Aquí estoy de vuelta, con la corrección del capítulo 11, he avanzado rápido con esto porque sinceramente me entretiene leer la historia mientras la corrijo XD. No me acordaba de muchas cosas.
Para los que ya la leyeron y decidieron volver a hacerlo, espero que la disfruten y para los que están recién descubriéndola, no se me adelanten XD que en los siguientes capis si que hay errores jajaja XD, como si mucha gente leyera esto XD jajaja mi modo… sin más los dejo con el capítulo.
EL REGRESO DE GANONDORF
.-.-.-. Capítulo 11: La Primera Llave .-.-.-.
Din permanecía sentada sobre una roca cercana al destruido templo de fuego, observaba preocupada el oscurecido cielo, hace más de una hora que ave había partido a advertir a Nayru, pero aún no regresaba y se estaba alarmando.
- Y si Nayru también cayó ante las manos del mal… - sacudió su cabeza – no… eso es imposible… si fuera así… hubiera visto la señal.
Se levantó del lugar donde se encontraba y caminó lentamente hasta llegar al límite de la montaña, bajo sus pies se podía observar un enorme precipicio, una fría brisa revolvió los rojizos mechones de cabello que estaban libres de la cola que amarraba gran parte de su pelo, sus ojos, también rojos como las llamas de su poder mostraban una infinita preocupación.
- Estoy tan lejos… no puedo hacer nada… ¿Por qué no vuelve?… tal vez estoy exagerando, Nayru se encuentra muy alejada de estas montañas.
Sabía que no podía abandonar las ruinas del templo, era su misión proteger la gema que se encontraba en su interior, pero no soportaba saber que sus compañeras y amigas estaban en problemas y ella no podía hacer nada para ayudarlas.
- ¿Y la princesa, si Ganondorf la tiene en sus manos la Trifuerza del Poder esta? ... no…
Sólo Din sabía que Zelda era la nueva portadora de la Trifuerza del Poder, habían decidido mantenerlo oculto por la seguridad del fragmento y de la propia princesa.
- ¿Qué puedo hacer? – decía mientras su mirada se dirigía nuevamente a la oscuridad del cielo.
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En un recóndito lugar, una joven entonaba una dulce canción, sus largos cabellos azules se movían al compás del viento. Estaba sentada sobre una roca cercana a la orilla del mar, junto a la destruida entrada del templo del agua, muy pocas personas lo sabían pero el Water Temple tenía dos entradas una, bajo las aguas de Lake Hylian y la otra en una pequeña isla cercana a las costas de Hyrule.
No mucha gente visitaba el mar, desde la aparición de rumores acerca de piratas que llegaban a las costas y saqueaban todo lo que estaba a su alcance, nadie se atrevía a acercarse, es por eso que la chica se encontraba sólo acompañada por la melodía de las olas que chocaban contra la arena y las rocas de la costa.
El inusual sonido de un ave rapaz surcando los cielos hizo que detuviera su canción.
- ¿Un halcón? – se preguntó mientras miraba como el ave bajaba en picada hacia ella.
La chica se levantó y espero al ave, cuando esta estaba a menos de un metro de ella se detuvo con un brusco movimiento y comenzó a volar en círculos sobre la cabeza de la chica.
- ¿A quién buscas? – preguntó.
El halcón hizo un estruendoso ruido, que alarmó a las gaviotas que revoloteaban cerca de la costa.
- Yo soy Nayru – decía mientras elevaba su brazo de forma que la ave pudiera posarse sobre él.
El halcón descendió y se posó suavemente sobre el brazo de Nayru, ella observó largamente los amarillentos ojos del ave, tratando de descifrar su mensaje.
- Ve y infórmale al Oráculo de las Estaciones que Nayru a recibido su mensaje, dile que tendré cuidado y que ella también procure tenerlo.
Luego de estas palabras el ave extendió sus alas y se elevó nuevamente hacia el cielo, ahora debía dirigirse hacia las montañas, donde Din la esperaba impaciente.
