~~Declaimair~~

*Los personajes de Naruto no me pertenecen, todos son de Masashi Kishimoto.

*La historia NO me pertenece, yo solo hago la adaptación.

*Esto es sin finalidad de lucro, solo es por entretenimiento.

*Este fic le pertenece a YUNNYPOTTER19 quien me dio su autorizacion para adaptarla.


Capítulo 12:

Su carruaje se paró ante la puerta de su casa. Ni siquiera había notado el viaje de regreso, de hecho no se había percatado de que ya era de noche. La noticia que habían recibido había sido demasiado. ¿Cómo demonios iba a explicárselo a Kiba?, ¿cómo le iba a decir que acababa de perder a su hermano menor y a su padre a la vez y en tan solo unos momentos?

Cuando la puerta de su carruaje se abrió, el cochero la ayudó a bajar, este ya le había preguntado si se encontraba bien, más al ver que no era ella la única que salía de casa de sus padres blanca como una pared, el cochero se percató de que algo andaba mal, terriblemente mal.

Escuchar los gritos de dolor de Namikaze Kushina la habían desgarrado por dentro, ver las lágrimas caer por su cara y a ella misma, mecerse de rodillas en la sala de la casa de sus padres, mientras se abrazaba, había sido duro. No obstante había sido peor, cuando ella gritó echándose la culpa de que su hijo fuera en esa diligencia. Había comenzado a repetir una y otra vez como si fuera una oración, que ella era la culpable, y maldecía a su hermana menor por todo ello.

Si cabía la menor duda de por qué ella hacía tal cosa para alguien, era porque sin duda todos ellos eran unos ciegos. Sakura estaba en shock, su abuelo se había acercado a ella, la había ayudado a ponerse en pie, esta había fijado sus ojos en su abuelo y había soltado una risa, para después parar de forma abrupta y decir.

-No es cierto, ¿verdad Abuelo?, Lord Namikaze y su hijo no pueden estar muertos.

Su abuelo había apartado la mirada de su hermana, parecía reusar tener que ver lo que esa noticia había provocado en su pequeña. Más al no recibir respuesta de este, Sakura, había apartado a su abuelo de su lado y había corrido hasta Lord Hatake, lo había agarrado con fuerza de su chaqueta.

-No, es verdad, estás equivocado, todos lo estáis, no puede, él no puede.

-Lady Haruno me temo que…

-¡NO, NO QUIERO ESCUCHARLO, ESTÁIS QUIVOCADOS, NO ES CIERTO!

Salió corriendo de la sala y todos escucharon el ruido de la puerta de la casa abrirse, su hermana acababa de huir de allí, Lord Hatake corrió tras ella, al parecer él sabía lo que estaba pasando con su hermana. ¿Desde cuando sentía algo por Naruto? Pensar en él la hizo volver a sentir sus ojos arder, más ahora ella debía ser fuerte, no podía llorar, tenía que aguantar, tenía que ser un soporte, ese era su papel y eso era lo que su esposo iba a necesitar de ella.

Entró en su casa, y tras deshacerse de su capa y sus otros utensilios predestinados a evitar que sintiera frío, preguntó por su esposo, le dijeron enseguida que se encontraba en la alcoba. Ella fue hasta allí y abrió la puerta, se lo encontró sentado en el alfeizar de la ventana, parecía perdido en sus pensamientos, en su mano derecha descansaba un reloj de bolsillo que precisamente Naruto, le había obsequiado el mismo día de la boda.

¿Cómo se lo iba a decir?, dio unos pasos hacía él, y este pareció notarla, cuando giró la cabeza para mirarla, pudo distinguir un brillo en sus ojos castaños, un brillo que hubiese deseado ver en las noches anteriores y no en esa.

-Buenas noches querida, espero que estés lista para ser completamente mía.

Él se levantó del alfeizar de la ventana y se le acercó. No tardó en alcanzarla y en posar sus labios en los de ella. El beso de él fue hambriento y exigía lo que por derecho le pertenecía, más ella no podía dárselo sin antes hablar con él. Posó ambas manos en el pecho de él y con mucho esfuerzo lo separó de ella. Él abrió los ojos y pudo ver sin duda que una lágrima resbalaba por su mejilla. Él formó una sonrisa que daba miedo en su rostro.

-Por mucho que te hagas la inocente, no te va a funcionar. Hoy quieras o no serás mía.- La besó con furia, y de un momento a otro comenzó a besar su cuello, ella aún quieta susurró:

-Kiba tenemos que hablar, ha sucedido algo.

Él la ignoró, enfadada y terriblemente destrozada, lo separó de él. Este la miró furioso, dio unos pasos para acercarse a ella y por el brillo de sus ojos obligarla, cuando ella dijo de forma abrupta.

-Tu padre y Naruto han muerto.

Se paró en seco, Hinata no vio llegar el golpe, más lo recibió de pleno en la cara, fue tan fuerte que cayó al suelo. La bofetada que Kiba le acababa de asestar, la dejó estática y sorprendida.

-¿Cómo te atreves a semejante bajeza?, ¿cómo te atreves a utilizar algo tan ruin como la vida de mis seres queridos?

No le había creído, ella lo miró directamente, con una de sus manos en la mejilla golpeada. Sus ojos blancos se encontraron con los de él.

-No te miento, más quisiera yo que fuera una mentira. Esta tarde llegó un telegrama, al parecer la diligencia en la que viajaban sufrió un accidente y…

-Cállate, no eso no es cierto si fuera así mi madre me lo habría…

-Ella estaba conmigo en casa de mis padres. Créeme no está en condiciones de darte tal noticia, se culpa de que Naruto esté…- No pudo decir la palabra y dejó que más lágrimas corrieran por sus mejillas. -Dice que ella convenció a tu padre de que lo llevara con él.

Kiba estaba sumamente furioso, se agachó hasta estar a la altura en la que ella misma se encontraba y la cogió con furia de ambos brazos:

-Es mentira, dime que es mentira, no puede ser cierto.

Hinata sufrió el zarandeó de este sin dejar de mirar a los ojos a este, más ver la desesperación en la mirada de él la hizo hundirse, sus ojos comenzaron a arderle y sin remedio dejó escapar las lágrimas que había intentado retener hasta ese momento.

Él la soltó, sus ojos cafés estaban completamente abiertos, se dejó caer hacía atrás e intentó huir a como diera lugar de lo que la mirada de ella le estaba diciendo.

-¡NO!, No, no puede ser verdad. Tienes que estar equivocada, sí, eso es, quien mandó el telegrama se confundió.

Más ni él mismo se creía lo que decía, arrastrándose, llegó hasta la puerta, desesperado por que no podía salir de allí comenzó a golpearse contra esta. Para Hinata era evidente que no podía aceptar tal cosa. Se negaba a creer en ello, vio como después de golpearse contra la misma repetidas veces, él echó su cabeza hacía adelante ocultándola entre sus piernas.

