Todos los clarianos se reunieron justo a la entrada al Laberinto, desde donde estaban no veían que nada hubiese cambiado dentro pero todo ese estruendo venía sin duda de su interior y nadie sabía qué hacer. Algunos miraron en dirección hacia los antiguos corredores, instándoles de esa manera a que entraran y buscaran a los otros dos, pero ninguno se movió del sitio, ellos habían dimitido de su puesto porque tenían claro que no querían volver a entrar ahí de ninguna de las maneras, aun cuando su antiguo guardián estuviera ahí dentro jugándose el tipo por ellos.
Newt apareció al poco tiempo con la ansiedad desencajándole la cara, apartando a un par de compañeros de su camino mientras que el resto se retiraban a tiempo para dejarle paso, quedando ante él el primer pasillo del Laberinto. Sus ojos se pasearon incesantes por aquel limitado espacio, esperando que de un momento a otro esos dos aparecieran como lo habían hecho antes, no sabía qué eran esos ruidos y esos temblores de tierra pero era algo mucho más grande, más pesado y sin duda, más peligroso que los Laceradores ¿Qué narices habían hecho ahora los Creadores?
-No vuelven, Newt.-musitó Frypan angustiado.
El guardián de los huertos sintió su sangre arder mientras seguía mirando aquel lugar tan peligroso ¿Por qué allá donde fuera Thomas siempre tenía que acabar pasando algo, a cada cual peor que la anterior?
-"Le dije que Minho que los quería a los dos de vuelta de una sola pieza"-pensó para sí mismo con un escalofrío recorriendo su columna vertebral al escuchar de nuevo el ruido de algo muy pesado impactando contra el suelo.-"Como se les haya ocurrido morirse ahora juro que los mato"
-¡Shunk!-exclamó Newt empezando caminar en dirección hacia el interior del Laberinto escuchando a sus compañeros lanzar un jadeo ahogado por su insensatez igual que la otra vez que hizo eso mismo, pero esta vez hubo alguien que no quiso quedarse parado viéndolo allí dentro.
Newt sintió un empujón en su pecho que le impidió seguir andando y un corpulento cuerpo que le cortaba el paso.
-¡Ey! ¡Ey! ¡Ey! ¡¿Qué estas haciendo?! ¡¿Te has vuelto loco?!-cuestionó Gally
-Voy a ir a buscarlos, quítate de en medio.-ordenó Newt sin que hubiera ni un atisbo de duda en su voz. No pensaba dejar tirados a Minho ni a Thomas.
-¿Es que has perdido la cabeza del todo? ¡No vas a salir ahí fuera! ¿Tienes idea de lo que podría estar pasando ahí?
-Exacto. No lo sé y porque no lo sé es porque tengo que ir a buscarlos.-sentenció volviendo a ponerse en marcha pero un nuevo empujón de Gally le hizo quedarse en el sitio.
-No vas a ir, Newt-se negó Gally con aquel tono firme-No puedes hacerlo, tú no eres un corredor.
-Lo fui, Gally, por si se te había olvidado.-le confrontó-Conozco mas ese Laberinto de lo que te puedes llegar a imaginar, tal vez no tanto como Minho pero si más que cualquiera de los que están aquí. Y dado que los que sí son corredores se niegan hacer su trabajo-clavó la mirada en los aludidos, que bajaron la cabeza abochornados, como si de esa manera no estuvieran siendo señalados.-me toca a mi hacerlo.
-¡Pero ahora ya no eres un corredor, Newt! ¡Ya no! ¡No con esa pierna que tienes!-Gally se mordió los labios y Newt pudo ver el arrepentimiento en los ojos ajenos conforme terminó la oración.
-¡Gally!-exclamó Zart horrorizado por lo que acababa de decir.
-¡Tío, ya te vale!
-Te has pasado, Gally.
-Ey, vamos tíos, no sigáis con esto.-dijo Frypan siendo vilmente ignorando por los otros dos guardianes.
Gally era conocedor de todo el sufrimiento que le supuso cuando hizo aquella estupidez que dejó su pierna en tal estado, y el haber tenido que abandonar su cargo de corredor también fue una de las cosas más duras a las que había tenido que enfrentarse. Hablar de ese tema era casi tabú, tan prohibido que muchos de los clarianos ni siquiera sabían el motivo de su cojera, y Gally no estaba nada orgulloso de tener que usarlo contra el otro. Pero estaba desesperado, Newt no parecía querer ser consciente del peligro que suponía que se adentrara en el Laberinto, ya era peligroso de por sí como para que se adentrara, y ahora con lo que fuera que estuviera pasando lo hacía aún más peligroso. Y Newt parecía decidido a entrar sin pensar en lo que podría significar para los otros chicos perder a la figura de seguridad y autoridad que tenían en ese momento en el Claro luego de que Alby fuera picado. Si Newt salía y le pasaba algo, los chicos quedarían destruidos, no podían permitirse perder a otro líder.
-Es cierto, ya no soy corredor pero ahora mismo soy el líder en funciones del Claro y un líder puede tomar el cargo que crea necesario; y ahora mismo, voy a tomar el del corredor para ir a buscar a mis compañeros. Y eso no va en contra de las reglas, Gally.
-¡Haz el maldito favor de dejar de ser tan egoísta!-exclamó desesperado el constructor.-¡Joder, Newt! ¡Alby no está! ¡¿Entiendes eso?! ¡NO ESTÁ! ¡Todo el Claro depende de ti, todos dependen de ti! ¡¿Por qué no te paras a pensar en eso en vez de lanzarte a lo loco a por esos dos?! Desde que Thomas llegó, todo cuanto ves es en lo que él dice y en que Minho lo apoya pero ¿Cuándo te vas a parar a pensar en los demás? ¡Deja de estar viendo las fantasías de unos pocos y mira a los chicos que tienes detrás y que estás dispuesto a abandonar, porque si entras ahí lo más seguro es que no vuelvas!
Newt miró hacia atrás con el rabillo del ojo durante un segundo antes de volver a clavar sus ojos en el constructor.
-Es por ellos que hago todo esto, Gally, pero tú te niegas a verlo, y si no eres capaz de comprenderlo no voy a ser yo quién se quede perdiendo el tiempo intentando hacer que lo entiendas.
Entonces Gally le tomó del brazo con fuerza justo cuando se disponía a pasarle de lado, ambos estaban hombro con hombro, sin mirar más allá que en la dirección contraría que miraba el otro.
-Newt, por favor, no lo hagas…-suplicó Gally como último recurso dejando escapar su quebradiza voz-No quiero perder a nadie más.
Newt se sintió mal al escuchar el tono de voz y miró a su compañero de reojo, Gally no era un mal chico, cuando lo conocías podía ser una persona estupenda y confiable pero también era demasiado terco y su temperamento no era el mejor. Sin embargo, Newt nunca podría poner en duda de que Gally quería a sus compañeros por encima de todo y que todo cuanto deseaba era que estuvieran seguros y proteger lo que él consideraba su hogar y el lugar que los mantenía a salvo. Ese objetivo y su testarudez le impedían ver que el Claro ya no era un lugar seguro. Gally no iba a reconocer que estaba equivocado y se seguiría empecinando en defender lo que ya era indefendible por muchas evidencias que tuviera; para él, era más cómodo culpar de todo a Thomas y pensar que su marcha haría que todo regresase a la normalidad.
Newt no podía ser partícipe del plan de Gally por mucho que también lo quisiera, no era lo correcto y debían sacar a todo el mundo de ese sitio.
Le puso una mano en el hombro del constructo en señal de disculpa silenciosa pero cuando iba a seguir su camino el grito de Winston le detuvo.
-¡Allí!-exclamó el guardián de los cortadores señalando al interior del Laberinto.
Newt alzó la mirada y sus ojos brillaron centelleantes al ver las figuras de ambos corredores yendo en su dirección. Los dos estaban corriendo, mugrosos y polvorientos, pero estaban ahí, de una pieza, y no vio en ese momento señales de que estuvieran heridos.
Se zafó del agarre de Gally, y se acercó un paso para recibirlos, quería saber qué diantres había sucedido ahí dentro y qué habían averiguado, al menos parecían estar ilesos pese a todo.
-¿Qué cojones pasa ahí dentro?-exigió saber cuando ambos chicos llegaron a su altura, refiriéndose a todo el alboroto que se había estado escuchando.
-¿Ahora qué coño has hecho, Thomas?-cuestionó Gally directamente, como si Minho no hubiera ido a esa expedición. A cada cosa que pasaba siempre ese idiota tenía algo que ver.
-Hemos encontrado algo, un pasadizo que podría ser una salida.-anunció Thomas de carrerilla sin dejar de caminar para que todos pudieran volver adentrarse en el Claro.
Newt lo miró incrédulo ¿un pasadizo?
-¡¿En serio?!
-Así es-secundó Minho esbozando una sonrisa.- Hemos abierto una puerta, algo que yo nunca había visto. Ahí es donde pensamos que está la colmena de los Laceradores.
-¿Encontrasteis el nido de los Laceradores y queréis que vayamos ahí?-cuestionó Winston.
-Su puerta podría ser la salida
Pero Gally no estaba dispuesto a seguir escuchando semejante plan suicida.
-Ya o podría haber una docena de Laceradores al otro lado.-dijo en voz alta, que Thomas pudiera ver su enfado.-La verdad es que Thomas no sabe lo que ha hecho ¡Como de costumbre!
Ya harto de las bravuconadas de aquel tipo, Thomas se giró de golpe, con la rabia enmarcando su cara ¡¿es que ese tío no sabía hacer otra cosa útil aparte de soltar mas veneno que los propios Laceradores?!
-¡Al menos yo he hecho algo, Gally!-le confrontó quedándose justo frente a él, demostrando que la altura y la corpulencia del constructor no le intimidaban en absoluto.-¿Pero qué has hecho tú, eh? Aparte de esconderte detrás de estos muros.
Gally lo miró con rabia y ofensa ¿cómo se atrevía a decirle algo así precisamente ese busca-problemas? De todos ellos, ¿él se creía con el derecho a reclamarle algo?
-Te explicaré algo, verducho-siseó Gally.-Llevas aquí cinco días ¿vale? ¡Yo llevo aquí tres años!
-¡Si, tres años y aún sigues aquí, Gally!-le cortó-¿Qué dices? A lo mejor deberías empezar a hacer las cosas de otra manera.
-¡EH!-se escuchó la voz de Teresa alzándose por encima de la discusión que estaba por explotar-Es Alby, se ha despertado.
Aquella información hizo que la discusión y el enfado entre ambos chicos se fuese de un plumazo y todos los clarianos se miraron entre sí ¿Alby estaba despierto? Pero…¿despierto en qué términos…?
