I may have failed but I have loved you from the start.

Chapter 12

Bella POV

Un rayo de sol golpeó mi cara y abrí los ojos. El inminente dolor de cabeza se hizo notar al instante y volví a cerrar los ojos. Volteé en la cama hacia mi derecha, me estiré y despegué de nuevo los párpados, dispuesta a levantarme. Lo que no esperaba era encontrarme a Edward a mi lado en la cama, claro. Abrí mucho los ojos y miré a mi alrededor. El suelo de la habitación estaba lleno de ropa, pude reconocer mi blusa y mis shorts, pero también una camisa negra y unos vaqueros. Un momento, si la ropa de Edward estaba en el suelo, ¿que tenía él puesto? Levanté las sábanas temiéndome lo peor. Un escalofrío recorrió mi espalda.

- ¡¡Edward Anthony Masen Cullen!!

Edward POV

Un grito desgarrador trajo mi conciencia de vuelta. Despegué los párpados y me giré lentamente. Vi a Bella, sentada sobre la cama a mi lado en ropa interior y con el pelo alborotado. Me dolía la cabeza, pero recordaba la noche de ayer con todo lujo de detalles.

- ¡¡Edwaaaaaaaaaaaaaaaaard!! – volvió a gritar Bella.

- ¿Qué…? – murmuré yo. Aún no estaba despierto del todo y no comprendía por qué me gritaba.

- Estúpido violador egocéntrico insensible y aprovechado. ¿Qué me hiciste anoche?

Ah, eso. Pensé. Bueno, es normal que esté enfadada, pero tanto como para llamarme violador aprovechado…

- Bella, a mí no me eches la culpa. Culpa al whisky. – en cierto modo tenía yo razón.

La forma en la que Bella me miró no me gustó nada. Estaba enfadada, muy enfadada. Más bien furibunda.

- No me lo puedo creer. ¿Todo por demostrarme que borracha me rendiría ante ti?

Yo no pude reprimir una sonrisa. Había ganado esta batalla. Ella me dedicó otra mirada de esas que no auguran nada bueno. Presentía que se iba a poner a gritarme. Pero en vez e eso se levantó (aún llevando tan sólo un minúsculo tanga a juego con un sujetador como prenda)y con toda la tranquilidad del mundo recogió del suelo mi camisa, mis zapatos y mis vaqueros y me los dejó en el regazo. Yo la miraba, confuso, ella me devolvió la mirada, ausente, impasible.

- Vete. – dijo simplemente, con un hilo de voz. Eh, Bella. Grítame. ¿Por qué no me gritas? ¿Por qué no te lanzas sobre mí para tirarme del pelo?¿Por qué me susurras?

- Pero…yo…

- No. No quiero oírte, ni verte, no quiero nada de ti. Ya has ganado, ¿estás satisfecho? Por mí puedes estarlo. Pero ahora vete.

Me quedé mirándola completamente desconcentrado. No entendía por qué se ponía así. Está bien, había aprovechado que estaba borracha, nada más. Ella me devolvía la mirada, fría. Notaba que ahora mismo, a pesar de estar a medio metro de distancia, se encontraba a miles de kilómetros de mí. Me sentí mal, me sentía… arrepentido, no pretendía que se enfadara tanto. No sabía que hacer, no quería dejarla porque sabía que si me iba ahora la perdería para siempre. Y no quería perderla. Me estremecí ante esa posibilidad.

- Edward, por favor… - susurró ella bajando la mirada al suelo. Quería que me fuera, quería que me fuera de verdad y para siempre. Me levanté, me puse los vaqueros y los zapatos y salí de allí, arrastrando los pies. Ella no dijo nada, yo la miraba, sin saber qué decir. Crucé el marco de la puerta y Bella la cerró tras de mí. Durante un segundo me quedé allí, pensando en lo egoísta, insensible y gilipollas que había sido. Y en mi pecado estaba mi penitencia.