- Farore… - suspiró mientras pronunciaba el nombre de la chica – eres la menor de los tres oráculos… debe ser difícil para ti… sólo espero que te encuentres a salvo.
A Link se le estaba haciendo difícil seguir a la pequeña criatura, esta era muy ágil, se movía con gran seguridad por los intrincados pasadizos del calabozo, al parecer conocía muy bien cada rincón y no temía a encontrarse con nada inesperado.
- Oye… espera… - la voz de Link era algo agitada ya llevaba varios minutos corriendo y no parecía que llegaran a ningún lugar – ¿Sabes hacia donde vamos?
Pero nunca recibió respuesta, y aún no podía explicarse como había sido que se le había ocurrido la genial idea de seguir a un mono a través de un peligroso calabozo sin saber ni siquiera si él pretendía ayudarlo a atravesar hacía el otro lado, porque de algo si estaba seguro… lo que él estaba buscando estaba tras esa puerta por donde había escapado el simio de pelaje blanco.
- ¿Puedes… ir… un poco… más… lento? – decía bastante cansado mientras corría a todo lo que daban sus piernas.
De pronto el pequeño primate se detuvo frente a una puerta circular, como todas las anteriores que había atravesado. Link también paro.
- ¿Quieres que la abra? – preguntó, sin esperar una respuesta clara.
El simio al escuchar estas palabras comenzó a saltar.
- Pero antes de hacerlo quiero que me respondas una cosa… ¿Este camino nos llevará al lugar donde se encuentra esa criatura que te atacó?
La pequeña criatura agitó su cabeza en signo de afirmación, y luego volvió a saltar vigorosamente indicándole a Link que abriera la puerta.
- Bien… deberé confiar en él.
Link se acercó a la puerta y con un poco de fuerza logró hacer que esta girara, abriendo paso a un nuevo cuarto. La habitación esta muy bien iluminada, camino con cuidado observando su alrededor.
- Este lugar tiene dos pisos – pensó en voz alta al observar lo que había bajo sus pies.
En la parte inferior de la habitación había un gran número de Deku Babas, todas permanecían alertas, lo más seguro es que al sentir el ruido de la puerta abriéndose se habían despertado y ahora estaban a la espera de la criatura que se había atrevido a cruzar las puertas. Al frente del lugar donde se encontraban había una plataforma con una pequeña cueva y al fondo de esta una nueva puerta.
- ¿Cómo se supone que llegaremos al otro lado?
La respuesta a su pregunta fue resuelta por su pequeño acompañante que ágilmente saltó sobre uno de los troncos ubicados en forma horizontal que se encontraba a unos metros de donde Link aún permanecía inmóvil.
El primate se puso de cabeza sosteniéndose con ambas patas y extendiendo sus pequeños brazos hacia Link comenzó a balancease.
- No creo que pueda sostener todo mi peso…
Un chillido le alertó que su pequeño amigo se estaba cansando de esperar. Link se decidió y con inseguridad sostuvo las pequeñas manos del primate, que para su sorpresa continuó balanceándose sin el menor problema. Bajo sus pies las Deku babas se movían furiosas buscando la criatura que se agitaba sobre sus cabezas.
Pasados unos pocos segundos el mono soltó las manos de Link, quien con el impulso del balanceo logró alcanzar otro tronco… con gran esfuerzo intento hacer lo mismo que la vez anterior, sólo que estás vez sin la ayuda del simio… con dificultad logró saltar hasta la plataforma, su pequeño acompañante lo siguió sin ningún problema.
Link se acercó a la puerta, preparado para abrirla cuando se dio cuenta que su amiguito trepaba por las paredes en dirección hacia un camuflado agujero en la pared.
- Este lugar me confunde – se dijo tomándose la cabeza con ambas manos, para luego mentalizarse que debía trepar hasta ese agujero y por el tamaño de este sospechaba que tendría que hacer un gran esfuerzo para entrar.
Al llegar hasta el agujero trató de atravesarlo, pero se dio cuenta que su escudo no entraría de ninguna forma, por lo que muy a su pesar decidió tirarlo, de cualquier forma al salir del calabozo vendría por él.