Newt por su parte miró a Teresa con incredulidad ¿en qué momento se había ido a la Enfermería? Cuando escucharon el estruendo en el Laberinto pudo jurar que ella estaba siguiéndolo justo detrás pero luego ya no pensó más ello ¿tal vez Clint o Jeff la pillaron a medio camino para que los ayudara? No lo sabía pero…¡Alby estaba despierto!
Todos fueron corriendo hacia la Enfermería pero por respeto solo entraron unos pocos, los cuales eran los guardianes, salvo Winston que se ofreció en relevar a Newt para mantener en orden a los chicos, Thomas y Teresa.
-¿Ha dicho algo?-preguntó Minho a la chica
-No.
Nada más llegar a donde debería estar el líder pudieron verlo sentado en su camilla, mirando a un punto en la pared con la vista perdida como si estuviera reflexionando o su mente estuviera muy lejos de ahí, estaba abrazándose a sí mismo y entre sus brazos sostenía su camiseta. Newt miró a los demás sin saber muy bien cómo proceder y se atrevió a ser el primero en acercarse, las marcas del Cambio habían desaparecido y Alby había recuperado el color normal de sus ojos, aquella espantosa capa de petróleo había desaparecido, y sin embargo, a Newt le costó mucho reconocer a su líder. No en su aspecto sino…en su lenguaje corporal.
-Alby.-intentó llamarlo pero el chico ni siquiera lo miró, cómo si no le hubiera escuchado.
Parecía tan perdido, tan abatido como si toda la entereza y esperanza que le caracterizaba se hubieran desvanecido con la aplicación de esa inyección.
-Alby ¿estás bien?-volvió a intentar Newt pero como toda respuesta los ojos de Alby se llenaron de lágrimas y sus labios cerrados temblaron, algo que le hacía temer que la inyección no funcionara bien, pero los ojos ajenos le mostraban que estaba limpio, estaba en sus cabales pero algo dentro de sí estaba destruido. Como si el líder que conocía no estuviera dentro de ese cuerpo.
Thomas miró tanto al líder como a Newt, y al ver la falta de respuesta del primero ante la voz de uno de sus más allegados creyó que debería hacer algo, por lo que con todo el cuidado que pudo, se acercó quedándose de cuclillas frente a Newt, para tener cerca a Alby y que se animara a mirarlo.
-Hola, Alby-lo saludó con voz suave, recibiendo, al igual que Newt, el silencio como única respuesta. Se mordió los labios, intentando buscar las palabras que pudieran hacer reaccionar al líder, tal vez hablándole de lo que habían encontrado en el tiempo que estuvo indispuesto pudiera servir de algo-Alby, creemos que hay una manera de salir del Laberinto
Pero contrario a lo que esperaba el ceño de Alby tembló y sus labios se apretaron, como si aquello estuviera lejos de serle reconfortante.
-¿Me oyes? Es posible que salgamos de aquí.-insistió.
Los ojos ajenos se llenaron más aún de agua y la cabeza se movió lentamente de un lado a otro, negando en respuesta.
-No podremos…-susurró con un hilo entrecortado de voz.-No podremos salir…no nos dejarán.
Thomas lo miró con atención, estaba respondiendo y eso debería ser algo positivo pero el líder estaba en tal estado que no tenía claro hasta qué punto eso era verdad.
-¿De qué estás hablando?-se aventuró en preguntar.
-Lo recuerdo…-susurró sin tener en cuenta lo que sus palabras causaban en sus compañeros, que se miraron entre ellos perplejos a lo que aquello representaba.
-Dime ¿qué recuerdas?-le animó hablar, sabiendo que aquello era algo importante.
Entonces Alby volteó y clavó su lagrimosa mirada, observándolo con un dolor tan atroz que Thomas sintió un estremecimiento.
-A ti.
Thomas se congeló ¿cómo? ¿A él? ¿Cuándo…?
-Siempre fuiste su favorito, Thomas. Siempre-continuó Alby, pero entonces un escándalo de voces en el exterior comenzó a llamarles la atención, algo estaba pasando.-¿Por qué has hecho esto? ¿Por qué has venido aquí?
Thomas no supo que decir en cuanto vio que las lágrimas de Alby caían por sus mejillas y sus ojos seguían clavados en él. Lo que Alby estaba dando a entender no tenía sentido, no era cierto ¿verdad? Porque si fuera verdad, él, y Teresa, sus recuerdos…
Entonces en esos segundos de margen recordó a Ben, en cómo le había mirado cuando se topó con él en el Bosque; aquellos ojos inyectados en sangre mirándolo con profundo odio, aquella predisposición que tuvo de matarlo sin importar que todo el mundo le viera hacerlo, y todo ese despliegue de acusaciones e insultos hacia su persona, culpándolo de todo lo que estaba pasando. Que todo aquello era culpa suya.
Luego de eso, quiso creer a Alby de que todo eso no era más que una sarta de incoherencias producidas por el Cambio, y que aquellos arranques violentos y peligrosos ya habían ocurrido antes con otros que habían sido picados, que en realidad, él no tuvo nada que ver con el enfado y descontrol de Ben. Pero ahora ya no podía creerlo, no con Alby mirándolo con aquella expresión fatal, ya sin signos del Cambio haciéndolo agonizar, y con la cabeza despejada para decirle, con todo lo que aquello conllevaba, que si era el culpable de todo.
No pudiendo soportar más aquella mirada en Alby, ese chico tan firme y confiable, y que los gritos de los compañeros se hacían más fuertes, Thomas se apresuró en salir por la puerta siendo seguido por todos los demás.
Una vez solo Alby lanzó un largo gemido y se llevó las manos a la cabeza, escondiéndose del mundo mientras dejaba salir su dolor. Sus memorias estaban de vuelta pero eran tan dolorosas y tan atroces que hubiera preferido que siguieran estando olvidadas, recordaba a su padre siendo abatido por el disparo de unos hombres vestidos de militares, y siendo arrancado de los brazos de su madre mientras ella gritaba que lo dejaran en paz, su casa había sido destrozada, muebles tirados por el suelo y cristales rotos, sus juguetes quemados y su cama rajada.
Fue llevado a unas instalaciones junto a muchos otros niños, ya no volvió saber de su madre luego de entrar, allí había muchas personas vestidas con batas blancas que se movían de un lado para otro. Le hicieron cosas, podía recordar cómo le ponían vías en los brazos, cómo sentía dolores cuando lo hacían. Las veces en que fue encerrado en una habitación por tanto tiempo que no era capaz de identificar cuando era de día ni cuando era de noche, ni siquiera era capaz de saber si estaba encerrado por unos días, una semana o a saber cuánto. También había otros chicos de su edad, caras que podía reconocer, estaba Newt, Gally, Frypan, incluso Chuck, ¡Oh, Dios! Chuck era tan pequeño, apenas un bebé y Alby podía recordarlo retorcerse en una camilla mientras aquellos tipos le ataban y le metían cosas a través de viales. También recordaba otros rostros de niños pero que luego desaparecían o veía sus cuerpos tapados por mantas en algunas camillas que llevaban a otro lado para nunca más regresar.
También le recordaba a él, a Thomas. Las veces en que fue sometido a una prueba en la que comprobaban cuanto tiempo podía aguantar bajo el agua sin morir ahogado. Podía ver a Thomas a través de la cristalera de esa capsula mirando con atención un ordenador, y Alby no entendía qué hacía ahí, era un chico de su edad, también apartado de su familia ¿por qué ayudaba a esos tipos? ¿Por qué les permitía que les hicieran sufrir? Alby acabó odiando a ese muchacho, aquel chico que estaba a salvo tras un monitor controlando todo los que les hacían y sin impedirlo, formando parte de esos verdugos que iban acabar por matarlos a todos. A veces Thomas lo miraba, y su expresión le hizo pensar que tal vez estuviera reconsiderando si aquello era siquiera humano pero…aparecía aquella mujer, esa que siempre parecía estar en todos lados, esa que le hablaba a Thomas al oído y éste, sin ni una sola palabra y ni una sola mirada más, continuaba con sus atroces acciones.
Él era uno de ellos. Thomas fue quien hizo todo aquello.
Alby dejó escapar una especie de grito entre dientes, pero los sollozos que salieron de su garganta ganaron la batalla y se puso a llorar como un niño. No había esperanza para nadie, CRUEL no iba a permitirles salir del Laberinto, no hasta que obtuvieran aquello que querían y si no lo lograban se desharían de ellos y llevarían a otros a ese sitio para pasar lo mismo. Y así una y otra vez…
Todo, todo estaba acabado, todo…
Entonces una mano se posó en su rodilla, al principio no se percató de ella, pensaba que era algo que su imaginación había hecho para reconfortarlo de la idea de que estuviera solo con sus fantasmas pero al empezar a sentir que ese tacto le trasmitía calor fue moviendo su rostro lloroso para mirar al visitante, encontrándose con unos ojos castaños que lo miraban con premura.
-Chuck…-susurró Alby al reconocerle.
-Hola, Alby-saludó Chuck sonriéndole, dios, estaba tan contento de verle.-Tienes que venir conmigo, no puedes quedarte aquí.
-¿Qué…?
-No me hagas preguntas y sígueme.-apresuró Chuck tomando a Alby del brazo e instándolo a que se levantara, pero a duras penas consiguió sacudirle, Alby era demasiado pesado para que pudiera moverlo si no quería colaborar.
-No…no puedo…
-Sí, sí que puedes.-insistió él.
-No lo entiendes, Chuck…nada sirve…todo esto es en vano…-susurró con un hilo mientras el niño seguía empujándolo, pero al escuchar decir aquello Chuck no pudo controlarse cuando le dio un golpe en el hombro haciendo que el chico lo mirara.
-Mira, Alby, sabes que te respeto pero ahora mismo si algo sobra en el Claro son llorones.-recriminó con dureza el niño.-No sé qué narices te ha pasado ni qué es lo que te ha hecho ver el Cambio, pero no tenemos tiempo y los chicos necesitan a Alby, su líder, y ahora mismo no estás siendo tú.
-Chuck.
-¡Es lo que tú querías, Alby! Hay una salida ¡existe, es algo real! Y no está fuera de nuestro alcance, pero necesitamos permanecer unidos y ahora mismo tú no puedes ni sostenerte a ti mismo, así que en lo que recuperas la entereza pues yo tengo que cubrirte las espaldas ¡Ahora muévete!
