Tengo diez minutos para subir el capítulo así que contestaré los reviews de una manera general al final del capítulo. Espero que os guste!
Los reviews positivos siempre suben la moral y ayuda al autor a continuar la historia con ánimos; sin embargo, los negativos, pero constructivos, ayudarán al autor a ser mejor escritor.
Amanda
Capítulo XII
Se movió un poco, incómoda buscando una postura mejor, pero el colchón era demasiado rígido y demasiado frío. Además tenía los brazos entumecidos y la mente embotada. Intentó abrir los ojos, pero estaba muy cansada. Notó como una niebla envolvía su mente haciendo sus pensamientos inconexos.
Intentó mover un brazo, pero algo se lo impedía. Volvió a intentarlo sin resultado. Con mucha fuerza de voluntad abrió sus ojos y entonces supo que no sabía dónde estaba.
¿Qué hacía ella allí? Era una sala enorme, parecida a un gimnasio de instituto, con suelo de madera y techos altos y arqueados. ¿Dónde estaba ella? En el suelo. Atada y amordazada. Se empezó a asustar mucho. ¿Qué había sucedido?! Intentó volver a moverse pero no solo las cuerdas que la sujetaban se lo impedía, sino que sus músculos, extrañamente lacios, no reaccionaban. Dios! Qué iba a hacer?!
― Ya has despertado?― Se burló una voz. Ella intentó ubicarla, pero no estaba en su área de vista.― Lo cierto es que pensé que tardarías más, pero no sé por qué me sorprendo, después de semejante hechizo que hiciste, no me cabe duda de que eres poderosa.
El hechizo... El hechizo... ahora recordaba! El ataque en su casa, el sexto hombre sobre ella, la llegada de su madre y de Xen, el golpe de su madre, su furia... y no se acordaba de más. ¿Qué les había sucedido a los demás? Creía recordar que también estaban su tío y Shaoran, pero no podía estar segura. ¿Su madre estaría bien? Una profunda preocupación la hizo terminar de reaccionar y de despertar. Confiaba en que Xen la cuidaría, y si era cierto que su tío y Shaoran también estaban allí, no dudaba en que su madre se pondría bien... si no era demasiado tarde, claro.
Empezó a retorcerse contra las cuerdas que ataban sus manos a la espalda, lo que provocó la risa del hombre que por fin entró en su área de vista. Era alto y fuerte, moreno de ojos marrones, aunque tenía una enorme cicatriz que atravesaba el derecho. Lo reconoció. Era él, el sexto hombre, el que la miraba lujurioso con una mirada completamente desquiciada. Se revolvió aun más, pero las cuerdas estaban tan fuertes que le estaban hiriendo las muñecas y los tobillos.
― Ni lo intentes― Sonrió― No vas a salir de aquí. Aquí morirás.― Dijo señalando la sala.― Morirás junto a tu madre cuando venga a buscarte desesperada― Se burló― Y no pienses que tu querido padre te rescatará, pues tengo entendido que no le importas nada.― Akino frunció el ceño aterrada por lo cierto de las palabras. ¿Iría su madre sola? Y si no se daba cuenta de que era una trampa para matarlas a las dos... No podía permitirlo. Se empezó a retorcer más aun, sin importarle sus muñecas o que no le llegase sangre a las manos. El hombre dejó de reír para, en su locura, mirarla con odio.
― No te he dicho que no lo intentes?― Se agachó y le agarró la cara con una mano para que lo mirase a los ojos. Un escalofrío le recorrió. Esos ojos... eran los ojos del demonio. Locura era lo que destilaban de ellos,una locura que dejaba claro que era capaz de hacer cualquier barbaridad.― No me gusta repetirme, sabes?― Dijo antes de levantarse. La primera patada no se la esperaba y dio de lleno en su estómago que se le revolvió. En su sorpresa y dolor, se encogió e hizo un amago de gritar pero antes de que pudiera hacerlo otra patada en el pecho le sacó el aire. Intentó coger todo el aire posible con la boca tapada, pero era casi imposible, las patadas se sucedían muy deprisa, dejándola débil y aturdida.
El seguía pegándole fuertes patadas, disfrutando con cada gemido que salían de su linda garganta, de sus músculos encogerse, de su mirada asustada y adolorida... su mirada, tan verde, tan intensa... igual que la de su madre.
