Los androides estaban atacado una vez más, esta vez un parque de atracciones. El ejército de la ciudad había sido derrotado fácilmente y las personas corrían para salvar sus vidas mientras los causantes de todo ese pánico se divertían en los juegos.
Gohan y Trunks llegaron al lugar y les encararon. Tras un breve intercambio de palabras, 17 empezó a pelear con Gohan y, por petición de este último, Trunks se escondió. 18 estuvo en el carrusel hasta que notó que su hermano tenía problemas para defenderse del muchacho e intervino dándole un golpe sorpresivo. El guerrero se estrelló contra un escaparate y cayó al suelo mientras el cristal se rompía en pedazos. Los androides se dieron cuenta de que Gohan comenzaba a ser peligroso para ellos, así que decidieron dejar de jugar y acabar con él.
Trunks se preocupó al ver como ambos androides atacaban sin piedad a su maestro y desobedeciéndole se lanzó a por 18. Ella reaccionó y le lanzó una gran esfera de ki, alejándole. Después empezó una veloz persecución en la noria hasta que cada uno se posó en el techo de una cabina y el chico intentó golpearla. La mujer paró todos los ataques y tras esquivar uno le dio un puñetazo en la cara. Él respondió con un rodillazo directo al abdomen. Esto acabó por enfurecer a la androide, que le dio un golpe hacia abajo y le hizo caer, pero antes de que se alejara demasiado le agarró por la camiseta y levanto su mano libre para cargar una nueva esfera de ki. Gohan de inmediato abandonó su pelea y le dio una patada a 18 logrando que le soltara, sin embargo un ataque de 17 dejó inconsciente a Trunks.
Rápidamente su maestro le capturó en el aire y le protegió de la esfera de 18 para después huir y esconderse con él. Los androides comenzaron a disparar a diestra y siniestra tratando de encontrarles. Cuando apenas quedaban ruinas del parque, se detuvieron y los buscaron con la mirada mientras una luz marrón comenzaba a brillar bajo la camisa de Gohan. Se acercaban peligrosamente a donde estaban cuando alguien golpeó a la androide 18. Al tomarla por sorpresa fue desplazada unos metros, pero en cuanto se recuperó fue contra su atacante, ahora le tocaba jugar a ella. Poco tiempo después, una joven cayó malherida al lado de Gohan mientras otra gritaba su nombre y le tomaba el relevo.
- ¡Haruko!
La que había gritado aguantó lo suficiente para que la que estaba en el suelo abriera los ojos y los fijara en los dos muchachos. Sin pensarlo más se levantó e ignorando la expresión de sorpresa del guerrero volvió a la pelea. No pasó mucho hasta que 17 se cansó de esperar y empezó a pelear también. Segundos después, la que parecía más joven estaba inmóvil en el suelo y la otra a duras penas podía mantenerse en pie. 18 alzó su mano con la palma hacia el cielo y liberó un poder que destruyó lo poco que quedaba del parque. Gohan apretó a Trunks contra él tratando de protegerle mientras la luz del colgante que tenía escondido aumentaba y les rodeaba.
Cuando los androides se habían ido, el guerrero se despertó con una cicatriz en su ojo izquierdo y comenzó a arrastrase hacia su amigo, lo cual era bastante difícil después de tan dura batalla y habiendo perdido un brazo. Cuando se acercó lo suficiente sacó su bolsa de semillas del ermitaño y la desató con los dientes, viendo que solo quedaba una. Sin dudar, se acercó un poco más a Trunks, que aún seguía inconsciente, y se la dio antes de que sus ojos se quedaran en blanco y perdiera por completo el sentido.