- Siento que me va hacer falta… pero no puedo llevarlo…
Luego de abandonar su escudo pudo atravesar sin problemas. Ahora se encontraba atrapado dentro de una pequeñísima habitación circular, claro si es que al reducido espacio de unos tres metros de diámetro se le podía llamar habitación.
- ¿Dónde está? – se preguntó mentalmente buscando con la mirada a la criatura que iba siguiendo, y para su desventura lo encontró, pero a más de cinco metros de él subiendo por las paredes del cilindro hueco en el que se encontraban.
Sin otra alternativa trepo por las refalosas y mohosas paredes del lugar.
- ¿Qué es este lugar?.. – Se preguntó sintiendo como el penetrante olor a madera húmeda inundaba sus sentidos - parece como si estuviera dentro de un viejo tronco hueco…
Aunque ya estaba cansado siguió trepando, algo le decía que aún le quedaban muchos metros para llegar a la cima.
Mientras en la habitación donde aún se encontraban Zelda y Farore, el agua seguía ascendiendo, ya había rebalsado el poso y ahora amenazaba con alcanzarlas.
- Tenemos que salir que aquí Farore – Zelda había recuperado algo de su perdida fuerza y con dificultad se había puesto de pie.
- Princesa… tómelo con calma – Farore también intentó ponerse de pie, pero sus piernas le fallaron y cayó nuevamente al suelo.
- ¿Estas bien? – le preguntó la chica preocupada a su compañera, mientras se hincaba junto a ella.
- Si… no se preocupe alteza.
- Deja de tratarme de usted y de majestad, alteza o cualquiera de esas estupideces… no soy tan mayor, solo tienes un año menos que yo… además no soy superior a una Diosa – le decía mientras le daba pequeñas palmadas en uno de sus hombros.
- Tiene razón señori… digo Zelda…
- Así esta mucho mejor – Le sonrió. - Ahora debemos pensar como salir de aquí – decía mientras extendía la mano para ayudar a Farore a levantarse.
Permanecieron de pie y en silencio por un largo rato, cada una meditaba la situación en la que se encontraban por separado, ambas sabían que el factor tiempo estaba contra ellas y que su vida dependía de alguna ingeniosa idea para abrir las abarrotadas puertas que las separaban de una posible escapatoria.
La temperatura del cuarto seguía bajando, las enredaderas que se encontraban en las paredes ahora estaban cristalizadas por el intenso frío y las chicas seguirían su mismo destino si no pensaban en algo pronto.
- Farore… me gustaría saber algo… - Zelda fue la que interrumpió el silencio.
- ¿Qué cosa?
- Me imagino que debes saber el motivo… por el cual en esta habitación esta descendiendo la temperatura.
- En realidad no estoy muy segura, pero me atrevería a decir que es culpa de lo que germino de las semillas que trajo ese hombre.
- No se me ocurre ninguna forma de abrir esta puerta… - con frustración se sostiene de los barrotes de la puerta, todos sus miembros estaban estumecidos.
Farore observaba cada movimiento de Zelda, también sentía impotencia de no poder hacer nada, ella había recorrido cada una de las cámaras de este lugar y aún así no se le ocurría ninguna idea…
- ¿De qué nos serviría en este momento el Viento de Farore?, es el único hechizo que podría utilizar de momento… pero ¿Cómo el aire ayudaría a sacarlas de esta habitación? – frotó con fuerza sus manos el frío estaba congelando sus huesos y le impedía concentrarse.
- ¿Para qué es eso? – preguntó de pronto Zelda captando la atención de Farore.
- ¿Para qué es que? – respondió Farore con una pregunta.
Zelda apuntaba había el otro extremo de la habitación continua a la que se encontraban, a través de los barrotes se podía ver un cuarto un poco más iluminado que el que se encontraban y que al igual que este estaba repleto de enredaderas en cada pared y algunas de estas eran las que ocultaban dos pequeños molinos.