Bella POV

Cerré la puerta de mi habitación con pesar y después me dejé resbalar hacia el suelo con la espalda pegada a la madera. Me sentía fatal no, peor aún. El día de mi cumpleaños me había emborrachado como nunca y había acabado acostándome con el tío más gilipollas y ególatra de toda la ciudad. Y lo peor de todo es que no recordaba nada. Me puse a llorar en silencio, las lágrimas caían una detrás de la otra. No se cuánto tiempo estuve allí, pero de pronto alguien metió la llave en la puerta y empujó, yo me levanté tan rápido como pude y me limpié las lágrimas, pero se me notaba demasiado.

- Bella… ¿qué haces en ropa interior…y llorando? – dijo Alice, preocupada.

Yo no dije nada, miré fijamente al suelo sin poder levantar la vista y mirar a Alice a la cara. Entonces mis hombros se convulsionaron en un sollozo y Alice se acercó a mí y me abrazó con fuerza. No dijimos nada ninguna de las dos durante un rato, y cuando ya me calmé y las lágrimas cesaron me sentó en el sofá y me preguntó:

- ¿Qué ha pasado?

- Yo… Edward… - mascullé, con la voz pastosa.

- ¿Edward? ¿Qué te ha hecho? – Alice, como siempre tan intuitiva.

- Él me dijo que caería ante él a la primera, yo…le dije que no, que ni borracha. ¡Se lo tomó en serio! Pensé que no lo haría… pero ayer bebí tanto… que no sabía ni lo que hacía. Y… yo… nos acostamos Alice… y no recuerdo nada… no se.- se me escapó un sollozo.

Alice me miró estupefacta pero no comentó nada. Se quedó pensativa un rato y después me abrazó.

- No hagas ni caso Bella. Haz como si no hubiese pasado nada. – susurró ella.- Y pensar que esa persona es mi hermano… nunca pensé que llegaría a tanto.

Edward POV

Me metí en mi habitación y me duche, descubrí a Emmett y a Rose dormiditos en la cama de este y a Jasper tirado en su cama. Eran las dos de la tarde. Tras asearme bajé a comer algo, porque me moría de hambre y mientras caminaba por los jardines, completamente ausente oí como alguien gritaba mi nombre.

- ¡Edward!

Me giré y descubrí a una muy enfadada Alice corriendo en mi dirección. Di dos pasos hacia atrás pero choqué contra un árbol. Alice se paró a 20cm de mí y me miró a los ojos, después me propinó un puñetazo en el estómago.

- Cerdo asqueroso.- susurró. No, dos personas en un día no.

- ¿Alice? – dije agarrándome la barriga, mi hermana tenía fuerza.– ¿Pero qué…?

- ¿Todavía tienes la cara de preguntarlo? – fui a abrir la boca pero ella alzó una mano y siguió hablando.- No, no intentes disculparte Edward. ¡Eres increíble! De verdad que no consigo creerme que… ¡Qué coño! Sí que consigo creerme que seas tan miserable como para emborrachar a Bella sólo para poder acostarte con ella.- ¡Qué! ¿De qué demonios estaba hablando Alice? ¿Acostarme? ¿Bella y yo?- ¡Eres un desecho social, un gusano, un…!

- ¿Acostarnos? – le corté, incrédulo.

- ¿Crees que soy boba?

- ¿Bella y yo nos acostamos?

- Bueno… me parece que está bastante claro. Los dos os habéis despertado en ropa interior en la misma cama, y ayer cuando Jazz y yo os dejamos estabais… en fin.

- ¡No me acosté con Bella!

- ¿Cómo?- a Alice se le salían los ojos de las órbitas.

