BELLO DESASTRE

CARTAS

Alguien golpea el cristal.

Claro, es la lechuza.

De nuevo.

Y pensar que ya había quemado todo.

Ni modo, una más a la chimenea.

Pronto se cansaría y la lechuza dejaría de golpear el cristal.

Todas las noches.

Bellatrix dejó entrar a la lechuza parda.

Esta dejó la carta en su recado y como cada noche se marchó.

Se levantó de la cama y con la carta, aun sin abrir, se dirigió hacia la chimenea.

Aún ardían las cartas de la semana pasada, cuando arrojo la del día de hoy.

La educada letra de Sirius se dejaba entrever entre las cenizas…

Sirius llevaba ya 2 meses en Hogwarts.

El primer día de clases, Bella recibió una carta suya, la verdad era que estaba algo impaciente por saber como le había ido al pequeño Sirius en su primer día de clases.

Pero…Bella no le contesto.

Sirius había ido a parar a Gryffindor.

Naturalmente, Bellatrix no comento nada en la casa, pero tampoco le respondió.

Con la mirada fija en el fuego, Bella comprendió que al menos debió haber leído las cartas, a final de cuentas Sirius era su pequeño pupilo, el estar en Gryffindor solo había sido un error.

Impulsivamente, metió las manos a lo poco que quedaba de la última carta de Sirius.

Con las manos algo quemadas, trató de descifrar el contenido de la carta, solo pudo comprender:

Me hice amigo de James Potter.

Arrojó de nuevo la carta al fuego.

Mañana no quemaría la carta, mataría a la lechuza.