Al abrir los ojos, estos se llenaron de lagrimas; ahí estaba…. Igual que hace tanto tiempo, gran altura, cabello rojo, tenía que ser él. - Sirio….- dijo con mucha alegría.
Iba a abrazarlo, pero se contuvo, la razón volvió a él y se dio cuenta que no podía ser su hijo. Rápidamente dedujo que no era más que el simple androide en el que había trabajado mientras su otra personalidad lo gobernaba.
-¿Se encuentra bien doctor Gero?- dijo aquel androide con mucha cortesía, pero su tono… denotaba que no era un ser vivo como tal, definitivamente no podía ser Sirio.
-Si…- se quedo pensando, no recordaba que modelo de Androide era. Eso no debe importarte Johan, es un androide, no le prestara atención a un nombre.
Pero como si aquel ser tuviera la habilidad de leer la mente, le contesto – Numero 16, ese es el nombre al que fui programado para responder-
-ya veo…- Seguía observando el parecido de 16 con su hijo, si bien, 16 era incluso más alto y robusto, era una copia exacta de Sirio.- 16, necesito que me muestres donde están los planos de tu funcionamiento.
16 sin decir una palabra, se dirigió hacia la gran computadora de Gero, presiono una serie de botones y las imágenes empezaron a mostrarse en la inmensa pantalla del laboratorio.
Johan se sentó y comenzó a leer; era impresionante el gran trabajo que había hecho en su estado de inconsciencia. Trabajo mejor mientras duermo, supongo que sería útil si no fuera por el pequeño detalle de que hay una personalidad horrible dentro de mí; pero bueno, así es la vida.
Se sorprendió mucho al observar los datos, aparentemente había logrado equilibrar el núcleo de energía, los micro implantes sirvieron para estabilizarlo; había creado a un ser con energía casi infinita y un potencial destructivo capaz de acabar con toda la tierra, ¿Por qué su otro yo planeaba hacer un ejército si con solo este androide era capaz de liquidar a cualquiera?
La respuesta vino enseguida al continuar con su lectura.
Así que era esto, este androide fue creado utilizando el beta del chip de personalidad que había utilizado en numero 8. Parece que apenas lo configuro, será por eso que este androide no es tan expresivo.
Observo a 16, este estaba sentado en una silla cercana, observando atentamente a su creador.
Si fue creado con ese modelo de chip, haría a este androide inútil como arma, ya que no está autorizado para la ofensiva a menos que fuera necesario. Tal vez mi otro yo tenía pensado volver a configurar la programación de 16, menos mal que pude contenerlo a tiempo.
Siguió observando aquellos planos, al parecer solo se le había creado una orden; Matar a Goku.
-con que solo vas a ensuciarte cuando se trate de Goku- le dijo mientras miraba al androide.
-Esa es mi misión principal, pero solo podre ejecutarla cuando se me diga-
-ya veo- lo miro dubitativo, seguía sintiendo odio por ese Goku, pero ya no se sentía en posición para ordenar la muerte de otra persona… excepto….
Mi cuerpo no permitió que me diera muerte, tal vez…
-16, te ordeno que me mates- no sucedió nada.
-Fui programado para eliminar únicamente al ser conocido como Goku y proteger al Doctor Gero de cualquier peligro, eso significa preservar su vida hasta de el mismo.
-Supongo que fuiste programado con un código de reprogramación-
-Solo puedo permitir que me reprogramen después de que se me diga la contraseña de desactivación-
¡Maldición! Lo pensaste bien (¿o lo pensé?) como no tenias tiempo para programar nuevas órdenes, simplemente le dijiste que preservara mi vida hasta que tú te apoderes de mi, luego dirás el código y podrás programarlo para lo que se te plazca….
Pasaron días, Gero seguía buscando una manera de descifrar el código a partir de los planos de 16, pero era inútil, no conseguía nada y lo peor de todo, era el miedo…. Si no lograba descifrar eso, en algún momento perdería el control de si mismo y su otro yo tomaría el control, no podía dejar que eso sucediera.
Pero todo el estrés que rondaba en el laboratorio fue opacado por cierto acto que sorprendió a Johan. En medio de la tarde de cierto día Johan se dio cuenta de que 16 no se encontraba observándolo como siempre; por lo que decidió buscarlo.
De recamara en recamara, lo busco y busco, pero no lo encontró; por lo que decidió arriesgarse a salir del laboratorio para encontrarlo. Le dolía la cabeza y estaba mareado. Por favor Gero, tienes que mantener la calma, no dejes que el otro tu tome el control.
Impulsado por su voluntad, Gero salió de su laboratorio conociendo los riesgos de lo que podría pasar, tenía que encontrar a 16, no podía dejar que se perdiera, una pequeña falla en su programación y el planeta pagaría el precio.
Después de horas buscando alrededor de la montaña en la que se encontraba el laboratorio, logro encontrarlo. Estaba arrodillado, junto con 2 criaturas extrañas; Tenian la piel rojiza, los ojos oscuros; cabellos de un tono amarillento y grasoso, eran repugnantes.
