Monochrome Heart, parte I.5


Capítulo I: Una nueva etapa inicial.

Mewtwo continuaba caminando por el Bosque Viridian, en un intento de alcanzar el vehículo donde Laia viajaba. El clon de Mew ha estado días buscando, ¿semanas, tal vez? Aunque eso no importaba, los resultados eran siempre los mismos: nada. El rastro de su compañera no estaba presente, como si ella hubiese desaparecido. Mewtwo ya se estaba cansando de todo esto. El Pokémon se detuvo entre dos árboles, sus piernas no aguantaron más y se dejó caer de rodillas.

Desde hace bastante que el clon solo caminaba por inercia. No se encontraba en la mejor de las situaciones ya que la falta de sueño se hizo presente con el pasar de los minutos; dijo en voz alta que solo faltaba un poco, llegar por lo menos a una cueva o a un tronco hueco para poder dormir. Mas sus extremidades no respondieron a la orden, el cansancio estaba en cada poro de su cuerpo, entonces, sus ojos no aguantaron más y se cerraron, apoyado en el suelo. El clon se quedó dormido.

El único testigo de su caída se acercó al Pokémon felino. Era el Mew de hace unos días, antes de que se llevasen a Laia, él agachó las orejas, tomando una mano del clon en un intento de despertarle. «Mewtwo, no vine desde tan lejos para verte morir, no de esta forma», pensó apoyándose en el suelo. El felino abrió los ojos con lentitud, en un intento de levantarse en vano.

—No te levantes, veo que no has comido nada.

Mewtwo se sentó y apoyó su espalda en uno de los dos árboles. Mew se fue lo más rápido para así encontrar algo y que su clon pudiese comer algo, el pequeño se dio cuenta de que él no había comido ni bebido nada desde quién sabe cuándo, y aunque él lo negase, Mew lo detectaba a la perfección. El Pokémon rosa pudo ver un árbol con algunas manzanas. Mewtwo, así como estaba, iba a comer casi cualquier cosa que le extendiera.

La criatura voló hacia su compañero, tomando un momento su mentón para que así viese la manzana. Mewtwo, con su mano, tomó el fruto y procedió a comerla; el sabor dulce de la manzana bajó por la garganta del clon, acomodándose un poco más en el árbol. Él suspiró cuando se terminó el alimento, él no estaba de humor para ir y levantarse, al menos no aún.

—Gracias, por un momento pensé que no iba a soportarlo más. —Habló intentando volver a levantarse.

Mew al ver esto, levantó sus pequeñas manos para que su clon se calmara y se quedara sentado. El Pokémon grande no le quería escuchar, pero sus piernas no le hicieron caso debido al cansancio, obligándose a permanecer sentado. Los dos se quedaron en silencio por un rato. Mewtwo tenía en mente otras prioridades que atender aparte de su alimentación, de verdad, necesitaba levantarse de nuevo, encontrar a Laia era su objetivo. «Malditas piernas, ¡respondan!», exclamó en su interior, no pasando desapercibido para el pequeño Mew.

—Ya no te sigas exigiendo, esto no ayudará a Laia —dijo en un intento de hacerle entrar en razón.

El Pokémon más grande suspiró de resignación y furia, haciéndole caso a su contraparte a regañadientes. Tenía razón, estar así no iba a ayudar a su compañera, y él necesitaba estar en óptimas condiciones para reanudar su búsqueda. El Mew sonrió al ver que se quedó finalmente tranquilo, pero con un rostro que no reflejaba nada amistoso. Mas no le importó en absoluto, y quiso hablar un poco con su clon indirecto mientras se recuperaba de la caminata.

—Espero que, con todo lo que estás haciendo, no lo niegues —confesó aterrizando en una roca. Aunque Mewtwo no le entendió muy bien—. Me refiero, a que ya no tienes cara para negar que te gusta la chica.

