Capítulo XII


Luego de que aquel nuevo ser apareciera en la habitación esta comenzó a llenarse de un extraño aroma, el cual era suave y dulce a la vez sin ser nada empalagoso. Era una fragancia exquisita, una tan concentrada que embelesaba a cualquiera.

Estaba siendo dulcemente acogida bajo esa espesa niebla que me llenaba de una cálida paz venenosa. Inhalé profundo, perdiéndome en ella hasta que pude escuchar el eco de su vigorosa voz, fue entonces que abrí los ojos de golpe, mirándome tan cerca de Sasuke. Retrocedí por inercia al mismo tiempo en que conducía mi vista hacia la entrada encontrándome con el más profundo de mis miedos.

Entretanto Sasuke también hizo lo mismo. Sus ojos se habían posado en aquellos otros sin embargo él no entro en pánico como yo, al contrario, se giró hacía su mínima audiencia mientras retomaba su implacable y rígida postura.

─¿Qué está haciendo ella aquí? ─preguntó aquel nuevo sujeto mientras dirigía su vista hacia mí e inhalaba profundo.

Esta vez la resonancia de su voz había sido menos intensa sin embargo, la frialdad y la vileza siguieron siendo las mismas.

─Nada ─le contestó Sasuke, escondiéndome detrás de su espalda.

Fue ahí que por instinto yo di un paso hacia atrás. Aquel hombre tomo el marco de la puerta y lo estrujo con una devastadora fuerza, demasiada para ser un simple humano.

─Creo que será mejor que te vayas ─alcancé a escuchar la voz de Sasuke─. Ella no está muy bien y tú tampoco.

Aquel chico apuesto sonrió aunque su hermoso gesto desentono con su rostro desfigurado. Lo miraba con horror, el miedo me había paralizado. Las venas de sus cienes y su cuello se remarcaron contrayéndose una y otra vez hasta dejar visible esa extraña tonalidad entre azul y verdosa. Estaba asustada, mirando como el color oscuro de sus pupilas cambiaba. Creo que había dejado de respirar y más lo hice cuando miré en la superficie de su boca dos extrañas cosas.

─Itachi sal de aquí. La estas asustando ─exigió Sasuke pero este ignoro su orden.

Parecía un demente. Era como si fuera la primera vez en mucho tiempo en el que Itachi volvía a comportarse de esa manera. En sus ojos veía la necesidad de saciarse y… creo que yo lo tenía lo que él estaba buscando. Meneó sus labios en un susurro y me sonrió. No alcancé a escuchar lo que dijo pero lo que sea que hubiera sido hizo que un fuerte escalofrío me atravesara la espalda.

De pronto, hubo una gran tensión. Lo vi apretar con fuerza sus manos, elevó el rostro y miró al techo. Las venas de su cuello comenzaban a desvanecerse. Bajo la mirada y en un segundo me vi presa de sus garras.

Mi espalda se estampo contra la pared, solté un gran quejido al comprobar el dolor que Itachi había provocado en todo mi cuerpo; tomó mi cuello despacio y me elevó apretando mientras lo hacía. Yo apenas si podía tocar el suelo con la punta de mis dedos. Este, se acercó con lentitud a mi cuello permaneciendo ahí por lo que a mí me pareció un largo tiempo hasta que por fin lleno sus pulmones de lo que sea que yo desprendía.

─Fascinante ─murmuró con placer─. Tenerla tan cerca es… sumamente difícil ─susurró cerca de mis labios─. Su olor, su presencia y… su aliento ─dijo mientras cerraba los ojos.

Con la mano que tenía libre me acaricio, marcándome con la yema de uno de sus dedos. Recorrió la comisura de mi rostro desde mis cienes hasta llegar a mi mentón y bajar por mi cuello para tocar mi corazón. Su agarré bajo mi mentón se suavizo, mis ojos volvieron a su sitio y por fin, me dejo respirar sin embargo, no me soltó.

Mis piernas temblaron. Estos hombres eran realmente extraños. Vampiros, fue lo último que pensé antes de que él pusiera la palma de su mano sobre mi frente y me hiciera volver a colapsar.

