Actualización seguidita, así es como debería hacerse todo el tiempo! jajaja.
Espero les guste el capítulo...
Un Diagnostico particular
Capítulo XII
No sabe donde dejó el celular y el inalámbrico de su departamento se partió al ella arrojarlo contra la pared junto a la puerta. Inclusive dejó una ralladura en la pintura. Joder.
- ¿Dónde estás metido? ¡Estúpido!
Como cosa que ocurre sólo en las telenovelas mexicanas, suena el timbre. ¡Eureka! Harry está plantado ahí, como una palma. No sabe si abrazarlo o darle una patada.
- Ginny – él le sonríe como si nada, todo tranquilo.
Descarado. Ella se va por la opción de abofetearle la cara.
- ¡Eres un tremendo idiota! – y vuelve a cachetearlo con todas las ganas del mundo, dejándole un par de marcas rojas.
- ¡AUCH! ¡GINNY! Bien… supongo que… ¡AUCH! – Ella le da otra bofetada. - ¡Ya! ¿Te desahogaste?
- Aún no… - le da la espalda y entra al departamento. Harry la sigue y cierra la puerta tras de sí.
- Supongo que me lo merezco.
- ¿Supones? ¿SUPONES? – lo encara, totalmente encolerizada. Tiene el rostro todo rojo y una vena le sobresale de la sien. Harry retrocede unos pasos. – ¿Supones, idiota? Te mereces… te mereces…– busca con la mirada algún objeto que tenga a la mano. Agarra la novela que no ha terminado de leer y, sin pensarlo, se la arroja a la cara. Le da en el pómulo izquierdo, se le caen los lentes y trastabilla un poco hacia atrás. El libro es de tapa dura.
- ¡GINNY!
Ella suelta un gritito al dar en el blanco.
- ¡Oh, Harry! lo siento, no pensé… no quería… – corre hacia él. – ¡Aguarda! Sí quería hacerlo. ¡Y lo volveré a hacer! Voy a…– se inclina para tomar el libro. Harry seca el par de lágrimas que se le escaparon del ojo afectado y la toma por los brazos antes de otra agresión contra su físico. - ¡Suéltame, estúpido! Voy a …¡QUE ME SUELTES!
- Escúchame.
- ¿Por qué vienes apareciendo a estas horas, hoy? ¿Qué mierda te sucede, imbécil?
- Quiero explicarte.
- Pues, ¡hazlo! ¡Explícame! – le da un pisotón en un pie y de un empujón logra separarse de él. - ¡Y no me toques! – Harry alza ambas palmas, en son de paz. Ginny lo observa a través de un mechón pelirrojo que le cae sobre la frente. Se echa el cabello hacia atrás y lo mira a los ojos con una rabia nada disimulada. Le quiere jalonear el pelo hasta arrancarle unos cuantos-muchos mechones. Se siente histérica. No tiene ganas de llorar, mas podría gritarle cuanta cantidad de groserías se sabe. Sí, allí sí perderá lo "señorita".
- ¿Estás ya tranquila? – le pregunta después de unos minutos, acomodándose los anteojos.
- Estoy molesta.
- Tenemos que hablar.
- ¡Hace rato que debimos haber hablado! ¿Por qué… por qué carajos te fuiste?
- Te dejé una nota.
- Una nota… ¡UNA NOTA! Debería buscarla y hacer que te la tragases, idiota. ¿Por qué no diste la cara sino hasta ahora?
- Ginny, yo…
- No tienes ni la menor idea de lo que he pasado, pensando… es…
- ¡GINNY! – La pelirroja aprovecha de lanzarle nuevamente el libro. Harry logra esquivarlo. - ¡Ya! ¡Lo siento! ¡De verdad! Yo tampoco pasé un buen fin de semana. He estado…
- ¿Dónde? ¿Dónde has estado? ¿Por qué no fuiste al hospital cuando debías? ¿Sabes lo que…? ¡Por Dios! – tiene ganas de hacer una rabieta.
- Ginny, en serio. Perdóname. Yo…
- ¿Estuviste con Cho? – está diciendo lo primero que se le viene a la mente. Ha estado mal en todas sus acciones. En aceptar el caso de Harry sin estar lista para ello, en haberle hecho el amor… parte de todo el drama es por su culpa. No debió inmiscuirse jamás con él, en ningún sentido.
- Ginny… vengo del hospital. – ella lo observa con los ojos bien abiertos. – Fue toda una odisea el que me firmaran el alta, inclusive creí que tendría que irme a pesar de que me la negaran. Pero como mi ingreso fue voluntario, no tuvieron muchas opciones. ¿Por qué renunciaste?