- Esos molinos son la llave de esta puerta – dijo Farore muy alegre y acercándose hasta el lugar donde Zelda se encontraba, había olvidado esos pequeños molinos y ahora que los veía había recordado el simple mecanismo que habría las puertas.
Link, después de un arduo esfuerzo para trepar lo que parecían ser las interminables paredes del cuarto circular, había comprobado que sus sospechas era verdaderas… en estos momentos se encontraba parado sobre una de las orillas de un gigantesco y viejo tronco hueco, desde este tronco había sólo una liana, algo endeble para su gusto, que atravesaba hasta el otro lado del calabozo.
- ¿Y se supone que ahora deba cruzar por esto?
Pero como era de esperarse no obtuvo respuesta alguna, sólo observó como su primate amiguito cruzaba sin ningún problema hasta el otro lado.
- ¿Por qué me pasa esto a mi? – se lamentaba mientras miraba la liana, era el único obstáculo que lo separaba del otro lado.
Sabía perfectamente que esa liana no aguantaría su peso, y además había otro problema… el nunca había estudiado para ser equilibrista, por lo que nadie le aseguraba que si intentaba cruzar no caería al enorme abismo.
- Tengo una idea – su mente había reaccionado rápido, y ahora tenía un ingenioso plan para cruzar, bueno no muy ingenioso, pero por lo menos la probabilidad de cruzar con vida hasta el otro lado eran mucho mayor.
Link desenvaino su espada, tomó la liana entre sus manos y la corto, luego volvió a guardar la espada sin soltar la liana… cerró sus parpados, respiró hondo y se lanzo, fuertemente sostenido de la enredadera… al llegar al otro lado y antes de estrellarse contra la pared se soltó, cayendo hábilmente parado, desde unos tres metros de altura.
- Ufff… eso estuvo cerca – decía mientas se quitaba una gota de sudor que corría por su frente.
Algo que lo jaló de su traje llamo su atención, el pequeño simio estaba ahí, esperándolo, la pregunta era ¿Por qué?
Observó las escales y vio cual era el motivo de el pequeño para esperarlo… otra puerta, subió las escaleras seguidas por el pequeño mono y sin dificultad la abrió.
Ahora las chicas estaban libres, habían logrado escapar de la habitación gracias a la versatilidad de la princesa y el conjuro de Farore… Zelda se había encargado de amplificar el poder del viendo de Farore para que los pequeños molinos giraran, después de todo no fue tan sencillo como en un principio lo creyeron, las enredaderas no permitían que los molinos comenzaran a girar, por lo que el tornado que crearon dentro de la habitación rápidamente adquirió grandes magnitudes, de hecho todas las paredes quedaron limpias de enredaderas.
Zelda seguía a Farore atravesando un sin numero de corredizos y pasadizos secretos… por la caminata sus cuerpos ya había recuperado parte del calor que había perdido, aunque la palidez de sus rostros no había desaparecido en lo más mínimo y Zelda volvía a sentir el dolor a su costado.
Se detuvieron frente a una puerta circular.
- ¿Y ahora?... ¿Cómo abriremos esta puerta? – Zelda observaba con curiosidad la peculiar forma de la puerta.
Farore se acercó hacia la puerta y poso su mano sobre ella, el pequeño signo rojo comenzó a brillar y al instante el mecanismo que habría la puerta se activo, esta giró y dejo libre la entrada.
- Ahora podemos seguir.
Al pasar a la siguiente habitación la puerta volvió a girar cerrándose.
- Estamos acercándonos al final del calabozo.
- Sólo espero que no nos encontremos con ningún enemigo.
- Zelda… mira eso – Farore apuntaba un objeto de acero peculiar, que se encontraba tirado sobre el suelo.
La chica lo reconoció al instante y una profunda preocupación despertó en su interior.
- El escudo de Link… - en su voz podía denotarse claramente la incertidumbre.
Farore había notado el cambió de actitud en la princesa, sabía lo mucho que ella lo quería, aunque aún no quisiera reconocerlo. Con ambas manos sostuvo la mano derecha de Zelda.
