Advertencia: Lenguaje soez. (? )
Aclaraciones: Los personajes de Naruto no son míos.
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Las calles estaban adornadas de aquí para haya, habían cientos de arreglos de todos los colores. Gente contenta iba y venía buscando en que ayudar para el gran Festival que se haría en Suna. Los aldeanos querían que todo estuviera perfecto para ese tan esperado día.
Hinata sólo miraba fascinada los colores y los rehiletes que los niños cargaban. Todos estaban alegres, sin importarles el que hiciera un calor de los mil demonios. De verdad que estaba muy emocionada al saber que presenciaría un festival que era de otra aldea.
Había visto los festivales de Konoha, pero jamás había jugado ni comido en los puestos que habían. Tampoco había jugado ni correteado como esos niños. Ella siempre estaba al lado de su padre quien no la dejaba hacer esas cosas ya que se veían mal en la futura líder de un clan tan poderoso.
Si hubiese sabido que al final el consejo la iba a rechazar, hubiera ignorado a su padre y hubiese sido una rebelde. Hubiera disfrutado de la vida sin importarle el que podría pensar su padre.
–¿En que piensas Hinata-chan? –
Hinata salió de sus pensamientos al escucha la interrogativa de Shiro.
–No es nada. – le dijo sonriendo tiernamente.
–No lo creo, hace un momento te mirabas feliz y alegre al ver toda esta maravilla… pero por un segundo te has quedado pensando y has dejado de sonreír.
Hinata se sorprendió mucho ante lo observativo que podía ser Shiro.
–Bueno, es sólo que –agachó la mirada. – ver esto me pone un poco melancólica. ¿Podrás creerme que esta es la primera vez que vendré a un festival?
–Eso es triste, pero estoy seguro que eso no es lo único que te pone así. –dijo mientras ambos aún seguían caminando.
Hinata suspiro. –Me pongo a pensar que eh desperdiciado mi vida tratando de ser la hija que siempre quiso mi padre y la líder que siempre quiso el consejo. Es decir, siempre eh querido ser una magnífica líder pero… al parecer mis esfuerzos fueron en vano y desperdicie toda mi vida en algo que al final no sirvió de nada. Me hubiera gustado vivir la vida a mi manera, sin presiones. –terminó sincerándose ante su amigo.
–Te entiendo perfectamente Hinata, recuerda que tengo una vida bastante similar a la tuya. Pero, desde que me ayudaste aquella vez, me diste una gran lección.
–¿Cuál? –pregunto curiosa.
–Nunca es tarde para vivir tu propia vida. – le sonrió. –Mírame, tal vez aún tengo deberes con el Imperio de mi padre pero ahora yo decido que hago y que no. Todo gracias a ti. Y ahora yo te devolveré el favor Hinata, aprovecha la oportunidad que se te está dando, da a conocer cuanto vales y cuando ganes esta batalla, has lo que siempre soñaste.
Hinata lo miro unos segundos asombrada. –Shiro… –
–Ustedes dos.
Ambos voltearon hacia el frente para encontrarse a Sasuke mirando los con el ceño fruncido.
–Caminen y no se queden atrás. –dijo visiblemente molesto.
Hinata sólo suspiro ante el reclamo de su compañero. Era un pesado, se enojaba por todo.
–Hai. –respondió acelerando el paso siendo imitada por Shiro.
–Vaya. – dijo Shiro estando a la par de la peliazulada. –Uchiha-san tiene un humor muy… especial.
Hinata no pudo evitar reír un poco ante el comentario. Sería mejor usar la palabra "malhumorado" en vez de "especial".
–Si, lo se.
–Pero creo que es comprensible.
Hinata pestañeo. –¿Cómo?
–Ponte a pensar. Ah vivido una vida bastante bizarra. Su familia fue asesinada por su hermano, había vivido solamente con el propósito de matar a su propio hermano, logró matarlo sólo para después saber que sólo lo estaba protegiendo… eso es demasiado triste. Imagínate ahora estar en el lugar de Uchiha-san. Ahora esta sólo, sin familia. No lo culpó por estar amargado siempre.
Shiro tenía razón. Ella ya lo había pensado pero no se lo había replanteado de esa manera. Jamás había pensado ponerse en los zapatos de Uchiha.
