Rusia

Calor –somos como el fuego y el hielo–

Sus manos estaban calientes.

Todo su cuerpo era cálido.

Él era como tan cálido como el sol.

Tan alegre, tan vivaz, tan amable.

Su calidez lo atraía cual imán, como las abejas hambrientas a las flores, como el agua a un caminante sediento.

Le gustaba que le sonriera aunque fuera solo por amabilidad, Rusia sabia que España– como la mayoría de las naciones– le tenía cierto temor y que guardaba una prudente distancia hacia él.

Antonio le recordaba cosas agradables que lo hacían sonreír, cosas como el amanecer o el atardecer, los girasoles, una cálida fogata en las noches de invierno…

Rusia sabia que no podía acercarse mucho a Antonio sin que este se alejara algo nervioso y se conformaba con verlo a distancia hasta ese día. Antonio corría por los pasillos, escapando de Natalia. En parte era su culpa, se había acercado demasiado y en parte era culpa de los celos posesivos de Nalya. Pero fueron precisamente esas características de su hermana las que le dieron la oportunidad de estar a solas con el ibérico y conocer el cielo por una vez.

Antonio venia corriendo como alma que lleva el viento por el pasillo mientras gritaba aterrado huyendo de los cuchillos de Nalya, Iván lo tomo del brazo y lo llevo a rastras a un armario de limpieza, donde momentos después se quedaron encerrados.

-Parece que estamos encerrados-dijo el ruso y se acerco al español

Lo beso e introdujo la lengua en su boca, Antonio intento resistirse pero el soviético era mas fuerte.

Su cuerpo era como una brasa de fuego.

Nunca había estado tan cerca de algo tan caliente.

Le arranco las ropas con un movimiento salvaje, desesperado y torpe, lo preparo rápido y se introdujo lentamente dentro de él, su interior ardía como la lava de un volcán.

-Iván por favor-le rogo el castaño-no me hagas daño-suplico

Estaba asustado, Iván lo sabía, lo miraba igual que Letonia después de castigarlo: mudo, con los ojos llenos de lágrimas y temor, esa mirada suplicante e inocente.

"Tiene ojos de niño" pensó el ruso mientras Antonio comenzaba a vestirse, tenia el cuerpo lleno de golpes, moretones y cortadas, apenas se podía mover y temblaba de la cabeza a los pies.

Cuando termino de vestirse, Antonio le dirigió a Iván una mirada significativa y Rusia se quedo pasmado: esa mirada se parecía a la de… * No, no era posible, Iván se obligo a apartar esos pensamientos de su mente, abrió la puerta del armario y dejo salir al ibérico

Antonio avanzo asustado hacia la salida, temblaba todavía con un hilo de voz pregunto:

-¿Por qué?

-No se que me paso-dijo el ruso-te amo, lo siento mucho-se disculpo-olvida esto por favor-pidió, le dio un beso en la frente y se fue.

Lo había arruinado todo y lo sabía pero sabía que le quedaba el consuelo de esa única vez en la que el hielo de su corazón se derritió al sentir el calor de Antonio cerca de él.

*La mirada que Antonio le dirige a Iván es la misma que Raivis tiene después de ser torturado por Rusia