Hinata vio como Kiba, se cogía de su cabello y comenzaba a tirar de él, lo vio comenzar a temblar y supo que estaba llorando. ¿Sería buena idea acercarse a él? Tras dudar unos momentos, fue hasta él y lo estrechó en sus brazos, él en un principio no pareció percibirla, más de un momento a otro se aferró a ella con todas sus fuerzas.

Ocultó su cabeza en el pecho de ella.

-Lo siento tanto. Lo siento Kiba.

Él siguió llorando y ella al verlo tan mal no pudo evitar llorar con él y por él.

-¿Por qué ellos?, ¿Por qué Naruto?, Quien tenía que ir en esa diligencia era Shikamaru. ¿Por qué mi madre cambió de idea?- Kiba sonaba furioso y roto a la par. No podía concebir que su hermano menor ya no estuviese, más si lo que él acababa de decir era cierto, Shikamaru estaría en esos momentos destrozado.

Así abrazados y Kiba sin dejar de llorar durante toda la noche, a pesar de que ella comenzó a mecerse con él para calmarlo, pasaron la noche.

A la mañana siguiente Hinata escuchó que llamaban a la puerta y la abrían. Agradeció que ellos se encontrasen contra la puerta que daba al baño, sino el criado los habría golpeado. Al verlos en el estado en el que se encontraban, el criado se giró y declaró.

-Lady Inuzuka, Lady Haruno, la está esperando en la salita, dice que es urgente que la vea.

Hinata se tensó, ¿podría ser Sakura la que se encontraba abajo?

Sintió a Kiba moverse y se separó un poco de él, sus ojos cafés no tenían casi vida, y estaban rojos e irritados.

-Ve a ver a tú hermana. Tú vida a de continuar con normalidad.

"Tú vida", Hinata lo miró mientras él se acercaba a la cama y se sentaba en la misma.

-Intenta dormir un poco, tienes que descansar e ir a ver a tú madre ella…

-No quiero saber nada de ella. El odio que reflejaba este en su voz asustó a Hinata, ¿acaso pensaba culpar a esta de lo sucedido?

-Volveré enseguida.

Él no replicó, ni tampoco se opuso, por lo que ella entendió, que deseaba que así fuera. Siguiendo al criado, llegó a la sala, para encontrarse, que quien la estaba esperando no era Sakura, sino Temari.

Su hermana parecía no haber dormido nada de nada, aunque la verdad es que no creía que nadie de los que recibieron la noticia ayer, hubiese dormido absolutamente nada. Al escucharla entrar, su hermana la miró de frente.

-¿Qué te trae aquí tan temprano?

Su hermana parecía trastornada y en cierto modo desesperada:

-No sé a quien acudir, no sé a quien solicitar ayuda. Karin no quiere oír hablar de nada que tenga que ver con la familia Namikaze, lleva encerrada en su cuarto desde ayer, mamá le ha pedido que vaya a visitar al joven Uchiha, pero ella se ha negado en rotundo, dice que no tiene porqué ayudar a este. Sakura ahora está viviendo con el abuelo y mi único contacto con él ya no…- No pudo continuar con sus palabras y de repente pareció recordar algo y tras volver a mirarla declaró. -¿Cómo está tu esposo?

-Arriba, no quiere aceptar las cosas, pasó toda la noche llorando.

Temari se acercó a ella y la hizo girar el rostro.

-¿Qué significa esto?

Hinata se llevó la mano a ese lugar y tras recordar la bofetada que Kiba le dio dijo.

-Él creía que le mentía, pensó que yo no quería estar con él y que utilizaba una mentira para herirlo.

-¿Te golpeó?

-No creo que quisiera hacerlo, le di la notica en medio de una discusión, estaba tan cegado que no se percató de lo que hacía. Enseguida se disculpó conmigo, el resto de la noche se lo ha pasado disculpándose conmigo y abrazado a mí.

A pesar de su explicación, Temari no cambió el gesto de su rostro, miró una vez a sus ojos, buscando la verdad, más ella y Sakura eran unas expertas en ocultar lo que deseaban ocultar.

Temari pareció rendirse al fin y Hinata dijo:

-Todavía no me has dicho por qué estás aquí.

Temari apartó la mirada de ella y se mordió el labio inferior para después declarar.

-Necesito que averigües por mí como está Lord Nara.

Hinata se quedó unos instantes sin procesar lo que su hermana acababa de pedirle. Después de unos segundos de haber pensado en la frase abrió los ojos al máximo: Su hermana preguntaba por Shikamaru, el hermano mayor de los Namikaze, el que en esos momentos debía estar maldiciéndose a sí mismo. Hinata cogió las manos de su hermana entre las suyas y esta sorprendida la miró.

-¿Qué… Qué sientes por Lord Nara?

Temari enrojeció en segundos y Hinata no necesito más, iba a comenzar a hablar y a pedirle que fuera en busca de Shikamaru, cuando la puerta de su casa sonó. Uno de los criados, pues aún no contaban con mayordomo, corrió desde las cocinas, hacía la puerta para abrirla.

Hinata decidió ignorar esto y prefirió hablar deprisa, por si quien llegaba era alguien no debido:

-Debes ir en su busca él…

-El hermano mayor del señor acaba de llegar.

Ambas hermanas se separaron y sorprendieron a la par, en cuestión de segundos por la puerta de la sala entró Lord Nara, más por su aspecto nadie lo diría. Iba completamente vestido de negro, su pelo amarrado como siempre, pero blanco como una pared y además con ojeras. Al ver a ambas hermanas hizo una pequeña reverencia y declaró

-Mi madre me manda para informar a Kiba de lo que ha sucedido.

-Él ya lo sabe, se lo conté yo misma anoche. Ahora está en la recamara intentando descansar algo.- Shikamaru solo asintió, iba a girarse para marcharse cuando Hinata sin poder contenerse preguntó. -¿Cómo estás tú?, Kiba me dijo que quien debía viajar…

-No lo digas. Sé de sobra que Naruto nunca debería haber ido en esa diligencia.

-¿Qué quieres decir?- La voz de su hermana iba dirigida a ella, más miraba a Shikamaru. Este apretó con fuerza sus puños, y Hinata estaba por asegurar la mirada que se encontraba en su semblante.

-Quien iba a viajar con Lord Namikaze en un principio era Lord Nara, más Lady Namikaze convenció a Lord Namikaze para que llevara al joven Namikaze en el último momento.

Temari se llevó ambas manos a la boca y ahogó una exclamación de sorpresa.

-Por eso Lady Namikaze se culpaba a sí misma de todo.

Su hermana caminó hasta acercarse a Shikamaru y sin importarle el hecho de que no estaban solos en la sala ella lo abrazó por la espalda con fuerza y comenzó a llorar.

-No es tú culpa. No podías saberlo, Shikamaru no…

-No sigas.- Shikamaru se soltó de su agarre y fijo su mirada en su hermana Temari. -¿No lo entiendes?, no quería ir, le dije a mi padre que escogiera a otro de mis hermanos, propuse a Sasuke. Él se negó, pero yo insistí en que no iba a marchar con él. Acabamos discutiendo, mi última palabra a mí padre, fue decirle que me marchaba de su casa. ¿Sabes el maldito motivo?