Con una mano la levantó del brazo y le asestó un puñetazo en el pómulo que le rompió el labio, luego otro muy cerca del ojo que la hizo tambalearse. Él la hizo caer al suelo de un empujón. Ella no pudo posicionarse correctamente para caer y terminó cayendo sobre su hombro, golpeándose la cabeza en el camino.
Miles de puntitos inundaban su vista y un fuere dolor la hizo gemir y rodar sobre sí misma para liberar a su hombro del peso de su cuerpo. Este movimiento le causó un profundo mareo que estuvo a punto de hacerla desmayarse, pero consiguió mantenerse despierta.
La cabeza le palpitaba, le costaba respirar, le dolía el pecho, el hombro... no podía moverse.
― Bien― Sonrió de nuevo― esto es solo un adelanto. Pronto recibirás el resto― Se volvió a agachar junto a ella y con un dedo acarició su pierna desnuda, ante el terror de Akino que temblaba inevitablemente, subiendo cada vez más, llegando hasta el camisón, pero no se detuvo, sino que siguió por debajo, levantándole lentamente el camisón. Ella se revolvió asustada, lo que le provocó otra dolorosa punzada en la cabeza. Él volvió a reír con fuerza― No te preocupes, me reservo para tu madre, aunque después tal vez...― Dijo mientras acariciaba su cadera, aunque ahora por encima del camisón.― Sería divertido. Luego os mato a las dos. A ti primero, pues son órdenes de arriba.― carcajeó― Después a tu madre.― Rió desquiciado mientras Akino lloraba silenciosamente.
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Todo se movía, todo daba vueltas a su alrededor. La cabeza le palpitaba fuertemente y al intentar abrir los ojos, la luz le dañó, haciéndola gemir.
― Sakura― La llamaron suavemente. Conocía esa voz, la conocía perfectamente. La llamaba con una dulzura que la hacía remontarse a años atrás, cuando Shaoran Li y ella estaban juntos y eran felices... Shaoran... Abrió los ojos de golpe y estuvo a punto de volver a desmayarse cuando intentó incorporarse.― No te muevas, has sufrido una conmoción cerebral― Dijo la voz ayudándola a recostarse de nuevo. Abrió los ojos de nuevo, pero esta vez más lentamente. La luz le seguía molestando, pero su necesidad por saber a quién pertenecía la voz era mayor que su dolor de cabeza. Tal y como había supuesto, Shaoran estaba allí, a su lado, cuidando de ella.
― Hola― Murmuró ella. Él le sonrió y también la saludó.― Cuanto tiempo llevo aquí?― Estaba en el hospital, estaba segura, pues conocía muy bien esas paredes blancas y esas luces cegadoras.
― No mucho. Tu hermano ha ido a recoger los resultados de tus pruebas, debe estar a punto de llegar.― Calló unos segundos antes de volver a hablar― Estaba muy preocupado... todos estábamos muy preocupados― Se corrigió mientras apartaba la mirada. Viéndola así, tan frágil, se le rompía el corazón, aunque se repitiera mil veces lo rastrera que había sido no podía dejar de amarla, ¿Cómo era posible? Acaso era una jugarreta del destino?― Voy a buscar a tu hermano.― Dijo antes de salir y salir de su vista. A Sakura se le empañaron los ojos. Sabía lo que pensaba de ella, sabía que la odiaba y que si por él fuera... no estaría ahora allí, sino bajo tierra. Dejó escapar un sollozo angustioso, que cortó inmediatamente cuando vio el picaporte girarse de nuevo. Se secó las lágrimas con una mano, justo a tiempo.
Fue Eriol quien entró, acompañado de Tomoyo que nada más verla corrió a su lado y le dio un débil abrazo. Eriol se sentó a su lado y le agarró de la mano.
― Cómo te encuentras?― Preguntó Tomoyo mientras le acariciaba el pelo con ternura.
― Sobreviviré.― Sonrió.― Pero, Dónde está Akino? Por qué no ha entrado con vosotros?― Un silencio se hizo en la habitación y Sakura se temió lo peor. Tomoyo no la miraba a los ojos y Eriol había aumentado la presión en su mano.― ¿Qué ha sucedido, Dónde está Akino?― Comenzó a impacientarse y a moverse en la cama intentando incorporarse aunque las manos de sus amigos la retenían.