–¿Sabes otra cosa? –
–¿Qué? –pregunto volviendo a centrar su atención en Shiro.
–Tienes suerte.
¿Suerte? ¿De que tenía suerte? ¡Ella tenía todo menos suerte!
Shiro sonrió ante la mirada confundida de Hinata. –Lo digo por que al parecer a Uchiha-san le importan muy pocas cosas, entre esa lista de pocas cosas… estas tu.
Ahora si estaba confundida. Quiso reír de nerviosismo.
Iba a preguntarle de que se trataba todo el mal juego que le estaba diciendo, pero Sasuke llamó la atención de ambos.
–¿Vas a seguir cotilleando o vas a subir conmigo a la Torre?
Hinata suspiro. Sus cinco minutos de tranquilidad habían terminado.
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Gaara suspiro fastidiado. –Haz lo que creas mejor, Temari.
La rubia nombrada frunció los labios. –Eres un amargado Gaara. Yo sólo pedí tu opinión. Después de todo esta celebración es para ti.
–Creo todo esto innecesario.
–Créeme que no me extraña que lo pienses, pero enserio mereces que los aldeanos quieran darte las gracias por ser un buen Kazekage. Es un muy bonito detalle de su parte y tu no pareces entusiasmado.
Gaara alzó una de sus inexistentes cejas. –Aja, bien, repíteme la pregunta.
Temari sonrió ampliamente enseñando dos tarros diferentes de flores. –¿Qué flores quieres para adornar la aldea?
Gaara bufo discretamente por séptima vez. –¿Lo vez? Eso es trabajo para mujeres.
La rubia estuvo apunto de replicar pero callaron su regaño ya que tocaron la puerta del despacho.
–Adelante. –autorizó Gaara agradeciendo internamente.
Tras la puerta se apareció uno de los guardias de la entrada de la aldea. Al verlo dedujo que los de Konoha y el feudal ya habían llegado.
–Lord Kazekage, Temari-sama –hizo una reverencia ante los nombrados. –El feudal y su hijo han llegado junto a los de Konoha.
Gaara asintió. –Haz que pasen.
–Enseguida.
No pasaron más de diez segundos para que los recién llegados pasarán dentro del despacho.
–Youdame-sama, es un placer tenerlo en nuestra aldea.
El mayor asintió. –El placer es mío por haber sido invitado a esta gran celebración.
–No hay de que. Serán hospedados en uno de los hostales más reconocidos de la aldea, espero que sea de su agrado.
–Por supuesto.
–De acuerdo, será escoltado por mi hermana Temari. –volteó hacia Temari pidiéndole con la mirada ese favor.
La rubia asintió sin quedarle de otra.
–Síganme por favor.
Shiro y Youdame hicieron una reverencia ante Gaara para después salir del despacho, no sin antes que Shiro le dijera unas palabras a Hinata.
–Nos vemos en el festival. –dijo sonriente para después salir del despacho completamente.
Hinata sólo sonrió para disgusto de Sasuke.
–También es bueno verlos a ustedes –dijo Gaara llamando la atención de ambos. – en especial a ti Sasuke. No sabía que habías vuelto a Konoha.
Sasuke sólo asintió sin nada que comentar al respecto.
–Supongo que se quedarán al festejo.
–Es lo planeado, escoltaremos de regreso a Youdame-sama y a Shiro a su hogar así que no le encontramos sentido irnos si sólo se quedarán dos días. –dijo Hinata.
–Pues bienvenidos y espero que se la pasen bien en Suna. –dijo Gaara pensando internamente que Hinata había cambiado mucho. Bueno no la conocía mucho pero si lo suficiente para saber que ella era el tipo de persona tímida e insegura que todos querían proteger, y lo sabía por que era una gran amiga de su hermana. –Pueden hospedarse en el mismo hostal que el feudal. Creo que será más fácil su trabajo si están cerca de ellos.
Hinata asintió. –Gracias Kazekage-sama. –hizo una reverencia de agradecimiento.
–No hay de que.
