Ohayou minna-san

Ohayou minna-san!

TToTT gomen!! De verdad lo siento!! TToTT no me demoré en actualizar porque quise sino porque los profesores nos dejan mucho trabajo…, no había podido tocar el computador para escribir… solo para hacer cualquier tarea…. Pero bueno, sigo con mi labor.

Como saben ni Naruto ni ninguno de sus personajes me pertenecen.

Y aquí vamos con el último capitulo…

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Capitulo 12.

¿El cielo era así? O ¿simplemente lo imaginaba?

Me sentía como una tonta adolescente esperando que su supuesto príncipe azul entrase por esa puerta a decirme, ven conmigo a mi reino y casémonos… pero, yo ya estaba casada y con un hombre que admitía adorarme, que me amaba, pero dolía, ese amor que él me daba me dolía, me sentía a cada segundo más y más culpable.

Sasuke… ¿él solo había sido un sueño? Me daban ganas de volver a él y decirle que olvidase ese maldito adiós y que se quedase conmigo, para siempre… por siempre, quizás era un enfermo amor lleno de necesidad, pero es que de verdad, lo necesitaba él era mi aire.

Miré por la ventana, necesitaba respirar de nuevo, decir que todo está bien cuando realmente lo está. Odiaba verme así, odiaba ser un juguete, una actriz de segunda en una obra de nobles.

Al mirarme al espejo veía a un monstruo que me comía lentamente, que se iba apoderando de mí ¿a cuantos le había hecho daño? Era mejor dejar las cosas en ese punto, entre mas avanzaban mas me dolía y mas daño me hacían. Me hubiese gustado cortar esa etapa de mi vida, ¿quién iba a decir que la torpe Sakura tendría amante? ¿Quién diría que me iba a casar tan joven con alguien mucho mayor que yo? Yo era una maldita interesada, eso era yo. No tenía otra frase mejor para describirme.

Y hasta allí había llegado mi magnifico sueño… mi único sueño de amor al final y los malos siempre pierden, porque yo era la mala, yo era la que ponía a sufrir a todos.

Las semanas pasaron lentamente, Kakashi no me tomaba mucho en cuenta, solo me hablaba cuando necesitaba que "actuara" frente a todos, yo al final de cuentas seguía siendo su esposa, aunque todas las noches me quedaba sola en un cuarto esperando el final de ese cuento, de esa historia maldita.

Una tarde me senté en el sofá esperando a que alguien llamase, si era posible, esperaba la llamad de Ino, de mi mejor amiga, necesitaba hablar con alguien, desde aquella mañana no sabía absolutamente nada de Sasuke ¿olvidarlo? ¿Cómo se hacía eso?

Sentí que la puerta se abría, me levanté a ver quien era, me sentí estúpida, ¿Quién mas podía ser?

- Buenas tardes, Kakashi, llegas temprano – dije con un hilo de voz, tratando de fingir que todo seguía igual.

- Buenas tardes – dijo mientras seguía derecho – Sakura, te iré a comprar un vestido nuevo, mañana es la graduación de Uchiha Sasuke – me quedé congelada, era cierto, mi amado al fin se iba a graduar. Sonreí, por fin lo volvería a ver, al menos por unos segundos, al menos estaría a su alrededor, al menos lo vería de lejos.

- Si, como digas – dije e hice una pequeña reverencia para luego marcharme mas la mano de él se crispó en mi brazo - ¿sucede algo? – pregunté. Su figura alta y esbelta acercándose lentamente a mí me intimidó, me sentí algo asustada, mi corazón se aceleró, hacía ya mucho que él no hacía eso.

- Eres mi esposa – dijo para luego acercarse a mí y regalarme un desinteresado beso en la frente – Sakura, aún te amo. ¿Realmente te quieres divorciar de mí? – me congelé, me sentí mas basura de lo que era.

- Kakashi, por favor, ahora no – dije hastiada, no necesitaba escuchar nada más de ese tema, me quería divorciar pero no exactamente por Sasuke, lo quería hacer porque odiaba ver que Kakashi era el único que sufría

- ¿entonces cuando? No me importa que ames a otro, yo te amo. – otro cuchillo aún mas filoso se empeñó en atravesar mi corazón. – Sakura, por favor… ¿Por qué él si y yo no? ¿Así de poco atractivo soy? Mira, te he dado todo… y… no es suficiente, dime qué puedo hacer… dime.