Temari negó y él la señaló de arriba abajo:

-Tú. Tú y Lord Hatake... él había ido a ver a mi padre y le había pedido consejo, este le dijo que debía de pedirte en matrimonio y casarse contigo en una semana. ¿Cómo iba a partir sabiendo que solo tenía una semana para impedir esa maldita boda?

》Después de la discusión con mi padre, mi madre entró en el despacho y habló con él, acordaron no decirle a Naruto nada del viaje. Mi hermano no sabía que él partía ese día para no volver en tres semanas. ¡¿QUÉ DIGO TRES SEMANAS?, HE PERDIDO A MI HERMANO Y A MI PADRE POR TI!

》Maldita sea, he perdido todo por nada, ¿cómo miro a mi madre a la cara?, ¿cómo miro a Kiba y a Sasuke?, ellos me culparán a mí, ellos me odiaran, y yo solo puedo pensar en que ahora ya te he perdido. ¿Cómo casarme o intentar conseguirte siendo el culpable de todo esto?, ¿cómo buscar la felicidad que yo he negado a otros?

Hinata abrió los ojos sorprendida, ante el estado de este, se consideraba el culpable de todo, ese muchacho amaba a su hermana y había cambiado todo por ella. Temari lloraba, se acercó a él y cogió su rostro entre sus manos.

-No, no es tú culpa, Shikamaru, recapacita, nada de esto es…

-Por favor, no vuelvas a repetir esa mentira, por favor no intentes quitar las culpas que me pertenecen…

Temari, lo obligó a mirarla y una vez más no le importó nada, juntó sus labios a los de él y lo beso, con desesperación. Hinata al ver esto, decidió marcharse, lo mejor era dejarlos solos, era evidente que Shikamaru precisaba pensar las cosas mejor. Subió a su cuarto y al entrar se encontró con que Kiba miraba el reloj que Naruto le había regalado:

-¿Por qué tuvo que ser él?, cualquiera de nosotros se hubiese cambiado por ese granuja. Cualquiera lo hubiera dado todo por él. Naruto era el más fuerte de nosotros. ¿Quién ha podido hacer tal cosa?

-Todos parecéis estar destrozados por al pérdida de Naruto, pero, me siento obligada a recordaros que no es…

-Lo sé, sé perfectamente que mi padre también se ha ido, pero no puedo evitarlo. Era el menor, el que más vida tenía, a quien acudíamos todos siempre que necesitábamos ayuda, era el menor y el más fuerte de los cuatro. No es justo, mi padre se ha llevado con él a su único hijo de verdad.- Hinata se sorprendió cuando este soltó una carcajada dolorosa. -Se ha llevado al que creía que le pertenecía.

Kiba se calló durante unos segundos para después volver a hablar.

-Debería de haber sido al revés, él debería dejar a su hijo aquí viviendo y disfrutando y llevarse a cualquiera de los otros… Más no, una vez más, él no pensó en él ni en sus sentimientos, a la hora de escoger a quien se llevaba eligió al suyo.

Hinata se acercó a él, y este la sorprendió cuando la cogió por la cintura y la acercó a él. Apoyó la cabeza en su vientre y volvió a llorar. Sintió un dolor punzante en la parte baja de su espalda, el reloj de Naruto se le clavaba debido a la fuerza que este estaba haciendo.

-Te necesito conmigo.- Ese susurró abandonó los labios de Kiba y cuando miró a este, él tan solo tiró de ella, ambos acabaron recostados en al cama.

Hinata sintió como él besaba sus labios y ella respondió al contacto. Sintió en sus mejillas como las lágrimas de Kiba caían en ellas. Llevó sus manos a la cara de él y se las limpió como pudo. Kiba dejó sus labios y beso su cuello con suavidad, hubo un momento en que se detuvo y Hinata supo que aunque ese día no iba a tenerlo de otra manera, ella ya no lo necesitaba. Él aunque no lo quisiese reconocer la quería.

Se acomodaron en la cama y sin dejar de abrazarlo, él y ella se quedaron dormidos.

"Shikamaru"

Sintió asco, no por ella, no por su contacto, tampoco por su cercanía, sino por él mismo, por dejarse llevar por el deseo que lo acontecía. No debía disfrutar tener a es muchacha entre sus manos, ni responder ese beso que intentaba demostrarle que no era culpable de lo que de verdad sí que era. No era justo que él pudiera disfrutar de su cercanía, de si quería poder tocar su rostro o cabello. Naruto ya no podría disfrutar de esas cosas, ni siquiera había tenido la oportunidad de tener a la muchacha que quería, por la que perdía la cabeza.

Con más fuerza de la que creía poseer separó a Temari de él. No, no estaba bien. No era correcto, ya no podía optar a ella.

-Es mejor que me vaya.

-Shikamaru, no es tú culpa y nunca dejaré de decírtelo. Estoy segura de que ni tú padre, ni tú hermano admitirían tú culpa.

En eso tenía ella razón y por ello era peor, ambos eran iguales, nunca podrían echarle la culpa por muy culpable que fuera. No se culpaba de la muerte de su padre, después de todo este iba a viajar si o si, pero su hermano menor... Él no debería y si no se hubiese negado, eso no habría pasado.

Su madre por otra parte se culpaba a sí misma y por extraño que le pareciese a Lady Haruno Sakura. No entendía esa reacción de ella a no ser que Lady Sakura fuera la chica por la que Naruto se desesperaba, ¿o si?..., más tampoco se encontraba en posición de poder pensar en eso en estos momentos.

-Y precisamente saber eso, me hace sentirme aún más ruin. He de ir con mi madre, ella está destrozada, no puedo dejarla sola.

-Pero, ¿qué hay de ti?

Él rio de forma irónica y tras separarse de ella completamente respondió.

-¿Y qué importa eso?, es lo de menos.

Sin dejar que ella le respondiera se marchó de allí, si Kiba estaba en compañía de su esposa y no había bajado a verlo, era indudable para él que este le culpaba de todo. Debía encontrar a Sasuke antes de volver a casa, desde que la noche anterior se enteró de la notica, no había regresado. Solo esperaba no tener que lamentar nada más.

"Sasuke"

Una más, ¿por qué no?, ¿qué más daba ya todo?

-Otro wiski.- Su voz sonó rasposa, sin duda la noche y la borrachera que se había cogido no habían servido de nada. Bueno sí, para reírse como un estúpido de todo lo que estaba pasando.

-No creo que…

-¿Acaso crees que me importa una mierda lo que tú creas?, he dicho que me eches otro wiski y ya.- El camarero del local en el que estaba, el cual ni el nombre sabía, lo miró molesto, cogió una botella cercana, la destapó y le vertió el líquido en el vaso. -Así me gusta, buen chico. A tú salud.

Sin más se lo bebió de un trago y sin terminar de tragar solicitó otro más. El camarero lo miró sorprendido, sin duda preguntándose como demonios podía seguir.

-Muy bonito sin duda. ¿Crees que eso le hubiese gustado a Naruto?

Al escuchar la voz de Itachi no pudo evitar sonreír como idiota, se giró mientras se apoyaba en la barra, cogió el vaso que le acababan de llenar y alzándolo hacía él.