Pero a pesar de estas horribles características, estos seres pequeños (no pasaban del metro y medio) estaban sonriendo, 16 también lo hacía.
Al acercarse más a ellos, Gero noto que no eran monstros o seres extraños, eran niños, posiblemente no mayores de 12 años, pero no podía saberlo a ciencia cierta, sus rasgos deformados los hacía muy difícil de reconocer como personas.
Mientras se aproximaba, esos chicos se alejaban mas, tenían miedo, eso se notaba con claridad, 16 no se inmuto al ver a su creador.
-¿Que es lo que está pasando 16?-
-Hace unos días, Salí del laboratorio, me encontré con estos niños; estaban agotados y hambrientos; han viajado sin rumbo por toda la región, no tienen a nadie que los cuide, por eso les ayude a buscar fruta por los alrededores, les di algo del agua que tiene en el laboratorio al igual que unas mantas y unas almohadas que no son utilizadas- No tenía ninguna expresión al decir esto.
Sorprendido ante tal declaración Gero no sabía que decir.
-¿Hice algo que no era debido?- pregunto el Androide con Curiosidad.
-No, todo está bien, pero me hubiera gustado que me informaras-
-No volverá a pasar-
Aquello era extraño, según recordaba Gero, la programación de 16 no debía ser lo suficientemente compleja como para tomar decisiones de ese tipo y menos para tomarlas sin el consentimiento de su creador.
Pero estos pensamientos fueron alejados al observar a aquellos chicos que se escondían en un arbusto cercano.
-No tengan miedo- se acerco lentamente- No les hare nada-
No hubo reacción.
-La montaña es muy fría en la noche, ¿por qué no vienen con nosotros? ¿Qué haces Gero? No puedes volverte niñera en estos momentos, y menos con tu condición.
Los niños salieron del arbusto, pero no se acercaron a Johan; se quedaron observando a 16, como si esperaran que él les diera la orden de irse.
-16, diles que pueden venir- Sin dudar ni un segundo el Androide lo hizo. Ambos chicos siguieron a Gero y a 16 a través de la montaña.
Mientras caminaban, Gero se dio cuenta de que esos chicos deformes eran muy parecidos (en su apariencia retorcida) por lo que dedujo que eran hermanos. Un chico y una chica, ¿quien sabe que pobres vidas han tenido hasta ahora? Gero no tenía el corazón para preguntarles eso en aquel momento.
Al llegar a la entrada del Laboratorio, Johan se percato de que en el hombro de 16 había un pájaro, este se quedaba sobre el, como si no detectara ninguna mala intención, como si fuera un humano de verdad, entonces, Gero pudo notar una pequeña sonrisa en el rostro de su creación.
Algunas semanas pasaron, los chicos poco a poco dejaron su miedo y fueron acercándose mas y mas hacia el Doctor, quien aunque no les hablaba casi, estaba muy atento a sus necesidad. Siempre encargando a 16 la tarea de ir a un pueblo cercano (le había dado la confianza suficiente para esto) y comprar alimentos y ropas para los niños, ya que ni el ni 16 necesitaban sustento; Gero por el uso del Cero Mortis y 16 por su condición de Robot.
Cuando paso más de un mes, Gero sintió que ya era momento de preguntarles a los chicos su historia, al escucharla, sintió un nudo en la garganta.
El chico, quien se llamaba Zuro, le empezó a contar sus difíciles travesías.
Nacidos en un hogar humilde, alejados de las grandes ciudades, Zuro y Azura eran los hijos de un granjero viudo, quien había perdido su esposa el mismo dia en que esta dio luz a sus queridos hijos.
Si bien su vida era humilde y algo dificultosa económicamente, entre los 3 formaban una linda familia.
Pero un día, una serie de aviones sobrevolaron la granja y dejaron caer una especie de recipientes. Al tocar el suelo, estos se abrieron y liberaron un gas que acabo eventualmente con toda la vegetación, no solo de la granja, sino de todos los alrededores.
Su padre siguió esforzándose por continuar con las siembras, pero era inútil, cada vez era mas difícil que alguna fruta creciera en ese nuevo desierto.
Los verdaderos cambios llegaron luego. Su padre empezó a desarrollar una serie de manchas rojas en el cuerpo, estas se extendieron rápidamente, y en cuestión de semanas se apoderaron completamente del pobre hombre.
El tiempo paso, y cada vez se volvía mas débil, sabiendo que no resistiría mucho, les dijo a sus hijos que se fueran a la ciudad, que fueran a un hospital para que los examinaran, ya que estaban empezando a brotarles pequeñas de las mismas manchas rojas.
Haciendo caso a las órdenes de su padre, ambos hermanos se fueron, dejando al triste hombre en su cama, recordadandolo como una persona sonriente y esperanzada en que sus hijos lograran escapar de la miseria con la que este estuvo obligado a pasar sus últimos momentos.
Tardaron 4 días en llegar a la ciudad, tuvieron que mendigar comida, ya que no tenían dinero suficiente como para comprar lo necesario. Las manchas se estaban extendiendo mas y mas.
Ambos chicos fueron hacia un hospital, entonces les dieron la mala noticia.