― Tranquilízate, Sakura...
― Dónde, dónde está?― Comenzó a llorar mientras se incorporaba en la cama, a punto de un colapso nervioso. Eriol y Tomoyo intentaron que volviera a tumbarse pero ella los apartó.― Decidme!― Gritó como pudo. Su cabeza le daba vueltas, le dolía enormemente, pero le daba igual, solo quería saber si le había sucedido algo a su hija.
―Ha sido el concilio... Uno de los hombres se la ha llevado, pero ya Xya la está rastreando...― Se justifico Eriol, pero Sakura se quedó pálida y muda durante los segundos en los que asimilaba la noticia. Cuando Eriol y Tomoyo intentaron recostarla de nuevo, reaccionó con un ataque de ansiedad e histeria. Intentaba levantarse a toda costa de la cama, correr hasta la puerta y buscar a Akino pero Eriol la tenía bien agarrada de la cintura.
En ese momento entraron Toya y Shaoran, discutiendo como siempre hasta que vieron a Eriol, sujetando a Sakura. Shaoran corrió rápidamente a ayudarlo a devolverla a la cama mientras que Toya iba hasta el suero paa inyectarle un calmante.
― Toya!― Lo llamaba ella― Y Akino? Y mi niña?― Gritaba desesperada mientras enormes lágrimas le recorría el rostro y el cuello.
― Debes tranquilizarte, Sakura, sino, no podré contarte nada...
― Dime que está bien... por favor...― Rogó en un murmulló desolado, mientras más lágrimas caían. Toya bajó la cabeza y pensó en la posibilidad de mentirle, pero Sakura interpretó su silencio por su cuenta.― No... no... Tienen a mi niña... van a matar a mi niña...― Toya se acercó rápidamente a darle un sedante, pero no hizo falta, porque terminó desmayándose. Eriol la volvió a posar en la cama mientras Toya revisaba sus constantes antes de hablar con los presentes.
― Tenéis que encontrarla― Le suplicó a Eriol que miraba destrozado a Sakura. Él mismo estaba asustado por Akino que para él era como una hija, la había criado, cuidado y enseñado. Ahora no sabían dónde estaba y le aterraba no poder encontrarla a tiempo.
Toya por su parte, estaba usando toda su fuerza de voluntad para no matar a Li, porque era él el único culpable de todo lo que estaba sucediendo. De veras que le estaba costando.
Cuando Tomoyo, Key y Aino se habían enterado de todo habían ido corriendo al hospital en busca de respuestas pero él no tenía muchas. Aino se había echado a llorar nada más saber la verdad y Key no le había soltado un golpe a Shaoran porque su hermana estaba delante y le parecía más importante consolarla que discutir. Seguía pensando cómo el hombre que supuestamente tanto amaba a Sakura, no podía creerse que el concilio quería a su hija muerta. Ahora pagaban las consecuencias.
― Lo haremos. Te lo prometo, Sakura― Le dijo aunque no lo escuchase. Li a su lado la miraba compungido, culpándose de no haber detenido a tiempo el arrebato de la chica.
No podía pensar con claridad, todo había pasado muy rápido y aun no tenía respuestas a lo que había pasado. Tampoco sabía que es lo que harían a continuación, pero algo debían de hacer, pues la vida de Akino... la vida de su hija corría peligro. ¡Qué necio había sido! Cierto que Sakura era de lo peor, pero su hija no tenía por qué ser así. Ella era como él: impulsiva, fuerte, con carácter... Se prometió que después de eso iba a darse el tiempo para conocerla...
― Shaoran― Lo llamó Eriol despertándolo de sus ensoñaciones. Giró la cabeza para mirarlo y darle a entender que estaba escuchando.― Debemos hablar.― Tomoyo y Toya se dieron por entendidos y se marcharon no sin antes lanzarle una mirada de odio a Shaoran que los ignoró.
― Tomoyo ha cambiado mucho, no?― Dijo Shaoran sin apartar la mirada de la puerta cerrada por la que habían pasado.
― Sí, ahora te odia tanto o más que su hermano.― Sonrió con diversión. Shaoran lo miró extrañado.