Alby se quedó mirando al menor mientras este hacia esfuerzos para hacer que se levantara de la camilla. Chuck no estaba entendiendo lo que quería decir, tal vez ni si quiera hubiera oído lo que acababa de decirle a Thomas. Sintió pena por él, Chuck adoraba a Thomas y en cuanto se enterase de lo que les había hecho quedaría destrozado. Pero el niño parecía tan esperanzado mientras que él se sentía tan derrotado que quizás no importaba si estaba en un lado o en otro. La verdad es que en ese momento todo le deba igual, nada valía la pena, y aunque Chuck dijera que sus compañeros requerían de su liderazgo Alby ya no se sentía el mismo que había estado siendo desde entonces.
Sin las memorias había aprendido a ser fuerte. Aquel mes de ostracismo total en el Claro le había endurecido el carácter y puso a prueba su paciencia, aprendió a comer lo poco que conseguía por su cuenta y a racionar mucho los víveres que habían llegado con él en la Caja, aprendió rápido el peligro que suponía el Laberinto y por tanto evitó entrar en él, controló el miedo irracional cuando se veía solo en su hamaca, en medio de la oscuridad de la noche mientras escuchaba a los Laceradores dar alaridos desde el Laberinto. Todo eso lo hizo estando solo, y ser fuerte no era una opción era una obligación que había tenido que tomar si quería seguir vivo y cuerdo. Luego cuando llegó el primer chico al Claro un mes después tuvo que tomar el papel de veterano y ayudarlo adaptarse y a sobreponerse al miedo, y lo mismo hizo con el siguiente que llegó, y al siguiente después de ese, y al siguiente, y cuando quiso darse cuenta ya tenía un grupo de chicos a su cargo que le obedecían sin rechistar y se repartían el trabajo, comían juntos, dormían juntos y se apoyaban los unos a los otros. Durante todo ese proceso Alby se fortaleció y se convirtió en el líder del Claro.
Pero con sus recuerdos de vuelta fue como haber sufrido una regresión, como si hubiera olvidado todo cuanto aprendió en el Claro. El miedo le había paralizado, estaba aterrado y no tenía control sobre sus emociones. No podía hacerlo, era como volver a ser aquel niño al que había separado de sus padres y que fue torturado con todos aquellos experimentos a los que fue sometido. Recordaba cada prueba, cada aislamiento, los gritos de los demás niños, las maquinas, el miedo, el dolor, el desear que todo aquello terminase, el desear morir para liberarse.
Y el saber la verdad de que los Creadores no iban a permitirle la libertad, ni a él ni a ningún compañero.
-¡ALBY!-exclamó Chuck despertando de golpe al líder de los clarianos de un solo golpe de su puño contra la mejilla ajena. Alby parpadeó desconcertado ante el golpe, el ardor de su mejilla le hizo recobrar el sentido de la realidad y ver que Chuck lo miraba como si hubiera estado horas llamándole.-Levántate ya.
-Chuck…no vale…
-¡Me da igual que no te valga la pena!-exclamó.-¿De verdad lo que te hizo ver el Cambio fue más terrorífico que lo que es esto? Alby, llegaste el primero al Claro ¡solo y sin recuerdos! ¿De verdad esto es más terrorífico que eso?
Alby parpadeó confundido ante aquellas palabras y su mente volvió a llevarle a ese primer día cuando salió de la Caja, encontrándose con un Claro vacio, sin campamento, sin ganado, sin huertos, él completamente solo. Nadie que pudiera guiarlo, que pudiera darle unas respuestas a tal cantidad de preguntas que tenía, la angustia de ni siquiera saber quién era.
Pero lo superó, aquello fue la prueba más dura a su cordura y la superó. Y ese niño le estaba exigiendo de nuevo que volviera a sobreponerse, igual que en ese entonces que no había esperanza para él, al final si la hubo cuando empezaron a llegar los otros chicos. Quizás…solo quizás…podrían hacer algo.
Porque ser fuerte no era una opción, era una obligación.
Y entonces, de un tirón en sus brazos, Chuck logró hacer que Alby se pusiera en pie.
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-¡Ey, Winston! ¡¿Qué está ocurriendo?!-cuestionó Thomas al guardián de los cortadores cuando al salir de la Enfermería pudo ver un gran revuelo entre los clarianos que iban de un sitio a otro con antorchas en mano.
-¡Son las puertas, no se cierran!-contestó apuntando en dirección hacia las puertas con la antorcha que tenía en la mano.
La palidez volvió a conquistar el rostro de los presentes cuando al alzar la mirada hacia las puertas vieron que estas continuaban abiertas pese a que la noche ya se había hecho camino y el Claro estaba siendo sumido en las tinieblas ¿Por qué no se cerraban? ¿Qué había ocurrido?
-¡Shunk! Esos cabrones…-siseó Newt al darse cuenta de lo que estaba pasando.
-No me jodas…-secundó Minho apretando los dientes.
-Minho, hay que empezar actuar ya-indicó de nuevo el guardián de los huertos tomando al otro del hombro.-Tenemos que poner a salvo a los chicos.
-¡¿Pero dónde?!
-¡No lo sé, pero hay que hacerlo rápido!
-¿Qué estáis diciendo?-dijo Thomas al ver la expresión de horror de ambos chicos.
-¡Es CRUEL!-exclamaron ambos chicos haciendo que Thomas se quedara tieso.
-Se han cansado de tenernos aquí.-dijo Minho.
-Van a permitir el paso a los Laceradores.
-No pueden…-empezó a decir Thomas antes de ser interrumpido.
Entonces un ensordecedor ruido les sorprendió y al mirar a su espalda vieron que en el otro extremo otras puertas que siempre habían estado cerradas comenzaban abrirse. Los clarianos temblaron ante esto y otro ruido más les sorprendió, en la derecha otro par de puertas se estaban abriendo y al segundo, en la parte izquierda también otras se abrían.
-Que hijos de…-empezó Minho.
-Van hacer que nos ataquen por todos lados ¡Thomas!-dijo Newt haciendo reaccionar al chico que se había quedado tieso en el sitio ante lo que aquello significaba para ellos.-Tenemos que refugiar a todos.
-Vale…vale…-se recompuso el muchacho sacudiendo la cabeza.-Que alguien vaya a la Sala del Consejo y empiece a tapiar las puertas.
-Yo iré-se ofreció Frypan empezando hacer marcha.
-Voy con él-secundó Winston yendo tras el otro chico dándole de paso una palmada a Thomas en el hombro.
-Ve por los demás ¡Ir al Bosque a esconderos! ¡YA!-le indicó Gally a uno de sus chicos.
-Minho, coger todas las armas que encuentres y nos vemos en la Sala del Consejo.-indicó Thomas dirigiéndose al guardián de los corredores, que tras el momento de shock, le prestó toda su atención.
-¡Entendido! ¡Vamos!
Entonces la mirada de Thomas recayó en Teresa, que lo miraba tan asustada como los demás.
-Teresa, tú y yo iremos en busca de Alby ¿de acuerdo?-la tomó de los hombros en un intento de que mantuviera la calma ella y él mismo, la situación era muy peligrosa y sabía la que se les avecinaba.
-Thomas.-intervino Newt con los ojos abiertos de par en par en espanto.-Chuck y Chara siguen dentro de la Hacienda.
Al mencionar a los más jóvenes del Claro, Thomas sintió que el corazón se le estrujo ¡Shunk! ¡¿Cómo había podido olvidarse de ellos?!
-Newt, ve a…
-Voy a ir a por ellos.-se adelantó el segundo al mando comenzando a trotar en dirección hacia la Hacienda antes de que el otro dijera nada más.
-¡LACERADORES!-se escuchó un grito y de nuevo todos voltearon a ver como varios clarianos corrían huyendo de algo.
Entonces escucharon un alarido a sus espaldas y al mirar en esa dirección se encontraron con dos Laceradores apareciendo en cada esquina del primer pasillo del Laberinto.
Thomas sintió que se le cortaba la respiración al ver a esos monstruos. Ya no había tiempo de planes.
-¡VALE, ESCONDEOS TODOS!-gritó con fuerza, y entonces todo el grupo se desperdigó en varios fragmentos, huyendo de aquellos monstruos que acababan de invadir su único lugar seguro.
El grupo de Thomas, corrieron por campo abierto hasta que, por instinto, se intentaron esconder en el maizal, los gritos comenzaron a oírse, chicos siendo atrapados por los Laceradores, el sonido de la carne siendo cortada y la sangre salpicando. Alaridos y alaridos, más gritos humanos, llantos y horror desatado.
-¡AGACHAOS TODOS!-ordenó Thomas al grupo y éstos, a pesar de estar presa del miedo, obedecieron, quedándose parados en el sitio y guardando silencio, manteniéndose en alerta.
Se siguió escuchando los gritos de dolor de otros compañeros, y los que estaban ahí trataban de controlar sus respiraciones y de evitar ponerse a llorar al saber que había compañeros que estaban muriendo.
Entonces, Zart, que estaba mirando de un lado a otro, intentando estar atento a cualquier ruido, no pudo ver a tiempo la cola mecánica que estaba alzándose de entre el maizal justo a su espalda. No pudo llegar a percatarse de ella sino hasta que la oyó abrirse y cuando quiso darse cuenta ya estaba atrapado por ese gancho y retenido en el suelo, haciéndole dar un grito.
-¡ZART!-gritó Thomas yendo ayudarlo pero el Lacerador fue más veloz y lo sacó de ahí haciendo que se perdiera entre el maizal, escuchando a continuación sus gritos de auxilio. Mierda, no podía hacer nada!-VAMOS.-guió a los demás sin más remedio dándose la vuelta para llevarlos por otro camino.
-¡POR FAVOR AYUDARME!-gritaba Zart atrapado en el gancho del Lacerador, que lo sacudía de un lado para otro. Miró aquella espantosa criatura llorando del espanto que suponía tan solo verla y saber que estaba muerto, pero su cara se demacró en horror cuando escuchó algo detrás de él y al mirar vio una enorme aguja apuntando en su dirección.-¡NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO!
Entonces, se pudo escuchar un sonido punzante y viscoso y a continuación el Lacerador dio un horrible alarido que hizo que Zart sintiese que le iban a explotar los tímpanos, volviendo a sacudirlo de un lado a otro violentamente, retorciéndose y gritando, cuando de pronto, Zart sintió que el gancho lo soltaba y salió disparado justo a la espalda del Lacerador, cayendo de plancha contra el suelo.
Sorprendido y sin comprender que acababa de pasar, Zart se incorporó de inmediato, tocándose el cuerpo para comprobar que estuviese entero. No había sido picado, no había sido mordido ¡no estaba muerto!