-Seguro que si, a tú salud hermano.- Una vez más lo vació de un trago y sonrió, era lo mejor. Al lado de Itachi estaba Kakashi, ambos lo miraban con pena. Que se guardasen su maldita pena y sus palabras. Él solo quería estar solo. -Marchaos anda. No necesito vuestras caras aburridas por aquí.

-Sasuke, tú madre está…

-Recibiendo lo que se merece.

Soltó una risa casi histérica y arrebató al camarero la botella, destapó la misma y bebió directamente de ella, ¿podría ahogarse con ese licor amargo?, sin duda era lo mejor. Mejor que dejarse llevar por el odio y el dolor que lo embargaban.

-Tú madre no tiene la cul…

-¡CÁLLATE, ELLA ES LA ÚNICA RESPONSABLE! Nunca debería de haber pedido a Lord Namikaze llevar a Naruto con él. Para mí solo ella es la culpable.

-Estás equivocado, Danzo y Obito creen que quién hizo esto, lo hizo para atacar a Obito.

Sasuke centró su mirada en Kakashi y achicó los ojos, ¿de qué estaba hablando?

-Estás loco, ¿qué tiene que ver en esto?

-Creen que alguien está intentando herir a Obito, primero le están quitando todo lo que quiere del medio. Desean hacerlo sufrir por medio de otros.- dijo Itachi.

Sasuke se echó a reír de forma histérica y se llevó una mano a la cabeza para arreglar el cabello, el cual lo tenía completamente revuelto:

-Según esa teoría absurda, entonces también podría ser al contrario. Por favor déjate de idioteces, no estoy para ellas, Itachi.- Volvió a beber de la botella y se puso en pie, si ellos no se iban, sería él quien se iría a otro lugar a seguir con eso.

Salió del establecimiento, la verdad es que bastante sorprendido al ver que ya era de día y que el camarero no le reclamaba el dinero que le debía. Sin duda Itachi y Kakashi se encargarían de la deuda.

Con torpeza, comenzó a caminar, más rápidamente Itachi y Kakashi, se encontraron a su lado. Bufó con fastidio y volvió a beber.

-¿Qué querías decir con eso?

Miró a Kakashi con una ceja alzada y declaró:

-¿Qué no es obvio?, Se supone que quieren herirlo y por ello atacan a los que quiere, pero, ¿y si es al revés?, ¿y si empezaron atacando a los seres queridos de otra persona?

-¿Quién más podría ser?, La primera fue Konan y después su prima Mikoto, ahora Minato y Naruto, sí es que tiene algo que ver.

-¿Y si el blanco de todo eso eres tú?, es decir, quieren herirte a ti, para mediante eso herir a otra persona.

-No hay nadie a quien le importe tanto Sasuke.

-Mi padre daría la vida por ti, e incluso…- Calló, no deseaba por nada del mundo decir el nombre que estaba por pronunciar.

Siguió caminando sin percatarse de por donde iba y de repente chocó contra alguien. Su enfado, el cual ya estaba casi al borde, y más después de la borrachera que llevaba, lo hizo levantarse enfadado y decidido a golpear a la persona ante él. Kakashi lo detuvo, más cuando sus ojos se encontraron con esos negros, algo en él reacciono.

Una furia casi incontrolable brotó en su interior, era él, ese ser despreciable, estaba feliz, de ver su estado, estaba disfrutando. Todo en su interior le decía que ese hombre ante él, que aparentaba preocupación y que ahora hablaba con Itachi, preguntando por el estado de todos ellos, era en realidad un maldito farsante.

Sus ojos negros brillaban de regocijo, y no podía evitar posarlos en él cada poco, para deleitarse con lo que veía.

-Indeseable.- La palabra salió de sus labios con suma fuerza y odio, Kakashi lo miró con sorpresa, ni qué decir de Itachi y ese hipócrita.

-¿Perdón?- Su voz, era seseante, ¿cómo demonios no había notado antes el tono malicioso de la misma?, ¿por qué no había alejado a Naruto de ese despreciable?, era él, algo le decía que si Naruto y su padre ya no estaban, era solo por culpa de ese miserable.

-Me encargaré de demostrar que fue usted.

Este frunció el ceño, aparentaba no entender nada, más la amenaza que percibió en sus ojos negros le confirmó lo que necesitaba. Rio alegremente, sabiendo que acababa de encontrar al miserable asesino. Ahora todo lo que debía hacer era encontrar pruebas.

-No te escaparás. Conseguiré que te detengan.

-Me temo joven Sasuke que ha bebido demasiado y no sabe ni lo que dice, sería bueno que descansase, no creo que desee parecer un borracho malnacido, además de mendigo en el entierro de su padre y su hermano menor. Eres parte de los Uchiha, será mejor que mantengas la compostura.

Noto enseguida el tono de guasa en sus palabras, más parecía que no era el único que lo había notado, Itachi y Kakashi lo miraron desconcertados, aunque ambos parecían calcular algo más. ¿Se darían cuenta de lo que él acababa de descubrir?

-Lo mejor es que lo llevemos a su casa, su pérdida lo ha trastornado un poco.

Sasuke soltó una carcajada, seguro que sí, ahora si deseaba volver a su casa, necesitaba despejarse, iría a encontrarse con Gaara. Debía hablar con él, le daría un maldito nombre.

Desde un principio él no había querido confiar en ese hombre, aunque fuera su tío directo, cuando se lo había dicho a su hermano menor, este tan solo le había dicho que él no se fiaba de nadie y era cierto, de esa manera a él nunca lo habían pillado por sorpresa, la verdad es que había estado reacio debido a las reacciones de dos personas en concreto ante él. Una era Lady Haruno Sakura, la cual parecía sumamente asustada cuando este estaba cerca, y la otra su propia madre.

Ese indeseable, sí que tenía motivos para todo eso. Él había sido despreciado por su familia, así que podía ser perfectamente quien estuviese detrás de todo aquello. Dejó que Itachi y Kakashi lo guiaran a casa y una vez en su habitación, cogió un trozo de papel y en este escribió, de forma torpe y casi ilegible, el nombre de su sospechoso, no quería despertarse y haberse olvidado del mismo.

'UCHIHA MADARA'

Lo escribió bien grande y después se dejó caer en su cama sin quitarse la ropa que traía puesta. Al día siguiente sería diferente.

"Sakura"

Ya habían pasado tres días. Sakura lentamente abrió los ojos y se sintió pesada y sin ganas de nada. Una vez más, había vuelto a despertar.

Se llevó una mano a los ojos y se los restregó, enseguida notó las legañas que estaban en sus ojos. Se habían formado al dormirse llorando. Era la tercera noche que se dormía igual, su abuelo había ido a verla en varias ocasiones, incluso su madre se había pasado por casa de su abuelo para verla, más no había servido de mucho, ella le había dicho que se encontraba enferma y nada más.