Sasuke sólo miraba de mala forma al Kazekage. No le gustaba esa mirada que Gaara le lanzaba a Hinata, ¿Por qué rayos la miraba de esa manera? La miraba de pies a cabeza y eso no le agradaba ¿Qué no podía mirar sólo su rostro cuando le hablaba? Y claro, como siempre al parecer Hinata ni se daba cuenta de eso. Miles de hombres podían estar mirándole el trasero y los pechos y ella nunca se daría cuenta.
–¿Nos vamos ya? –pregunto sintiéndose enojado consigo mismo por estar pensando esas idioteces.
–Oh, si claro. –hizo una reverencia de despedida. –Hasta luego Kazekage-sama.
–Llámame Gaara.
–¿C-como?
–Eres amiga de mi hermana y además amiga de Naruto – el rostro de Hinata hiso una incomprensible mueca que ambos hombres notaron. – te consideró una amiga también. No hay por que llamarnos con honoríficos.
Hinata sonrió torcidamente. –Tiene razón, entonces llámame Hinata.
–De acuerdo.
Sasuke sólo miraba la escena con el ceño fruncido.
–Hyuga, vámonos. –ordenó hoscamente.
–Si. –respondió rápidamente. –Hasta luego Gaara.
–Hasta luego Hinata, Sasuke. –
Después de eso ambos salieron del despacho.
Mientras ambos caminaban hacia la salida de la Torre, Sasuke sólo estaba pensando y tratando de calmarse. No le gustaba nada estar sintiendo todas esas nuevas sensaciones.
Había sentidos celos varias veces en su vida, pero esos celos los causaba su hermano. Cuando su padre prefería a su hermano, cuando sólo lo felicitaba a él, cuando sólo a él le mostraba lo orgulloso que estaba, cuando Itachi lo superaba en todo. Sólo esos celos había experimentado, pero ahora era diferente.
No soportaba ver el que otros hombres mirarán a Hinata, que la desearan, que la mirarán detalladamente, que tratarán de coquetear con ella… no soportaba ver que Hinata aún sintiera algo por el dobe de Naruto.
No quería en lo absoluto ver a Hinata con otro hombre. El único que podía estar con ella era EL. Sólo EL la podía tocar, EL podía verla de pies a cabeza, EL podía aspirar su aroma, sólo EL podía poseerla.
Hinata había notado la tención de Sasuke al verlo caminar. Tenía algo pero no sabía que. Ese algo no le gustaba ya que tampoco le agradaba verlo así.
–Sasuke-kun ¿Te pasa algo?
Detuvo su caminar bruscamente asustando un poco a la Hyuga.
–¿Sigues amando al dobe?
Hinata pestañeo. –¿Qué?
–¿Sigues amando a Naruto? –se dio la vuelta para estar frente a frente. –respóndeme Hinata.
Estaba confundida ¿a que venía la pregunta?
–Y-yo… no entiendo. –dijo visiblemente nerviosa.
–Por supuesto que no lo haces. –chasqueo la lengua. –Tu no comprendes nada. –después de eso desapareció en una nube de humo.
–Sasuke. –susurro Hinata llevando su mano al pecho. Sentía los irregulares latidos haciendo que sus oídos vibraran. ¿Qué le estaba pasando? Antes no lo soportaba, le parecía irritante e insoportable pero de un tiempo para acá… ahora no quería separarse de el. Quería estar todo el tiempo posible a su lado.
Se supone que ella amaba a Naruto ¿no? Era imposible enamorarse de la noche a la mañana de una persona con la cual había pasado muy poco tiempo. Había amado casi toda su vida a Uzumaki Naruto, era imposible que ese amor de años se estuviese desvaneciendo poco a poco.
–Oh si es posible. Tal vez sólo me estoy resignando a un amor que jamás podré tener. –sonrió tristemente. Al darse cuenta que se había quedado parada en medio del corredor de la torre, pensó que lo mejor era irse al hostal en donde se hospedería.
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Seco con su brazo unas gotas de sudor que escurrían de su frente. Si que hacia calor. Le recordaba los días en los que viajó por varios desiertos.
Se preguntaba si ¿realmente fue buena la idea de volver a Konoha?