- Estará bien… tu misma me dijiste que confiabas en él – dijo tratando de confortarla.
- Gracias Farore.
Luego de que Farore soltará su mano se dirigió hasta el escudo y lo tomó.
- Vamos… estoy segura que a Link le hará falta.
Link se encontraba luchando contra la criatura que poseía un boomerang, la que había destrozado el puente… Para complicar más la situación cuatro Deku Babas impedían que Link se acercara hasta el primate de pelaje blanco, y además no poseía su escudo, por lo que debía mantenerse alerta a cada movimiento de las plantas carnívoras, el boomerang con aura maligna y el simio que también se lanzaba contra él.
- Sólo tengo una oportunidad para vencer…
Realizó una complicada voltereta hacia atrás en el aire, escapando de un certero golpe del arma del simio mientras lanzaba el boomerang contra una de las cuatro Deku Babas, la Deku Baba quedó paralizada al instante.
- Esta es mi oportunidad.
Se lanzó contra la Deku Baba paralizada cortándola de su tallo, de esta forma venció a las otras tres plantas, siempre teniendo precaución de cada uno de los ataques del simio, que parecía furioso por no acertar sus golpes.
Luego el primate más grande parecía tener una discusión con el más pequeño que hasta el momento había permanecido alejado de toda la batalla.
- Las puertas aún no se abren… ese boomerang deber ser lo que lo esta controlando.
Tomó su Boomerang mágico y lo lanzó en dirección a la mano del primate más grande que seguía discutiendo con el más pequeño, y es por esta misma razón que no se alcanzó a dar cuenta del ataque de Link, hasta que fue demasiado tarde. El Boomerang que sostenía salió volando, para luego estrellarse contra una de las paredes de la habitación.
- Ahora…
Corrió hacía el objeto y con su espada lo corto en dos… toda la energía maligna del Boomerang se dispersó, desapareciendo… en ese mismo momento la puerta de la habitación se abrió, el simio más grande permaneció en silencio y se desplomó al suelo.
El más pequeño se acercó a él, cuando despertó parecía que no recordaba nada y el más pequeño saltaba alegre a su alrededor.
- Creo que no tengo nada más que hacer aquí… - y con este pensamiento salió del cuarto.
Sentía que muy pronto llegaría al final y la experiencia le decía que algo no muy amigable lo estaría esperando, en estos momentos desearía tener su escudo.
En Lake Hylian una oscura figura observaba con recelo lo que quedaba del templo del agua, sumergido bajo del lago.
- Acá no hay nadie… pero este es el templo.
Observó con más cuidado… nada… en este lugar no había nada, el mal clima de los últimos día había espantado a todas las criaturas.
- ¿Donde estas Nayru?… no te das cuenta que si te escondes sólo retrasas lo inevitable…
Recorrió nuevamente la orilla del lago en busca de alguna señal de vida.
- El templo del agua… - algo le parecía muy extraño, se suponía que los oráculos debían proteger las ruinas de tres de los templos – el templo del agua… – volvió a repetir tratando de encontrar alguna respuesta y de pronto recordó – el templo del agua tiene dos entradas… como pude morder el anzuelo tan fácilmente… ¡¡MALDICIÓN!!… - sentía como una profunda rabia en estos momentos recorría su sangre - ¿Cuánto tiempo e desperdiciado en este lugar?... por esta equivocación pagaras caro Nayru - pensó mientras planificaba una nueva estrategia.
Miró hacía un lugar incierto en su mente, el mar se encontraba muy alejado de Lake Hylian, aún le quedaba un largo camino por recorrer…
Estaba frente a una enorme puerta circular, no sabía que encontraría tras ella, pero estaba preparado… bueno, casi preparado para lo que fuera. Tomó la iniciativa se acercó a la puerta y tuvo que utilizar todas sus fuerzas para poder hacerla girar.
Una fuerte punzada en su brazo derecho lo hizo detener… la profunda herida volvía a ser molesta.
- No debo distraerme… tal vez Zelda y Farore están en aprietos, no debo perder tiempo.
