La historia pertenece a YulieAna y los personajes a Tite Kubo.
Capítulo 12
Habían pasado dos horas desde que Urahara se hubo marchado. Ulquiorra se incorporó, dándole vueltas a la situación. Orihime y él no irían a la misma Universidad. Ni siquiera sabía a dónde iría ella ni dónde estaría la suya. Tokio estaba a cinco horas en tren de la ciudad de Karakura. Podría ir y volver todas las semanas. Lo haría si ella quería, pero, ¿y si ella se marchaba a un sitio más lejano? Recordó que le había contado que quería ser médico, pero no había buenas universidades de Medicina por la zona.
De pronto, escuchó que la puerta se abría y dirigió su mirada hacia ella.
- Ya era hora- escuchó la voz de Grimmjow.
- Has venido…
- ¡Joder que si he venido! ¡Llevo viniendo casi toda la puta semana, con esa mujer! No ha dejado de hablar de ti.
Ulquiorra frunció el ceño.
- Veo que te has hecho my amigo suyo.
- Necesitaba estar con alguien- dijo Grimmjow, bastante serio- Ha estado totalmente sola y no quería tener nada que ver con los Shinigamis.
- ¿Y tú le has hecho compañía?
Grimmjow se sentó en la silla que había al lado de la cama.
- Exacto. Y deberías agradecérmelo. No ha querido ver a nadie, ni siquiera al imbécil de Kurosaki. Es un desastre.
- Entiendo.
- No, no entiendes una mierda. Lo ha intentado todo para hablar con ella, pero ella no ha querido tener nada que ver con él. Estaba muy cabreada por lo que te hizo. Ese idiota hasta fue a su…
- No quiero oírlo- le cortó Ulquiorra- Hablaré con ella yo mismo.
Los dos se quedaron en silencio, por unos momentos.
- ¿Te has enterado de que iremos a la misma Universidad?- volvió a hablar Grimmjow.
- ¿De veras?
- Joder, claro. Se quedaron impresionados por mis cualidades con la espada- hizo una mueca rara.
- Deja que lo adivine: te han ofrecido una beca deportiva si aceptas unirte al equipo de kendo.
Grimmjow lo miró por un segundo.
- Eres un cabrón muy listo, ¿lo sabías? Bueno, iré dentro de un mes para conocer al entrenador, un tal Kenpachi… lo que sea. He oído que es una verdadera bestia. ¿Cuándo vas a ir tú?
Ulquiorra suspiró. No quería pensar en eso.
- No lo sé. Primero hay cosas aquí que quiero solucionar.
- Joder, puedo imaginarme qué "cosas" son ésas- se detuvo por un momento- No ha conseguido entrar, ¿verdad?
Ulquiorra apartó la mirada, fijándose en la pared.
- No, no lo ha conseguido.
Antes de que Grimmjow pudiera añadir nada más, escuchó el sonido de su teléfono móvil. Lo cogió del bolsillo y comprobó el número.
- Es tu novia- Ulquiorra sintió que su pecho se contraía, pero su expresión permaneció igual- Le dije que vendría a verte. Urahara me contó que te habías despertado, pero yo no se lo he dicho aún y quiere saber qué ocurre.
- No le digas nada.
Grimmjow levantó la ceja, pero no añadió nada más. Habló con Orihime durante un minuto, diciéndole que el estado de Ulquiorra no había cambiado.
- ¿A qué coño ha venido eso?- le replicó, nada más colgar el teléfono.
- No quiero que venga aquí.
- ¿Y por qué no?
- Porque cualquiera puede molestarnos.
Grimmjow lo miró, confundido.
- Entonces, ¿cómo coño pretendes hablar con ella?
- La veré en su apartamento.
Grimmjow dejó escapar una risotada.
- No lo dirás en serio, ¿verdad? Acabas de salir de un coma. Es imposible que vayan a dejar que te marches.