Mewtwo pudo entender su mensaje, sintiendo que sus pómulos comenzaban a arder, usando parte de su capa para así cubrir esa parte del rostro. Mew no evitó reírse, siendo la primera vez que Mewtwo mostraba ese sentimiento de vergüenza, más con su promesa final antes de separarse de Laia. "¡No importa donde vayan! ¡Los voy a encontrar! Y cuando lo haga... ¡Voy a tener mis sentimientos más claros!", sus palabras resonaron en su cabeza, y ahora que lo recordaba, debía reflexionar sobre ello, aprovechando que estaba descansando.

Se acomodó en el suelo para así pensar mucho mejor, cerró los ojos y suspiró.

Tomando en cuenta lo que pasó la noche antes de separarse, le hizo cavilar muchas cosas, y una de esas era el motivo por el cual sus manos se movieron por sí solas cuando ella estaba unida a sus labios. Para él, no era como para creer que había caído enamorado de la psíquica, mas con el pasar de las horas en ese mismo día, se planteó la posibilidad de que ambos pudiesen tener algún tipo de relación. Fue cuando la vio irse, en ese momento se dio cuenta de que los sentimientos de su compañera de viaje eran sinceros, "Mewtwo, yo te... te veré después"; no importaba nada más, para él, Laia había cambiado sus palabras a último momento. «Lo que ella iba a decir en realidad es...».

Apretó los parpados al terminar su pensamiento, abriendo los ojos con lentitud, notando al Mew que le miraba con curiosidad. Mewtwo estaba muy ocupado en sus pensamientos, y no se dio cuenta cuando el pequeño le trajo más comida, su estómago gruñó, y estiró la mano para así tomar una baya Aranja y comerla. El legendario pudo sentir como se recuperaba de a poco gracias a ese fruto. Aunque mostraba un semblante serio al mantener el meollo de su cuestión, donde solo estaba el asunto de Laia en su mente.

«Realmente, no tengo cara para negar lo que ha dicho Mew, posiblemente debo ya dejar mi brazo a torcer, y admitir de una buena vez lo que siento por ella».

—Tal vez sí sienta algo por ella, no lo puedo negar.

Mew le observó con los ojos bien abiertos, de verdad, él no se esperaba que lo admitiría tan pronto, ni se atrevió a negarlo. El clon dejó descansar su brazo sobre su rodilla, mostrándole una sonrisa triunfante, como si supiera lo que el felino rosa estaba pensando; Mew solo se limitó a suspirar, con su compañero no había caso. Ambos Pokémon siguieron comiendo con normalidad, conversando de vez en cuando para quitar el silencio incómodo; Mewtwo se reincorporó al pasar una hora, enderezando un brazo para así tomar el codo con la mano derecha y estirarse. No estaba bien del todo, pero ahora podía mantenerse en pie.

Todo bien, hasta que Mew recordó el motivo por el cual estaba buscando a su clon.

—¡Ahora lo recuerdo! Te estaba buscando para algo súper importante.

Mewtwo miró a la criatura con algo de curiosidad. ¿Para qué le buscaba Mew? Él frunció el ceño y se dispuso a escuchar al pequeño.

—Tenemos que ir a la Cueva Celeste de inmediato. —Habló girando alrededor del Pokémon más grande, ignorando la duda en su rostro.

—¿Por qué, hay algo importante en ese lugar? —inquirió deteniendo el movimiento de Mew con su mano. Si lo que él decía era cierto, entonces Laia tenía que esperar.

Mew no le informó los detalles, pero aun así el clon decidió seguir a su original. La Cueva Celeste se encontraba —como su nombre indicaba— en la Ciudad Celeste, los dos Pokémon debían de cruzar la Ciudad Pewter y las rutas tres y cuatro; solo se iban a tardar unos días, ya que Mewtwo aún no estaba en las condiciones de hacer un teletransporte. Esos fueron días normales, Mew al fin podía decir que su "primo lejano" le dejó viajar con él, mientras que el clon se recuperaba poco a poco de la decaída, ya pudiendo soportar el uso de sus poderes un tiempo antes de que un dolor de cabeza pausara su cometido. Al llegar finalmente y al estar a unos metros de la entrada, ambos sintieron una presencia muy fuerte dentro de la caverna, una energía psíquica que sobrepasaba el nivel de Mewtwo, pero Mew le conocía muy bien, él no se iba a dejar intimidar tan fácilmente.

