Hola otra vez, nuevamente muchas gracias por sus alertas, mensajes y cometarios, les agradezco y anotó cada uno de ellos.

Aquí el siguiente capítulo, les comento que después de éste sólo queda uno más y el epilogo. Espero que les guste hasta el final.

Ahora si una nueva entrega.

Osadía

Le llevo más de dos días poder levantarse del futón sin sentir mareos o malestar, Rin no sabía porque pero después de esos días se sentía totalmente revitalizada y llena de energía, cosa que le sorprendía sobremanera ya que no entendía la razón.

Cuando pudo ponerse de pie y se baño observó que ya no tenía ninguna marca en su cuerpo e incluso las heridas causadas por las garras del soldado habían simplemente desaparecido de su cuello, en donde únicamente permanecía la marca de la mordida del Lord.

Pese a esto su mente estaba en un estado totalmente opuesto al de su cuerpo ya que no le hallaba el sentido a nada de lo había sucedido y menos entendía por qué Kana la trataba de manera tan solemne, refiriéndose a ella de manera formal y llamándola Señora a veces.

Al tercer día, ya completamente recuperada, se dirigió por inercia a la cocina y por un instante sintió los colores subir a su rostro cuando todos ahí le dieron los buenos días haciéndole una reverencia, sin saber que hacer se dirigió a Kana y le dijo que deseaba a hablar con ella, lo que no espero es que apenas dijo esas palabras todos en la cocina salieron a una velocidad indescriptible.

Tomando asiento en el sitio que solía ocupar Kana muy respetuosamente le preguntó lo que necesitaba hablar con ella y que sea lo que fuera que le pidiese, la complacería sin dudarlo.

Abrumada a más no poder le preguntó cuál era la razón de su cambio de actitud y cuando la youkai le dijo que era el trato que le correspondería como la Señora del Oeste, Rin tuvo que detener su quijada para que no llegará al piso por la sorpresa.

Diciéndole que no entendía a lo que se refería le pidió que fuese más clara, fue entonces cuando Kana le dijo que el Lord del Oeste la había reclamado como su pareja y como prueba de ello había dejado la marca de sus colmillos en su cuello y había depositado una gran cantidad de su veneno en el interior de su cuerpo, esto como avisó y advertencia para cualquiera que estuviera cerca de ella.

No dando crédito a sus palabras y diciéndole que debía ser una clase de error, preguntó por Lady Kagura y Los Lords del Norte, sorprendiéndote todavía un poco más cuando se enteró que el demonio perro había roto todo acuerdo con ellos.

Queriendo saber un poco más le preguntó, un poco temerosa y sin revelar demasiada información sobre lo sucedido entre ellos, si había ocurrido alguna clase de altercado entre Lord Takeru y Lord Sesshomaru, a lo que Kana le contestó que nada había pasado entre ellos, pero que el soldado que la hirió en el cuello no había corrido tanta suerte y había perecido bajo las garras del Lord.

No sabiendo que más decir le preguntó cuáles eran sus obligaciones o como debía comportarse a lo que Kana le dijo que no tenía ninguna obligación, que era libre de hacer lo que quisiese y que todos en el palacio estaban para cumplir sur órdenes.

Más confundida que antes abandonó la cocina y se dirigió al claro donde solía pasar la mayor parte de su tiempo y se sentó a la orilla del arroyo que por ahí pasaba, pero cuando estaba por remojar sus pies para refrescarse, notó un ruido a sus espaldas y al girar vio como dos soldados le hacían una reverencia. Cuando les preguntó que hacían ahí le contestaron al unísono que tenían órdenes explícitas del Lord de no dejarla sola bajo ninguna circunstancia cuando estuviera fuera del palacio.

Incomoda se dirigió de nuevo al interior y cuando quiso ir a la habitación que ocupaba cuando llegó, Kana le dijo que esa ya no era su habitación y que sus cosas habían sido trasladadas a los aposentos del Lord.

Derrotada se dirigió a su nuevo cuarto y se dedicó a observarlo con detenimiento, esta habitación era mucho más grande que la suya, tenía un futón enorme con base muy alta, había cojines en una especia de sala, una gran mesa llena de papeles y un ventanal enorme donde se podía ver casi toda la extensión del bosque aledaño a palacio y ya no quiso mirar más allá de la puerta que correspondía al baño.

Agotada psicológicamente se dejo caer el en futón deseando que el Lord regresara para poder hablar con él para terminar de encajar las piezas que le faltaban.

Solamente salió una vez más de la habitación a tomar sus alimentos, ya que por mucho que Kana insistió no la pudo convencer de comer en su nuevo cuarto, después de saciarse se dirigió a dar un ligero paseo por los alrededores comprobando lo que los soldados le habían dicho no se alejarían de ella mientras estuviera fuera de palacio.

Al atardecer regresó a la habitación y después de contemplar un largo rato las estrellas a través del ventanal, decidió irse a dormir y por primera vez admitió para sí que echaba de menos al Lord y que le gustaba sobre manera la idea de ser algo más que su concubina, aunque no entendiera del todo lo que en realidad era.

A la mañana siguiente sin noticias del Lord, después de desayunar decidió salir a caminar y cuando se encontraba caminando por el sendero vio a Hakodushi dirigiéndose hacia los límites del palacio, al llamarlo el youkai inmediatamente se dio vuelta e hizo una reverencia, intentando no apenarse más de la cuenta le preguntó sí se dirigía al pueblo. Llevándose un "Si mi Señora" como respuesta, quiso hacer uso de las palabras que el Lord le había dicho y le informó que iría con él ya que tenía ganas de salir y conocer el poblado.

