Capitulo 12 Benruth Ben

CIUDAD DEL ESTE- Julio 29 738

Era una noche lúgubre, los rayos caían en tierra como si iluminaran el mundo entero, el ruido implacable y ensordecedor del trueno le seguía segundos después, era la peor tormenta en años en aquella ciudad del este, dos pequeños gemelos se refugiaban en brazos de su madre, una niña algo mayor que ellos se reía del miedo de sus pequeños hermanos, para luego esconderse tras su padre al escuchar un estremecedor trueno. Era la familia Limbird, John Limbird, el padre, les decía a sus hijos de la manera más tranquilizadora que podía que era solo una tormenta y que nada pasaría, de cualquier manera el estaba ahí para protegerlos, no se imaginaba que esa tormenta traería consigo algo más temible que rayos, truenos y lluvia torrencial. La tormenta comenzaba a amainar, los niños ya estaba dormidos, su mujer lo esperaba en su habitación, John se había quedado a asegurar las puertas de su casa, aun conservaba algo de su paranoia que presentara en su adolescencia. Iba a subir las escaleras cuando escucho el agudo sonido del timbre, eran las 12 de la noche no sabía quien podría ser, corrió a la cocina y tomo el cuchillo más grande que pudo encontrar, escondió la mano con el cuchillo tras su espalda

-¿Quién es?- pregunto amenazante

-Valery Ox

-¿Qué?- se asomo a la ventana, en efecto era ella, no podía ser, juro nunca volver a ver a ninguno de ellos; pero Valery estaba parada ahí

-Es una emergencia, abre por favor- John dejo a un lado el cuchillo y abrió la puerta a la expectativa de cualquier cosa que pudiese pasar

-¿Qué haces aquí? Me dijiste que no volverían a molestarme, ni a mi ni a mi familia

-Te necesitamos, por favor, te pagaremos lo que sea, eres el mejor médico que conocemos, yo te tengo mucha confianza

-Tu eres medico Valery

-Yo me dedico a la genética, no puedo atender un caso así

-¿De que hablas?...

-No puedo decirte, pero tienes que acompañarme, eres el mejor médico y en el que más confiamos, tenemos a una paciente especial esperando

-¿especial? No entiendo

-John, por favor…tienes que venir ahora, prácticamente te estoy rogando- era cierto, Valery estaba desesperada a tal grado que casi tomaba a Limbird del brazo y lo llevaba afuera- todo esta preparado…dile a tu esposa que tienes que irte al sur por tiempo indefinido que se esta abriendo un nuevo hospital y necesitan de ti para los últimos detalles

-Soy médico, no ingeniero- le contesto Limbird de mala gana

-lo decía por el equipo y las necesidades de los médicos y los pacientes ¿Quién mejor que John Limbird para eso?

-Nunca me lo va a creer, sobre todo si me voy ahora…no puedo, tengo una familia y no los voy a abandonar

-Lo siento John…me obligaste a recurrir a esto… ¿ves la limosina de ahí?- y se la señalo, John se asomo con cautela y la miro

-¿Qué hay con ella?

-El conductor es un experto tirador, trae un mágnum 44 con un potente silenciador…Rediget le ordeno que si yo regresaba a la limosina sin ti…entrara a asesinar a tu familia…- Limbird quedo sin habla, en su interior experimentaba una rabia intensa que no podía sacar, sabía muy bien que ellos eran capaces de cumplir lo que decían sobre todo si se trataba de Rediget, ese bastardo megalomaniaco, no tenía más opciones que aceptar, se apoyo en una de las paredes de la entrada ante la impaciente mirada de Valery, juro no volver a verlos; pero amenazaban de muerte a su familia, Rediget los mataría con que el dijera no, cerro los ojos

-esta bien…voy a vestirme y a despedirme de mi esposa

No sabia a ciencia cierta donde se encontraban, Valery lo había llevado al aeropuerto y se subieron a un avión privado, su destino era desconocido, solo sabia que la paciente que vería era especial, pero no le decían en que forma, él no se atrevía a preguntar. Tenía tanta rabia contra todos ellos que no quería saber nada. Fue hasta que llegaron y subieron a una camioneta blindada que Limbird se animo a interrogar sobre esta paciente

-La encontramos a las afueras de Yunzabit hace 2 horas ya…estaba dentro de una esfera que pensamos es una nave espacial, ella no esta conciente, la presión arterial es muy baja, tiene varios huesos rotos y al parecer esta embarazada

-¿tomaron escala de Glasgow?