Sakura, para todos los presentes se sentía mal, habían incluso llamado a un médico, al parecer habían querido llamar al mejor. Pero habían descubierto con horror, que el doctor Yahiko , había salido de viaje y no regresaría en varias semanas. Así que el médico que le habían asignado, era otro. Ella ni siquiera se había preocupado por saber su nombre. En realidad nada le importaba en lo más mínimo. Para el joven Akasuna la excusa era exactamente la misma y se alegraba de que así fuera, en esos momentos no deseaba ver a nadie, aunque en cierto modo, quizás si que le hiciese bien apoyarse en ese joven. Su abuelo le había informado que todos los días iba a preguntar por ella, tal vez en unos días podría ya recibirlo como se merecía ser recibido.

Unos toques en la puerta, la hicieron dejar de pensar. Sakura, miró a esta con cara de enfado, ¿por qué no la dejaban tranquila?

-Querida, ha venido tu hermana Hinata, acompañada de una amiga. Ambas desean verte.

Hinata, Sakura se sintió deseosa de ver a su hermana, ella la ayudaría, al no conocer nada de lo que le había sucedido tendría que hacer todo lo posible por que no lo notase.

-Déjala entrar.

Enseguida la puerta se abrió y por esta entró en primer lugar Hinata, ella corrió hasta Sakura y la abrazó con fuerza. Sakura se abrazó a su hermana y se refugió en su cariño. Cuando ambas se separaron, los ojos verdes de Sakura se encontraron con unos negros.

-Hola Lady Haruno.

Lady Hanare, la estaba mirando, y lo que menos ella necesitaba era eso, era ser mirada con los ojos que ella la estaba mirando.

-¿Qué ha venido a hacer aquí?- Estaba enfadada, estaba molesta, herida, no deseaba que ella la mirase, que se regocijase en su pesar.

-Quería verla, necesitaba entregarle algo.

Su hermana Hinata la miró sin entender, de igual manera que ella.

-¿Qué?

Lady Hanare se acercó hasta ella y pidió permiso para sentarse en la cama a su lado.

-Tal vez quiera que estemos solas.

Hinata miró a una y otra e iba a levantarse para marcharse cuando Sakura de forma casi inconsciente la agarró con fuerza.

-No, deme lo que quiera y por favor márchese, no deseo verla.

Lady Hanare formó una sonrisa triste y abrió una pequeña bolsa que llevaba. De esta sacó un sobre y una bolsita azulada.

-Me pidió que le entregara esto. Él no sabía que marcharía de viaje, su padre se lo comunico momentos después de salir de casa de su abuelo.

Sakura la miró sin entender y Hinata fue la que preguntó.

-¿De qué está hablando Lady Hanare?

-Es de Naruto. Él pensaba entregarle esto ese mismo día, pero después de ese cambio de planes, él solicitó a su padre que lo llevase a casa de su amigo Obito. Allí solo estaba yo, cuando me vio me pidió que le hiciera llegar esto.

Sakura, miró ambas cosas con cierto miedo, más su necesidad por saber que decía, era más que todo el dolor que esto le pudiera provocar más adelante.

Cuando cogió ambas cosas, tanto Lady Hanare, como su hermana pudieron ver las lágrimas que salían de sus ojos. Lo primero que abrió fue la bolsita de terciopelo azul, en esta una vez más y como en otra ocasión no muy lejana cayó la pulsera que había comenzado todo.

Ella la cogió con cuidado y miro sorprendida a Lady Hanare, esta le dedico una sonrisa cómplice y le mostró su muñeca. En esta descansaba una pulsera, más era diferente a la que ella portaba.

-¿Qué…- Comenzó a preguntar Hinata más Lady Hanare dijo:

-Esta pulsera es para una amiga.

Sakura vio como le guiñaba un ojo y ella, tan solo pudo mirar ahora a su pulsera. Lady Hanare, se la quitó de las manos y con un movimiento rápido se la puso en la muñeca. La piedra azul brillaba con intensidad y ella no pudo aguantarse y se dejó llevar, una vez más comenzó a llorar.

Iba a coger la carta que este le había escrito, más cuando la iba a leer, Lady Hanare se lo impidió:

-Es mejor que la leas en privado.

Sin más se puso en pie e hizo una reverencia para despedirse, estaba por abandonar la habitación cuando Sakura la llamó:

-Espera Hanare.- Ella se giró y cuando se miraron Sakura declaró. -Gracias, muchas gracias.

Tras decir esas palabras beso la pulsera de su muñeca y Lady Hanare tan solo asintió y se marchó.

-¿Qué significa todo esto Sakura?

La voz de su hermana la trajo de vuelta a la realidad y cuando miró a su hermana supo que no podía callar. Sobre todo porque esos ojos blancos plateado le decían que sabía todo:

-Tienes mucha suerte Hinata. No dejes que tu esposo se aleje de ti.

Hinata la miró entre sorprendida y algo decepcionada:

-Me temo que mi esposo se está alejando poco a poco.

-¿Qué quieres decir?

Hinata formó una sonrisa triste en su rostro para después decir:

-Lleva dos días que no aparece por casa más que para dormir. Según me informó el joven Akasuna, a comenzado a jugar. Sakura la pérdida de su padre y su hermano ha sido un duro golpe, según pude saber por nuestro abuelo, el joven Namikaze era algo así como el sustento de todos. Kiba me dijo algo parecido, sin el cabeza de familia y sin su pilar, ¿Cuánto crees que tarden en caer uno a uno?

Sakura la miró horrorizada por sus palabras.

-Pero Lady Namikaze.

-Ella al igual que el Lord Nara, se culpan de la muerte del menor.

-¿Qué quieres decir?

-Sakura, quien debía viajar con Lord Namikaze era Lord Nara, pero este temía que Temari, se casara con Lord Hatake en las tres semanas que pasarían fuera. Discutió con su padre en la mañana y cuando este iba a decirle algo Lady Namikaze intervino.

》Solicitó a Lord Namikaze que se llevara a su hijo menor, no quiso dar razones de esa decisión enfrente de Lord Nara, pero cuando este se fue, al parecer si las dio, pues cuando Lord Namikaze y su esposa salieron, este estaba de acuerdo con esa decisión. Despertaron al joven Namikaze y sin más marcharon.

Tras escuchar lo que Hinata le decía, Sakura, se quedó un poco parada y después escucho de nuevo las palabras que Lady Namikaze le había dicho la noche que se enteró de su pérdida. Sakura abrió los ojos al máximo y miro una vez más la pulsera, ¿acaso Lady Namikaze era consciente de lo que había sucedido entre su hijo y ella?, ¿Lo había alejado para separarlos?

Un odio casi enfermizo la envolvió por completo. ¿Por qué ella había hecho tal cosa?, ¿y cómo se atrevía a culparla?

-Sakura, Lady Namikaze está fatal, no sale de su casa, se ha negado a creer que su esposo y su hijo han muerto. Ella se ha negado a la lectura de Lord Namikaze. Confía seriamente en que todo sea mentira.

》Declaró que hasta que el doctor Yahiko, no regresara de su viaje y examinara los cuerpos que dentro de dos días serán mandados para aquí, no haría preparativos de nada. Lord Hatake y Lord Uchiha, son los que están intentando localizar a dicho hombre, más aún no han tenido suerte.

