Ángel miró el reloj, esperaba que en esa hora Connor se hubiera calmado y hubiera recapacitado sobre toda esa mala actitud. Pero algo le decía que su hijo, al igual que él, era un hueso duro de roer. Ángel entró en el despacho y Connor se giró para mirarlo aunque sabía perfectamente que era su padre. Aun no había decidido si le iba a pedir perdón o le iba exigir satisfacciones. Seguía debatiéndose internamente entre sentirse culpable o sentirse victima.

- Hijo ya puedes salir de ahí (Connor se levantó y se subió rápidamente los calzoncillos y pantalones que habían permanecido en sus tobillos en todo ese rato. Ángel sacó un papel del cajón del escritorio y se lo largó, Connor rodó los ojos y puso una mueca de disgusto cuando vio el papel) Lee en voz alta.

- papá, ya las sé (dijo molesto).

- hazme feliz, lee (dijo serio. Connor lo miró fijamente durante unos segundos y comprendió que no era una petición sino una orden)

NORMAS PARA CONNOR ÁNGEL GALWAY: (empezó a leer Connor)

Quedan prohibidas las mentiras, los secretos, los embustes y las manipulaciones de cualquier tipo.

Mostraré el debido respeto y obediencia a mi padre y a mis mayores.

No pondré en peligro mi vida, salud o integridad física ni la vida, salud e integridad física de inocentes.

Siempre pediré permiso previo e informaré de mi paradero exacto y de las actividades que estoy llevando acabo.

Mantendré mi habitación y zonas comunes en orden.

Asistiré a todas las clases que imparta la escuela y las clases extras que é todas las tareas que la escuela u otros miembros de la familia me asignen. Y mantendré unas calificaciones decentes.

Mi horario será de Domingo a Viernes de 06:00 a 23:00, y en casa siempre antes de las 20:00. Los sábados no habrá un horario establecido, se hablará para cada ocasión.

No más peleas con ningún miembro de la familia.

Nada de alcohol, drogas, apuestas u otros actos ilegales.

Quedan absolutamente prohibidas las cazas en solitario.

- Muy bien hijo. Esas son las normas y están ahí para cumplirlas. No se discuten, no se negocian, no tiene periodos de gracia y no se desobedecen.

- papá (empezó a quejarse Connor)

- No me interrumpas Connor. Esas normas están ahí por algo. Los padres establecen normas para educar a sus hijos para que el día de mañana sean hombres de bien. Lo hacen por su bien. Y los hijos las cumplen porque saben que esas normas están ahí para eso para ayudarles a ser mejores personas y para mantenerlos a salvo. Yo soy tu padre, yo dicto las normas. Tú eres mi hijo, tú las cumples. Tú las incumples, yo te castigo. Así de sencillo ¿Lo has entendido, Connor? (Connor se lo quedó mirando pero no dijo nada) Ok, te lo volveré a explicar. Los padres establecen normas para …(Ángel volvió a repetirlo todo con mucha paciencia) ¿Lo has entendido, Connor?

- lo entendí, no soy idiota.

- ni mudo, por lo visto (dijo no muy contento). Hoy me desobedeciste y me faltaste el respeto y por eso te zurré y te castigue ahí sentado. Y será así siempre, tú incumples una de esas normas y tu trasero sufrirá las consecuencias. Esta vez fue mi mano que convenció a tu trasero que había hecho mal, pero espero que la próxima vez tu trasero sea capaz de convencer a tu cerebro que no hay que desobedecer ni faltar al respeto a papá. Porque sino será algo más contundente que mi mano la que mantenga una charla con tu desobediente trasero. ¿Me he explicado claro o necesitas un pequeño anticipo?

- Cristalino, señor.

- Eso espero, porque no me gusta tener que zurrar a ninguno de mis hijos. No es esa la idea que tengo cuando pienso en pasar tiempo con mis chicos. Ahora siéntate y dime que es lo que realmente te molesta. Solo has estado un día en esa escuela y sé que es una de las mejores de este lado de la costa.

- No quiero ir a esa…(Connor supo aguantarse las ganas de renegar) escuela.

- Hijo, la educación es algo primordial, es como la ropa y la comida.

- yo ya sé todo lo que necesito saber.

- ¿y Cómo sabes eso? Te has criado en otra dimensión, apenas llevas un año de vuelta y no has dedicado mucho tiempo en relacionarte con el resto de humanos.

- lo sé, no necesito saber de complicadas formulas para patearle el culo a cualquier hijo de puta que se atreva a (Ángel dio un manotazo en la mesa para llamar su atención)

- Eso me recuerda que aun queda pendiente esa enjabonada de boca. Connor, controla ese carácter tuyo o lo haré yo por ti, y ya sabes que si he de hacerlo por ti acabarás en la misma posición que estabas hace una hora.

- Lo siento (dijo flojo y bajando la cabeza mientras daba una larga expiración como si estuviera haciendo un esfuerzo sobrehumano para no perder la paciencia con su padre).