― Me odia? Si yo no le he hecho nada.
― A ella no, pero sí a Sakura y es mucho peor que si se lo hubieses hecho a ella.― Shaoran frunció el ceño.
― Pero si fue ella la que me hizo daño, no yo a ella.― Gruñó furioso― Seguro que ha ido contando por ahí mentiras para...-Eriol frunció el ceño por primera vez en su vida.
― No― Lo detuvo furioso antes de que continuara.― Te equivocas― Sakura comenzó a despertar, aunque ninguno lo notó. Ella iba a hablar pero notó que estaban hablando de algo importante y prefirió no interrumpirlos. Se hizo la dormida.
― No creo. Después de todo lo que ha hecho no me extrañaría nada que pudiese hacer mucho más.― Destiló veneno en sus palabras y Sakura supo entonces que hablaba de ella.― No sabes qué decepción me dio el averiguar que me había estado ocultando una hija todo este tiempo. No sabes lo que sentí cuando supe que lo que ella quería era solo dinero y posición... la odié. La odio...― A Sakura se le rompió el corazón. Sabía lo que él pensaba, pero oírlo de sus labios...Estuvo a punto de echarse a llorar pero pudo contenerse.
― Mentira―Eriol, que por momentos dudó en golpearlo, volvió a sonreir con tristeza, pues lo había entendido todo, sabía que esas palabras no las sentía, que eran un escudo que él mismo usaba para no sentir lo que sentía. Sabía que en el fondo, él ya la había "perdonado" ― No la odias y jamás lo harías. No puedes.― Shaoran iba a replicar pero Eriol lo detuvo.― No intentes convencerme, no podrás.
― No lo intento. No me importa lo que pienses, solo te digo lo que siento. Sakura es una rencorosa que lo único que busca es venganza y estoy seguro de que inventará escusas baratas para culpar al concilio y a Sue de todo lo que le pase. Quiere separarme de ellos como sea. Estoy casi seguro que se inventará un nuevo embarazo para atarme, o peor, se habrá embarazado a posta.― Sakura sintió que todo a su lado se derrumbaba y no solamente por las acusaciones de Shaoran, que de por sí ya eran dolorosas sino que se había dado cuenta de algo...él podía tener razón... los mareos, las nauseas, el retraso... podría estar embarazada... otra vez.
― Acaso hay posibilidad?― Preguntó Eriol sorprendido.
― Sí.― Dijo apartando la mirada.― Pero fue solo una vez, un calentón... y no sabes como me arrepiento.― Sakura no sabía cómo lo hacía pero estaba conteniendo las lágrimas sin inmutarse en la cama. ¿Cuándo se iría y la dejaría tranquila? Para ella esa tarde fue única. Cierto que se arrepintió, pero no fue porque no lo disfrutara o porque no lo amase, sino porque él estaba casado y no era correcto. Ahora sabía la verdad.
― No digas cosas de la que después te arrepientas― Aconsejó Eriol que había notado cómo el cuerpo de Sakura se tensaba. Los había oído. Se odió por no ser más previsor. Esa conversación no debía realizarse allí. Él sabía que Shaoran no hablaba en serio, sino que estaba dolido, pero Sakura no.
― Arrepentirme? Por qué? Es cierto!― Miró a Sakura que seguía dormida, o eso creía él.
― Muy bien, Li.― Dijo Eriol algo enfadado.― ¿Sabes quienes eran los hombres que han atacado a tu hija?― Shaoran negó mientras fruncía el ceño. Ahora que caía no tenía ni una sola idea. ¿Por qué no había pensado antes en eso? Fácil. Estaba pensando en Sakura.― El concilio.― Shaoran se quedó de piedra.
― Esos... esos no eran del concilio― tartamudeó― Yo...los conozco... no son ellos.
― No pensarías que iban a venir altos cargos, verdad? No son tan tontos. Saben del poder de Akino y de lo que puede llegar a hacer.
― Oh, Dios mío...― Murmuró pálido. El concilio los había amenazado... Sakura recordó entonces a Akino y no pudo evitar alterarse. Se despertó y miró a Eriol.
― Akino... ¿Qué ha sucedido con ella?― Le imploró mientras le agarraba de la manga de la camisa.― Eriol la miró con tristeza por todo lo que estaba sucediendo pero le contestó.
