Brush The Murderer
Chapter 10
The Search
En un búsqueda constante de la paz, muchos ven la muerte como la mejor opción, olvidándose que la palabra búsqueda y muerte, no van de la mano, porque la primera se refiera a la investigación y la segunda habla sobre pasar una línea, que no podremos volver a cruzar de regreso
Cansada, agobiada, tensa y Agotada, eran las características que definían muy bien su estado físico y mental. Se paso toda la noche en vela. Los motivos eran bastante evidentes. No dejaba de pensar en la nueva y única pista que los podría conducir al asesino. Así como tampoco podía dejar de pensar en lo sucedido con Quinn. Se había jurado que se olvidaría del tema, pero no podía. Quería saber porque la rubia no le permitía entrar en su vida. Porque se empeñaba en alejarla. Cuales podían ser los motivos. Odiaba sentirse de aquella manera. Estaba acostumbrada a que siempre obtenía lo que quería. Y el simple hecho de que Quinn la alejara, era ofensivo para ella. Aunque también era lo suficientemente madura para saber cuando debía rendirse. Porque humillarse ante alguien, suplicándole amor, no era su estilo. Tenía una dignidad que mantener.
- ¡Detengan el ascensor!
Escucho una petición a lo lejos, sin pensarlo presiono el botón de alto. Dándole tiempo a aquella persona. La figura de una agitada Santana ingreso al ascensor. Se sonrieron mutuamente mientras optaban por una postura firme. De forma inconsciente la morena más pequeña soltó un pequeño bostezo.
- Se ve que no durmió bien anoche
- Si, pase toda la noche desvelada
- Por Quinn
La psicóloga se sintió un poco desconcertada por aquella pregunta. ¿Acaso Santana sabía acerca de lo que había sucedido con la detective Fabray? ¿Cómo era posible eso? ¿Acaso la rubia se lo había contado? o ¿acaso habían sido muy obvias?
- Perdón
- ¿Que si se desvelo por la información que Quinn le dio anoche?
- Oh claro, las pruebas – la psicóloga respiro con alivio – sí, eso hizo que me desvelara – exclamo intentando sonar convincente
- Y que piensa al respecto
- Pienso que no va ser fácil atraparlo
- Temía que dijera eso Dra. Berry
Las puertas del ascensor se abrieron, para anunciarles que el recorrido había terminado. Rachel se despide de la forense con un simple gesto, y parte hacia su oficina. Se encontraba a mitad de su recorrido cuando el capitán Schuester la intercepto.
- ¡Dra. Berry, necesitamos hablar!
- Hablar
- Si, por favor acompáñeme a mi oficina
- Claro
Siguió al capitán en silencio hasta la oficina de este y se quedo desconcertada al ver que Quinn se encontraba ahí. La detective parecía igual de desconcertada, se miraron durante unos segundos, para luego posar su mirada sobre Schuester.
- Dra. Berry, por favor tome asiento
Rachel ocupo la silla que se encontraba al lado de la que ocupaba Quinn. Ambas mujeres estaban tensas. El capitán ocupo su asiento detrás de su escritorio, luego las observo fijamente con una mirada que se podía describir como inquisitiva.
- ¿Sucede algo capitán? – Quinn fue la primera en hablar
- Esperaba que ustedes pudieran responder esa pregunta – el hombre les hizo saber despacio – ¿sucede algo? – les pregunto con firmeza
- Nada, entre nosotras no sucede nada – la detective aseguro tan rápido que incluso lo dicho resulto un poco confuso para las otras dos personas ahí presente
- Yo me refería al caso Fabray – Schuester le hizo saber con suavidad – según tengo entendido, encontraron evidencia importante
Quinn respiro con alivio. Incluso no estaba segura si su suspiro había sido captado por el capitán. Po su parte Rachel se mantenía serena, como si esperara el momento perfecto para hablar. Schuester seguía observándolas mientras esperaba una explicación por parte de ambas.
- Capitán, la inspectora López encontró en el rostro de la quinta víctima pequeñas proporciones de hierro y óxido férrico, esos son los componentes básicos impresos en las pinturas lacas, las cuales son las que utilizan los pintores
- Entonces, lo que básicamente están diciendo es que el asesino puede ser un pintor – el capitán hablo como intentando asimilar lo dicho por la rubia – ¿pero eso es posible?
