Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y de su maravillosa obra Crepúsculo yo simplemente los tomo prestados.

Capítulo XII

"Una historia"

Bella POV

—Bien, no tiene mucha ciencia—indicó Rosalie después de haberse amarrado al cabello rubio y de que yo me hubiera cambiado los anteojos por las lentillas – estricta orden de Alice– y me hubiese puesto la seguridad necesaria—solo tienes que tratar de mantener el equilibrio en primera instancia—explicó sosteniéndome de la mano con fuerza

—Decirlo es muy fácil—me quejé moviéndome como estúpida y sin encontrar el punto de apoyo perfecto. Era ridículo

—Inténtalo Bella, yo sé que puedes—animó Alice dando vueltas alrededor. Respiré profundo y me solté de Rose… no duré ni tres segundos antes de caer.

El panorama fue el mismo durante casi una hora… sin embargo, después de tanto porrazo e intentarlo, ya lograba mantenerme de pie por mí misma y estaba lista para el segundo paso, según Rose. Ella y Alice me tomaron cada una de un brazo

—Derecha—dijo Rosalie y moví ese pie conjunto a ellas—muy bien, ahora izquierda. Eso es—comenzamos a movernos lentamente—de nuevo, vamos. Derecha, izquierda… ¡Excelente!—Animó y sonreí al ver cómo de a poco en poco lo iba consiguiendo.

No sé exactamente el tiempo que transcurrió pero ya casi podía patinar por mí misma, claro que seguía cayendo aunque ya sabía como recibirlo mejor y no dolía tanto.

— ¡Así Bella! ¡Whou! ¡Estás lista para el Roller Derby! —Animaba a gritos Alice desde la barra, supuse que debía estar descansando para no provocar un ataque de asma. Pronto se le unió Rosalie y me concentré en no caer y conseguí dar la vuelta alrededor de un arco de básquetbol sin percances. Alcé los brazos gritando de pura satisfacción de haberlo conseguido. Sin embargo al hacer esa estupidez, no me fijé en una barrera

— ¡Mierda!—Grité y no pude hacer nada para evitar quedar con el estómago en la barra de metal.

—Joder, ¿no se supone que la iban a cuidar?—No sé de donde salió Emmett pero saltó la valla y me sacó de ahí.

Inspiré entrecortadamente aún doblada en dos. — ¿Estás bien pequeña?—Quise decir "Si" pero la voz no me salía por lo que me limité a asentir—Ven, siéntate—me hizo poner el trasero en el piso y me quejé un poquito al enderezarme

—Dios mío, Bella, ¿Te encuentras bien?—Preguntó preocupada Rosalie

—Perdónanos es que…—alcé una mano, interrumpiendo a Alice

—No, tranquilos… fue mi culpa. —Sonreí y me incorporé al sentir que el dolor pasaba.

—Ustedes debieron fijarse más, podría haberle pasado algo grave—se dirigió a ellas el grandote y simplemente bajaron la cabeza

—Relájate Emmett, no fue culpa suya… yo no me fijé y ellas no podían haber hecho nada—me encogí de hombros—además ya me siento mejor—me paré con su ayuda y luego logré estabilizarme sobre los patines—y grité mierda, deberían sentirse orgullosos—limpié mi trasero.

—Vale, eso es un avance importante—el ceño de Emmett se suavizó

—Me alegra saber qué estás bien—suspiró Alice—creí que te ibas a partir en dos—continuó

—Para eso necesita otra cosa—Rosalie meneó las cejas sugestivamente y sentí mis mejillas arder de vergüenza

—Ya, creo que ha sido todo para mí por hoy—desvié el tema y me quité el casco—muchas gracias por todo pero ya es tarde y debo volver—se lo tendí a Rose y negó con la cabeza

—No, quédatelo y úsalo. Debes practicar—me guiñó un ojo

—No puedo aceptarlo—alcé la mano nuevamente

—Joder, no es un regalo, es un préstamo. Ya has aprendido lo esencial y solo te queda ponerlo en práctica—indicó Alice perdiendo la paciencia

—Ten paciencia con la pequeña, no te exasperes tanto—le dijo Emmett y se miraron mal por unos segundos