El propósito de su regreso era proteger la aldea que su hermano protegió hasta la muerte, no enamorarse de una chica que al parecer no sentía absolutamente nada por el que no fuera lastima de su miserable vida. Y si, lo aceptaba con todas sus letras se había enamorado y sabia que no era correspondido ya que miro la aflicción en el rostro de Hinata al escuchar el nombre de el dobe. Eso significaba que aún sentía algo por el ¿cierto?
Y sabia que la amaba por que sentía un profundo dolor al saber eso, saber que Hinata aún amaba a Naruto lo hacían estremecerse. No sentirá su ego herido al ser rechazado por una chica, sentía un auténtico dolor al ser rechazado por ella. Y sólo por ella.
Bufo exasperado al no encontrarle solución a todo ese problema. Entonces lo que pasaría era que ¿el se quedaría sin Hinata y ella mendigaría toda su vida por el amor de un cabeza hueca que apenas se inmuta de su presencia?
No.
Absolutamente no dejaría que eso pasará. Y no sólo por que el quería a Hinata a su lado si no que también era el hecho de que no quería mirar a Hinata humillándose más por ese rubio idiota que no sabía de lo que se perdía.
Lucharía por ella.
No dejaría que otro hombre la tocará o la mirará de más.
Y aún que ella no estuviera enamorada de el, entonces lucharía hasta conseguirlo. No se daría por vencido hasta que Hinata Hyuga fuese totalmente suya.
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–T-temari-chan… –la Hyuga miraba ruborizada a su amiga rubia. – De ninguna ma-manera voy a ponerme e-eso. –era un kimono blanco, estampado de flores rosas, la tela era preciosa pero la forma del kimono… no la convencía.
–Vamos Hinata-chan, sería de mala educación rechazar un regalo ¿sabías? –dijo poniendo una cara de tristeza fingida. Sabía que con eso ella aceptaría ponérselo.
Hinata resoplo y deseo haber cerrado con seguro la puerta de la habitación de el hotel en el que el Kazekage la hospedo.
–Anda Hina, pruébatelo y veras que querrás usarlo para el festival de hoy. – Se lo extendió esperando a que ella lo tomará.
Hinata miro la prenda dudosa. De verdad que le daría muchísima vergüenza portar eso ante tantísimas personas. Ese atuendo era para alguien que se sintiera segura de si misma, para alguien muy bonita… no para ella.
Sin quedarle de otra, tomó el kimono sin ánimo, haciendo que una gran sonrisa se enanchara en el rostro de Temari.
–¡Corre ah probártelo! Ya quiero ver como se te ve eso. –la a puro haciendo que Hinata asintiera sin mucho animo y que se dirigiera a él baño de la habitación.
Temari sonrió más y se sentó en la cama para esperarla. Ella había escogido ese vestido intencionalmente. Quería que la peli azul se hiciera distinguir entre todas las mujeres de la aldea, y en especial, quería que encontrará a un buen hombre de una vez por todas.
–E-estoy lista. – Se escucho la voz de la Hyuga detrás de la puerta del baño.
–¿Y que esperas para salir?
–No q-quiero, me da pe-pena.
–¡Vamos Hina, sólo estoy yo en la habitación no seas así! –exclamó esperando convencerla.
Pasaron uno a cuantos segundos antes de que Hinata abriera la puerta del baño y saliera lentamente del baño dejando boquiabierta a la rubia.
–Hinata… –pronunció Temari impresionada.
–¿Q-que? ¿Tan mal m-me veo? –pregunto insegura tratando de cubrirse con sus brazos.
–¡Que rayos dices! ¡Te ves bellísima! –exclamó parándose para tomarla de los hombros y guiará a un espejo que se hallaba en la habitación. – Pareces modelo. – le dijo en forma de cumplido mientras Hinata se detallaba en aquel espejo.
Ese kimono estaba muy pegado a su cuerpo. A los lados estaba un poco abierto dejando al descubierto sus muslos. Sus caderas se veían anchas y si cintura estrecha. Su trasero….
Por un momento se puso roja.
¿Cuándo le había crecido tanto el trasero?
¡Y ni hablar de sus senos!
–No p-puedo salir con esto a la ca-calle Temari-chan. –negó repetidas veces.
–Claro que lo harás. ¡Te miras increíble!
–Me d-da pena.