-Estoy vivo.-jadeó el chico sin poder creérselo pero un nuevo alarido del Lacerador le hizo ponerse en pie tambaleante y al ver lo que estaba sucediendo a sus espaldas le dejó helado.
El Lacerador tenía una de las lanzas ensartada por la parte superior de lo que parecía ser su lomo, y justo entre sus patas, debajo del cuerpo, podía ver a una persona diminuta atravesando el abdomen del Lacerador con la lanza y retorciéndola, causando que el insecto gritara de dolor. Zart jadeó al ver aquel chiflado que le acababa de salvar la vida, pero al percatarse que éste tenía vendajes en las piernas y que tenía un brazo en cabestrillo la comprensión de quién era le dejó en blanco.
-¿Chara…?
Pero antes de que pudiera decir nada, el Lacerador, que estaba rabiando de dolor, dejó de retorcerse y corrió hacia delante, haciendo que su atacante tropezara y cayera al suelo obligándolo a que tuviera que soltar la lanza pero ésta permanecía atravesándole el cuerpo, el propio movimiento del monstruo al correr, retorcía o movía la lanza causándole un mayor daño que iba enfureciéndolo cada vez más y en consecuencia que hiciera movimientos más bruscos intentando quitarse de encima aquella cosa.
Con un enorme esfuerzo, Chara se levantó todo lo deprisa que pudo y sus ojos se clavaron en el chico, que lo miraba pasmado, siendo incapaz de reaccionar.
-¡ZART!-le llamó con fuerza, sobresaltando al muchacho-¡VE AL HOYO Y PONTE A SALVO!
-¿Qu…?
-¡DATE PRISA!-apuró Chara.
-¡¿Pero qué vas hacer tú?!-quiso saber al ver que aquel criajo no tenía planes de ir a un lugar seguro.
-¡¿A TI QUÉ TE PARECE?!-ironizó señalando al Lacerador que estaba quitándose la lanza de su cuerpo por el gancho de su cola.-¡Tengo muchos culos que salvar ahora mismo, así que vete al Hoyo antes de que te pille otro Lacerador! ¡CORRE, MALDITA SEA, NO TE QUEDES AHÍ!
Zart, sin poder hacer otra cosa debido a la consternación, obedeció la orden y se fue corriendo en dirección hacia el Hoyo.
Chara, al convencerse que el chico iba a estar a salvo, se encaró de nuevo con el Lacerador que ya había conseguido liberarse y volvía a moverse, con ferocidad en su dirección. Ambos estuvieron cara a cara, listos para abalanzarse sobre el otro.
Chara parpadeó al ver aquel Lacerador y no pudo evitar esbozar una sonrisa burlona al ver que aquel bicho tenía la mandíbula superior partida por la mitad.
-Saludos, bicho asqueroso.-dijo desenvainando el cuchillo, haciendo que la hoja brillase ante la luz lunar.-¿Te acuerdas de mí?
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-¡Corre, Newt!-gritó Minho al segundo al mando que le seguía el ritmo detrás de él, junto a otros tantos clarianos.
El Claro se había sumido en un caos, los gritos de otros compañeros se estaban escuchando por todas partes y los alaridos de los Laceradores retumbaban como si estuvieran en todas partes.
Mierda ¿Por qué no tomaron precauciones para algo así cuando ya se lo esperaban? No fueron capaces de prever que los Creadores iban a condenarlos esa misma noche, y sobretodo nunca se esperaron que se abrieran otras puertas además de las que estaban habituados.
Newt apretó la mandíbula e intentó correr más rápido pese a que su pierna estaba comenzando a palpitarle, intentando cerrar sus oídos a los gritos de sus compañeros que iban cayendo en las fauces de los Laceradores, y Minho, al verle cambiar de dirección a la que estaban yendo se apresuró en seguirle.
-¡¿A dónde vas?!
-¡A la Hacienda! ¡Chuck y Chara siguen dentro!
-¡¿Estás loco?! ¡No puedes ir ahí con las manos desnudas!-bramó Minho ante semejante disparate.
-¡Están ahí mismo, Minho! ¡No puedo dejarles tirados!-señaló Newt justo al frente en donde podía verse la Hacienda
-¡Tenemos que coger las armas! ¡No vas a llegar a tiempo si…!
Entonces los chicos se vieron obligados a frenar en seco cuando contemplaron con horror como la Hacienda se venía abajo en cuando dos Laceradores usaron su cola y sus patas haciendo pedazos la estructura y atrapar a los que estaban dentro. Más gritos horribles, de dolor, suplicando ayuda y el estruendo de la madera cayendo al suelo como si fuera de papel.
Newt se sintió morir ahí mismo al ver el edificio caerse; Chuck y Chara estaban ahí dentro, los niños estaban ahí…
-…No…-susurró Newt.
-¡NEWT, REACCIONA!-sacudió Minho del hombro ajeno, al ver que tenía los ojos desorbitados, mientras esos dos Laceradores se daban un festín con los chicos que se habían quedado atrapados entre los escombros.-¡No podemos hacer nada por ellos! ¡Tenemos que ir a por las armas para defendernos! ¡VAMOS!
Entonces un alarido sonó demasiado cerca de ellos y al mirar a su derecha vieron a un Lacerador corriendo como un loco en su dirección.
-¡OH, MIERDA, MIERDA!-exclamó Minho tomando a Newt del brazo y forzándolo a que comenzara también a correr.
El monstruo chilló conforme su paso iba acercándose a ellos, Newt consiguió mantenerlo a raya un par de veces al rozarle la boca con la punta de su machete pero cada vez se cabreaba más y su cola no paraba de moverse intentando enganchar alguno de los dos.
-¡MINHO, CUIDADO!-exclamó Newt al ver que la cola estaba dirigiéndose hacia su amigo, que pudo agacharse justo a tiempo para que el gancho solo pudiese atrapar el aire pero cada vez lo tenían más encima, si no hacían algo aquel monstruo iba a…
Y justo cuando pensaban que ya no lo contarían, el Lacerador prolifero un horrible chillido y un desagradable olor invadió las fosas nasales junto a una sensación de súbito ardor en sus espaldas. Ambos chicos, sin dejar de correr, miraron a sus espaldas para ver qué estaba pasando y contemplaron sorprendidos como el Lacerador se retorcía de un sitio a otro mientras era pasto de unas llamas que habían aparecido en su lomo y que estaba consumiendo su cuerpo.
Ninguno de los chicos se quedó para ver arder al monstruo y continuaron corriendo, pero les llamó la atención ver que de pronto estaban viendo otros Laceradores que se revolcaban por el suelo porque también tenían fuego en sus cuerpos.
Al final consiguieron llegar a la Sala del Consejo en donde, al entrar y cerrar la puerta, pudieron ver que ahí ya había varios chicos escondidos, pero consternados se quedaron mirando entre ellos, sin entender qué había ocurrido con su depredador.
-Esto me huele a bicho quemado.-dijo Minho dando un suspiro de cansancio pero no se paró a descansar y corrió hacia la parte en donde tenían las lanzas, pero al llegar a ellas le llamó la atención que faltara una.
-"No es momento de pensar en eso"-se sacudió la cabeza mientras tomaba dos lanzas, y otros clarianos, que les habían estado esperando, tomaban las suyas para salir acompañarlos.
-Newt, vamos a buscar a Thomas…¿Newt?
El aludido se había quedado mirando hacía la pared, que tenía unas pequeñas aberturas que le permitían ver algo del exterior y justo su mirada se clavaba en la Hacienda derrumbada, aun había Laceradores rebuscando entre los escombros y movían sus colas enganchando cuerpos, algunos se movían otros ya no, pero continuaban comiendo de ellos.
Newt sintió que se le revolvían las tripas. Chuck y Chara estaban ahí, él mismo les había ordenado que se quedaran juntos y encerrados en la habitación. Se les había caído un montón de madera encima y habían caído desde muchos metros de altura ¡había condenado a los chicos a morir! Y ahora esos malditos insectos estarían comiendo sus…
-Newt…-llamó Minho haciendo que Newt volteara verlo, dejando ver su expresión llena de furia y dolor.-Tenemos que ir a ayudar a Thomas.
Newt apretó los dientes, era cierto, aun tenían gente a la que ayudar, si Chuck y Chara habían caído, no podía permitirse quedarse lloriqueando cuando había vidas que salvar. De un solo gesto, le arrebató la lanza a Minho y se la echo al hombro.
-Vamos allá.
Y volvió abrir la puerta para enfrentar aquel infierno y buscar a Thomas.
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Si lograba superar aquella noche, Zart estaría convencido que era porque alguien de arriba debía de quererlo mucho o de haber sido un chico lo suficientemente bondadoso para que lo quisieran vivo, porque no era capaz de explicarse cómo había sido capaz de librarse de una muerte tan segura luego de haber sido atrapado por un Lacerador.
Bueno, no, no es que se hubiera librado, había sido rescatado.
Había sido rescatado.
La carrera de Zart fue aminorando conforme estaba llegando a la zona en donde estaban el Hoyo, como si acabara de darse cuenta de algo.
Había sido rescatado por un niño pequeño.
Un niño pequeño, enfermo y con el brazo roto
Y él había salido por patas en cuanto le gritó dónde ir para ponerse a salvo, no dudó en huir a refugiarse sin mirar atrás, dejando al niño solo ante aquel monstruo que le haría picadillo.
-No…¿qué he hecho?-susurró horrorizado ante su cobardía, Chara le había salvado la vida y él se había largado sin más dejándose llevar por el miedo.
Zart frenó en seco ¿qué podía hacer? ¿Debía regresar y ayudarlo? ¡Pero él no tenía ningún arma consigo! ¡¿Cómo iba a poder ayudarlo si no tenía nada con qué hacerlo?!
El grito de Lacerador se escuchó de cerca y Zart miró sobresaltado a su derecha encontrándose con que había uno de esos monstruos retorciéndose por el suelo mientras era pasto de las llamas, el grito era horrendo y un pestilente olor a quemado le llegó pese a que estaba a una distancia considerable. Alzó la vista al frente y algo le llamó la atención; unos puntos de luz roja aparecían de vez en cuando alejándose de la Torre de vigilancia y al caer al suelo estaban provocando un incendio, alguna de esas luces estaban cayendo sobre los Laceradores.
Desconcertado y apurado, Zart se desvió del rumbo que le había sido indicado y, movido por una corazonada, se acercó a la Torre para ver más de cerca qué estaba provocando esas luces, esquivando el fuego y los Laceradores chamuscados que yacían sin vida en el suelo.
No pudo creerse lo que sus ojos vieron cuando descubrió quién era el responsable de ello.
-¿Chuck?