-5…apenas y abría los ojos espontáneamente…intubaron inmediatamente

Era Yunzabit, un letrero lo anunciaba, no entendía que pasaba, estaba a ciegas en una cueva de fieros lobos, un movimiento en falso y su familia sería asesinada sin miramiento alguno, tenía miedo, tenia una fuerte ira y debía cumplir su deber como médico, por aquel juramento Hipocrático que había hecho

-¿Dónde esta la paciente?- pregunto Limbird inquieto

-¿Calma, pronto llegaremos a su habitación?- le proporcionaron una bata clínica blanca de mangas largas, en la bolsa superior coloco una pequeña linterna, una pluma, así como una libreta para tomar notas. Entro, escuchaba el rítmico sonido del monitor de signos vitales, el corazón latía a 80 latidos por minutos, su tensión arterial era 100/60

-Se le han estabilizado sus signos vitales, ella sigue intubada y aun no despierta…- sin perder tiempo, Limbird tomo su linterna, un poco más gruesa que una pluma y levanto sus parpados

-Reaccionan a la luz…no hay descebreración… ¿Qué estudios tiene?- pregunto mientras tomo la planta del pie de la paciente y con un movimiento en forma de signo de interrogación le paso el extremo romo del martillo

-Resonancia magnética…

-¿y como salieron?- pregunto Limbird seriamente mientras, revisaba si no había sangre en las orejas de su forzada paciente

-No los hemos interpretado- le contesto Valery tímidamente- te estamos esperando

-¿Por qué? Pierden el tiempo, debieron interpretarlos desde que los tuvieron…lleva tres horas desde que la descubrieron, tienen suerte de que no este muerta

-Ese es tu deber…tu serás el jefe del equipo médico que la atenderá, eres tú quien debe hacer las decisiones en todo lo que compete a ella, a excepción…

-¿A excepción de que?- pregunto molesto

-A excepción de su embarazo, otra persona se hará cargo de ello

-Debo de saberlo todo- le replico furioso

-Sabrás lo esencial, John y nada más…el bebé no es tu responsabilidad- no podía replicar, no podía molestarse, lo único que podía hacer era salvarle la vida a esta mujer, quien quiera que fuese, porque así le salvaba la vida a su familia se preguntaba su importancia ¿que papel jugaría en los proyectos de "los amos del mundo"?

-Quiero examen de sangre completo, Biometría hemática, nivel de urea, creatinina, rayos x de tórax y del cráneo, ambas laterales y frontales

-Así será- Limbird se enfoco en las placas de la resonancia, las analizo detenidamente, había una opresión en el lóbulo temporal izquierdo…un arteria rota durante su accidente seguramente, y también tenia la seguridad de que el encéfalo estaba inflamado, ese era la razón de su coma

-Hay que operar- le dijo a Valery- tenemos que sacar un coagulo que esta en el lóbulo temporal…puede dejar terribles secuelas si lo dejamos ahí…esta muy cerca del área de integración del lenguaje…

-¿Qué quieres decir?- pregunto Ox con preocupación- Dime como sería si su evolución fuera buena y que sería lo peor que le pueda pasar

-si todo sale bien, esta mujer despertara sin ningún problema, pero no creo que eso pase, recuerda que el cerebro es muy delicado…lo peor es que despierte y no pueda entender lo que se le dice…ni comunicarse…no podrá integrar el lenguaje, y lo ultimo es que muera

-…pero dime ¿Qué crees tú que pase?

