Disclaimer: Glee pertenece a la Fox y a Ryan Murphy, no a mí.


NA: Tengo problemas con mi ordenador (que no funciona, básicamente), por lo que no sé cuánto podré actualizar. Con las viñetas estas lo tengo fácil porque ya están escritas y sólo tengo que subirlas, y tengo los archivos en un pen, pero los otros fics, en los que la único copia del archivo está en ese ordenador, está más complicado.

Por si alguien más los lee, no me abandonado ni De serpientes marginadas y leones agobiados y la traducción Dreams, simplemente tendré que esperar a arreglar el ordenador (el archivo del próximo capítulo del fic y la traducción hasta el séptimo capítulo de la traducción están ahí).


Viñetas Klaine

XII. Sexual

Blaine ríe cuando ve a Kurt sonrojarse ante la mención de la agradable experiencia pasada el fin de semana anterior en el salón de la casa de sus padres.

Ahora están en el cuarto del chico de ojos azules, la puerta cerrada y ellos acurrucados en la cama.

Kurt hace su habitual mueca de desagrado ante la mención de cualquier tema de tal índole. Llevan algo más de tres meses siendo activos sexualmente, pero Kurt sigue teniendo casi tanto pánico a tratar sobre el tema como hace unos meses. Incluso sigue sintiéndose vulnerable, avergonzado y desprotegido cuando Blaine lo ve desnudo, incluso si éste se encuentra en su misma situación.

En realidad el chico siente cierta envidia hacia Blaine, que se avergüenza tan poco de esos temas y que desde el primer día se acostumbró a decirle a su novio qué quería en la cama y cómo lo quería. Cabe decir que a Kurt en ningún momento le ha molestado realmente oír las sugerencias más descaradas de la boca del muchacho, pero a pesar de ello sigue sonrojándose a la mínima y siente extremadamente incapaz de abrir la boca para expresar sus deseos.

No puede hacerlo. Por mucho que Blaine se lo ruegue - porque, claro, le dice a menudo, él también quiere complacer sus deseos- su boca se niega a abrirse y confesar sus fantasías.

Y Kurt tiene unas cuantas. Por ejemplo, nunca se lo admitirá a sí mismo, pero adora la forma que tiene Blaine de mordisquearle en el torso y en el ombligo - y, maldición, tantas veces ha estado a punto de rogarle que lo muerda con más fuerza en ese punto y que su lengua se mueva un poco más vigorosamente -. Por ejemplo, no puede evitarlo, siente cómo un escalofrío le recorre de arriba a bajo cada vez que su chico le gime cerca del oído, en el punto preciso para que su aliento le produzca leves cosquillas. Y, por ejemplo, y sabe que nunca -nun-ca - dirá esto en voz alta, ha menudo ha fantaseado con poder atar a Blaine a los postes de la cama o incluso ser atado él mismo.

Todo eso parece algo simple y sabe que Blaine - que le ha explicado cuáles son sus posturas favoritas, los puntos que consiguen que se ponga duro simplemente con rozarlos y alguna que otra fantasía retorcida que le gustaría cumplir algún día - probablemente encajaría todos sus deseos bien y se esforzaría en cumplirlos. Pero simplemente no puede.

— Kurt, llevas callado mucho rato, ¿te pasa algo?

— Sólo estaba pensando — Blaine esboza una sonrisa y le acaricia la mejilla con cuidado, animándole a continuar.

Un tono granate acude a las mejillas de Kurt instantáneamente. El otro chico ríe, comprendiendo al instante.

— Supongo que no vas a darme más detalles.

— Sólo… No, no creo que pueda — balbucea.

Una sonrisa lasciva se extiende con lentitud por el rostro de Blaine. Entonces Kurt cae en la cuenta de que Finn está con Rachel y sus padres en el cumpleaños de alguna tía lejana.

Están solos y ni siquiera había reparado en las connotaciones que puede llegar a tener tal cosa ahora.

— Vamos dulzura. ¿No quieres decirme en qué pensabas?

Antes de que quiera darse cuenta Blaine está encima suya, besándole en los labios y en el cuello.

— Dime exactamente lo que quieres, Kurt — susurra. Kurt siente cómo su cuerpo empieza a reaccionar a los estímulos mientras él todavía se debate entre la vergüenza y el placer.

— No… no puedo.

La mano de Blaine serpentea por debajo de su camisa; le pregunta si eso le gusta. Kurt no puede más que asentir.

Los siguientes minutos consisten en Blaine desnudándolo lentamente y preguntándole a cada pasa si prefiere que le bese ahí, o que ponga sus manos allá.

Poco a poco, con el paso de los minutos, Kurt se da cuenta de que está respondiendo a las preguntas y, en definitiva, explicándole a su novio con voz queda y tímidamente dónde quiere que lo toque.

— Bueno, supongo que esto es un avance — susurra Blaine contra su oído ahogando una risa.

Kurt sonríe tímidamente y suspira.

Probablemente su timidez siempre estará ahí, pero Blaine le ha demostrado una vez más que él es capaz de lograr que haga cosas de las que nunca se ha visto capaz.

Un mes después, cuando están casi desnudos, tumbados en la cama de Blaine, Kurt se arma de valor y susurra casi inaudiblemente lo mucho que le gustaría verle amarrado a una de las patas de la cama.

Como única respuesta, su novio sonríe y se levanta para quitarle los cordones a sus zapatillas.