-Es el mismo médico que el abuelo y madre han solicitado para mí.

-Lo que tú tienes ningún hombre puede curarlo.

Sakura sonrió de medio lado.

-Eso lo sé muy bien hermana.

Sin más ambas se sumieron en un silencio absoluto. Cada cual envuelta en sus propios pensamientos.

"Hiruzen"

Un nuevo día se terminaba y su pequeña seguía exactamente igual, se sentía fatal y despreciable, él no quería que nada de eso pasase. Más al parecer le habían entendido mal. ¿Debía hablar con Lady Namikaze?, Él solo quería asustar al joven Namikaze, quería que lo secuestraran en el camino, más nunca que hirieran a Minato y mucho menos que los matasen.

¿Estarían muertos en verdad?, ¿cómo podía haber terminado todo eso así? Necesitaba ponerse en contacto con esos despreciables que había contactado, no podía quedarse con esa duda. ¿Cómo se había dejado cegar de tal manera? Odiaba a ese muchacho, era cierto, pero no hasta ese punto. Escuchó que llamaban a la puerta de su despacho y dijo un ausente:

-Adelante.- Su mayordomo entró en la estancia llevando una bandeja pequeña de plata, donde descansaba una carta. -¿De quién es?

-No lo sé señor, la encontré en el suelo, llamaron a la puerta y la dejaron ahí.

-Comprendo.- Sin decir nada más alargó su mano cogió el sobre y el mayordomo se marchó, cerrando la puerta tras de si.

Cuando leyó el contenido de la carta, deseó con desesperación que fuera ya la noche siguiente, para poder terminar con todas sus dudas, más el tiempo es caprichoso y cuando más rápido quieres que pase, más lentamente lo hace, y en esta ocasión no iba a ser diferente. Así que cuando llegó al fin la noche del quinto día de la muerte de los Namikaze, Lord Sarutobi Hiruzen debido a su nerviosismo cometió un terrible error. Dejó tal y como las indicaciones de la carta solicitaban, la ventana de la primera planta abierta y esperó en la sala de billar, con todas las luces apagadas exceptuando la luz de la chimenea.

Estaba tan sumamente nervioso que no se percató de que su querida y apreciada nieta se había levantado deseosa de algo de beber. Cuando noto la luz del lugar se acercó a la sala. Estaba por entrar cuando escuchó la voz de su abuelo.

-¿Y bien?, ¿qué sucedió?

-Algo muy curioso.

Escuchó como su abuelo gruñía entre dientes y declaro.

-¿Le parece algo muy curioso, el hecho de que yo le explicase claramente que debían de asustar al chico, y que ahora este y su padre estén muertos?

Como en toda historia que se precie, la oyente indiscreta se quedó helada ante esas palabras dichas por su familiar más preciado.

-Si ciertamente, es muy curioso que usted no fuera el único que deseaba que esa diligencia no llegara completa a su destino. Y que precisamente fuesen los mismos los que nunca debían llegar.

-¿De qué está hablando?, dígame claramente. ¿Hizo lo que le solicite o no?, ¿Mató usted al joven Namikaze y a su padre, o solo tiene al muchacho?

La oyente, ya no aguantó más y corrió lejos de allí para refugiarse en su habitación. Necesitaba soledad. Más una vez más si se hubiese quedado a escuchar la conversación al completo, habría descubierto que...

-Me temo Lord Sarutobi que me fue imposible. Yo estaba en esa diligencia, más escuché el apellido del objetivo que usted me había pedido adquirir. Seguí a los tipos que hablaban de dicha persona, más no fui el único, otro más los escucho, pero solo a mí me pillaron. Recibí un fuerte golpe y lo último que escuché, fue como me decían que había tenido mucha suerte.

》Que quedaría con vida, pues al no volver a la diligencia eso sería mi salvación. Cuando desperté, me informaron de que la diligencia en la que viajaba había sufrido un terrible accidente, y que algunos de los pasajeros habían muerto. Entre los que se encontraban un Lord y su joven hijo. Me interesé por el nombre de ambos, y me dijeron el apellido Namikaze.

Sarutobi Hiruzen escuchó toda la historia con sumo interés, más sin comprender nada.

-¿Qué escuchaste exactamente?

-Hablaban sobre vengarse de ella. Al parecer decían que esos dos eran el golpe maestro, que serían el comienzo del final de esa asquerosa arpía. No dijeron el nombre de a quien querían herir, más la voz de uno de ellos, sonaba cargada de odio. Además, añadió que cuando estos murieran, ella volvería una vez más a él, quisiese o no. Y que esta vez haría lo que él quisiera.

-¿Qué significa todo esto?

El hombre ante él no dijo nada, se encogió de hombros y comenzó a alejarse, más cuando estaba por salir por la ventana declaró:

-Los únicos nombres que recuerdo, además del apellido Namikaze, son: "Serpiente" y Nagato.

Sin más se marchó de allí, dejando a Sarutobi Hiruzen perdido en sus pensamientos, intentando por todos los medios, saber si alguno de esos nombres le decían algo a él, más no era así.

Tomo la decisión de que discretamente, dejaría caer esos nombres ante alguno de los Namikaze, necesitaba saber quien estaba detrás de todo aquello. Al menos su consciencia ahora estaba tranquila, él no había sido el culpable de la muerte de ellos, pero ¿quién entonces?

¿Quién más podría desear quitar de en medio a esos dos?, ¿Por qué? Frunció el ceño, ¿acaso el joven Akasuna había notado algo entre su nieta y el joven Namikaze?, ¿Sería ese muchacho capaz de algo así? Negó, lo mejor era que descansase, necesitaba perderse unos momentos en sus sueños, para con más tranquilidad pensar en todo aquello, pues aunque el muchacho no le cayera bien, el padre era otro asunto.

Él había dado su palabra de cuidar a la familia de este si algo le sucedía. Ese había sido el pedido de Namikaze Minato el último día que lo vio, que cuidara de su familia si pasaba algo, ¿podría él saber que algo le iba a suceder?, y si eso fuera así, ¿por qué llevó a su hijo con él?, ¿por qué ponerlo en ese peligro? No, seguramente su pedido se debía solo a una precaución, necesitaba ver a Lady Namikaze y hablar con ella, además de vigilar a los tres muchachos de cerca.

Lord Haruno había decidido que a pesar de todo la boda entre su hija y el hijo de los Namikaze se llevaría acabo, al parecer no deseaba perder más tiempo, y él estaba de acuerdo. Necesitaban volver a la normalidad, sobre todo su pequeña, al menos ahora ya podría mirarla a los ojos, él no había sido el responsable de su pérdida, y averiguaría quien había sido. Se lo debía a ella.

"Yahiko"

Sin duda era toda una suerte que él viajase en esa diligencia. Nunca pensó que el destino existiera, pero al parecer era posible que si ¿Quién más que el destino, pondría en una diligencia destinada a ser accidentada, a dos médicos?