El clon puso un pie dentro de la cueva. Era un lugar húmedo, y un olor que le incomodaba, no era asqueroso, pero al clon le producía incomodidad, ya que le recordaba a ese olor tan característico de los hospitales y centros Pokémon. «Y también, me recuerda al laboratorio», pensó apoyando una mano en la pared. Pero se quedó paralizado al ver que su textura no era la misma, ya estaba casi cinco metros dentro, no había luz y, por tanto, no sabía que estaba realmente en su mano. Tuvieron que pasar unos minutos más para que su visión se acostumbrara a la oscuridad.

Era una masa extraña, de un color rosa oscuro, no era Mew, ya que sentía su presencia en otro lugar; para su sorpresa ésta se movió y siguió su camino como si no hubiese pasado nada. Fue cuando pudo ver esos extraños ojos en punto. «Solo es un Ditto», concluyó. Ahora el clon mantuvo la vista al frente, concentrado en su caminar, solo escuchando el goteo que provenía del techo de piedra.

Ya quedaba poco para llegar a la parte final de la caverna, con suerte no llegaron más Pokémon para interferir en su camino; se facilitaron las cosas bastantes así. Sin embargo, aún habían preguntas en su mente, ¿por qué Mew quería que fuera allí? ¿Qué iba a encontrar? Todo eso dejo de importar al llegar hasta una especie de río, sus poderes no estaban muy estables para volar hasta el otro lado, miró a su acompañante recibiendo una negación como respuesta; siendo así hasta que una luz llegó hasta ellos, deteniéndose cerca de las patas de Mewtwo y congelando esa parte del agua, creando así, un camino. Ahora la pregunta principal del clon era, ¿quién estaba al otro lado, creando ese atajo?

El Pokémon comenzó a caminar sobre la gruesa capa de hielo, notando que el río terminaba en lo que parecía ser una plataforma, con un Pokémon sobre ella que aún no se dejaba identificar.

Mew al notarlo se adelantó, viéndoles intercambiar unas palabras. Sin darse cuenta, la impaciencia le traicionó y empezó a acelerar el paso para llegar al lugar; subió las piedras que imitaban una escalera, y se dispuso a respirar para relajar un poco su cuerpo. Notando así como unos pies familiares llegaron a su campo de visión.

—Deseaba conocerte, niño —habló la entidad. Obligándolo a levantar la mirada.

Sus ojos violáceos se abrieron como platos por la sorpresa, se trataba de un Mewtwo, pero más alto que él y contaba con un ojo ciego, se dio cuenta de inmediato que se trataba de alguien con más edad que él y Laia. ¿De dónde diablos salió ese Mewtwo?

—¿Quién es usted? —preguntó Mewtwo.

—Soy un Mewtwo, pero, a diferencia de ti, fui creado hace más de cuarenta años.

Mewtwo necesitaba tiempo para procesar eso. ¿Cómo era posible? Recordaba que al momento de crearlo le precedieron muchos fracasos, y en ese entonces el Mewtwo frente suyo ya estaba rondando el planeta. Abrió la boca para hablar, pero la voz no salió.

—Tienes muchas preguntas, lo sé, pero mi pasado no es de importancia ahora —interrumpió—. Yo le pedí a Mew que te trajera, ya que me mostraron que no estabas en el mejor momento. —Suspiró—. Jóvenes, no aguantan nada. Bueno, pero para eso estoy yo: para ayudarte a fortalecerte y explotar tus capacidades ocultas.