- Muchos artistas expresan sus tormentos o demonios a través de sus obras… está claramente evidencia que nuestro asesino tiene un pasado tormentoso que lo hizo volverse cruel y despiadado. Asesina prostitutas debido a que le recuerdan parte de su pasado y elige sus víctimas por su pasado no por la profesión, eso no hace ver entonces que estas le recuerdan la otra parte de su pasado… y es muy probable que también este expresando los crímenes que cometió a través de sus pinturas
- Demonios esto parece complicarse cada vez mas – Schuester se lamento con rapidez – los oficiales que estuvieron vigilando los bares anoche, no notaron nada extraño, tampoco vieron a ningún hombre que pudiera ponerlos sobre aviso – les informo con suavidad
- Eso es porque, el asesino pasa desapercibido, gracias a su personalidad centrada y carismática y culta, a simple vista jamás se podrá ver quién es, pero si se llegáramos a tener por lo menos una persona que concuerde con el perfil, podríamos saber a quién vigilar
- Tenemos que realizar una búsqueda exhaustiva entre los pintores que residen en New York – Schuester propuso con rapidez
- Exacto – la psicóloga concordó con el capitán
- Bien, ustedes dos encárguense de eso – el capitán les ordeno a las dos mujeres
- Eso no va ser necesario Schuester, yo sola puedo encargarme de todo – Rachel le aseguro al hombre con rapidez
- Son muchos los pintores que viven en esta ciudad Rachel, solo no podrás hacerlo, déjame que te ayude – Quinn le pidió con suavidad a la morena
- No es necesario detective Fabray, le solicitare ayuda a mi asistente – Rachel le informo con bastante calma
- Tú no tienes un asistente
- Contratare uno
- Puedes tomar a uno de los oficiales más jóvenes – Schuester le propuso con rapidez
Rachel sonrió con satisfacción, luego se puso de pie y abandono la oficina de Schuester. Solo se había alejado unos cuantos pasos cuando sintió que alguien la sorprendía por la espalda, halándola con sutileza de su brazo derecho. No se sorprendió al ver que aquella persona era nada más y nada menos que Quinn.
- ¿Qué quieres Quinn? – la interrogo con rapidez
- ¿Por qué no quieres que te ayude? – la rubia pregunto con suavidad
- No tenemos que hacer todo siempre juntas
- Ambas estamos a cargo de este caso, no puedes simplemente sacarme así, como así… quiero participar en la búsqueda
- Claro, típico en ti, todo siempre se trata de lo que tú quieres, el mundo no puede girar solo alrededor de ti Quinn, las opiniones y sentimientos de los demás también importan
Quinn frunció su ceño mientras observaba a la morena alejarse por el pasillo. Suspiro con pesadez antes de dirigirse hacia su escritorio. Le dolía profundamente la barrera que Rachel estaba colocando entre ambas. Pero entendía perfectamente el porqué lo hacía. Y no podía enojarse por eso, pues ella misma fue la causante de que esa situación se diera. Estaba a punto de tomar asiento en su silla cuando vio a Brody avanzar en su dirección.
- Brody ahora no es…
- Soy un buen amigo – el moreno comenzó hablar despacio – puedo a veces ser un poco imprudente, egocéntrico y mal perdedor, pero soy un buen amigo. Y se reconocer cuando me he equivocado – tomo un poco de aire – lamento haberte atacado de la forma en cómo lo hice, pero mi orgullo estaba herido, sé que eso no debería ser mi justificativo, pero es la verdad… eres mi mejor amiga Quinn y no quiero que eso cambie
- Yo también lamento haberte golpeado, te lo merecías, pero no tenía porque hacerlo
- La directora Sylvester, me propuso un trato para conspirar en tu contra – le informo con tranquilidad – solo me tomo dos segundos mandarla al diablo
- ¿En serio?
- Esa mujer te odia en verdad
- Gracias por negarte, en verdad eres un buen amigo
- También quiero decirte que, no sé exactamente que está sucediendo entre la Dra. Sexy y tu, pero en verdad espero que funcione
- Brody no sucede nada entre la Dra. Berry y yo
- No te creo ni media palabra
- Escucha Brody…
- No escucha tu Fabray, esa mujer esta enloquecida por ti, y sabes cómo lo sé, porque la noche que intente torpemente seducirla, ella no dejaba de mirarte a ti, y no era una mirada de lujuria, había algo mas, que no puedo descifrar con certeza que es… pero con solo ver eso, me di de cuenta de que te quiere a ti, y tu no deberías dejarla pasar, porque es algo bueno, y si la dejas pasar quizás te arrepientas de eso toda tu vida
¿Hasta qué punto por "miedo a salir lastimado" limitamos nuestra vida? Nuestro potencial de volver a sentir amor puede ser un mundo desconocido al que jamás accederemos si no somos capaces de dejarnos llevar por lo que sentimos. La vida es movimiento, cambio, transformación, vamos renaciendo una y otra vez a lo largo del camino, si no nos permitimos soltar el pasado, difícilmente podremos abrirnos a nuevas oportunidades.