—Ya, ya… vale. Me los llevo. Pero no peleen—alcé ambas manos

— ¡Ese es el carácter de mi chica!—Exclamó Rosalie provocándome una sonrisa. Luego de eso me fui patinando– patéticamente, cabe decir– hacia la casa y en la puerta me quité las cosas, metiéndolas dentro de mi mochila

—Deberías usar siempre las lentillas, te ves mucho más bonita—comentó Rosalie en un momento en que los dos hermanos Masen entraron a su vivienda

—Uhm, gracias—le sonreí tímidamente

—Tú me recuerdas mucho a mí—dijo de la nada y sentí que lo que decía era una soberana estupidez

—Eh…—la miré haciendo una cara de ¿Estás jodiéndome?

—No, de verdad. Bueno, solo que yo era mucho más gorda—asintió para si y pestañeé un par de veces

— ¿Qué? —Pregunté sin poderlo evitar—perdón, no tienes que contestar—me apresuré en agregar

—No, tranquila. No me avergüenza—sonrió y miró al horizonte— solía pesar mucho, porque intentaba superar el divorcio de mis padres… era una tonta pero me importaba muy poco—se encogió de hombros—o eso creía hasta que comenzaron a molestarme y cosas así. Ya sabes, en primaria los niños son muy crueles y más todavía en secundaria. Fue en primer año de preparatoria que conocí a Emmett, era el único que me hablaba y yo le detestaba por no dejarme sola y por prohibirme comer dulces a cada hora. Yo creía que lo odiaba pero en realidad no, luego me di cuenta de que estaba enamorada de él y que nunca me iba a tomar en cuenta por ser una gorda—escuchaba con atención—éramos amigos, me repetía siempre pero no conseguía metérmelo en el cabeza… yo le seguía queriendo igual. Y entonces… pensé… si no te gusta ser así, cambia, baja de peso y siéntete a gusto contigo misma—me miró sonriendo—me metí a un gimnasio y muchas veces quise abandonar pero Jasper y Emmett me apoyaban… él iba conmigo incluso. Siempre fue tan dulce… y finalmente un día le confesé todo lo que sentía, en medio de una llantina terrible porque mamá se iba a casar otra vez... —sus ojos demostraban los recuerdos de todo aquello—ya podrás imaginar lo que pasó luego… bajé de peso hasta quedar así, como yo quería estar y Emmett es mi novio. Y lo que más aprecio… es el hecho de que él se enamoró de mí siendo lo que era… él fue capaz de mirar más allá de mis kilos. Además, aprendí que no importa cómo seas o cómo te vistas, si la gente no quiere aceptarte, no lo hará jamás… es por ello que tú debes quererte y estar a gusto contigo misma, y eso Bella, eso es lo que realmente importa no lo que la gente pueda pensar de lo que hagas o lo que uses—asentí tragándome un gran suspiro

—Es… es una historia realmente inspiradora Rosalie, me ha llegado profundamente. Muchas gracias por confiar en mí tanto como para contármela—y naciendo de mí, le di un abrazo que correspondió en seguida.

-o-

Después de aquel momento, me despedí de Emmett, Alice y la madre de ellos, además de Rosalie y luego manejé a mi casa, sin poder dejar de darle vueltas a lo relatado por la rubia y compararlo con mi vida…

Dudé en ir a mi casa y decidí que primero iría a ver que tal iban las cosas en la reservación, después de todo no tenía ninguna gana de volver con Charlie y seamos sinceros, él tampoco quería.

Estacioné y me bajé sin percances. Aunque cuando comencé a caminar, sentí que me dolían un poco las pompis… aunque supuse que era lo menos, teniendo en cuenta la cantidad de veces que caí. Sin embargo no pude evitar sonreír al recordar que ya era capaz de andar sobre los patines y todo gracias a la perseverancia de las chicas. Ellas no se rendían y yo me proponía seguir su ejemplo.

—Oh, qué alivio verte Bella. Tengo que irme y no hay nadie que se encargue— me dijo a modo de saludo Leah cuando me encaminaba a la oficina de Billy. Se notaba que se encontraba más que copada de trabajo, puesto que llevaba como tres platos acomodados en sus brazos.