― Necesito que te tranquilices y entonces te contaré todo.― Dijo sentándose en la cama junta a ella. La agarró la mano con cariño mientras de reojo veía a Shaoran mirarla con otros ojos, pálido e inmóvil.
― Está bien, pero cuéntame, por favor.― Una lágrima comenzó a caer de sus ojos, pero ella no se alteró. Mantuvo el tipo, pues tenía un colapso de información, entre ellas la de su posible embarazo.
― Fue el concilio, Sakura, aprovecharon que estaba sola para atacar.― Sakura seguía llorando en silencio mientras una voz en su interior le repetía «es tu culpa, la dejaste sola»― Nosotros llegamos cuando te chocaste contra la pared y quedaste desmayada. Todo estaba bajo control: el chico Li y yo estábamos luchando contra los dos que quedaban cuando Akino, en un arrebato, hizo un hechizo de energía. Derrumbó a uno, pero el otro se escabulló y antes de que lo pudiésemos evitar se llevó a Akino. Lo siento mucho, Sakura.― La abrazó.
― Qué clase de madre soy, Eriol? La dejé sola aun cuando sabía que esto podía pasar!
― Eres una madre estupenda, pero no fue tu culpa. Ella no estaba sola, estaba con su guardiana.
― Pero no sirvió de nada!
― No podías saberlo, Sakura.― La volvió a abrazar.― La vamos a encontrar, te lo juro. Xya se está encargando de eso.― Sakura intentó incorporarse pero la cabeza le volvía a dar punzadas acompañadas de mareos. Eriol la obligó a acomodarse nuevamente
― Tengo que ir, Eriol. No puedo dejarla sola― Le suplicó.
― No serías de ninguna ayuda en este estado― Habló Shaoran ahora, aunque aun estaba algo conmocionado― Es mejor que te quedes aquí. Prometo que te traeremos a Akino cuanto antes. Ahora descansa― Le sonrió con tristeza y arrepentimiento. Sakura le apartó la cara, no podía mirarlo a los ojos o se echaría a llorar. Después de todo lo que le había dicho le hablaba como si nada hubiera pasado y ella no pensaba permitírselo.
Shaoran estaba dolido, pero lo comprendía. Con tristeza salió de allí, dejando a Eriol con Sakura.
― Cómo está?― Le preguntó Xen acercándose a su lado y evitando una confrontación entre Key, su madre y su tío.
― Se pondrá bien pronto, no te preocupes.― Le palmeó el hombro.― ¿Qué hacías allí?― Recordó en ese momento.
― Me encontré con Sakura en la calle y me ofrecí para acompañarla hasta su casa porque iba con muchas bolsas y estaba muy cansada.
― Sea como sea me alegro de que estuvieras allí sino a lo mejor no hubiésemos llegado a tiempo.
― Hablas como si no hubiese pasado nada. Se han llevado a Akino!― Le regañó.― Hay que hacer algo ya.
― Lo sé. Lo mejor es hacer una reunión y trazar un plan. La vamos a encontrar― Lo animó.― Sé que le has cogido cariño y que me ayudarás, verdad?
― Pues claro! Aunque tampoco le he cogido tanto cariño...― Se sonrojó lo que hizo a Shaoran sonreír con melancolía. Recordaba cuando se enamoró de Sakura y como intentaba negarlo hasta que con Tomoyo no le quedó más que admitirlo, era demasiado sagaz la chica. Suspiró antes de ir a hablar con Kinomoto, debía saber que su hermana había despertado ya y quizá aguantar algún que otro puñetazo.
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― Romi, estás seguro de que esto va a funcionar?― Le preguntó la mujer al hombre desnudo que la acompañaba en la cama.
― Claro que sí! Acaso lo dudas? Estoy seguro que para mañana ya habrán rescatado a la mocosa y el concilio sufrirá las consecuencias de intentar matarla frente a los Li. En unos días es el viaje del colegio y Sakura y su hija deben ir obligadas lo que no les da mucho tiempo de recuperación. Entonces yo me apareceré y terminaré con las dos.― Sonrió.
― Pues no estoy muy segura...
― No me vengas con pesimismos! Todo va a salir bien, ya verás.― Dijo antes de besarla con pasión. La tumbó sobre el colchón apartando la sábana, única prenda que separaba sus cuerpos.