- ¡Nada! – me solté de su agarre, su mano me empezaba a lastimar y sus palabras trituraban todo mi cuerpo. Me sentía muy mal, me sentía miserable, demasiado miserable como para pensar tranquilamente ¿por qué todo era así? Parecía una pesadilla que jamás llegaría a su fin… ¿cunado sería feliz? No encontraba respuesta alguna a tan fácil pregunta. Quizás cuando estuviese divorciada sería feliz, pero no tendría en que caerme muerta, si quizás llegaba a casarme con Sasuke me sentiría mal, lo que dijese el resto de la humanidad me lastimaría, es que me lo imaginaba… la que se divorció de un viejo y engatusó a un joven para quitarle el dinero… pero yo no era eso… entonces ¿por qué me sentía así?

- Sakura… - retiré mi mirada de la suya y caminé unos cuantos pasos hacia atrás - ¿por qué dijiste acepto? No lo entiendo, el día mas feliz de mi vida… ¿fue acaso el peor de la tuya? – me mordí los labios, toqué mi pecho, las lagrimas amenazaban con salir, tenía mucho miedo, quería salir corriendo, tapar mis problemas pero… era como si tapara el sol con el pulgar.

- No, no fue el peor. – Torcí la boca, me dolía decir que no lo amaba, alguna vez lo había creído así, alguna vez pensé amarlo ciegamente, pero la venda desapareció – realmente cuando dije acepto lo dije con todo el corazón, porque quería aprender a amarte… pero – hice una corta pausa para después volverlo a mirar fijamente, sentía su dolor y me partía aún mas el corazón.

- Llegó tu amante – dijo con dolor.

- No, no es eso. Lo que pasó fue… que me di cuenta que no puedo verte sino como siempre te he visto, como un buen amigo, Kakashi te amo pero no te puedo ver de la misma forma que lo veo a él… por ti soy capaz de muchas cosas pero no soy capaz de amarte de desearte… solo te amo como un amigo – sé que sonó muy horrible lo que dije, pero enserio no sabía como decirlo. Sus ojos se quedaron un rato en el espacio, se volteó y suspiró fuertemente resignado.

- Te amo, no te dejaré. Te vi primero – dijo para después marcharse.

A la final y no salimos, él se encerró en su cuarto toda la noche, igual que yo. Ya no importaba nada, el adiós entre Sasuke y yo era definitivo, era un completo adiós, nada nos juntaría de nuevo por mas que así lo quisiese.

Pensé en correr de allí pero eso era como huir, por más fácil que fueses eso, por más fácil que sonara escaparme de mis problemas era una salida errónea. Por culpa de huir le había causado un gran dolor a alguien a quien apreciaba demasiado.

Me quedé dormida entre sollozos.

Al siguiente día, como era de esperar, Kakashi no apareció en todo el día y por la noche, cuando se suponía que iríamos a la graduación, simplemente se sentó y me aseguró que no iríamos, tampoco yo quería ir porque bien sabía que al verlo me sentiría igual de indefensa como siempre.

- Sakura, trae algo de comer alquilé unas películas que podemos ver – dijo como si nada de lo que hubiésemos hablado la noche pasada le hubiese afectado. Hice caso y cociné unas críspelas.

Nos sentamos juntos en el gran sofá, él me abrazó por los hombros y realmente no me incomodó. Mi cabeza reposó en su hombro derecho mientras que en mi regazo descansaban las palomitas de maíz. Me sentía bien, no estaba aparentando nada, solo estaba junto a Kakashi siendo como yo era, sin meter a… Sasuke, -por otro lado, lo quería ver.-

Nos quedamos hasta medianoche viendo películas, creo que me quedé dormida en el sofá recostada en su regazo.

Amanecí en mi habitación, arropada. ¿Por qué no lo podía amar a él? Porque quizás yo era – y aún sigo siendo- una tonta que se había entregado a un pequeño niño en alma y cuerpo. Sasuke iba a ser siempre el nombre de mi amor imposible que jamás me dejaría descansar.

La luz se coló entre las cortinas de mi habitación, me estiré un poco y escuché como el celular sonaba, era un mensaje y de la persona a la cual necesitaba olvidar. Leí atentamente el texto.

"Acepta mi verdadera despedida. Ve esta tarde a donde siempre, por favor"

Me quedé sin palabras en la boca, ¿aceptar? Si realmente ese era el ultimo adiós entonces no estaría mal ir, pero, estaba mal, ¿Qué hacer?

Lo releí una y otra y otra vez. Un adiós definitivo. ¿Cuántos adioses debían ser definitivos para separarnos?

