabaña, algún día volvería y sería pronto y lleno de triunfo.

Rainbow le dirigió una sonrisa llena de confianza y dijo

-Algún día volverás-.

-Lo sé, solo...quería darle un último vistazo-.

-¿Para recordarla?-.

-También para qué cuando vuelva, vea que todo esté en su lugar-dijo Sparks mirándola con una sonrisa.

-Entiendo, bueno vámonos-dijo Rainbow saliendo al camino que dirigía al bosque-.

-Si vámonos, si no ya no alcanzaremos tren-.

-¿Qué?, si para ir a Cloudsdale no necesitas tren, se llega volando-.

-¿Volando?- pregunto Sparks algo sorprendido.

-Sip, ven vamos-.

-Pero si ya no nos queda mucha luz de día-.

-Ay, tontito, vas a ver porque los viajes nocturnos son mis favoritos- dijo Rainbow mientras abría sus alas y empezaba a elevarse.

Sparks solo trago saliva, abrió sus alas y se elevó hacía el cielo, el cual perdía su tonalidad naranja, en donde la luna se elevaba cada noche, también en el cual se escribiría una historia sobre un viaje por las estrellas y un amor sobre las nubes.


Varios minutos pasaron, la luna resplandecía en esa noche, pura como el destello de las estrellas que acompañaban en ese hermoso canto lunar, tan silencioso y hermoso. La cabaña de Fluttershy se veía tan solitaria, pero al mismo tiempo llena de vida con tantos animales y vegetación que le rodeaban, una hermosa pegaso color vainilla se acercaba a su respectivo hogar, cruzo el puente, saludo a sus pajaritos de los árboles vecinos y continuo a su puerta, al cruzarla, el tibio ambiente que perduraba en su hogar al rodeo con un tono de bienvenida, prendió varias velas para tranquilizar y darle un toque romántico al ambiente, pues ella tenía una sorpresa para su amigo, un pequeño colguije de plata en forma de una llama naciente, no era igual a su Cutie Mark, pero le daba

significado a su lindo y tierno regalo, encendió la chimenea para calentarse, saco el pequeño colguije para verlo una vez más antes de regalárselo a su amigo, se alejó de la chimenea a paso tranquilo, iba dirigiéndose a las escaleras para visitar a Sparks, pero sintió un pequeño empujón por parte de un pequeño y celoso conejo blanco

-Hola Ángel, perdón por no saludarte, le traje esto a Sparks, ¿te gusta?-pregunto en su típica voz apagada y tierna, el conejo solo puso una cara de enojo y celos.

-¿Pasa algo?-pregunto de nuevo, el conejo solo esquivo la pregunta de una manera muy grosera.

-No te pongas de ese humor, él, es solo, mi…amigo-dijo sonrojándose y sonriendo.

Ángel solo empezó a subir las escaleras con la misma cara de enojo, estaba guiando a Fluttershy por el pasillo, este se sentía diferente, frio, oscuro, falto de alegría, algo no andaba bien.

Al llegar a la entrada de la habitación de Sparks, se sintió un frío inmenso, tan solitario y oscuro, Fluttershy solo miraba confundida, miraba la cama muy bien tendida, las cortinas abiertas, una ondeaba por el leve viento que hacía, ella se acercó a cerrarla y miro la vacía habitación, la cual antes solo era una sucia bodega

-¿Dónde está?-pregunto algo temerosa, Ángel solo le hizo una seña de que lo siguiera, ella obedeció, se dirigían a su habitación, al abrir la puerta se sintió la misma sensación,

Pero había solo dos cosas diferentes, un pequeño patito hecho bola en una esquina de su cama, y una pequeña, y muy sutilmente doblada carta en el centro de su cama, ella la abrió pensando lo peor, así fue…

Querida Fluttershy

He disfrutado de estas dos semanas contigo, en serio ere la mejor amiga que he tenido, tal vez estas palabras sean dolorosas para ti, pero me voy porque quiero lo mejor para ti y para tus amigas, he empezado a crear desconfianza en todas ustedes, en especial de Twiligth y de ti, me voy para que cuando regresé sepas cual es mi gran talento, y que al fin recuerde algo de mi pasado, pues me atormenta demasiado no recordar nada, enserio esto lo hago por todas ustedes…y por Ponyville

Te quiere tu amigo especial

Lightning Sparks

Fluttershy no pudo más y soltó un mar de lágrimas, en eso el gesto de Ángel cambio a uno de preocupación y se acurruco al lado de Fluttershy, también los acompañaba Jack el patito, todos en un abrazo lleno de tristeza y de esperanza.

Fluttershy tomo la carta, se dirigió al cuarto de Sparks, puso sobre su tendida cama la carta junto con el colguije que le iba a regalar, ahí estaría esperando el día que regresara, en esa fría, obscura y en lo que alguna vez, estuvo llena de sorpresas, lágrimas y muchos sentimientos, ahí estaría esa habitación, de un confundido y gran pegaso…


En el cielo nocturno Sparks volaba junto con Dash a un paso apresurado, pero eso no le importo al pegaso, lo que le maravillaba de ese viaje era el gran número de estrellas que iluminaban el inmenso cielo, las nubes eran una almohada para ese gran sueño, ahí descansaban los ánimos de seguir su aventura hacía Cloudsdale.

-¿Tenía razón en decir que los viajes nocturnos son los mejores?-dijo la pegaso de arcoíris volando boca arriba, con los cascos cruzados detrás de su cabeza, ella solo veía como los grandes y verdes ojos de Sparks se iluminaban a la par de la luna y las estrellas.

De repente el sintió una clase de choque eléctrico, un recuerdo paso por su cabeza, se veía algo borroso.

Flashback

-Esa…luna que tanto te gusta...-.

-Luna…llena-.

-Sabes…que bajaría la luna por ti…-.

Fin de flashback

Después de recordar esas palabras volteo a ver a la luna, pero solo vio unos ojos de rojos mirándolo, esa mirada tenía furia y rencor, Sparks se asustó al verla, no grito solo se talló los ojos y parpadeo varias veces, Rainbow lo pudo notar

-¿Ya con sueño?-pregunto con una sonrisa

-Ah, no, no…solo me entro algo…al ojo-dijo Sparks mientras imitaba tallarse un ojo.

-Aguanta, siento que ya casi llegamos-dijo muy segura la pegaso

Al parecer, tenía razón, se estaban acercando, a lo lejos, se veían varias luces, el sonido del agua caer se hacía presente y al cabo de unos minutos, los dos pegasos apreciaron una gran ciudad, hecha de nubes, donde la luz de la ciudad y de la luna se combinaban haciendo una composición más que armónica para los verdes ojos del pegaso, quedo sorprendido al ver una ciudad flotando sobre grandes, esponjosas y grandes nubes.

En otro lado una pegaso se asomaba por la ventana viendo la luna resplandeciente y llena.

-Sé que algún día volverás y estarás conmigo…te lo prometo-.

Y en una cueva en el bosque Everfree se apreciaba un casco negro sobre una bola de cristal mostrando la luna y el par de pegasos acercándose a Cloudsdale.

-Le prometiste que le bajarías la luna, yo me encargare de eso- río una malvada risa, con ojos rojos y un cuerno roto.


Espero que les haya gustado el capítulo, recuerden dejar review y nos vemos la siguiente! ;D