-Pues si todo va bien, despertara con secuelas epilépticas, ataques que pueden ir desde cambios de humor hasta ataques convulsivos dependiendo del daño, claro que el daño se acelerara si no se le opera ahora mismo

-Llamare a los neurocirujanos

Habían pasado 4 días desde la operación de la mujer John estaba a la expectativa de su estado, no había hallado ninguna otra anormalidad además del coagulo y la inflamación en su cerebro…esa tarde permaneció sentado, revisando las anotaciones de enfermería en cuanto a temperatura y el control de líquidos, también pensaba en su familia, ¿Qué sería de su esposa, Su hija y sus gemelos seguramente estarían preguntando por él y se preguntaba si entendería que los había abandonado por su propio bien, para evitar su muerte, prefería mil veces que le hicieran daño a él que a ellos, leyó de nuevo la historia clínica y el reporte de neurocirugía, alzo la vista y vio uno de los dedos de la mujer moverse, se quedo absorto por unos instantes, ella estaba despertando, aun perplejo dejo de lado el historial médico y se acerco a ella, había abierto los ojos, eran negros, penetrantes y temibles era como mirar a un asesino, no podía dejar de ver esos ojos llenos de odio, era algo escalofriante, sintió una gota de sudor frió nacer de su frente, ella se llevo las manos al cuello, empezaba a agitarse, el monitor de sus signos vitales marcaba un súbito ascenso de la presión arterial y los latidos cardiacos

-Espera, espera…por favor- ella no hizo caso, John no sabía si no podía entenderlo o es que realmente no quería escucharlo. Con su mano derecha tomo el tubo que entraba por su boca y que hasta esos momentos le había ayudado a mantenerse con vida, quería quitárselo ya, le era un estorbo, fue hasta ese momento que John pudo tomar el control, dejo de temerle- ¡Escúchame…si te lo quitas tu sola vas a lastimarte gravemente y créeme que estas terriblemente lastimada!- le lanzó esa espeluznante mirada, Limbird reunió todas sus fuerzas para no temerle- si alguien va a quitarte ese tubo no puede ser otro que no sea yo…¿has entendido?- la mujer soltó el tubo y se calmo, miraba a Limbird permitiéndole acercarse más pero solo para quitarle ese estorbo que le atravesaba la garganta- sopla- le dijo con firmeza- cuando yo te diga ¿me has entendido?- ella parpadeo, Limbird lo interpreto como que ella había captado el mensaje, apago la maquina de ventilación, desconecto el tubo principal que mandaba oxigeno hacia el tubo de la garganta de la paciente, sostuvo el tubo que sobresalía de su boca-Ahora…sopla…ya- y la mujer obedeció, soplo cuanto pudo, Limbird saco el tubo, ella comenzó a toser intensamente- se te pasara en unos minutos- ambos se miraron, a la expectativa de algún movimiento del otro, algo le decía a John que esta mujer era capaz de matarlo en ese instante, sus ojos negros llenos de odio se tornaron inexpresivos

-¿Esta es la tierra?- pregunto la mujer, su voz aunque femenina era gruesa, sin embargo debilitada por todo lo sucedido

-Si- le respondió John acercándose a pesar de su fuerte presentimiento de la peligrosidad de la mujer- ¿Quién eres tú?

-¿Qué me han hecho?- sus palabras se mezclaban con su tos, su mirada de nuevo tomo esa expresión fría y vengativa

-Te salvamos la vida- Ella le miro incrédula- estuviste cerca de morir en ese accidente

-¿Qué accidente?

-Encontraron tu nave, cerca de estas instalaciones…al parecer te estrellaste, había un gran agujero alrededor…- quedo desconcertada por unos minutos, vagamente trataba de recordar algo, se llevo las manos a la cabeza, sintió unas vendas alrededor, paso su mano por debajo de su nuca -¡¿Qué me han hecho!

- en tu accidente una arteria se rompió en tu cerebro, teníamos que sacarla y tuvimos que operarte

-¿Se atrevieron a abrirme la cabeza?- pregunto con fiereza

-Era cuestión de vida o muerte- le contesto John

-Se arrepentirán de haberme dejado vivir- le esgrimo en tono malicioso. John podía sentir la maldad emanar de esa mujer, se aparto de ella sin dejar de verla, era temible sin duda-Me tienes miedo, puedo sentirlo…todos temen a los sayajin, desearan haberme dejado morir en mi nave y curarme con su retrasada tecnología, yo los destruiré