Bueno, no a dos completos, pero a un proyecto de médico y a un médico especializado. Gracias a la presencia del joven que estaba a su lado en el viaje, es que él seguía con vida. Era evidente que el chico sabía de medicina, más en el trascurso del viaje, le había parecido un chico rico, como cualquier otro y como tal, su padre le había guiado en las finanzas, y según había podido averiguar, se dirigían a cerrar un negocio. Su padre, quería que él aprendiera y conociera a los inversionistas del mismo, el chico parecía algo distante y enfadado.

No le había hablado en casi todo el trayecto que llevaban hecho, exceptuando algunas correcciones hechas a su padre en ciertos cálculos, al ver que su hijo no le hacía mucho caso, el hombre había pasado a hablar con él, cuando le preguntó a que se dedicaba, él le respondió que era el médico jefe del hospital.

En ese momento el chico lo había mirado y le había dedicado una pequeña sonrisa. En un principio le sentó mal, parecía desvalorar su trabajo, pero en esos momentos, podía darle una explicación completamente diferente a la sonrisa del muchacho. Aún se encontraba algo mareado, pero decidió ponerse en pie, lo mejor era ver si ya podía ayudar al muchacho, la última visita de este, lo había dejado preocupado, el chico estaba pálido, tenía unas ojeras increíbles, y no parecía poder andar del todo bien.

Se incorporó, y notó un pequeño pinchazo en el costado, más era soportable, llevó una de sus manos a su cabeza y tras tocarse la frente descubrió un vendaje en la misma. Recordaba que el chico le había dicho que tenía una herida en la frente, pero que gracias a dios ya no sangraba, le había informado de que en dos días más se podría poner en pie sin problemas, que de todos, él era uno de los que más suerte habían tenido y si eso era así, ¿qué había sucedido con el resto?

Suspiró, estaba cansado, se puso en pie y sintió que se mareaba. Se apoyó en la pared y al cabo de un rato se sintió mejor, ahora a comprobar si podía andar. Caminó hasta la puerta y la abrió, salió el lugar y miro a su alrededor.

-¿Qué hace levantado?, Naruto nos dijo que no podía aún.

"Naruto", así debía llamarse el muchacho, sonrió a la muchacha que caminaba hacía él y declaró:

-Ya me encuentro mejor, ¿podría decirme donde me encuentro?

-"En la aldea de las olas, en una posada del camino, el muchacho trajo aquí a todos los que aún tenían posibilidades. Nos preguntó si podíamos ayudarlo y así lo hicimos.

》La verdad es que no pensé nunca en convertir mi posada en un hospital de emergencia, más el muchacho, a estado todo el tiempo de un lado para otro. No sé ni como lo consigue.

-¿Cuantos heridos hay?

-Aparte de usted, hay siete personas más en mi posada, usted es el primero en levantarse. Los demás parecen estar más graves. El muchacho, no ha dormido en estos días, en la noche, él se queda velando el sueño de todos los enfermos. Sobre todo el de que se encuentra en peor estado.

-¿Podría llevarme a la habitación de ese enfermo?

La mujer lo miro unos momentos y tras pensarlo, soltó los que llevaba en las manos y comenzó a caminar, él no dudo en seguirla.

-¿Cómo se llama?

-Mi nombre es Tsunami, un gusto conocerlo señor.

-Mi nombre es Yahiko, soy médico.

La mujer sonrió ante sus palabras y declaró:

-Su aprendiz, es increíblemente bueno.

Su aprendiz, sin duda ese muchacho podría llegar a serlo algún día, si es que salían todos bien de todo aquello. La mujer le abrió una puerta y él entró en el lugar, al hacerlo se encontró con un hombre tumbado en una cama. Tenía el pelo amarillo, su cara con un color bronceado, más debido a algo estaba pálido. Era un hombre fuerte y con cierto parecido al joven. No tardó en reconocer al padre de este. Después de todo su memoria era muy buena.

Se acercó a la cama y descubrió que el hombre estaba helado. Se giró a mirar a Tsunami y declaró:

-Traiga muchas mantas, y haga que prendan un fuego en esta habitación, este hombre debe de entrar en calor.

Destapó al hombre y descubrió un vendaje que envolvía el costado de este, más el vendaje contaba con un color rojizo bastante oscuro.

-¿No ha venido ningún médico por aquí?

-Solo el chico.

-Este hombre necesita que le cierren esta herida cuanto antes.

-El chico me preguntó si sabía coser, más yo no soy buena en esa labor precisamente.

Yahiko , asintió a sus palabras.

-Traiga también vendas nuevas, ¿a cuanto está el pueblo más cercano?

-A medio día de camino.

-Mande a alguien a este, solicite que busque al médico del pueblo y que este traiga todo lo necesario para cerrar una herida.

-El muchacho es quien ha ido al pueblo.

-¿A dejado a ese muchacho marchar?, Imagino que alguien iría con él.

-Me temo que no señor, mi marido es quien se ocupa del bar de la posada, yo la cocina y habitaciones, no contamos con mozos ni nadie que nos ayude. El joven nos preguntó como llegar y marchó solo.

-Él no estaba para realizar ese viaje.

-Así se lo dije, pero el chico tiene el carácter del diablo, no quiso escuchar y tras discutir fuertemente con mi marido marchó de aquí.

Yahiko frunció el ceño ante esas palabras y declaró.

-Espero su marido entienda al muchacho y no le guarde rencor.

-La verdad es que me ha prohibido dejarle volver.

-¿Acaso su esposo es un insensible?, ¿cómo le va a negar al chico volver para ayudar a su padre?

-¿Su padre señor? El chico no parecía haber hecho distinciones de ninguna clase entre los enfermos, ni siquiera había aclarado a sus anfitriones que ese hombre a quien estaba atendiendo era su padre.

-Este hombre que descansa tan mal herido en esta cama, es el padre del chico.

-Santo dios. Por eso se enfureció tanto.

Yahiko asintió a su suposición y la mujer corrió a contar el descubrimiento a su esposo. Cuando regresó traían todo lo que le había pedido, además de una bandeja con algunos alimentos.

-Es para cuando termine, necesita comer algo.

Este asintió, y con cuidado, comenzó a retirar los vendajes, solicitó algo de agua para limpiar la herida, más cuando retiró el último vendaje se arrepintió de no haber esperado a que el chico no se encontrase allí.

-Ayúdeme mujer.

Tsunami no tardó en auxiliarlo, ambos presionaron en la herida, la cual había comenzado a sangrar. Con rapidez, cogió las vendas y volvió a envolver el torso del hombre, apretó las vendas con fuerza y la herida, ante la presión parecía sangrar un poco menos. Si llevaba desde el accidente así, era obvio que el hombre estaba al borde de la muerte.

La puerta tras ellos se abrió, y por esta entró el muchacho acompañado de una mujer. Ambos se acercaron a la cama, reconoció a la mujer y frunció el ceño, ¿acaso ella era la que se encargaba de curar a los heridos en ese lugar?

- ¡Yahiko!, ¿Cómo es posible que tú me solicites ayuda a mí?

-Si llego a saber que eras tú, nunca habría pensado en ello. De todas formas yo no te he pedido ayuda de ninguna clase.