Estaba en lo alto de la Torre de Vigilancia, y ahora mismo Chuck no podía recordar la vez en la que estuvo tan asustado y al mismo tiempo tan concentrado como en ese momento. Sostuvo con fuerza en su mano derecha la honda que había fabricado con las cuerdas y las tiras de cuero que robó de los constructores mientras observaba a lo lejos como alguno de esos asquerosos monstruos estaban envueltos en llamas por su causa, algunos pudo jurar que estaban muertos. Chuck se sintió orgulloso de ello, pero estaba centrado en que no debía despistarse.
Rápidamente tomó uno de los muchos botes de licor de Gally y le prendió fuego a la mecha usando la antorcha que tenía al lado. Colocó el bote en la bolea de la honda y comenzó a mover el brazo haciendo una espiral de luz roja con el movimiento.
Afiló la mirada y se centró en encontrar un objetivo al alcance, pero no tardó nada en dar con uno cuando un Lacerador pasó por el prado en línea recta de regreso al Laberinto con una presa, aun viva por los gritos que aun daba, entre los dientes.
Sin querer darle tiempo a ese insecto a cumplir su cometido, Chuck movió con fuerza el brazo y cuando lo tuvo a tiro lanzó el bote de licor contra el Lacerador y, tal como ya se esperaba, nada mas atinar se envolvió en llamas y el insecto, muerto de dolor, soltó a su presa y comenzó a retorcerse intentando apagar el fuego, dándole tiempo a su víctima a que huyera y buscara un lugar donde ponerse a salvo.
Chuck se alegró de que ese chico, al que ahora mismo no podía reconocer, estuviera lo suficientemente bien como para poder correr.
-Genial-sonrió mientras volvía a tomar otro de los botes de cristal.
-¡CHUCK!-escuchó un grito justo debajo de él, sobresaltado fue asomarse encontrándose con que Zart era el que le estaba llamando.
-¡Zart! ¡No te quedes ahí parado, imbécil!-exclamó Chuck al mismo tiempo que lanzaba el siguiente bote de licor y Zart se sobresaltó cuando al seguirlo con la mirada se estampó contra otro Lacerador que estaba comiendo de uno de los cadáveres de sus compañeros.
-¿Q…Qué es lo que estás haciendo?!
-¡¿A TI QUE TE PARECE?!-gritó el menor volviendo a cargar su arma mientras Zart no pudo evitar encogerse al escuchar esa misma frase dos veces ya.-¡Vete al Hoyo! ¡Ahí estarás seguro!
Zart se quedó quieto en el sitio mientras observaba como Chuck, desde las alturas, seguía lanzando esas granadas caseras y prendiendo fuego a todo lo que estuviera a su alcance. Se sintió abochornado, estaba asustado pero la vergüenza hizo mella en él justo en ese momento al ver qué es lo que estaba haciendo. Chara le había rescatado y se había quedado confrontando al Lacerador para que él pudiera escapar, y Chuck se estaba encargando de frenar en seco la matanza de esos bichos siendo él quien estaba acabando con ellos.
Zart apretó los dientes con furia.
-"No puedo huir como un cobarde mientras mis compañeros están muriendo"-pensó para sí mismo sacudiendo la cabeza y yendo raudo a trepar por la Torre para ir junto a Chuck-"Y no voy a dejar que unos niños sean los que tengan que estar salvando a todo el mundo"
-¡CHUCK!-exclamó al llegar a lo alto en donde sorprendió al muchachito.
-¡¿Qué plopus haces aquí?! ¡Te dije que fueras al Hoyo!-exclamó Chuck lanzando otra granada, pero esta vez erró el tiro, no pudo atinarle a un Lacerador pero al menos le había servido para cortarle el paso mientras estaba persiguiendo a un grupo de clarianos que huían.
-¿Dónde has conseguido eso? ¿Desde cuándo sabes usarla?-cuestionó Zart al ver la inusual arma que el chico estaba usando.
-Las manualidades hacen mucho, y digamos que acabo de descubrir que tengo buena puntería.-indicó con un toque de humor en su voz mientras volvía a cargar su arma-¡Ahora, haz el favor de ir al Hoyo! ¡No puedo estar distraído!
-¡No puedo quedarme sin hacer nada, Chuck! ¡Dime en qué puedo ayudar!
-¡Puedes ayudar procurando que no te maten! ¡Así que ve al miertero Hoyo y ponte a salvo!
-¡No os voy a dejar que hagáis esto solos ¿me oyes?! ¡Chara me ha salvado la vida y le he dejado solo frente a un Lacerador! ¡No puedo permitirme estar escondido mientras vosotros dos estáis haciéndole frente a estos monstruos! ¡Así que o me dices qué tengo que hacer para ayudar a los demás o no me moveré de aquí!
Chuck miró desconcertado a la mano derecha de Newt en los huertos ¿Chara se había encarado a un Lacerador él solo en el estado en el que se encontraba? ¡Ése no era parte del plan! Se suponía que Chara solo iba a encargarse de guiar a los chicos al Hoyo para que se refugiaran mientras él mantenía a raya a los Laceradores. Habían conseguido que Alby y otros tantos chicos ya estuvieran a buen recaudo y Chara se había alejado para poder socorrer a los clarianos que habían huido al maizal al ver que varios Laceradores acechaban en esos alrededores. Hacía un buen rato que le había perdido de vista y estaba demasiado preocupado por él, pero ya le había advertido que el plan no era perfecto y que podían ocurrir cosas que podrían cambiarlo todo, Chuck se había mentalizado de ello y sabía que si la cosa se ponía demasiado fea debería dejar su hondar e ir a esconderse. Tal vez Chara haya tenido que salir por patas y esconderse luego de rescatar a Zart.
-¡Chuck! Por favor, dime algo.-insistió Zart con los ojos ansioso.
Chuck dio un resoplido de hastío, estaban en una situación de emergencia y no tenía tiempo para discutir con Zart, ni tampoco podía abandonar su puesto para ir a buscar a Chara. No formaba parte del plan que otros estuvieran involucrados en su estrategia de defensa pero Chuck sabía que no había remedio y en el fondo ayuda era algo que no sobraba. Miró las bolsas que tenía a su lado y contempló la cantidad. Tenía muchos, suficientes para carbonizar a todos los Laceradores que había en el Claro, pero estaba gastando demasiada munición, fallaba muchos tiros y los Laceradores no dejaban de moverse de un lado para otro como locos, los árboles, las estructuras caídas, los compañeros que huían y su falta de costumbre de usar su nueva arma jugaban en su contra para que pudiera ser tan fluido como la situación ameritaba. No podía seguir gastando munición a lo tonto, o al final acabaría provocando un incendio en todo el Claro que los acabaría matando a todos.
No le gustaba la idea, pero necesitaba ayuda si quería que el plan siguiera funcionando.
-Bien, puedes ayudar, pero te advierto que no te va a gustar.
Zart tragó saliva preocupado por el tono que había empleado el menor ¿desde cuándo era tan serio? ¿Y cómo es que podía hacer lo que estaba haciendo sin estar muriéndose de miedo? Zart volvió a avergonzarse, mordiéndose los labios de la rabia que sentía sobre sí mismo al ver los ojos decididos de aquel crío mientras él se sentía temblar como un gato asustadizo.
-Haré lo que sea necesario.-afirmó firmo.
-Bien, escúchame con atención. Tengo suficiente munición para reducir a cenizas a esos malditos bichos, pero se mueven demasiado y yo no tengo mucha practica en usar esta cosa-dijo mostrando la honda.-Necesito que me ayudes a tener a tiro a los Laceradores, con poder verlos bien y que corran en una única dirección me vale.
-O sea…-tembló el chico.-¿Me estás pidiendo que haga de cebo?
-Si aun quieres ayudar, si.
Zart sintió temblar sus extremidades, pero cerró los ojos y dio un fuerte suspiro impidiendo que el pánico le invadiera ante el descabellado plan del menor.
-¿Y qué hago si los tengo encima?
-Corres al Hoyo. Los Laceradores no ven bien, solo se guían por su oído y su olfato, si corres delante de ellos y te metes en el Hoyo les desorientarás por un momento, eso te dará tiempo suficiente para embadurnarte con polvos de talco.
-¡¿Polvos de talco?!
-Sí, eso he dicho, polvos de talco, esa cosa ocultará tu olor y repelerá a esos bichos-repitió.-Si haces eso y te quedas quieto y en silencio los Laceradores no podrán ni oírte ni olerte.
-¿C…Cómo estás tan seguro de ello?
-Porque Alby está en el Hoyo cubierto de polvos de talco hasta las orejas y ninguno de esos bichos se ha atrevido a ponerle las fauces encima.
-¡¿Alby está ahí?! ¡¿Cómo coj…?!
-¡Las preguntas para luego, Zart! ¿Vas ayudarme o vas a seguir aquí haciéndome perder el tiempo contestándote?! ¡Porque te recuerdo que aun tenemos compañeros a los que salvar!
Zart sacudió la cabeza. Chuck tenía razón, no había tiempo que perder, así que confiando en las palabras del niño, bajó de la Torre dispuesto a cumplir con lo que le había mandado, apretando el machete que tenía en su cintura. Si se veía muy apurado cuando los Laceradores le persiguieran, al menos eso le daría una oportunidad.
No pensaba morir como un cobarde, no se lo perdonaría jamás. Iba a ayudar a sus compañeros y a destruir a esos malditos bichos, en toda la cara de esos cabrones de CRUEL.
/*/*/*/*/*/
-¡GALLY! ¡ÁBREME! ¡ÁBREME!-gritó Dave desesperado golpeando la puerta de la Caja en donde Gally se había escondido junto a Billy y a Jackson.
Al verlo, Gally no dudó en ir abrir la puerta de la Caja para salvar a su compañero pero cuando lo hizo uno de los enormes Laceradores se le fue encima y, tras un grito, Dave desapareció de su vista. Gally quedó sentado en el suelo del susto, mirando a sus dos amigos con los ojos desorbitados.
Dave había sido atrapado por la cola del Lacerador después de haber recibido aquel tremendo placaje que pudo jurar que le había roto algo. El chico estaba con la cara encharcada mientras era zarandeado de un lado a otro por la cola del horrible monstruo. Joder ¡¿por qué tuvo que pasar eso?! ¡Él no quería morir! ¡NO QUERIA MORIR!
-¡Oye, tú!-le pareció escuchar pero no supo ubicar la procedencia de aquella voz, el Lacerador no dejaba de moverlo de un lado a otro y Dave apenas podía distinguir donde estaba, pero en un momento en que hubo cierta quietud debido a que el insecto se había estampado contra el muro y quedó desorientado pudo ver a alguien.