–¿Cómo te puede dar pena un cuerpo tan precioso? Yo desearía tener un cuerpo como el tuyo.
–Tu eres muy bella así Temari-chan.
Temari sonrió agradecida. Hinata siempre hacia cumplidos sin darse cuenta.
–Entonces me ofendería si no teme lo pones Hina. Así que ve a almorzar, después te das un baño y yo vendré acá para maquillarte ¿De acuerdo?
–¿Maquillarme?
–Escuchaste bien. –dijo mientras se dirigiría hasta la salida. –¡Nos vemos en un rato! –tras decir eso se escucho el sonido de la puerta siendo cerrada.
Hinata sólo suspiro mirándose de nuevo en el espejo. Se había metido en un gran lío.
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Sasuke suspiro silenciosamente por sexta vez. Vaya que las chicas eran molestas en todos lados. Las chicas de Suna no paraban de atosigarlo, preguntándole cosas y mandándole propuestas para una cita. Estaban locas.
Mientras caminaba por las pobladas calles, sus ojos captaron a una persona que no le caía nada bien en una de las tiendas del lugar. Tratando de ignorar a dicha persona, siguió con su camino sin tan siquiera dirigirle la mirada a ese chico.
Justo cuando iba a dar vuelta por una de las calles, el chico gritó su nombre.
–¡Uchiha-san! –gritó Shiro sonriente hacia el azabache, quien sólo resoplo.
El Uchiha paro su andar, y espero a que Shiro se acercara a él.
–Que bueno que me lo encuentro. Me dirigía a el hostal. Supongo que usted también va hacia haya.
–Supones bien. –dijo oscamente.
Shiro no le tomó importancia a eso y empezó a caminar junto a Sasuke.
Mientras caminaban, Shiro se dedicó a contarle de las tiendas que había en el lugar. Empezó a decir que la gente era muy amable aún que las chicas eran muy molestas. También empezó a hablar sobre la comida y los restaurantes.
Mientras parloteaba sin cesar, Sasuke sólo trataba de ignorarlo. Hasta que volteó un poco los ojos encontrándose con una bolsa de papel que cargaba el chico. La curiosidad le ganó, y se dispuso a preguntar que era lo que había en dicha bolsa.
–Oh, ¿Esto? – sonrió mirando un poco la bolsa. –son unos obsequios para mis personas favoritas. –Río un poco abriendo la bolsa y buscando con su mano un objeto en especial. –Entre esas personas esta Hinata-chan.
Al escuchar ese nombre, puso toda su atención en el chico.
–Le compre esto. – alzó su mano y le enseñó una cadena de plata con un dije de la mitad de un sol y la mitad de una Luna. – ¿Es lindo no? Cuando lo mire me recordó muchísimo a ella.
Mientras hablaba, Sasuke sólo pensaba en que debía matar a ese estorbo cuanto antes.
¿Con que intención iba a regalarle esa cadena a la Hyuga?
–… y sólo espero que le guste. – suspiro notoriamente y sonrió aún más. – Bueno Uchiha-san, fue un placer caminar a su lado hasta llegar al hostal. Me retiró por que el festival no tarda en comenzar y yo no eh almorzado ni me eh aseado. Le recomiendo hacer lo mismo. –Le sonrió una vez más antes de meterse en el hostal.
Sasuke estaba muriéndose de los celos. Carajo, el estaba enamorado de la Hyuga. Seguramente le pediría ser su novia una vez que le obsequiara el collar. Eso no lo permitiría.
Enojado, entró a el hostal para hacer lo que Shiro le había aconsejado.
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Eran las siete de la tarde y ella ya se había dado un baño y se hallaba siendo un sujeto de experimento para Temari. No sabía cuantas veces la había maquillado y desmaquillado, ya hasta le dolía la cara. Alrededor de ella se encontraban cientos de pañuelos con restos de pintura de tantas corregidas que le estaba haciendo.
Si seguían así ella se quedaría sin cara.
–¡Listo! –exclamó Temari orgullosa de su trabajo. Sinceramente se miraba preciosa.
–Por fin… –suspiro Hinata. Abrió los ojos y miro a Temari. Ella también se miraba hermosa, llevaba puesto un kimono similar al que le había obsequiado, sólo que los estampados y el color eran diferentes.