-¿Qué hace levantado?, le dije que se quedara en la cama un día más.

-Ya hablaremos de eso después, ahora es importante que ayudemos a tú padre. Si no cerramos esta herida cuanto antes temo que no podremos hacer nada por él.

-Entonces apártate de mí camino y deja que la fantástica Chiyo haga su magia.- La mujer lo apartó de la cama y dejó a su lado un estuche que abrió, del cual sacó algunas hierbas, un mortero y se las entregó de forma brusca. -Vuelve a servir para algo Yahiko, y machaca estas hierbas, las voy a necesitar para desinfectar la herida antes de comenzar a coserla.

-Espere, cada vez que retiro los vendajes la herida comienza a sangrar.

El chico parecía asustado, era evidente que temía por la vida de su padre:

-No te preocupes muchacho, no pienso dejar que tú padre abandone esta vida. No comenzaré hasta que Yahiko no haya terminado con eso.

El chico asintió, y él no tardó en terminar con las hiervas, cuando se las entregó, esta cogió un poco de agua y la vertió en el recipiente, seguidamente las mezcló bien hasta crear una pasta bastante espesa. Con cuidado y con su ayuda, ambos retiraron el vendaje, rápidamente él presiono la herida mientras ella aplicaba la extraña pasta en el lugar.

Cuando apartó sus manos, descubrió no sin cierto asombro que la herida había dejado de sangrar. Chiyo, retomó una vez más su trabajo y sacando aguja y un hilo en cierto modo bastante grueso se acercó al fuego que Tsunami hacía poco había encendido y tras quemar la punta de la misma se acercó al cuerpo del hombre. Con suma rapidez y maestría, esta comenzó a coser la herida.

-¿Qué hace?, ¿no tiene que retirar esa cosa antes?

-Tranquilo chico, esa pasta se irá expulsando poco a poco. Ahora lo importante es coser la herida y que se desinfecte bien.- Cuando terminó con eso, Chiyo sonreía triunfante, miró a su alrededor y encontró la copa de sake que Tsunami le había llevado, se la bebió de un trago y después miró al muchacho.- Has hecho un trabajo increíble muchacho, dime, ¿no quieres abandonar a Yahiko, y pasar a ser mi aprendiz?

El chico negó, más fue él quien hablo.

-Ese muchacho no es mí ayudante Chiyo, tan solo viajábamos juntos en la diligencia. Lo que me recuerda, ¿a quién debo agradecer el encontrarme con vida?, Ni siquiera me has dicho tú nombre muchacho.

-Es Naruto, yo soy el futuro Lord Namikaze Naruto.

-¿Lord?

El grito provino ahora de la posadera de Tsunami, que no se esperaba que ese muchacho fuera un Lord.

-¿Segura que mi padre saldrá adelante, vieja?

Preguntó este fijando su mirada en Chiyo, cosa que Yahiko agradeció, pues al escuchar el apellido del chico, su memoria había comenzado a trabajar.

-No es cosa hecha muchacho, pero al menos hemos conseguido que la herida se cierre, eso ya es un buen punto a su favor, queda ver su recuperación y si él es fuerte.

-Me alegro.

Yahiko iba a decirle algo al chico cuando se percató de que este se dejaba caer lentamente al suelo. Corrió hasta el muchacho y al tocarlo se alarmo.

-Chiyo, ¿acaso no has notado que el muchacho está ardiendo?

Cuando quiso darse cuenta, el chico se había desmayado por completo. Cogió a este en brazos y seguido de cerca por Chiyo, y siendo guiado por Tsunami, llegaron al cuarto de este. Cuando depositó al chico en la cama, se percató de que en ese cuarto también había vendajes, llenos de sangre, se percató de que Chiyo hablaba con Tsunami, más no le dio importancia, desvistió al joven y lo despojó de la camisa que portaba, cuando hizo esto, soltó una exclamación de sorpresa.

El chico tenía vendado todo el pecho al completo. Más no sangraba, giró el cuerpo de este y ahí en la espalda, descubrió un corte bastante profundo y feo: El corte iba desde donde acababan los hombros, hasta casi la cintura. Comenzó a retirar los vendajes, y una maldición escapó de sus labios.

La herida era claramente una herida infringida a posta, y lo peor de todo es que esta estaba infectada. El olor que despedía la herida no era un buen presagio y ni que decir del color de la misma. ¿Cómo había podido seguir adelante con semejante herida?

Se giró para pedir ayuda a Chiyo, y se la encontró con otra copa de sake, por eso despreciaba a esa mujer, su vicio era la bebida y si perdía su juicio no podía servir de ayuda. Furioso se acercó a ella, cogió la copa que sostenía y la voleó lejos.

-Mientras te encuentres aquí no probarás ni un sorbo más de licor. Ahora ayúdame, o perderemos al chico.

Chiyo bastante molesta con él lo siguió, cuando vio lo mismo que él había visto susurro:

-Madre del amor hermoso.

Y corrió fuera del cuarto, para más tarde regresar con su maletín, Yahiko, miró alrededor de la estancia y se sorprendió al encontrar su maletín encima de la mesa. Se acercó al maletín y encontró varios papeles en el lugar. Cada uno tenía apuntado un numero y debajo del número diferentes cosas.

Tras echarle un vistazo a esos papeles, se sorprendió al descubrir que era una especie de seguimiento de cada uno de los siete pacientes que había tenido, los términos que el muchacho utilizaba para explicar lo que les pasaba a cada uno de ellos, y sobre todo el como estaba todo detallado, le hicieron comprender que ese chico, tenía más nociones de medicina de lo que se creía, más eso solo podía ser posible si el chico estaba estudiando para ser médico, y si eso era así, solo podía deducir que su padre no estaba al tanto de ese detalle.

Sonrió de medio lado y al buscar en su maletín descubrió dos nuevas notas en el interior. Una llevaba un registro de lo que había utilizado y lo que debía reponer, la otra era más curiosa, había dos nombres escritos: Lord Sarutobi Hiruzen y Akasuna Sasori.

Miró en el escritorio una vez más y descubrió tres sobres, uno iba firmado dirigido para Lady Hanare, el segundo para Lord Uchiha Obito y Hatake Kakashi y por último uno hacía Lord Uchiha Madara.

Al leer el nombre de esos dos últimos sobres, Yahiko, se quedó algo extrañado, a uno lo conocía porque había tratado a su prima en el hospital, más el otro... Lo recordaba de algo, y por extraño que le pareciera tenía que ver con el apellido Namikaze.

Yahiko se dedicó a intentar recordar y de un momento a otro dejó caer los tres sobres y dos frases atravesaron su mente como si fueran un puñal, más cada una dicha por dos hombres diferentes:

-"Así es, Lord Sarutobi desea que le demos su merecido al joven Namikaze."

-"Madara, lo dejó bien claro, Lord Namikaze y quien lo acompañe, no deben sobrevivir."


Ya no voy a decir que dias subire un capitulo, simplemente me comprometere a terminar esto y dejar un completo a esta historia.

Espero que les este gustando. Gracias... nos estamos leyendo. Adios.