Cuando desperté lo primero que hice fue llevar las manos a mi cuello, aún podía sentir la sensación de sus frías manos alrededor. Me palpé varias veces, al parecer estaba bien. El cuarto estaba en penumbras sin embargo, creo que podía escuchar su respiración. Me estiré y encendí la luz de una de las lámparas. Estaba sola. Solté un suspiro lleno de alivio al confirmarlo luego, toqué mi pecho, mi corazón aún seguía latiendo dentro de mi pecho y, jamás había estado tan agradecida de que así fuera; últimamente había estado recibiendo un ataque tras otro sin tener ninguna clase de descanso.

¡Maldición! ¿Qué eran ellos? ¿Vampiros? ¿Era enserio?

Me revolví el cabello con las manos, era imposible lo que yo estaba suponiendo. Mis vecinos no eran eso o… ¿sí? Fruncí el ceño. Y sí lo eran… ¿De qué clase? Serían buenos o malos. Ante la última idea mis manos temblaron.

─Eso depende ─de pronto la voz de Sasuke me asustó.

Lo miré y este sonreía, de lado pero lo hacía. Miré detrás de su espalda pensando que hablaba con alguien pero ahí no había nadie.

─Es hora de irnos ─dijo tomando mi mano─. No puedes quedarte más tiempo. Ellos llegarán pronto.

─¿Ellos? ─pregunté saliendo del hilo de mis pensamientos.

─El resto de mi familia ─citó no muy contento─. Apresúrate. No quiero tener otro incidente como el de hace un momento.

Entorné mis ojos en él, Sasuke ya no sonreía. Estaba serio.

─No voy a irme hasta que des una explicación ─refuté con seguridad.

─Sakura, ahora no.

No iba a aceptar un no por respuesta. Lo haría hablar aunque me constara lo que me costara. Lo miré torcer una mueca.

─Está bien tu ganas pero, será luego ─dijo sin contradecirme lo cual fue raro porque yo suponía que iba a volver a negarse sin embargo, no lo hizo─. Por lo pronto tenemos que irnos. Tus abuelos están preocupados.

Fue hasta ese momento en el que pensé en ellos.

─¿Preocupados? ─inquirí con sarcasmo─. Si como no ─dije en una mueca mientras negaba.

Ninguno de los dos me había llamado, todos los textos y llamadas perdidas que tenía habían sido de parte de Naruto. Chasqueé los dientes y Sasuke tomo mi mano para llevarme hacia la ventana, recorrió la cortina para mí y dejo que las luces de la patrulla entraran─. ¿Aún piensas que no lo están?

Lleve una de mis manos a mi boca tapándola con sorpresa mientras veía al alguacil platicar con ellos─. ¿Cuándo fue que...?

─¿Llegaron? ─completó─. No tiene mucho.

─Tengo que irme ─dije de prisa buscando mis cosas.

Las tomé y abrí la puerta pero al hacerlo me topé con un duro pecho. Casi caí de espaldas si no es porque él alcanzó a cogerme entre sus brazos. Levanté la vista y lo miré. Sus ojos negros se habían clavado en el verde de los míos luego, me sonrió igual que antes.

¿Acaso sonreír de esa manera tan sexy pero arrogante era una clásica característica suya?

Itachi amplió un poco más su sonrisa, parecía satisfecho. Dejo de mirarme y sin soltarme divisó a Sasuke─. Tienes que sacarla de aquí ─ordenó mientras me soltaba─. Ella ya viene ─añadió.

No entendía a que se referían, el cruce de sus miradas no me inspiraba ninguna confianza. Volteé a mirar a Sasuke, él me estaba mirando luego, como si no le importara que le preguntara por lo rápido que lo hizo tomó mi mano.

─¿Qué tiempo tenemos?

Itachi puso atención a la entrada─. Yo diría que… ninguno ─contestó en una mueca─. Sigue siendo tan rápida como siempre ─aseguró mientras veía como yo lo observaba.