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Un dolor agudo el los costados la hizo despertar. Abrió los ojos lentamente, pues hasta eso le dolía. Volvió a sentir otro dolor agudo y esta vez gimió con fuerza. Eran sus costillas que se quejaban por el movimiento... movimiento? Miró a su alrededor y se fijó como el sexto hombre estaba su lado, atando las ataduras de sus muñecas a otra cuerda que colgaba del techo. Estaba sentada con las piernas encogidas a un lado, aun unidas por los tobillos, y con los brazos estirados por encima de su cabeza. un nuevo tirón de la cuerda volvió a hacer a sus costillas dolerles. Gritó como pudo, pues aún tenía la mordaza. Él, que notó que había despertado rió complacido de su dolor. Volvió a tirar de las cuerdas y ella, que notó su placer, no gritó, solo cerró los ojos. El hombre iba a volver a tirar pero ella empujó de la cuerda para abajo, contrarrestando el tirón.
― No te gusta, eh?― Sonrió condescendiente. Y sin dejar de reír le pegó una patada en las costillas que la hizo gritar cuando sintió como algo se rompía en su interior.― Ahora sí que duele, verdad?― Ella no lo miró, no podía, solo estaba concentrada en el dolor.― Bien, pequeña, ya queda poco. Tu madre no debe tardar. Entonces nos divertiremos juntos― Dijo mientras pasaba la punta de su dedo por sus piernas. Ella se sacudió lo que fue peor, pues no solo las costillas se quejaron, sino que los hombros y estómago también. Él rió de nuevo mientras la miraba con esos ojos desquiciados y Akino temblaba mientras se imaginaba lo que pasaría en pocas horas.
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― Estamos todos?― Preguntó Eriol, entrando en la habitación del hospital con Shaoran, donde habían decidido reunirse, pues Sakura y Toya no podían abandonarlo todavía. Él era el último en llegar pues había estado moviendo algunos hilos en occidente antes de llegar.
Allí estaban Sakura, evidentemente; Toya, Kaho y Yui a un lado de la cama de la paciente, Tomoyo y Aino en el otro lado, Key, junto a Xen estaban frente a la cama, Yue apartado, Kero y Mako en la cama con Sakura y Xya a los pies de ésta.
Eriol se colocó junto a Shaoran en cabeza del grupo y pidió silencio.
-Qué hace éste aquí?!-Gritó Tomoyo.- Por su culpa ha sucedido todo esto!
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― Bien, han secuestrado a Akino y debemos encontrarla.― Se fijó en los presentes y notó como Yui y su hija Aino lloraban en silencio. La cara de Sakura era de cansancio, dolor y ansiedad. No estaba siendo fácil para ella. Los demás estaban triste, pero cooperaban con él para no deprimir más a Sakura.― Xya,― miró a la guardiana que se levantó de la cama y lo miró.― has averiguado dónde está?
― He averiguado la zona, pero no sé exactamente dónde está. Si me acercara más lo sabría, pero no he querido arriesgarme. De todas maneras― Continuó― He buscado en un mapa la zona y allí es todo bosque, excepto un edificio. Deberíamos suponer que se encuentra allí, aunque también cabe la posibilidad de que esté en el exterior.
― Bien, yo también creo que debe estar en el edificio― Aclaró Eriol.
― Y si no es así?― Preguntó Shaoran― Debemos ir sobre seguro.
― Tal vez deberíamos ir a ver la zona― Opinó Kero.― Dividirnos y buscar
― Es muy arriesgado, nos enfrentamos a que se den cuenta y se la lleven.― Dijo Key
― Según este mapa, el edificio no está demasiado lejos― Dijo Toya que miraba por encima del hombro de Xya el papel.― De hecho, me suena mucho...
― Claro!― Gritó Yui emocionada por poder ayudar― Es el campamento!― Le dijo a su padre― Yo y Akino fuimos cuando teníamos diez años!
― Es cierto― Dijo Kaho.― Recuerdo la zona, es fácil llegar.
― Demasiado fácil― Dijo Sakura en medio de la alegría de todos― Es una trampa.― Todos callaron y la miraron sorprendidos.