-Aun no estas del todo bien, si no te comportas y me dan la orden de abandonar tu tratamiento, lo haré sin dudar, te dejare morir- había dicho algo que iba contra todos sus principios, lo había hecho más por defenderse que por cualquier otra cosa, defraudaba tanto a sus principios médicos como personales, dejaría morir a un paciente y obedecería a Valery y Rediget. La extraterrestre frunció el ceño, le miro desafiante- hay un ejercito afuera…atrévete a hacer algo, en tu estado no te ira muy bien

-Estas jugando sucio, terrícola- y le sonrió

-Soy el doctor Limbird, John Limbird…soy tu médico

John le dijo todo lo sucedido a Valery, desde el despertar de la mujer hasta su comportamiento, de cualquier manera se hubiera enterado, no dudaba que la habitación estuviera llena de cámaras y los grabaran a cada momento, pero las cámaras no podían grabar las impresiones del doctor, no podían grabar la maldad y el odio que por un momento emano en esa habitación, era tan inmenso que un simple humano lo había podido sentir. Valery le creyó, a pesar de saber de las paranoias de su colega, estaba vez presentía que era algo real y se hizo la misma pregunta que John se hiciera ¿A quien le habían salvado la vida? Temía por la seguridad de todos en esas instalaciones. Era una extraterrestre que querían estudiar de principio a fin ¿valdría la pena?

-Dijo ser una sayajin- le dijo John a Valery quien a cada minuto se tornaba más preocupada

-No se que sea eso

-Tu extraterrestre esta amenazando con destruirnos y la veo muy segura…lo mejor es sedarla

-Se te olvida que esta embarazada…

-No, pero tampoco olvido que la seguridad de la tierra

-Ese bebé no debe sufrir daño alguno

-¿Por qué te interesa tanto ese bebé?...te interesa más que nada a ti ¿Verdad?- John se levanto mirándola con desprecio, la mujer trono los dedos sin dejar de sonreír, como si lo que acabara de escuchar le complaciera en todo sentido- prefieres estudiar al dócil ser inofensivo que a la madre que es una bestia

-Así es, John, estas en lo correcto…de esa mujer solo me interesa que te diga quien es, de donde viene y que quería en la tierra, pero sobre todo quiero que tenga a ese bebé, será el espécimen perfecto para mi estudio…si ella pudo soportar ese accidente, quiere decir que tiene una increíble fortaleza

-No se quien es más monstruosa, Valery, ella o tú- comenzaba a encaminarse a su habitación cuando escucho a Valery llamarle, el hizo caso omiso, de nuevo ella le llamo y le dijo

-Rediget vendrá- aquello mortifico aun más a Limbird.

A pesar de que Limbird sabia que Rediget estaba en las instalaciones desde hacia cerca de 5 días, no lo había visto, tampoco le interesaba hacerlo, ahí su único pendiente era la paciente Sayajin, todo lo que no fuera ella estaba demás, llevaba una semana desde que había despertado, solo hablaban de lo más absolutamente necesario, el doctor era tratado con desprecio, después con indiferencia y en ese día se dio cuenta que la paciente miraba curiosamente todo lo que hacia, sin embargo aun portaba esa expresión sombría en su rostro, el doctor no se atrevía a cuestionarla, aun sentía ese miedo rodeándolo, ese estado de mesura inexplicable, terminando sus revisiones salio de la habitación sin dirigir palabra alguna, aun tenía la idea de sedarla; pero el otro doctor, el ginecólogo y la misma Valery estaban en contra de su idea…solo le restaba aferrarse a la esperanza de que continuara tan débil. Apenas y al tercer día logro caminar unos pasos, pero no pudo más tuvo que sostenerse de John para no caer, podía sentir su temor pero no era hacia ella, lo sabia por sus ojos inexpresivos al verla, era algo más, ¿acaso en la tierra había algo aun más poderoso que un Sayajin?

John caminaba hacia el laboratorio, iba a firmar una orden para que a la paciente sayajin le tomaran muestras sanguíneas, cuando se dio cuenta que había perdido algo, la pluma que su esposa le había regalado, no era el valor económico lo que importaba si no su valor sentimental, era su regalo en su tercer aniversario de bodas y la traía consigo únicamente cuando pensaba que necesitaba suerte, se detuvo tratando de recordar…había firmado, 2 historias clínicas de seguimiento y guardo la pluma en la bolsa superior de su bata, en realidad entro sosteniendo la pluma a la habitación de la sayajin…la había perdido ahí.