Bajé las escaleras, había un exquisito aroma. Me asomé por la puerta, y allí lo vi, vi a Kakashi cocinando, exclusivamente para mí.

- Buenos días, Sakura – dijo con su tono de voz igual al de siempre, me senté en la mesa mientras él me servia. Sentía como si yo tuviese que estar allí cocinando para él, porque yo era la culpable, yo era la infiel, la que no amaba, el adorno de la relación, de una familia inexistente.

- Buenos días. – sonreí cubriéndome el rostro de vergüenza. En lo que pensaba en ese momento era si ir o simplemente abandonar la esperanza de verlo por "última vez"

Toda la mañana estuvimos juntos y me aseguró que solo saldría hasta las 6 de la tarde. Sonreí haciéndome la interesada pero de verdad, no miento, no sentía nada sino un gran vacío lleno de culpabilidad.

A las 4:30, que fue la hora en que mi esposo salio, me llené de valor y salí también, iba a ver por última vez a Sasuke, debía prometérmelo, no lo debía volver a ver. Jamás.

Llegué a la puerta del apartamento, sentía que si lo volvía a ver lo besaría, que repetiría una y otra y otra vez lo que él ya sabía, que le pertenecía, él era mi único dueño. Posé mi mano en la puerta con intención de tocarla hasta que me abriera… pero, sentí un gran dolor en el estomago, en mi pecho. Sabía que no le diría adiós si lo volvía a ver, no sería capaz de marcharme y alejarme de él si lo volvía a ver. Me quedé en silencio mientras una lágrima se colaba por mis ojos y mojaba mi mejilla, suspiré profundamente. Y…

- adiós, Sasuke, realmente te amo – dije en mi mente y me devolví corriendo por mi camino. Las lágrimas no me dejaban en paz, una tras otra caían en manada. Tonto sentimiento, tonto amor, tonta yo que sabía que él no podía estar conmigo, que nosotros no nos debimos amar ni en secreto ni en publico. Eso no era lo que teníamos que hacer, yo debía –aunque no quería- olvidarlo y ese era el fin de todo… y si, ese fue el fin de mis cuatro meses enamorada de una persona que con tan solo mirarme me hacía desear ir a la luna con él, que con sus toques directos o indirectos producía en mí un significativo colapso nervioso. Que el estar con él me llevaba a un hermoso cuento de hadas que no podía dejar ir.

Deseaba que el se apareciera frente de mí y me tomara en sus brazos y me dijese que me amaba, pero, lo único que conseguía era lastimarme mas y mas, odiaba tener 26 años y estar casada.

Me senté en una banca, tratando de tranquilizarme, miré las nubes y a mi mente llegó algo tan simple – y colorin colorado este cuento se ha acabado- reí sin ganas.

Ahora, a mis 32 años, sentada en un escritorio de secretaria, pienso tranquilamente las cosas y yo misma me digo… que todo lo que sucedió en ese entonces fue lo mejor que pudo pasar.

Al pasar los años, Kakashi me dejó, él mismo decidió terminar con tan absurda relación. No supe nada más de él, no lo volví a ver puesto a que me fui a vivir a Okinawa, lejos de cualquier problema.

De Sasuke solo supe que al poco tiempo de su graduación se fue a vivir con su hermano en Londres.

Yo me quedé viviendo sola en un apartamento arrendado, siendo como yo solo sabía ser. No me costó mucho conseguir trabajo, todos esperaban de la ex esposa de Hatake Kakashi lo mejor. Y quizás, una experiencia amorosa como la que tuve con Sasuke jamás se vuelva a repetir. El amar con locura a alguien solo se da una vez en la vida o al menos en la mía.

Pero… si al amor se le puede encontrar como lo hice, es preferible no amar, pero si el amor es benévolo creo que lo mejor sería amar y amar.

Trencé mi cabello esperando impaciente la hora, desde aquel día sentía que mi historia se había terminado en eso, en vivir feliz en Okinawa, en un apartamento sola y sin compromiso, pero… desde ese día creo que el final jamás llegará a menos que alguien arrebate mi corazón.

Esa vez, después de 5 años exactos, estaba segura que todo lo que había pasado era necesario para crecer un poco mas, no era una bebé que se dejase fácilmente, el poder, un puesto en la alta sociedad no eran nada. Creí que el solo tenerme a mí era suficiente como para sobrevivir. Ignorar a cada instante lo que mi pobre e indefenso corazón decía era lo mejor que podía hacer. Extrañaba tanto a mi adorado tormento. Realmente nunca imaginé enamorarme así por alguien como él. Si bien, estaba convencida que los hombres que creían y pretendían tener el universo a sus pies me causaban asco, repulsión (y así era, los odiaba), pero entonces ¿por qué con Sasuke no me sucedía lo mismo?