–¿Quieres mirarte?
Un poco insegura, sólo asintió unas veces con su cabeza. Tenía miedo de lo que iba a mirar. Ella jamás se había maquillado.
Temari tomó un espejo de mano y se lo paso a la azabache. –¿No te encanta?
Hinata parpadeo un par de veces sin poderse creer lo que miraba. ¿Esa era ella en verdad?
Era un maquillaje suave, pero vaya que hacia una diferencia. Sus labios se miraban más carnosos, estaban pintados de un color rojo cereza y sus ojos tenían unas ligeras capaz de rímel, tenía un delineado muy bonito en sus párpados haciendo lucir sus ojos un poco más grandes… le gustaba.
Sonrió un poco alegrando a Temari.
–¿Te gustó cierto?
–Si, gracias Temari-chan.
–No hay de que, me ah encantado ayudarte. –le sonrió ampliamente. – Ahora te pondré esta flor en el cabello. Lo dejaré suelto por que se te ve muy hermoso.
Hinata asintió dejando que le pusiera esa hermosa flor aún lado de su oreja.
–Listo. Ahora vámonos.
–Si.
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Se puso su acostumbrado vestuario, claro, ahora limpio. No esta dispuesto a ponerse una yukata ni nada por el estilo. El sólo andaría con su ropa de siempre.
Sacudió su cabello haciendo que las pocas gotas que quedaban en el salieran volando para caer al suelo.
Así estaba mucho mejor. Toda la mugre y el sudor habían quedado atrás. Una de las cosas que más molestaba a Sasuke, aún que no lo admitiera, era la suciedad y aún más si esta estaba en su cuerpo. Era horrible sentir la suciedad pegajosa y olorosa.
Quien supiera eso lo tacharía de ninja delicadito.
Suspiró una vez mas y salió de su habitación encontrándose a la persona que menos quería ver en esos momentos.
–Oh, hola Sasuke-san. –saludo Shiro con una sonrisa. – Me imagino que va hacia el festejo.
Sasuke sólo hiso un gesto con su cabeza.
–Perfecto. Entonces vamos. Yo también iré ya.
Sasuke maldijo internamente por unos segundos. Dejó de hacerlo cuando pensó que si el estaba con Shiro hasta que encontrará a Hinata, el no tendría oportunidad de hablar con ella. No antes que el.
–De acuerdo. –aceptó haciendo sonreír al moreno.
–Vamos entonces. –dijo mientras caminaba hacia la salida del hostal junto al Uchiha.
Ambos se mantenían callados mientras caminaban por las pobladas calles. Era de noche y ya estaba un poco fresco.
Shiro sólo se concentraba en mirar cada rincón de el festival mientras Sasuke sólo estaba sumido en sus pensamientos.
¿Qué le diría a Hinata? ¿Cómo se lo diría sin que ella se desmayase? ¿Le diría directamente que estaba enamorándose de ella?... ¿Y si le preguntaba el por que de su enamoramiento por ella? ¿Cómo mierda le explicaba que el tampoco sabía el por que?
Suspiró frustrado.
Shiro notó ese suspiro. –¿Pasa algo Uchiha-san?
Sasuke lo miro de reojo. –Nada. –
Shiro no le creyó, pero igual no le preguntaría de nuevo por que no era de su incumbencia. Además, presentía que si le preguntaba de nuevo el se portaría aún más hosco con el.
–¿Qué hará primero Uchiha-san? –pregunto tratando de cambiar de tema.
–Si no lo recuerdas, yo no vine a divertirme. Tengo que cuidarte a ti y a tu padre…
–Mi padre dijo que no era necesario. Que usted y Hinata-chan podían disfrutar de este festejo. –dijo sonriendo un poco.
–¿El dijo eso?
–Seguro.
Sasuke lo pensó un poco. Eso le daría más facilidad para encontrar a Hinata quien seguro estaría con la hermana del Kazekage.
–De acuerdo.
–Bueno, espero que se divierta. –le dijo sonriendo haciendo un ademán de querer separarse. –Iré a buscar a mi padre y a Hinata para entregarles obsequio.
Sasuke frunció el ceño al escuchar el nombre de la oji luna.