Volvió ha hacer presión sobre la puerta, hasta que al fin esta cedió y lo dejo entrar.
- Si cruzó esta puerta no hay vuelta atrás.
Observó hacia delante y sin vacilar se adentro hacia el cuarto.
Zelda y Farore se encontraban frente al destruido puente, un gran abismo era ahora lo que las separaba del otro lado.
- ¿Cómo cruzaremos? – Preguntó Zelda mientras observaba el destruido puente que había delante de ella - ¿No hay otro camino para cruzar?
- Si… pero en este momento no tenemos tiempo, debemos cruzar por aquí.
- ¿Qué tal su utilizas el hechizo con el que salimos del cuarto? – se aventuró a proponer la princesa.
- Es la única forma que se me ocurre para cruzar… pero no se si logremos invocar un tornado tan poderoso para que llegue hasta esta altura.
- No perdemos nada con intentarlo – Zelda aún sostenía el escudo – lo último que debemos perder son las esperanzas - Insistió.
- Bien… - inspiró y espiró hondamente – ¿Estas lista?
- Eso creo.
Al entrar al cuarto la enorme puerta circular se cerró al instante, dejándolo atrapado.
Dentro pudo sentir el denso aire, parecía que toda la cámara estaba invadida de un penetrante veneno, que además de molestarle a la vista, le provocaba picazón en el cuerpo.
Camino con precaución, tratando de distinguir algo entre la niebla venenosa.
- Este lugar es no me gusta nada… - Murmuró.
No pudo avanzar mucho más, ya que lo que vio lo dejó completamente paralizado, en medio de un charco de veneno burbujeante, una horrorosa criatura lo esperaba, parecía una Deku Baba gigantesca. Poseía tres cabezas, la del centro más alargada que las otras dos, que dejaban ver sus afilados dientes, bañados en el veneno.
Las dos cabezas de los costados ahogaron un chillido y la del centro de acercó peligrosamente hacia Link, abriendo sus enormes fauces y dejando a la vista un amarillento ojo que observó con interés a la pequeña criatura que se encontraba frente a ella, Link…
El chico retrocedió, tratando de protegerse, claro que sin su escudo el trabajo se le hacia mucho más difícil, la gigantesca planta ahora se abalanzó sobre él con toda las intenciones de devorarlo, Link logró esquivarla con gran agilidad, pero las otras dos cabezas fueron a su encuentro, el joven saltó sobre una de ellas mientras las otra mordía a su gemela, matándola con su poderoso veneno, Link saltó hacia la orilla lejos del charco de veneno.
- No puedo respirar… - al atacar a la planta había necesitado utilizar mucho más oxígeno, por lo que su respiración se había vuelto mucho más agitada, pero en ese cuarto lo que menos había era oxígeno.
Sus pulmones se habían llenado de veneno, su vista se volvió más borrosa aún, cayó de rodillas al suelo, sentía que todo el cuarto estaba girando. La monstruosa planta volvió a abalanzarse contra él… este, sería su fin…
- ¡¡¡LINK!!!
Una voz conocida hizo que rápidamente recuperara la conciencia y esquivara el mortal ataque por sólo unos milímetros.
Volvió a abrir sus parpados dejando a la vista sus azulinos ojos, ahora trataba de divisar a la chica que lo había despertado.
- ¿Princesa Zelda? – No podía verla, estaba seguro que la voz pertenecía a la princesa – este lugar es muy peligroso… - Pensó de inmediato temiendo por la vida de la muchacha – Princesa Zelda ¿Dónde se encuentra?
De pronto vio dos sombras acercarse hasta él, al instante pudo distinguir a una… era Zelda, pero la chica que la acompañaba nunca la había visto antes… debía tratarse de Farore.
Zelda se hincó junto a Link, lo levantó y lo apoyó en su regazo.
-Link ¿estas bien? – la dulce, pero preocupada voz de la chica acompañada de las leves caricias que le proporcionaba al muchacho, que aún permanecía entre conciente e inconsciente, hicieron eco en los oídos de Link.