- Deja que yo me preocupe por eso y haz lo que te diga.
- Vale… Pero, ¿cómo piensas salir de aquí en tu estado? Todavía no se te ha curado del todo la herida.
- Tú me ayudarás.
- Joder, lo tenías todo planeado, ¿eh?
- Por supuesto. Vuelve dentro de tres horas.
- ¿Cómo sabes que no vendrá a verte, cuando yo me haya ido?
- Porque vas a llamarla y te vas a inventar algo.
Grimmjow no podía creérselo. Incluso en ese momento Ulquiorra actuaba como si lo tuviese todo bajo control, a pesar de acabar de despertarse de un coma.
- Estás totalmente loco…- murmuró Grimmjow, dirigiéndose hacia la puerta.
- Grimmjow…- escuchó que decía Ulquiorra, detrás de él. Por alguna razón, supo lo que iba a preguntarle.
Grimmjow se dio la vuelta. Aunque no quisiera admitirlo, las sospechas de Ulquiorra no estaban del todo desencaminadas. Aunque sabía que no era el momento más adecuado para él. Momento erróneo, chica errónea, rival erróneo. No tenía ninguna posibilidad.
- Te quiere, tío- dijo Grimmjow firmemente, antes de marcharse de la habitación.
Ulquiorra dejó escapar un suspiro de dolor.
Lo creeré cuando me lo diga a mí.
Orihime estaba comiendo tranquilamente en la cocina, acabándose el almuerzo. Tenía pensado ir a ver a Ulquiorra ese día, pero Grimmjow le había dicho que iría con ella al hospital, más tarde. Aunque Orihime no quería ir tan tarde, acabó accediendo. Aún así, no entendía por qué Grimmjow le había pedido, no, ordenado que fuera con él más tarde. Era como si no le hubiese dejado negarse. Tuvo la sensación de que estaba ocultando algo; siempre había sido muy directo, así que nunca había sospechado nada raro de él. Además, le había prometido que pasaría a buscarla y llegaba tarde.
Dejó los platos en el fregadero y encendió el grifo. Faltaban dos días para la graduación y aún nada. Había tratado de alcanzarlo de todos los modos posibles, pero Ulquiorra seguía atrapado en su sueño. Por mucho que le hablara, él no parecía escucharla. ¿Y si al final no se despertaba? Orihime no quiso pensar en eso. Tenía que seguir intentándolo.
El sonido del timbre la devolvió a la realidad. ¡Por fin! Apagó el grifo y se dirigió hacia la puerta.
- Pensaba que te habrías ido sin mí, Grimm…- dijo, abriéndola, pero parándose por la sorpresa. Ulquiorra estaba al otro lado, mirándola, con las manos en los bolsillos.
- No, no soy Grimmjow- contestó él, tranquilamente.
Orihime se tapó la boca con la mano. El corazón le iba a mil por hora. Se había quedado sin habla. No puede ser…
Ulquiorra no esperó a que le dejara pasar. Entró, cerrando la puerta detrás de él. Aunque parecía perfectamente tranquilo, sentía que su corazón se le saldría del pecho en cualquier momento. Aún no podía creerse que pudiera ponerse así, al estar a solas con aquella mujer.
La miró, impasible. Orihime se apoyó contra la pared, mirándolo como si fuera un fantasma.
- No pareces contenta por verme- dijo él, sin alterarse.
Orihime tragó saliva.
- ¡No esperaba verte! Pensaba ir a verte al hospital.
- Pues, como ves, ya no hace falta.
Se miraron el uno al otro, durante unos instantes. Lo único que Ulquiorra quería hacer era atraerla para sí, para hacerle olvidar todo lo que había ocurrido en la semana anterior. Pero no mostró ni una sola emoción. Eso tenía que resolverse de una vez por todas, antes de poder hacer nada más.