- Hijo os mando a la escuela no para deshacerme de vosotros. Sino porque quiero que tengáis una buena educación, no hay peor enemigo que la ignorancia.

- ¿esa ignorancia, amiga tuya, puede arrancarte los brazos de cuajo? (dijo burlonamente. Ángel se pasó la mano por la cara).

- puede hacer algo peor, Puede hacerte la existencia miserable ¡Puede incluso matarte!

- ¡Oh, si claro, como si saberme el año de la guerra de secesión fuera a hacer que el vampiro al cual intento matar se calcine en el acto!

- ¡Se acabó, Connor! (dio otro manotazo en la mesa Ángel y Connor dio un brinquito en la silla, recordándole que su trasero aún estaba adolorido).

- Irás a la escuela porque es lo que te conviene y punto, no hay más discusión. Solo quiero que sepas que no quiero deshacerme de ti, nada me gustaría que tenerte todo el día por aquí, pero sería egoísta y negligente de mi parte. ¡Irás a la escuela como el resto de chicos de tu edad! No es cosa mía para mantenerte lejos, todos los chicos de 15 años van a la escuela, que te quede claro (esto último ya lo dijo enfadado).

- ¿Y qué vas a hacer? ¿Obligarme? (dijo con rabia)

- si es necesario si.

- pues me escaparé, es de día no puedes hacer nada.

- Hijo, a estas alturas ya deberías saber que no puedes huir de la familia. Si no vas a la escuela cuando me entere y ponga mis manos sobre ti… se te van a quitar las ganas de saltarte las clases de golpe (dijo en un tono que hubiera hecho cagarse en los pantalones al más rudo marinero de los mares del sur).

- ¡No es justo yo no quiero ir!

- Aprenderás que en esta vida tenemos que hacer muchas cosas que no nos gustan, algunas incluso que nos duele…(dijo con amargura).

NO ERES UN BEBÉ Connor, no puedes hacer sololo que te gusta, te estás haciendo mayorcito, debes empezar a darte cuenta que hay algo más que divertirse.

- Vengo de la peor dimensión del mundo, no es necesario que me digas…

- si, es necesario, porque hijo, no me engañas, tú adorabas esa dimensión, adorabas ser el destructor, adorabas la vida fácil. Aquí hay un dicho entre los tipos duros "dispara, después pregunta. Tú solo disparabas. Y sé que parte de esa furia que llevas dentro es porque no acabas de entender como funciona este mundo. Y es por eso que tienes más motivos para ir a la escuela, para entender como va este mundo, para entender como es la gente, para ser uno más.

- Yo no quiero ser uno más.

- Pues hasta que tengas 18 años y seas mayor de edad, vivirás bajo mi techo, seguirás mis normas e irás a la escuela y te integrarás como uno más. Es la ley. Lo quieres así, blanco o negro, pues ahí lo tienes. Yo padre, tú obedeces. Fin de las explicaciones (dijo perdiendo ya la poca paciencia). Ahora vamos arriba, tenemos pendientes una enjabonada y después te pones con las tareas de la escuela (dijo en un tono firme y regio. Connor lo miró con odio y se levantó pero se quedó quieto esperando a su padre). Hijo esto no tiene porque ser así, no tiene que ser todo una batalla (dijo intentando razonar con su hijo una vez más).

- No soy yo él que dicta y manda. Dices que quieres hablarlo todo pero solo quieres oír tu voz.

- quiero hablarlo, pero hijo, tú no estás dispuesto a razonar, debes creerme cuando te digo que

- si ya lo has dicho es por mi bien…pero des de aquí solo veo una persona beneficiada por lo que vaya a la escuela y no soy precisamente yo.

- siento que pienses que hago esto solo para quitarte de en medio, no es así, hijo (dijo dolido. Connor se dio cuenta que había herido los sentimientos de su padre, pero era demasiado terco y orgulloso para retroceder).

- Como sea, si vas a lavarme la boca, vayamos ya tengo deberes y no quiero que tengas otra excusa para atizarme.

- ¡Connor! No merezco que me trates así, yo jamás te he tratado así (dijo agarrándolo del brazo para detenerlo y que le mirara a los ojos. Connor bajó la mirada no podía mirarlo a loa ojos y decirle cosas tan duras y crueles).

- Tienes razón, lo siento (dijo muy seco intentando sonar como que estaba por encima de todo ese rollo sentimental), te pido disculpas si te he ocasionado alguna molestia, a veces puedo resultar un poco tosco, esa no era mi intención.

- Espero que llegue el día en que esas palabras sean ciertas y no solo más veneno (Ángel sabía que estaba siendo muy duro con esas palabras pero Connor necesitaba un poco de amor duro y no solo se refería a las nalgadas, debía a prender que no está bien hablar así a la gente que se quiere. Ángel confiaba que con un poco de su propia medicina el chico finalmente aprendiera).