Entro de nuevo a la habitación, inspecciono la mesa de metal plateado y frió que estaba cerca de la cama, la Sayajin sin decir palabra le miraba expectante, camino hacia el carro rojo, no hallaba nada, reviso incluso en el suelo, se detenía en ciertos lugares de la habitación para observar detenidamente si no yacía tirada en el piso, sintió repentinamente un frió en la nuca, volteo de manera instintiva, era la sayajin, sostenía en su mano derecha la pluma negra de bordes de oro

-¿puedes dármela? Por favor- le pregunto sin moverse de su lugar

-Se te cayó mientras me revisabas los ojos

-Dámela, por favor, solo entrégamela- le miro atentamente, ella esbozo una cínica sonrisa en sus labios

-De nuevo me tienes miedo, doctor- sentía que temblaba, no tenía idea de porque ni podía hacer nada para detenerlo- No puedo creer que te asuste tanto que yo tenga esto, solo escribes con ella, te la daré si me dices porque la aprecias tanto

-Esa pluma me la dio mi esposa- le contesto sin vacilar- es lo único que tengo de ella por ahora, me trae muchos recuerdos

-Decían que los terrícolas se aferraban a sus sentimientos, que tenían fuertes lazos incluso con objetos que no valían la pena, que podían sentir lastima de hasta una piedra, no podía creer que seres tan pusilánimes existieran; pero veo que esos viejos cuentos no son mentiras

-No es la pluma…es el hecho de que mi esposa me la dio y tienes razón, si ella me hubiera dado una piedra la cuidaría tanto como a esa pluma, porque me la regalo con todo su amor

-mmm- sonrió cerrando sus ojos, extendió la pluma hacia John quien la tomo con sumo cuidado, su calma regreso, la puso en el bolsillo superior de su bata, dejo de temblar, dejo de temer- sentimentales, tontos sentimentales- John salio de ahí rápidamente sin voltear a verla ni agradecer como era su costumbre después de que pedía un favor.

Con el pasar de los días, la Sayajin le tomaba más confianza a John, aunque no se podía decir lo mismo de él, desconfiaba tanto de ella como en el primer día, su instinto le decía que se encontraba ante una mujer peligrosa, con la fuerza necesaria podría destruirlos, esa idea había ocupado su mente por completo, tenía que tratarla con extrema cautela

-Te voy a decir 3 palabras y quiero que las digas después de mi…ya lo hemos hecho antes- le dijo él sin verla siquiera- son para ver como esta tu memoria

-Si, ya sabía

-árbol, casa, perro- ellas las repitió sin ningún problema, el seguía anotando sus observaciones sin mirarla si quiera, solo lo hacia cuando era absolutamente necesario

-Podría destruir la tierra en tres días- lentamente, John levanto la mirada, esperaba encontrarse esos ojos llenos de odio y venganza, en su lugar encontró un terrible vacío

-¿lo harás? ¿Cuándo mejores destruirás la tierra en tres días?

-¿Me crees capaz?

-Si- ella sonrió sin dejar de mirarlo

-Aquí, eres el único que entiende quien soy realmente y lo que soy capaz de hacer, parece que sabes el significado de ser un Sayajin, a pesar de ser un simple terrícola

-No se que es un Sayajin- le contesto, mientras tomaba asiento junto a ella, la mujer le había tomado confianza, el ya no le temía, solo sentía un vago respeto, inexplicable hasta ese momento

-Yo soy una Sayajin, esa es mi raza, del planeta Vegeta

-entonces- le interrumpió impresionado- en verdad eres una extraterrestre

-¿una que?- le pregunto extrañada, no entendía la palabra

-No eres de la tierra

-Por supuesto que no…su raza es muy inferior, te he dicho, podría destruirlos en 3 días

-¿A eso viniste a la tierra? ¿A destruirnos? – desvió la mirada, sus ojos se fijaron en la gran ventana, John volteo pensando que veía algo en el cielo; pero no era así, sus ojos se llenaron de ese gran vació y luego apareció la tristeza, que en ella se hacía presente por primera vez

-Si te incomoda hablar de eso, me iré

-Freezer, destruyo mi planeta- John no sabía quien o que era Freezer, pero comprendía que recordar su nombre a la mujer le causaba un gran dolor, se puso en su lugar, de ser cierto lo que decía a él también le hubiera dolido que destruyeran el planeta donde vivía, no solo eso, su familia, sus recuerdos, su vida, esta mujer lo había perdido todo

-¿Quién es Freezer?