Aunque parecía igual de calmada, Orihime estaba volviéndose loca. Jamás se habría imaginado que él fuese a regresar así, aunque estaba feliz de que hubiese vuelto. Muy feliz.
- ¿Cuándo te has despertado?- susurró.
- Hace algunas horas.
- No lo sabía… Creía que todavía estabas…
- Sorpresa- le susurró, pasando por su lado y entrando en el salón.
Ella se quedó en el pasillo, pensando en lo que acababa de ocurrir. En un momento estaba pensando en su coma y al siguiente había aparecido ante su puerta, sano y salvo. Nunca dejaría de sorprenderla.
Ella se giró despacio y lo siguió hacia el salón. Le temblaban las manos, estaba más nerviosa de lo que nunca antes había estado. No podía creerse que él estuviera allí, en su casa. Y, a diferencia de ella, estaba absolutamente tranquilo. ¿Cómo lo hace?
Por fin llegó. Ulquiorra estaba en medio, esperándola. Ella observó que había perdido peso, su rostro estaba algo más pálido de lo normal y tenía ojeras. No tenía la chaqueta cerrada y pudo ver parte de la venda que le tapaba, donde su camisa estaba desabotonada. Orihime suspiró. Así que ha venido sin que le hayan dado el alta.
- Me gustaría que me hubieses llamado para decírmelo- dijo ella, evitando su mirada.
- No quería tener esta conversación en el hospital. Habría mucho alboroto.
Orihime le estudió la cara. Su expresión era indescifrable. Quería hablar con ella, debió de habérselo imaginado. Había muchas cosas que quería contarle. Pero, antes, necesitaba calmarse. Estaba demasiado nerviosa como para pensar con claridad. Quería chillar, reír y arrojarse a sus brazos, al mismo tiempo. Tenía que calmarse.
A pesar de sus emergentes nervios, Orihime le sonrió.
- ¡Debes de tener hambre! Deja que te prepare algo- fue a la cocina. Cálmate. Cálmate.
Pero, antes de poder hacer nada, ella sintió un par de manos agarrándole la suya y obligándola a girarse. De pronto, se encontró cara a cara con Ulquiorra.
- No armes tanto escándalo por nada- le susurró él.
Orihime lo miró. Estaba vivo, estaba despierto y estaba allí. No pudo soportarlo más. Todo lo que llevaba guardando durante las últimas semanas estalló en un mar de lágrimas. Se tapó la cara con las manos.
Ulquiorra vio cómo le temblaban los hombros y el poco autocontrol que le quedaba desapareció. La rodeó con sus brazos y la atrajo hacia él. Habían estado mucho tiempo separados.
- ¿Por qué estás llorando, mujer?- le preguntó amablemente, presionando su mejilla contra la frente de la chica- Estoy aquí, ¿no?
Orihime asintió con fuerza. ¡Estás aquí! ¡Estás aquí! ¡Estás AQUÍ!
- ¡No puedo soportarlo más!- consiguió gritar, entre gemidos- Iba a verte todos los días, pero nunca te despertabas. Y ahora estás aquí. Te he echado mucho de menos- sintió cómo la besaba en el pelo- Ese día, cuando vi lo que Ichigo te hizo, creí que habías muerto. ¡Tuve mucho miedo!
- Lo siento- susurró, rompiéndose su voz de la emoción.
Ella se apartó de él y levantó la vista, para mirarle a los ojos. Su fría expresión se había marchado, dando paso a una de amabilidad.
- Pensé que nunca volvería a verte. Entonces me di cuenta de que había algo que nunca te había dicho y que tenías que saber- dijo, entre lágrimas. Él quiso tocarla, pero ella le cogió la mano- Hay algo que tengo que decirte. ¡Tienes que escucharme!
Él siguió mirándola, expectante. Ése era el momento en el que por fin le contestaría a su pregunta. Tenía que serlo. Había estado mucho tiempo esperando. Ella llevó su otra mano a su mejilla.