La monstruosa planta no se quedaría observando la conmovedora escena, por lo que volvió a abalanzarse, ahora sobres los tres jóvenes. Farore reaccionó rápido e invocó su poder alejando momentáneamente la planta que luchaba para llegar hasta ella, el tornado formado por el poder de Farore había alejado la densa capa de veneno que había en el aire.
Link al fin podía sentir que el oxígeno llegaba a sus pulmones, respiró hondo y comenzó a abrir los parpados.
- ¿Estas bien? – volvió a preguntar Zelda.
- ¿Princesa Zelda? – Link aún permanecía incrédulo ante la imagen de la chica.
- Si… soy yo – respondió - no me digas que pensaste que había muerto – estas ultimas palabras las dijo divertida, le provocaba gracia la cara con la que Link la miraba.
- Disculpen que interrumpa el momento… pero… ¿Me podrían dar una mano no creen?
Farore ya no resistía más, debilitó su poder sólo un poco, pero fue lo suficiente para que la enorme cabeza de la planta la alcanzara y golpeara.
- ¡¡Farore!! – Zelda había salido del ensueño en el que había entrado hace unos segundos, alcanzó a cubrirse ella y a Link con el escudo antes que la planta los golpeara también.
La planta retrocedió para preparar su nuevo ataque. Link se levantó con fuerzas renovadas, tomó el escudo que le entregó Zelda y con su espada en mano se preparó para la lucha.
El joven peleaba afanosamente con la gigantesca cabeza monstruosa, mientras Zelda protegía a la inconsciente Farore de la otra cabeza que le quedaba a la planta. Desenvaino su espada y trató de llamar su atención.
Link logró acertarle al ojo de la planta, la que se retorció de dolor, al mismo tiempo que Zelda con algo de dificultad por fin lograba cortar el tallo de la cabeza que la atacaba, que al caer al venenoso charco se disolvió al instante. Link hizo un último salto, ensartando el golpe definitivo, la planta cayó pesadamente sobre el suelo, disolviéndose lentamente con el veneno.
- Farore… responde… - Zelda ya se encontraba junto a la inconsciente joven que poco a poco fue recuperando la conciencia. La chica respiraba con dificultad y apoyaba con fuerza su mano sobre la herida nuevamente abierta.
- ¿Quién me arrepolló? – fue lo primero que dijo.
- Una enorme Deku Baba furiosa – le respondió Zelda con una leve sonrisa. La sangre volvía a brotar lentamente de su costado.
- Déjame ayudar a levantarte – Link acababa de llegar junto a ambas chicas.
- Gracias, pero no se preocupen puedo sola… no fue nada.
Farore se incorporó. Y ahora ella y Link esperaban a que la princesa hiciera lo mismo. La joven hizo un esfuerzo por levantarse, pero el dolor se lo impidió.
- ¿Se encuentra bien princesa? – Preguntó enseguida el muchacho quien se había hincado para quedar a la altura de la rubia.
- Dime… sólo Zelda… por favor – Le rogó la muchacha, harta de los formalismos. No se encontraban precisamente en una situación donde las formalidades importaran.
- ¿Qué tiene? – Insistió el chico aún sin saber lo que le sucedía a la muchacha.
- Por favor… - Volvió a repetir ella.
Link la observó inquieto, no entendía cual era el afán de la joven de preocuparse ahora por como él la llamaba, no se encontraba bien… no era momento para preocuparse de ese tipo de cosas.
- Esta sangrando – Aclaró la peli-verde alarmada, viendo como pequeñas gotas de sangre caían del costado de la princesa manchando el suelo.
- Oh no… se abrió la herida – murmuró Link más preocupado que antes.
- Estoy bien… de veras – Insistió Zelda – No se preocupen por mi.
- No seas boba – la regañó el chico, ahora tratándola de tú – No estas bien.
- Cuidado – Farore también se había hincado junto a la princesa. – Bebe esto – Le acercó un diminuto frasquito con un líquido rojo en su interior.