—Si…enseguida, solo déjame ir a hablar con el jefe—señalé a mis espaldas y ella asintió con una sonrisa siguiendo de largo a las mesas.

Por mi parte, me encaminé donde Billy y le anuncié que tomaría el turno hasta las once, él me dijo que no había problema y que lo anotaría para recordar que debía pagarme. Me hallaba casi tan familiarizada con el apodo que me decía que a menos que lo pensara no me daba cuenta que no conocía su significado.

—Lo siento Bella, pero Emily está un poco enferma y necesito ir a casa, mi madre los cuida pero tiene cosas que hacer— se excusó a la rápida Leah, quitándose el delantal

—No tienes de qué preocuparte… yo tengo todo el tiempo del mundo— nos reímos un poco y luego ella se disculpó, dejándome sola con las órdenes.

Suspiré tomando con cuidado la primera y la segunda simultáneamente. Pudiste andar en patines, puedes con esto, me alenté poniéndome en marcha.

A lo largo del tiempo que llevaba trabajando en este lugar, los clientes cada vez eran un poco más amables y por lo menos me dirigían la mirada cuando les entregaba los platos, a lo que yo les sonreía tímidamente.

Además, contra todo pronóstico, los platos de Billy se encontraban intactos.

El hecho de saber que podía hacer las cosas que me proponía, me hacía sentir sumamente contenta y satisfecha.

—Gracias Sue—grité cuando me entregó más platillos deliciosos. Realmente olían exquisito y moría por probarlos.

Entonces, justo cuando iba saliendo del lugar con suma precaución de no chocar con nadie… sentí de repente un fuerte impacto siéndome imposible sostener las bandejas y a mí misma.

Terminé en el piso en medio del tremendo ruido que hicieron los platos y vasos al quebrarse.

Mis anteojos volaron por el aire y gemí. Todo había sido un completo desastre, ¡Soy tan torpe! Me lamenté buscando mis lentes.

— ¡Perdóname! Te juro que fue sin querer—alguien me tomó de la mano y me alzó sin que yo tuviese que poner mucho de mi parte ¡casi me saca volando! —Lo lamento tanto, no te vi—seguía disculpándose y bizqueé en su dirección. —Ah, cierto—y entonces me entregó mis anteojos. Luego de colocármelos lo miré con detenimiento.

Era un joven definitivamente nativo, lo supe por sus rasgos

—No pasa nada, de veras—me zafé de su cálido agarre

—Eres un imbécil Seth, mira lo que has hecho—dijo otro muchacho riendo y apoyándose en el hombro del tal Seth. Éste solo me miró y bajó la mirada avergonzado

—La botaste e hiciste que se le quebrara todo, puedes golpearlo si quieres—me ofreció otro sonriendo ampliamente—si te da pena puedo hacerlo por ti—se rieron y noté que toda la atención recaía sobre nosotros y además yo no había pronunciado palabra, pareciendo una completa idiota

—No… no es nada. Debí fijarme más, me disculpo—me sonrojé al notar cómo el que respondía al nombre de Seth me contemplaba fijamente

—Y ahora la avergüenzas, ¿te quieres ligar a la señorita? —Le preguntó un chiquillo golpeándole el hombro. Me ruboricé más y acomodé con nerviosismo mis anteojos

—Tu táctica apesta Seth—molestó el otro individuo

—Ya basta. Lo siento…—me miró pidiendo mi nombre

—Eh, Bella—extendió su mano y la acepté, apretándola ligeramente

— ¿Qué sucede aquí?—Se oyó la voz de Billy en la estancia y yo me apresuré en recoger las cosas rotas. Nada podía salir tan bien en mi vida, maldita sea. Me molesté injustamente con todo el mundo

—Ah… tío, lo siento, de veras. Es que choqué con Bella y la derribé… no fue ni de asomo su culpa—se explicó atropelladamente Seth y los otros dos soltaron risitas burlonas

—Tanto tiempo muchacho. Hola Quil y Embry, ¿es qué ya no tienen modales suficientes para saludar a su tío? —Billy sonrió y yo me sentí peor. No podría haber chocado con otro ¿cierto?