-Hace casi 6 años hicimos un trato con él, conquistábamos planetas para dárselos, a cambio él nos daba tecnología de todo tipo. Les servíamos como perros fieles, no entiendo porque lo hizo…solo vi como mi planeta explotaba en miles de pedazos- John no pudo evita sentir lastima por la mujer

-Disculpa que te haga esta pregunta…si quieres no me la contestes

-La contestare si dejas tenerme lastima…odio que me tengan lastima

-Esta bien- le respondió impresionado-¿Cómo pudiste sobrevivir? Tu planeta exploto en miles de pedazos según dices

-Yo era la comandante de un equipo de 5 guerreros de elite, fuimos a conquistar un planeta por ordenes de Freezer, al llegar nos encontramos con que estaba desierto, solo estaban los hombres de Freezer…preguntábamos que estaba ocurriendo, solo nos dijeron que Lord Freezer ya no nos necesitaba y que teníamos que morir, mataron a mi escuadrón, sobreviví a dudas penas…tome una nave y escape, cobardemente porque no podía hacer nada más, emití una señal de auxilio que no era contestada, decidí acercarme a Vegeta para saber que pasaba, deje la nave suspendida cuando vi a Freezer saliendo de su nave ahí en el espacio…frente a él había varios de sus hombres y un guerrero sayajin que yo no conocía, Freezer extendió el dedo y acabo con todo en un solo instante- John se quito los lentes y emitió un largo suspiro

-¿Qué te hizo venir aquí precisamente? ¿Hay una base secreta en la tierra?

-Mi nave capto la señal de otra nave, hasta ese momento no sabia su dirección, solo la seguí, me imaginaba que era de un pequeño de mi raza, seguramente de clase baja que había sido enviado a un planeta inferior y fácil de conquistar

-¿Ese niño llego a la tierra?- La mujer le miro con hastió

-Ya me harte de hablar, déjame…¡Déjame ya!- John se levanto, la miro con coraje y se retiro de ahí sin decir nada, afuera firmo las ordenes para el laboratorio, iba a su improvisado consultorio cuando una mano len su hombro lo detuvo

-John- la voz era conocida y cuanto hubiera dado por no haberla conocido jamás

-Alexander Rediget - era aquel un hombre alto, traía pantalón de mezclilla y camisa blanca con un dragón azul que la atravesaba solo del lado izquierdo, no lo reconocía era un poco más gordo y traía barba

-Me alegra saber que cumples bien con tu trabajo- John no contesto, continuo caminando, Rediget le hizo compañía- hace tiempo que no me llamaban Alexander

-¿Por qué hablas con un simple médico?- le pregunto John deteniéndose, recordándole las palabras con las que lo había despreciado aquel día que renuncio a continuar en los caballeros de la luz

-Bien…dejémonos de estas tonterías, vi que esa mujer te hablaba, la sayajin…te dio información muy importante y quisiera que aprovecharas de esa relación "medico-paciente" o como le digan para que lo consigas, sácale toda la información que puedas- John lo miro con desprecio, Rediget lo noto e hizo lo mismo

-Infeliz…no se detendrán ante nada ¿Qué quieren de ella? Tienen contactos con la armada y el gobierno, no creo que no supieran que existía vida en el universo

-Ya lo sabíamos; pero es la primera vez que prácticamente nos cae del cielo un espécimen de su talla, la mujer es fuerte, resistió ese accidente que a un ser humano común hubiera destruido, no se como esta ese asunto; pero Valery me ha dicho que puede tener gran trascendencia en un futuro

-… ¿Qué?...siguen con sus planes de crear una elite- Rediget sonrió, le miro retándolo, lo detestaba tanto como John lo hacia; pero lo necesitaba. Limbird entendió que esa sonrisa era nada más que un rotundo si- Están enfermos, los 5