Sus ojos parpadearon confusos al ver aquella persona que se agarraba con fuerza al mango de un cuchillo que tenía clavado en el lomo del Lacerador, y que lo miraba con la cara empapada en sudor y con una expresión de reproche.
-¡Búscate a otro Lacerador! ¡Éste es mío!
Dave se le descompuso la cara de asombro en cuanto reconoció a la persona que estaba ahí.
-¡¿Chara?!
-¿Por qué todos parecen sorprendidos de verme? ¡Maldita sea, dejadme rescataros y no os quedéis mirando como pasmarotes!-gritó con un tono de voz que reflejaba cabreo, entonces retorció el cuchillo con furia y el Lacerador dio otro horrible chillido volviendo a intentar sacudirse a su atacante mientras que Dave era zarandeado de nuevo.
Genial, no había nada mejor que hacer antes de morir que echar la papilla…
El Lacerador continuó retorciéndose y golpeando su cabeza contra la pared mientras que Chara se mantenía firme en retorcer su arma contra él y a moverlo de un lado a otro, buscando ese punto que sabía que le daría la victoria en ese duelo. Siguió moviendo y lo que era la sangre del monstruo se escurría de la cabeza y manchaba sus manos, era de color verdoso y viscoso, olía igual que un cubo de basura lleno de pescado al que no habían sacado en tres días de verano.
Finalmente encontró lo que buscaba, y tras un movimiento de muñeca y un fuerte empellón contra el cuchillo éste hizo crujir algo en el interior de la cabeza del Lacerador, que dio un horrendo grito y cayó desplomado en el suelo con su boca deslizándose por la pared del muro, quedándose totalmente inmóvil.
En consecuencia la cola cayó pesadamente y Dave salió rodando unos metros de distancia. Se intentó incorporar, dolorido por aquel viajecito, pero al abrir los ojos y ver la parte de atrás del Lacerador lanzó un grito y se apresuró en retroceder sin siquiera levantarse del suelo.
-¡No grites!-le ordenó Chara dejándose caer del lomo del monstruo al suelo-Está muerto, no puede hacerte daño.
-¿M…Muerto?-jadeó Dave con los ojos abiertos asustado, había estado en la cola de ese monstruo, estaba seguro de que estaba muerto, pero no…el muerto había sido el bicho pero ¿cómo? Cómo es posible que…
-Lo siento, amigo, pero este duelo lo he ganado yo.-escuchó hablar a Chara pero al mirarlo se dio cuenta que eso no estaba diciéndoselo a él, sino al cuerpo del Lacerador-Dave, no es seguro que estés aquí. Vete al Hoyo, allí encontrarás a los demás y te dirán qué hacer, estarás a salvo.
Y al parecer, eso era todo lo que pensaba decirle, porque conforme terminó Chara se había puesto a caminar alejándose de la escena con Dave aun intentando asimilar lo que acababa de pasar.
Le temblaban los brazos y las piernas, no estaba seguro de que pudiera moverse ¡Dios, había estado tan seguro de que iba a morir! Cuando los Laceradores invadieron el Claro cundió el pánico y todos se desperdigaron, él no sabía hacía dónde ir, en pocos segundos había perdido de vista a sus amigos y todo comenzó a derrumbarse ante sus ojos; la Hacienda, la Choza de la Comida, Los Huertos, la Enfermería…todo. Entonces escuchó algo cerca y cuando quiso darse cuenta ya estaba huyendo de un Lacerador.
Por casualidad, durante su carrera, había visto a Gally, Billy y Jackson metiéndose dentro de la Caja y vio su oportunidad de salvarse, pero justo cuando el guardián de los constructores iba abrir la puerta, el Lacerador que lo perseguía se le echo encima.
Sintió un agudo dolor en su costado y al llevar la mano supo que en efecto debía de tener algo roto, el golpe que había recibido había sido brutal.
Miró al niño que seguía caminando y se preguntó cómo lo había hecho. Nadie hasta la fecha había logrado ver un Lacerador y vivir para contarlo…no al menos hasta Thomas y Chara. Por Minho sabía que Thomas había logrado dar muerte a un Lacerador en el Laberinto pero si Chara había sobrevivido dos noches y con solo aquella fractura en su brazo es porque también había tenido que vérselas con uno, aunque no sabía si lo había matado o no. En otras circunstancias le habría parecido imposible pensar que aquel escuálido enano pudiera matar a una mosca pero viendo lo que acababa de pasar le daba la idea de que aquel crío no era normal si podía hacerles frente de esa manera.
Volvió a mirar al Lacerador muerto que yacía frente a él y tragó saliva asustado, no sabía si de verdad estaba muerto o solo inconsciente pero no quiso quedarse a comprobarlo por lo que, haciendo un enorme esfuerzo debido a su dolor, se puso en pie y siguió a Chara.
-¿A dónde vas?-cuestionó.
-Tengo que ir a ayudar a los demás ¡esto es un maldito caos! ¡Todos están corriendo sin ton ni son! ¡Les falta un maldito cartel de neón en la espalda que diga "lacere por aquí"!-siseó enfadado como si no estuviera en realidad dirigiéndose a él, o eso pensaba hasta que se dio la vuelta y clavó sus ojos castaños en él haciéndole frenar en seco.-¡Joder, lleváis tres años teniendo a estos bichos al lado ¿y nunca se os ocurrió que algo así podría llegar a pasar?!-reprocho señalándolo con el pringoso cuchillo, haciendo que Dave, sorprendido por su arranque, levantara las manos a la altura del pecho pidiéndole calma-. ¡¿Nunca pensasteis en ningún momento que sería buena idea tener un plan por si a esos bichos les daba por atacar?! ¡TRES AÑOS, JODER! ¡Teníais tiempo de sobra para pensarlo! ¡¿Estáis tontos o qué?!
Dave parpadeó desconcertado ¿en serio Chara estaba echándole la bronca? No supo qué contestarle, todo estaba tan sacudido en su cabeza, y en su estomago, que no se sentía capaz de decirle nada al crío, menos aun cuando aun escuchaba a los lejos los gritos de los Laceradores y el de otros compañeros.
Entonces Dave volvió a perder el color de su cara cuando vio mejor al niño, estaba muy oscuro y con el shock no se había dado cuenta, pero Chara tenía la cara enrojecida a niveles preocupantes, sus ojos estaban brillantes y enfermos y el cabestrillo se le había empapado tanto de líquido rojo como la viscosidad de Lacerador que le goteaba de la hoja del cuchillo que mantenía en su mano sana.
-Dios mío, Chara…-susurró espantado al ver el aspecto del menor. No entendía como el niño siquiera seguía vivo-¿Cómo se te ha ocurrido? Estás…estás…
-¿Hecho plopus? Sí, pero agradece que alguien te haya salvado porque los demás no se habrían jugado el cuello luego de que te capturase el Lacerador. Así que si me disculpas, debo continuar. Tú vete al Hoyo-indicó señalando el camino con el cuchillo.
-¿Estás loco? No voy a dejarte solo.-dijo Dave yendo tras él hasta ponerse justo enfrente.-Chara no estás bien.
-No importa.-gruñó-Me importan los demás, así que, Dave, haz lo que te he dicho y déjame que…
-¡NO!-exclamó él haciendo que Chara lo mirase con una ceja arqueada.-Chara mírate, no vas aguantar mucho mas ¡necesitas ayuda!-pero al ver que el menor no parecía importarle eso Dave se apresuró en pensar en algo mas, y al ver el estado de su hogar una idea se le vino a la mente.-Mira dónde estamos ¡en el muro! Y fíjate donde está el Hoyo ¡está demasiado lejos! Si voy yo solo y sin nada con lo que defenderme me acabarán atrapado y no habrá nada que me salve esta vez.
Pensándolo mejor, aquello era verdad como un templo y Dave estuvo seguro que se habría hecho plopus encima de no ser por la urgencia de la situación.
Chara levantó la cabeza, eso sí que parecía preocuparle más. Miró a Dave y luego en dirección hacia donde estaba el Hoyo y tuvo que apretar los dientes al ver que el chico tenía razón. Estaba demasiado lejos y los Laceradores aun vagaban por sus anchas, dando caza a sus presas, si Dave iba solo tal cual iba acabar en el estomago de uno de ellos.
Y Chara no podía permitir eso.
-¡Ay, joder!-exclamó fastidiado dándose la vuelta y regresando hacia el Lacerador abatido, Dave lo miró sin entender y con pasos temerosos le siguió ¿qué estaba pensando hacer?
Entonces Dave dio un grito ahogado cuando Chara alzó el cuchillo y apuñaló la cabeza del Lacerador y a continuación, cortó lo que parecía ser la piel, dejando que un montón de líquido viscoso y nauseabundo saliera a borbotones. Sintió tanto asco que una arcada lo sacudió y se puso la mano en la boca para no vomitar.
Pero mayor fue su asco cuando vio que Chara comenzó a restregarse aquel líquido viscoso por el cuerpo y la cara como si de una crema se tratara y ahí ya no pudo aguantar y dejó escapar el contenido de su estomago.
Chara, al verlo, rodó los ojos, pero en parte le veía bien que Dave se apoyara en sus rodillas, por lo que tomando un buen puñado de aquel viscoso y verde líquido se lo estampó al chico por el pecho.
-¡¿Qué haces?!-exclamó asqueado intentando quitarse aquella cosa de su ropa pero solo logró que sus manos también acabasen pringadas.
-La sangre de Lacerador te hará pasar desapercibido.-le indicó tomando otro puñado y esta estampándolo en el vientre de Dave.
-¿Es…necesario?
-Si quieres vivir sí. Esto no hará que no puedan vernos pero si olemos como ellos nos pasarán por alto.
-¿Y eso lo sabes por…?
-Conjeturas.
-¡¿CONJETURAS?!
-Escúchame, no hay tiempo, déjate de…¡URG!-gruñó sosteniéndose la cabeza, un agudo dolor de cabeza le había atenazado de pronto y escuchaba un irritante pitido en su interior que le taladraba el cerebro.
-¿Chara…? ¡Ey ¿estás bien?!
-¡ESTOY BIEN!-gritó con fuerza haciendo que Dave diera un paso atrás.-Estoy bien…
El menor jadeó, sintiendo que aquella punzada de dolor estaba remiendo tan rápido como había aparecido. Otra vez ese dolor de cabeza…
-Vale…¿Cuál es el plan?-preguntó con precaución, sorprendiéndose de estar haciéndole aquella pregunta.
-Daremos un rodeo para llegar al Hoyo.-indicó Chara.-Allí te esconderás junto a los demás, y no saldrás hasta que amanezca ¿entendido?