Ella suspira y un brillo de congoja se hace ver en sus ojos. Respira hondo y se sienta en el sofá, de un momento a otro se siente agotada.
- No podía seguir trabajando allí, no después de lo que hicimos - se restriega la cara antes de alzarla para mirarlo. - ¿No entiendes? Eras mi paciente, Harry, mi paciente, y lo que hicimos no… no fui la profesional que debo ser. No podía dar la cara. No te ayudé, más bien… creo que empeoré todo. Y lo peor es que… ni siquiera sabía, ni sé qué es lo que exactamente te pasa… es decir… ¡tú me complicas todo! – apoya los codos en sus rodillas y entierra la cabeza entre sus manos. – me daba vergüenza con todos. Estaba dando mis consultas con la mente puesta en otra cosa, en nosotros, ¡y eso es algo que no puedes hacer en ningún caso! Menos con un paciente psiquiátrico. Fue un desastre y, nada, no merecía seguir trabajando ahí después de lo que hice. No podía.
- Ginny…
- No es toda tu culpa. Yo no debí, desde un principio, tomar tu caso. Menos sintiendo lo que siento por ti.
- Perdóname – Harry se sienta a su lado. – Ginny… es… yo… – ella lo observa. Harry ve a sus alrededores.
- ¿Qué buscas?
- Viendo si hay algo con lo que me puedas atacar – la pelirroja entrecierra los ojos, enderezándose para mirarlo mejor.
- Harry…
- Yo… yo no… fui al hospital para… – Ginny lo nota nervioso, inclusive sus manos empiezan a temblar.
- Harry…
- ¡Todo fue idea de Ron!
- ¿Qué?
- Ron… ¡todo fue idea de Ron!
- ¡Explícate, Potter! – el moreno retrocede en el sofá. Ginny suele ser muy expresiva a veces, su semblante ya se está transformando en una mueca perteneciente a una persona demente.
- Pues…
- ¡HABLA YA! ¿Acaso no estabas saliendo con Chang? ¿Ella no te botó? ¿No estabas deprimido? ¿Te quisiste matar?
- Yo… – respira hondo – sí estaba saliendo con Cho y sí, terminó conmigo porque las cosas no iban… yo no quería…
- ¡Habla!
- No podía seguir con esa relación y ella se dio cuenta. Estábamos mal, porque yo… yo no la quiero. Es…
- Harry…
- No estaba deprimido en realidad. Y, lo que pasó en la autopista fue… la luz cambió justo cuando estaba llegando al otro lado de la calle. Casi me atropella una motocicleta.
- Harry…– Ginny se acerca de apoco a él. Procesa a gran velocidad todo lo que está escuchando. El moreno no sabe cómo reaccionar, ella está cada vez más cerca y él solo atina a cerrar los ojos.
Si piensa que lo besará, está sumamente equivocado. Ginevra aprovecha el momento para propiciarle otra de sus buenas bofetadas antes de tomar un cojín del sillón y estampárselo varias veces en la cabeza.
- ¡IDIOTA! Debería…– lo empuja hacia atrás y se monta sobre él. Presiona el cojín contra su cara, como si quisiera asfixiarlo, antes de alzarlo para nuevamente darle porrazos, repetidas veces. – Eres… un… completo… ¡imbécil! Harry… ¿cómo pudiste… jugar con algo así? No tienes idea de cómo… he estado… – da con más ganas cada vez. Harry, como puede, se protege con sus manos. La deja desquitarse, se lo merece. – idiota, idiota, idiota… – da con sus puños en el pecho. - ¡IDIOTA! – Da un último ataque con el cojín, dejándoselo sobre la cara. Respira entrecortadamente. Harry espera unos segundos antes de quitarse el almohadón. Sus lentes están rotos. – ¿Cómo…? – lleva las manos hacia su cabeza, acomodándose el cabello hacia atrás. Él la observa desde abajo, recuperando el aliento.
- Perdóname. De verdad, Ginny. En teoría me parecía una buena idea, inclusive original.
- Te pasaste de creativo, estúpido.
- ¡Fue todo idea de tu hermano!
- ¿Cómo Ron…?
- Bueno, indirectamente fue su idea – ella alza una ceja. – En la última tarde que estuve con ellos, estaban hablando del hombre que te pretendía, Josep…– Harry le brinda una mirada entre celosa y acusadora, ella no se inmuta. Le instiga a continuar con un movimiento de cabeza. – Hermione decía que sus intentos para contigo eran inútiles. No estabas interesada en entablar una relación con nadie en esos momentos – sonríe algo aliviado. Ginny, con sus rodillas, le presiona las costillas.
- Sigue.