-somos más que 5

-Son unos enfermos, caerán algún día, todos ustedes

Pasaron unas semana, la Sayajin no hablaba, John no hacia el menor esfuerzo porque ella volviera a hablar más que lo absolutamente necesario, aun con las insistencias de Valery para que lo hiciera, John se negaba a participar en su juego manipulador, solo cumpliría con su trabajo como médico, ese era su único deber ahí. Rediget volvió a hablarle ofreciéndole una increíble cantidad de dinero por hacer hablar a la Sayajin de nuevo, John no aceptó. Le aguantaban únicamente porque la Sayajin había adquirido una confianza indiscutible con él, al mismo tiempo John, con la propensión que tenia de proteger a la personas, quería proteger a su singular paciente a pesar de que bien sabía que estaba frente a una asesina como ella misma se lo confesara una noche mientras revisaba sus signos vitales, la gran guerrera que arraso con cuanto planeta tenía enfrente, que mataba por placer o por no tener nada que hacer, que tenía una simpatía por la destrucción y por el sufrimiento de otros.

-Doctor- el seguía escribiendo sus observaciones- el otro doctor dice que estoy embarazada, no quiero creerle… ¿es cierto?

-…si ¿Qué no lo sabias?- le pregunto sin dejar de anotar

-No, hasta hace unos días- le contesto malhumorada, aquello hizo a John alzar la vista

-No parece gustarte la idea

-Claro que no, es un estorbo…no lo quiero…de saber que pasaría yo…- golpeo la cama con fuerza tratando de disipar su ira – ese infeliz del otro doctor, siempre esta sonriendo cuando habla de esa criatura, como el idiota no lo va a tener…

-Calma… ¿Cómo te llamas por cierto?

-…Benruth Ben- le contesto apática, John se sentó cerca de la cama

-¿Es tu primer hijo, Benruth- ella le miro malhumorada

-¿Quién te dijo que podías hablarme por mi nombre?

-bueno, entonces ¿como quieres que te llame?- le respondió molesto, se levanto de la silla y comenzó a caminar hacia la puerta- no estoy para soportar esto

-Puedes llamarme por mi nombre, doctor- volteo a verla, lentamente y más tranquilo regreso de nuevo a su asiento- si, es mi primer hijo, no debí meterme con uno de clase media

-¿Qué clase eres tú?

-Por supuesto que alta… ¿Qué esperabas? Nada de esto debió de pasar, quiero pensar que todo es mentira, que pronto volveré a mi planeta…-John evito sentir lastima, solo empatía por su paciente, sentir lastima no le ayudaba en nada

-¿Qué te han dicho de tu hijo? Benruth

-Que esta bien, eso es todo, que el accidente no le hizo daño y que es increíble…no se que le van de increíble, los sayajin tenemos mucha resistencia física

-Lo que es normal para ti, es extraño para nosotros…lo que me recuerda… ¿Cómo puedes hablar este idioma? Hay varios idiomas en la tierra y tú dominas bien este

-Se cerca de 70 diferentes idiomas del universo, el suyo es bastante simple, son muy retrasados- John se hartaba de escuchar lo retrasado de los terrícolas, iba a recordarle que en su planeta eran también retrasados y que vendieron su alma al sujeto que los destruyo, pero ¿para que abrir esa herida?

-¿De verdad no sientes nada por ese hijo que tendrás?

-No- aquello fue de llamarle la atención, fue un sobresalto para él

-¿Por qué? Si es tuyo, es tu bebé

-Déjate de tonterías, una guerrera como yo no tiene porque perder el tiempo con un crío

-Es tu crío- le contesto para molestarla

-Eres demasiado sentimental- le contesto en tono de burla, quedo taciturna por unos instantes, John no la quiso interrumpir- ¿Qué habrá sido del pequeño que enviaron aquí?

-¿No que lo venias siguiendo?

-Perdí su rastro antes de entrar a la atmósfera de tu planeta, la nave comenzó a fallar desde ahí y solo recuerdo la caída.