Cada vez que le decía a mi mente que él era un niño idiota, que tan solo era pasado, una aventura, un juego, una confusión… mi corazón me decía: pero lo amas. Lo odiaba, odiaba sentirme vulnerable al cínico recuerdo de él.

A las 5 de la tarde, al terminar de trabajar salí del edificio, pretendí que todo estaba bien, pero de verdad, lo extrañaba. No me arrepentía de haberlo dejado, bueno solo un poco. De lo que me arrepentía era de sentirme así solo por él.

- Sakura ¿Sakura, eres tú? – escuché una muy conocida voz delante de mí. Alcé mi mirada para encontrarme de nuevo con aquella mirada dulce y tierna, pero al tiempo adormilada de

- Kakashi, que sorpresa encontrarte en Okinawa – respiré profundamente al verlo, se veía bien y eso me alentaba pero me preguntaba ¿Qué hacía allí?

- Si, vine por un pequeño negocio. Sabía que te habías mudado aquí, pero no creí verte – su voz despreocupada y con un tono perversamente alentadora me conmovió, recordé cuando lo "amé", cuando él me decía que me amaba.

- Ah, que bien. Fue un placer encontrarte por aquí, pero necesito irme a casa, me encantaría hablar contigo otro día – él me miró fijamente y volvió a sonreír.

- Que te parece si mañana te invito a comer ¿trabajas en esa compañía, cierto? – me preguntó mientras señalaba aquel edificio. Dudé en responderle, me encantaba verlo así de bien pero por otro lado me incomodaba verlo. No era nada personal o bueno si, pero me sentía algo culpable por todo lo que habíamos pasado. – No, no lo mal interpretes, solo una comida de amigos. – dijo al ver mi rostro.

- Si es solo de amigos, entonces acepto. – con una pequeña reverencia me despedí de él.

Les juro que tenía miedo, no sabía como reaccionar, de todos modos él era mi ex esposo y se sentía raro que hiciéramos de cuenta que nada hubiese pasado.

No estaba segura de la real razón por la que nos habíamos separado; ya que había sido su dedición. Tal vez no podía conllevar el hecho de que estuve con un chico mucho menor que él. O simplemente de que jamás quise tener un hijo con él o no lo sé.

Aquella noche me demoré más de lo normal en quedarme dormida. Desde hacía más de 2 años no sentía ese peso, esa angustia que no me dejaba e paz. Esa era la simple culpabilidad.

El siguiente día fue un poco mas pesado, no por el hecho de que me pusiesen mas trabajo, sino que realmente me sentía insegura, como una pequeña adolescente tratando de escapar a la realidad, temía que me volviera a decir culpable, o de sentirme de nuevo como una basura. Como una loca insensata.

- ¡Sakura-san! Cuidado con esos papeles son importantes – dijo mi jefe, yo asentí con la cabeza mientras miraba el reloj. ¿Por qué no me odiaba? Eso lo haría cualquiera con cerebro. Pero Kakashi siempre había sido así. ¿Por qué no lo amaba como amaba a Sasuke? Bufé desconcertada, ¡Ja! Sasuke simplemente había sido una aventura. O eso intentaba creer.

La tarde pasó en un abrir y cerrar de ojos, la hora se acercaba ¿Por qué no había sido capaz de rechazarlo? Era lo más sensato.

Tomé mis cosas, caminé por el pasillo, escuché como las luces se iban apagando una a una. De verdad, tenía miedo y no creía ni pretendía ser la ex esposa buena y amigable. Tan solo quería ser su ex y ya, fin de todo.

- Sakura, pensé que no ibas a salir – lo escuché de nuevo, lo salude con una mano y vi como me señalaba que entrara a un carro. Imaginé que era suyo. Entré lentamente, sentí como si el tiempo hubiese retrocedido.

En el camino no hablamos, no quería llenar vacíos con palabras que no encajaban en ellos.

Llegamos a un restaurante realmente elegante, hacía tiempo que no entraba a lugares tan bellos y lujosos.

Nos sentamos en una mesa para dos, la suave melodía de la música clásica me hacía recordar los viejos tiempos. El olor a champaña era una deleitante fragancia de trágicas memorias.