Mis ojos tontamente lo recorrían. Él estaba usando un pantalón deportivo holgado, iba descalzo y sin playera; usaba sólo una pequeña toalla blanca sobre sus hombros, lo que significaba que el líquido transparente en su cuerpo que resbalaba desde su mentón y que pasaba a través de su cuello corriendo por sus pectorales, recorriendo su muy formado abdomen hasta perderse por debajo de su ombligo y absorberse por el inicio de sus pantalones que estaba muy por debajo de lo visible, era sudor, que en vez de hacerlo lucir como un hombre sucio y desagradable lo hacía lucir eróticamente sensual.

Era un hombre bastante apuesto, tal y como Sasuke lo era. Hermoso sería la palabra correcta para definir tan exorbitante belleza. Su perfecta fisionomía representaba una edad joven, posiblemente sería de tres a cinco años mayor que aquel chico que aún seguía sosteniendo mí mano.

Su piel era un poco más oscura a comparación con la del que supuse era su hermano pues se parecían demasiado, aun así, seguía siendo totalmente caucásico. Tenía el cabello largo y sujeto por una coleta baja que dejaba algunos cuantos mechones alborotados que caían por su rostro a causa del ejercicio que acaba de hacer, lo cual, lo hacía lucir demasiado atractivo, sobre todo porque su cabello negro estaba mojado.

Era cierto que en el pueblo habitaban chicos realmente apuestos pero… estos dos, Itachi y Sasuke estaban fuera de contexto, su belleza y su físico estaban por sobre el límite de lo que los demás considerarían como: tentador.

Jamás había visto a personas como ellos y no creo que volviera a verlos si es que estos un día se iban.

─Es suficiente ─articuló Sasuke molesto halándome hacia la ventana.

Me quejé cuando sentí su agarré en mí brazo. ¿Era suficiente de qué? Volteé a mirarlo. Sus ojos destellaban disgusto, parecía hasta cierto grado celoso. Estaba caminando a su lado cuando de repente este se detuvo, me miró por el rabillo del ojo y soltó una leve carcajada al igual que Itachi quien sonreía a mis espaldas.

Estaba confundida. ¿De qué diablos se reían?

─Jamás lo entenderías… ─hablo Itachi.

─Entender, ¿qué? ─pregunté cómo idiota e Itachi volvió a sonreír.

─No dejes que te confunda ─dijo Sasuke halando de nuevo mí mano, corrió la ventana y…, fue entonces que antes de siquiera poder hacer algo la caótica voz de una mujer se escuchó desde la planta baja de la casa.

Su voz había sonado uniforme y sensual. No era tan aguda pero tampoco demasiado grave. Aquella tonalidad la describía como una mujer afable, de buen carácter y de bondadosos sentimientos; alguien tierno, amoroso y dedicado pero… aquella dicción no concordaba con mis recuerdos. Si era ella yo la recordaba como una mujer hostil y temeraria, de carácter fuete y agresivo.

─Llego ─espetó Itachi escuchando algo que yo no podía distinguir.

Fruncí el ceño. Por alguna razón me puse nerviosa. Sasuke afianzó mi mano, me tomo de la cintura y me apretó contra su cuerpo.

─Iré a distraerla ─dijo Itachi a mis espaldas pero cuando volteé a verlo él ya no estaba.

Demonios. No entendía absolutamente nada.

─Es hora de irnos ─anunció Sasuke atrayendo mi atención.

Abrió las cortinas y ambos miramos a la calle, el alguacil continuaba hablando con mis abuelos y luego de entregarles algo se retiró. Sentí un fuerte nudo en mi garganta al ver a mi abuela llorar y a mi abuelo consolarla. Una lágrima corrió por mi rostro. Sasuke no dijo nada, simplemente me apegó más a su cuerpo, deslizo la ventana y de nuevo la voz de aquella mujer se escuchó, estaba demasiado cerca.

Miré a Sasuke observarme, su rostro lleno de seriedad me causo escalofríos.

─Cierra los ojos ─dijo pero yo no iba a obedecerlo. Lo vi torcer una mueca y expresar un chasquido─. Está bien, como quieras ─espetó serio.

Entorné mis ojos en él dispuesta a reclamarle pero enseguida sentí un cruel vacío bajo mis pies y una pequeña sensación de dejar mi estómago en alguna parte de este mundo. Instintivamente mis ojos se cerraron con fuerza y pronto, pude verme al abrirlos dentro de mi habitación.

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Continuará...