- Oye tu – Rachel llamo a un joven oficial que cruzaba el departamento con una montaña de carpe entre sus brazos – ¿cómo te llamas? – lo interrogo rápidamente
- Joe Stevens – el joven respondió con un tono nervioso
- Muy oficial Stevens, a partir de este momento serás mi asistente
- ¿Su asistente?
- Sí, mi asistente… me vas ayudar hacer una búsqueda de todos los pintores que residen en New York, necesitamos ver las historias de vida de cada uno de ellos y compararlas con el perfil psicológico que está en esta carpeta – le informo con rapidez
- Pero aquí en New York hay centenares de pintores
- Es precisamente por eso que debemos empezar de una vez, mientras más pronto mejor
- Necesito hablar con mi superior
- Yo soy tu superior… ahora vamos a trabajar
En la mitología griega, las Horas eran originalmente las diosas del orden, de la naturaleza y de las estaciones. Las horas también es el titulo de una película dramática estadounidense del año 2002 que trata sobre tres mujeres en diferentes épocas y generaciones, cuyas vidas se conectan a través de la novela de Virginia Woolf "Mrs. Dalloway". Pero en la vida real, las horas, son las unidades de tiempo que corresponden con la vigésimo-cuarta parte de un día solar medio. Es decir que son los momentos en que sucede o se hace una cosa en relación con cada una de las veinticuatro partes en que se divide el día y se escribe con cifras. En pocas palabras, las horas, es el tiempo que tanto Quinn como Rachel estaban empleando para intentar atrapar aquel asesino. La primera lo hacia revisando minuciosamente cada detalle del caso, asegurándose de que nada se les hubiera pasado por alto. La segunda revisaba una a una las historias de vida de los pintores de la ciudad, esperando contar con la suerte de que ese mismo día pudiera encontrar alguno o algunos que se ajustaran al perfil del asesino. Eso eran las horas para ellas, momentos cruciales, que definían el rumbo de los acontecimientos.
Quinn seguía revisando cada palabra, cada letra. Su frustración crecía conforme notaba que ya no había nada que revisar o descubrir. Los informes, y los resultados no cambiarían por el solo hecho de que lo deseara. Suspiro con frustración mientras apoyaba su espalda en el parte trasera de su silla. Se estrujo los ojos en un intento de espantar el agotamiento que se hacia presente en su cuerpo. Al menos algo bueno había salido de ese ocupado día. Casi no había pensado en Rachel. Por unas cuantas horas sus mente se había ocupado exclusivamente de los informes y no de perderse en el profundo abismo de los recuerdo de la pasada noche. Ya que tenían un sabor agridulce, por una parte había tenido a la morena nuevamente entre sus brazos, se impregno con su aroma, se bebió su aliento, la hizo completamente suya. Y por otra parte su bendito miedo la hizo alejarla más de lo que ya estaba, y quizás esta vez la alejo para siempre.
- ¿Y este que demonios hace aquí? – Quinn se pregunto cuando vio la figura de Sam pasearse por el departamento – lo que me faltaba – susurro mientras se levantaba de su asiento
- Disculpe oficial, puede decirme donde encuentro a Rachel Berry – el pastor le pregunto a Brody que se encontraba actualizando la información de la cartelera principal
- ¿Quien la busca? – Brody lo interrogo con un tono rígido
- Un amigo
- ¿Que amigo?
- Solo un amigo
- Lo siento, pero si quiere que lo lleve con la Dra. Berry, va tener que decirme algo más que eso
- Descuida Brody, yo me encargo – Quinn intervino en la conversación – sigue con tu trabajo – le pidió a su amigo con amabilidad
- De acuerdo – el moreno de ojos azules acepto no muy convencido
- Lamento eso – la detective se disculpo con Sam – este oficio a veces nos vuelve un poco paranoicos – le explico
- Descuida – Sam acepto las disculpas
- Eres Sam, cierto – Quinn pregunto e un intento de hacerle creer al hombre que no recordaba su nombre
- Así es, necesito ver a Rachel
- La Dra. Berry está en su oficina… ven te guiare
- Gracias…
- ¿De dónde conoce a la Dra. Berry?
- Fuimos a la preparatoria juntos
- ¿En serio? Que interesante
- Si, ambos compartíamos las mismas clases… Nuestra favorita era la de pintura
- Entonces, ambos son conocedores del arte
- Eso fue básicamente lo que nos unió en un principio y nos hubiera seguido manteniendo juntos, sino fuera porque tuve que irme al otro lado de ciudad… pero estoy seguro de que podemos recuperar el tiempo perdido
- ¿Recuperar el tiempo perdido?