- Pues, Ron estaba de acuerdo. No estabas interesada para ningún tipo de relación, sino en tu trabajo. "Tendría que hacerse el loco, literalmente, para que Ginny le preste atención" – explica, haciendo una mala imitación de la voz de Ron al decir la última oración.
- Así que tú…
- Creo que fui muy estúpido al seguir ese consejo.
- ¿Lo crees?
- Bueno, estoy seguro.
Ginny deja libre un bufido de indignación. Aún está enojada. Se cruza de brazos y observa a Harry, aún recostado en el sillón, debajo de su cuerpo, con las mejillas rojas y los lentes rotos. El pómulo se le está poniendo morado. No lo lamenta. Cree que debería al menos romperle un hueso.
Respira hondo con la intención de aplacarse. Aquella posición hace que desee algo que nada tiene que ver con lastimarlo. Se levanta precipitadamente y va hacia la cocina, de pronto tiene mucha sed.
- Ginny… – ella se sirve un vaso de agua.
- Realmente necesitas ayuda. ¿Quién, en su sano juicio, se internaría en un psiquiátrico por…?
- Por una mujer – le sonríe con inocencia, mas quita aquella expresión cuando Ginevra lo observa con mirada psicópata. – ¿Podrás perdonarme? Tan loco estoy por ti que me vi en la necesidad de internarme, ¿ves? Y todo me fue favorable. Como el mismo destino, te asignaron como mi doctora.
- Tenías que habérmelo dicho, Harry – deja el vaso en el mesón y se vuelve a echar el cabello hacia atrás. Toma una coleta que tiene en la muñeca para amarrárselo en una cola de caballo. – Tenías que… invitarme a salir, como cualquier hombre normal. ¡Como un hombre normal!
- Temía que dijeses que no.
- A ti no podría decirte que no. De verdad.
- Lo siento. Pero, ¡piénsalo! Esta será una gran historia para contar – se levanta del sillón y camina hacia ella. – Perdóname por los malos ratos que ahora sé, te hice pasar. Yo no…
- Me quedé sin empleo, Harry.
- Perdóname. Yo… – se para frente a ella. Ginny siente que él ya no sabe qué decir. Está apenado. ¿Puede perdonarle la mentira, la preocupación que le causó, y todo eso? – Con todo lo descabellado del plan, debo decir que fue toda una experiencia.
- Imagino.
- ¿Y ahora?
- ¿Qué pretendes? ¿Que me tire a tus brazos ahora? ¡Bésame el culo, Harry! – se cruza de brazos y le da la espalda.
- Bueno… debo decirte que tienes un culo al cual no sólo provoca besar.
- ¡Harry! – se sonroja hasta la médula. Él suelta una carcajada incontenible, le sale del alma.
- Desde ahora seré enteramente sincero contigo – Ginny lo siente cerca. Gira sobre sí y lo tiene allí, a pocos pasos de su cuerpo.
- No sé qué cosa decirte ahora. De verdad…– suspira – no creo… – y es ahí cuando da el primer paso, en esa ocasión es él quien se lanza sobre sus labios. No lo aparta sencillamente porque no quiere hacerlo. Es lo ideal darle otro revés por hacerla pasar unas horas realmente terribles, espantosas. ¡Pero vamos que eso es lo que siempre ha deseado! Ya no es sólo su imaginación. Harry dijo sentir algo por ella, y ese algo debe ser fuerte, lo sobradamente fuerte, como para atreverse a internarse en un hospital psiquiátrico.
¿Será capaz de dejar que las cosas fluyan ahora por su cuenta? No tiene empleo, por ende, ya no hay nada que pueda perder.
- Debemos… – lo besa levemente antes de separarse – hablar de algo más – el moreno aprisiona su cintura, la pega a él. Tienen que hablar de algo más, y tampoco quiere hacerlo. Tendrán tiempo después. Quiere perder de nuevo la cabeza entre sus brazos, estar desnuda debajo de él. – Más tarde… – le dice con una sonrisa. Harry besa su boca ante la tentación.
Y es que él también tiene un cuerpo que no solo provoca besar.
Nota/A: ¡Doble capítulo! Es que el otro era menos que nada, se los debía.
¿Ven? Yo no puedo crear grandes enigmas ni muchas complicaciones! Jajajaja. Ya varias dedujeron toda la cuestión de Harry sin ir mucho más allá. Eso era todo! =) Un capítulo más y se acaba.
¡Millones de gracias por leer! La tardanza, como dije en el cap anterior, fue por cuestiones familiares, entre otras cositas. Todo marcha bien, Gracias a Dios! Y esperemos siga así. Aunque he de decir que ¡quiero que se acaba este año!
Nos leemos en el capítulo final, bonitos.
¡Abrazos!
Yani.!