-Un virus muy raro- dijo Zuro a Gero.- Según los doctores, últimamente otras personas habían desarrollado los mismos síntomas, todo eso fue causado porque un grupo terrorista probó una de sus armas químicas en un área casi abandonada; desafortunadamente ese "casi" nos incluía a mi hermana y a mí.
-No había cura ni tratamiento conocido, por lo que nuestros dias estaban contados- continuo azura, quien interrumpió a su hermano. – con el pasar del tiempo, todos nos miraban con asco, como si fuéramos unas bestias.- al hablar se notaba su odio, su tristeza y su desgracia- Nadie nos daba alojamiento, nos vimos en la necesidad de comer de la basura en muchas oportunidades; y cuando las manchas se extendieron, nuestra piel empezó a secarse, nuestro cabello cambio de color y nos terminamos volviendo estos….
-Demonios- interrumpió Zuro.
Gero sintió el dolor que ellos expresaban en sus palabras, el sabía lo que era confundirse a si mismo con un monstro.
-Chicos- miro a los hermanos, pero no como todos lo hacían, el los miro como lo que eran: Humanos- Les prometo que voy a curarlos.
Gero dedico todo su tiempo y esfuerzo en buscar una forma de contrarrestar esos síntomas; obviamente la organización que tiro esa bomba química era la patrulla roja, por lo que al buscar en la base de datos pudo encontrar los componentes de dicha monstruosidad.
Para muchos esto sería imposible, pero hay una manera de contrarrestar esto; solo espero que esta vez funcione.
Cierto día llamo a los chicos, les informo sobre el procedimiento que tenían que pasar para poder volver a ser normales; esto les lleno de alegría a ambos… hasta que Gero les dio una advertencia.
-Lo que voy a hacer solo ha sido usado una vez, y no tuvo buenos resultados; después de muchos estudios, creo haber encontrado una manera de completar este proceso, pero no estoy seguro de lo que pueda pasar- tomo aliento y se preparo para decir lo importante – la probabilidad de éxito es de 50 por ciento, si algo llegara a pasar, no sé qué es lo que les pueda suceder.
Los niños buscaron la respuesta en el rostro del otro; ambos aceptaron.
-Mañana en la mañana comenzaremos.
Gero fue a preparar todo lo necesario para el dia mientras que los niños se quedaron junto con 16.
-¿crees que al final todo salga bien?- Azura estaba asustada.
-Cualquier cosa es mejor que ser un fenómeno.
-¿ si algo sale mal?- se toco el pecho- si uno de los 2 no lo logra…- zuro le tomo de los hombros.
-si uno de los se va, el otro le acompañara; vinimos al mundo juntos, y nos iremos juntos cuando llegue el momento.
La chica se quedo callada, pero el silencio fue interrumpido por algo sumamente extraño; la voz de 16.
-las posibilidades de éxito son de 50/50, cualquier cosa puede pasar, pero hasta ese entonces, no hace falta que el miedo los domine.-
Tal vez esas no hayan sido las palabras de aliento mas reconfortantes, pero la sonrisa que 16 le mostro a los chicos en verdad fue un suspiro de viento en el desierto.
-te vimos el otro día volar- dijo Azura con algo de timidez- si algo llegara a pasar…. Antes podríamos dar una vuelta contigo…. Si no te importa.
Sin decir nada, 16 tomo a los chicos y puso a cada uno sobre sus grandes hombros, salió del laboratorio y voló suavemente ante la luz de la tarde.
Los niños gritaban de emoción, ¿Cuántos seres humanos pueden decir que han volado en un robot? La sensación del viento frio en el rostro, el ver la tierra y las montañas como algo insignificante, por esos momentos no pensaron en su condición, ni en el tratamiento de mañana; simplemente disfrutaban de tocar las nubes.
…
Cuando llego el momento, Gero le pidió a los chicos que se recostaran sobre 2 camillas, ellos accedieron. Les suministro algo de anestesia y cuando los niños se durmieron, se preparo para suministrarles la formula de los micro implantes…
Estaba asustado,¿ y si se volvía a repetir lo que paso con su hijo? No tenia la fuerza necesaria para aceptar otro error como ese. Pero ya no había vuelta atrás. Tomo la jeringa y se acerco a uno de los niños. Su mano temblaba, la presión lo estaba dominando.
Los humanos son tan débiles; deja que tome el control, no serás capaz de llevar a cabo esto. No puedes ni colocar una inyección, mucho menos vas a poder llevar a cabo todo el procedimiento necesario.
-¡Cállate!- se dijo a si mismo- Esta vez las cosas serán diferentes- intento volver a ponerle la inyección, pero su mano seguía temblando.
La última vez Brief tuvo que sostener mi mano, esta vez… yo.
-Continúe con el procedimiento doctor- era 16. Le estaba sosteniendo la mano a Johan. –Usted les dio su palabra- en los ojos de ese robot, había mucha mas humanidad que en miles de personas. Gero al ver esos ojos, sintió algo de alegría, era como si su hijo le estuviera dando la fuerza necesaria para seguir adelante.
¡No voy a cortar mis propias alas hijo!