- ¿y, qué tanto has hecho en estos últimos años? – me preguntó. Yo le miré y vi que su rostro no había cambiado mucho, aún seguía siendo e Kakashi que siempre había conocido.

- No mucho realmente, vine aquí a trabajar simplemente. – tomé la copa de champaña y bebí un sorbo. – no es mucho lo que pagan, pero al menos puedo sobrevivir. – dije despreocupadamente tratando de sonar lo mas simpática posible, que difícil era no mostrarme perturbada e inquieta.

- Veo. Eso me alegra. Si necesitas dinero, sabes que me lo puedes pedir sin ningún compromiso – dijo, yo sonreí y negué con mi cabeza.

- Mejor cuéntame de tu vida. ¿Cómo has estado? ¿Has comido bien? Te veo algo mas delgado – él rió y me miró a los ojos. Todo parecía bien.

- Creo que está bien. Pronto tendré un hijo y me casaré el próximo año, de nuevo. – me quedé algo atónita ante esas palabras, creo que él se recuperaba mas rápido de lo que pensaba. – No lo mal interpretes, con la chica que me voy a casar la conocía desde hacía mucho mas tiempo que tú, fue una ex novia del colegio. – dijo yo negué con la cabeza.

- No lo mal interpreto, me parece muy bien que ya tengas a alguien que te ame y que te de un hijo, eso es muy bueno. – dije. Una de sus manos se crispó en una de las mías

- No quiero que te sientas mal, te invité a cenar porque en casi dos años o había sabido mucho de ti. – Yo retiré mi mano de la suya y quise alejarme de allí. Pero si él no tenía malas intenciones no quería ser grosera.

- Gracias. Pero es enserio, me alegro por ti. Ya era hora de que encontraras a alguien que de verdad supiera apreciar tu cariño, tu amor. – dije. Él calló y retiró su mano de la mesa. La cena llegó en un dos por tres, hacía bastante tiempo que no comía tan bien. Los minutos eran silenciosos ladrones que se escabullían en el tiempo. Uno tras otro pasaba.

- Sakura, me alegra haberte visto de nuevo, enserio. – dijo yo asentí tímidamente a tal comentario. Al terminar la cena, nos quedamos unos minutos más allí. Kakashi no parecía incomodo y sus bromas e hacían sentir tranquila pero al tiempo incomoda. – Sakura, ya es algo tarde ¿deseas que te lleve a casa? – preguntó yo volví a negar con la cabeza.

- No es necesario, quiero pasar primero a una tienda de por aquí y creo que me demorare mucho, así que me iré a pie. – dije él asintió y suspiró fuertemente. - ¿sucede algo? – pregunté, su mirada se volvió a fijar en la mía.

- que tenías razón en algo – lo miré intrigada y con la mirada el supo lo que pensaba – porque… tu amante no fue el causante de nuestra separación. – yo me quedé congelada y mi rostro se entumeció. Tenía ganas de llorar. – me refiero a que no te puedo obligar a amarme. Sakura yo decidí divorciarme de ti, porque no quería sentirme responsable de tu dolor. Sé que te dolía estar a mi lado…. No quiero que ahora te sientas culpable de que hayas estado con otro hombre, a la final y… no todos los seres humanos somos fuertes. Sakura, como te dije aquella vez no te odio a ti, jamás lo haría… y creo que tampoco fue culpa de él cautivarte.- hubo un silencio incomodo, me sentía mareada y con muchas mas ganas de llorar. De gritar – Sakura – su voz dolía, era horrible, si quería consolarme lo que estaba logrando era apuñalarme – perdóname, fui muy egoísta. – en mi mente se escuchaban los gemidos de dolor que producían aquellas palabras, la verdadera culpable había sido yo, nadie mas.

- olvidémoslo ¿si? la responsable de todo a la final y fui yo – dije, él no dijo nada y su rostro estuvo serio por un largo tiempo.

Nos quedamos en silencio hasta que decidimos retirarnos. Lo acompañé hasta su auto y él me miró antes de despedirse.

- Si crees que quieres volverte a casar conmigo te doy permiso para que arruines mi boda y le digas al sacerdote que te opones – sonreí ante aquella broma. Y con un suave golpe en su cabeza le día a entender de que me sentía mejor.

- No seas tonto. Mejor cuídate y si algún día voy a Tokio te iré a visitar. Te felicito, sé que serás un buen esposo y lo digo por experiencia misma y me imagino que serás un excelente padre. – él me dio un beso en la frente, después entró al carro y se marcho. Por fin sola. No deseaba llegar a mi casa. No deseaba llorar, pero las lágrimas se asomaron al tiempo de que su carro arrancó.