Muy cerca de allí, una bella joven había despertado entre los escombros. Su ropa y su corto cabello estaban manchados de sangre, pero lo peor era que sabía que la mayoría no era suya, sino de su maestra. Aguantando las ganas de buscarla, empezó a caminar con dificultad. Lo que antes era un vestido naranja hasta las rodillas con una transparencia que lo sujetaba a su cuello y un delgado cinturón blanco, ahora era un montón de harapos que apenas lograba cubrir lo necesario y debía agradecer que lleva el cinturón para mantener la "falda" en su lugar, ya que los dos jirones de tela que dejaban ver su sujetador no ayudaban mucho; lo único que estaba más o menos intacto eran sus zapatos blancos con la suela y el borde superior naranjas.
Con la mirada perdida dio unos cuantos pasos hasta notar que alguien la observaba. Cuando le vio sintió como si todas sus fuerzas regresaran y corrió hacia él para abrazarle. Él se sonrojó apenas se vio descubierto pero la reacción efusiva de la chica y el estado de su ropa aumentaron su sonrojo hasta niveles insospechados mientras intentaba asumir lo que ocurría. ¿Una desconocida semidesnuda le estaba abrazando? Esa joven había gritado su nombre, por lo cual debía conocerle, y lo cierto es que a él también le resultaba familiar pero no la reconoció hasta que sintió su ki.
- ¿Seira? -dijo sin corresponder el abrazo e intentando separarse cuanto antes.
- Oh, lo siento -se disculpó alejándose al recordar cuanto le reclamaba cuando hacía eso.
- No te preocupes, solo... ponte algo encima, ¿vale? -respondió él evitando mirarla con las mejillas encendidas.
- ¿Por qué te pones tan rojo? Ya me has visto en sirena y en esa forma llevo menos que ahora -le preguntó la chica con inocencia.
- Pe-pero éramos niños, ahora es diferente -explicó Trunks dándole una chaqueta que había encontrado-. Ponte esto y vamos. Tengo que llevar a Gohan a mi casa.
Seira miró la chaqueta, notando que era la de Haruko. Por un momento pensó en negarse, pero al ver el estado en el que se encontraba su amigo decidió que sería mejor darse prisa.
- Yo te ayudo -se ofreció.
El viaje trascurrió en silencio y en cuanto llegaron Trunks le contó a su madre lo que había pasado y junto con Seira dejó a Gohan en una cama mientras Bulma llamaba a un médico.
Aquella noche la chica se quedó cuidando al herido, pero cada vez que le veía las imágenes de la pelea volvían a su mente. No era rival para los androides, no pudo ni defenderse y eso le había costado la vida a Haruko. Sus pensamientos fueron interrumpidos por unos pasos.
- ¿Qué ocurre, Trunks?
- ¿Cómo está Gohan?
- Como cuando le trajimos aunque ya no delira.
- ¿Te importa que me quede aquí?
- Es tu casa, puedes hacer lo que quieras.
Trunks arrimó una silla a la cama y observó al guerrero tal como Seira antes.
- ¡Demonios! Si yo fuera más fuerte, Gohan no estaría así -se lamentó frustrado.
- Al menos sigue vivo -murmuró Seira.
- Sí, menos mal. Si llega a morir no me lo habría perdonado -dijo Trunks sintiéndose culpable. Después miró hacia ella-. Oye... quería preguntarte... ¿Dónde está mi tía?
- Supongo que con sus seres queridos. Al final no fui yo -respondió con un suspiro ocultando sus ojos tras su flequillo.
- Lo siento.
- No pasa nada, ya me lo advirtió. Quería que no le cogiéramos cariño por si pasaba algo como esto y... parece que con vosotros funcionó.
A pesar de su tristeza estaba sonriendo, tal como aquella vez.
- Mi tía siempre fue rara -comentó Trunks-, más que tú -añadió casi sin darse cuenta.
- Supongo que es algo de familia entonces - bromeó la chica desganada.
Él alzó una ceja con una leve sonrisa que no mantuvo por mucho tiempo, pero sí el suficiente para que a Seira se le contagiara.