Mewtwo seguía sin hablar, Mew se arriscó de hombros al notar que se estaba poniendo más pálido de lo normal, y, entonces, el Pokémon cerró los ojos y casi cayó al suelo si no fuese por el Mewtwo más grande.

—Parece que se desmayó. ¿Cómo lo encontraste? —preguntó al notar que no estaba muy bien de salud.

—Cuando lo encontré vi que no había comido en mucho tiempo, pensé que ya se había recuperado un poco.

—Tal vez fueron muchas emociones juntas —respondió mientras dejaba a Mewtwo acostado en una plataforma de piedra—. Qué bueno que lo encontraste, pudo haber muerto de inanición. ¿Ha comido mientras estaba contigo? —Vio que asintió—. ¿Debe comer algo más? Cuídalo, voy a atrapar algunos Magikarp.

Mew vio como la criatura más grande se dirigía al agua, pero no se preocupó de su tarea de caza y se centralizó en Mewtwo, quien estaba profundamente dormido a causa de tanto pensamiento junto. Él no era alguien que se dejaba llevar por los sentimientos, pero todo lo ocurrido con la hembra terminó saliendo de su control, sometiendo al clon a mucho estrés que acabó en su desmayo. A Mew no le gustaba verle así. ¿Éste era el precio por querer jugar con el destino de su clon? Si era así, mejor no hubiese intervenido en nada y que él hubiese seguido su vida normal.

No evitó sentirse culpable con todo esto.

Al volver a la realidad, vio como el viejo volvía con los peces capturados. Mew se le quedo observando mientras encendía el fuego gracias a su lanzallamas, usando sus poderes para mantener la comida en el aire y dejar que se asara. El mayor estiró su mano hasta la frente de Mewtwo, emitiendo un resplandor que le hizo despertarse en cuestión de segundos. El clon de Mew no dijo nada al despertar, solo mirando a su contraparte mayor.

—Creí que no ibas a despertar enseguida —habló.

Él no contestó, pero tenía una pregunta en mente.

—¿Dónde te crearon? —cuestionó sentándose en la piedra. El más grande solo emitió una risita.

—Me crearon en Cinnabar Island[1], región de Kanto. Fue hace... cuarenta años, época en la que aún la ciencia era primitiva.

—Entonces... ¿cómo? —inquirió Mewtwo mirando lo similares que eran ambos.

—Te responderé cuando te ganes mi confianza, solo así sabrás de dónde vengo y porqué estoy aquí.

Y la conversación se terminó, el anciano se volteó hacia el asado que tenía detrás. Mew pudo ver algo que su clon pasó por alto: una marca, y no una cualquiera; los Mew solían tener marcas de nacimiento para identificar sus clanes en distintas regiones. Vio parte de su hombro, dándose cuenta de que ambas eran exactamente iguales. La curiosidad le hizo ir hacía el Mewtwo, para así tener una conversación más personal con él.

—Dijiste que fuiste creado hace cuarenta años, ¿cierto? —interrogó.

—Así es. ¿Algo te molesta? —respondió.

—Es que... en esas fechas una Mew de mi clan desapareció, y estaba preñada. No recuerdo muchos detalles ya que yo era muy pequeño. ¿Tienes algo que ver en esto?

Vio como el psíquico abrió los ojos de par en par con la mención de la Mew, no le respondió, pero desvió la mirada hacia la carne. Esa era una época que no necesitaba recordar, y menos ahora que estaba en una edad avanzada y no necesitaba de nadie para sobrevivir. De soslayo, miró como la criatura cambió su expresión a una de tristeza. «De seguro vio la marca, pero no necesito de su lastima». El resto fue silencio, uno que se prolongó por varios minutos.