Dave apretó los labios, no estando de acuerdo con esas condiciones.
-Eres fuerte pero no eres valiente.-sentenció Chara como si hubiera adivinado sus pensamiento-Si no te sientes capaz de enfrentar a esos bichos y solo vas a huir y gritar, mejor no intentes nada y escóndete. Deja esto para los que si tenemos algo que proteger.
Aquel golpe a su orgullo fue doloroso y a la vez bochornoso. Miró al niño, su desastroso aspecto no le auguraba un buen final si continuaba con sus planes en el estado que estaba, no, ni aun así, él no debería ser quién estuviera asumiendo tal responsabilidad. Era el verducho enano, había llegado hace apenas unos días…no podía dejar que estuviera dejándose la piel de esa manera y no hacer nada.
-De acuerdo.-dijo Dave pero justo entonces Chara dio un grito de sorpresa cuando el chico la alzó y se la colocó a la espalda-Por ello permíteme que te lleve.
-¿Estás tonto? ¡No puedes cargar conmigo! ¡Te va costar correr si nos persiguen!
-No te preocupes por ello, eres menos pesado que el chaleco que llevaba conmigo al Laberinto.-entonces al ver como Chara lo miraba de manera interrogante solo pudo sonreír.-Confía en mí para esto, sé lo que me hago; soy corredor.
-¿….En serio?-Dave asintió
-Voy ayudarte con esto, Chara, tú estás para el arrastre. No vas a llegar mucho más lejos en el estado en el que estás, y si quieres ayudar a los demás necesitas ser rápido, y yo tengo piernas fuertes y rápidas. Déjame que ahora yo sea tus piernas ¿de acuerdo?
Chara lo miró con expresión pensativa, analizando sus palabras. Tenía razón, le jorobaba reconocerlo pero era la verdad. Ella tenía las piernas cortas y no corría tan rápido como los demás, su estado físico iba hacerla presa fácil para los Laceradores y el tiempo apremiaba. Tenía que salvar a la mayor cantidad de chicos posibles mientras Chuck se dedicaba a freír a esos asquerosos bichos, pero no podía hacerlo sola, no tal y como estaba.
-"No es parte del plan involucrar a nadie más"-pensó para sí misma- "Pero no hay más remedio, hay muchos chicos que necesitan ayuda y ahora mismo que haya más brazos para colaborar no es ningún inconveniente."
-Bien…entonces…vámonos. Hay que guiar a los chicos a los puntos clave como el Hoyo o el Bosque ¿eres capaz de ser mis piernas? ¿Aunque haya que correr cerca de esos bichos?
Dave volvió a sonreír, y luego de acomodarse mejor al menor sobre su espalda, la cual por cierto podía sentir la viscosidad del líquido del Lacerador, empezó a correr siguiendo la dirección del muro.
Chara, se quedó mirando a un lado mientras Dave se mantenía al frente, viendo como varios Laceradores estaban envueltos en llamas. Sonrió. Desde aquella distancia parecían antorchas que un malabarista usaba para hacer su espectáculo.
-"Muy bien, Chuck"-felicitó mentalmente, dejando su mejilla reposar sobre el hombro de Dave, se sentía muy mareada y exhausta.
/*/*/*/*/*/
-¡POR AQUÍ! ¡CORRED!-gritó Winston haciendo señales con la mano mientras veía correr al grupo de Thomas mientras eran perseguidos por Laceradores.
-Vamos, vamos, todos dentro-indicó Teresa haciéndose a un lado de la puerta de la Sala del Consejo para que nadie se quedara rezagado.
Thomas, se había quedado atrás ayudando a un par de chicos que no podían seguir el ritmo, y un Lacerador que los perseguía se le encaró, haciendo danzar su cola de un lado a otro buscando el hueco para poder engancharle.
-¡VAMOS!-gritó Thomas sosteniendo su machete preparado para donde pudiera venirle.
Pero justo cuando el Lacerador ya estaba decidido por donde atacar un par de lanzas se le clavaron en el cuerpo, una de ellas en un lado de la cabeza haciéndole sentir confuso y desorientado.
-¡THOMAS!-gritó la voz de Newt y el chico, al ir a mirarlo, se encontró con que venía con Minho, Frypan y otros chicos a los que no podía reconocer.
-¿Newt…?-susurró al verlo aparecer.
-¡No te quedes ahí parado, corre!-exclamó Newt cuando llegó a su lado y tiró de él para llevarlo al interior de la sala.
-¡RÁPIDO, RÁPIDO!-indicó Winston haciendo entrar a los chicos para por último entrar él.
Entonces Newt, Thomas y Minho tapiaron la puerta.
-¿Dónde está Alby?-preguntó Newt mirando a Thomas, el cual negó con la cabeza.
-Ni idea. Cuando llegamos a la Enfermería solo encontramos a Clint y a Jeff, Alby no estaba.
-¡¿Qué no estaba?!-exclamó.
-¿Dónde están Chuck y Chara?-preguntó esta vez Thomas pero Newt no pudo contestarle, apretó los labios y bajo la cabeza para no enfrentarlo y el otro tensó los ojos al sentir la respuesta en esos gestos.-No…
Entonces un impacto contra la puerta les hizo cortar aquella situación y del susto, ambos chicos retrocedieron de un salto.
Todos se apartaron de la puerta y se quedaron sumidos en un silencio sepulcral mientras alzaban los machetes y las lanzas por si aquel monstruo echaba abajo la puerta, siendo de madera dudaban de que pudiera resistir la fuerza de un Lacerador.
Escucharon la fuerte respiración del Lacerador por debajo de la puerta, como si estuviera olfateando para comprobar si había alguien dentro. Los chicos tragaron saliva, tensos como tablas esperando el próximo movimiento.
Se oyó el crujir de la madera y los gruñidos del Lacerador trepando al techo de la Sala del Consejo, por lo que los chicos se movieron alejándose de su ubicación, quedando ahora dando la espalda a la puerta.
Entonces un grito se escuchó y la cola del Lacerador atravesó el techo y se enganchó al tronco que servía como sostén de la Sala del Consejo. Newt palideció, si lo arrancaba todo el techo se vendría abajo.
-¡Todo el mundo pegaos a las paredes!-exclamó Newt con un gesto con el brazo.
Los chicos gritaron al oír cómo el tronco empezaba a ceder a la fuerza del bicharraco y cómo parte del techo ya se estaba viniendo abajo.
Pero algo pasó. De pronto el bicho dejó de ejercer presión sobre el tronco y su cola desapareció por donde había venido. A continuación un horrible alarido por parte de esa cosa junto a un sonido flamígero y un asqueroso olor invadieron la sala.
Chillidos y chillidos, se escucharon golpes y el ruido de las metálicas patas corriendo alrededor hasta que, por alguna razón se alejaron.
Los chicos se quedaron quietos y en silencio, con el terror marcado en cada facción de sus rostros. No sabían qué había pasado pero el temor les estaba impidiendo reaccionar, podía ser una trampa, quizá el Lacerador creería que así iban salir y los tendría al alcance.
-¡Ey, salid, tíos! ¡Ya se ha ido!-se escuchó una voz por la parte de fuera de la Sala del Consejo haciendo sobresaltar a los que estaban dentro.
Newt, Thomas y Minho se miraron entre ellos y rápidamente fueron a desbloquear la puerta. Al abrirla un olor a quemado les invadió pero aquello no les llamó tanto la atención cuando se toparon con el rostro de Zart, que estaba jadeante, sucio y con una sonrisa mientras en la mano sostenía un tarro de cristal con licor en su interior.
-¡ZART!-exclamó Winston
-Estás vivo.-susurró sorprendido Thomas dando un paso hacia delante, mientras el aludido le respondía con un asentimiento sin borrar su exhausta pero radiante sonrisa.
-Tíos, no os hacéis una idea de lo contento que estoy de veros.
-Pero…Zart, el Lacerador te atrapó.-dijo Teresa tan sorprendida como Thomas.
-Sí, me atrapó pero conseguí librarme-dijo mostrando entonces sus brazos.-y sin picaduras
Invadidos por la alegría de verle, varios correspondieron a su sonrisa, pero otros, mas extrovertidos, se fueron a él para abrazarlo, aliviados de verdad que estuviera bien, incluso Thomas esbozó una pequeña sonrisa. Pero la alegría no duro demasiado cuando el olor a humo se hizo más penetrante y se vio obligado a mirar a su alrededor, viendo el lamentable estado que había quedado el Claro.
Ya no estaban los Laceradores, todos se habían ido pero todo aquello por lo que los clarianos habían luchado por construir y mantener se había venido abajo. Todo estaba destruido y rodeado por el fuego.
-Thomas…-llamó Teresa al ver a su compañero con la mirada perdida.
-¿Cómo has hecho para echar al Lacerador?-se escuchó preguntar Winston a Zart.
-Con el licor de Gally.-respondió mostrando la bebida.-Esta cosa arde que da gusto y los Laceradores no parecen que le gusten mucho el fuego.
-¿Tú has hecho esto?-cuestionó Minho mirando alrededor señalando con la cabeza varios Laceradores que yacían en el suelo muertos y consumiéndose por las llamas.
-No-admitió Zart.-Todo esto lo hizo Chuck.
Al escuchar ese nombre, tanto Newt como Thomas levantaron la cabeza de golpe y clavaron sus ojos en el muchacho.
-¿Chuck…?-murmuró Thomas.
-¡¿Has visto a Chuck?!-exclamó Newt adelantándose a Thomas y acercándose ansioso a su compañero.-¿Dónde? ¿Está bien?
-Él está bien, ha ido al Hoyo a comprobar cómo están los demás. Enseguida llegarán.
-¿Los demás…?
-Ese crío es alucinante. Ha subido a lo alto de la Torre de Vigilancia y se ha liado a tirar estas cosas a los Laceradores ¡Mirar lo que ha hecho! ¡A cuantos ha matado!
-¿Chuck ha hecho eso? ¿Nuestro Chuck?-cuestionó Minho sorprendido, si no fuera por que Zart era la prueba viviente de ello pensaría que se había trastornado o algo.
Newt quiso soltar un suspiro de alivio ¡Chuck estaba vivo! No estaba dentro de la Hacienda cuando ésta se derrumbó.
Pero…¿dónde estaba Chara? Newt volvió alzar la mirada. Zart no había mencionado nada de Chara, y la última vez que lo vio estaba descansando en la Hacienda con Chuck haciéndole compañía, pero si que era cierto que a Chuck lo había visto merodeando por el exterior ¿y si él…?