- De todos modos, fue su decisión sacrificarse para protegernos y le estoy agradecida por ello -esta vez parecía divertida como si supiera algo que él no-. Y dime, ¿qué estuviste haciendo durante estos casi 7 años?
- Pues... entrenar y hace unos meses Gohan empezó a entrenarme en serio -contestó sorprendido por el cambio de tema-. ¿Y tú?
- Durante los primeros años no pasó gran cosa, Haruko venía de vez en cuando a casa y discutía con Milk porque quería entrenarme, pero cuando cumplí 13 años y volví al mar para mi ceremonia de mayoría de edad...
El palacio naranja había sido reconstruido por las supervivientes del reino. Seira inspeccionaba todo el lugar, asombrada por lo exótico que era, cuando se cruzó con alguien que no esperaba. Al principio pensó que lo estaba imaginando, pero al descubrir que no era así se lanzó a sus brazos haciendo que ambos giraran entrelazando sus colas.
- ¿Me extrañabas, princesa?
- Creo que ya te ha respondido, Silver.
- ¡Eiko! Perdona, no te había visto -dijo Seira sonriendo-. ¿Pero, hermano, que ha pasado? Yo creí que Mikel te había...
- Estuvo a punto, pero una bella sirenita me salvó -contestó mirando cariñosamente a Eiko, la cual se sonrojó mientras abrazaba el brazo del tritón.
- Me alegro mucho por vosotros. Ojalá yo también tenga mi propio romance pronto.
- ¿Y qué prisa tienes? -protestó Silver, claramente con celos de hermano- ¿Acaso ya hay alguien?
- Eh... No, aún no -contestó la joven pensativa-. Por cierto, ¿y Hippo?
- No tuvo tanta suerte.
- En fin, vamos. Se nos hace tarde y todavía tenemos que arreglarte para tu ceremonia -dijo Eiko.
Tras su ceremonia, Seira estuvo varios días en el palacio. Sin embargo, uno de ellos recibió una visita inesperada. Una mujer con alas de mariposa y vestida con un kimono chino tradicional color rojo que se presentó como Lanhua.
- De modo que tú eres la princesa Seira, ¿no?
- Sí, así es. ¿Qué es lo que quieres? -preguntó amablemente.
- No eres tan hermosa como me dijeron.
- Pues si nos ponemos así, yo conozco a una humana a la que le quedan mucho mejor los kimonos que a ti -contestó la princesa con toda inocencia.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo te atreves?! Siendo así, voy a mejorar un poco tu aspecto -dijo la otra enfadada mientras agitaba su abanico hacia ella.
- ¿Uh? ¿Qué haces?
De pronto, Seira comenzó a sentir mucho frío, o más bien golpes de frío que la hacían gritar cada vez que Lanhua movía su abanico. Silver la escuchó y entró inmediatamente para ayudar a su hermana.
- ¿Qué está pasando? ¡Déjala!
- ¿Ya estamos todos? Entonces es hora de que escuchéis una bonita canción ¡Ah...! -gritó la mujer apretando la perla de la princesa aguamarina en su mano y transformándose en varias versiones pequeñas de ella con instrumentos.
- Esta vez no escapareis de uniros a Lord Mikel -dijo una de ellas con voz muy aguda.
- Vuestros cuerpos se mecerán con esta canción hasta que no podáis más -secundó otra.
Mientras que se oía la voz de Lanhua cantando su canción las pequeñas reían y se divertían tocando sus instrumentos rodeados por un aura azul. La princesa y el tritón no podían dejar de bailar de forma vergonzosa a pesar de que no querían y cuando la música acabó ambos cayeron al suelo agotados. Lanhua volvió a convertirse en una pero, cuando se acercó a la princesa, el palacio se tambaleó.
- Mira, parece que nos han ahorrado el trabajo -señaló la androide 18.
- Sí, solo les falta el golpe final -concordó su hermano aburrido.