Él extendió su mano, dejando salir llamas de fuego que aceleraron el proceso de cocción. Así, tomó una parte de la cola y se la dio a Mewtwo. Tal vez él no era de comer mucha carne, pero su estómago estaba gruñendo como nunca antes lo hizo, así que no la rechazó y comenzó a comer. Estaba bien, para alguien que no había comido desde hace días y solo se estaba alimentando de bayas muy pequeñas.

Entonces, vio cómo se sentaba, para mirarse fijamente.

—Bueno, tanto que te gustan las preguntas, ¿de dónde vienes? —Mewtwo tragó el trozo de carne.

—De New Island, también en Kanto.

Mewtwo le dio una mordida más al pescado, observando como el Pokémon genético intentaba hacer memoria. «Tal vez no importa, son islas bastante cercanas y aisladas del resto de la región, fácil para hacer investigaciones sin animalistas molestando».

—Ya entiendo. Me han contado sobre tus acciones, algunas no fueron buenas, pero veo que has sabido redirigir tu vida. —Dijo levantándose para acercarse, dejando a Mewtwo en una situación incómoda—. Pero veo que aún no tienes una marca, niño, ya llevas cuanto, ¿dos años? ¿Y aún no tienes pareja?

—No —interrumpió Mew, ignorando el sobresalto de Mewtwo—, pero está comprometido.

Mewtwo, al escuchar esa palabra, y saber su significado, se ahogó de la sorpresa. Tosió hasta que pudo recuperarse de aquel malestar.

—¡Claro que...! —aguantó las ganas al recordar su desfavorable puesto. No tenía cara para negarlo.

El Mewtwo más grande no evitó reírse ante la expresión avergonzada de Mewtwo y su resignación al ver que no iba a poder contra el argumento de Mew.

—¿Cómo es la chica? —preguntó.

—Es... —Rió con suavidad—… difícil de describir.

Los dos notaron como la mirada del clon cambió por completo. Y el viejo pudo sentir como el corazón del Pokémon palpitaba con fuerza.

—Cambio en el tono de voz, aceleración del corazón, estás en una clara fase de enamoramiento. ¿De qué especie es?

Los dos saltaron por la pregunta, ¿cómo le iban a explicar que eran tres Mewtwo?

El viejo sonrió, pobres ilusos, no se habían dado cuenta de que ya sabía muchas cosas de sus vidas; les había leído los recuerdos al momento de verlos por primera vez y ellos no se habían dado cuenta, pero él disfrutaba hacerse el desentendido para divertirse con sus reacciones. Sabía perfectamente que ella era un Mewtwo, y que ella correspondía los sentimientos del psíquico. Pero tenía un problema con ello. Mewtwo no estaba del todo listo para una relación, seguía teniendo a esos fantasmas del pasado en pos de él, y eso le iba a dificultar bastante.

—Pero antes... debo saber cómo eres en combate. Has peleado contra Pokémon fuertes, pero nunca con un Mewtwo en igualdad de condiciones.

Él frunció el ceño. Levantándose.

—¿Qué quiere decir?

—Mañana, un combate contra mí. Tengo curiosidad por el poder de un Mewtwo más joven.

Mewtwo mantuvo la mirada seria. Los dos Pokémon artificiales se dieron la mano en señal de aprobación, él aceptó el desafío, aunque no sabía casi nada de él. Negó con la cabeza, no importaba, siempre encontraba la forma de quedarse con la victoria. En cambio, su oponente mantuvo su sonrisa, y Mewtwo no contaba con que él tenía un as bajo la manga.


Nota de la autora.

1. Cinnabar Island: Isla Canela por el anime.


PS. Bien! Ha comenzado esta parte intermedia. Verán, he hecho esta parte ya que para la segunda habrá un timeskip. Todo esto de momento está pasando entre BW y XY y XY&Z. Cuando comience la segunda parte será después de XY&Z y antes de Sun & Moon. Habrán personajes nuevos, y otros viejos amigos van a volver. En el próximo capítulo veremos como le va a Mewtwo en su pelea.

Bueno, nos leemos!