Pero justo cuando iba a preguntárselo, unas siluetas se vieron de entre el humo. La figura de Gally, junto a Billy a Jackson, viniendo a paso rápido no tardó en hacerse reconocible. Pero el cabreo que estaba marcado en la cara del guardián de los constructores no auguraba un reencuentro bonito.
-Gally…-susurró Thomas al verlo llegar antes de que este mismo le tumbase de un puñetazo.
Rápidamente, los chicos fueron a sostener a Gally, que ahora intentaban lanzarse contra Thomas de nuevo para darle una paliza. Estaba furioso, sus ojos encharcados y encendidos por la rabia y la impotencia de todo lo que tuvo que vivir durante esa noche y, cómo no, teniendo en su hogar al responsable de ello.
-¡TODO ESTO ES CULPA TUYA, THOMAS!-rugió Gally forcejeando con sus compañeros con ferocidad.-¡MIRA A TU ALREDEDOR!
-¡No es culpa de Thomas!-defendió Minho.
-¡Habéis oído a Alby! ¡ES UNO DE ELLOS!
-¡¿Uno de quienes?!-cuestionó Newt usando sus manos para mantener a Gally alejado de Thomas, que se tambaleaba intentando volver a quedar de pie pese a lo aturdido que le había dejado ese derechazo.
-¡UNO DE ELLOS!-insistió Gally, señalándolo con el dedo bruscamente.-¡LE ENVIARON AQUÍ PARA DESTRUIRLO TODO Y YA LO HA CONSEGUIDO! ¡Mira a tu alrededor! ¡Mira a tu alrededor, Thomas! ¡Todo esto es por tu culpa!
Los gritos de Gally siguieron retumbando mientras sus compañeros intentaban arduamente que se calmara, Thomas parpadeaba achantado por las duras palabras del constructor mientras recapitulaba todo lo que había estado sucediendo desde que se despertó de la Caja. Tanto Ben como Alby le habían dicho lo mismo que estaba gritándole Gally.
"Todo esto es por tu culpa"
¿Era verdad? Pero…¿Qué tenía que ver él con CRUEL? Miró a su lado, encontrándose con Teresa que lo ayudaba a levantarse y se ponía delante de él como barrera para que Gally no lo alcanzara en caso de zafarse de los chicos ¿Qué tenían que ver Teresa y él con CRUEL? Recordó sus sueños, aquellos en los que se veía a Teresa mirando una pantalla, recordaba como él mismo estaba tecleando un ordenador mientras las fotos de los clarianos aparecían en el monitor, y aquella mujer, esa que aparecía tanto en sus escasas memorias como en las de Teresa; La que siempre les repetía la misma frase una y otra vez.
CRUEL es buena.
Quería saber qué relación tenía con esa gente, y porqué fue mandado al Laberinto, no podía entenderlo. Solo tenía trazas de memorias a las que no podía dar sentido pero…
-¡Basta! ¡Gally! ¿Qué crees que estás haciendo?-se escuchó una voz ajena a los que estaban presentes.
Gally se había parado de golpe en su arranque de furor y al alzar la mirada pudo encontrarse que de entre el humo estaban apareciendo varios de sus compañeros, entre ellos la persona que se había dirigido a él. Lo miró con los ojos abiertos de par en par como si no pudiera creerse que estuviera ahí.
-¿Dave…?-musitó desconcertado cuando el corredor se había acercado lo suficiente. No podía creerlo, pero si él vio como un Lacerador le había enganchado-Estás vivo…
-Sí, y no gracias a ti.-siseó con cierto resquemor el chico aunque el débil golpe en su nuca causado por su pequeña carga viviente le hizo morderse la lengua, no podía reprochar a Gally aunque le doliese que no hubiera ido si quiera a comprobar si de verdad estaba muerto, todo había sucedido demasiado rápido.-Me alegro de ver que estáis bien…-susurró con sinceridad mirando a Gally y también a Billy y a Jackson, los cuales sonrieron en su dirección.
-¿Qué llevas encima, tío?-se atrevió a preguntar Billy al ver un pringue brillante y viscoso escurrirse por el cuerpo y la ropa de su amigo.
-Si te lo cuento me matarás por fantasma…-se guaseó.
El grupo que se había incorporado era numeroso, algunos seguían sorprendiéndose de estar viendo a compañeros que habían creído muertos, no faltaron abrazos y algún que otro llanto de alivio de encontrar aquel amigo al que creían haber perdido entre todo ese sanguinario caos. Entonces, un par de cabezas se asomaron captando de manera simultánea la atención de Thomas y Newt.
-¡Chuck!-gritó Thomas al ver al muchachito que se había puesto junto a Dave y lo miraba con una sonrisa brillante, clara señal de lo extasiado que estaba de verlo.
-¡Chara!-gritó a su vez Newt en cuanto reconoció quién era la personita que Dave cargaba a su espalda.
Ambos chicos se apresuraron en ir junto a los más jóvenes, Newt con un claro sentimiento de alivio de ver que ambos niños estaban vivos y de una sola pieza. Thomas revisó a Chuck, cerciorándose de que estuviera bien de verdad, y no pudo evitar sonreír al ver que éste no tenía ni una herida salvo algunas quemaduras en la punta de sus dedos.
-Me han dicho que has estado muy ocupado…-comentó Thomas.
-No te haces una idea.-sonrió Chuck mostrando su dentadura, irradiando orgullo y satisfacción por cada uno de sus poros.
-Chara…-susurró por su parte Newt tocando con mucho cuidado al menor, notando que su mano ardía con tan solo el mero contacto con la piel ajena bajo toda aquella viscosidad que tenía encima. Dio un respingo.
-Está muy mal, Newt.-le confirmó Dave mirando preocupado a su segundo al mando-Está muy mal y se la jugó para salvarme la vida.
Zart, que también se había acercado para ver mejor a Chara, apretó los dientes entonces se dio la vuelta intentado no mirarlo. Si tan solo él se hubiera quedado con el niño…
-¡Jeff, Clint!-exclamó Newt y los mediqueros llegaron a su lado inmediatamente, siendo Clint el más rápido para revisar al menor.
-Chicos.-llamó Chuck antes de que nadie hiciera nada, entonces justo a su hombro, se apoyó una mano.
Y ver los ojos oscuros de su dueño todo se estremeció para Thomas. Ante él estaba erguido Alby, sosteniéndose en otro compañero y cubierto de pies a cabeza por un polvo blanco que ahora mismo no era capaz de identificar, igual que todos los que le estaban acompañando. Su mirada era sería, triste y desolada pero también había un brillo peculiar. Uno que Thomas temía identificar.
-Alby.
El aludido miró hacia los lados viendo en lo que se había convertido el Claro, todo estaba en llamas y derrumbado, el ganado había desaparecido y los Huertos destruidos, la Choza de la Comida se había venido abajo y la comida en ella machacada y pulverizada por los pisotones de los Laceradores, ni siquiera era capaz de identificar dónde podía estar ahora la Enfermería porque el embiste de uno de esos monstruos la había arrancado de cuajo y arrastrado a vete tú a saber dónde.
-Alby-repitió Thomas haciendo que el líder de los clarianos lo mirara y endureciera su expresión.
-¿Quién falta?-preguntó Alby, su voz sonaba exhausta y arrastrada, sin embargo su tono firme hizo suspirar de alivio a más de uno. Parecía ser el Alby que todos conocían.
-Faltan muchos…-susurró Dave mirando alrededor notando la ausencia de varios amigos.
-No está Henry…-murmuró Winston buscando a uno de sus chicos.
-Peter tampoco.
-Ni Dimitri.
-Tampoco Rob…
-No veo a Lee.
La lista de nombres siguió y siguió, haciendo el recuento de cuantos eran los que no estaban presentes. Cuando un nombre nuevo aparecía el rostro de los demás iba cayendo en picado, el número siguió creciendo y la angustia empezó a embargarles.
-Q…Quizás aun estén escondidos.-dijo Frypan mirando a todos lados como si estuviera esperando ver alguien aparecer entre el humo como habían hecho los otros, pero nadie más aparecía y todos estaban quedándose quietos en el sitio sin saber qué hacer.
-Chuck…-susurró la débil vocecilla de Chara que le rozó el hombro del muchacho con el pie para llamar su atención, Chuck lo miró y al ver lo que aquellos ojos querían decirle él también cayó en la cuenta de algo.
-No podemos quedarnos aquí.-dijo Chuck haciendo que todos lo miraran-Quizás algunos hayan sobrevivido pero estarán heridos, necesitarán ayuda.
Alby miró con dureza en dirección a Thomas, que bajó la cabeza en su dirección pero no cortó contacto visual en ningún momento.
-Bien, registrar el Claro.-ordenó Alby haciendo que todos lo miraran con atención ¡al fin alguien parecía estar haciendo algo!-Vamos a ver si podemos encontrar supervivientes, buscar también por donde ha ido a parar la Enfermería y recuperar lo que sea posible para atender a los heridos. Ahora tenemos que colaborar todos, Clint y Jeff no van a poder con todo ¿entendido?
-¡Si, Alby!-exclamaron todos los clarianos.
-Alby ¿Qué hacemos con él?-cuestionó Gally lanzando una mirada venenosa en dirección a Thomas.
Alby apretó los labios clavando sus oscuros ojos en uno y otro.
-Ahora lo importante es comprobar si hay más supervivientes y atender a los que están heridos. Eso es lo más importante ahora mismo.-sentenció Alby haciendo que Gally asintiera con la cabeza y retrocediera un paso.-Pero…-continuó esta vez haciendo que Thomas alzara la cabeza.-cuando todo esté controlado haremos una asamblea, todos, y hablaremos de lo que ha pasado esta noche y de lo que te corresponde a ti, Thomas, y entonces habrá que tomar decisiones.
Thomas no abrió la boca pero se notaba que su mandíbula estaba tensa. Alby lo miraba con un rencor nada disimulado en sus ojos pero su buen juicio no le estaba permitiendo el dejarse guiar por las emociones, y se obligaba a organizar las prioridades. Y ahora mismo para Alby, la prioridad era salvar y atender los que podrían estar atrapados y heridos.
Thomas intuyó que en esa asamblea podría desencadenar el desenlace de los clarianos y que él era el responsable directo. Apretó los puños con nerviosismo
Entonces puso sentir como, de manera disimulada, las manos de Minho y de Newt le sostuvieron con firmeza en cada muñeca, mostrando de esa manera su apoyo. Thomas solo pudo agradecerles el gesto desde el interior de su cabeza mientras Alby le daba la espalda para empezar a repasar los desperfectos.
Iba a ser una noche muy larga.
(Capitulo subido el 9 de Mayo de 2019 a las 15:40 hora de España)