Zelda obedeció y bebió de un tragó el brebaje de la pequeña botellita. La hemorragia se detuvo al instante y el dolor desapareció.
- Ya estoy bien… - Dijo al instante incorporándose sin la ayuda de nadie - ¿Era poción roja, verdad?
- Así es – le respondió enseguida la peli-verde.
Link suspiró aliviado, era increíble el poder que poseía aquella poción, nada más basto ese pequeño frasquito para curar por completo la herida de la princesa. Sonrió.
Poco después el silencio reino en la estancia. Link y Zelda parecían buscar algo con sus miradas…
- Derrotamos a la enorme bestia, pero aquí no esta la gema que buscamos – Se aventuró a decir la princesa.
- Esta en la habitación continúa a esta, pero allí sólo puedes entrar el portador del la Trifuerza del coraje – con su brazo apuntó una puerta, que a diferencia de las anteriores tenía una forma rectangular.
La puerta era de mármol y en el centro tenía grabado el signo de la Trifuerza, sobre el umbral de la puerta habían tres pequeñas estatuas donde se destacaba la figura de la Diosa Farore.
Link se acercó a la puerta y posó su mano izquierda sobre el grabado de la Trifuerza, uno de los tres pedazos comenzó a brillar, el del dado derecho… representante de la Trifuerza del coraje, sobre su mano también destaco el brillo de esa parte de la Trifuerza, la puerta se hundió en la tierra, Link entró al cuarto que ahora estaba abierto y observó con asombro el lujosos lugar, en el centro del cuarto había una pequeña escalinata que llevaba hasta la estatua de la Diosa Farore… sobre las manos de Diosa se encontraba un perla, una pequeña gema circular, no más grande que la palma de su mano.
Al fin, después de tantos problemas estaba frente a una de las tres gemas, una de las tres llaves necesarias para volver a abrir las puertas del templo del tiempo, donde aún descansaba la Espada Maestra esperando a ser despertada de su largo sueño.
Continuará…
No edite nada de lo que sigue a continuación XD
Son las 1:30 de la madrugada y mañana tengo clases XDD… pero no podía dejar incompleto este capi, justo hoy estaba con toda la inspiración… aunque como es muy tarde no me dedicare a revisarlo n.n por lo que pido disculpas por la mala redacción o alguna falta de ortografía o algo raro que se me haya pasado XDD… el año escolar ya esta terminando wiiiii… lo que significa que tendré más tiempo para escribir n.n… en verdad lamento la demora pero me vi en la necesidad de actualizar mi fic de Kirby hace dos semanas que no lo hacia.
Y bueno que puedo decir… respecto a este capi.. pos si AL FIN LINK TIENE EN SUS MANOS LA PRIMERA LLAVE XDDD, después de once capítulos… pobre si que le costo n-n, pero como dicen por ahí las cosas difíciles de alcanzar son las que realmente valen n-n… para el próximo capítulo volveré a escribir del mundo crepuscular… la pobre Midna debe seguir esperando a Link XDD… a si casi se me olvidaba… como se darán cuanta se me había olvidado el pequeño detalle que el pobre halcón había partido a advertir a Nayru y después nunca volví a hacer referencia a eso XDDD… bueno ahora al fin llegó.
Muchas gracias a las dos personas que dejaron un review n.n… quiero agradecer a Itxi, muchas gracias por tus comentarios, y pos si… de esa forma me imagino a Zelda… no me gusta que las chicas se queden atrás, el papel de la princesa no siempre debe ser el de esperar tranquilamente a que su príncipe la rescate XDD, espero que este capi te guste y prometo no demorar tanto con el próximo n.n… también quiero agradecerle a Miko tonos, no te preocupes u.u yo también soy muy distraída y lo que es peor soy bastante torpe XDDD, lamento la demora… y espero que te guste este capítulo…¿escribes fic de Harry Potter? Cuando termine con todas las pruebas voy ha comenzar a retomar mi lectura XDD y prometo leer tus fic.
Y sin más que decir me despido non.