Tenía que encontrarla.
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–Hinata-chan, mi hermano me está buscando ¿Me esperas aquí por favor? No tardaré nada.
Hinata le asintió a Temari. –No te preocupes, te esperaré aquí. –
Temari le sonrió. –No tardó. –dijo antes de irse hacia donde su hermano.
La Hyuga suspiro sintiendo el fresco aire que soplaba esa bella noche. Estaba alejada de todo el barrullo, apenas y se escuchaba los gritos de la gente. Era relajante. Habían decidido ir ah ese lugar por que Temari dijo que ahí se apreciaban mejor los fuegos artificiales y ella estaba ansiosa de poder verlos.
Mientras pensaba en eso la imagen de Sasuke vino a su mente.
¿Qué le estaba pasando con el? Si antes no lo soportaba, se decía que era una per son irritante, grosera e insoportable pero de un tiempo para acá… sólo quería estar con el. Quería verlo todos los días, sentirlo, escuchar su fuerte voz.
Le gustaba.
Sabía que estaba empezando a gustar de el. Aún no lo aceptaría abiertamente por que ella aún pensaba que Naruto Uzumaki era el dueño de su mente y corazón… pero debía aceptar, que ahora que recordaba al rubio, sus mejillas ya no se coloreaban con la potencia de antes, su estómago ya no cosquilleaba y sus suspiros de enamorada desaparecieron.
Ahora a quien pensaba más era a Sasuke.
Llevo su mano a él pecho sintiendo su corazón moviéndose agitadamente.
Ah eso se refería.
¡Santo dios! ¡Se están enamorando de Sasuke Uchiha!
Su rostro se encendió mostrándose rojo.
–¿Acaso estas pensando en mi Hyuga? –se escucho una voz burlesca.
Hinata pelo los ojos y volteó hacia atrás encontrándose a Sasuke de pie, mirándola con una sonrisa ladeada.
Su estómago cosquilleo.
–¡S-sasuke-kun! ¿Cu-cuanto llevas ahí? –
–Lo suficiente para afirmar que eres una distraída. Estuviste encerrada en tu mundo más de cinco minutos.
Eso hiso que se sonrojara aún más. –¿Me estuviste mirando todo este tiempo?
Sasuke asintió mirando otra parte, tratando de parecer desinteresado.
Hinata no hizo más que agachar la mirada mientras empezó a jugar con sus manos.
–¿Dónde esta la rubia?
–¿Temari-chan? Ella fue a con Gaara-san. –dijo mirando aún sus manos.
–¿Iba a tardar? –
–E-ella dijo que no, pero pues quien sabe. –
Mientras ella hablaba, Sasuke se fue acercando lentamente hasta quedar a pocos centímetros de ella.
–¿Estas nerviosa?
Esa pregunta sorprendió a Hinata, haciendo que Sauske se diera cuenta de ello.
–N-no.
–Di la verdad.
–E-es la verdad.
El azabache alzó una ceja. –Bien, cambiare un poco la pregunta.
Hinata se mordió el labio aún mirando el suelo.
–Quiero que me contestes con la verdad Hyuga.
La pelinegra respiraba agitadamente, sintiendo cada vez más cerca ese olor varonil que desprendía Sasuke. Le gustaba.
–¿Yo te pongo nerviosa?
El corazón de Hinata empezó a brincar aceleradamente, unas cosquillas empezaron a invadir su estómago y un sonrojo sutil fue apareciendo en su bello rostro.
Sasuke tomó la barbilla de Hinata, haciendo que levantará su rostro para estar a escasos centímetros de distancia.
–Mírame y responde a lo que te pregunté. Nunca agaches la mirada ante nadie.
Sorprendida llevo sus ojos hacia el rostro de Sasuke.
Entre abrió los labios sin saber que decir.
–¿Te pongo nerviosa?
Trago duro y observó cada facción de Sasuke.
Todo el la ponía nerviosa.
Cuando observó que Sasuke iba a hablar nuevamente, ella se adelantó.
–S-si.
–¿Si que?
–Me p-pones nerviosa.
–¿En el buen sentido o en el malo?
Los labios de Hinata se fruncieron. –No lo se… –susurró con voz temblorosa.
–¿Qué?