- Siempre he sabido que sentía algo por ti. Y, cuando te fuiste, por fin me di cuenta de algo muy importante. Algo que tenía que haberte dicho hace mucho tiempo- se detuvo, acariciándole la mejilla. Él giró la cabeza y le besó la palma- Por fin me he dado cuenta de que he encontrado mi corazón- añadió, acercándose a él.
- ¿Y dónde está?- la voz de él fue casi un susurro.
Ella se llevó la mano de él a su pecho, sonriendo tímidamente.
- Aquí… Justo en tu mano… está mi corazón.
Él sintió una ola de alivio que le invadió por completo, pero aún quería que ella le dijera aquellas palabras. Necesitaba que las dijera. Se prometió a sí mismo que, a partir de ese momento, todo sería diferente entre ellos, pero no podía seguir hacia delante hasta que estuviera totalmente seguro. Aquello había estado molestándole desde hacía meses y su depresión era cada vez más fuerte. Hacía tiempo le había dicho que la quería y sus sentimientos sólo se habían fortalecido más, mucho más. Pero los de ella, no. A juzgar por cómo estaba mirándolo, estaba casi convencida de que también le quería. Pero aún así, deseaba escuchar esas palabras más que nada en el mundo.
Orihime vio distintas emociones cruzando por su cara. Aunque por fin le había dado la respuesta que esperaba, aún no había acabado. Sabía que estaba esperando a que se declarara. Y estaba totalmente preparada para hacerlo, con todo su corazón. Soltó su mano y le rodeó el cuello con sus brazos.
- Jamás pensé que querer a alguien fuese tan doloroso y excitante al mismo tiempo.
Él dejó escapar un suspiro tembloroso, acercándola más a él. Ella acercó su rostro al suyo.
- No quiero volver a separarme de ti. Te quiero más que…
Lo siguiente que ella notó fueron los labios de él, contra los suyos. Su beso fue rudo, apasionado, necesitado, emotivo. Era como si todo lo que había estado sintiendo se hubiese plasmado en un solo beso. Su único deseo se había cumplido. Por fin era suya.
Orihime se aferró a Ulquiorra, como si nunca jamás fuese a volverlo a ver. Había vuelto. El hombre del que se había enamorado, el hombre que tenía el poder de hacerla sentir miserable y feliz al mismo tiempo. Ulquiorra. Su Ulquiorra. Así que eso era lo que se sentía al amar y ser amado, al sentir esa calidez que llevaba tanto tiempo esperando, como si hubiese pasado una eternidad. Fue como aquella vez en la que compartieron su primer beso. Ese calor se había quedado en ella, sin poder llegar a olvidarlo. Y ahora, por fin, lo había encontrado de nuevo. Pero esa vez era diferente. Nunca lo dejaría ir. Nunca.
Urahara estaba sentado en su despacho, revisando la lista final de gradados. Leyó bastantes nombres que le resultaban familiares. Sonrió. Todo se habría acabado en sólo dos días. Por fin. Ese año habían pasado más cosas de las que había visto, en toda su carrera de educador. Después de la fiesta de graduación, cada uno haría su propia vida, ¿verdad?
Habían cambiado muchas cosas en el último año. Le entristeció saber que Kurosaki e Inoue ya no eran amigos. Habían sido amigos durante mucho tiempo, aunque ella siempre había parecido ir detrás de todos ellos. Y ahora había encontrado a alguien que de verdad le hacía feliz. Jamás se habría imaginado que algo así pudiese ocurrir. Pero, mientras todos estuvieran contentos, él estaría satisfecho.
Escuchó el ruido de la puerta al abrirse y Aizen entró.
- ¿Has venido a fardar de tu victoria?- le preguntó Urahara, suspicaz.
- Reconozco que no es la victoria que quería, pero es una victoria, al fin y al cabo.
- Ganaste por defecto.
- Si tu chico no se hubiese comportado como un psicópata, habrías ganado tú.