Flashback

Bella tiró de mí y me metió en su habitación, cerrando la puerta tras nosotros. Me quitó la camisa apresuradamente sin dejar de besarnos. Yo no sabía que hacer. Tenía a Bella ahí, servida en bandeja pero algo me impedía tomarla. Notaba que la temperatura de la habitación ascendía sin control y así misma la temperatura de mi cuerpo también. Me tenía que controlar. Bastante había aprovechado que Bella estuviese borracha como para meterme en la cama con ella ahora, no quería que mañana ella no se acordase de esto, sentía que si me acostaba con ella me iba a precipitar demasiado, y no quería estropear nada. Me estaba volviendo estúpido. Pero ella no me ayudaba en absoluto. Comenzó a mordisquearme el cuello y yo temblé. Me empujó y me tendió sobre la cama. Después se sentó a horcajadas sobre mí y me besó el pecho, hasta llegar al ombligo. Yo a su vez intentaba mantener la mente en blanco pero cada roce suyo me alteraba el pulso y otras cosas. Desabrochó el botón de mi pantalón y bajó la cremallera lentamente y después tiró de mis vaqueros hacia abajo tortuosamente. Cogió mi mano y la puso en su cadera mientras que con la otra mano se desabrochaba ella sola el short. Agarró mi otra mano y la apoyó al otro lado de su cadera poniendo sus manos sobre las mías y haciendo que bajara sus pantalones. Acaricié su muslo con cuidado y ella se inclinó para morderme el labio. Y desistí, mandé todo a la mierda y decidí dejarme llevar. Desabroché los botones de su blusa y comencé a besar sus pechos, su vientre… Bella suspiraba y soltaba risitas. La besé de nuevo en la boca y rodeé su cintura con mis brazos para desabrochar su sujetador y ella me besó el cuello. Entonces, pasó algo que para nada esperaba. Bella suspiró de nuevo y susurró tan bajo que pensé que me lo había imaginado.

- Te quiero…

Paré de forcejear con su ropa interior al instante. ¿Qué había dicho? Había dicho que me quería, y lo había dicho bien clarito. Puede que no supiese ni lo que decía, pero los borrachos nunca mienten ¿o no? Un calor indescriptible inundó mi pecho y otra vez esas luces de colores se hicieron notar en mi estómago. Sin poder evitarlo me levanté de la cama dispuesto a salir de esa habitación. Bella se me quedó mirando, confusa.

-¿Dónde vas?

Yo me acerqué a ella y le acaricie la mejilla de forma dulce, ella cerró los ojos ante el contacto.

-Shh… tú duerme Bella. Estarás ya hecha polvo.

-No quiero dormir. –dijo ella. Yo no le contesté, salí de la habitación y cerré la puerta. Me dirigí al balcón tras coger el paquete de Marlboro y un mechero. Me fumé como cinco cigarros mientras meditaba durante no se cuánto tiempo en todo lo que había pasado. No pude aprovecharme de Bella borracha cuando me dijo que me quería, simplemente no fui capaz. ¿Me lo habría dicho en serio? No lo sabía. ¿Yo la quería? Claro que la quería, ¿a quién pretendía engañar?

Cuando tuve la mente más despejada volví a la habitación, cuando me acerqué a la cama vi que Bella estaba plácidamente dormida."Es mejor así" pensé; y me metí junto a ella en la cama, abrazándola por detrás.

Fin del flashback.

-¡Edward! Te estoy hablando. – Alice me trajo de vuelta a la realidad. Me había abstraído en los recuerdos de anoche.

-¿Sí?

- ¿No ha… pasado nada? – preguntó.

- No.

- ¿Por qué? – preguntó Alice reprimiendo una sonrisa.

- ¿Cómo que por qué?

- Venga Edward, te conozco y la primera oportunidad que hubieses tenido la hubieras metido en tu cama. ¿Por qué ella no? – Mierda, Alice me conocía muy bien.

- Por nada.-me apresuré a aclarar. Bajé la mirada y creo que hasta me ruboricé ligeramente.

- Ya…

- ¿Era su cumpleaños? – se parecía más a una pregunta que a una excusa.

- No soy estúpida hermanito.- me sonrió ampliamente. Yo no dije nada, tampoco le miraba a la cara. – Vamos, cuéntame.

-¡Eres mi hermana pequeña! No podría contártelo.

- A parte de tu hermana pequeña soy una grandiosa Celestina. Venga, escúpelo.

- Cre-creo que… la quiero, Alice.