Mas tarde Valery obligo al médico a escribir sus impresiones sobe la mujer, él tan solo escribió "Su raza es Sayajin, su nombre es Benruth Ben, su evolución después de su operación es mejor de lo que yo esperaba, de lo más relevante que ha dicho es que se convierte en una especie de mono gigante al ver la luna llena y con eso nos destruiría a todos en unas horas, así que cuiden que no vea la luna porque se pone brava la fiera, lo demás lo saben mejor que yo, Atte.: John Limbird" aquella nota enfureció a Rediget; pero no podía sacarlo a patadas como el hubiera querido, para su desgracia, Benruth le había tomado un exceso de confianza a ese simple médico, no hablaba con ninguna otra persona, a menos que fuera para insultarla, tendría que tragarse su orgullo y aceptar sus faltas de respeto.

John no sabía casi nada del embarazo de Benruth, deducía que su hijo pronto nacería por lo abultado de su vientre y solo eso. Era una frio día de septiembre, como siempre John se había levantado temprano para tomar su café, eran las cinco de la mañana cuando sonó el teléfono, el doctor tuvo un mal presentimiento, algo andaba mal con Benruth, al levantar el auricular escucho la tranquila y casi sombría voz de Valery

-Hoy puedes regresar a tu casa, John, ya nadie hará nada contra tu familia, hiciste un buen trabajo; pero ha terminado…en 2 horas pasaran por tus cosas y te regresaran a ciudad del este

-E…espera- le detuvo exasperado antes de que colgara el auricular- ¿Qué paso con Benruth?

-Murió hace 30 minutos, durante el parto

-¿Qué?...no… ¿Por qué demonios no me llamaron? Yo era el jefe de los médicos que la atendían… ¿Por qué demonios no me llamaron?

-Porqué no te competía- John colgó el teléfono con fuerza, estaba furioso, no podía creerlo, talvez era una de las mentiras de Rediget para sacarlo. Se visto con lo primero que encontró, apenas y bebió algo de su café, la noticia era suficiente para despertarlo, corrió por los pasillos hasta la habitación de Benruth; ella no estaba, camino con celeridad hasta la oficina de Valery

-¡No me iré sin ver el cadáver!- le grito lleno de cólera, aun no aceptaba la noticia, tenía que ser una trampa, una mentira. Valery lo miro con seriedad desde su escritorio, se levanto mientras sacaba una llave de los cajones. Comenzó a caminar y John la siguió, era un momento frustrante, eterno y desesperante, se le cruzo por la mente que Valery podía llevarlo a una habitación donde lo ejecutarían, no le intereso quería respuestas, quería ver a Benruth

-Es ella- le señalo un bulto bajo una sabana, John la destapo, en efecto era ella, no podía creerlo quedo mudo por unos instantes aceptando que Benruth en efecto había muerto, pregunto la causa de su muerte- el forense dijo que un embolo entro en la circulación pulmonar, no había manera de saberlo, bien lo sabes, pudo ser un trombo que se origino desde el accidente y que se soltó con el esfuerzo del parto

-¿Cómo esta su bebé?

-…solo puedes saber que esta bien

-Con eso me basta- John tapo de nuevo el cadáver de la sayajin, se quedo ahí por un minuto en silencio, ante la mirada vigilante de Valery, él había dicho una oración por primera vez en muchos años, una oración por el alma de una asesina inmisericorde según ella se había descrito, la mujer con la que había tenido un extraño afecto, sin duda la extrañaría de alguna manera, se despido tocando su casi gélida mano

-Nadie volverá a molestarte, solo no hables de esto, puedes revisar tu cuenta bancaria hay una importante suma que se deposito- él no dijo nada, miro de nuevo el cadáver de Benruth, el inanimado bulto bajo una sabana blanca. Qué les importaba a ellos la impotencia que su muerte le había causado, él la atendió por mas de mes y medio y de repente había muerto, era un sentimiento de odio tan fuerte que tenía contra ellos, dio media vuelta y camino sin decir nada en lo absoluto, camino hasta perderse de ellos y de si mismo, lloro, lloro por primera vez por la muerte de una paciente, de una sayajin, por la muerte de Benruth Ben.

-¿Y que paso después doctor?- pregunto Bra con impaciencia