― Sí, yo también lo creo ― dijo Shaoran.― La zona es idónea si quieres que te encuentren, solo tienes un edificio en varios kilómetros a la redonda al que se accede con facilidad.
― Vale, entonces qué hacemos― habló Xya― Sabemos que está ahí, pero también sabemos que es una trampa.
― Creo que nos están esperando― Opinó Key.― Si el concilio quiere matarla, por qué no lo ha hecho todavía?
― Cierto, nos consta que sigue viva― Habló Xya refiriéndose a Mako y a ella.
― A quién esperan es a mí.― Volvió a hablar con debilidad.― Prometieron que... que si...― Apartó la vista de todos, pero sobre todo de Shaoran que la miraba dolido con él mismo por no haberle creído en su momento.― Prometieron que si se llegaba a saber de quién era hija Akino, la matarían a ella y después a mí.― Se quedaron en silencio unos segundos esperando la reacción de Shaoran que ahora sentía frustración.
― Entonces sabemos dónde está y a quién espera. Sabemos cuantas personas hay allí?― Preguntó Eriol desviando el tema.
― En toda la zona hay doce auras― Informó Yue― Es lo que pude sentir.
― Sí, yo también distinguí doce, incluida la de Akino.― Corroboró Kero.― Ella estaba acompañada, las otras diez estaban más alejadas.
― Muy bien― Felicitó Eriol― Con todo estos datos, tendremos a Akino aquí más pronto de lo que pensáis― Sonrió a Sakura que le agradeció en silencio.
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Le estaba costando mucho. Nada en la vida le había costado tanto como el tener que tranquilizarse en ese momento. Hacía dos horas que se habían ido todos y la habían dejado descansar, pero ella solo podía concentrarse en la impotencia que sentía allí postrada en una cama de hospital, con cables colgando de su brazo y con vendas que rodeaban su cabeza. Estaba sola y asustada, a la espera de que volviesen todos sanos y salvos junto a su hija. Contuvo un sollozo mientras se pasaba la mano por su vientre.
Sakura temblaba como una hoja. ¿Qué pasaría con Akino? Y si les sucedía algo a ellos por protegerla? Ella no quería estar en esa cama de hospital, quería ir junto a su hija, cuidarla. Akino era su vida, su alma, sus ganas de vivir, lo era todo para ella.
Se abrazó a sí misma y sin poder remediarlo se echó a llorar. No quería estar sola en esos momentos. Quería que alguien se acercase a ella, que la abrazase y le dijera que todo iba a salir bien. Necesitaba el calor de de un ser amado.
En esos momentos fue cuando se dio cuenta lo sola que había estado todos esos años. Quería volver a enamorarse, a sentirse protegida y amada. Shaoran... susurró en su mente mientras lloraba más fuerte. Lo amaba aun después de lo que había escuchado. ¿Por qué? A caso no había más hombres en la Tierra que fue a enamorarse del más imposible de todos.?
― Oh, Aki, ¿Qué va a pasar?― Volvió a acariciarse el vientre inconscientemente.― qué será de nuestra vida ahora que nos hemos reencontrado con él? Quiero que todo acabe y que todo vuelva a la normalidad. Quiero olvidarme de Shaoran y reconstruir nuestra vida como mejor pueda.
Continuará...
Qué os ha parecido? Sé que me he pasado (yo también lo creo) pero cuando me di cuenta ya tenía mucho escrito y no quería borrar casi tres capítulos.
Bueno, pues muchas gracias a todos por vuestros ánimos, me ayudan a no desesperarme cuando hay días que no puedo más que escribir un par de líneas. Gracias.
Sobre el posible embarazo de Sakura... debo decir que no lo tenía pensado cuando pasó lo de Sakura y Shaoran, fue cuando empecé a pensar en el ataque y secuestro de Akino, así que ya veis...
Sue es una víbora, todos lo sabemos y se llevará su merecido.
Bueno, otro comenntario que quería responder era el de si yo había inventado el nombre de Xen. Sí, lo he hecho, pues no me convencía ninguno de los que encontré en internet. También inventé los de Xya y Mako, nombres cortos y muy cómodos de escribir y pronunciar.
Bueno, ya el próximo capítulo contestaré más personalmente a los otros reviews, porque ya se me acabó el tiempo y aun tengo que subirlo!! Saludos y gracias!