Urahara suspiró. Cuando los jueces descubrieron lo que había pasado en la lucha entre Ichigo y Ulquiorra y cómo había ganado el primero, automáticamente penalizaron a los Shinigamis y dieron la victoria a los Espadas.
- Espero que cumpas con tu parte del trato- le dijo Aizen.
- Oh, lo haré. Cuando mis chicos se gradúen, ya no habrá nada que me retenga aquí.
Aizen sonrió y se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo antes de alcanzarla. Se giró y miró a Urahara.
- ¿No vas a luchar contra mí, por hacerte perder el trabajo, después de haber perdido la competición?
Urahara negó con la cabeza.
- No, no lo haré. Después de todo lo que ha pasado, creo que no merezco este trabajo.
Continuará
Hola a todos! Bueno, por fin se han reencontrado! Menos mal! Tantas penurias, problemas y malos tragos al final han merecido la pena. Parece que Ulquiorra aún sigue reticente con Ichigo (normal, por otro lado) e incluso con Grimmjow, aunque todo lo malo que podía sentir ha desaparecido cuando la ha visto a ella. Ahora veremos qué ocurre cuándo se gradúen, porque estarán separados… Un beso y nos vemos ya en el capítulo final!
mina-sama12: hola! Bueno, espero que te haya gustado el reencuentro de la parejita! Pobres, con lo que han sufrido, se merecen ya estar juntos. Y Grimmjow supongo que seguirá siendo el buen amigo de los dos, aunque tal vez haya confundido sus sentimientos con Hime. Un beso!
Kumikoson4: hola! Sí, se ha despertado justo a tiempo! Ya, el pobre Grimmjow tendrá que olvidarse de ella y buscarse a otra, porque sabe que no tiene nada que hacer. Supongo que los celos de Ulquiorra son fundados, porque entre Grimmjow y que Hime estaba enamorado de Ichigo… el pobre no gana para sustos y, ahora que por fin la tiene para él, no quiere dejarla marchar. Veremos cómo concilian la vida universitaria! Un beso!
karoru: hola! Gracias por el review! Por fin están juntos y veremos qué ocurre en el cap final. Un beso!
Rebeca18: hola! Ya, Rukia está muy bien, tanto en el fic como en el manga. Menos mal que le dice a Ichigo la realidad de las cosas, porque el muy idiota nunca sabe cómo estar en cada momento. A ver si solucionan lo de la beca, porque ya lo que les faltaba, estar de nuevo separados. Un beso!
sadelmis: hola! Espero que te haya gustado el reencuentro! Ha sido muy emocionante traducirlo, la verdad. Ahora sólo queda ver cómo atan los demás cabos (esperemos que bien!). Un beso!
Narukami-Kyouya: hola! Jaja, se ve que Ulquiorra ha querido darle la sorpresa de su vida… aunque por poco la mata del susto! Esperemos que la historia acabe bien, porque después de tantas penas se lo merecen. Un beso!
EldaCifer27: hola! Espero que este cap te haya gustado, con el tan esperando reecuentro. Un beso!
Haibara21: hola! Bueno, supongo que Ulquiorra también estaba muy nervioso y por eso ha preferido darle la "sorpresa" a solas. Tenían muchas cosas que aclarar y casi mejor hacerlo así. Ahora a ver qué pasa! Un beso!
Noa-san: hola! Me alegro mucho de que te esté gustando el fic! La verdad es que los personajes están muy logrados y son muy fieles a la realidad, por no hablar del maravilloso UlquiHime que tiene el fic! Ojalá pasase esto en el manga… Espero que te haya gustado el cap y nos vemos en el final. Un beso!
nithaxx: hola! Pues me alegro de que te hayas fijado en el fic, para ser la primera vez que entras! Espero subir cuanto antes el último cap, que me imagino no tardaré mucho en traducir. Un beso y nos vemos en el siguiente!