- No sé quiénes sois pero yo les he derrotado así que... -antes de que pudiera terminar de hablar 17 le disparó un rayo y tuvo que convertirse en mariposas para escapar.
- Qué molesta.
- Bien, acabemos con esto -sentenció 18 apuntando a Seira que no conseguía levantarse.
- ¡No! ¡Jamás le haréis daño a mi hermana! -grito el tritón lanzándose con esfuerzo contra 18 para desviar el ataque.
- Ya veo, conque la princesita tiene un hermano. Tal vez podría divertirme un poco contigo, muchacho -se burló 17 empezando a golpearle como si se tratara de un saco de boxeo.
Él no podía defenderse pero, cuando vio que 18 cargaba otro ataque para Seira, gritó y una luz brilló en su frente, cegando a los androides por un momento causando que las paredes empezaran a temblar y algunas partes del techo se cayeran.
- ¿Dónde se han metido?
- Déjalos, 17. Este lugar se está desmoronando, morirán igualmente. Vámonos de aquí.
Cuando los androides se fueron, Seira se arrastró hacia una luz naranja que provenía de unos escombros. Los apartó como pudo y la luz se apagó cuando descubrió a su hermano.
- ¡Silver! Despierta, por favor -pidió preocupada.
- Princesa... -dijo él con voz débil. A ella no le gustaba que la llamara así, pero no era momento para reclamar- Debes irte.
- ¡No voy a dejarte aquí! -gritó intentando sacarle de los escombros.
- Es inútil. Toma esto y vete -ordenó muy serio mientras abría su mano para mostrar la llave selladora.
- Pero... ¿por qué...? -cuestionó Seira al borde del llanto.
- Porque... esto es lo que hacen los hermanos mayores por sus hermanos pequeños.
Dicho esto el muchacho cerró los ojos y ella, entre lágrimas, cogió la llave y nadó hacia la superficie.
- Cuando llegue a tierra mi pelo estaba como ahora y Haruko me encontró y me llevó a entrenar hasta hoy. Creo que atraigo las desgracias -finalizó Seira quien, sin saber cómo, había acabado con su cabeza apoyada en el hombro de Trunks.
- Eso no es verdad, todo es culpa de los androides -la consoló y viendo que se estaba quedando dormida le dijo-. Descansa, yo cuidaré de él.
- ¿Quién eres y qué has hecho con el tonto de mi amigo Trunks? -bromeó ella abriendo un ojo con una sonrisa traviesa.
Él dejó escapar una risita y cuando comprobó que se había dormido murmuró.
- No puedes ni imaginarlo.
¡Hola!
Aquí estoy de vuelta con este capítulo tan completito. Ya se entienden muchas cosas de la portada, ¿verdad? Aún así tengo que explicar algunas cosas.
- Según yo, si una sirena cambia su carácter también cambia su aspecto y lo que ha pasado con Silver ha convertido a Seira en una chica algo más madura.
- Silver es el sucesor de Gaito, el príncipe de los pantalassas, y nació como hermano de Seira porque Gaito y Sara eran pareja o algo así.
- La primera parte de este episodio y algunas cosas que me he saltado son de la película de Trunks del futuro.
- Lanhua es más poderosa porque ha usado el poder de la perla de Hannon para asegurarse de vencer a Seira.
- Silver tiene el poder de una sirena normal si supiera cantar y ahora su poder lo tiene Seira en su perla, por lo que si volviera a enfrentarse a Lanhua podía derrotarla.
- A quien se refería Seira con lo del kimono era a Milk.
- No sé de donde ha salido el momento ecchi.¬.¬U
Comentad .
Sayonara!
PD: en mi perfil están los enlaces a los dibujos que he hecho de este fanfic (de momento sólo hay uno)
Disclaimer: Dragon Ball y sus personajes pertenecen a Akira Toriyama.
Mermaid Melody y sus personajes y canciones pertenecen a Michiko Yokote y Elastic Rights en España.