Los aludidos se apresuraron en abrazarlo y yo me escabullí disimuladamente a la cocina, con el tiradero en la bandeja

—Te has dado un buen golpe ¿eh? —Sonrió Sue y yo me limité a asentir ruborizada

—No sé de dónde salió no lo vi… y tenía que ser familiar de Billy, ahora de seguro me va a despedir—me lamenté

—No comas ansias niña—fue todo lo que dijo con una mueca maternal siguiendo en lo suyo

Y justo cuando iba decirle algo, irrumpió Seth en la cocina

—Hola tía Sue…—saludó a la mujer y ésta le dio un muy apretado abrazo—ya… basta—masculló el joven. Era un adolescente primerizo… se notaba en sus facciones todavía redondeadas y lo desgarbado de su cuerpo. A lo sumo tendría unos quince años.

—Tanto tiempo, tú y tus hermanos son unos ingratos, nunca nos vienen a ver igual que ese hermano mío. —Dijo Sue con reproche y el chico solo se encogió. Luego me dirigió una mirada avergonzada

—Eh… Bella, mi tío dice que te espera en su oficina—suspiré abatida y del mismo modo me encaminé al lugar, y antes de irme por completo, Seth me tomó del brazo—lo siento muchísimo— se ruborizó bajando la mirada

—Si, yo también —murmuré alejándome.

Al llegar, di dos toques suavecitos y de inmediato oí un pase.

—Siéntate—pidió y obedecí sin decir ni una sola palabra—ahora, Qahla, explícame lo que sucedió ahí fuera—habló con voz dulce, no con la de un jefe que pretende echarte, supuse.

—Bueno… juro que no lo vi venir… yo venía con mucha precaución y de pronto solo apareció y… ya podrá imaginar el resto—miré mis dedos retorcerse

Rió y alcé la vista confundida

—No tienes que preocuparte. Seth ya me lo aclaró todo. No te opaques con ese gesto Qahla—me contuve de preguntar. Y por el contrario, sonreí ampliamente

— ¡Muchas gracias!—Exclamé fuera de mí

—Gracias a ti por no golpear a ese ridículo—sonrió

—Fue un accidente, no había razón para la violencia—medité ganándome una breve carcajada.

—Bien, ve afuera y alumbra al mundo Qahla—hizo un gesto para que me fuera y con una sonrisa me puse de pie

— ¿Aún no es tiempo de saber qué significa eso?—Pregunté como que no quiere la cosa

—Primero debes creerlo y luego saberlo— apuntó con voz profunda y yo fruncí el ceño

— ¿Cómo puedo creer algo que no sé? —Interrogué confundida

—Solo debes creer, nada más que eso. Y tranquila que no te estoy insultando—me guiñó un ojo y asentí resignada

—Supongo que me dirá cuando sea el tiempo... —sonrió y me fui, cerrando tras de mí.

Después del suceso, la gente me miraba de reojo y después se limitaba a seguir sus conversaciones. Para mí significó un gran alivio.

Cuando eran las diez y algo, recibía una orden y de la nada apareció aquel muchacho, otra vez.

—Hola—saludó tímidamente provocándome un respingo porque no lo había escuchado acercarse

—Hola—respondí con el aliento entrecortado por el susto—me asustaste—confesé

—Vaya, lo siento de nuevo, creo que solo te causo problemas—se rascó la nuca con una mueca graciosa que iba de la vergüenza al nerviosismo

—No, descuida. Es que soy muy torpe y despistada—le resté importancia y miré hacia Sue, quien se movilizaba con garbo en la estancia, preparando lo pedido

—Eres Bella, ¿cierto? —Preguntó

—Ajá—asentí—y tú, eres Seth ¿verdad?—Sonrió metiéndose las manos en los bolsillos de su vaquero. El chico podría ser pequeño de edad, pero era más alto que yo, no por mucho… aunque a él le quedaba un buen resto por crecer todavía.