Hakodushi entre la espada y la pared no le quedo más que asentir y emitir un solemne "como usted desee". Así Rin acompañada de los soldados y el youkai de cabello blanco se dirigieron al pueblo humano donde Hakodushi tenía que cumplir sus tareas como proveedor de víveres para el palacio.

Muy pasado el medio Sesshomaru descendía a la entrada a su palacio, su viaje para mover el asentamiento de sus soldados había dado un giro no previsto ya que mientras estaba ahí Takeru hizo acto de presencia. Este hecho no hubiera tenido mayor inconveniente de no ser porque el Lord del Norte comenzó a increparlo burlándose de él sobre el hecho de que acostarse con una humana le había llevado a perder tanto territorio.

Sin ganas de detener sus instintos ataco sorpresivamente al Lord del Norte, diciéndole que era momento de saldar cuentas. Aunque en un principio las habilidades de pelea del Lord del Norte fueron lo suficientemente buenas para hacerle frente al demonio perro, con el pasar del tiempo Takeru vio sobrepasadas sus capacidades y cuando estuvo a punto de perecer por un último ataque, le ofreció a Sesshomaru devolverles todo su territorio a cambio de su vida.

Con un simple "imbécil" Sesshomaru detuvo la pelea y levantó vuelo no sin antes decirle que se diera prisa ya que no quería perder el tiempo y que debían firmar su nuevo acuerdo. Al llegar al palacio del Norte y después de ver a su hijo en tan deplorables condiciones, Lord Muso no puso objeciones y le cedió nuevamente el territorio que había recién ganado.

Guardando los tratados Sesshomaru notó que Kana entraba a la habitación, al observar detenidamente se dio cuenta que la youkai están visiblemente atemorizada así que lo primero que hizo fue preguntar por su mujer.

Hacia tiempo que la ira no se apoderaba de tal manera del Lord, así que cuando Kana le dijo que la Señora había salido al pueblo con su escolta y Hakodushi, sólo pudo entonar un par de palabras, -En cuanto vuelva que venga a mi presencia.

Rin venía maravillada con todo lo que había visto, recordaba muy poco del pueblo donde vivió pero este era muy diferente al de sus recuerdos, con puestos, gente y ruido por doquier no sabía a dónde dirigir su mirada.

Cuando Hakodushi término sus negociaciones emprendieron el regreso al palacio del Oeste, mientras hacia una nota mental de preguntarle al Lord Si podía salir más a menudo. Lo que no esperaba es que apenas llegaron a palacio un grupo de soldados se llevaran a Hakodushi y a los dos youkais que la acompañaban. Cuando preguntó qué era lo que sucedía Kana le dijo que el Lord la esperaba en su cuarto de trabajo y que no lo hiciera esperar ya que estaba muy enojado.

Antes de que pudiera llamar a la puerta escucho un seco "pasa", entrando temerosamente y cerrando la puerta tras de sí, escucho como el Lord le decía -No recuerdo haber dado autorización para que dejarás los límites de palacio. Rin sin saber que decir contestó -Perdone mi Lord no sabía que al salir causaría problemas.

-Problemas!, espetó el Lord sarcásticamente, -Sí con problemas te refieres a que dada su osadía Hakodushi y los dos soldados que estaban contigo, perderán la vida por su incompetencia, sí, los has causado.

Rin sintiéndose culpable no supo que decir ya que había abusado de las palabras que el Lord le había dicho antes de partir e intentando enmendar su error dijo -Fue mi culpa mi Lord yo les dije que quería salir, no los castigue por mi causa.

Lo que no esperaba Rin era que el Lord le diera la espalda y contestará toscamente -Nuca debí marcarte, solo me ha traído inconvenientes. Sesshomaru no creía nada de lo que estaba diciendo, de hecho cada minuto que pasaba se convencía más de lo acertado de su decisión, pero acostumbrado a controlar todo a su alrededor no sabía cómo reaccionar ante éste cambio tan inesperado y pensar con claridad no estaba entre sus facultades en ese momento.

Rin sintiendo tristeza no pudo evitar soltar algunas lágrimas, ya que por un momento había pensado que el Lord deseaba tenerla a su lado no sólo como su concubina, así que dolida solamente le dijo -Desea que me vaya de palacio mi Señor.

Seshomaru sabía que se había extralimitado con sus palabras y recuperó un poco la cordura cuando sintió las lágrimas de su mujer, pero lo que la volvió a perder fue cuando ella le dijo que sí quería que se marchara.

Dándose rápidamente la vuelta llego hasta la humana y la enfrento con la mirada mientras le decía -Nunca te irás de mi lado, te guste o no permanecerás conmigo el resto de tu vida.

Rin sin comprender del todo la magnitud de sus palabras solamente le contestó -No quiero, no quiero irme nunca de su lado, quiero estar con usted siempre.

Seshomaru ya no pudo contenerse y después de escuchar esas palabras beso sin cordura a su hembra y queriendo más comenzó a desvestirla, lo que paso a continuación lo sorprendió y excitó a partes iguales, ya que contrarió a las veces que anteriormente habían estado juntos, Rin comenzó a devolverle los besos con igual pasión mientras que sus manos buscaban la manera de quitarle las vestiduras.

Bueno hasta aquí por ahora, de nuevo muchas gracias por leer.