–No lo se. –respondió mas alto pero igual mente con temblor en cada palabra.
Sasuke pensó que ella no entendería el significado de esa pregunta. Al parecer, ella también sentía cosas por el.
No supo si sonreír o confundirse aún más siendo que ella contestó con un "no se".
–¿Cómo que no sabes?
–No se… –dijo volviendo a bajar su rostro.
Desesperado, volvió a tomar el rostro de Hinata pero ahora con sus dos manos.
–También me pones nervioso Hinata.
Hinata abrió sus ojos desmesuradamente.
–No se que demonios me hiciste pero me gusta sentir esto. –cerró fuertemente los ojos.
La pelinegra sólo lo miraba asombrada, sintiendo mil emociones pasar por su estomago.
Sin saber que más decir, actuó con brusquedad y sin esperar respuesta el sólo la beso.
Hinata se quedo como piedra, sus ojos sólo estaban fuertemente abiertos y sus manos estaban rígidas a sus costados.
Sentir el calor de los labios de Sasuke contra los suyos, su respiración rosándole las mejillas, su cuerpo tan cerca de ella…
Todo eso hiso que se diera cuenta de algo…
Sasuke no sólo le gustaba, se estaba enamorando de Sasuke.
Se separó bruscamente de el.
–¡No! –grito haciendo que Sasuke la mirará confundido.
–¿Qué rayos te pasa?
Hinata sólo negaba con la cabeza repetidas veces mientras lágrimas escurrían por su rostro.
–No puede ser… –susurró pero igualmente Sasuke alcanzó a escuchar.
El lo interpreto como un rotundo no a una futura relación con el. El lo interpreto como un "¡Tu no me gustas!" como un "¡No te soporto!" como un "Nunca seremos algo".
Pero, lo que verdaderamente quiso decir Hinata con eso fue un "No puede ser que me haya enamorado de Sasuke Uchiha, si se supone que yo amo a alguien más".
Estaba tan confundida, tan impresionada… Sasuke pudo acabar con un amor de años en sólo unos meses. Pensándolo bien, ¿ella realmente estuvo enamorada de Naruto?
Se tapo la boca entendiéndolo todo.
–Claro – puso su atención en Sasuke cuando escucho su voz. – El dobe. – endurecio su mirada. –eres una estúpida si crees que ese idiota algún día te va a tomar en cuenta. Para el sólo eres su amiga, una simple compañera de generación y nada más. El siempre ha estado obsesionado con Sakura ¿Por qué piensas que ya no lo esta?
Hinata estaba de piedra de nuevo. No sabía que responder.
–Aún que han pasado años eso no quita que el siempre va ah ser el mismo idiota de siempre. El jamás va a superar a Sakura… –calló cuando sintiendo un golpe en su mejilla.
Hinata le había soltado una bofetada.
Ella estaba con los ojos rojos y llorosos.
Sabía que era verdad, pero eso no le daba el derecho a usar todo eso para querer lastimarla.
Sin saber que decir después de todo eso, ella sólo se fue corriendo lo mas que pudo de ese lugar. El no hiso ademán de querer seguirla.
Sólo se quedo parado ahí mientras ponía su mano sobre su mejilla.
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La Hyuga corrió sobre la arena a como pudo.
Cada paso que daba sentía que se hundía más y más.
¿Qué le pasaba a Sasuke? ¿Por qué quiso herirla de esa manera?
¿Acaso interpreto mal las cosas?
Al pensar eso disminuyo su velocidad.
Claro, lo más seguro es que el se tomó su arrebato como un rechazo hacia el. Seguro que fue eso.
Ella había actuado de esa manera por que le era imposible creer que después de años enamorada de una persona a la que perjuraba un amor eterno… lo había dejado de amar en tan sólo unos meses y se había enamorado de el mejor amigo-rival de Naruto.
Era impactante.
Tenía que aclarar las cosas con Sasuke.
Justo cuando iba a dar media vuelta se encontró con una persona desconocida detrás suyo.
Se puso en guardia.
–¿Quién eres?
El sujeto sonrió maliciosamente.
–Hola, Hinata-chan.
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Continuará….
Gracias por esperar y por sus comentarios!
Actualizaré pronto.