—Así es, y soy el sobrino de Billy. El viejo es increíble ¿a qué si?—Asentí con una sonrisa

—Es una excelente persona—acomodé mis anteojos

— ¿Cuántos años tienes?—Se apoyó contra un estante y éste se movió dejándolo casi en el piso, solté una pequeña risita que sofoqué con mi mano. —Este… solo quería comprobar su firmeza—se encogió de hombros fingiendo indiferencia, pero su rostro ruborizado lo delató.

—Descuida, te creo—alcé mi pulgar. El chico era agradable y me alegraba, de un extraño modo—tengo diecisiete, ¿y tú?—Me miró con los ojos abiertos

— ¿En serio tienes diecisiete? Whoa, pensé que tenías como dieciséis—no supe decir si eso era bueno o malo, por lo que me limité a sonreírle—yo tengo quince—hizo un gesto de desencanto y alcé las cejas confundida—supongo que no me ves como un candidato para ser tu novio—dijo con pesar y no pude sofocar mi risa

—Oh, tú no quieres ser mi novio, definitivamente no— sonreí

— ¡Listo! —Gritó Sue y tomé la bandeja

—Disculpa—me excusé todavía riendo de su inocente– casi ridícula– idea. La dejé sobre la mesa y atendí otra que pedía camarera. Me pregunté dónde estarían Rebecca y Rachel, las hijas de Sue como había dicho Leah, yo no las había visto jamás. Medité.

Cuando volví para entregar la libreta, me topé otra vez con él

— ¿Por qué no? ¿Acaso tienes novio? —Preguntó y yo sentí que mis mejillas se coloreaban un poco, aunque gracias a la poca iluminación no era algo demasiado obvio

—No. —Respondí mirando con atención la costura de mi delantal

— ¿Entonces? ¿Es porque soy muy chico? Creceré—lo observé con los ojos abiertos

—Seth… primero, no tienes que preocuparte de crecer… ya eres bastante algo para tu edad—sonreí— y segundo, tú no quieres ser mi novio porque—Si Bella, ¿Por qué? — Pues porque tú conocerás a una chica de tu edad y verás que yo ni de asomo podría haber sido tu pareja o algo parecido—terminé asintiendo—además mi cabeza está en otras cosas, no en romances ni relaciones—y era cierto. Ni siquiera quería un nuevo amigo, con Alice, Rosalie y Emmett me bastaba. Jasper aún no lo sabía porque no compartía mucho con él.

Asintió y pareció reflexionar

—No lo sé…—percibí como si es que quisiese decir algo más pero se quedó en silencio, resoplando con frustración, finalmente suspiró—pero por lo menos déjame hablar contigo durante la semana que me quedaré… si no me voy a aburrir mucho—sonrió y yo lo miré con duda. No quería meterme con chicos de esta reservación porque si algo salía mal… la cargarían con la no-india y la verdad eso no me apetecía. Sin embargo antes de que pudiera decirle que no, Sue indicó que el pedido ya estaba listo.

Para cuando volví, el chico ya no se encontraba ahí y suspiré con frustración. Lo que menos quería era tener problemas, ya bastantes tenía.


Hola! ¿Qué les pareció el cap? Aquí aparece Seth jeje y Rose contó su historia. Y tranquilas a las que extrañan a Edward, que ya va a aparecer. Yo envidió a Bella, yo quiero aprender también u-u la última cosita que quiero decirles es que dentro de la misma historia se irán revelando las dudas que tienen y si no, yo se las responderé

Bueno chicas aquí les paso a dejar el cap, quiero darles las gracias por los reviews ¡son más de cien! Oh, que hermoso suena eso jaja y todo se lo debo a ustedes, además vamos por los 70 favoritos y alertas, ¡muchas gracias! Le prometo que me hacen muy feliz ;')

Ahora, perdón lo poco del mensaje pero tengo que salir y no quería dejar de actualizar porque así subo otro capítulo a la tarde, van a terminar aburriéndose jaja

Bueno, les deseo un buen día y espero que el capítulo haya sido de su agrado

Un abrazote de oso y muchas bendiciones

Chau chau

PD: Perdónenme si se me pasó algún error ortográfico y/o de gramática, por fis