- Así es, quiero mostrarle los cuadros que he realizado estos últimos meses, son indescriptibles, y es por eso que se tienen que ver
- ¿Pintas profesionalmente?
- Ojala, pero solo soy un aficionado, aunque cuando estoy en mi estudio privado, y percibo el olor de las pinturas y una suave melodía al fondo, me siento como un verdadero miguel ángel
- Fascinante – Quinn aseguro intentado no sonar sarcástica – de seguro a Rachel le gustaran tus cuadros
- Se que le fascinaran, porque la conozco bien y ella me conoce bien, ambos estamos destinados a estar juntos – Sam exclamo con mucha seguridad
- ¿Lo están? ¿Cómo es eso posible?
- A veces Dios suele llevar a dos personas por diferentes caminos, sin entrecruzarlos en ningún momento, pero al final de ese recorrido el destino de ambos es el mismo
- Si yo fuera una persona creyente de Dios, pensaría que tienes mucha razón, pero no lo soy y la verdad es que creo que lo que acabas de decir es un poco fantasioso
- No lo es, y que seas o no creyente de Dios, es relevante…
- Bueno en mi trabajo veo muchas cosas, que me hacen preguntarme si allá arriba hay un Dios en verdad
- Por supuesto que existe un Dios, solo que algunos podemos escuchar su llamado, mientras que otros no, pero ten la seguridad de que el existe
- Bien aquí es – la detective informo una vez que estuvieron frente a la oficina de Rachel – hasta luego Max – se despidió del rubio
- Es Sam – el hombre la corrigió con rapidez
- Claro, Sam, lo siento es que soy pésima con los nombres – Quinn se excuso con una falsa sonrisa
Rachel respiro con frustración mientras se estrujaba sus ojos. Su vista estaba agotada, habían leído 183 historias de vidas y hasta hora ninguna coincidían con el perfil psicológico que tenían armado. Aquella búsqueda estaba resultando bastante frustrante. Desde un principio tenia muy en claro que no seria fácil. Pero ahora sentía como si estuviera intentando encontrar una aguja en un pajal, una aguja muy pequeña. Levanto su mirada hacia la puerta cuando escucho los suaves toques que en esta se efectuaron.
- ¿Quien?
- Soy Sam – el rubio con rapidez
- Diablos – la morena susurro con frustración
- Si quiere, puedo retirarme – Joe le propuso con amabilidad
- No, quédate aquí y sigue buscando – la psicóloga le ordeno – lo recibiré afuera – informo mientras se levantaba de su silla y se dirigía hacia la puerta – Sam – exclamo con una pequeña sonrisa apenas vio al rubio
- Hola – el rubio le devolvió el saludo con rapidez
- ¿Qué haces aquí Sam?
- Quería hablar contigo sobre lo que paso la otra noche, o más bien, lo que estuvo a punto de suceder
- Sam en estos momentos estoy algo ocupada – la psicóloga informo intentando librarse de aquella conversación
- Me imagino, y es por eso que quiero invitarte a cenar esta noche – Sam le hizo saber con tranquilidad
- ¿esta noche?
- Si, a las siete, ¿te parece bien?
- De acuerdo, acepto
- Gracias… pasare por ti
- Lo mejor será que nos encontremos en el restauran
- Me parece bien, te mandare la dirección en un mensaje
- De acuerdo
Rachel observo como Sam se acerco peligrosamente. Por un momento pensó que se iba atrever a besarla y eso hizo que se sintiera nerviosa, y ansiosa. Pero sus ansias y nervios murieron cuando vio que los labios de Sam se desviaban hacia su mejilla derecha. Compartieron una pequeña sonrisa mientras se miraba fijamente y sin emitir palabra alguna, el rubio comenzó alejarse. Rachel lo siguió con la mirada, hasta perderlo de vista. No entendía bien, porque había tenido esa mescla de sentimientos por el simple imaginar de un beso. Acaso los sentimientos de amor que tuvo por Sam, cuando era una adolescente estaban regresando.
- Dra. Berry, tenemos una persona que coincide con el perfil – anuncio Joe, interrumpiendo la discusión mental de la morena
- ¿Qué? – Pregunto mientras tomaba los papeles que Joe le ofrecía – por Dios, esto es increíble – susurro sorprendida al ver de quien se trataba
¿La muerte nos busca?, o ¿nosotros la buscamos a ella?
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen, Al Igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.
Se aceptan comentarios, buenos, malos, pero no sean tan rudos por favor