Caminé lentamente por el anden, era tarde, eso lo sabía. Me sentía estúpida caminando entre las calles mientras lloraba. ¿Así de débil era?

Suspiré fuertemente, me quedé un momento quieta. Y escuché unos pasos que lentamente se detuvieron. Tragué fuerte. Volví a caminar y los pasos volvieron a aparecer, tenía miedo, ¿Por qué no había aceptado irme con Kakashi?

Seguí caminando temiendo lo peor. Volteé por la siguiente esquina, por un pequeño callejón, hice lo posible por ir lo más rápido posible, mas sin embargo… me helé al sentir como unas manos heladas tomaban mi brazo derecho. Cerré mis ojos, escuché la voz ronca y jadeante de un hombre encima de mí. Sentí como una de sus manos acariciaba mi piel, me ericé por un instante.

- Realmente no lo soporto, no soporto verte con ese viejo, e hierve la sangre cuando estas a su lado. – esa voz, aquella voz… me era demasiado familiar. Intenté abrir los ojos pero me fue imposible al sentir sus labios firmes estrechar los míos. Me quedé embelezada. Y me dejé llevar por aquel beso sin sentido, pero lleno de más de mil emociones.

- ¿Qué haces aquí? – me despegué de una cuando recobré mi sentido común. No lo podía creer…

- Nunca recibiste mi adiós, por eso tomé por hecho que no querías que termináramos con esto – me quedé embelezada con su belleza, esos ojos, esa piel, ese rostro, su boca. ¿Un sueño?

- Eres un niño, suéltame, te odio – mencioné, él se burló. Y acarició mis mejillas. - ¿Qué haces aquí?

- Shhh… Tu amiga Ino no sabe guardar secretos…, hace dos días llegué de Londres, quería verte. Te extrañé. – besó mi frente y sentí su boca rozar toda la extensión de mi cuello.

- Baboso, suéltame. Déjame, te dije que me soltaras – lo empujé de nuevo lejos de mí, mas mis intenciones no fueron gran obstáculo para él, puesto que me tomó en sus brazos y me besó sin consideración alguna, me dolía, me besaba con fuerza y me sostenía firmemente en sus brazos. Yo no pensaba al estar a su lado, no sentía nada solo que mi sangre hervía y solo me dejaba llegar por el vaivén de esa relación.

- Sakura… te amo – dijo, me quedé sin respiración y mis manos se crisparon en su camisa. Me dejé llevar por aquel beso. Me sentía en un dulce sueño y esta vez nunca mas desearía despertar.

Y repito, ahora a mis 32 años, soltera, sin mucho dinero, con un trabajo estable. Me pregunto si… lo mejor que he hecho en esta vida es amar con locura al hombre mas inmaduro que he podido conocer y hacer el amor con él todos los días posibles sin compromiso alguno, sin decirle a todos que soy suya, ocultando que lo amo, ocultando lo que siento.

No estoy segura si amarlo como lo hago o simplemente dejar las cosas así, que todo quede como un supuesto fin que ambos creamos.

El vivieron felices para siempre no es una opción, si bien, ambos sabemos que algún día nuestra oculta y loca relación deberá terminar. Pero al menos siento que una parte del vivieron felices nos toca a ambos.

Me explico mejor, Sasuke, Uchiha Sasuke siempre ha sido y siempre será mi amante, al que ame con locura y me entregue con pasión, no me importa que sea menor que yo por casi 10 años. Lo amo y eso es lo único que cuenta y que me perdone Dios por ser así, pero es que desde que el volvió mi corazón es dueño de la razón.

FIN

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Bien, terminé este fic, espero que este ultimo capitulo les haya gustado.

Gracias, mil gracias a todas las personas que me han apoyado, realmente muchas gracias, fue un honor para mí presentarles este fic.

Se cuidan mucho y me avisan si quieren epilogo o algo así que con gusto lo haré, sino pues que mas se le va hacer. Enserio, muchas gracias por haberlo leído hasta el fin y por apoyarme. Me hubiese gustado actualizar pronto pero el colegio no me dejó, pero pues que se le va hacer. A todos muchas gracia, de verdad muchas gracias y este capitulo va dedicado a todos ustedes mis queridos lectores.

Bye-bee se cuidan mucho, y espero que nos leamos pronto.